Misión Civil denuncia ataques narcoparamilitares y omisión estatal en Guerrero
Fuente: Avispa Midia
Por Aldo Santiago
En portada: Mujeres acompañan la marcha fúnebre de los tres policías de la CRAC-PC Pueblos Fundadores que fueron sepultados el 20 de mayo en el panteón de Alcozacán, en medio de la violencia contra comunidades nahuas de Chilapa. Foto: Lenin Ocampo Torres.
Integrantes de la Misión de Observación Sexta (MCO Sexta) y del Congreso Nacional Indígena (CNI) denunciaron que comunidades nahuas en el estado de Guerrero enfrentan desplazamiento forzado y destrucción de viviendas, cultivos y espacios comunitarios tras los ataques armados atribuidos al grupo criminal de “Los Ardillos”, suscitados desde los primeros días de mayo en las comunidades de Tula, Xicotlán, Acahuehuetlán y Alcozacán, en el municipio de Chilapa.
Este miércoles (27), mediante conferencia de prensa titulada “Criminalización, exterminio y graves violaciones a los derechos humanos en las comunidades de la montaña baja de Guerrero”, la Misión presentó los primeros hallazgos tras las agresiones contra los pueblos indígenas organizados en el Consejo Indígena y Popular de Guerrero Emiliano Zapata (CIPOG-EZ) y la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias-Policía Comunitaria (CRAC-PC Pueblos Fundadores).
Acorde a la documentación y testimonios recogidos por la Misión, los ataques fueron realizados con drones y armas de alto poder que destruyeron cultivos y viviendas. En su recorrido registraron municiones de distintos calibres, incluso de armamento de uso exclusivo del ejército; casas y milpas quemadas, animales muertos y comunidades, como Tula, completamente vacías por el miedo de sus habitantes frente a las agresiones armadas. En dicha comunidad, resaltaron que no existen condiciones para el retorno inmediato, “no hay ni un habitante. No hay condiciones, quemaron todo”, afirmaron durante la conferencia.

“Entraban y destruían todo lo que poseían las familias en la comunidad. Era una saña impresionante por aniquilar y que nunca más esto se pudiera poblar nuevamente, su objetivo estaba muy claro”, detalló Malinalli Vega, integrante de la Misión. Integrantes del CNI, que también participaron de la Misión, denunciaron que fueron testigos de un ataque sistemático contra el territorio de los pueblos originarios, agresiones contra “lo que nos hace ser como pueblos, nuestra historia, nuestra forma de alimentarnos, nuestra forma de organizarnos, nuestro trabajo”.
Por su parte, la abogada Karla Zamora denunció que el trabajo de la Misión evidencia que no existe por parte del Estado ningún seguimiento a la violencia generalizada contra las comunidades nahuas. Zamora destacó que, pese a la gravedad de las agresiones que calificó como “crímenes de lesa humanidad”, a la fecha no existen investigaciones por parte de las autoridades de ningún tipo, “no hay carpetas de investigación, no hay periciales, no hay detenidos”.

Además, cuestionó la postura del gobierno federal, el cual ha difundido que se trata de un conflicto entre comunidades y que por ello realizará mesas de diálogo. “¿Diálogo con quién? ¿diálogo con los grupos narcoparamilitares?, ¿de qué clase de gobierno estamos hablando, cuando están hablando de de negociar con los grupos del narco?”, inquirió la abogada, para quien la versión oficial es una mentira.
Desprotección
Durante su intervención, la abogada también exigió al Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas restituir las medidas a promotores comunitarios de las poblaciones atacadas, así como atender solicitudes pendientes, debido a que la falta de respuesta institucional ya ha derivado en asesinatos, como en el caso de Isaías,promotor comunitario de Tula.
“A él lo asesinaron cuando había solicitado también la incorporación al mecanismo y no se la dieron argumentando que eso era lo que se vivía diariamente en Guerrero; la violencia, una violencia que ya es estandarizada para ellos”, denunció Zamora.
Aunado a estos casos, los integrantes de la Misión también evidenciaron que, pese haber solicitado acompañamiento oficial para ingresar a las comunidades atacadas, conforme a los requisitos del protocolo del Mecanismo de Protección, la respuesta negativa les fue comunicada apenas un día antes del recorrido. Aún cumpliendo con la entrega de la solicitud, con cinco días de anticipación para que las autoridades del estado de Guerrero coordinara con fuerzas de seguridad para el acompañamiento de la Misión, finalmente no se otorgó la protección a los observadores.
Incluso, el profesor Jesús Cuéllar denunció que la Secretaría de Gobernación difundió la versión de que la Misión negó el acompañamiento, al publicar un video editado en el que se les presenta como si hubieran rechazado las medidas de seguridad. Según Cuéllar, lo que pidieron fue que militares y elementos de seguridad se retiraran de la cancha comunitaria de Alcozacán porque habría una asamblea y niñas y niños estaban usando ese espacio, fragmento que fue recortado y difundido sin contexto por parte del gobierno federal para hacer creer que la Misión rechazo las medidas de seguridad.

Pese a los alegatos del gobierno estatal, que argumentó que no contaban con los elementos de seguridad, integrantes de la Misión registraron una fuerte presencia del ejército, Guardia Nacional y policías en la cancha y la comisaría de Alcozacán, así como a la salida de Tula donde atestiguaron un despliegue de más de 40 camionetas de militares pese a que previamente se les había negado el acompañamiento. “Nos dimos cuenta que no querían que entráramos”, sostuvo Cuéllar.
Narcoparamilitares
Ante el cuestionamiento de reporteros sobre por qué calificar al grupo de “Los Ardillos” como un grupo narcoparamilitar, la Misión aseveró que se debe a factores como el tipo de armamento utilizado, la forma de atacar, así como la planeación y estrategia utilizada durante las agresiones que incluyó la quema de cerros para causar terror y provocar la huida de la población.
Según la Misión, hace más de una década desde que “Los Ardillos” han presionado a las comunidades organizadas de la montaña baja de Guerrero para permitir la siembra de amapola, establecer rutas de tránsito de estupefacientes y otras actividades delictivas. Pero las comunidades pertenecientes al CIPOG-EZ, afirmaron, se negaron a integrarse a esa estructura criminal.
Debido al rechazo, aunado a su pertenencia a la CRAC-PC Pueblos Fundadores y su defensa del territorio, colocó a las comunidades como opositores del crimen organizado en la región. “Terminan chocando con todo lo que representa el crimen organizado, en tanto que son comunidades que luchan por la defensa de la tierra, del territorio y de la vida”, aseveraron durante la conferencia de prensa.
Otro punto que resaltó la Misión es el impacto en el acceso a la educación, pues en las comunidades del CIPOG-EZ no existen condiciones para que maestros lleguen con seguridad, por lo que una de las demandas es garantizar el retorno de docentes y la apertura de un bachillerato. También señalaron que, ante el riesgo de viajar a Chilapa, controlada por “Los Ardillos”, algunas familias prefieren que niñas, niños y jóvenes no estudien o se desplacen hacia otras ciudades.

Integrantes de la Misión denunciaron además simulación gubernamental en la entrega de apoyos. Según lo documentado, las autoridades estatales difunden visitas y apoyos a comunidades afectadas, pero parte de esa ayuda se entrega en localidades vinculadas a la estructura criminal de “Los Ardillos”, cuando se presenta públicamente como atención a Alcozacán y otras comunidades atacadas por el grupo narcoparamilitar.
Miembros del Congreso Nacional Indígena enfatizaron que lo ocurrido en Guerrero forma parte de un patrón más amplio de agresiones contra pueblos organizados en México, tal como ocurre en Ostula y Sevina en Michoacán, San José Chiapa en Puebla y El Salto, Jalisco. “El mensaje que vemos del capital es que cualquiera que se niegue a ser esclavo va a padecer esta injusticia desde arriba”, sostuvieron.
Actualmente la Misión prepara un informe amplio con entrevistas, testimonios y documentación derivada de su labor, mientras las comunidades exigen la implementación de medidas de seguridad para su retorno, la investigación de los ataques y la restitución de las medidas de protección frente a la estructura criminal que acecha sus territorios.
Pronunciamiento urgente de la Asamblea Nacional por el Agua, la Vida y el Territorio ante la guerra de exterminio contra la comunidad nahua de Santa María Ostula
AL EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL
AL CONGRESO NACIONAL INDÍGENA-CONCEJO INDÍGENA DE GOBIERNO
A QUIENES INTEGRAN LA ASAMBLEA NACIONAL POR EL AGUA, LA VIDA Y EL TERRITORIO
A LA SEXTA NACIONAL E INTERNACIONAL
A LAS REDES DE RESISTENCIA Y REBELDÍA
A LA EUROPA INSUMISA
A LOS ORGANISMOS DE DERECHOS HUMANOS NACIONALES E INTERNACIONALES
A LOS MEDIOS DE COMUNICACIÓN LIBRES E INDEPENDIENTES
A LAS REDES Y RESISTENCIAS QUE VEMOS AL EJEMPLO ZAPATISTA COMO UN CAMINO POR DONDE CAMINAR JUNTOS
Los pueblos, organizaciones, colectivos e individuos que integramos la Asamblea Nacional por el Agua, la Vida y el Territorio, quienes sostenemos la vida frente al despojo, denunciamos la grave escalada de violencia armada contra la comunidad nahua de Santa María Ostula, Michoacán la cual está siendo bombardeada y agredida por el crimen organizado, bajo la mirada cómplice, omisa y criminal del Estado mexicano lo que evidencia una ofensiva continua y coordinada:
• Martes 19 de mayo de 2026: A las 9:00 de la mañana, células del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) iniciaron un ataque frontal con armas de alto poder, en la encargatura de la Cofradía de Ostula, obligando a una evacuación de emergencia de las escuelas de la zona para salvaguardar la vida de los niños, los habitantes tuvieron que buscar refugio para no ser blanco de los ataques mientras la guardia comunal repelió los ataques.
• Jueves 21 de mayo de 2026: Al amanecer, se registró una nueva incursión criminal violenta, cercando las inmediaciones del territorio comunitario bajo ráfagas incesantes de fuego captadas en video por los propios comuneros.
• Miércoles 27 de mayo de 2026: La ofensiva durante la mañana y la tarde escaló en gravedad con el uso de drones adaptados para lanzar artefactos explosivos directamente sobre las viviendas de la población, provocando diversos daños materiales en hogares y vehículos, y manteniendo a la comunidad bajo terror.
• Al mismo tiempo en que ocurría el bombardeo criminal de la mañana del 27 de mayo, elementos de la Marina pretendieron introducirse en las playas de la comunidad, a varios kilómetros del epicentro de los ataques. Lejos de cumplir con su obligación de proteger a la población civil y detener al grupo criminal, ejecutaron acciones de hostigamiento contra la comunidad.
Desde el año 2020, el CJNG ha avanzado con total impunidad en la región sierra-costa, ocupando poblaciones, asesinando y desapareciendo a comuneros provocando el desplazamiento forzado de familias enteras. Este avance criminal responde a pactos explícitos con empresas mineras y grupos que ambicionan el despojo del territorio y la destrucción de la Madre Tierra para su beneficio económico.
Estos hechos se suman a los recientes ataques en contra de las comunidades p’urhépechas de Acachuén (el 6 de mayo pasado) y Santa María Sevina (el 17 de mayo pasado) por parte del CJNG, en los cuales les fue arrebatada la vida a 4 comuneros. No conformes con estos agravios, el día 25 de mayo la comunidad de Santa María Sevina e integrantes de 32 comunidades del Consejo Supremo Indígena de Michoacán fueron reprimidos en la Casa de Gobierno de Michoacán donde se manifestaban para exigir seguridad en sus pueblos. Cabe mencionar que en los últimos 2 años, 28 comunidades indígenas de Michoacán han sufrido ataques del crimen organizado, han sido asesinados 20 integrantes de los cuerpos de seguridad tradicional.
Los ataques de los Ardillos a los pueblos nahuas de la montaña baja de Guerrero pertenecientes al CIPOG – EZ y en contra de la comunidad mephaá de San Pedro Huitzapula, municipio de Atlixtac, Guerrero son muestra de la gravedad a la que puede llegar esta guerra de desplazamiento, exterminio y ocupación .
Hacemos un urgente llamado a levantar la voz y exigir que pare esta guerra abierta de exterminio contra los pueblos, no permitamos que la Costa-Sierra de Michoacán se convierta en el espejo de la Montaña Baja de Guerrero. No permitamos que se repita la tragedia de los pueblos originarios guerrerenses, donde el abandono gubernamental, la infiltración absoluta de las instituciones y el terror sembrado por los grupos narco-paramilitares desmantelaron el tejido social, aislaron a las comunidades, masacraron a sus policías comunitarios y desplazaron forzadamente a miles personas, convirtiendo pueblos enteros en zonas abandonadas.
Ya no caben dudas de que estos ataques no son aislados, forman parte de una estrategia articulada en contra de los pueblos originarios que no piden permiso para defenderse del crimen organizado ante la complicidad y omisión del Estado.
Por ello, desde esta Asamblea Nacional, EXIGIMOS:
1. Alto a los ataques armados con drones y armas de alto calibre contra la comunidad de Santa María Ostula y de todas las comunidades indígenas de Michoacán.
2. Alto al hostigamiento a la comunidad de Ostula por parte de la Marina.
3. El desmantelamiento real y efectivo del CJNG y el cese de la protección que otorgan a dicho cártel los funcionarios y mandos.
4. La presentación con vida de los comuneros desaparecidos y el castigo inmediato a los autores intelectuales y materiales de los 42 asesinatos de comuneros pertenecientes a Santa María Ostula.
5. Alto a la represión en contra de las comunidades pertenecientes al Consejo Supremo Indígena de Michoacán que exigen seguridad y justicia.
6. El alto total a la guerra de exterminio en contra de los pueblos originarios de México.
Hacemos responsables directamente a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo y al gobernador Alfredo Ramírez Bedolla de cualquier pérdida humana y de los daños materiales ocasionados por los ataques del grupo criminal.
Como Asamblea Nacional por el Agua, la Vida y el Territorio nos mantenemos en alerta permanente y llamamos a los pueblos, organizaciones, colectivos y personas de conciencia y buen corazón a pronunciarse, en las formas en que les sean posibles desde sus distintos territorios en el mundo, en contra de estos cobardes ataques que buscan eliminar pueblos completos.
¡Si tocan a Ostula, nos tocan a todas y todos!
ATENTAMENTE
A 27 DE MAYO DEL 2026
TIERRA, AGUA Y LIBERTAD
HASTA QUE LA DIGNIDAD SE HAGA COSTUMBRE
ASAMBLEA NACIONAL POR EL AGUA, LA VIDA Y EL TERRITORIO
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