Capitán Insurgente Marcos – Preguntas para los ponentes
Bueno, como tenemos tiempo, yo les voy a hacer unas preguntas. Ahorita consulté antes con el Subcomandante Moisés, porque en la comida —él es muy apasionado, muy sincero, franco—, y expresaba lo que las pláticas le habían producido. Pero antes de eso yo quiero preguntarles a ustedes dos: ¿son de alguna organización de ultraderecha? ¿Seguro? Bueno, porque tú nos dijiste que en la mañanera nos mienten. Y tú nos dijiste que todo el gobierno, en todo lo que se refiere a lo ambiental, nos miente.
Bueno, y la pregunta aquí, que es la que reflexiona el SubMoy en la comida, primero dice: no podemos tratar a los jóvenes como los están tratando, o sea, como infantes mentales, pervertidos, ociosos, corruptos. Tenemos que respetar ese calendario, porque nosotros pasamos por él y, en todo caso, ellos podrían decirnos a nosotros: “Bueno, tú, con todos los años que tienes, ¿qué es lo que has hecho?”. Y él dice que la pregunta fundamental es qué se hace. Él piensa en los compañeros de atrás y en los compañeros que están en las comunidades, que en su mayoría son jóvenes, hombres, mujeres, otroas jóvenes. Y dice: “Es que nosotros tenemos un debe con ellos. No podemos decir ‘ya cumplí’, porque no hemos cumplido si les heredamos a ellos lo mismo”.
Entonces la pregunta es esto: porque cada intervención de ustedes y de los que han antecedido ha sido un calambre, una sacudida para nosotros. Aunque toda la versión que dijo Pablo Montaño… A él yo lo conocí en Televisa. No se rían. Estaba yo viendo la novela. Antes de cada noticiero hay una telenovela. Yo no veo los noticieros, sólo para confirmar cómo es que decide el jefe de información qué es lo que sale en los noticieros, porque llego a ellos ya con todo lo que está pasando, o sea, lo que sale en otros medios. Pero llego antes, hora de una telenovela, y discuto con las compañeras. Los compañeros se hacen los machos y se van, pero con las compañeras debatimos apasionadamente sobre el villano y la villana.
Entonces esa vez me quedé porque quería ver yo qué pasaba, porque esa ciudad, bien lo dijo el maestro Ilán Semo, es esquizofrénica, porque durante un tiempo se queja de las lluvias y otro tiempo se queja de la seca, como decimos acá, o sea, del calor. Y en ese entonces era el calor. Alguna tontería dijo la de la A, que hasta los que son cercanos a ellos dijeron: “Ay, cabrón, estamos en la pendeja”. Y a ti te entrevistan para que expliques eso del calentamiento y se ve que algo ibas a decir que no convenía, y lo cortaron y se fueron a un comercial de pasta de dientes o de ese servicio de reparto que ya tiene sus bodegas: el tomate o lo que necesites. Y ya no se supo más. Pero así fue como te conocí. Y aunque Carlos ya nos había hablado de ti, no nos advirtió que estás conspirando con él en contra del saludable ejercicio de fumar.
Pero si ustedes les explican a los compañeros que están allá atrás, los que están escuchando ahorita en los caracoles —en los Puy— y en las comunidades, lo que es el cambio en el clima, están confirmando algo que ellos viven. Pero aquí el problema es que lo que yo trato de decirles es que eso que ustedes están viendo está pasando en todas partes. Y entonces está la pregunta esa de qué se hace. ¿Qué hacen ustedes?
Nosotros, como zapatistas, como tenemos ese problema, lo tenemos que resolver en la práctica, no en la teoría. El caso de Topolobampo que mencionas es paradigmático porque es donde se juntan las comunidades originarias, la sociedad de ahí y los especialistas o estudiosos de la cuestión ambiental. Y el problema que nosotros vimos en esos treinta años es que se van. Se van los especialistas, y las comunidades son las que se quedan. Pero esos momentos de unión son irrepetibles, no hay que abandonarlos.
Está también lo que está pasando en Yucatán, donde se da esa confluencia. Pero el problema que nosotros vemos es: bueno, este hermano, esta hermana, que sabe muy bien explicarme lo que yo estoy viendo cada día en la milpa y está afectando mi ciclo de sembrado, ¿qué hace donde vive? Porque aquí no vive conmigo. Él se va, da su plática y nos dice que en todos lados está igual. ¿Y qué hace con ese conocimiento?
Y les hago esa pregunta. Yo sé, yo entiendo que vienen aquí y dicen lo que dicen porque saben que nadie se va a enterar. No, sí se van a enterar unos pocos.
Pero en fin, ya aclarado para la mañanera que no son ultraconservadores ni emisarios del pasado —eso es de Echeverría, eso de emisarios del pasado—, pero bueno, ustedes están señalando una cosa muy grave: están diciendo que el gobierno mexicano nos está mintiendo. Y antes Ilán Semo y Alejandra nos dijeron: “El gobierno está operando un holocausto”, así, para decirlo. Él lo dice muy claro: o sea, están asesinando pueblos enteros. No se trata de dominar a alguien, sino de exterminarlo. Es muy fuerte.
Nosotros lo entendemos porque venimos de una guerra, no la del 1994, sino de cientos de años antes. Pero esta gente que está aquí al frente… por gandalla, porque llegan y apartan los lugares… Entonces mandan a los compañeros hasta allá atras… No, no es cierto, nosotros les decimos a los compañeros que se sienten atrás y que se pongan ahí. Tienen condiciones de vida semejantes a las de ustedes, o sea, están en un territorio.
Y estábamos platicando con el SubMoy, que me decía él: “Bueno, si dicen que el asunto está en la comunidad, ¿qué están haciendo para hacerse comunidad ahí donde están? Porque entonces lo que pasa es que ustedes idealizan a las comunidades, pero no hacen nada por convertirse en comunidad”. No sé cómo hacerlo, pero si ustedes mismos me dicen que en la comunidad está la salvación, la esperanza, la posible salida de esta pesadilla, entonces, con toda fraternidad, ¿qué madres están haciendo?.
Mauricio González González
Híjole… Bueno, qué cosa, no me esperaba este momento.
Pero ciertamente algo que siempre nos pasa, y por todos lados, lo decían compañeros de hace un montón, pues que también andaban por acá en estas tierras, siempre les cargábamos la mano a los pueblos. Nos tenían que enseñar la autonomía, nos tenían que ayudar a la liberación y ahora tienen que enfriar el planeta. Y sí está raro, sí está raro.
Pero al menos hay una cosa que sí me está pasando y que es de esas cosas por las que me siento privilegiado: que justo por andar en estos avatares conozco un montón de gente, gente bien sencilla, que difícilmente aparece en un foro como éste o hasta en la universidad. Pero intentamos sí juntarnos, conversar.
De veras, el año pasado estuve en un semillero que ha sido entrañable, que tiene mucho que ver con la cuestión de por qué estamos Victoria y yo acá. Y pues eso, también intentamos caminar con ellos. Tengo el privilegio de participar en varios foros académicos y uno de ellos, que es entrañable, es el Centro de Estudios para el Desarrollo Rural (CESDER), que lleva años trabajando con agroecología. Y justo no nos la compramos, y no nos gusta hablar de matriz agroecológica, como luego acá en Ecosur nos enseñan, sino que sí intentamos construir mosaicos agroecológicos.
Toda la idea de estos manejos milperos, estas orquídeas cocreadas, estos maíces cocreados, ha sido muy pensada con productores y productoras muy jóvenes que nos hacen ver que justo, por ejemplo, los antropólogos de la ENAH —digo, una disculpa a todos mis camaradas—, antes pensaban que cuando iban a las comunidades era como si fueran al pasado y se encontraran en la prehistoria de la humanidad. Y hoy, gracias a este trabajo que hacemos entre muchos —por cierto, mi carnal Alonso Gutiérrez Navarro, que trabajó en DESMI acá y que aprendió agroecología acá, es parte justo de los que coordinan la especialidad en agroecología ahí—, trabajamos un montón para que esas formas de hacer, que son campesinas, que no son las de los académicos, que no son las de los especialistas, que no son un programa político porque están en curso, como decía el querido Gustavo Esteva, pues tenemos que, de alguna manera, aprenderlas.
Y cuesta mucho trabajo la colectividad. El colectivo Corazón, que llevamos ya algunos años caminando, nos cuesta mucho trabajo. Y la Radio Guaya nos cuesta mucho trabajo. Y siempre, siempre, también nos hace caminar.
Entonces es un poco lo que platicábamos. Tenemos un montón de amigos, un montón de experiencias fallidas, pero sí es cierto: también paramos la mina de Ixtacamaxtitlán, también pudimos detener algunas formas en las que las exploraciones petroleras se estaban dando. Hay un montón de compañeros luchando contra el derrame petrolero en la laguna del Ostión. Y hay acción jurídica, y hay caminar, y hay coplas del colectivo Altepetl. Son comunidades raras, pero son entrañables y son las que, de alguna manera, han hecho mi vida.
Y estamos fracasando, pero ya a cucharadas.
Pablo Montaño
Pues gracias por las preguntas, sobre todo la segunda: ¿qué madres estamos haciendo?
Para las, los y loas compas de las comunidades, creo que lo que toca frente a la crisis climática, frente al cambio climático, es compartir los saberes que tenemos, intercambiarlos todavía más rápido, porque en eso están las posibilidades de resistir más y mejor. Esos intercambios de semillas que ya ocurren hay que encontrar maneras de hacerlos más fluidos, porque justamente la riqueza de las semillas que están en las comunidades es la respuesta, y por eso las corporaciones están encima de la riqueza de las semillas, porque desde ahí se puede seguir sosteniendo la vida autónoma.
Creo que hay mucho que se puede empezar a intercambiar y, obviamente, hay que frenar estos megaproyectos, que si bien pareciera gigantesca esta bestia, que lo es, está por todos lados, pero también quiere decir que por todos lados les podemos pegar. Entonces creo que hay razones y opciones para la resistencia desde muchos lados.
Y a la segunda pregunta y este llamado a la organización, me remito a Yasnaya de nuevo, que en algún momento nos decía: “A ver, es que júntense a jugar fútbol si quieren, a bordar, pero organícense en algo. Júntense, carajo, una sola vez”. Y desde ahí se empiezan a generar espacios de vinculación.
Y justo estamos tratando de hacer eso. No un equipo de fútbol, aunque no estaría mal, pero encontrarnos para poder hacer esta resistencia y, desde lo que sabemos hacer cada quien en su particularidad. Si hay gente que hace video, pues que haga videos para las y los compas de Topolobampo. Que si toman fotos chingonas, como el compa Armando, que está aquí, que vieron sus fotos acá, pues que tome las fotos de las comunidades para poder comunicar.
Ahora, con el pozo Creme (Krem-1), justamente fue un compa fotógrafo y un escritor, Pablo y Maxi, quienes hicieron esa investigación que permitió ahora salir a medios.
Una amiga, Ash, que está aquí, la compa Ash, me decía: “Oye, es que yo no sé nada de fracking”. Bueno, ayúdanos a hacer preguntas. Y sirve que no sepas nada, porque entonces puedes preguntar más chido. Y eso hizo en un programa: preguntaba y hacía preguntas sobre lo que está ocurriendo.
Otro compa hace cómics. Hay comunidades que están haciendo encuentros en las ciudades porque nos estamos dando cuenta de que la gente está deseosa de juntarse, pero no se junta. La pandemia nos cortó la inercia de ciertos espacios que teníamos para encontrarnos, pero cuando los convocas empiezan a surgir. Y ahí empiezan a salir los planes para muchas de las estrategias que vimos aquí.
La de “Sobornemos a Semarnat” se hizo entre quince personas. No sé cuántas veces más… hay gente aquí que participó en esa movilización. Un poquito de colectividad y organización puede tener resultados gigantescos.
Y así surgen ideas como llevar agroecólogos a la región carbonífera desde Jalisco para que hablen de agroecología allá. Y donde sólo había carbón y muerte, ahora hay huertos en las escuelas, en los bachilleratos y en las casas de las familias que están esperando todavía el retorno de sus familiares, creando figuras de huertos de memoria.
Creo que en el momento en el que nos juntamos y dialogamos de todo empezaron a surgir estas ideas, estas luciérnagas de las que hablaba hace un momento. Tiene que haber más, tienen que ser más rápidas. Y si nos juntamos, compas, con ustedes, pues se nos ocurren ideas más locas todavía y, pues, más chidas. Yo creo que por ahí va la idea: que nos encontremos para que broten todas esas ideas por todos lados.
Capitán Marcos
Bueno, esta pregunta que respondieron satisfactoriamente, por eso se ganaron el muñequito, pero quedaba a deber, es porque muchas veces nosotros pensamos que estamos solos. Como decirles, está la consigna esa: “No están solos, no están solos”. ¿Y dónde están?, es lo que preguntamos.
Entonces decimos: bueno, nos dicen que el mundo es una mierda, que el gobierno es una mierda, que los partidos políticos son una mierda. Entonces, ¿estamos solos nosotros, que pensamos que es posible hacer otra cosa?
Fíjate que llevamos años hablando del día después y precisamente de eso platicaba el SubMoy hoy en la hora de la comida. Dice: “Es que tenemos que pensar: si el capitalismo vale madre, ¿pero qué sigue? Y que en eso que siga no venga la mala semilla que nació del capital”.
Entonces el que ustedes hablen de la parte esperanzadora de esas luchas, de la resistencia frente a la hidra y todo lo que significa, alimenta un chingo. Ahora sí que no se lo proponen, pero nos dan esperanza.
Gracias. Buenas noches.



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