Bueno, pues primero que todo, muchas gracias por esta invitación. También muchas gracias a todas y todos quienes lo han hecho posible, y también agradezco mucho al CIDESI por recibirnos.
Bueno, voy a leer esta presentación que se llama “El fin de las guerras y las luchas por el futuro”.
De nuevo, en estas tierras se convoca una actividad, un semillero que tiene como uno de sus propósitos identificar las modalidades y las formas de funcionamiento de las guerras en la actualidad, con un doble acercamiento hacia cómo se despliega contra la humanidad y la naturaleza.
Durante estos días ya se ha planteado que esa separación es una de las herencias más problemáticas en el capitalismo y su manera de entender la vida, porque la vida es un nudo, una trama y urdimbre que de por sí es inseparable. Esto que ahora parece tan urgente tener en cuenta, más que una idea novedosa que a alguien se le ocurrió en alguna universidad o centro de pensamiento, es uno de los saberes más importantes que nos aportan las y los defensores del territorio, que han sido y siguen siendo los pueblos.
Muy buenas tardes a todas las personas presentes. Siento un mixto de emociones: alegría, honor y un profundo sentido de responsabilidad para hablar de un tema que puebla los titulares de periódicos a diario. Este es un texto que es fruto de discusiones colectivas a lo largo de los últimos años y de colaboraciones colectivas con personas migrantes en situación de movilidad, con defensoras en femenino y abogadas en femenino litigantes que hacen litigio estratégico para contornar todos los controles migratorios y de asilo. Y colegas críticas de las migraciones y las fronteras.
Yo he sido un aprendiz suyo, zapatistas desde hace mucho tiempo, de manera que este texto es una forma sencilla, pero honesta y sensata, quiero pensar, de retribución desde las trincheritas que ocupo para transmitir miradas críticas introductorias, pensando en que pueda haber otro espacio y momento para profundizar sobre el tema que me ocupa.
Yo voy a hacer una lectura a una velocidad para que puedan retener lo que voy a decir, al menos parte de lo que voy a decir.
En ocasiones se dice que la migración es tan antigua como la humanidad, que la migración nos hizo humanos y humanas, o incluso que los seres humanos siempre migraron. Estas afirmaciones no son necesariamente falsas. Sabemos que, desde tiempos remotos, distintos grupos humanos se desplazaron en busca de alimentos, explorando nuevos territorios. La movilidad forma parte de la historia de nuestra especie. Ese es un hecho.
Primero me gustaría empezar agradeciéndoles la invitación a los compañeros, a las compañeras, a loas compañeroas zapatistas, y decirles que es un honor compartir este espacio, ya que para mí, como muchas de las personas que estamos acá, y ya lo han dicho otras personas que han compartido acá la palabra, son un referente de resistencia y también un recordatorio vivo de que frente a la tormenta viene el día después. Que el mundo de hoy no tiene que ser el mundo de mañana, y que es posible construir nuevos días y nuevos mundos.
Además, y yo también por ahí no veo el payaso, no veo, pero igual me pasa lo mismo, me gustaría doblemente agradecer la invitación porque me obligó a sentarme a escribir reflexiones que no siempre logro aterrizar a palabras en papel, porque la verdad sí me da el mal de la computadora, el mal de la hoja en blanco.
Y además voy a pedir una disculpa porque esta reflexión va a ser no solo mía. Se pidió que no citemos otras personas, pero me es imposible no hacerlo, porque en algunos momentos sí va a ser una reflexión un poquito colectiva, más mucho que poquito, porque inconscientemente, conscientemente, y necesariamente, retoma lo que he aprendido y escuchado en este caminar, como coloquialmente, o a veces le decimos, a la búsqueda de las personas desaparecidas, con familias y personas que me han permitido acompañarlas de una u otra forma, y que en parte es gracias a ellas que he aprendido a mirar nuevamente el mundo. A todas ellas, a las familias, les doy mi profundo agradecimiento, como siempre, por abrirme su corazón, por permitirme conocer su pensar, su quehacer y su sentir. Y aprovecho además para mandar un saludo fraterno a quienes hoy están aquí, a ustedes, y quienes estén en el Zoom o en el YouTube, no sé dónde se esté transmitiendo. Un saludo respetuoso al corazón de las comunidades zapatistas y un saludo a quienes también han compartido otras reflexiones.
Mientras escribía estas palabras, me preguntaba cómo hablar de la desaparición en el marco de un semillero titulado Guerra contra la Humanidad. Cómo empezar a hablar de una de las formas de violencia más profundamente crueles y mantener en el centro de todo lo que voy a decir, o intentarlo por lo menos, la esperanza, que es al final, por lo que yo he aprendido de este caminar, lo que sostiene la búsqueda de cientos y miles de familias en México: la esperanza del reencuentro y la esperanza de la vida también.
En ese gran espacio de pensamiento crítico, se compartieron reflexiones potentes sobre la fase actual del capitalismo, así como el genocidio del pueblo palestino, pero también su resistencia y dignidad.
Compartimos aquí un resumen de las ponencias, así como los audios y ligas a los textos completos, que consideramos fundamentales para comprender nuestro mundo y, así, construir en común alternativas reales ante el desastre que nos acomete.
Carlos Alberto Ríos Gordillo – “Huellear a la hidra cabezona. Pistas para una contrahistoria rebelde”
El historiador Carlos Alberto Ríos nos comparte su reflexión sobre el pensamiento crítico frente a la hidra capitalista, que representa como “La hidra cabezona”, a la que se puede comprender y enfrentar si se aprende a leer sus huellas, descubrir sus transformaciones y reconocer la forma en la que reproduce la explotación, el despojo, la represión y la devastación de la naturaleza.
Ríos comparte esta reflexión retomando el seminario “El pensamiento crítico frente a la hidra capitalista” realizado hace más de una década, donde el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional comparó al capitalismo con la hidra de la mitología: un monstruo que se fortalece cada vez que se le ataca. Sin embargo, afirma, no es invencible, y su principal debilidad puede descubrirse mediante el pensamiento crítico y la organización colectiva.
El historiador recuerda uno de los cuentos de la sabiduría del viejo Antonio, que a través de su relato “los arroyos cuando bajan”, simboliza a estos “lectores de huellas”, que no solo contemplan el rastro, sino huellan el peligro en la montaña, para agazaparse, anticiparse y prepararse para la embestida. Pero no basta, enfatiza, sólo identificar al adversario, sino también conocer la forma en que éste reescribe la historia para justificar el dominio y ocultar las causas profundas de la desigualdad.
En este análisis, Ríos menciona que es importante narrar la historia desde la mirada de los pueblos que resisten y no desde la versión de los vencedores. Cada huella del capitalismo —masacres, desapariciones, despojos, crisis ambientales o megaproyectos— es una evidencia clara de la lógica de acumulación de capital detrás de los conflictos contemporáneos.
Ríos reivindica así la experiencia de autonomía zapatista y la manera en la que los zapatistas han leído el mundo, han narrado la historia del mundo, cómo han revelado aquello que está entorno a la huella.
A partir de las huellas de la hidra, los zapatistas saben cómo es el enemigo, de dónde ha venido, cómo ha cambiado, hacia dónde va y cómo podemos darle caza.
Ríos, entiende las trece demandas históricas del EZLN —tierra, techo, trabajo, alimentación, salud, educación, independencia, libertad, democracia, justicia, paz, información y cultura— como una alternativa concreta al modelo capitalista. Son palabras mágicas, afirma, porque nos permiten ver la magia de un mundo para la vida, de sus personajes cotidianos, de sus errores, problemas y contradicciones. … no son sólo palabras cuya definición se encuentra en un diccionario, puesto que, como aprendimos en “La historia de las palabras” del viejo Antonio, estas últimas deben llevar corazón.
Son exigencias presentadas como áreas de trabajo que se materializan en prácticas cotidianas dentro de las comunidades autónomas, donde la organización, el autogobierno y el principio de “mandar obedeciendo” demuestran que es posible construir otras formas de vida.
Asimismo, advierte que el capitalismo no sólo combate militarmente a las experiencias rebeldes, sino que también intenta apropiarse de sus aprendizajes mediante estrategias de contrainsurgencia, programas asistenciales y mecanismos de cooptación. Por ello, reitera, leer las huellas del enemigo no basta: la verdadera defensa radica en la organización comunitaria y la construcción permanente de alternativas.
Y concluye que el “huelleo” no es únicamente un método para interpretar la historia, sino una herramienta política para desenmascarar al poder y descubrir posibilidades de transformación allí donde el sistema pretende imponer la idea de que no existe alternativa. Desde esa mirada, la contrahistoria zapatista invita a narrar el mundo “desde abajo y a la izquierda”, reconociendo la resistencia cotidiana de los pueblos como el espacio donde aún es posible sembrar esperanza frente a la crisis global.
Mateo Crossa Niell: Los nuevos rostros de la explotación en la guerra del capital contra la clase trabajadora
El investigador y doctor en Estudios Latinoamericanos por la UNAM, Mateo Crossa Niell, sostuvo que el capitalismo atraviesa una nueva etapa marcada por una acelerada concentración de la riqueza y por la alianza entre el capital financiero y las grandes corporaciones tecnológicas, proceso que está transformando las formas de explotación laboral y el papel de los Estados.
Durante su conferencia en el Cideci/UniTierra Chiapas, explicó que, tras la pandemia de COVID-19, la concentración del capital se incrementó a una velocidad sin precedentes. Señaló que el centro del poder económico ya no reside únicamente en los grandes empresarios, sino en gestoras globales de activos como BlackRock, Vanguard y State Street, cuya influencia se extiende a miles de empresas estratégicas, incluidas las principales compañías tecnológicas.
Crossa afirmó que esta convergencia entre finanzas y tecnología permite concentrar el control sobre plataformas digitales, infraestructura informática e inteligencia artificial. Desde su perspectiva, estas herramientas no están orientadas a liberar el trabajo humano, sino a intensificar el despojo, fortalecer los monopolios y ampliar los mecanismos de vigilancia y control.
El investigador también planteó que el resurgimiento de los discursos nacionalistas responde a la necesidad del capital de utilizar nuevamente al Estado-nación como instrumento para reorganizar la competencia global, legitimar procesos de militarización y proteger los intereses económicos dominantes.
En la segunda parte de su exposición abordó las nuevas formas de explotación laboral. Rechazó la idea de que la inteligencia artificial sustituirá masivamente a las personas trabajadoras y sostuvo que, por el contrario, amplía y reorganiza la explotación del trabajo. Señaló que la clase trabajadora actual incluye no solo a obreros industriales, sino también a empleados del sector servicios, repartidores por aplicación, trabajadores de plataformas digitales, desarrolladores de software, personal de logística, migrantes y quienes realizan tareas invisibles para entrenar sistemas de inteligencia artificial.
Retomando el concepto de “infoproletariado”, explicó que millones de personas laboran bajo esquemas de vigilancia permanente, ritmos intensificados y creciente precarización. Criticó los modelos de contratación por plataformas, que mantienen disponibles a los trabajadores sin garantizar ingresos mínimos y excluyen de la jornada laboral el tiempo de espera, trasladando los riesgos empresariales a quienes trabajan.
Asimismo, destacó la existencia de los llamados ghost workers o “trabajadores fantasmas”, personas que desde sus hogares etiquetan imágenes, textos y datos para entrenar algoritmos, generalmente mediante subcontratación internacional, con bajos salarios y utilizando recursos propios. A su juicio, la inteligencia artificial no elimina el trabajo humano, sino que lo invisibiliza.
Como conclusión, Crossa Niell afirmó que la clase trabajadora del siglo XXI es más amplia, diversa y dispersa que nunca, pero continúa siendo el fundamento del funcionamiento del capitalismo. Frente a las nuevas formas de explotación, llamó a reconocer esta nueva composición del trabajo y a fortalecer la organización colectiva como respuesta a los desafíos del capitalismo contemporáneo.
El Subcomandante Insurgente Moisés planteó que el problema central del capitalismo es la propiedad privada, origen de la explotación, la desigualdad, la injusticia y la destrucción de la vida. Explicó que los zapatistas escuchan con atención los análisis presentados en el encuentro para confirmar, desde distintas realidades del mundo, que el sistema capitalista concentra cada vez más el poder económico, político y militar en manos de unos cuantos propietarios.
Frente a ello, afirmó que la principal pregunta ya no es describir cómo funciona el sistema, sino qué hacer para transformarlo. La respuesta que han construido las comunidades zapatistas es “el común”, una forma colectiva de organizar la vida inspirada en las experiencias de sus antepasados, quienes enfrentaron la explotación organizándose de manera comunitaria.
Explicó que el común no significa quitar las pertenencias individuales, sino producir colectivamente aquello que será de beneficio compartido: la tierra, la salud, la educación, el conocimiento y los frutos del trabajo. Insistió en que este modelo no proviene de un manual, sino de la práctica, el aprendizaje constante y la organización.
El subcomandante insistió en que la transformación requiere la participación de todas las generaciones: los mayores aportan su experiencia y los jóvenes garantizan la continuidad de la lucha. También destacó que la organización debe surgir desde cada espacio donde existe explotación —el campo, la ciudad, las escuelas, los hospitales, las fábricas y los pueblos originarios— y fortalecerse mediante la práctica, más que por la teoría.
Criticó las políticas de la llamada Cuarta Transformación, al considerar que han profundizado la fragmentación de las comunidades y favorecido nuevas formas de despojo. Finalmente, advirtió que el capitalismo acelera la destrucción de la naturaleza y sostuvo que nadie liberará a los pueblos si estos no se organizan por sí mismos. Concluyó que el sistema capitalista es inhumano, cruel y criminal, y rechazó la idea de que pueda ser humanizado, llamando a construir alternativas colectivas desde abajo y en común.
Capitan Marcos –El amor y el desamor según el Ejército Zapatista de Liberación Nacional
Para el EZLN, explicó poéticamente el Capitán Insurgente Marcos, el amor y el desamor son principios éticos y políticos. El amor, dijo, es una semilla que requiere cuidado, perseverancia y compromiso constante para florecer. El amor verdadero no busca la semejanza, sino que nace del reconocimiento y respeto de las diferencias, manteniendo un camino común sin renunciar a la identidad de cada persona o colectivo. Para el zapatismo, amar implica procurar que quienes caminan juntos sean siempre mejores, individual y colectivamente.
En contraste, el desamor tiene que ver con el olvido, el oportunismo, el interés pasajero y la utilización de las personas o de las luchas para obtener beneficios propios. El EZLN distingue así entre quienes han permanecido solidarios a lo largo del tiempo y quienes se acercaron únicamente por conveniencia o moda.
El EZLN reconoci y agradece a quienes han acompañado la lucha zapatista durante décadas: comunidades religiosas comprometidas, defensores de derechos humanos, artistas, intelectuales, organizaciones sociales, jóvenes y jóvenas, personas mayores o “de juicio” y movimientos de México y del mundo que han compartido la resistencia sin dejar de ser quienes son. En particular, las madres buscadoras, cuya lucha es un ejemplo de dignidad y resistencia.
Finalmente, el EZLN extiende ese amor solidario a todas las luchas históricas contra la opresión y en particular a Palestina: el símbolo contemporáneo que concentra las contradicciones, las violencias y las resistencias frente al capitalismo, y cuya causa representa una expresión vigente de la lucha por la vida y la dignidad.
Micaela Gramajo presentó una reflexión sobre la historia de Palestina, el sionismo y el papel del arte como herramienta de memoria, denuncia y solidaridad. Inició con un recorrido histórico que ubicó a Palestina como un territorio habitado y con una vida política, social y cultural propia antes de la creación del Estado de Israel. Explicó que la Declaración Balfour (1917), la inmigración sionista promovida durante el mandato británico, la Nakba de 1948, la ocupación de 1967 y el bloqueo de Gaza consolidaron un proceso de colonización, despojo y apartheid que, afirmó, desemboca en el actual genocidio.
La autora definió al sionismo como una ideología política colonial y sostuvo que no debe confundirse con el judaísmo. Recordó la existencia de corrientes históricas de judíos antisionistas, como el Bund, y criticó el uso del antisemitismo para descalificar las críticas al Estado de Israel. Desde su propia historia familiar —marcada por el Holocausto y el exilio de la dictadura argentina— relató cómo llegó al antisionismo y su participación en el colectivo Judíes por una Palestina Libre, que exige el fin del genocidio, el derecho al retorno del pueblo palestino y la articulación de las luchas por la justicia.
En la segunda parte de su intervención explicó el proceso de creación de la obra “Proyecto Olivo”, una pieza teatral construida junto con dos niñas mexicanas y el palestino Omar, cuya historia familiar permitió narrar la historia de Palestina desde 1948 hasta la actualidad. Destacó que la obra privilegia el testimonio y la presentación de las propias niñas sobre la representación teatral tradicional, convirtiendo el escenario en un espacio de encuentro, aprendizaje y acompañamiento.
Finalmente, Gramajo reflexionó sobre el adultocentrismo y propuso reconocer a niñes y jóvenes como sujetos políticos con capacidad para participar, decidir y transformar su entorno. Llamó a construir formas de coprotagonismo entre generaciones y concluyó recordando el impacto devastador de la guerra sobre la niñez palestina, reivindicando la necesidad de escuchar sus voces y mantener viva la solidaridad con Palestina.
Ivan Prado – Palestina, palabra semilla de esperanza, raíz humanidad
En una emotiva compartición Iván Prado, nos ofreció una reflexión política y personal sobre Palestina desde su experiencia como integrante de Pallasos en Rebeldía, organización con la que ha trabajado durante más de dos décadas en territorios palestinos. A través de vivencias en Gaza y Cisjordania, relató cómo el arte, en particular el circo y el teatro, se convierten en formas de resistencia frente a la ocupación. Destacó la dignidad y la capacidad de esperanza del pueblo palestino, ejemplificadas en un payaso que continuó animando a pacientes en un hospital durante un apagón provocado por la falta de combustible. Para Prado, estas experiencias muestran que la vida y la solidaridad son más fuertes que la destrucción.
Iván Prado sostiene que Israel constituye un proyecto militar y colonial basado en la ocupación, el despojo y la destrucción sistemática del territorio palestino, al que definió como una forma de “necrocolonialismo”. Esta lógica, dijo, no solo busca controlar la tierra, sino también eliminar la memoria, la cultura y las condiciones de vida del pueblo palestino. Al mismo tiempo, el Estado israelí ejerce una fuerte y negativa influencia internacional en los ámbitos político, mediático y tecnológico.
Frente a ello, propone fortalecer la solidaridad internacional mediante acciones como el movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), y subraya la importancia de distinguir entre judaísmo y sionismo, reconociendo la existencia de comunidades y movimientos judíos antisionistas que rechazan las políticas del Estado de Israel.
Palestina, concluyó Prado, es un símbolo universal de resistencia y esperanza. Su lucha trasciende las fronteras geográficas y representa la defensa de la dignidad humana frente a la injusticia. Palestina se ha convertido hoy en una “palabra semilla” que inspira la solidaridad internacional y la construcción de un mundo más justo, donde la resistencia y la vida prevalezcan sobre la violencia y la opresión.
Buenas tardes a todos, a todas. Antes que nada quiero obviamente agradecer a los compas zapatistas por permitirme estar en este espacio. Es sin duda un privilegio poder compartir en este auditorio algunas de mis ideas, en especial con las compañeras, con los compañeros, compañeros zapatistas.
Esta presentación tiene el objetivo de exponer algunas ideas que sirvan para mostrar cómo opera hoy la hidra en la rueda de la explotación. Para ello voy a dividir mi palabra en dos partes. La primera analizará la transformación del mundo del capital, es decir, de los capitalistas, qué está pasando en el mundo de arriba de los capitalistas. Y la segunda tratará de analizar cómo estos cambios están generando nuevos e inéditos mecanismos de explotación.
Vale decir que lo que aquí expongo es fruto de la reflexión y el intercambio colectivo con colegas y compañeros, con el diálogo cotidiano con mi compañera Ana, cuyas huellas sin duda atraviesan este trabajo y estas palabras y esta presentación.
Parte 1. La concentración desbocada del capital financiero y su mancuerna con el capital tecnológico.
En los pocos años que han pasado después de la pandemia del COVID-19, resulta verdaderamente vertiginosa la velocidad con la que la riqueza y el poder económico se han concentrado en cada vez menos manos. La acumulación de capital que antes requería décadas para consolidarse, hoy ocurre en cuestión de años, de meses, de semanas.
Lo importante es que hay que estar avizores de cualquier señal de peligro. No se trata entonces de advertir el peligro cuando ya está presente, sino de mirar los indicios, valorarlos, interpretarlos; en suma, pensarlos críticamente.
Buenas tardes a todas y todos los presentes. Me gustaría comenzar mi participación con un agradecimiento a los pueblos, comunidades y bases de apoyo zapatistas, y a la Comandancia General del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, por haberme invitado a este semillero, creyendo que yo podía compartirles algo, cuando en realidad he sido un compañero, un alumno de la experiencia zapatista y durante años he intentado estar en la misma ruta.
Creo que es justo recordar aquí a mi querido votán de la Escuelita, a quien no he vuelto a ver desde entonces. Mateo, Caracol La Realidad, compañero, compañera, algún día vamos a echar plática otra vuelta. También recuerdo con agradecimiento a Sergio Rodríguez Lascano, donde quiera que esté.
De igual manera tengo presentes a Cédric, Olga Alejandra, Reina María, Luis Fabrizio, mi familia. Es entonces un gusto estar aquí otra vez, rodeado de personas a las que quiero, respeto y admiro; en particular a Moi y al Sup, o como le decía Cédric cuando era bebé, el Chup, cuando lo vio en la ENA durante la otra campaña y aquí mismo en el homenaje a Andrés Aubry hace casi 20 años.
Gracias comandantes, capitanes, compañeras y compañeros de allá, de aquí y también aquí atrás.
Siguiendo a Sombra, el guerrero, cuya segunda parte de su visión tal vez nunca se conozca, el EZLN tiene también su punto de vista sobre el amor y el desamor.
Para nosotras, nosotros y nosotroas que somos el EZLN, el amor es una semilla que no termina su destino y vocación en la siembra. Necesita el cuidado continuo, la vigilancia para detectar y anular enfermedades y plagas, el hacerle casita para que su luz no se apague, el orgullo compartido al detectar las primeras hojas dando cuerpo al tallo antes solo, la alegría del florecimiento y la celebración compartida del fruto.
No es fácil que una semilla reciba alojamiento, casa y cuidado en nuestro seno. Debe librar desconfianzas ancestrales, miradas cuestionadoras, las agudas espinas de nuestro trato, nuestras palabras no pocas veces hoscas, y debe tener la capacidad de perdurar, de resistir, de no rendirse en nuestro pecho.
Pero no dejar de ser lo que es cada quien, porque es esa distancia, esa diferencia la que se ama, la que se quiere, la que se procura. Los zapatistas no amamos al espejo, nos interesa, nos atrae, nos enamora la diferencia, pero en el camino común, con un mismo destino, aunque con pasos y velocidades diferentes.
Y aun con las fieras espinas que nos cubren, a veces encontramos palabras, pequeños obsequios absurdos e inútiles, miradas, sobre todo en miradas, la forma de transmitir un sentimiento para el que los abecedarios no tienen letras ni los diccionarios palabras.
21 de julio de 2026 Cideci / Universidad de la Tierra, Chiapas
Este segundo día del Semillero “Guerra contra la Humanidad” reunió las reflexiones de la periodista independiente y docente del ITESO Alejandra Guillén González, con la presentación “Desaparición y leva para la acumulación de capital. Grietas de resistencia ante el nuevo dominio”; del historiador e investigador Ilán Semo, que habló sobre “La caída del antiguo orden y las nuevas formas de la guerra”; del etnólogo Mauricio González González, con la ponencia “La guerra por otros medios: fracking en territorios insumisos”; y del politólogo y maestro en medio ambiente Pablo Montaño, con plática sobre “La palabra esperanza ante la Guerra contra la Naturaleza”. El Capitán Insurgente Marcos leyó el cuento “El amor y el desamor según Sombra, el guerrero”, y al finalizar el día interpeló a los dos últimos con algunas preguntas.
Son reflexiones desde diferentes ángulos que nos ayudan no sólo a enteder algunas de las diversas formas en que el Estado capitalista en general, y el mexicano en particular, devastan territorios y sociedades, sino también a vislumbrar la esperanza en las muchas formas de resistencia y construcción de otras realidades desde abajo.
Resumimos aquí las ponencias, y ofrecemos a los lectores los originales en audio y sus transcripciones completas en texto.
Alejandra Guillén – “Desaparición y leva para la acumulación de capital. Grietas de resistencia ante el nuevo dominio”
Alejandra Guillén analizó cómo las desapariciones y el reclutamiento forzado forman parte de una estrategia de acumulación de capital ligada a la expansión de corporaciones criminales, en complicidad con intereses económicos y estatales. A partir del caso de Jorge, desaparecido en 2012 en Jalisco, sostiene que desde esos años comenzó un modelo de esclavitud y leva destinado a formar ejércitos para controlar territorios, proteger negocios legales e ilegales y facilitar el despojo de recursos naturales.
La autora explica que esta violencia no puede entenderse de manera aislada. La desaparición de personas, el desplazamiento forzado, la devastación ambiental y el saqueo de bosques, minas y tierras responden a una misma lógica. En regiones como Jalisco, Michoacán y la Sierra Madre Occidental, la destrucción de comunidades campesinas e indígenas ha ido acompañada del avance de megaproyectos, monocultivos y economías criminales. El objetivo es vaciar los territorios para ejercer un control total sobre ellos.
Guillén describe el funcionamiento del reclutamiento forzado: mediante engaños, falsas ofertas de empleo, detenciones arbitrarias o amenazas, miles de jóvenes son llevados a centros de entrenamiento donde son sometidos a violencia extrema para convertirlos en integrantes de grupos armados. Quienes sobreviven son enviados a distintos estados donde continúan las disputas territoriales. Esta maquinaria requiere transformar a las víctimas en victimarios para garantizar el dominio y la expansión del negocio criminal.
Guillén subrayó también el papel fundamental de las madres buscadoras, quienes han revelado la magnitud del fenómeno, documentado centros de reclutamiento y obligado al país a mirar una realidad que durante años permaneció oculta. Gracias a su trabajo se han conocido testimonios y evidencias que permiten comprender mejor la estructura de estas redes.
Frente a este panorama, Guillén identifica espacios de resistencia. Destaca comunidades como Ostula, Cherán y diversos pueblos wixaritari, donde la organización comunitaria, la defensa del territorio, la vida espiritual y el vínculo con la naturaleza han dificultado el avance de estas formas de dominación. Recupera además las voces de docentes y habitantes indígenas que afirman que la protección del territorio y la relación con la Madre Tierra son inseparables del cuidado de la vida y de las nuevas generaciones.
Guillén concluye que la desaparición de personas, la guerra contra las comunidades y la devastación ambiental forman parte de un mismo proceso de despojo. Ante ello, plantea que las enseñanzas de las madres buscadoras y de los pueblos organizados muestran que aún existen grietas de resistencia. El desafío es impedir que continúe el reclutamiento y la desaparición de más personas, fortalecer la defensa comunitaria del territorio y evitar que la violencia tenga la última palabra.
Ilán Semo – “La caída del antiguo orden y las nuevas formas de la guerra”
El historiador Ilán Semo inició celebrando la próxima llegada de los zapatistas a la Ciudad de México en diciembre de este año, pero aclaró que la capital ha perdido gran parte de su tradición de organización social y participación política. Describió una ciudad marcada por el aislamiento, el uso excesivo de las pantallas, el predominio del automóvil y el miedo derivado de la violencia, elementos que considera parte de una estrategia de control social.
Para desarrollar su argumento, recurrió a una antigua leyenda persa en la que un pretendiente elige un blasón de cobre en lugar del oro o la plata, porque representa la pertenencia a una comunidad y a un territorio. A partir de esta historia, explicó las ideas de Pufendorf y Clausewitz sobre la guerra: el objetivo principal no es solo conquistar territorios, sino destruir el sentido de comunidad del adversario y, posteriormente, imponer un nuevo orden o hegemonía. Relacionó esta interpretación con diversos procesos históricos, como la conquista de América, la Independencia de México, el colonialismo europeo y las dos guerras mundiales.
Semo sostiene que las guerras contemporáneas han cambiado profundamente. Ya no buscan únicamente derrotar militarmente al enemigo, sino fragmentar a las sociedades mediante la destrucción de sus vínculos comunitarios. Como ejemplos menciona conflictos recientes en Palestina, Siria, Libia y Ucrania, donde predominan los ataques aéreos, el uso de drones, la vigilancia digital y la llamada “guerra cognitiva”, cuyo propósito es sembrar dudas, desinformación y desconfianza dentro de la población. Asimismo, destaca la importancia de la disputa por las narrativas, pues quien controla el relato puede influir en la percepción de la realidad y fortalecer su poder.
En el ámbito internacional, interpreta conflictos como el de Irán desde una perspectiva geopolítica y económica, argumentando que están vinculados a la defensa de la hegemonía del dólar y al surgimiento de nuevos equilibrios económicos en Asia. Advierte además sobre el riesgo creciente de una confrontación entre grandes potencias y la posibilidad de una escalada nuclear.
Finalmente, traslada este análisis al caso mexicano. Afirma que el narcotráfico ha sido utilizado como una técnica de gobierno que genera miedo, limita la vida comunitaria y facilita el avance de intereses económicos y políticos. Concluyó ampliando su reflexión hacia la crisis ambiental y el maltrato animal, señalando que la destrucción de la naturaleza y de los ecosistemas también implica la destrucción de las comunidades humanas. Por ello, defiende la protección del territorio, de la vida y de todas las especies como elementos indispensables para construir un futuro común.
Capitán Insurgente Marcos – “El amor y el desamor según Sombra, el guerrero”
El Capitán Insurgente Marcos leyó el cuento llamado “El amor y el desamor según Sombra, el guerrero”, que según explicó, va dirigido a los 200 escuchas zapatistas sentados al fondo del auditorio, así como a todas las bases de apoyo escuchando la transmisión en los diferentes caracoles.
Con humor, el cuento reflexiona sobre la figura del guerrero desde la cosmovisión maya y zapatista. A partir de un diálogo con un personaje que vive “entre las sombras”, recupera una enseñanza del Popol Vuh: los primeros seres humanos podían comprender al mismo tiempo el todo y las partes, una capacidad que los dioses limitaron, pero cuyo recuerdo permanece fragmentado en la memoria de los pueblos.
Las comunidades mayas no fueron derrotadas sólo por los conquistadores, dice el narrador, sino también por la división, la envidia y la adopción de los valores del opresor, como la ambición, la competencia y el individualismo. Frente a ello, la principal tarea del guerrero es reconstruir la memoria colectiva, buscar los conocimientos dispersos, aprender de otros pueblos y fortalecer el sentido de comunidad sin perder la propia identidad.
La tierra, el agua, la naturaleza y la memoria no son mercancías ni propiedad de nadie, sino bienes comunes que deben ser protegidos. Por ello, el verdadero enemigo no es una persona en particular, sino el sistema que convierte la vida en objeto de explotación y destruye culturas, territorios y pueblos.
El guerrero no se distingue por su fuerza física, sino por su capacidad de estudiar, cuestionar, aprender y mirar más allá del presente. Debe comprender tanto el pasado como el futuro, reconocer que necesita de los demás y construir alianzas con quienes también luchan por la vida y la justicia. Su misión no es conquistar ni dominar, sino defender la libertad, la dignidad y la Madre Tierra.
El cuento concluye afirmando que el guerrero es quien puede imaginar un mundo que todavía no existe y trabajar colectivamente para hacerlo realidad. A esa capacidad de soñar un futuro diferente, los pueblos zapatistas la llaman luchar.
Mauricio González González – “La guerra por otros medios: fracking en territorios insumisos”
Mauricio González inició recordando su participación en la presentación del informe sobre los impactos psicosociales del caso Ayotzinapa y expresó su indignación por la reciente recomendación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, la cual revictimiza a las familias y exculpa al Ejército.
A partir de ello, introdujo el tema central de su exposición: el fracking, entendido como una forma de guerra contra los territorios y las comunidades. Explicó que el fracking o fractura hidráulica es una técnica para extraer gas y petróleo mediante perforaciones profundas e inyección de grandes volúmenes de agua, arena y sustancias químicas. Con base en investigaciones científicas y testimonios recopilados durante más de quince años, sostiene que esta práctica provoca contaminación del agua y del aire, pérdida de biodiversidad, daños a la agricultura, afectaciones a la salud, conflictos sociales y deterioro de las formas de vida de los pueblos indígenas.
El impulso al fracking responde al agotamiento de los yacimientos convencionales de hidrocarburos y a la dependencia energética de México respecto al gas importado de Estados Unidos. Pese a las promesas de prohibir esta técnica, el gobierno impulsa el llamado “fracking sustentable”. González advirtió que su desarrollo pone en riesgo a millones de personas, comunidades indígenas, ejidos y territorios con graves problemas de disponibilidad de agua, mientras que los beneficios energéticos serán limitados y de corta duración.
Frente a este panorama, destacó la resistencia organizada de comunidades, asambleas y organizaciones que se han declarado libres de fracking y han promovido acciones legales para impedir su expansión. Subrayó que estos pueblos no sólo defienden su territorio, sino que mantienen formas de producción y cuidado de la naturaleza que generan biodiversidad y fortalecen la vida comunitaria.
González concluyó argumentando que el modelo energético basado en los combustibles fósiles es inseparable del capitalismo y de la explotación de los territorios. En lugar de una simple transición energética, propone una transformación socioenergética sustentada en relaciones comunitarias, antipatriarcales, anticapitalistas y respetuosas de la naturaleza. El zapatismo, dijo, es una fuente de inspiración para imaginar y construir alternativas que defiendan la vida y los territorios.
Pablo Montaño – “La palabra esperanza ante la Guerra contra la Naturaleza”
Pablo Montaño discutió la guerra contra la naturaleza como consecuencia del modelo capitalista basado en la extracción de recursos y el uso de combustibles fósiles. El caso de las escuelas de Paraíso, Tabasco, ubicadas junto a la refinería de Dos Bocas, demuestra cómo el llamado “desarrollo” afecta directamente la salud, el ambiente y la vida cotidiana de las comunidades.
Montaño explicó que el cambio climático representa la expresión más grave de esta crisis. El aumento de la temperatura global, provocado por las emisiones de dióxido de carbono, ya genera fenómenos como sequías, incendios, huracanes e inundaciones, además de acelerar una sexta extinción masiva de especies. Señala que las grandes petroleras conocían estos riesgos desde la década de 1970, pero ocultaron la información y promovieron campañas de desinformación para proteger sus intereses.
Un elemento central de las reflexiones es la batalla por las narrativas. Empresas y gobiernos han impuesto conceptos como “gas natural”, “progreso” o “desarrollo” para justificar proyectos extractivos, sembrando dudas sobre los impactos ambientales. Frente a ello, es necesario construir nuevas narrativas que fortalezcan la organización social y permitan imaginar alternativas al modelo actual.
La esperanza, afirmó Montaño, no proviene de los gobiernos ni de las grandes corporaciones, sino de las comunidades organizadas que defienden sus territorios. Compartió ejemplos de resistencias exitosas, como la oposición a plantas industriales, puertos, megaproyectos y la defensa de ríos y ecosistemas, donde la comunicación, la solidaridad y la participación de colectivos urbanos han fortalecido las luchas locales.
Finalmente, concluyó que la esperanza no consiste en ignorar la gravedad de la crisis, sino en reconocer que ya existen experiencias que demuestran que es posible detener el despojo y proteger la vida. La defensa del territorio nace del vínculo con los lugares que habitamos y de la organización colectiva para construir futuros más justos y sostenibles.
Finalmente, el Capitán Marcos planteó una provocadora pregunta, irónica y juguetona, pero no por eso menos seria, para los ponentes (y de paso, para todxs nosotrxs):
“Si ustedes mismos me dicen que en la comunidad está la salvación, la esperanza, la posible salida de esta pesadilla, entonces, con toda fraternidad, ¿qué madres están haciendo?“
Bueno, como tenemos tiempo, yo les voy a hacer unas preguntas. Ahorita consulté antes con el Subcomandante Moisés, porque en la comida —él es muy apasionado, muy sincero, franco—, y expresaba lo que las pláticas le habían producido. Pero antes de eso yo quiero preguntarles a ustedes dos: ¿son de alguna organización de ultraderecha? ¿Seguro? Bueno, porque tú nos dijiste que en la mañanera nos mienten. Y tú nos dijiste que todo el gobierno, en todo lo que se refiere a lo ambiental, nos miente.
Bueno, y la pregunta aquí, que es la que reflexiona el SubMoy en la comida, primero dice: no podemos tratar a los jóvenes como los están tratando, o sea, como infantes mentales, pervertidos, ociosos, corruptos. Tenemos que respetar ese calendario, porque nosotros pasamos por él y, en todo caso, ellos podrían decirnos a nosotros: “Bueno, tú, con todos los años que tienes, ¿qué es lo que has hecho?”. Y él dice que la pregunta fundamental es qué se hace. Él piensa en los compañeros de atrás y en los compañeros que están en las comunidades, que en su mayoría son jóvenes, hombres, mujeres, otroas jóvenes. Y dice: “Es que nosotros tenemos un debe con ellos. No podemos decir ‘ya cumplí’, porque no hemos cumplido si les heredamos a ellos lo mismo”.
Entonces la pregunta es esto: porque cada intervención de ustedes y de los que han antecedido ha sido un calambre, una sacudida para nosotros. Aunque toda la versión que dijo Pablo Montaño… A él yo lo conocí en Televisa. No se rían. Estaba yo viendo la novela. Antes de cada noticiero hay una telenovela. Yo no veo los noticieros, sólo para confirmar cómo es que decide el jefe de información qué es lo que sale en los noticieros, porque llego a ellos ya con todo lo que está pasando, o sea, lo que sale en otros medios. Pero llego antes, hora de una telenovela, y discuto con las compañeras. Los compañeros se hacen los machos y se van, pero con las compañeras debatimos apasionadamente sobre el villano y la villana.
De entre las sombras salió, o tal vez estuvo ahí desde antes. Es su modo de por sí: está, aunque parezca que no está. Silenciado de luz, sombra es entre las sombras. Es a quien los dioses maldijeron con la ausencia. Por maloras los dioses, o porque ante su reto debiera levantarse también el guerrero, el que lucha.
Fue él quien me llamó la atención sobre el pasaje del Popol Vuh donde se habla de la capacidad que tenían los primeros hombres y mujeres de ver el todo y las partes simultáneamente, de lo que di en llamar antes el Aleph maya.
—Esa parte —me decía— bien puede ser la palabra de un jefe guerrero maya. Es esa la ciencia del combate, de la lucha; el conocimiento que se perdió por los celos de los dioses más primeros, los que nacieron en el mundo, de quienes crearon y se arrepintieron de lo creado.
Pero no se olvidó del todo. Cada tanto, en nuestra sangre maya encontramos esas palabras, como encontramos las cenizas en lo que antes fue un fuego poderoso.
Ese pensamiento es el que nos permitió derrotar y arrinconar al tzul, al demonio blanco, cuando Chan Santa Cruz organizó nuestra desesperación y puso en nuestras manos y miradas la llama de la justicia.
Pasó, sin embargo, que hubo quienes confundieron la lucha por la justicia con la venganza, y el odio que sentimos contra el opresor, lo llevamos también en contra del diferente, del distinto, del otro, pero, sin embargo, nuestro semejante en el dolor y la pena.
Los tzules blancos no nos derrotaron; fuimos nosotros mismos quienes caímos ante la envidia, la competencia, el más tener, el ser más.