Día 2 – Semillero “Guerra contra la Humanidad”
Día 2 del Semillero “Guerra contra la Humanidad”
(Las poblaciones y la naturaleza bajo asedio)
21 de julio de 2026
Cideci / Universidad de la Tierra, Chiapas
Este segundo día del Semillero “Guerra contra la Humanidad” reunió las reflexiones de la periodista independiente y docente del ITESO Alejandra Guillén González, con la presentación “Desaparición y leva para la acumulación de capital. Grietas de resistencia ante el nuevo dominio”; del historiador e investigador Ilán Semo, que habló sobre “La caída del antiguo orden y las nuevas formas de la guerra”; del etnólogo Mauricio González González, con la ponencia “La guerra por otros medios: fracking en territorios insumisos”; y del politólogo y maestro en medio ambiente Pablo Montaño, con plática sobre “La palabra esperanza ante la Guerra contra la Naturaleza”. El Capitán Insurgente Marcos leyó el cuento “El amor y el desamor según Sombra, el guerrero”, y al finalizar el día interpeló a los dos últimos con algunas preguntas.
Son reflexiones desde diferentes ángulos que nos ayudan no sólo a enteder algunas de las diversas formas en que el Estado capitalista en general, y el mexicano en particular, devastan territorios y sociedades, sino también a vislumbrar la esperanza en las muchas formas de resistencia y construcción de otras realidades desde abajo.
Resumimos aquí las ponencias, y ofrecemos a los lectores los originales en audio y sus transcripciones completas en texto.
Alejandra Guillén – “Desaparición y leva para la acumulación de capital. Grietas de resistencia ante el nuevo dominio”
Texto de la ponencia completa aquí.
Alejandra Guillén analizó cómo las desapariciones y el reclutamiento forzado forman parte de una estrategia de acumulación de capital ligada a la expansión de corporaciones criminales, en complicidad con intereses económicos y estatales. A partir del caso de Jorge, desaparecido en 2012 en Jalisco, sostiene que desde esos años comenzó un modelo de esclavitud y leva destinado a formar ejércitos para controlar territorios, proteger negocios legales e ilegales y facilitar el despojo de recursos naturales.
La autora explica que esta violencia no puede entenderse de manera aislada. La desaparición de personas, el desplazamiento forzado, la devastación ambiental y el saqueo de bosques, minas y tierras responden a una misma lógica. En regiones como Jalisco, Michoacán y la Sierra Madre Occidental, la destrucción de comunidades campesinas e indígenas ha ido acompañada del avance de megaproyectos, monocultivos y economías criminales. El objetivo es vaciar los territorios para ejercer un control total sobre ellos.
Guillén describe el funcionamiento del reclutamiento forzado: mediante engaños, falsas ofertas de empleo, detenciones arbitrarias o amenazas, miles de jóvenes son llevados a centros de entrenamiento donde son sometidos a violencia extrema para convertirlos en integrantes de grupos armados. Quienes sobreviven son enviados a distintos estados donde continúan las disputas territoriales. Esta maquinaria requiere transformar a las víctimas en victimarios para garantizar el dominio y la expansión del negocio criminal.
Guillén subrayó también el papel fundamental de las madres buscadoras, quienes han revelado la magnitud del fenómeno, documentado centros de reclutamiento y obligado al país a mirar una realidad que durante años permaneció oculta. Gracias a su trabajo se han conocido testimonios y evidencias que permiten comprender mejor la estructura de estas redes.
Frente a este panorama, Guillén identifica espacios de resistencia. Destaca comunidades como Ostula, Cherán y diversos pueblos wixaritari, donde la organización comunitaria, la defensa del territorio, la vida espiritual y el vínculo con la naturaleza han dificultado el avance de estas formas de dominación. Recupera además las voces de docentes y habitantes indígenas que afirman que la protección del territorio y la relación con la Madre Tierra son inseparables del cuidado de la vida y de las nuevas generaciones.
Guillén concluye que la desaparición de personas, la guerra contra las comunidades y la devastación ambiental forman parte de un mismo proceso de despojo. Ante ello, plantea que las enseñanzas de las madres buscadoras y de los pueblos organizados muestran que aún existen grietas de resistencia. El desafío es impedir que continúe el reclutamiento y la desaparición de más personas, fortalecer la defensa comunitaria del territorio y evitar que la violencia tenga la última palabra.
Ilán Semo – “La caída del antiguo orden y las nuevas formas de la guerra”
Texto completo de la ponencia aquí.
El historiador Ilán Semo inició celebrando la próxima llegada de los zapatistas a la Ciudad de México en diciembre de este año, pero aclaró que la capital ha perdido gran parte de su tradición de organización social y participación política. Describió una ciudad marcada por el aislamiento, el uso excesivo de las pantallas, el predominio del automóvil y el miedo derivado de la violencia, elementos que considera parte de una estrategia de control social.
Para desarrollar su argumento, recurrió a una antigua leyenda persa en la que un pretendiente elige un blasón de cobre en lugar del oro o la plata, porque representa la pertenencia a una comunidad y a un territorio. A partir de esta historia, explicó las ideas de Pufendorf y Clausewitz sobre la guerra: el objetivo principal no es solo conquistar territorios, sino destruir el sentido de comunidad del adversario y, posteriormente, imponer un nuevo orden o hegemonía. Relacionó esta interpretación con diversos procesos históricos, como la conquista de América, la Independencia de México, el colonialismo europeo y las dos guerras mundiales.
Semo sostiene que las guerras contemporáneas han cambiado profundamente. Ya no buscan únicamente derrotar militarmente al enemigo, sino fragmentar a las sociedades mediante la destrucción de sus vínculos comunitarios. Como ejemplos menciona conflictos recientes en Palestina, Siria, Libia y Ucrania, donde predominan los ataques aéreos, el uso de drones, la vigilancia digital y la llamada “guerra cognitiva”, cuyo propósito es sembrar dudas, desinformación y desconfianza dentro de la población. Asimismo, destaca la importancia de la disputa por las narrativas, pues quien controla el relato puede influir en la percepción de la realidad y fortalecer su poder.
En el ámbito internacional, interpreta conflictos como el de Irán desde una perspectiva geopolítica y económica, argumentando que están vinculados a la defensa de la hegemonía del dólar y al surgimiento de nuevos equilibrios económicos en Asia. Advierte además sobre el riesgo creciente de una confrontación entre grandes potencias y la posibilidad de una escalada nuclear.
Finalmente, traslada este análisis al caso mexicano. Afirma que el narcotráfico ha sido utilizado como una técnica de gobierno que genera miedo, limita la vida comunitaria y facilita el avance de intereses económicos y políticos. Concluyó ampliando su reflexión hacia la crisis ambiental y el maltrato animal, señalando que la destrucción de la naturaleza y de los ecosistemas también implica la destrucción de las comunidades humanas. Por ello, defiende la protección del territorio, de la vida y de todas las especies como elementos indispensables para construir un futuro común.
Capitán Insurgente Marcos – “El amor y el desamor según Sombra, el guerrero”
El Capitán Insurgente Marcos leyó el cuento llamado “El amor y el desamor según Sombra, el guerrero”, que según explicó, va dirigido a los 200 escuchas zapatistas sentados al fondo del auditorio, así como a todas las bases de apoyo escuchando la transmisión en los diferentes caracoles.
Con humor, el cuento reflexiona sobre la figura del guerrero desde la cosmovisión maya y zapatista. A partir de un diálogo con un personaje que vive “entre las sombras”, recupera una enseñanza del Popol Vuh: los primeros seres humanos podían comprender al mismo tiempo el todo y las partes, una capacidad que los dioses limitaron, pero cuyo recuerdo permanece fragmentado en la memoria de los pueblos.
Las comunidades mayas no fueron derrotadas sólo por los conquistadores, dice el narrador, sino también por la división, la envidia y la adopción de los valores del opresor, como la ambición, la competencia y el individualismo. Frente a ello, la principal tarea del guerrero es reconstruir la memoria colectiva, buscar los conocimientos dispersos, aprender de otros pueblos y fortalecer el sentido de comunidad sin perder la propia identidad.
La tierra, el agua, la naturaleza y la memoria no son mercancías ni propiedad de nadie, sino bienes comunes que deben ser protegidos. Por ello, el verdadero enemigo no es una persona en particular, sino el sistema que convierte la vida en objeto de explotación y destruye culturas, territorios y pueblos.
El guerrero no se distingue por su fuerza física, sino por su capacidad de estudiar, cuestionar, aprender y mirar más allá del presente. Debe comprender tanto el pasado como el futuro, reconocer que necesita de los demás y construir alianzas con quienes también luchan por la vida y la justicia. Su misión no es conquistar ni dominar, sino defender la libertad, la dignidad y la Madre Tierra.
El cuento concluye afirmando que el guerrero es quien puede imaginar un mundo que todavía no existe y trabajar colectivamente para hacerlo realidad. A esa capacidad de soñar un futuro diferente, los pueblos zapatistas la llaman luchar.
Mauricio González González – “La guerra por otros medios: fracking en territorios insumisos”
Mauricio González inició recordando su participación en la presentación del informe sobre los impactos psicosociales del caso Ayotzinapa y expresó su indignación por la reciente recomendación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, la cual revictimiza a las familias y exculpa al Ejército.
A partir de ello, introdujo el tema central de su exposición: el fracking, entendido como una forma de guerra contra los territorios y las comunidades. Explicó que el fracking o fractura hidráulica es una técnica para extraer gas y petróleo mediante perforaciones profundas e inyección de grandes volúmenes de agua, arena y sustancias químicas. Con base en investigaciones científicas y testimonios recopilados durante más de quince años, sostiene que esta práctica provoca contaminación del agua y del aire, pérdida de biodiversidad, daños a la agricultura, afectaciones a la salud, conflictos sociales y deterioro de las formas de vida de los pueblos indígenas.
El impulso al fracking responde al agotamiento de los yacimientos convencionales de hidrocarburos y a la dependencia energética de México respecto al gas importado de Estados Unidos. Pese a las promesas de prohibir esta técnica, el gobierno impulsa el llamado “fracking sustentable”. González advirtió que su desarrollo pone en riesgo a millones de personas, comunidades indígenas, ejidos y territorios con graves problemas de disponibilidad de agua, mientras que los beneficios energéticos serán limitados y de corta duración.
Frente a este panorama, destacó la resistencia organizada de comunidades, asambleas y organizaciones que se han declarado libres de fracking y han promovido acciones legales para impedir su expansión. Subrayó que estos pueblos no sólo defienden su territorio, sino que mantienen formas de producción y cuidado de la naturaleza que generan biodiversidad y fortalecen la vida comunitaria.
González concluyó argumentando que el modelo energético basado en los combustibles fósiles es inseparable del capitalismo y de la explotación de los territorios. En lugar de una simple transición energética, propone una transformación socioenergética sustentada en relaciones comunitarias, antipatriarcales, anticapitalistas y respetuosas de la naturaleza. El zapatismo, dijo, es una fuente de inspiración para imaginar y construir alternativas que defiendan la vida y los territorios.
Pablo Montaño – “La palabra esperanza ante la Guerra contra la Naturaleza”
Pablo Montaño discutió la guerra contra la naturaleza como consecuencia del modelo capitalista basado en la extracción de recursos y el uso de combustibles fósiles. El caso de las escuelas de Paraíso, Tabasco, ubicadas junto a la refinería de Dos Bocas, demuestra cómo el llamado “desarrollo” afecta directamente la salud, el ambiente y la vida cotidiana de las comunidades.
Montaño explicó que el cambio climático representa la expresión más grave de esta crisis. El aumento de la temperatura global, provocado por las emisiones de dióxido de carbono, ya genera fenómenos como sequías, incendios, huracanes e inundaciones, además de acelerar una sexta extinción masiva de especies. Señala que las grandes petroleras conocían estos riesgos desde la década de 1970, pero ocultaron la información y promovieron campañas de desinformación para proteger sus intereses.
Un elemento central de las reflexiones es la batalla por las narrativas. Empresas y gobiernos han impuesto conceptos como “gas natural”, “progreso” o “desarrollo” para justificar proyectos extractivos, sembrando dudas sobre los impactos ambientales. Frente a ello, es necesario construir nuevas narrativas que fortalezcan la organización social y permitan imaginar alternativas al modelo actual.
La esperanza, afirmó Montaño, no proviene de los gobiernos ni de las grandes corporaciones, sino de las comunidades organizadas que defienden sus territorios. Compartió ejemplos de resistencias exitosas, como la oposición a plantas industriales, puertos, megaproyectos y la defensa de ríos y ecosistemas, donde la comunicación, la solidaridad y la participación de colectivos urbanos han fortalecido las luchas locales.
Finalmente, concluyó que la esperanza no consiste en ignorar la gravedad de la crisis, sino en reconocer que ya existen experiencias que demuestran que es posible detener el despojo y proteger la vida. La defensa del territorio nace del vínculo con los lugares que habitamos y de la organización colectiva para construir futuros más justos y sostenibles.
Capitan Marcos – Preguntas para los ponentes
Finalmente, el Capitán Marcos planteó una provocadora pregunta, irónica y juguetona, pero no por eso menos seria, para los ponentes (y de paso, para todxs nosotrxs):
“Si ustedes mismos me dicen que en la comunidad está la salvación, la esperanza, la posible salida de esta pesadilla, entonces, con toda fraternidad, ¿qué madres están haciendo?“













Fotos: Radio Pozol



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