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Sub Galeano | Por qué Sí a la Consulta y Sí a la pregunta

Por qué Sí a la Consulta y Sí a la pregunta.

Julio del 2021.

RESUMEN: Se llama a participar en la Consulta pensando en las víctimas.  Ir a la casilla.  Se sugiere que, si le cae mal el Supremo o desconfía, y con razón, de que su participación sea usada para legitimar a los de allá arriba –o sea un ensayo para una consulta posterior sobre la extensión del mandato del ejecutivo-, o que es un desperdicio (uno más) de paga, o que lo que quiere el Supremo es negociar con sus ex´s para que le bajen una raya a su mala vibra, o es pura y simple demagogia, entonces no vaya a una casilla.  En lugar de eso se le propone que escriba una carta, individual o colectiva, y que la haga llegar a una organización de víctimas, diciéndoles que respeta su dolor y que les apoya en sus demandas de verdad y justicia.  O una columna periodística, un tuit, un comentario en su blog, en su noticiero, en su facebook, en instagram, en donde sea.  O una pintura, una canción, un mural, un poema, un discurso, una sonata, una pirouette, una figura, una obra de teatro, un arte.  O un artículo de análisis, un coloquio, una cátedra, una conferencia, un semillero.  O lo que se le ocurra.  Es más, para que quede clara su inconformidad, hágalo de forma extemporánea, o sea uno o varios días después del 1 de agosto y siga en lo que resta del año y los años subsiguientes.  Se le insiste en que se organice porque, acaso sin saberlo, usted forma parte de las futuras y probables víctimas de “las decisiones políticas tomadas en años presentes y venideros por los actores políticos” del Estado Mexicano.  Es eso o resignarse a que, cuando usted sea la víctima, el “actor político” responsable de evitar que eso le ocurriera, de investigar, perseguir y castigar a él o los culpables, declare que usted “se lo buscó”, que condena el hecho y, claro, que se investigará “hasta las últimas consecuencias y caiga quien caiga” –mientras su nombre de usted y su historia personal, pasan a ser un número en una estadística-.

-*-

Primero.- Los pueblos zapatistas participarán, de forma extemporánea, en la llamada “Consulta Popular”, siguiendo los usos y costumbres de los originarios, con asambleas comunitarias.  El resultado se le hará llegar a las organizaciones de víctimas de la violencia, de búsqueda de desaparecidos y de presos de conciencia.  Quienes tienen credencial del INE (de hecho sólo un@s poc@s) asistirán a una casilla.  Llamamos ESPECIALMENTE a los pueblos originarios hermanos, organizados en el Congreso Nacional Indígena-Concejo Indígena de Gobierno a que, siguiendo sus tiempos y modos, participen también, sin perder de vista a las víctimas, y teniendo presentes a todos los hermanos asesinados y comunidades que han sido víctimas de las decisiones de los de arriba de antes y de ahora, así como la larga historia de despojos, de engaños, de burlas y desprecios, de destrucción de territorios y desaparición de lenguas y culturas originarias.

Segundo: La pregunta a consultar no trata de los ex presidentes, o no sólo.  Sino de todos los actores políticos: ejecutivos federales y sus gabinetes legales y ampliados; gobiernos estatales y municipales; diputados locales y federales; senadores; jueces y todo el aparato de justicia; organismos descentralizados; organismos autónomos (como el IFE antes y después el INE); ejército, fuerza aérea y marina; policías federales, estatales y municipales.

Tampoco trata de juzgar ni condenar a nadie.  Trata de los derechos de las víctimas, de su derecho a la justicia y a la verdad.

Su derecho a saber por qué se decidieron tales acciones u omisiones, con cuáles leyes se les dio sustento legal.  Y quiénes fueron o son los responsables o irresponsables, desde el más alto, hasta el más bajo nivel.  Eso sería la verdad y su consecuencia sería la justicia.

No están a consulta ni la una ni la otra.  Se consulta si estamos de acuerdo en apoyar a las víctimas que reclaman saber qué pasó, por qué, y quién; y demandan justicia.

Cuando se pone como período temporal “los años pasados”, se deduce que incluye hasta el 31 de diciembre del 2020.  Y si los meses de enero a julio del 2021 son “pasados”, pues también.

Si de esas exigencias de Verdad y Justicia se sigue algo más que no sea simulación, depende de las víctimas, sus familiares y de quienes les apoyan.

Tercero.- Los riesgos.  Sí, es más que probable que, tanto el oficialismo como la “oposición” en México, usen la participación en la consulta y el resultado.  Sea como una forma de legitimar su política gubernamental, sea como un argumento para esconder sus culpas y evadir la justicia.  Tanto el número de participantes “contemporáneos”, como las respuestas, pueden ser secuestrados por uno y otro lado.  Pero eso durará apenas un tiempo.

Lo que a nosotros nos importa es que las víctimas se sientan acompañadas y animadas en su doloroso caminar.  Pero su paso, su ritmo, su velocidad, su compañía y su destino, corresponde a ellas y sólo a ellas decidirlo.

Sí, está también el riesgo de que el oficialismo use esa consulta popular para avalar las “consultas” falsas con las que ha cubierto el carácter depredador de sus megaproyectos en los territorios de los originarios.  Bueno, esas “consultas” no lo fueron.  Fueron acarreos desvergonzados y con ridículos resultados.  Se chantajeó y se pagó por el acuerdo y, aun así, fracasaron en lo que a participación se refiere.  No fueron previas, ni informadas, ni libres, ni de acuerdo a los modos y tiempos de los pueblos originarios.  Pero, en el caso de que algún día se hicieran consultas a los pueblos originarios, se informaran bien los pros y los contras, fueran ANTES de que se implementaran los megaproyectos, participaran TODOS los afectados, etc., y ganara la propuesta de destrucción de la naturaleza y el aniquilamiento de los pueblos originarios como tales, pues la conclusión sería que faltó trabajo de explicación y convencimiento, y habría que seguir insistiendo.  ¿Y mientras tanto?  Resistencia y Rebeldía.

Claro, esta consulta también puede ser una mascarada… si no la volvemos inoportuna, impropia, inconveniente, “extemporánea”.  Es decir, si no la convertimos en algo más.  Aunque habría que, primero, sustraerse de lo que dicen y disputan allá arriba; y luego seguir con encuentros, foros, festivales, apoyos para las víctimas.  Una campaña nacional por la verdad y la justicia.  En suma “acompañamiento”, no “dirección”.

Cuarto.- ¿No sería bueno que las Madres Buscadoras de Desaparecidos en Sonora, las Rastreadoras de El Fuerte, Sinaloa, las madres de los Yaquis secuestrados, los desplazados de Pantelhó, las familias de desaparecidos en Guerrero, Guanajuato, Veracruz, Baja California Sur, Querétaro, Jalisco, Coahuila, Morelos y casi cualquier estado de la República Mexicana, así como los familiares de los migrantes inmolados en México, los familiares de los desaparecidos de Ayotzinapa, se encontraran con…

… los familiares de las víctimas de la guerra sucia, con las familias de los infantes con cáncer y sin medicinas, con las mujeres agredidas en Atenco, con los movimientos feministas que luchan contra los feminicidios y la violencia contra las mujeres, con l@s defensor@s de la comunidad LGBTTTIQ+, con las familias de la Guardería ABC, con los familiares de los muertos en la línea 12 del metro de la Ciudad de México,…

… con los familiares de Samir Flores Soberanes y con quienes se organizan para resistir a la Termoeléctrica en Morelos, con las comunidades que resisten al despojo y la destrucción que significan el mal llamado “Tren Maya”, el Corredor Transístmico, el aeropuerto de Santa Lucía, la minería abierta y cerrada, con las organizaciones por presos y desaparecidos políticos, con las Abejas de Acteal, con los sobrevivientes de El Charco, con los cercanos a Tomás Rojo y a Simón Pedro, y con tantos dolores organizados y no?

Piense usted en esa persona que se encuentra sola, buscando a su ser querido sin más fuerzas que las del vientre y del corazón, y, además, debe soportar las burlas y los desprecios de otras, otros que le dicen “se lo merecía”, “andaba en malos pasos”, “te quejas porque eres parte de la mafia del poder”, “es tu culpa porque no le educaste bien”.

Y que ni siquiera le dejan responder: “mi hija fue por un mandado a la esquina y ya no regresó”, o “fue a una fiesta”, o “mi niña tenía menos de 10 años”, o “mi marido venía del trabajo y lo mataron dos veces: una con balas, la otra con las mentiras de que era delincuente”, o “en lugar de recibir una foto de mi hija, hijo, graduándose, me entregaron el resultado de una prueba de ADN y un pedazo de hueso envuelto en una tira de la ropa que llevaba ese día, esa tarde, esa noche que, desde entonces, no cesa”.

O ni eso: el no lugar, ni viva ni muerta: desaparecida.

¿No sabrá así que no está sola?  ¿No será que así descubre que no sólo no es la única en el dolor, también que hay otras que buscan verdad y justicia?

¿No descubrirá, así, lo mismo que nosotros los pueblos zapatistas?  A saber: que los dolores no se suman, sino que se multiplican cuando se encuentran.

El peligro no será si el oficialismo o la oposición usan esos encuentros en su beneficio.  Sino que no se respete ese dolor ya organizado y se pretenda dirigirlo a otro lado que no sea alcanzar la verdad y la justicia que todo ser humano, independientemente de su raza, color, cultura, credo, género, orientación o preferencia sexual, filiación o ideología política, clase social, merece y necesita.

Porque no basta conformarse con lamentar un nuevo asesinato, una nueva desaparición, una nueva fosa común con huesos y jirones de ropa.  No basta con denuncias públicas que son sofocadas por el escándalo de moda.  No basta con una estadística, un número, un olvido.

Esa mujer merece saber la verdad.  Qué pasó con su cría y por qué.  Y merece, no sólo que se le acompañe en esa búsqueda de verdad.  También en la exigencia de que los responsables de esos crímenes reciban su castigo.

Esta geografía llamada “México” merece conocer la verdad de lo que pasó y pasa.  Y merece justicia.  Sean «chairos» o «fifís», neoliberales o neoconservadores, pro4T o anti4T, o la dicotomía que se les ocurra.

Pero no obstante: si usted decide que no, que no sirve para nada bueno participar en esta otra consulta, pues tal vez significa que usted está haciendo algo más y mejor.

Quinto.- La clase media y la Consulta.  Como originario que soy de la clase media, sé que nos catalogan y encasillan según los intereses de arriba.  Tanto nos clasifican como clase media que parecemos llaves españolas: hay quince dieciseisavos, un cuarto, tres octavos, diecinueve treintaidosavos, cuarto para las seis-dios-mío-qué-tarde-es, media clase media-media –lo que ya es el colmo-, y así.  “¿Ya viste a ésa que se cree muy de trece dieciseisavos y ni a tres octavos llega, la pobre?… y ése otro, que de la noche a la mañana subió casi cincuenta sesentaidosavos, de seguro anda de narco… o, peor, de político”.

O como nos clasifican los ortodoxos: pequeño burgueses.  Y aquí entra un sistema parecido: nano burgués, micro burgués, mini burgués, burgués cuasi-pequeño, pequeño burgués propiamente dicho, burgués en proceso de desarrollo, y burgués entre azul y medias noches… sí, el hot dog sin mayonesa, por favor.  Yo, por ejemplo, ni a eso llego: apenas soy un “pequebú”.  Pero, como diría el finado: “todo depende de la marca y modelo del celular con el que te tomas la selfie”.

También se nos achacan los fracasos y desviaciones de las diversas opciones políticas del espectro ideológico, y ninguno de sus logros.

Entiendo y, no pocas veces, comparto la irritación e indignación por los dimes y diretes que salen de la letrina de allá arriba, por los insultos mal disimulados, y por los ataques de personas que, siendo de la clase media, ahora se autodenominan “vanguardia” del pueblo e “iluminados” que guían y conducen el rebaño.  Y que, como tales, desprecian el conocimiento, la inteligencia, la creatividad, el ingenio… y el sentido del humor.  Además de pretender que las ciencias y las artes militen en su opción política… o no son ciencias ni artes.  De hecho, mi primera reacción fue resumir nuestra posición así: “Del gobierno que hace rifas que no son rifas y trenes mayas que no son mayas, ahora: la consulta que no es consulta. ¡Mejor organízate!”.

Pero también acecha la oposición idiota y cínica.  Las repentinas “tomas de conciencia” de los ex gobernantes criminales que, despreciando la memoria, ahora son paladines de la defensa de los derechos humanos, de las comunidades originarias, del medio ambiente, y que critican las políticas económicas gubernamentales después de que se hartaron de robar y despojar.  La supuesta “oposición”, incapaz de presumir ningún logro, apuesta todo a los errores y disparates del oficialismo –que no son pocos-.  Y, claro, apuestan al olvido, a la memoria sepultada por el griterío en las redes sociales, las columnas de opinión y el manejo perverso de la información.  Porque las mal llamadas “fake news” no son sólo noticias falsas, son la manipulación de una información.  La alquimia que las convierte, no en creíbles, sino en digeribles.  Y, sobre todo, en la munición para los “heroicos” combates en las redes sociales y los medios de comunicación.

Y puede ser que, por desesperación, se elija uno u otro bando.

Pero, si usted logra sustraerse de esa maldición, aunque sea por un momento, dirija su mirada a las víctimas.

Si usted no es una de las víctimas, una más, y no ha formado una policía comunitaria, bueno, pues las probabilidades le están acosando y bien haría en prepararse.

Si no lo hace por empatía y sensibilidad humana, al menos hágalo por aquello de “hoy por ti, mañana por mí”.

Las estadísticas de criminalidad pueden servir, cierto, para criticar una política de gobierno; pero son sobre todo una advertencia: “sigues tú”.

Organícese.  En esta geografía llamada México bien podría nacer una organización de futuras y probables víctimas de “las decisiones políticas tomadas por los actores políticos”.

Sexto.- Participe en la llamada Consulta Popular.  Si no quiere que su sentir sea usado por unos u otros, no vaya a la casilla.  Grite, raye, pinte, cante, baile, haga gestos, guarde silencio, camine, corra, quédese quieto.  Usted decida qué y hágaselo saber a las víctimas.  Y hágalo después del 1 de agosto… todo el año y los años que siguen.

O póngase de acuerdo con otros, otras, otroas, y analicen, discutan, debatan.  Si quieren, escriban, en una especie de acta o carta común, su decisión unánime o dividida, y mándenle a alguna organización de familiares de víctimas (dudo que no tengan una en su geografía).  Recuerde que el INE no hace conteo de sentimientos, solidaridades, hermandades, demandas de verdad y justicia.

Y no importa su edad, ni si es extemporánea o contemporáneo, si está arriba, abajo o en medio, si es «chairo» o «fifí», si le gustan las cumbias o el rock, si ve anime o rancheras, si es hetero o “ultimadamente a ti qué te importa lo que sea o no sea”.

No lo haga porque apoya al gobierno o porque se le opone.  Hágalo aunque sólo sea para decirle a esa mujer que llora la ausencia de su pareja, su cría, su hermana, su madre, su pariente, su conocida, su amiga, su compañera, su amor, que su tenaz búsqueda de verdad y justicia, su empeño, su dolor, su pesadilla, no le pasan desapercibidos a usted.

Hágalo porque tal vez, debajo de clasificaciones, banderas, escudos y consignas, usted es un ser humano.

Desde las montañas del Sureste Mexicano.

SupGaleano.
Sans Papiers.
Ni contemporáneo ni extemporáneo.

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Comisión Sexta Zapatista | Subcomandante Insurgente Moisés

Comisión Sexta Zapatista | La Extemporánea y una Iniciativa Nacional

COMISIÓN SEXTA ZAPATISTA.

México.

Julio del 2021.

A l@s adherentes a La Declaración por la Vida:
A la Europa de Abajo y a la Izquierda:
A la Sexta Nacional e Internacional:
Al Congreso Nacional Indígena-Concejo Indígena de Gobierno:
A las Redes en Resistencia y Rebeldía:
Al Colectivo “Llegó la Hora de los Pueblos”:

Del: Subcomandante Insurgente Moisés.

 

Compañeras, compañeroas, compañeros:
Hermanas, hermanoas, y hermanos:

Les saludo a nombre de los niños, mujeres, otroas, ancianos y hombres de las comunidades zapatistas, y les comunico lo siguiente:

Primero.- Ya tenemos lista una compañía zapatista aerotransportada fuerte en 177 zapatistas.  Está integrada en su totalidad por originarios de raíz maya, de las lenguas cho´ol, tzotzil, tzeltal, tojolabal y castilla.  Somos nacidos en la geografía que llaman México.  Nuestros ancestros nacieron y murieron en estas tierras.  Como el Estado Mexicano no reconoce nuestra identidad y origen, y nos dice que somos “extemporáneos” (así dice la Secretaría de Relaciones Exteriores, que somos mexicanos “extemporáneos”), hemos decidido bautizar a esta unidad de Escucha y Palabra como “La Extemporánea”.

Según vimos en los diccionarios, “extemporáneo” quiere decir “que es inoportuno, inconveniente”, o “que es impropio del tiempo en que sucede”.  O sea que somos inoportunos, inconvenientes e impropios.

Nunca antes nos habían definido tan adecuadamente.  Estamos felices de que al fin el Estado Mexicano reconozca que así es como considera a los pueblos originarios de esta geografía llamada México.  Creo que así es como lamenta el que no nos haya aniquilado… todavía; y que nuestra existencia contradiga el discurso oficial sobre la “conquista”.  Ahora se entiende que la demanda del gobierno de México al de España, exigiéndole que pida perdón, es por no habernos exterminado.

De l@s 177 delegad@s, 62 de nosotr@s no tenemos aún el pasaporte.  La Secretaría de Relaciones Exteriores está trincada en la “inconveniencia” que representamos.  A pesar de que hemos demostrado identidad y origen, sigue exigiendo más y más papeles.  Sólo falta que pida que los gobiernos de Centroamérica digan que no somos ciudadanos de esos países.

2.- La compañía aerotransportada “La Extemporánea”, conmigo al frente, ha estado preparándose desde octubre del 2020 y llevamos casi un mes en cuarentena.  Está compuesta de:

.- Varios grupos de “Escucha y Palabra”.  Zapatistas indígenas cuya existencia y memoria cubre la historia de nuestra lucha desde los años previos al alzamiento hasta el inicio de la Travesía por la Vida.

.-  Un equipo femenil de fútbol. Lo conforman 36 milicianas (que también son “Escucha y Palabra”) que han tomado el nombre y ejemplo de la finada Comandanta Ramona, la primera zapatista en salir de Chiapas, y se identifican como “Ixchel Ramona” y así saldrán a los campos deportivos de Europa.

.- El autodenominado “Comando Palomitas”.  Son 6 niñas y niños que son del grupo “Juego y Travesura”.  Como tod@s nosotr@s, se han estado preparando.

.-  El grupo coordinador de la invasión.  Son quienes se encargarán de organizar y, en su caso, reforzar los grupos de “Escucha y Palabra” que se distribuirán en las 5 zonas en las que hemos dividido el continente Europeo.  Además atenderán a los medios de comunicación libres y de paga, participarán en mesas redondas, conferencias y actos públicos; y evaluarán el desarrollo de la invasión.

Con el Escuadrón 421 completaremos la primera oleada zapatista e iniciaremos las visitas a quienes nos invitaron y, con atención y respeto, les escucharemos.  Si así lo piden, les platicaremos de nuestra pequeña historia de resistencia y rebeldía.

3.- Con nosotr@s viajará una delegación del Congreso Nacional Indígena-CIG, fuerte en 10 indígenas de las lenguas: Maya originaria, Popoluca, Binizá, Purhépecha, Raramuri, Otomí, Naayeri/Wixarika y Nahua; así como 3 herman@s del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agua de Tlaxcala, Puebla y Morelos.  En total 13.

4.- En razón de que a mí me toca lo de la Travesía por la Vida-Capítulo Europa, he encomendado al Subcomandante Insurgente Galeano que tome el mando en México y que inicie, a la brevedad posible, contactos con el Congreso Nacional Indígena-CIG, con la Sexta Nacional, con las Redes en Resistencia y Rebeldía, con Organizaciones No Gubernamentales de defensa de los Derechos Humanos, con colectivos de Víctimas de la violencia, familiares de desaparecid@s y afines, así como con artistas, científicos e intelectuales, con el objetivo de hacerles saber de una nueva iniciativa nacional e invitarles a organizarse para ella.  Y así abrir un frente de lucha por la Vida en nuestro país.

5.- En unos días más, que les comunicaremos en su oportunidad, iniciaremos nuestro viaje.  Ahora estamos tratando de vacunarnos tod@s para no llevarles problemas de salud, y esperando a que baje un poco la llamada “tercera ola” de contagios en México.

Después iremos al caracol Jacinto Canek, en San Cristóbal de Las Casas, y ahí nos concentraremos.  De ahí nos trasladaremos a la Ciudad de México donde iremos l@s 177 delegad@s a las oficinas de la SRE a que nos diga, de frente y en público, que no tenemos derechos por ser “extemporáneos”, y que su “aspiracionismo” le obliga a delegar su responsabilidad en burócratas racistas e ignorantes.  Después, tal vez, París, Francia.

Las fechas precisas les diremos después, porque parece que, para el gobierno francés, también somos inoportunos; además, claro, de la nueva ola mundial de COVID 19.  Ni modos, debe ser la globalización.

6.- Estamos un poco nerviosos pero contentos -porque no es la primera vez que haremos algo sin saber qué nos espera-.  Agradecemos desde ya a la Europa de Abajo, a la Sexta Nacional, las Redes en Resistencia y Rebeldía, las ONG´s solidarias de este y el otro lado del océano, y al colectivo “Llegó la Hora de los Pueblos” el apoyo económico y en especie que permitirá realizar el viaje aéreo.  El costo del viaje marítimo y el de los pasaportes (entre 10 mil y 15 mil pesos cada uno, por los viajes continuos ida y vuelta a nuestros pueblos para cumplir los ridículos requisitos del Estado Mexicano por ser “extemporáneos”), fue cubierto íntegramente por el EZLN y nos dejó sin fondo de reserva.  Pero no representó, para ningun@ de l@s delegad@s, gasto personal alguno.

7.- De la iniciativa nacional –de la que queda encargado el SupGaleano-, sólo les adelanto que arrancará con nuestro llamado a participar en la así llamada “Consulta Popular” del 1 de agosto, y a responder “” a la pregunta sobre si se debe o no hacer algo para cumplir con el derecho a la verdad y la justicia de quienes han sido víctimas por acciones y omisiones del Estado Mexicano (que eso, y no otra cosa, es lo que señala la pregunta que elaboró la Suprema Corte de Justicia de la Nación del país que se llama México).  Quienes allá arriba, en los partidos de “oposición”, se resisten a la consulta, no sólo temen lo que de ella se siga; también les aterra que las víctimas recuperen sus demandas del uso ruin y perverso que la ultraderecha hace de su dolor.  Porque el dolor no debe ser negocio electoral, y menos para fines tan mierdas como que regresen al gobierno quienes son algunos de los principales responsables de la violencia y que antes sólo se dedicaron a acumular paga y cinismo.  Por eso el INE, que también nos considera a los indígenas como “extemporáneos” y nos niega la credencial, está haciendo lo posible para que la consulta fracase, porque sabe que también le toca su parte del delito por su política exclusiva para la piel clara y urbana.

Hay que entrarle, no viendo hacia arriba, sino mirando a las víctimas.  Hay que convertir la consulta en una consulta “extemporánea”.  Esto con el fin de que así arranque, independiente de los de arriba, una movilización por una Comisión por la Verdad y la Justicia para las Víctimas, o como quiera que se llame.  Porque no puede haber vida sin verdad y justicia.

Es todo por ahora.

Desde la Montañas del Sureste Mexicano.
Por los zapatistas extemporáneos.

Subcomandante Insurgente Moisés.
Todavía en México, Julio del 2021.

 

«Bella Ciao» versión trombones, Germán El Trombón & El Clan del Solar

radio
Subcomandante Insurgente Galeano

EZLN: VOLANTEM EST ALIO MODO GRADIENDI (¿Qué esperamos?)

VOLANTEM EST ALIO MODO GRADIENDI

(¿Qué esperamos?)

Cualquier día, cualquier mes de cualquier año.

Sequías.  Inundaciones.  Sismos.  Erupciones.  Contaminación.  Pandemias actuales y futuras.  Asesinatos de líderes de pueblos originarios, de defensores de los derechos humanos, de guardianes de la Tierra.  Violencia de género escalada hasta el genocidio contra las mujeres –el suicidio imbécil de la humanidad-.  Racismo no pocas veces mal oculto detrás de la limosna.  Criminalización y persecución de la diferencia.  La condenación irremediable de la desaparición forzada.  Represión como respuesta a demandas legítimas.  Explotación de los más por los menos.  Grandes proyectos de destrucción de territorios.  Poblados desolados.  Desplazados por millones, ocultos bajo la figura de “migración”.  Especies en peligro de extinción o ya sólo un nombre en la carpeta de “animales prehistóricos”.  Gigantescas ganancias de los más ricos de los ricos del planeta.  Miseria extrema de los más pobres de los necesitados del mundo.  La tiranía del dinero.  La realidad virtual como salida falsa frente a la realidad real.  Estados Nacionales agonizantes.  Cada individuo un extraño enemigo.  La mentira como programa de gobierno.  Lo frívolo y superficial como ideales a alcanzar.  El cinismo como nueva religión.  La muerte como cotidianeidad.  La guerra.  Siempre la guerra.

La tormenta arrasando con todo, susurrando, aconsejando, gritando:

¡Ríndete!

¡Ríndete!

¡RÍNDETE!

Y sin embargo…

Allá, cerca y lejos de nuestros suelos y cielos, hay alguien.  Una mujer, un hombre, unoa otroa, un grupo, un colectivo, una organización, un movimiento, un pueblo originario, un barrio, una calle, un poblado, una casa, una habitación.  En el rincón más pequeño, más olvidado, más lejano, hay alguien que dice “NO”.  Que lo dice quedo, que apenas se oye, que lo grita, que lo vive y lo muere.  Y se rebela y resiste.  Alguien.  Hay que buscarle.  Hay que encontrarle.  Hay que escucharle.  Hay que aprenderle.

Aunque tengamos que volar para abrazarle.

Porque, después de todo, volar es sólo otra forma de caminar.  Y, bueno, caminar es nuestro modo de luchar, de vivir.

Así que, en la Travesía por la Vida, ¿qué esperamos?  Esperamos mirarle su corazón de usted.  Esperamos que no sea demasiado tarde.  Esperamos… todo.

Doy Fe.
SupGaleano.
Planeta Tierra… o lo que queda de él.

«On lâche rien» en Francés, Español, Catalan, Euskera, Gallego. Interpretada por: HK et les SALTIMBANKS con LA PULQUERIA, TXARANGO, LA TROBA KUNG-FÙ, FERMIN MUGURUZA et DAKIDARRIA.

 

radio
Sup Galeano | EZLN

Sup Galeano | La Travesía por la Vida: ¿A QUÉ VAMOS?

Junio del 2021.

Una aclaración: Muchas veces, cuando nosotros usamos el “los zapatistas” no nos estamos refiriendo a los varones, sino a los pueblos zapatistas.  Y cuando nosotras usamos “las zapatistas”, no describimos a las mujeres, sino a las comunidades zapatistas.  Así que encontrará usted ese “salto” de género en nuestra palabra.  Cuando nos referimos al género, siempre agregamos “otroa” para señalar la existencia y lucha de quienes no son ni hombres ni mujeres (y que nuestra ignorancia en el tema nos impide detallar –pero ya aprenderemos a nombrar todas las diferencias-).

-*-

Ahora bien, lo primero que tiene usted qué saber o entender es que los zapatistas, cuando vamos a hacer algo, nos preparamos primero para lo peor.  Se parte de un final de fracaso, y, en sentido inverso, nos preparamos para enfrentarlo o, en el mejor de los casos, evitarlo.

Por ejemplo, imaginamos que nos atacan, las masacres de rigor, el genocidio vestido de civilización moderna, el exterminio total.  Y nos preparamos para esas posibilidades.  Bueno, para el Primero de Enero de 1994, no imaginamos la derrota, la asumimos como una certeza.

En fin, que tal vez eso le ayude a usted a entender el por qué de nuestro pasmo inicial, nuestros titubeos y una improvisación desconcertante cuando, después de mucho tiempo, trabajo y preparación para la ruina, nos encontramos con que… vivimos.

A partir de ese escepticismo es que se desarrollan nuestras iniciativas.  Algunas pequeñas, otras más grandes, delirantes todas, nuestras convocatorias siempre van dirigidas a “lo otro”, lo que está más allá de nuestro horizonte cotidiano, pero que reconocemos como algo que es necesario en la lucha por la vida, es decir, en la lucha por la humanidad.

En esta iniciativa o apuesta o delirio o sinrazón, por ejemplo, en su versión marítima nos preparamos para que el Kraken, una tormenta o una ballena blanca extraviada hicieran naufragar la embarcación, por eso fabricamos cayucos -y viajaron con el Escuadrón 421 en La Montaña hasta llegar a Vigo, Galicia, Estado Español, Europa-.

También nos preparamos para no ser bienvenidos, por eso buscamos antes el consenso para la invasión, es decir, la visita… Bueno, de eso de ser “bienvenidos” no estamos muy seguros todavía.  Para más de uno, una, unoa, nuestra presencia es perturbadora, por decir lo menos, cuando no francamente irruptora.  Y lo entendemos, puede ser que a alguien, después de un año o más de estar en confinamiento, le resulte al menos inoportuno que un grupo de indígenas de raíz maya, tan poca cosa como productores y consumidores de mercancías (electorales y no), pretenda platicar en persona.  ¡En persona! (¿recuerda usted que antes eso era parte de su cotidianeidad?).  Y, además, que tenga como misión principal el escucharle a usted, llenarlo de preguntas, compartir pesadillas y, claro, sueños.

Nos preparamos para que los malos gobiernos, de uno y otro lado, nos impidan u obstaculicen la salida y la llegada, por eso algún@s zapatistas ya estábamos en Europa… Ups, no debí escribir eso, bórrenlo.  Ya sabemos que el gobierno mexicano no pondrá obstáculos.  Falta ver qué dicen y hacen los demás gobiernos europeos –porque Portugal y el Estado Español no se opusieron-.

Nos preparamos para que fracase la misión, es decir, que se convierta en un evento mediático y, por lo mismo, fugaz e intrascendente.  Por eso primordialmente aceptamos las invitaciones de quienes quieren escuchar y hablar, o sea platicar.  Porque nuestro objetivo principal no son los actos masivos –aunque no los excluimos-, sino el intercambio de historias, conocimientos, sentimientos, valoraciones, retos, fracasos y éxitos.

Nos prepararemos para que falle el avión, por eso fabricamos paracaídas con bordados de muchos colores para que, en lugar de un “Día D” en Normandía (oh, oh, ¿quiere decir eso que el desembarco aéreo sería en Francia?… ¿eh?… ¡¿en París?!), sea un “Día Z” para la Europa de abajo, y parecerá entonces que del cielo, llueven flores como si Ixchel, diosa madre, diosa arcoíris, nos acompañara y, de su mano y con su vuelo, abrir un segundo frente para la invasión.  Y más seguro porque ahora, gracias a la Galicia de abajo, el escuadrón 421 ha logrado afianzar una cabeza de playa en las tierras de Breogán.

En suma, siempre nos preparamos para fracasar… y para morir.  Por eso la vida, para el zapatismo, es una sorpresa que hay que celebrar todos los días, a todas horas.  Y qué más que mejor si es con bailes, música, artes.


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Durante todos estos años hemos aprendido muchas cosas.  Acaso la más importante es darnos cuenta de lo pequeños que somos.  Y no me refiero a estatura y peso, sino al tamaño de nuestro empeño.  Los contactos con personas, grupos, colectivos, movimientos y organizaciones de diferentes partes del planeta, nos han mostrado un mundo diverso, múltiple y complejo.  Con esto se ha reforzado nuestra convicción de que toda propuesta de hegemonía y homogeneidad no sólo es imposible, es, sobre todo, criminal.

Porque los intentos -no pocas veces ocultos detrás de nacionalismos de cartón piedra en los escaparates del mall de la política electoral-, de imposición de modos y miradas, son criminales porque pretenden el exterminio de diferencias de todo tipo.

Lo otro es el enemigo: la diferencia de género, racial, de identidad sexual o asexual, de lengua, de color de piel, de cultura, de credo o descredo, de concepción del mundo, de físico, de estereotipo de belleza, de historia.  Contando con todos los mundos que en el mundo son, prácticamente hay tantos enemigos, actuales o potenciales, como seres humanos.

Y podríamos decir que casi cualquier afirmación de identidad es una declaración de guerra para lo diferente.  He dicho “casi”, y a ese “casi” nos aferramos como zapatistas que somos.

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Según nuestros modos, nuestros calendarios y en nuestra geografía, hemos llegado a la conclusión de que siempre es posible que la pesadilla empeore.  La pandemia del llamado “Coronavirus” no es el apocalipsis.  Es sólo su preludio.  Si los medios de comunicación y las redes sociales nos querían tranquilizar, antes, “informando” sobre la extinción de un glaciar, de un terremoto, de un tsunami, de una guerra en una parte lejana del planeta, del asesinato de otro indígena por paramilitares, de una nueva agresión a Palestina o al pueblo mapuche, de la brutalidad gubernamental en Colombia y Nicaragua, de imágenes de campos de migrantes que son de otro lugar, otro continente, otro mundo, y así nos convencen de que eso “pasa en otro lado”; en tan sólo unas semanas, la pandemia demostró que el mundo puede ser apenas una pequeña parroquia egoísta, necia y vulnerable.  Los distintos gobiernos nacionales son las pandillas que pretenden controlar, con violencia “legal”, una calle o un barrio, pero el “capo” que controla todo es el capital.

En fin, que se vienen cosas peores.  Pero eso usted ya lo sabía, ¿no?  Y si no, pues ya va siendo hora de que se entere.  Porque, además de tratar de convencerle de que las penas y las desgracias siempre serán ajenas (hasta que dejan de serlo y se sientan con usted a la mesa, le perturban el sueño y le dejan sin lágrimas), le dicen que la mejor forma de enfrentar esas amenazas es individualmente.

Que el mal se evita alejándose de él, construyendo su mundo estanco, y haciéndolo cada vez más estrecho hasta que sólo cabe el “yo, mi, me, conmigo”.  Y para eso, pues le ofrecen “enemigos” a modo, siempre con un flanco débil y al que es posible derrotar adquiriendo, oiga usted, este artículo que, mire qué casualidad, por esta única ocasión, tenemos en oferta y podrá usted adquirirlo y recibirlo en la puerta de su bunker en cuestión de horas, días… o semanas, porque la máquina ha descubierto, oh sorpresa, que la paga depende también de la circulación de las mercancías, y que, si ese proceso se detiene o aletarga, la bestia sufre… así que también es negocio su distribución y reparto.

Pero, como zapatistas que somos, hemos estudiado y analizado.  Y queremos confrontar las conclusiones a las que hemos llegado, con científicos, artistas, filósofos y analistas críticos de todo el mundo.

Pero no sólo, también y especialmente con quienes, en la cotidianidad de sus luchas, han padecido y advertido las desgracias por venir.  Porque, en lo que a lo social se refiere, tenemos en alta estima el análisis y la valoración de quien se juega el pellejo en el combate contra la máquina, y somos escépticos de la de quien, desde la óptica externa, opina, valora, aconseja, juzga y condena o absuelve.

Pero, ojo, consideramos que esa mirada crítica “outsider” es necesaria y vital, porque permite ver cosas que no se miran en el fragor de la lucha y, atención, aporta conocimientos sobre la genealogía de la bestia, sus transformaciones y su funcionamiento.

En fin, que queremos hablar y, sobre todo, escuchar a quien se ponga a modo.  Y no nos importa su color, tamaño, raza, sexo, religión, militancia política o traspié ideológico, si es que coincide en el retrato hablado de la máquina asesina.

Porque si, cuando hablamos del criminal, alguien lo identifica con el destino fatídico, la mala suerte, “el orden natural de las cosas”, el enfado divino, la desidia o el desenfado, pues ahí no tenemos ningún interés en escuchar ni en hablar.  Para conocer esas explicaciones basta con ver telenovelas y acudir a las redes sociales en busca de confirmación.

Es decir, creemos haber establecido quién es el criminal, su modus operandi y el crimen en sí.  Estas 3 características se sintetizan en un sistema, es decir, en una forma de relacionarse con la humanidad y con la naturaleza: el capitalismo.

Sabemos que es un crimen en curso y que su consecución será desastrosa para el mundo entero.  Pero no es ésa la conclusión que nos interesa corroborar, no.

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Porque resulta que, también estudiando y analizando, hemos descubierto algo que puede ser o no importante.  Depende.

Dando por sentado que este planeta será aniquilado, al menos como hasta ahora lo percibimos, hemos estado investigando sobre las posibles opciones.

Es decir, el barco se hunde y allá arriba dicen que no pasa nada, que es pasajero.  Sí, como cuando el buque-tanque Prestige naufragó frente a costas europeas (2002) – Galicia fue testigo y víctima primera-, y las autoridades empresariales y gubernamentales decían que apenas unos chorritos de combustible se habían derramado.  El desastre no lo pagaron ni el Mandón, ni sus capataces y mayorales.  Lo pagaron, y lo siguen pagando, los poblados que viven de la pesca en esas costas.  Ellos y sus descendientes.

Y por “Barco” nos referimos al planeta homogeneizado y hegemonizado por un sistema: el capitalismo.  Claro, podrán decir que “ése no es nuestro barco”, pero el hundimiento en curso no es sólo de un sistema, sino del mundo entero, completo, total, hasta el rincón más apartado y aislado, y no sólo el de sus centros de Poder.

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Entendemos que alguien piense, y actúe en consecuencia, que es posible todavía remendar, parchar, pintar un poco aquí y allá, remozar la embarcación.  Mantenerla a flote como sea, incluso vendiendo la fantasía de que son posibles megaproyectos que no sólo no aniquilen poblados enteros, también que no afecten a la naturaleza.

Que existan personas que piensen que basta con estar muy decididos y echarle ganas al maquillaje (al menos hasta que pasen los procesos electorales).  Y que crean que la mejor respuesta a los reclamos de “Nunca mais” -que se repiten en todos los rincones del planeta-, sean promesas y dinero, programas políticos y dinero, buenas intenciones y dinero, banderas y dinero, fanatismos y dinero.  Que sean fieles creyentes de que los problemas del mundo se reducen a la falta de dinero.

Y el dinero necesita carreteras, grandes proyectos civilizatorios, hoteles, centros comerciales, fábricas, bancos, mano de obra, consumidores,… policías y ejércitos.

Las así llamadas “comunidades rurales” son clasificadas como “carentes de desarrollo” o “atrasadas” porque la circulación de dinero, es decir de mercancías, es inexistente o muy reducida.  No importa que, por ejemplo, su tasa de feminicidios y de violencia de género sea menor comparada con la de las urbes.  Los logros gubernamentales se miden por la cantidad de zonas destruidas y repobladas por productores y consumidores de mercancías, gracias a la reconstrucción de ese territorio.  Donde antes había una milpa, un manantial, un bosque, ahora hay hoteles, centros comerciales, fábricas, termoeléctricas,… violencia de género, persecución de la diferencia, narcotráfico, infanticidios, tráfico de personas, explotación, racismo, discriminación.  En suma: c-i-v-i-l-i-z-a-c-i-ó-n.

Su idea es que la población campesina se convierta en empleada de esa “urbanización”.  Seguirán viviendo, trabajando y consumiendo en su localidad, pero el dueño de todo su entorno es un conglomerado industrial-comercial-financiero-militar cuya sede está en el ciberespacio y para quien ese territorio conquistado es sólo un punto en el mapa, un porcentaje de ganancias, una mercancía.  Y el resultado real será que la población originaria tendrá que migrar, porque el capital llegará con sus propios empleados “calificados”.  A la población originaria le tocará regar jardines y limpiar estacionamientos, locales y albercas donde antes había campos de cultivo, bosques, costas, lagunas, ríos y manantiales.

Lo que se oculta es que, detrás de las expansiones (“guerras de conquista”) de los Estados -sean internas (“incorporando a más población a la modernidad”), o sean externas con distintas coartadas (como la del gobierno de Israel en su guerra contra Palestina)-, hay una lógica común: la conquista de un territorio por la mercancía, es decir por el dinero, es decir por el capital.

Pero entendemos que esa gente, para poder llegar a ser el cajero que administre los pagos y cobros que le dan vida a la máquina, forme partidos políticos electorales, frentes -amplios o estrechos- para disputar el acceso al gobierno, alianzas y rupturas “estratégicas”, y todos los matices en los que se empeñan esfuerzos y vidas que, detrás de pequeños éxitos, esconden grandes fracasos.  Una pequeña ley por ahí, una interlocución oficial aquí, una nota periodística allá, un tuit más acá, un like acullá, y sin embargo, por poner un ejemplo de un crimen mundial en curso, los feminicidios van en aumento.  En el entretanto sube la izquierda y baja, sube la derecha y baja, sube el centro y baja.  Como cantaba la inolvidable malagueña Marisol, “la vida es una tómbola”: todos (arriba) ganan, todas (abajo) pierden.

Pero la “civilización” es sólo una coartada endeble para una destrucción brutal.  El veneno sigue brotando (ya no del Prestige –o no sólo de ese navío-), y el sistema entero parece estar dispuesto a intoxicar hasta el último rincón del planeta, porque son más rentables la destrucción y la muerte que detener la máquina.

Estamos seguros que usted podrá agregar más y más ejemplos.  Botones de muestra de una pesadilla irracional y, sin embargo, actuante.

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Entonces, desde hace varias décadas nos hemos concentrado en buscar alternativas.  La construcción de balsas, cayucos, lanchas, y aún de embarcaciones más grandes  (la 6ta como improbable arca), tienen un horizonte bien definido.  En algún lugar habrá que desembarcar.

Leímos y leemos.  Estudiamos y lo seguimos haciendo.  Analizamos antes y ahora.  Abrimos el corazón y la mirada, no a ideologías actuales o pasadas de moda, sino a las ciencias, a las artes y a nuestras historias como pueblos originarios.  Y con esos conocimientos y herramientas, nos hemos encontrado con que hay, en este sistema solar, un planeta que podría ser habitable: el tercero del sistema solar y que, hasta ahora, aparece en los libros escolares y científicos con el nombre de “La Tierra”.  Para más referencia, está entre Venus y Marte.  Es decir, según ciertas culturas, está entre el amor y la guerra.

El problema es que ese planeta es ya un montón de escombros, pesadillas reales, y horrores tangibles.  Es poco lo que queda en pie.  Incluso la tramoya que oculta la catástrofe se agrieta.  Entonces, pues, ¿cómo les diré?, el asunto no es conquistar ese mundo y disfrutar de lo placeres de quien vence.  Es más complicado y requiere, ése sí, un esfuerzo mundial: hay que hacerlo de nuevo.

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Ahora bien, según las grandes producciones fílmicas de Hollywood, la salida frente a la catástrofe mundial (siempre algo externo –alienígenas, meteoros, pandemias inexplicables, zombis parecidos a candidatos a algún puesto público-), es producto de una unión de todos los gobiernos del mundo (encabezados por los gringos)… o, peor, del gobierno estadunidense sintetizado en un individuo, o individua (porque la máquina ya aprendió que la farsa debe ser incluyente), que puede tener las características raciales y de género políticamente correctas, pero lleva en su pecho la marca de la Hidra.

Pero, lejos de esas ficciones, la realidad nos muestra que todo es negocio: el sistema produce la destrucción y te vende los boletos para que huyas de ella… al espacio.  Y de seguro, en las oficinas de las grandes corporaciones, hay brillantes proyectos de colonización interestelar…  con la propiedad privada de los medios de producción incluida.  Es decir, el sistema se traslada, íntegro, a otro planeta.  El “all included” se refiere a quienes trabajan, a quienes viven sobre de quienes trabajan y a su relación de explotación.

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Pero a veces no sólo miran al espacio.  El capitalismo “verde” pugna por zonas “protegidas” en el planeta.  Burbujas ecológicas donde pueda resguardarse la bestia mientras el planeta se cura de los mordiscos (lo cual tomaría apenas unos cuantos millones de años).

Cuando la máquina habla de “un nuevo mundo” o “de humanizar el planeta”, está pensando en territorios a conquistar, despoblar y destruir, para luego repoblar y reconstruir con la misma lógica que ahora tiene al mundo entero frente al abismo, siempre dispuesto a dar el paso adelante que el progreso demanda.

Usted podrá pensar que no es posible que alguien sea tan imbécil como para destruir la casa donde vive.  “La rana no bebe toda el agua del charco que habita”, dicen que dice un proverbio del pueblo originario Sioux.  Pero si usted pretende aplicar una lógica racional al funcionamiento de la máquina, no entenderá (bueno, tampoco la máquina).  De nada sirven valoraciones morales y éticas.  La lógica de la bestia es la ganancia.  Claro, ahora usted podrá preguntarse cómo es posible que una máquina irracional, inmoral y estúpida rija los destinos de todo un planeta.  Ah, (suspiro), eso está en su genealogía, en su esencia misma.

Pero, dejando de lado el imposible ejercicio de dotar de racionalidad a lo irracional, llegará usted a la conclusión de que es preciso destruir ese engendro que no, no es diabólico.  Desgraciadamente es humano.

Y, claro, usted estudia, lee, confronta, analiza, y descubre que hay grandes propuestas para salir adelante.  Desde las que proponen afeites y maquillajes, hasta las que recomiendan clases de moral y lógica para la bestia, pasando por nuevos o viejos sistemas.

Sí, le entendemos, la vida es una mierda y siempre es posible refugiarse en ese cinismo tan sobrevalorado en las redes sociales.  El finado SupMarcos decía: “lo malo no es que la vida sea una mierda, sino que te obligan a comerla y todavía esperan que lo agradezcas”.

Pero supongamos que no, que usted sabe que, en efecto, la vida apesta, pero su reacción no es la de replegarse en sí mismo (o en su “mundo”, eso depende del número de sus “seguidores” en las redes sociales habidas y por haber).  Y entonces usted decide abrazar, con fe, esperanza y caridad, alguna de las opciones que se le presentan.  Y elige la mejor, la más grande, la de más éxito, la más famosa, la que va ganando… o la que le queda cerca.

Grandes proyectos de nuevos y viejos sistemas políticos.  Retrasos imposibles del reloj de la historia.  Nacionalismos patrioteros.  Futuros compartidos a fuerza de que tal opción tome el Poder y se mantenga en él hasta que todo se solucione.  ¿Su grifo gotea?, vote por tal.  ¿Mucho ruido en el vecindario?, vote por cual.  ¿Subió el costo de transporte, alimentos, medicinas, energía, escuelas, ropa, diversión, cultura?, ¿Le teme a la migración?, ¿Le incomodan las personas de piel oscura, las creencias distintas, las lenguas incomprensibles, las diferentes estaturas y complexiones?, vote por…

Incluso los hay quienes no difieren del objetivo, sino del método.  Y luego repiten arriba lo que criticaron abajo.  Con malabares asquerosos y argumentando estrategias geopolíticas, se apoya a quien se reitera en el crimen y la estupidez.  Se demanda que los pueblos aguanten opresiones en beneficio de la “correlación de fuerzas internacional y el ascenso de la izquierda en la zona”.  Pero Nicaragua no es Ortega-Murillo y no tardará la bestia en entenderlo.

En todas esas grandes ofertas de solución en el supermercado mortal del sistema, muchas veces no se dice que se tratan de la imposición brutal de una hegemonía, y un decreto de persecución y muerte a lo que no es homogéneo al ganador.

Los gobiernos gobiernan para sus seguidores, nunca para quienes no lo son.  Las estrellas de las redes sociales alimentan a sus huestes, aún a costa de sacrificar la inteligencia y la vergüenza.  Y la “corrección política” traga sapos, que habrán luego de devorar a quien aconseja resignación “para no beneficiar al enemigo principal”.

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¿Es el zapatismo una gran respuesta, una más, a los problemas del mundo?

No.  El zapatismo es un montón de preguntas.  Y la más pequeña puede ser la más inquietante: ¿Y tú qué?

Frente a la catástrofe capitalista, ¿el zapatismo propone un viejo-nuevo sistema social idílico, y con él repetir las imposiciones de hegemonías y homogeneidades ahora “buenas”?

No.  Nuestro pensamiento es pequeño como nosotros: son los esfuerzos de cada quien, en su geografía, según su calendario y modo, que permitirán, tal vez, liquidar al criminal, y, simultáneamente, rehacer todo.  Y todo es todo.

Cada quien, según su calendario, su geografía, su modo, habrá de construir su camino.  Y, al igual que nosotros, los pueblos zapatistas, irá tropezando y levantándose, y lo que construya tendrá el nombre que le dé la gana tener.  Y sólo será diferente y mejor que lo que hemos padecido antes, y lo que padecemos actualmente, si reconoce lo otro y lo respeta, si renuncia a imponer su pensamiento sobre lo diferente, y si al fin se da cuenta de que muchos son los mundos y que su riqueza nace y brilla en su diferencia.

¿Es posible?  No lo sabemos.  Pero sí sabemos que, para averiguarlo, hay que luchar por la Vida.

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Entonces, ¿a qué vamos en esta Travesía por la Vida si no aspiramos a dictar caminos, rutas, destinos?  ¿A qué, si no buscamos adherentes, votos, likes?  ¿A qué, si no vamos a juzgar y a condenar o absolver?  ¿A qué, si no llamamos al fanatismo por un nuevo-viejo credo? ¿A qué, si no buscamos pasar a la Historia y ocupar un nicho en el panteón enmohecido del espectro político?

Bueno, para serles sinceros como zapatistas que somos: no sólo vamos confrontar nuestros análisis y conclusiones con lo otro que lucha y piensa críticamente.

Vamos a agradecer a lo otro su existencia.  A agradecer las enseñanzas que su rebeldía y su resistencia nos han regalado.  A entregar la flor prometida.  A abrazar lo otro y decirle al oído que no está sola, soloa, solo.  A susurrarle que valen la pena la resistencia, la lucha, el dolor por quienes ya no están, la rabia de que esté impune el criminal, el sueño de un mundo no perfecto, pero sí mejor: un mundo sin miedo.

Y también, y sobre todo, vamos a buscar complicidades… por la vida.

SupGaleano.
Junio del 2021, Planeta Tierra.

 

radio
EZLN

El desembarco

EL DESEMBARCO


«El desembarco» de León Gieco interpretado por León Gieco (Voz y Armónica), Jairo (Voz y Djembe), Silvina Moreno (Voz), Sandra Corizzo (Voz), Diego Boris (Armónica), Antonio Druetta (Mandolin), Pablo Elizondo (Guitarra), Luciana Elizondo (Viola da gamba). 2021.

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radio
Subcomandante Insurgente Galeano

LLEGAMOS.

LLEGAMOS.

20 de junio del 2021.

Serían las 06:59 –hora de México- del día 20 de junio del 2021, cuando, desde La Montaña y por entre un horizonte brumoso, se avistó tierra de la península ibérica.  Serían las 09:14:45 cuando el navío fondeó en la bahía de Baiona o Bayona, Galicia, Estado Español, Europa.  De ahí queda cerca, “a tiro de piedra”, la geografía llamada Portugal, y un poco al Noreste se avista Vigo.  Tod@s bien de salud.  Por cuestiones de papeleo y etcétera, La Montaña y el Escuadrón 421 permanecerán aquí hasta, tentativamente, el día martes 22 a las 1700 –fecha y hora de Vigo-, en que se hará el desembarco.  La Guardia Civil del Estado Español abordó la nave, tomó los datos de la tripulación y pasajeros, revisó los pasaportes y realizó el chequeo de rutina.  Sin novedad.  Condiciones climatológicas: nublado, lluvias ligeras pero frecuentes, 15 grados centígrados.

Al poco tiempo se acercaron varios veleros con compas de la Europa insumisa, para dar la bienvenida… o para comprobar si eran ciertos los rumores que corren por los barrios, campos y montañas del mundo: “los zapatistas han invadido Europa”.

En tierra, al pie de lo que parece un faro, otro grupo gritaba algo como “¡Nos rendimos!”… Nah, es broma.  Gritan que Zapata Vive, que Bienvenid@s, que… no se entiende bien.  Portan pancartas y dibujos.  Hasta donde se alcanza a ver, no hay señales obscenas –lo que puede indicar que no nos han repudiado… todavía-.  Algún desubicado porta un cartel que reza: “Comedor La Palomita Insurrecta. Caldo Gallego, Empanadas Ídem y Xoubas.  Descuentos especiales a Invasor@s, escarabajos y gato-perros”.  En otro cartel se lee “¡Sáquenme de aquí!”.  Las personas más prudentes usan las pancartas como paraguas.

El cielo europeo llora conmovido.  Sus lágrimas se confunden con las que humedecen las mejillas –curtidas a sol, mar, angustias y adrenalina-, del intrépido Escuadrón 421.  En sus pasos, en sus miradas, en sus latidos, los pueblos mayas -así dirá la leyenda-, cruzaron el Atlántico en 50 días con sus noches, en su larga y accidentada travesía por la vida.

Afuera hace frío, pero dentro, en la geografía del corazón, algo como un sentimiento entibia el alma.  En las montañas del sureste mexicano el sol sonríe y, del equipo de sonido, salen alegres las primeras notas de una cumbia.

Claro, falta el desembarco, el traslado de la delegación aérea, la organización de la agenda, los encuentros,… y la fiesta de la palabra.

Es decir, falta todo.

SupGaleano.
Junio del 2021.

 


Música: La Cumbia del Sapito – Alfredo y sus Teclados

radio
EZLN | Sub Galeano

La Calamidad Zapatista

La Calamidad Zapatista.

(Que narra la historia del encuentro del SupGaleano y la Calamidad, con el agregado de la Historia del Maíz Palomero y, en la sección deportiva: el primer partido de futbol mundial; así como otros infelices -para el Sup- acontecimientos)

Notas de cabeza de página (nomás por joder a las de pie de página):

(1) Una primera versión de esta historia fue contada, de viva voz, en el Segundo Puy ta Lecuxlejaltic, celebrado en el Caracol de Tulan Kaw en diciembre del 2019.  Como texto era inédito, hasta ahora.  En esta versión se mantiene el corpus original y se agregan algunos detalles que pueden ayudar o no a que más de uno se desespere, acostumbrado como está, tal vez, a lecturas mínimas en ideas y extensión.  Es posible que usted detecte algunos spoilers sobre lo que ahora se conoce como “Travesía por la Vida”.  No preocupar, suele suceder que el zapatismo enuncie cosas que no han sucedido todavía.  Esa irresponsabilidad zapatista es ya legendaria, así que deje de quejarse y mal hablar.

(2) Lamentablemente, este texto no tiene los efectos especiales que se usaron en el mencionado caracol, y que le valieron, al SupGaleano, 7 nominaciones para “La Palomita de Cartón”, máximo galardón que se entrega a quien mayor número de tazones de palomitas de maíz , con harta salsa picante, consuma… sin recurrir a antiácidos.  Nivel “con o son película”.

(3) Warning: las siguientes narraciones pueden contener imágenes que escandalicen a quienes carecen de imaginación, inteligencia y cosas igualmente sin valor en la modernidad.  No se recomienda su lectura a adultos mayores de 21 años, a menos que sean supervisados por infantes menores de 12 años.  ¡¿Cómo?! ¿Va usted a leer a pesar de esta seria advertencia?  No le digo, si ya no hay valores, oiga.

(4) La narración está inspirada en hechos reales.  Los nombres se mantienen para deslindar responsabilidades ante la Comisión de Justicia de la Junta de Buen Gobierno…  ¿Qué?, ah, claro, puede usted dudar de la veracidad de lo que aquí se narra, pero… ¿no dudó usted también de que los zapatones iban a invadir Europa? ¿Ah, verdad?  Todos los seres que aquí se detallan, existen en la realidad.  Si alguien no se imagina que esto sea posible, no es culpa de la realidad.  Más bien es que le falta imaginación.

(5) ¿Eh?, no, no le estoy regañando, estoy, como quien dice, dándole el contexto de lo que sigue y que es…

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Ésta es la historia de una niña zapatista a la que nadie quería, porque era, y es, diferente entre los diferentes.

La niña que les cuento nació en una comunidad indígena zapatista.  El nombre de su pueblo, región o zona, no importa ahora.

Lejos de los espejos siempre, ella creció mirando y escuchando el mundo a través de la mirada y el oído de otras niñas y niños.  Ella nació grande y es una niña grande.  Y cuando digo grande, me refiero a su tamaño, su estatura y peso, no a su edad cronológica.  Pero, como ya les dije que miraba según la mirada de las niñas y niños de su edad, ella no era consciente de su diferencia.

En su idea de sí misma, ella era tan pequeña como el resto de las niñas y niños de su generación, ahora entre 3 y 6 años de edad.

Cuando nació, se cayó a los pocos días.  Ya saben ustedes que la costumbre de las mujeres indígenas es que, después del parto, no tardan en reincorporarse a sus trabajos.  Con el reboso cargan a la cría como mamá canguro, ahí el producto o producta come, duerme y hace las necesidades que llaman primarias  (o sea 25 y 50 –orinar y defecar, para los neófitos-).  Con la creatura incorporada a su propio cuerpo, la mujer maniobra con el reboso mientras hace sus trabajos, y, no pocas veces, se tercia el reboso a la espalda.  Ergo, las mamaces son superiores a las canguras.

En fin, esto le da a la creatura una superioridad sobre quien la creó, porque puede mirar lo que su madre no.  Así, la cría mira lo que mira la mamá cuando la trae al frente; y mira lo que no mira su madre, cuando está a su espalda.  Y ambas perspectivas sin abandonar la cercanía íntima con su creadora.

Esta doble mirada, que les puede parecer normal a quienes nacen, crecen, viven y mueren en una comunidad indígena, le permite a la creatura escapar de la censura.  Es decir, puede mirar cosas que tal vez la madre no quiere que mire, o no todavía.

Oh, lo sé.  Estoy especulando desde el mundo adulto sobre el mirar de la niñez temprana, pero esto es un cuento o una historia que ustedes nunca sabrán si ocurrió u ocurre realmente; o fue inventada en esas madrugadas solitarias, pobladas de café y humo de tabaco, que se reiteran en las montañas del sureste mexicano.

Así que, volviendo a la niña, sus primeros días no se diferenciaban mucho de los del resto: en veces miraba lo que miraba la madre: el fogón, el altero de leña, la olla, los platos, la cuchara, el arroyo y la cubeta, los animales, el creador cómplice (“papá”, le dirá después) y, tal vez, las demás creaturas de diversos tamaños que corrían y trabajaban y a quienes llamará luego “hermanos” o “hermanas”, y serán su primer conflicto.  Porque, como todos ustedes saben, hermanos que no pelean entre sí, no son hermanos.

Cuando le tocaba estar a la espalda, la niña miraba otro mundo.  Ahí podría ser que le diera miedo lo que aparecía y se refugiara dentro del reboso, tal vez pensando: “no, demasiada información, ahora debo concentrarme en lo esencial en este mundo: llorar, comer, cagar, dormir, repite”.

O podría ser que no se escondiera.  Podría ser que sus ojos se abrieran más y sus manitas trataran de alcanzar el vuelo de un ave, o a ese pato (sin agraviar) que, sí, caminaba muy otro pero, ¿quién era ella para criticar, si ni siquiera sabía que esas dos cosas que tenía al final inferior de su cuerpo servían para algo más que tratar de meterlas en la boca?

Lo que pasó le pudo pasar a cualquiera.  La madre, atareada en acomodar la leña, se terció a la espalda el reboso y no se dio cuenta de que, en el movimiento, quedó expuesta la parte inferior y la niña, como les dije que era grande y pesada, se resbaló y cayó al suelo con un “plop” casi imperceptible, porque el charco con lodo en el que aterrizó aminoró el impacto.

No todos los accidentes son desafortunados.  A la niña no le dio tiempo de llorar porque, justo en ese momento, pasaba la mamá cucha, una gran cerda, con varios cuchitos persiguiéndola.  La niña se unió a la procesión y, gateando, iba detrás como un cuchito más de la pequeña piara.

¿La mamá?  Ni en cuenta.  Fue hasta que regresó el marido de la milpa y le preguntó por la niña, que la mamá se dio cuenta de que el reboso a su espalda pesaba menos que de costumbre.

Empezaron a buscar a la niña, pero no tardaron mucho en encontrarla: sentada junto con los cuchitos, la niña se divertía con el lodo y abrazaba a un cuchito que no estaba nada feliz con la muestra de cariño, porque, ¿ya lo dije?, la niña era grande y fuerte.

El hombre rio de buena gana y fue por su celular para tomarle una foto, pero la madre dijo lo que todas las mamaces que en el mundo son y han sido, dirían en un caso semejante: “¡Niña, eres una calamidad!”

Puesto que la niña ya gateaba, dejó el reboso -lo que la espalda de la compañera agradecía profundamente-.  La niña, además de grande, era curiosa.  Una vez se le ocurrió probar qué pasaría si envolvía el leño encendido que cayó del fogón con un trapo.  El asunto es que el trapo era el medio fondo de la compañera.  La mamá se dio cuenta con el olor a nailon quemado y gritó: “¡Niña, eres una calamidad!”.

Un día, su mamá la llevó al mercado en la cabecera municipal.  Mientras la señora buscaba un medio fondo para reponer el quemado, la niña se acercó a una pirámide de latas y le pareció que las latas de mero abajo no estaban cómodas, así que quitó una de la base.  El estrépito se escuchó en todo el galerón del mercado.  El dueño del puesto tomó a la niña en brazos y la entregó a su mamá diciendo: “Señora, su niña es una calamidad”.

Cuando se encontraban de nuevo, después de una larga jornada de trabajo, cada quien en lo que le tocaba, el señor y la señora intercambiaban informes.  En su turno, la mamá iniciaba: “esta niña es una calamidad”, y seguía con una larga lista de travesuras.

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radio
Comisión Sexta | Sub Galeano

Carta de la Comisión Sexta Zapatista al Colectivo Llegó la hora de los pueblos

Publicado en Camino al andar.

 14 de junio de 2021.
 Por El Sup Galeano.
 

11 de Junio del 2021.

Al Colectivo “Llegó la Hora de los Pueblos”.

 México.
 

Hermanas, hermanoas y hermanos:

Reciban tod@s un abrazo… bueno, varios. Queríamos mandarles un saludo… ok, varios, y, aprovechando el vuelo de estas letras, solicitarles un apoyo.

Resulta que, para la Travesía por la Vida Capítulo Europa, se ha decidido que cumplamos los requisitos legales para poder llegar, con nuestro oído y nuestra palabra, a las tierras que Marijose habrá de rebautizar en unos pocos días. Dentro de unas horas (tomando como referencia el día y la hora en que les escribo –madrugada del 11 de junio del 2021- ), ese desafío delirante llamado “La Montaña”, tocará tierras europeas en las llamadas Islas Azores, de Portugal. Ahí estarán unos días para luego dirigirse al destino marcado: Vigo, Galicia, Estado Español. Después saldrá un grupo aerotransportado.

El así llamado “Escuadrón 421” va con sus papeles en regla. Es decir, tienen doble pasaporte: el oficial mexicano y el llamado “pasaporte de trabajo zapatista”, que expiden las Juntas de Buen Gobierno cuando una compañera, compañero o compañeroa sale del territorio zapatista a hacer un trabajo para nuestros pueblos. Acá decimos que va de “comisión”. En otra ocasión hablaremos de ese “pasaporte zapatista”, ahora quisiéramos hablarles del oficial.

Ya antes nos hemos referido, en escritos y pláticas, a eso que llamamos “el calendario y la geografía”. Bueno, pues nuestra geografía se llama “México”. Y, para nosotras, las comunidades zapatistas, esto no es sólo una palabra. Es, en sentido zapatista, una geografía. Cuando decimos que somos “mexicanos” señalamos que compartimos historias con otros pueblos originarios hermanos (como quienes se agrupan en el Congreso Nacional Indígena-Concejo Indígena de Gobierno). Historias, es decir: dolores, alegrías, rabias, agravios, luchas. Pero no sólo con los pueblos originarios de esta geografía, también con individuos, grupos, colectivos, organizaciones y movimientos que coinciden con nosotros, los pueblos zapatistas, en sueños y, claro, en pesadillas.
Quiero decir con esto que a nosotras, las comunidades zapatistas, no sólo no nos avergüenza decir que somos mexicanas, nos enorgullece. Porque ese orgullo no nos nace mirando hacia arriba y a sus historietas, sino mirando, escuchando y hablando con el México de abajo, sus vidas y sus muertes. No es mi despropósito el hacer un recuento, así sea apresurado, de lo que vive y lucha en ese México. Cada quien tiene sus modos, sus propias historias, sus derrotas y victorias, su mirar y explicar su mundo, su mirarse y explicarse. Pero miramos que hay algo común, una especie de raíz, o trama, o columna vertebral… debe haber una forma de decirlo en lenguaje cibernético… ¿una matriz o matrix? Bueno, pues es en esa raíz común que nos identificamos.
Oh, yo sé que a más de una, uno, unoa, le preocupará si lo que digo es una versión “zapatista” del nacionalismo. No, eso nos da pereza a veces, enfado otras, y siempre preocupación. No me refiero a un nacionalismo. En los nacionalismos se esconden, por ejemplo, desigualdades y, ojo, relaciones criminales. En los nacionalismos confluyen el criminal y la víctima, el Mandón y el mandado. Algo tan perverso como “te destruyo pero lo hago por tu bien porque somos compatriotas”. Algo como el sentido maligno que se da a “lo humano”, por ejemplo al señalar que tanto hombres como mujeres son seres humanos. Voy a dejar de lado el hecho de que se olvide que hay quien no es ni mujer ni hombre y, al ser innominado, ya no es “un ser humano”. En ese sentido de “lo humano” se olvida la relación de dominio que hay entre hombres y mujeres. No escribiré un rollo sobre el patriarcado, su genealogía y su crimen enloquecido actual; hay entre ustedes quien sabe más de eso y lo explica mejor de lo que yo podría.
¿Es posible referirse a la humanidad sin caer en la trampa de una igualdad hipócrita? Nosotras pensamos que sí, y es refiriendo la humanidad a las ciencias y las artes, Pero no sólo. También a sentimientos, pensamientos y propuestas básicas: el sentido de la justicia, de la moral y la ética (que el finado compañero Don Luis Villoro explicaría mejor de lo que yo intentara siquiera), la fraternidad y otras cosas que no detallaré (pero ustedes siéntanse en la libertad de hacerlo). Por ejemplo, yo agregaría el baile –música y canciones incluidas-, y el juego, pero no me hagan mucho caso.
En fin, de detalle en detalle se irán abriendo las diferencias, las distancias, los desacuerdos. Pero, en sentido inverso, se podría encontrar algo común: a eso llamamos nosotros “humanidad”.
Entonces, cuando decimos que los pueblos zapatistas somos “mexicanos” y que nos enorgullece el serlo, nos referimos a esa matriz común con lo otro que lucha en esta geografía atrapada entre el río Bravo y el Suchiate, con el mordisco que le dio el mar de oriente y la alargada curva que el mar de occidente le forjó en el talle, e incluyendo el brazo solitario que bordea el llamado “Mar de Cortés”. Agreguen ustedes la historia real, la de las geografías vecinas y…
Bueno, basta de rollo. El asunto es que nuestra delegación aerotransportada está en el trámite de sus pasaportes. Y digo “trámite” por delicadeza, porque es como un infierno, uno que se alimenta en silencio y llega a verse como “normal”.
Porque resulta que nuestras compañeras, compañeros y compañeroas cumplen todos los requisitos que se exigen, hacen el pago estipulado, viajan desde sus comunidades hasta las oficinas de la mal llamada “Secretaría de Relaciones Exteriores” y, con todo y la pandemia, hacen cita, fila, esperan su turno y… se les niega el documento.
Son indignantes los obstáculos del supremo gobierno y su burocracia ignorante, necia y racista.
Porque podría pensarse que es sólo burocracia, que te toca la mala suerte de topar con alguien que piensa que tiene Poder porque está detrás de una ventanilla, un escritorio, una oficina. Pero no, es también algo más y se podría sintetizar así: racismo.
¿Las razones? Bueno, hay una fundamental y, claro, sus derivadas: hay en el gobierno un ambiente de histeria mal disimulada. Acorde con su compromiso con el gobierno estadunidense, de detener el flujo de migrantes de Centroamérica, para los gobiernos federal, estatal y municipales, todo lo que no sea rubio, de ojos claros y proceda de más al sur de Puebla, es centroamericano. Para las esquizofrénicas autoridades gubernamentales, cualquier centroamericano lo primero que hace es: sacar su acta de nacimiento, su credencial del INE o sus constancias de identidad con fotografía (que es un documento oficial porque lo expide el municipio), y de origen en la cabecera oficial, su fe de bautismo, las actas de nacimiento de sus padres o herman@s mayores, copias de los INE´s de ell@s, constancias de municipio autónomo y de Junta de Buen Gobierno, testigos presenciales con identificación oficial, etcétera. Con todo eso cumplido, se rechaza su petición del documento al que todo mexicano tiene derecho para salir y entrar a territorio nacional.
Sí, todos esos papeles se presentan, pero el problema es que, a ojos de la burocracia de la Secretaría de Relaciones Exteriores, el color de la piel, el modo de hablar, la forma de vestir y el lugar de procedencia es lo que cuenta. “Al sur del metro Taxqueña, todo es Centroamérica”.
Tanto bla, bla, bla de derechos y reconocimiento de nuestras raíces, y etcétera –incluidos perdones hipócritas pedidos sobre la tierra a destruir-, pero la población originaria, o indígena, sigue siendo tratada como extranjera en su propia tierra. Y peor en la Ciudad de México, que se supone “progresista”. Ahí, una señora, burócrata de la Secretaría de Relaciones Exteriores, rechazó la credencial del INE con un despectivo “ésa no sirve para nada, sólo para votar”, y le exigió a la compañera, de más de 40 años de edad, habitante de la Selva Lacandona, su certificado de secundaria, para comprobar que no era guatemalteca. La compañera alegó: “pero yo vivo de la tierra, soy campesina, no tengo estudios de secundaria”. La burócrata, altanera y prepotente: “pues no estudian porque no quieren”. “Pero vengo desde Chiapas”, insiste la compañera. “No me importa. A ver, el que sigue”, responde la burócrata.
¿Se excita la burocracia gubernamental al maltratar a indígenas? ¿Es la prepotencia su afrodisíaco? “Ya vine, querid@, hoy retaché a una pinche india y traigo muchas ganas”, dirán entornando los ojos con coquetería.
Para probar si era racismo y no sólo burocracia, mandamos a un compañero “blanco y barbado” a sacar su pasaporte. Le entregaron el mismo día y sin pedirle nada más allá de su acta de nacimiento, su identificación con fotografía y comprobante de pago, que son los requisitos legales.
Y no sólo eso: la Secretaría de Relaciones Exteriores retiene el pago que han hecho tod@s l@s compas a quienes se les niega el pasaporte con pretextos y requisitos que ni siquiera están en su página de internet. Ha de estar muy dura la austeridad si es que tienen que despojar a los indígenas de sus dineros.
A un compañero (más de 60 años de edad) lo cuestionaron: “¿No será que quieres ir a Estados Unidos a trabajar?” El compa respondió: “No, ahí toca luego, en otra vuelta. Ahorita nos toca Europa”. El funcionario, cual Tribunal Federal Electoral, se lavó las manos y lo mandó a otra ventanilla. Ahí le dijeron: “Eso está muy lejos y es caro el viaje, no puede ser que tengas el dinero necesario porque eres indígena. Tienes que traer el estado de cuenta de tu tarjeta de crédito. El que sigue”. A una compañera le dijeron: “A ver, canta el himno”. Y la compañera se arrancó con el “ya se mira el horizonte”. Rechazada. Ella me dijo apenada: “creo que es porque lo canté con ritmo de cumbia y no como corrido ranchero. Pero es que la cumbia es más alegre. Los corridos rancheros son de pura matazón de mujeres. Si te llamas “Martina” o “Rosita”, pues ya valiste”.
Mismo en la Ciudad de México: Dos compañeras, lengua tzeltal, de la Selva Lacandona. Caminan desde su pueblo hasta donde toman un camión de redilas a la cabecera municipal; de ahí en transporte público hasta San Cristóbal de Las Casas; de ahí otro a Tuxtla Gutiérrez; de ahí otro más hasta la Ciudad de México; hacen el pago del pasaporte por 10 años “porque recorrer el mundo va a tardar”; se presentan en una oficina de la SRE; hacen fila con cubre bocas, careta y sana distancia; entran y presentan sus papeles; les toman la fotografía; esperan afuera a que las llamen para entregarles el pasaporte; las llaman y les dicen “está mal una letra de tu apellido” y “tu hermano tiene otro apellido materno”; la del hermano: “es que así son los pinches hombres y mi papá anduvo de cabrón”; la de la letra “es que el que hizo el acta no sabe la diferencia escrita entre la “s” y la ´z´”; en ambos casos l@s funcionari@s: risas burlonas y “tienes que regresar y traer más comprobantes de que eres mexicana”; ellas “pero vivo hasta Chiapas”; la SRE: “no te entrego hasta que traigas eso”. Las compañeras regresan en sentido inverso, llegan a su pueblo, actualizan y juntan más comprobantes de que son mexicanas. Nuevo viaje a la Ciudad de México. Otra vez cita, fila con cubre bocas, careta, sana distancia. Ventanilla. Alta funcionaria de la Secretaría de Relaciones Exteriores: “ahora hay que esperar a que comprobamos que sí son mexicanas”. Las compas: “pero traje lo que me dijeron”. La SRE: “pero tenemos que comprobar que sí son ciertos los papeles, entonces vamos a preguntar en Registro Civil de su municipio y su estado”. Las compañeras: “¿Cuánto tarda?”. La SRE: “10 días o un mes, ahí te vamos a avisar”. Las compañeras esperan 10 días y nada. Se regresan. Pasa un mes y nada. Otros 30 días y nada. Vuelven a ir a la Ciudad de México. Mismo periplo. La SRE: “no han respondido, sigan esperando”.
Y ahí están las dos compañeras. Empezaron sus trámites en marzo y es el mes de… junio.

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Si tienen tiempo, hagan ustedes esto: imaginen que nacieron con la piel oscura, que son de ascendencia indígena y que son de algún estado del sureste mexicano. Ahora vean los requisitos para obtener el pasaporte: acta de nacimiento, identificación oficial con fotografía, o cédula profesional, o título profesional, o cartilla militar liberada, o credencial del Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores, o credencial de servicios médicos de una institución pública de salud; y comprobante de pago.

Y aún cuando ustedes tengan cualquiera de, o todos, estos requisitos, si es de piel oscura, habla muy otro, y se viste “como la India María” (textual de una funcionaria de la SRE), se va a enfrentar con algo como: “no, necesitas traer tus calificaciones del kínder, de la primaria, secundaria, preparatoria –CCH no, los de ahí son grillos-, diplomado, curso de superación personal en NXIVM, y una carta de buena conducta del prefecto de disciplina”.

Del INE no hay mucho qué decir. Ocupado como estuvo el gran jefe Tatanka (el buen Jairo Calixto dixit –oh, oh, sí, yo leo también la prensa fifí-) en simular que es una persona decente, y los ladridos de Murayama, ni siquiera se dieron cuenta de que sus “oficinas” en Chiapas cerraron desde antes del 1 de febrero, a pesar de que se había dicho que del 1 al 10 de febrero se podía acudir sin cita. Perdimos así la oportunidad de mandar más delegados en La Montaña. Y el INE refrendó la actitud racista que tuvo frente a Marichuy.

Y creo que, entre tantas entrevistas que dieron y dan a medios, neoconservadores y neoliberales, para defender “su independencia” (já), no se han percatado que la credencial del INE es, también, una identificación oficial y, al negarla o cerrar, le niegan ese derecho a cualquier ciudadan@, o lo que sea que quiera decir eso de “ciudadanía”.

Lo paradójico de todo esto, es que, es@s indígenas a quienes les niegan el INE e el pasaporte, están luchando también por la vida de es@s burócratas que creen que sirven “a la Nación Mexicana” rechazando lo que les viene en gana, desde su pequeño trono detrás de una ventanilla, sólo por el placer de decirle “no” a quien consideran inferior porque tiene otro color de piel, otra lengua, otra cultura, otro modo, y cuyos ancestros estuvieron en estas tierras desde mucho antes de que los criollos se independizaran de los ibéricos y los relevaran en la opresión sobre los pueblos originarios.

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  Entonces el apoyo que les pedimos es que platiquen entre ustedes a ver si se puede hacer algo. Por ejemplo: que le den un curso de vergüenza a los burócratas de la SRE; que le digan al señor Marcelo Ebrard que entendemos que, por la austeridad, no tenga paga para su campaña con miras al 2024, pero que robarle a los indígenas el costo del pasaporte y quedárselo sin darles su documento, pues, ¿cómo les diré sin ser grosero?… pues es de sinvergüenzas. ¿O tal vez los quiere para comprarse sus abrigos modelo “Neo de Matrix”? O que, con el dinero que están reteniendo por los pasaportes negados, tomen un curso de género, tolerancia e inclusión. O de plano regálenles unos libros de historia para que entiendan cuál es el lugar de los pueblos originarios en esta geografía.
Somos mexicanos, aquí nos tocó nacer, vivir, luchar y morir. Ni modos. Si hubiéramos caído en la Unión Americana, o en Belice o Guatemala, Honduras o El Salvador, Costa Rica o Nicaragua, pues igual estaríamos orgullosos de esas geografías… y estaríamos denunciando a sus respectivos gobiernos por burócratas, racistas e ignorantes, que es lo que hacemos con el actual de México y su “Secretaría de Relaciones Exteriores”.
En fin, no se me ocurren muchas opciones, pero tal vez a ustedes sí. Ahí lo vean y nos dicen.
Mientras tanto, les mandamos (todoas, todas, y todos) un gran abrazo que, aunque a la distancia, no deja de ser sincero y fraterno.
Desde algún lugar del Planeta Tierra.
El Sup Galeano.
 

P.D.- En unas horas más les mando un texto para la sección deportiva de su página electrónica… ¡¿Cómo?! ¿No tienen sección deportiva? No les digo. Bueno, pues “quid pro quo”, dando y dando, con ese texto inauguran la mentada “sección deportiva” y a cambio, ustedes nos echan la mano en el asunto referido. Oh, lo sé, quedan a deber. Pero de ribete podrían, no sé, mandar algunos euros pa´ los chescos en las Europas… o, mejor aún, acompañarnos y, como su nombre lo indica, compartir, además de un espacio acogedor en un centro de detención para migrantes, palabras, oídos, miradas, y… ¿saben nadar?

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Subcomandante Insurgente Galeano

El Pasaporte Zapatista. (Hasta pronto Portugal, ahí vamos Galicia)

El Pasaporte Zapatista.
(Hasta pronto Portugal, ahí vamos Galicia).

Junio del 2021.

El 12 de junio del 2021, el llamado “Escuadrón 421”, y demás pasajeros y tripulación, recibieron en sus pasaportes el sello de entrada legal al llamado espacio o zona Schengen y desembarcaron en Horta, Islas Azores, Portugal, Europa.  Sin perder la gracia y la elegancia (es un decir), bajaron de La Montaña.  Como debe de ser, hubo azoro, baile, fotos y un atracón de comida.  Marijose se encontró con una vieja profecía que anunciaba su llegada.  Y se realizó una carrera (es un decir), tipo “el que llegue al último paga la comida” (Diego Osorno perdió).  Se brindó por la vida, claro.

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A las 09:17:45 del 14 de junio del año en curso, La Montaña se despegó del abrazo portugués y tomó dirección noreste a una velocidad de entre 6 y 7 nudos.  A las 12:30:06 rebasó por la izquierda el “Pico Das Urzes”.  Latitud: 38.805213; longitud: -28.343418.  El capitán Ludwig calcula avistar las costas de la península Ibérica, entre el 19 y el 20 de junio (aunque podría ser antes, porque La Montaña, reconciliada con el viento, parece apresurada en abrazar a sus hermanas portuguesas y gallegas).  De esa fecha en adelante, se saludarán las elevaciones en las islas de San Martino, Monte Faro y Monte Agudo.  Luego se entrará a la “Ría de Vigo”.  Se prevé llegar a la Marina Punta Lagoa, al norte del puerto de Vigo, Galicia, Estado Español.

Entonces, en silencio, lluvia hermana será la montaña nuestra, húmeda se tornará nuestra mirada, y así diremos sin palabras:

“(…)
desperta do teu sono
fogar de Breogán. 

Os bos e xenerosos
a nosa voz entenden
e con arroubo atenden
o noso ronco son,
mais sóo os iñorantes
e féridos e duros,
imbéciles e escuros
non nos entenden, non.*

Fragmento de “Os Pinos”, Himno de Galicia. Pascual Veiga y Eduardo Pondal.

 * “…despierta de tu sueño / Hogar de Breogán. / Los buenos y generosos / nuestra voz entienden / y con devoción atienden / nuestro ronco sonido. / Pero solo los ignorantes / y débiles y duros, / imbéciles y oscuros / no nos entienden, no.”

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Ahora permítame contarle de la documentación zapatista que lleva el Escuadrón 421 (que a estas horas ya podría agregar “marítimo” a su flamante nombre).  L@s compañer@s llevan un pasaporte zapatista.  Quiero decir, además del pasaporte oficial de México, llevan el llamado “pasaporte zapatista de trabajo”.  Aquí se los describo:

En la portada o tapa principal: un caracol con una estrella roja dentro. Y el letrero: “pasaporte zapatista de trabajo”. En la contra portada o tapa trasera: una estrella roja con un caracol dentro.

En la primera página se lee: “Este pasaporte es otorgado por las autoridades civiles autónomas de los Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas y las Juntas de Buen Gobierno, Chiapas, México.  Sólo es válido durante el período establecido y en el lugar descrito.  Este documento consta de 32 páginas y no es válido si presenta deterioro, cortes, tachaduras y enmiendas”.

En las páginas 2 y 3 hay espacios para: foto del titular, sus datos personales, datos de la Junta de Buen Gobierno y MAREZ que expiden el documento.  Trabajo que va a desempeñar.  La fecha de expedición y el calendario y geografía donde va a cumplir el trabajo.  Lugar para sello de MAREZ y de JBG.

En las páginas 4 y 5. Se establecen las siguientes 7 limitantes:

“1.- El, loa o la titular de este pasaporte no puede ni debe pedir ni recibir apoyos en moneda o especie para su beneficio propio o de su familia, más allá de los estrictamente necesarios para cumplir con el trabajo que se le ha encomendado.

2.- La, loa o el titular de este pasaporte sólo podrá hacer el trabajo que se específica en este mismo documento.

3.- Loa, el o la titular de este documento tiene prohibida la portación y uso de armas de fuego de cualquier tipo, y no puede ni proponer, ni sugerir, ni alentar cualquier actividad que implique, o derive en, el uso de armas de fuego en el lugar donde haga su trabajo.

4.- La, loa o el titular de este documento sólo puede contar de nuestra historia de resistencia y rebeldía como pueblos originarios y como zapatistas, previa preparación y capacitación para ello.

5.- El, loa o la titular de este documento no puede establecer acuerdos o desacuerdos a nombre de las estructuras organizativas y/o de mando político-militar con personas, grupos, colectivos, movimientos y organizaciones, más allá de lo estrictamente necesario para el cumplimiento del trabajo que se le ha encomendado.

6.- Las opiniones personales sobre asuntos públicos y privados que exprese loa, el o la titular de este documento, no sólo no reflejan las posiciones zapatistas, también pueden ser completamente contrarias a nuestro pensamiento y práctica.

7.- La, el o loa titular de este documento deberá conducirse en todo momento respetando las diferencias de identidad, sexo, credo, lengua, cultura e historia, de las personas y lugares donde realice el trabajo para el que se expide el presente documento.

En la página 6 se establece: “Se acredita que la, loa o el titular de este documento recibió curso de capacitación (si aprendió o no, ahí se va a ver en los hechos) en__ (espacio para poner el nombre del lugar)”.

Y la página 7 indica las fechas de salida y llegada: “La, loa o el titular de este documento salió de territorio zapatista __ (espacio para detalles y sellos en media página)”.  La mitad de abajo de la página: “La, loa o el titular de este documento regresó a territorio zapatista: ___ (espacio para detalles y sellos)”

Las páginas subsiguientes están en blanco, para que las diferentes personas, grupos, colectivos, organizaciones y movimientos, de los distintos rincones de los disímiles mundos que se visiten, sellen, firmen, adornen, huellen, pongan dibujos, rayen o lo que sea para que el, la o loa compa tenga una especie de guía de dónde estuvo, además de los apuntes en su cuaderno, cuando regrese y platique cómo le fue.

La última página es para “Observaciones:” (por ejemplo alguna alergia, discapacidad o gustos musicales –digo, porque si le gusta la cumbia y le ponen a bailar un vals, pues ya se imaginarán-).

Doy fe.

SupGaleano.
Planeta Tierra, Junio del 2021.

Música «El lago de los Cisnes» de Cesar Acuña Lecca y Los Pasteles Verdes / Versión del sonidero: Heriberto Destructor

radio
Subcomandante Insurgente Galeano

ISLAS AZORES, PORTUGAL, EUROPA

ISLAS AZORES, PORTUGAL, EUROPA

11 de Junio del 2021.
(Nota: calendario y tiempo en la geografía de México).

Con su carita empolvada, remozada y limpia la cubierta, recompuesto el velamen -después de salir de Cienfuegos, Cuba-, el 16 de mayo La Montaña enrumbó al oriente.  Bordeó la playa de las Coloradas y, con la Sierra Maestra a su izquierda, fue acompañada de nuevo por los delfines convocados por Durito Stahlkäfer, quien maldijo cuando pasaron frente a la estadunidense aberración en Guantánamo.  Frente a Haití, ballenas saludaron su paso, y en la Isla de la Tortuga, Durito y el Gato-Perro desembarcaron alegando algo sobre un tesoro enterrado… o por enterrar.  En apoyo al equipo de apoyo, la Lupita, la Ximena y el Bernal gomitaron fraternalmente, aunque creo que hubieran preferido apoyar de otra forma.  En Punta Rucia, República Dominicana, guardó reposo y cautela La Montaña, por fuertes vientos en contra.  El 24 de mayo, de madrugada y a pura vela (“para no espantar al viento”, dijo el capitán Ludwig), La Montaña tomó rumbo al norte.  Ahora fueron orcas las que saludaron a La Montaña al despedirla de las aguas del Caribe.  Entre los días 25 y 26 de mayo, el navío esquizofrénico –cree él que es una ella y es montaña-, sorteó Las Bahamas y el día 27 se dirigió al Noreste, ya en mar abierto, Duc in Altum.

  El 4 de junio, librado ya el llamado Triángulo de Las Bermudas, la embarcación y su preciada tripulación, dieron cara al sol que al oriente se asomaba.  Entre los días 5 al 9 de junio, navegaron sobre donde la leyenda ubica a la soberbia Atlántida.

  Serían las 22:10:15 horas del 10 de junio cuando, entre las brumas de la madrugada europea, desde la cofa del vigía de La Montaña se alcanzaba a divisar la montaña hermana, Cabeço Gordo, en la Isla Faial del archipiélago de Las Azores, región autónoma de la geografía llamada Portugal, en Europa.

Serían las 02:30:45 del 11 de junio cuando la vista, “a tiro de piedra”, de las costas del puerto de Horta humedeció la mirada de navío y tripulantes.  En las montañas de Las Azores eran las 07:30 de la mañana de este día.  Serían las 03:45:13 cuando una lancha rápida de la autoridad portuaria de Horta se acercó a La Montaña para indicar donde habría de fondear.  Serían las 04:15:33 cuando el navío fondeó frente a las otras montañas.  Serían las 08:23:54 cuando el bote de la Capitanía de Puerto recogió a los tripulantes de La Montaña y les llevó a tierra para las pruebas PCR de Covid, y les regresó al barco a esperar los resultados.  En todo momento la “Autoridade Maritima”, en el puerto de Horta, se ha portado con amabilidad y respeto.

La tripulación, pasajeros incluidos, se encuentran muy bien de salud, “animados y contentos, sin broncas, ni chismes ni peleas.  (En el Escuadrón 421) se cuidan entre sí”.

Aquí es el momento de informar quiénes más, aparte de la tripulación del Stahlratte y el zapatista Escuadrón 421, han navegado este tramo.  Para documentar la travesía marítima van María Secco, cine-fotógrafa independiente, y Diego Enrique Osorno, reportero independiente.  Como equipo de apoyo de la delegación zapatista va Javier Elorriaga.

Según los usos y costumbres zapatistas, estas 3 personas tuvieron que, además de cubrir sus gastos, presentar autorización escrita de sus familias, parejas y prole.  Sendas cartas fueron entregadas al Subcomandante Insurgente Moisés.  Maridas, maridos, madres, hijos e hijas redactaron y firmaron con su puño y letra las autorizaciones.  Me tocó leerlas.  Hay de todo, desde reflexiones filosóficas hasta dibujos infantiles, pasando por la solicitud atenta de una niña para que le lleven una ballena.  Nadie pidió escarabajos ni gato-perros, lo que no sé si es una afrenta o un alivio.  En las letras infantiles se adivina el orgullo de que padre o madre dependieran de que les dieran permiso (el clásico zapatista: “los patos les tiran a las escopetas”).  Imagino que ya tendrán ustedes la oportunidad de conocer las miradas de María y Diego, sus anécdotas, reflexiones y valoración de su participación “en primera fila” (ambos le hacen a eso del cine) en este delirio.  Otras miradas siempre son bienvenidas y son refrescantes.

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Al conocerse la noticia en las montañas del Sureste Mexicano, las comunidades zapatistas le han mandado un mensaje a la tripulación del Stahlratte, a través de su capitán: “Gracias, son chingones”.  Todavía están tratando de traducir eso al alemán.

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Para la reflexión: el lema de Las Azores es “Antes morrer livres que em paz sujeitos” (Antes morir libres que en paz sujetos).

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A lo lejos, al oriente, las columnas de Hércules -que en su tiempo eran el límite del mundo conocido-, miraban asombradas una montaña que navegando desde occidente viene.

Doy fe.
SupGaleano.
11 de Junio del 2021.

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