Desaparición y leva para la acumulación de capital. Grietas de resistencia ante el nuevo dominio
Por Alejandra Guillén
Semillero Guerra contra la Humanidad (Las poblaciones y la naturaleza bajo asedio)
21 de julio de 2026
Buenas tardes. Un saludo y un agradecimiento por estar aquí. Un saludo a todas y todos ustedes.
Yo les vengo, pues, a traer las malas nuevas, de algún modo, de la región Occidente. Es del lugar del que provengo, y vengo de alguna manera recogiendo las voces de muchísimas personas que nos permiten, en conjunto, entender un poco cómo ha sido esta vinculación del capital y la guerra del capital como un epicentro de lo que está ocurriendo también en México en muchos sentidos.
Y voy a comenzar la historia recordando a Jorge, ubicándonos en los caminos de Camichines, de San Gabriel a Jiquilpan, en el camino que luego sube hasta Tapalpa. Ahí se pueden ver las Piedras Niñas, que anuncian la Sierra de Tapalpa, ubicada al sur de Jalisco; de Guadalajara, digamos, yendo hacia Manzanillo, hacia Colima.
Es 2012. Jorge está en su casa, en Jiquilpan. Lo van a buscar por la noche. Le dicen si quiere ir de cacería porque, pues, él era un cazador, como cualquier persona que vive en el mundo rural. Se niega. Le insisten, no sabemos qué le dicen. Se va rumbo al volcán apagado El Comalito. Todos regresan menos él.
Era 25 de noviembre. Jiquilpan es un pueblito chiquito, de mil ochocientas personas, más o menos.
En diciembre se llevan a otros dos: a Mateo Valverde y a otro joven que golpearon y nunca supimos su nombre. Si no, lo nombraríamos aquí para traerlo y que no nos olvidemos de él.
Antes, en octubre, se llevaron a otros dos hermanos, Arriola Solano, que se sumaron a otros desaparecidos en ese pueblito.
Antes, al inicio, no alcancé a decir lo de la imagen. Quiero agradecer a Antonio Ramírez —que, bueno, es un amigo conocido de ustedes— porque ha estado pintando en estos últimos años sobre las madres buscadoras. Es para ellas también toda mi palabra, y mucha de la que recojo viene también de ellas, de sus hijos y de todas las personas que anónimamente hablan para explicarnos lo que está ocurriendo.
Entonces, esta es una de sus últimas pinturas: “¿Dónde estás, amor mío?”
Principalmente, este es un saludo para todas las madres buscadoras, que lamentablemente cada vez son más en este país.
Regreso con Jorge y, especialmente, un saludo a la familia de Jorge.
Después de casi catorce años de su desaparición y del andar de su madre, inventándose oficios para recorrer todas las veredas, los caminos, los escondites, las pistas nos indican que él y los que se llevaron de Jiquilpan fueron tal vez de estos primeros casos de desaparición con fines de esclavitud, reclutamiento forzado, leva o la forma en que gusten llamarle.
En ese momento no se hablaba de eso, no se tenía en el horizonte y no se entendía absolutamente nada. Pero coincide con el momento en donde se conforma esta corporación criminal, que nos permite ver cómo esta guerra de conquista y cómo el origen de esta corporación criminal, desde su momento, tenía dos elementos que nos obligan a rastrear un poco más la estrategia que ya estaba diseñada. Porque tenían un plan empresarial para extenderse a muchos más negocios de los que ya dominaban. Lograron una estrategia de acumulación de capital mucho más amplia que requiere, forzosamente y desde el día uno, la construcción de ejércitos que fueron construyendo con trabajo esclavo y con gente a la que se llevaron obligadamente. Y eso es algo muy duro cuando pensamos en tantos años con esta situación.
La familia ubicó, y muchas otras personas que anónimamente resisten —no pueden hablar mucho—, que a Jorge se lo habían llevado a un rancho. Ahora sí, es un pésimo mapa, pero para que ubiquen: donde dice Tapalpa, pues toda esa zona es de volcanes. Entonces, yendo hacia Tonaya, por esos ranchos estaban las pistas de Jorge. Y también, algo curioso: en esa misma región es donde, en 2025 y en 2026, detienen ahora a dos de los jefes, o de los que dicen que eran los jefes de esta corporación criminal que lleva el sello del estado del que vengo, lamentablemente.
Resulta ser una zona que ha sido estratégica en el origen de este grupo y donde ahí se mantuvieron. De hecho, se creía que el que detuvieron este año, que hizo que toda la ciudad de Guadalajara se detuviera de algún modo, y todo el estado, pues quería un poco huir hacia esos lugares donde seguramente todavía hay muchas pistas de mucha gente que desapareció en la región. Probablemente por eso, cuando escuchan Tapalpa, les suena, porque fue mediáticamente muy sonado.
Y cuando Jorge y todos estos jóvenes desaparecen, pues veíamos cómo todo lo que ocurrió… que no voy a dar una cita de lo ocurrido, pero vemos que participó Estados Unidos, participó el Ejército, participó el Estado, y todo fue una operación realmente pensada para que hubiera un cambio. Un cambio que ahora, más o menos, creo que tenemos que ver cómo y quiénes tenían esta estrategia.
Y en este momento también de inicio de estos grupos, un poquito todavía más al suroeste, está la Sierra de Manantlán, donde habitan los nahuas, que han participado en el Congreso Nacional Indígena. Y en ese mismo año, en 2012, desaparecen y matan a otros que estaban defendiendo el bosque: a Celedonio Monroy Prudencio, del que todavía no sabemos. Porque ya empezaba este elemento, como les digo, de la empresa que ya estaba sacando las maderas preciosas, las especies, las minas. Siempre lo legal y lo ilegal, pues, junto; cada vez eso está más diluido, pero siempre son dos caras de la misma moneda. Y lo han hecho, digamos, en alianza siempre con las mineras de la región. Y todo esto salía por los puertos, no solo en Jalisco. En toda la sierra de Jalisco y toda la sierra de Michoacán eso estaba ocurriendo también en Ostula. Todo estaba ocurriendo al mismo tiempo.
Entonces, algo que, si lo vemos a distancia, era absolutamente planeado. Y, a cambio, por los puertos podían tener drogas sintéticas; más bien, elementos que podían utilizar y otras cosas que les traían de Asia.
¿Cómo han ido avanzando estas corporaciones criminales? Lo que estamos viendo es solo la parte de abajo. Es muy importante no olvidar que la mafia internacional, las personas de cuello blanco y los políticos son los que realmente están beneficiándose de este negocio.
Pero, además de necesitar ejércitos, tenían también un plan como de conquista, que lo estamos viendo hasta acá, hasta estos territorios. No es la primera vez que se esclaviza a personas, pero sí de la manera en que ha estado ocurriendo tan masivamente, decenas y decenas y decenas. Es como la fábrica del mal que instalaron, muy bien pensada, para no solo construir ejércitos, sino también transformar subjetividades.
También, por supuesto, cuando llegan, matan a los defensores del territorio, cualquiera que se rebele. Hacen una cosa horrible, una palabra horrible, que se llaman las famosas “limpias”. Despojan ranchos, terrenos, desplazan poblaciones, construyen sujetos crueles que no necesariamente existían. Tratan, pues, de despojar la humanidad que tiene el otro y al que están incorporando a estas filas.
Y esto es fundamental para que puedan tener un control territorial cuadra por cuadra, barrio por barrio, pueblo por pueblo. Son estas personas a las que mandan y les permiten luego ejercer esa violencia para posteriormente controlar todos los negocios.
Sin duda, también, claro que ahora tienen —por allá, no sé cómo esté por acá, pero allá controlan en muchos lugares, puede ser distinto— el negocio del cigarro, de la cerveza, de los minerales, ya habíamos dicho, de todo lo que se pueda comercializar, de la gasolina robada, de las mujeres. Realmente es algo que les ha permitido acumular muchas más ganancias.
Y esta maquinaria ha necesitado seguir alimentándose de más personas.
También el tema de la droga es un elemento contrainsurgente que les ha permitido ir capturando a muchos jóvenes, porque ya tienen muchas estrategias para lograrlo.
Y un elemento que creo, por lo que ya veníamos escuchando ayer —es mi experiencia, es lo que he visto conforme he sobrevolado, digamos, con Google los territorios—, es que donde ha habido grandes atrocidades, antes ha habido una gran devastación de la tierra.
Podemos ver berries, aguacates y extensiones completas, carreteras completas donde se acabaron los bosques, donde antes se perdió esa vinculación sagrada con la tierra y se desplazó a las poblaciones campesinas.
Entonces, esta tormenta de la que yo les hablo, que les vengo a contar de donde yo vengo, no la podemos pensar fragmentada. Toda va junta. Toda está vinculada.
Y tengo también la impresión de que ha sido como el cinturón o la continuidad de lo que ocurrió con el Artículo 27 en los años 1990, y toda la devastación de la tierra y de la propiedad ejidal y comunal. Creo que, de alguna manera, ha sido una estrategia que ha ido desplazando y sí vaciando grandes cantidades de tierra. Y eso es lo que tenemos que tener mucho cuidado.
Y quiero ahora vincularlo y brincar hacia otro momento.
Bueno, estas son, por ejemplo, maderas de las que se llevaban de Ostula en 2012, acá en la costa de Michoacán, de los compañeros.
Aquí quiero volverme a detener para explicar muy rápidamente cómo funciona esa estrategia, esa, pues, no sé, fábrica del mal o de construcción de despojo de humanidad.
Como saben, si no fuera por las madres buscadoras —primero fue el colectivo Guerreros Buscadores, pero antes ya habían entrado otras madres buscadoras, solo que no habían hecho transmisiones—, y antes, meses antes, en septiembre de 2024, digamos, unos seis o siete meses antes, había entrado la Guardia Nacional, habían liberado a dos personas, habían encontrado a una persona muerta y detuvieron a otras.
A ellos, en específico, los habían detenido los policías municipales porque traían droga. Se los llevaron de casa en casa, porque todo esto es un circuito que está instalado. El rancho es simplemente un lugar de una red amplísima de lugares, de circuitos, de carros, de personas, de vigilantes, etcétera, que no están solo en Jalisco, por cierto. Y después de que les dicen: “Traes droga”, los torturan y les dicen: “Bueno, pero si quieres que no te matemos, tienes que trabajar para nosotros”.
Ese caso es poco conocido, pero por eso les digo que también es una manera en la que van… Hay muchas formas de reclutar.
Este caso en particular, las madres ya tenían muchos años hablándonos de reclutamiento forzado. Lo tenían año tras año, año tras año. Pero, ¿por qué de pronto le hicimos caso? Pues porque hubo fotos que se vincularon con otros momentos, con Auschwitz, y se hicieron muchas preguntas. Y porque hubo una transmisión en vivo y lograron, las madres, dimensionar para que se pudiera ver lo que estaba ocurriendo.
Pero antes, en Teuchitlán, ya había habido… Si hacemos un recuento para atrás, tuvimos en Tala, que está a un ladito. Ahí, esta es la región Valles. Toda esta zona está sembrada de lugares donde mantienen privadas de la libertad a las personas. Desde las centrales de autobuses hay muchas estrategias. Se los han llevado por diez años: a la gente que busca trabajo, a la gente que también se la pueden llevar, muchas personas que estaban en situación de calle, personas en movilidad, muchos centroamericanos. Más o menos ese es el perfil de las personas que se llevan. A algunos simplemente se los llevan del centro y se los llevaban a estos sitios.
De los casos que tenemos públicos y que podemos saber cómo operaba, pues fue Tala, en 2017, que está al ladito de Teuchitlán; pero también Ameca y, en realidad, es toda una región.
Pero, ¿en qué consiste esta estrategia? Digamos que el paso fue: primero se llevaron a las personas que estaban en los municipios donde ellos operaban, a los locales. En Tala, incluso, en 2014 hubo misas, hubo cosas muy importantes de las familias que se estaban rebelando y dijeron: “Es que se llevaron ya a todos, a todos con cierto perfil”. Así lo decía la gente. La mayoría de la gente, hasta la fecha, no puede hablar. Y después de eso empezaron a hacer ofertas de empleo y así fue como los empezaron a enganchar.
¿Quiénes llegaban? Personas deportadas, jóvenes que tenían un bebé que no esperaban de momento y que querían un trabajo, jóvenes que querían estudiar, personas que buscaban un empleo de cuatro mil pesos semanales. Ese ha sido el monto desde entonces.
Pero, en el momento en que entran, es todo un circuito de lugares hasta que llegan a los cerros. Ahí los entrenan y me parece que lo importante es quién tenía planeada esa estrategia de transformar. Hay como dos objetivos: unos van a ser —y disculpen que lo diga, esto es durísimo— el material de entrenamiento; y los otros van a ser los que van a transformar, con esa acción, en sicarios, si es que quieren sobrevivir. Esa es la única forma de sobrevivir en ese contexto de dominación. Y me parece que ese es el momento cumbre que, cuando uno empieza a rastrear un poquito más —falta corroborar los datos—, son entrenamientos militares. Se dice que los kaibiles entrenaron a una figura ahí que es conocida como “El Sapo”, que era encargado de toda esta crueldad.
Y luego, los que sobreviven son aquellos que van a ser mandados al lugar donde exista la guerra de conquista. De manera que, de Jalisco, ellos empezaron a enviar, en 2017, probablemente a Lagos de Moreno y demás; pero, en los últimos años, los lugares donde se han ido expandiendo son Zacatecas, Sinaloa y Chiapas. Bueno, estos son de otros casos de Lagos de Moreno. Todo esto es de Tala. El fuego, el uso del fuego, es un elemento muy importante.
Aquí podemos ver —solo son algunos de los casos— jóvenes que han sido desaparecidos y que han sido encontrados en Sinaloa. Algunos vivos; algunos como sicarios; algunos como… bueno, perdón, voy a parar aquí porque los presentan, los hacen operativos y los presentan. Los transforman. Entonces es toda una estrategia de que el retorno puede ser así: en operativos donde te transforman, y se acabó, con esa etiqueta. Los procesan, como este de Aguascalientes, el del medio. Acá son de Guanajuato, jovencitos de dieciséis años que encontraron en Sinaloa. Nada más incluía el caso de estos dos chicos porque a ellos se los llevaron de Guadalajara a Chiapas.
Y entonces, todo está operado durante todos estos años, y ha sido la estrategia que han utilizado y que tiene muy adolorido al estado y al país. Es una experiencia que se va replicando.
Posteriormente —y, bueno, esto me la pensé mucho para compartirlo—, me parece que eran evidencias que hacen que termine de revelarse la foto. Un grupo de fotoperiodistas encontró documentos en el famoso rancho de ese señor, José Guerra Cervantes. Por cómo los encontraron, sé que son reales y no podemos contarlo, ¿verdad? Pero esos documentos nos permiten corroborar lo que estamos viendo desde las familias, desde las palabras de los sobrevivientes, que también tienen mucha imposibilidad de volver y de regresar a la sociedad como tal.
En esos documentos se habla de grupos de choque con salarios que siguen siendo de cuatro mil pesos, lo que nos muestra que, evidentemente, esto que estábamos viendo con Teuchitlán se concreta en esta estrategia de mandar a nuestros hijos y a nuestras hijas a otras regiones para que mueran de la misma forma en algún momento también, ¿no? Porque son los que están poniendo la vida para que otros, que no estamos viendo, ganen dinero.
También por ahí había elementos como cortes de cabello, que tienen que ver también con el entrenamiento militar. Hay cosas en las que no me voy a detener. Sin duda la droga sigue siendo rentable, pero podemos ver cómo… Bueno, incluí este nada más porque tiene que ver con Chiapas y porque creo que están tratando, de algún modo, de transformar a generaciones completas de campesinos, de gente de abajo, en otra cosa que no es la que queremos para este país.
Pero también creo que la dominación no es total. En este mapa, que también es de ellos, tienen lugares donde no han podido controlar. Y ahí es donde creo que debemos poner la atención: dónde no está ocurriendo esto y cómo es que lo están consiguiendo.
Tenemos el pueblo de Ostula, que evidentemente ya lo habíamos comentado anteriormente. No han podido entrar. El pueblo de Cherán. Y, sobre todo, los lugares donde tienen una organización territorial, donde la vinculación con la naturaleza sigue viva, donde lo sagrado sigue estando en el centro.
Y las madres buscadoras, sin duda, son las que nos están abriendo el camino para que veamos lo que está ocurriendo y podamos decidir, tomar acciones y buscar primero a los que no están; pero, sobre todo, porque no podemos permitir que se lleven a uno solo más. Porque ser madre en este país, y especialmente en Jalisco, es dormir siempre abrazadas de los hijos, temiendo que se los lleven. Y tenemos que ver justamente cómo no se los están llevando y en dónde no se los están llevando. Entonces, creo que ese es un elemento fundamental.
Ahorita regreso hacia el final. Y quisiera leer unos testimonios, unas palabras de personas que no pueden hablar y no pueden salir, de cómo también esto se está vinculando con todo el desplazamiento forzado.
Podríamos elegir la Sierra Madre Occidental para dar un ejemplo de cómo esto que les digo del campo se ve absolutamente planeado. Si vamos bajando desde Chihuahua podemos ver cómo hay desplazamiento; luego, en Sinaloa, simplemente en San Ignacio, hay una reportera —ahorita les digo su nombre, no me acuerdo de su nombre— que ha podido documentar hasta sesenta pueblos fantasmas. Y así podríamos irnos pueblo tras pueblo, bajando, bajando, hasta que lleguemos, digamos, a Huajicori, que es el límite entre Nayarit y Jalisco. Y lo que vemos es que todo ocurre al mismo tiempo.
Se llevan a las personas por las noches o depende del lugar; se las llevan reclutadas. Las mujeres salen caminando con los niños. Si es en el campo, pues sobreviven en el campo porque no suben los alimentos. También hay asesinatos y, de alguna manera, así van despoblando los pueblos.
Esta persona que ha decidido resistir en esos lugares me parece que tiene dos claves muy importantes de lo que está pasando ahí. Él dice:
“He trabajado en lugares donde hay mucha precariedad, pero nunca en un sitio como este, donde parece que se acabó la esperanza porque esto sigue avanzando y nadie lo para. Allá arriba, en la sierra, los cerros están llenos de muertos y no hay ni quien vaya por ellos. Nadie va a saber quiénes eran porque los mandan de lejos. Hay gente que cuando va caminando de una comunidad a otra encuentra ropa tirada a mitad del monte y, cuando se acerca a ver, resulta que son cuerpos descompuestos. Lo que se oye es que venían de otras partes, incluso de Centroamérica y Colombia. Sí, tal vez eran migrantes. De aquí también se han llevado a gente. Algunos han regresado, pero no vuelven del todo y de plano se van a donde nadie pueda localizarlos.”
Desde hace como cinco años se empezó a saber de pueblos que se quedaron vacíos porque llegaba un cártel o llegaba otro. Aparecían de noche y, delante de las mujeres, agarraban a los hombres para reclutarlos. Y creo que la mitad de los pueblos de aquellas zonas están vacíos; a otros sí han regresado algunas personas.
De verdad me he puesto a pensar qué se pelean allá arriba. Son lugares donde ya no se produce nada porque ya no hay nadie. Alguna vez pensé que era para controlar la venta de drogas, pero no hay nadie que les compre. También pensé que sería para explotar los minerales que hay en la región, pero ahorita no se ve que los estén trabajando.
Pero tal vez esto —y es la única explicación que tengo— es que es una estrategia a largo plazo de alguien más para que no quede nadie ahí, para que no haya comunidades, no haya campesinos y nadie pueda alegar la propiedad de la tierra, de manera que puedan hacer lo que quieran con esas tierras.
Entonces, me parece que allá, de alguna manera, saben.
Pero también él dice… A pesar de que no hay esperanza, dice también:
“Si se viniera a hacer una investigación y preguntara en aquellos poblados, se daría cuenta de que todo mundo allá tiene un pariente desaparecido o le han matado a alguien. Hay pueblos en que solo hay mujeres y cuentan que a sus esposos se los llevaron a trabajar a la fuerza y no han sabido nada de ellos. Es gente que vive entre la espada y la pared porque, si llegan unos, te exigen que les des de comer lo que tienes y, si se los das, luego los otros vienen y te matan. Es horrible. Se pierde la ilusión y las ganas de hacer un proyecto de vida. A mí me ha llevado a preguntarme qué sentido tiene estar aquí. Pero luego también me digo que no tiene que ser así, que ellos no tienen que tener la última palabra; que hay muchas cosas que no dependen de nosotros, pero otras que sí.”
Y también, en esa misma región —y concluyo con esto—, toda esa zona más abajo es conocida como el Gran Nayar. Hay muchísima documentación de que han resistido y ha habido rebeliones por cientos de años, aunque luego no las conozcamos todas. Pero los pueblos que habitan el Gran Nayar han podido resistir todo: fuego, todo. Han permitido que su vida espiritual se mantenga.
Y, en lugares como la zona wixárika, ahí precisamente tampoco está habiendo este tipo de desapariciones. Pero tienen proyectos educativos donde también lo espiritual es muy importante. Y voy a recuperar la voz también de los profes. ¿Cuál es el espíritu y la esencia de eso? Que están pensando no solo en la participación en las ceremonias, el cuidado de Wirikuta, el cuidado de la tierra, porque creen que ahí es donde está también el cuidado de sus jóvenes, para que este otro horizonte no los atrape.
Dice la maestra Javiema:
“El territorio es importante porque todos somos tierra. Nos alimentamos de lo que nace de ella. Lo que cocinamos lo hacemos con fuego. Nos calienta. Es la energía, que es conexión con lo interior de la tierra. Igual el agua: estamos hechos de agua. La veneramos en distintos lugares sagrados. Ahí se concentra energía de distintos lugares. Ahí nos conectamos con la Madre Tierra. El aire, ni se diga. Dependiendo de la dirección del aire, nos compone. El aire es quien mueve la lluvia —todo se interrelaciona—, mueve las nubes que nos trae del mar. Todo es todo.”
Otro profesor dice:
“Nuestro proyecto educativo está relacionado con escuchar a la Madre Tierra, con escuchar al Abuelo Fuego. Es escuchar a Tatei, al Sol. Todo eso es lo que tiene sentido para nosotros desde la cultura wixárika: la escucha de la naturaleza a través de los ritos y de las ceremonias. Entonces, nuestra Madre Tierra nos habla. Si no hacemos lo que dice, si vamos por otro camino, si no le hacemos caso a lo que dice la lluvia, si no la obedecemos, vamos por camino equivocado. Lamentablemente, la cultura occidental se ha apartado de esto, de lo espiritual. Y lo consideramos como base fundamental porque se trata de evitar la destrucción de nuestra Madre Tierra.”
Y considero que las experiencias de los pueblos —recupero las de los pueblos de Occidente, las de las madres buscadoras y las de estas experiencias territoriales— nos tienen que obligar a pensar cómo hacemos para que no se lleven ni a uno más, para que las tinieblas no sean totales y para que la última palabra, como dice esta persona anónima, no la tengan ellos.
Muchas gracias.


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