Palabras del Subcomandante Insurgente Moisés
Subcomandante Insurgente Moisés
Semillero Guerra contra la Humanidad (Las poblaciones y la naturaleza bajo asedio)
22 de julio de 2026
Buenas tardes compañeros, compañeras, hermanos, hermanas de México y del mundo. No traje escrito, lo escuché. Tanto los compañeros, compañeras que están ahí atrás lo escucharon.
Sabíamos, aunque no hemos escuchado de viva voz de los que ya presentaron sus palabras y más lo que falta y lo que faltará. Tal vez no van a salir algunas palabras como se traban, también a los compañeros. Y no deberían tener pena, vergüenza. Porque la vergüenza que tenemos que tener es cómo nos tiene el sistema capitalista. Esa es la que deberíamos tener vergüenza, porque vamos a permitir que va a seguir. Así que, aunque me trabe de cómo decirlo, no me importa. Lo que me importa es qué es lo que hay que hacer o qué es lo que tenemos que hacer.
Escuché y más lo que he escuchado. Tanto lo que dijo el compa y al otro último que habló, lo sabíamos, pero decíamos cuando hablamos allá en nuestros caracoles: ¿cómo sabemos bien si así está? Hay que hacer semillero. Ahí vamos a escuchar las palabras, que ojalá de los que traigan las palabras, eso es lo que han visto allá de donde vienen, es lo que han escuchado de allá donde vienen, es que lo han olfateado de lo que ya se vive allá. Porque el sistema capitalista está en el mundo, como se dice.
Para nosotros, nosotras zapatistas, lo que escuchamos es… lo decimos nada más en una palabra: propiedad, propiedad del sistema capitalista. Por eso nos hace todo lo demás que queramos decir: miseria, injusticia, desigualdad, engaño, manipulación. Hagan una lista en su cabeza de cada quien, porque es su propiedad. Nos ha hecho también a nosotros como humanos, como su propiedad, porque vamos a hacer lo que ellos quieren.
Porque como dice el compa, que habla de miles y luego habla de millones y luego algo escuché que dijo trillones, algo así. Allá nosotros eso no sabemos esa palabra, no sabemos cuántos números lleva eso, pero es la riqueza que está hablando, como habló el compa.
Y como allá nosotros nos preguntamos, cuando hablamos de eso: entonces, día y noche trabaja ese propietario, día y noche, suda también como nosotros sudamos, sufre también como nosotros sufrimos, tiene esos dolores de explotación, padece eso que padecen ahora nuestras compañeras madres buscadoras, padece ese sistema.
Nosotros nos gritamos en alta voz cuando nosotros platicamos allá, nosotros, nosotras: cómo está el sistema. Y es ahí donde decimos: no, lo que pasa es la propiedad, propiedades.
Y antes sabíamos que hay pequeños propietarios, hay medianos propietarios, hay grandes propietarios. Resulta de que entonces, después de tanto lo que hemos escuchado en los encuentros, en semilleros y no sé qué más que vendrá, entonces resulta de que entonces hay propietarios empresarios. Y resulta de que hay propietarios empresarios transnacionales. Y luego resulta de que hay bancos, propietarios de bancos, hasta el último ellos están ahí, esos que son los que dominan al mundo, dueños de todo.
La política ellos lo deciden, lo ideológico ellos lo deciden, lo económico ellos lo deciden, lo social de cómo debe de ser, cómo quieren ellos, ellos lo deciden, lo cultural de cómo debe de ser, de la que ellos quieren, ellos lo deciden, y deciden el último cuando alguien no se deja, usan lo militar.
Pero como estoy hablando de propiedad, resulta de cómo estamos ahora. Nosotros le ponemos el nombre de mini propietario, y el mini propietario estamos diciendo que sólo nada más es dueño de su casita de 3 por 4. Es todo su propiedad, como nos ha enseñado el sistema. Ahora ya decimos que somos mini propietario, que sos propietario de 5 por 3 o 4 por 3 de donde vives, que ya no cabe tu familia ya allí.
Y luego, chiquito propietario. ¿Por qué chiquito propietario? Porque hay unos que tienen dos hectáreas, tres hectáreas, así. Así como dijo el compa, así nos hizo la Cuarta. No existía eso, ahora existe en las comunidades: hizo grandotote e hizo chiquitito y mini.
A nosotros, cada vez que regresamos, como ahora estamos acá, vamos a regresar allá en nuestros pueblos, comunidades, vamos a ir a decir de que no estamos equivocados. Escuchamos y por eso están pendientes ahorita ellos con esta transmisión. Nos apoyamos más con los que estamos acá y con los que están pendientes en nuestros caracoles y hasta en nuestras comunidades.
De todo esto, pues, que estamos hablando, no sé ustedes qué van a hacer, porque todos nos vamos a regresar.
Para nosotros se completa la idea, la responsabilidad que tenemos, el qué hacer. Pero escuchando de lo que dijeron los dos compas, en especial al compa que habló de trillones y eso, creo que les pasa o les pasará, pues, eso de que entonces ¿qué hacemos? Porque ¿qué vamos a hacer con eso? ¿Dónde va a ir todas esas palabras escritas y más lo que se ha dicho ya de cómo está, pues, el sistema, la explotación, la miseria, la desigualdad, todo eso, pues?
Ya lo tenemos, lo sabemos, no hay por qué vamos a estar repitiendo acá para nosotros zapatistas. Estamos comprobando. Pero ¿qué hacemos? Es lo que nosotros nos decimos también: ¿qué hacemos? Porque es que ya no queremos eso. ¿Qué tenemos que hacer? Y creo que también a ustedes eso es lo que les pasará también, o les está pasando.
Y su última palabra, pues, el compa que habló del común, llegamos a eso porque es que nos preguntábamos también eso: ¿qué vamos a hacer? ¿Por qué está así esto, de lo que está haciendo la cuarta? Porque de plano es como se dijo aquella vez aquí mismo: son más priistas o son más salinistas la Cuarta.
Y entonces tuvimos que acudir a nuestros tatarabuelas, tatarabuelos. ¿Cómo eran cuando eran jóvenes, cuando eran papás? Y llegamos ahí en eso de que entonces ellos vivieron lo que sí es el común.
Pero descubrimos de que ellos crearon el común por la misma situación de cómo los tenían los patrones. Porque no podían huirse. Si se huyen, van a ir a traerlo y los matan enfrente a los demás. Y aunque salían así en grupo, igual, los traían y los colgaban, para que no vuelvan a repetir de que se huyen en individual o en grupo.
Hasta que descubrieron nuestros bisabuelos, tatarabuelos, tatarabuelas: “vámonos todos en bola”. Así lo dijeron, “en bola”. Nosotros nada más le pusimos con el nombre de común. Y en el mundo. Pero de ahí descubrimos que solamente en común, nada de propiedad.
Y así fuimos avanzando en entenderlo, pues. Ahí nos le dijimos de que entonces tiene que ser común la salud, tiene que ser común la educación. Tiene que ser común el conocimiento, que no nos adueñemos del conocimiento, tanto de plantas medicinales y otros tipos de conocimientos, porque es parte del individualismo y es parte de hablar propiedad de mi conocimiento.
Y así fuimos y así estamos, y nos falta mucho. Eso es lo que nosotros creemos, nosotros, nosotras zapatistas.
No sabemos si hay otro. En este instante estoy recordando agosto del 1994, donde se usó, donde la usamos la palabra “Fitzcarraldo”, recuerdo eso. Ahí dijimos: si hay otro camino, demuéstranos, nos vamos pero a un lado, porque falta que nos demuestren.
Y así lo repetimos ahora. Creemos nosotros que es el común. Falta que ustedes la vean de donde están, pues, porque lo tiene todo propiedad lo que es el sistema capitalista.
Pero esto que estamos hablando, lo del común, porque no vemos nosotros sinceramente, no es la vida y no será para la vida después lo que es la propiedad. Eso se necesita organización, lo hemos dicho, se necesita luchar, se necesita decisión, se necesita trabajar, poner en práctica, pues. Si no lo hacemos, va a estar así.
Y entonces, si nos organizamos, si luchamos, si trabajamos en la práctica, nos vamos a necesitar. O sea, viejitos, viejitas, lo necesitan, pues, a los jóvenes y jóvenas. Los jóvenes y jóvenas tienen que entender que los necesitan los viejitos y viejitas. No vamos a separarnos, porque de ahí nos ayudarán a entender qué fue mal lo que se hizo, qué mal lo que se sufrió, lo que se padeció, para que no se vuelva a repetir a los jóvenes, jóvenas, pues.
Es decir que no han terminado, pues, a hacer su trabajo, su lucha a los viejitos y viejitas. Necesitan a alguien para que entonces lo continúan, eso, eso que son los jóvenes y jóvenas. Y esos jóvenes y jóvenas que se dice, al rato ellos van a tener hijos, van a ser abuelos, abuelas, viejitos y viejitas, nuevamente esa generación.
Porque ¿qué vamos a hacer, pues, con todo eso de lo que ya lo vivimos, de lo que ya se vivió el sistema capitalista? No estamos hablando nada más de décadas, sino siglos. Ya lo vimos y cada vez peor, y vendrá los más peores de los peores.
Y somos nosotros, pues, el pueblo trabajador, hombres y mujeres, las que vamos a seguir padeciendo, pues, eso.
Porque va a seguir, pues, este semillero, para que nos demos cuenta, es cómo nos vamos a organizarnos, porque el sistema capitalista está en el campo y está en la ciudad. Y el sistema capitalista, la palabra destrucción, no sólo nada más a nosotros los humanos, sino los seres vivos lo está destruyendo.
¿Qué vamos a hacer?
A veces nosotros discutimos y decimos: necesitamos unirnos. Ya lo vivimos, ya estas décadas, nada más como para medir un poco, durante el tiempo de mal gobernar este pueblo de México, los priistas, los dueños del poder, pues, ya lo vivimos, pues. Entonces, no hicieron nada, pero en su política bien que nos envolvieron, bien que lo creímos. Y luego pasaron los otros, lo mismo están.
Recuerdo que en 2018 dijimos eso de que son iguales. Eso de unirse, creemos nosotros que lo que nos va a unir es qué estamos haciendo allá donde estamos. Y a lo mejor vamos a tener tiempo para compartir qué estamos haciendo.
Para nosotros, a los que sí luchan, defienden según el problema, la necesidad de donde uno vive, eso a nosotros nos alienta, porque quiere decir que ya se dio cuenta que ahí tiene que luchar. Ahí en tu escuela, ahí en tu fábrica, ahí en… bueno, no es tu fábrica, ya ven, dije ya… para qué es tu fábrica, quiere decir que entonces es común, decimos nosotros.
Ahí donde estás explotado, explotada, pues, en la chingada fábrica y en el hospital y en el… ustedes saben mejor dónde trabajan, pues. Cómo luchan ahí, cómo demuestran y así. Como sale en algunos carteles que ha salido ya, eso que se van agarrando de la mano y luego con otra mano, es eso: como obrero, cómo lucha ahí; como maestro, cómo lucha allí; como estudiantada, pues, estudiantado, cómo lucha allí; como pueblos originarios, cómo lucha. Todo lo que nosotros que nos dicen sectores de trabajadores, cómo luchamos. Creo que eso es lo que nos va a ir uniendo: eso, no en la teoría. La teoría sobra de entender. Lo que no se ve en sobra es en la práctica, cómo tenemos que hacerlo.
Eso es lo del común que decimos. Nos falta mucho. No quiere decir de que entonces, porque ahí se acaba la propiedad, quiere decir que ya está muy bueno.
Recuerdo cómo aquellos años dijimos de que tuvimos Junta de Buen Gobierno. Como que el nombre es la que va a decir que ya es buen gobierno, y ven lo que pasó. No, nos dimos cuenta de que no. Aunque en el nombre, no sé cómo le dicen eso, entre comillas, algo así, dicen así, lo vimos que no. Tuvimos que cambiar, pero es porque estamos organizados.
Nosotros lo decidimos, ya no es que alguien decide por nosotros, pues. Ese es el pequeño humilde cambio que vamos a seguir haciendo paso a paso.
Es lo mismo el común. Nos vamos a enfrentarnos ahí para resolver lo que está mal y para mejorar lo que sale bien y así nos vamos a ir demostrándoles a los que pueden ver, llegar, conocer. Aunque hablado como estamos diciendo ahorita, pues. Así está.
Porque el problema es de lo que es el común. Nosotros, nosotras zapatistas, estamos aburridos de decir eso de que no tenemos libro, no tenemos manual, no hay nada. Lo tenemos que crear. Tenemos que crearlo, sobre todo los males de lo que ha hecho el sistema capitalista, pues, que no se repita.
Pero el más cabrón para nosotros, eso de lo que ya hablaron los compañeros ayer, y antier, es que entonces en nuestra vista, en nuestra presencia, lo estamos viendo: está destruyendo aceleradamente el sistema, nuestra casa, que es la planeta Tierra o la Madre Tierra. Lo está destruyendo.
Entonces esa reacción que va a tener la naturaleza o la Madre Naturaleza, ahí sí no hay sistema capitalista que va a poder parar. No hay, no va a poder.
Pero nos va a pasar. Entonces, ¿cómo nos vamos a organizar aparte de eso? Porque hay que librarse, hay que conquistar la libertad, la justicia y la democracia. Hay que conquistarla, porque eso está en su propiedad del sistema capitalista. Es su democracia, él.
Y aunque bien que nos enchamarra diciendo que México hay democracia, que para eso ya se formó dos nuevos partidos, algo así, van a seguir lo mismo.
Pero entonces, de donde vinieron ustedes, compañeros, compañeras, la lista de los presentes que leyó, pues, el compañero Capitán, véanlo allá cómo está allá. A ver si llegamos así en un entendimiento, llámenle como le llamen. Nosotros decimos que es solamente en común para que no exista propiedad. Llámenlo como le llamen allá, pues, pero hay que verlo, pues, si hay sistema capitalista donde vienen o no hay.
Y entonces, ¿qué vamos a hacer, pues? Nosotros creemos eso y es lo que estamos haciendo pasito a pasito. Y vemos el resultado como que muy inmediato, porque entonces los que no nos creían, ahora nos creen, y no sólo nomás que nos creen, sino ya estamos ahí conviviendo, trabajando.
Y a los que entonces malhablaban de nosotros, ahora ya se acercaron a preguntarnos cómo mero es el común. Entonces decimos: “mejor pregúntanos qué es lo que ves mal del común que nosotros hablamos”. Así le decimos. Y entonces los hermanos dicen: “Es que hemos entendido, y así nos hablan otros, que si tengo vaca me la vas a quitar para que sea común, y si tengo caballo igual se va a agarrar para común, y que si vamos a trabajar la tierra, maíz, frijol o lo que sea, pues ahí va a quedar para el común. ¿Y luego qué como yo?
Y entonces le dijimos: “pues quien te lo dijo te está engañando. Y qué bueno que viniste acá, porque…”.
Y luego dijo que la mujer va a ser común. Entonces lo que pasa es que ahí nosotros eso no reímos como ustedes ríen, quedamos serio, seria. Entonces le dijimos: “pues te está engañando y te está mintiendo”.
Entonces no. Sí va a haber un transporte o un carro o un vehículo en común, pero tenemos que trabajar primero, tiene que salir en el fruto de nuestro trabajo. No vamos a quitar lo que tienen. Y el resultado de lo que salga, va a ser común. Porque como tienes ahora tu carro, es tu propiedad, tú lo decides. A lo mejor ni siquiera lo tomas en cuenta, pues, a tu mujer y a tus hijos, hijas, porque tú eres el papá, es tu propiedad.
Pero si quieres que entonces que vamos a seguir usando la palabra propiedad, podemos decir que va a ser propiedad comunal, pero lo vamos a trabajar primero. No es porque te vamos a quitar tu carro, tu vaca, tu caballo, no. Y el resultado de nuestro trabajo, maíz, frijol, o sea alimentación, lo vamos a repartir partes iguales.
Y entonces ahí los hermanos dicen: “bueno, ahí ya lo entendí”. Pero luego dice: “¿no, van a decidir en común qué se va a hacer con eso, lo que se repartió cada quien?”. Le dijimos: “No. Una vez de que se repartió, entonces ahí lo deciden ya ustedes eso, la venden, la regalan, no sé, ya corre cada quien ya”. Pero el común que estamos diciendo, la tierra, es que ahí vamos a estar todos, todas ahí, tenga o no tenga tierra. Porque así como está ahorita acá, tú que eres propietario, pequeño propietario, tú rentas la tierra. Y eso es lo que hace el sistema, renta.
No les estoy mintiendo, pues, compañeros, compañeras. Allá hay los ejidos, pues, los hermanos, así le decimos a los que decíamos partidistas… porque de que lo son, lo son, pues, partidistas. Pero ya no queremos decirles esos hermanos, pues. Todas sus propiedades de derechos, de derechos agrarios, ya está trabajando ahí el empresario. Puros rambután están sacando ahí, ya no siembra maíz y frijol, pues.
Entonces ya es cierto lo que dices. Bueno, entonces el hermano dice: Entonces, ¿quiere decir que una vez de que ya recibí mi ración donde lo trabajamos en común, quiere decir que ya puedo vender y comprar mi gorra?” “Claro.” “¿Quiere decir que ya puedo venderlo y comprar mis zapatos?” “Sí.” “Ah, entonces nos engañaron allá”.
Todo ese tipo de lo que vayamos haciendo, un pequeño cambio, viene el contraataque o la contra, pues.
Entonces tenemos que estar preparados, pues. Y hay que tener, pues, ahora sí que entonces la resistencia y la rebeldía, porque si no hay esos dos, no vas a poder hacer el trabajo, no vas a poder continuar de hacer los cambios, de todos los cambios que hay que hacerlo.
Y entonces ahí donde decimos nosotros, pues, nosotros nos toca, mujeres y hombres, niños todavía, hay que trabajar con ellos cuando ya sean jóvenes, pues. Pero nos toca ahorita viejitos y viejitas, jóvenes y jóvenas, hacer el cambio.
Entonces todo eso de la Cuarta, para nosotros no existe Cuarta. Y si queremos decir que exista, así decimos nosotros, nosotras: Sí, pero no es eso como dicen los que dirigen la Cuarta de que “primero los pobres”. Primero los pobres hay que joderlos, chingarlos, y así está de por sí. Así los tiene ya ahorita la Cuarta. Porque entonces, por haber pedaceado la tierra, porque ya los pedaceó, ya los dividió, pues.Y de por sí estaba dividido en los partidos, y estaba dividido en las religiones, y estaba dividido ya de por sí en organizaciones. Ahora la tierra ya los dividió.
Y sé qué es lo que pasa: hay quienes ya lo vendieron totalmente su tierra. Y entonces ya hay mujeres que están vendiendo, no lo conocen, nosotros le decimos “ocote”, es un árbol de que tiene mucha resina y a la hora que prendes el juego, ya como si fuera una veladora, una vela.
Y entonces esas pobres mujeres de dónde cayeron en su trampa: del Sembrando Vida, porque es por el Sembrando Vida que lo pedaciaron la tierra. Entonces esas pobres mujeres están vendiendo tiras de ocote, así como esto. Y si preguntas y si lo investigas, esa pobre mujer lo tiene robada en otro terreno, ese ocote, porque ya no tiene, ya lo vendió toda su tierra su marido o su esposo, o como se diga, pues.
Esa es la Cuarta, la Cuarta Transformación. Ahí donde sacamos: primero los pobres, hay que joderlo con esta Cuarta. Así está. Hechos están en las comunidades. No sé ustedes cómo está allá donde están, en otros sentidos de la vida de cómo están, pues.
Pero es que nosotros decimos: aquí no hay de otra, no se encuentra de otra. Tenemos que entender ya eso de que nadie va a llegar para liberarnos. La palabra de liberación está en nuestras manos de todas, todos.
Por eso nosotros lo resumimos en tres palabras: el sistema es inhumano, el sistema capitalista es crueldad y es criminal.
Y entonces, si por ahí hay alguien que venga y diga: “se puede humanizar”, no creemos nosotros eso, nosotras eso, que se puede humanizar al sistema. Y quien lo dice eso, si por ahí me están escuchando, por qué no lo humanizaron, pues, al Trump de lo que está haciendo junto con el Netanyahu, algo así se llama la de Israel, que lo humanizan eso, a ver. Si no, no vengan con su chingadera a decirnos acá que se puede humanizar al sistema capitalista.
Gracias.



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