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EZLN

TRANSMISIÓN EN VIVO Sesión Informativa sobre el Viaje-Abrazo a Buscador@s, diciembre 2026-Enero 2027. 3 de octubre del 2026 10:00 horas

TRANSMISIÓN EN VIVO
Sesión Informativa sobre el Viaje-Abrazo a Buscador@s, diciembre 2026-Enero 2027

 3 de octubre del 2026
10:00 horas
CIDECI de San Cristóbal de  Las Casas, Chiapas, México

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ͶÀTIꟼAƆ ⅃Ǝ

Anomalías y Normalidades | ͶÀTIꟼAƆ ⅃Ǝ

Anomalías y Normalidades

Octubre del 2026.

  Ustedes saben, hay una serie de evidencias o de manuales que se heredan de generación en generación:  Por ejemplo: el clásico “no eres tú, soy yo” en las rupturas amorosas; el “¿qué te hago si lo encuentro?” y el “Ponte el suéter”, de las mamaces; el “los extraterrestres se llevaron mi tarea, por diosito santo maestra” de estudiantes de todos los niveles.

  Incluso hay la leyenda urbana de que esas frases están en un manual que se distribuye clandestinamente en madres, jóvenes y la niñez.  En algún momento, todos los seres urbanos, acceden a esos manuales y sufren después lo que se llama “amnesia selectiva”, la que consiste, grosso modo, en que se nos olvida lo que no nos conviene, y recordamos sólo lo que nos favorece.

  Pero en política están los manuales de qué hacer.  Hasta hay un libro, que se estudia en la izquierda y en la derecha, que se llama así: “El Qué Hacer”.  Hay también manuales de cómo hablar en público, influir en las personas, manejo de la imagen, cómo ser popular en las redes sociales y en las presidencias de las repúblicas.

  Para que me entiendan, los manuales vienen siendo la versión prehistórica de los tutoriales.

  Por encima, debajo y dentro de los manuales y tutoriales, están las evidencias.  Valores y valoraciones que son incuestionables, están ahí y producen efectos en la vida cotidiana.

  Estas evidencias son cuestionadas en tiempos de crisis por seres indefinibles (o también indefendibles o impronunciables) y, a veces, también son derrotadas… pero sólo en apariencia.

  Por ejemplo, evidencias tales como “los varones son superiores a las hembras”; o “lo heterosexual es la normalidad y lo diferente es anormal, enfermo, despreciable, perseguible”; o “los indígenas son pueblos atrasados culturalmente y esperan con ansias ser rescatados para la civilización”.  Estas evidencias difícilmente se manifestarán en palabras y en público en estos tiempos.  Pero siguen produciendo sus efectos en la vida cotidiana, en los programas de gobiernos, en estatutos partidarios, en líneas editoriales, en reality shows como las mañaneras, en redes sociales.

  Pero en el quehacer político hay dos evidencias que, como todas las evidencias, son naturales, normales, eternas:

  Una es que es las injusticias se combaten desde arriba y, en consecuencia, desde arriba se construye la justicia.

  Otra es que es posible cambiar las cosas desde dentro.

  Como ahí es donde se ubica el núcleo, el nudo gordiano de la política, entonces se combinan: desde dentro y desde arriba, se nos dice.  “Hacemos política para llegar al Poder y, desde allá arriba, resolver todos los problemas”.

  Y así se construyen toda clase de coartadas.  En la biblioteca de babel de las inexistentes ciencias políticas se reciclan bestsellers o aparecen nuevos que, en realidad, no son sino refritos de los antiguos, y aparece una camada de iniciados, los nuevos especialistas no en explicar la realidad, sino en construir coartadas a cuál más de ridícula.

  Así desaparecen y reaparecen Keynes, Marx, Lenin, Trotsky, Mao.

  Es evidente, se dicen y nos dicen, que sólo desde arriba y desde dentro de pueden cambiar las cosas.  Por eso, ése debe ser el destino de todas las revoluciones, movilizaciones, acciones políticas.

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EZLN

TRANSMISIÓN EN VIVO DEL CONVERSATORIO: GIRA POR LA VIDA, CAPÍTULO MÉXICO: ENCUENTRO CON MADRES BUSCADORAS. VIERNES 2 DE OCTUBRE, 17:00 HORAS

CONVERSATORIO:
GIRA POR LA VIDA, CAPÍTULO MÉXICO: ENCUENTRO CON MADRES BUSCADORAS.
VIERNES 2 DE OCTUBRE, 17:00 HORAS TRANSMISIÓN EN VIVO DESDE LAS REDES SOCIALES DEL CDH FRAYBA, MUSEO JTATIK SAMUEL Y SERAPAZ
PeerTube: https://wacha.punks.cc/c/cdhfrayba
Youtube: https://www.youtube.com/@CentrodeDerechosHumanosFrayba
Facebook: https://www.facebook.com/CdhFrayba/live_videos
Icecast: https://stream.espora.org/frayba

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Radio Zapatista

Padres y Madres de Ayotzinapa exigen que regrese el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) y que el Ejército entregue los 853 folios que obstaculizan la investigación

26 de septiembre 2026.

Se cumple un año más de la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa y también de la ejecución de 6 personas más, entre ellas, Julio Cesar Mondragón Nava, cuyo cuerpo apareció al día siguiente con muestras de tortura.

A 12 años de la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa, las preguntas que desde el primer momento han hecho los padres y madres de los Normalistas, siguen sin respuesta:

¿Qué paso la noche del 26?
¿Quiénes agredieron a los 43 normalistas?
¿Quienes se los llevaron?
¿Por qué se los llevaron?
¿Dónde están los 43?

Palabras de Mario César González, padre de César Manuel González:

La búsqueda de respuesta a sus interrogantes ha llevado a los padres y madres de Ayotzinapa a caminar el país entero, traspasar las fronteras y a convocar el 26 de cada mes –desde hace ya 12 años– a la sociedad civil para acompañar la exigencia de verdad y de justicia.

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Familias buscadoras de La Glorieta de las y los Desaparecidos

Las madres buscadoras de la Glorieta de las y los Desaparecidos convocan al EZLN a una reunión conjunta durante su visita a la ciudad de México

Cuauhtémoc, Ciudad de México; a 23 de septiembre de 2026

A la Comandancia General del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional
A la Comisión Sexta
A los movimientos sociales
A la sociedad

Desde el campo, en el que buscamos a nuestros seres queridos que han sido desaparecidos, hemos leído con atención su interés en reunirse con las familias buscadoras. Las familias en torno a la Glorieta de las y los Desaparecidos reconocemos su lucha y el ejercicio de autonomía y resistencia frente al poder, así como la búsqueda de caminos para una vida digna.

Las familias hemos luchado en soledad desde hace muchos años contra una terrible guerra que no es nuestra y de la que su rostro más visible es la desaparición forzada, que al día de hoy rebasa la cantidad de más de 135 mil víctimas, pero los números hoy no reflejan la magnitud de la devastación y tortura que sufrimos.

Nosotras, las familias que integramos la Glorieta de las y los Desaparecidos en la Ciudad de México, les queremos hacer la propuesta de que nos reunamos en la Glorieta, en este sitio que hemos tomado desde el día 8 de mayo del 2022. Este sitio es nuestro lugar de encuentro y espera. Es el lugar que hemos construido con muchas familias buscadoras y colectivos de todo el país, y es nuestro lugar para visibilizar y honrar la memoria y vida de las y los nuestros.

Queremos escuchar la palabra que quieren darnos, y queremos hacerlo con respeto y atención. Queremos que nos escuchen, y compartirles qué hacemos y qué hemos hecho para denunciar e intentar parar esta crisis humanitaria. Queremos compartir un abrazo que nos hermane y nos de fuerza y esperanza para continuar nuestra búsqueda y la resistencia contra un Estado criminal.

La propuesta para encontrarnos es el domingo 6 de diciembre, a las 11 de la mañana en la Glorieta de las y los Desaparecidos. Si ustedes aceptan, nos gustaría abrir un espacio de construcción para preparar nuestro encuentro.

Atentamente
¡Hasta encontrarles!
Las familias buscadoras de La Glorieta de las y los Desaparecidos

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Subcomandante Insurgente Moisés

Convocatoria a Sesión Informativa sobre el Viaje-Abrazo a Buscador@s, diciembre 2026-Enero 2027

Comisión Sexta Zapatista.
México.

Convocatoria a Sesión Informativa sobre el Viaje-Abrazo a Buscador@s, diciembre 2026-Enero 2027.

La Comisión Sexta Zapatista invita a personas, grupos, colectivos, colectivas, movimientos y organizaciones adherentes a la Sexta y a la Declaración por la Vida, y a las personas honestas y de buen corazón,

A LA SESIÓN INFORMATIVA SOBRE EL VIAJE DE UNA DELEGACIÓN ZAPATISTA A LA CIUDAD DE MÉXICO, LOS ENCUENTROS CON BUSCADOR@S Y EL ABRAZO COLECTIVO A QUIENES BUSCAN VERDAD Y JUSTICIA PARA SUS AUSENTES.

  Que se realizará los días 2, 3 y 4 de octubre del 2026, en el CIDECI de San Cristóbal de  Las Casas, Chiapas, México, según la siguiente propuesta:

.- Llegada el viernes 2 de octubre.

.- Sesión informativa. El sábado 3 de octubre.  Con la participación de personas que informarán los avances en grupos de Buscador@s que quieren participar en los encuentros (Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas); en las finanzas para el viaje (colectivo “Llegó la Hora”); en el hospedaje y alimentación de la delegación zapatista y de los grupos de Buscador@s (Casa Samir Flores Soberanes); las campañas artísticas que se están realizando para recaudar fondos; en el registro de propuestas de actividades para diciembre 2026-enero 2027 en el centro del país (colectivo Red Universitaria Anticapitalista -RUA-); las actividades que ya realizan diversos grupos de musicales. Otroas, barrios, bailador@s, universitari@s (sin incluir la IA, claro); y participación de la Comisión Sexta Zapatista precisando los objetivos del viaje inicial de la Gira por la Vida Capítulo México (Comisión Sexta del EZLN).

.- Regreso el domingo 4 de octubre.

  Las sesiones informativas serán transmitidas en vivo.  Como es un gasto y por posibles problemas económicos, de salud, de trabajo y/o familiares, se recomienda que no vengan todos, sino que manden alguien que les trasmita la información detallada.  O que pidan a alguien de quienes sí vienen, que les pase la información y, en los recesos, reciba sus dudas y preguntas y las plantee en la reunión presencial.

  Será, pues, una reunión híbrida: presencial y virtual.

  Próximamente daremos a conocer la dirección electrónica para la trasmisión en vivo.

  No es necesario registrarse previamente para sesión presencial.  Se pueden registrar llegando al CIDECI.

Es todo por ahora.

Desde las montañas del Sureste Mexicano.

Subcomandante Insurgente Moisés.
México, septiembre del 2026.

Fuente: Enlace Zapatista

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Frayba

Notifrayba. Día internacional de las víctimas de desapariciones forzadas

Reseñamos las Jornadas realizadas en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, el foro “La disputa por la memoria con el Estado” en Ciudad de México, y el anuncio del abrazo zapatista para las madres buscadoras. 

Audios: Jornadas en San Cristóbal, Cobertura de la KeHuelgaRadio en CDMX, Transmisión de L@s Terci@s Compas.  
Música de fondo: “Mujer”, María Inés Ochoa
Collage de imágenes: KeHuelgaRadio, CDH Frayba, GranOm

Descarga aquí.

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Frayba

Buscarles es una forma de amarles y de mantener viva su memoria

San Cristóbal de Las Casas, Chiapas
30 de agosto de 2026

Pronunciamiento
Buscarles es una forma de amarles y de mantener viva su memoria.

Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada.

El día de hoy, en las plazas del país, en calles, avenidas y en los espacios públicos, las familias, colectivas y organizaciones acompañantes gritarán: ¿Por qué los buscamos? ¡porque los amamos!

Cada 30 de agosto, desde 1981, conmemoramos el Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada. En este día, recordamos a nuestros seres queridos que están ausentes, a las familias que luchan cada día para encontrarles y a quienes han fallecido en la lucha por la verdad y la justicia.

En este día, miles de personas no están con sus familias; la desaparición en nuestro país no es un tema solo del pasado, sino que es una acción sistemática contínua, ya que cada día desaparecen entre 25 y 40 personas en México.

En México el Estado sigue permitiendo la desaparición de personas; sigue obstaculizando el acceso a la justicia, y continúa participando activamente en este delito de lesa humanidad. Esto se ve reflejado en las crecientes cifras de desaparición que incrementan año con año, pero también en la profunda violencia que se ejerce hacia las colectivas de familias buscadoras, a las organizaciones y personas que les acompañan.

Gobierno tras gobierno, hemos denunciado con datos el aumento del número de personas desaparecidas en Chiapas. En los últimos años, esta crisis se explica por la disputa y el control territorial ejercido por grupos delictivos con la tolerancia y falta de respuesta de las autoridades. A ello se suma una falsa narrativa de seguridad, planeada y orquestada desde el propio gobierno de Chiapas, que pretente negar la gravedad de esta crisis, invisibilizando a las víctimas y favoreciendo la impunidad.

Según el Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas, hasta agosto de 2026 se han registrado 133,680 personas desaparecidas en México; informes señalan que, Chiapas, pasó de 1,526 casos de personas desaparecidas en 2025 a más de 2,000 casos activos a mediados de 2026 (Red Lupa, 2026).

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Radio Zapatista

Ensaiar o dia depois: teatro, Comum e artes sob assédio

A manhã começou imaginando que o capitalismo já havia terminado.

Em uma quadra do CIDECI-Unitierra, sob o céu aberto de San Cristóbal de Las Casas, jovens zapatistas começaram a ocupar o espaço enquanto outras pessoas observavam ao redor. Algumas permaneciam de pé, outras sentadas ou de joelhos. De um lado, uma fila de milicianas e milicianos observava em silêncio. No centro, surgiram faixas sustentadas por longos bastões de madeira.

“Governo em comum”.

“Regulamento da comunidade”.

“Não ao roubo”.

“Não aos maus-tratos contra a mulher”.

“Não à propriedade / Sim ao Comum”.

“Comunidade que se organiza em comum”.

E uma faixa muito maior que as demais:

“Todas e todos somos sobreviventes do que era o capitalismo, e agora nos organizamos sem ele”.

Os corpos se ajoelharam, levantaram-se, estenderam os braços, caminharam em diferentes direções, formaram grupos, dispersaram-se e voltaram a se encontrar. Em determinado momento, dezenas de braços se elevaram simultaneamente, transformando o que parecia um conjunto caótico de movimentos em uma onda. Depois, a onda se organizou.

Aquilo era um ensaio de teatro. A pergunta que começava a tomar forma na quadra era bem maior: como se ensaia uma sociedade que ainda não existe?

O futuro representado ali tinha regulamentos, assembleias, acordos, problemas, cuidados e conflitos. As faixas falavam de propriedade, violência contra as mulheres, roubos, crianças órfãs, vícios e formas de governo. O dia seguinte ao capitalismo aparecia longe de uma imagem serena da utopia. Era preciso organizá-lo.

Horas mais tarde, durante a jornada dedicada ao teatro dentro do Semillero Las artes bajo acoso, aquela experiência atravessaria praticamente todas as intervenções. Pela mesa passaram o Subcomandante Insurgente Moisés, Luis de Tavira, Marina de Tavira, Diego del Río, David Gaytán e Ofelia Medina, enquanto a Comissão Sexta acompanhava uma conversa que voltava repetidamente ao mesmo problema: o que acontece quando o teatro deixa de se limitar a imaginar outro mundo e começa também a ensaiar as relações necessárias para construí-lo.

A obra antes da obra

O Subcomandante Insurgente Moisés começou explicando algo que nós, que assistimos a uma obra pronta, dificilmente conseguimos perceber.

“O teatro que fazemos é feito em comum”, disse.

Subcomandante Insurgente Moisés (Baixe o áudio aqui)

O processo começa quando coordenadores e coordenadoras de arte e cultura dos doze Caracoles se reúnem em torno de um tema. Surgem muitas ideias. Elas são discutidas. São organizadas. Elabora-se um primeiro rascunho de cenas e movimentos. Depois chegam atores e atrizes vindos dos Caracoles, e aquilo que parecia resolvido volta a se abrir.

As novas pessoas propõem outros movimentos, objetos, formas de representar, palavras e ações. A obra volta a mudar. Segundo explicou Moisés, “vai surgindo em comum a ideia de como vamos encená-la”. Depois, cada grupo retorna ao seu Caracol. Pratica. Corrige. Treina. Comunica-se com os demais. E, finalmente, os doze Caracoles voltam a se reunir para juntar as partes e continuar ensaiando “até dar certo”.

Moisés usou uma expressão muito menos solene para descrever o método com que começaram a fazer teatro: al romplón. Bora, vamos ver no que dá.

A frase, no entanto, poderia enganar. Por trás dessa aparente desordem existe uma enorme estrutura de coordenação: centenas de pessoas, diferentes regiões, deslocamentos, ensaios locais, comunicação entre grupos, materiais que cada participante desenha e constrói, correções sucessivas e uma ideia que precisa conseguir reunir todas essas diferenças.

A organização antecede a cena. E continua dentro dela.

Moisés insistiu ainda em algo decisivo: ele também não desenha os figurinos, os objetos ou cada movimento. “São eles, são elas” quem os criam. Mesmo quando lhe perguntaram como chamar sua própria função, a palavra diretor pareceu grande demais ou talvez vertical demais. Entre brincadeiras, surgiu outra possibilidade: “pensamento orientador”. Sua tarefa, explicou, consiste sobretudo em coordenar tempos, reuniões e grupos. “Os que fazem são eles, são elas”.

Nessa engrenagem coletiva também foram construídas as duas partes de um mesmo problema teatral. “O tema é um só, mas se divide em dois”, explicou Moisés. Primeiro, o Comum. Depois, o dia seguinte, quando “já não existe o sistema capitalista”. O teatro zapatista começa, então, por uma pergunta política e organiza corpos para torná-la visível.

Do “romplón” à técnica

A presença de Luis de Tavira naquela manhã introduziu outra camada no processo.

Moisés contou que o mestre havia compartilhado com eles “método, forma, técnica”: como evitar que o ator permanecesse como uma estátua, como se expressar, como fazer com que uma ação fosse compreensível para quem observa. Essas ferramentas foram recebidas a partir de um lugar muito concreto: as comunidades já sabiam o que queriam dizer.

“A única coisa que sabemos é que vamos mostrar aquilo que pensamos, aquilo em que acreditamos”, explicou.

Ali aconteceu um dos encontros mais férteis de toda a jornada. De um lado, décadas de experiência teatral. Do outro, uma prática comunitária construída sem escola formal de atuação e sustentada por centenas de jovens de diferentes comunidades. A técnica circulou sem deslocar o processo coletivo que já existia.

À noite, Tavira ainda parecia atravessado por aquela experiência. Agradeceu várias vezes antes de conseguir começar sua reflexão e reconheceu estar profundamente comovido com o trabalho compartilhado. Falou de cerca de 240 participantes na obra que acabara de assistir e lembrou outra experiência anterior de teatro zapatista, na qual havia encontrado cerca de 500 pessoas em cena. Mais do que o número, impressionava-o a possibilidade de realizar um teatro multitudinário sustentado, ao mesmo tempo, pela exigência e pela busca artística.

Luis de Tavira (Baixe o áudio aqui)

A relação entre aprender e ensinar havia saído do lugar.

De fato, desde a abertura da mesa, falou-se de uma “reunião conspiratória de teatrólogos” ocorrida em outro canto do CIDECI, onde os papéis de mestre e aprendiz mudavam continuamente.

Talvez isso explique uma das coisas mais interessantes do que aconteceu naquela manhã: ninguém saiu ileso do ensaio.

Pensar fazendo

Luis de Tavira retomou uma inquietação que havia surgido durante suas conversas com Moisés. Pensar é necessário. Fazer também. Para Tavira, o teatro acontece justamente nessa relação: é fruto do pensamento e, ao mesmo tempo, realização do pensamento. Ali surgiu o problema que atravessaria boa parte da noite. A ficção pode imaginar um mundo diferente. O desafio é a realidade. Moisés havia formulado essa inquietação durante os intercâmbios anteriores: tudo bem imaginá-lo, mas como aquilo que é representado passa para a vida?

Tavira respondeu voltando a uma das origens ocidentais do teatro. Lembrou como a tragédia grega imaginou uma saída para o ciclo interminável da vingança, sangue que chama mais sangue, por meio de outra possibilidade de organização coletiva. Seu argumento conduzia a uma afirmação deliberadamente forte: o teatro tem intervindo historicamente nas formas nas quais as sociedades imaginam a si mesmas.

“O teatro muda a história”, afirmou.

A afirmação adquire outro sentido diante de uma obra que imagina sobreviventes se organizando depois da catástrofe capitalista. Para Tavira, o teatro também é um mirante: um lugar de onde observar a vida por meio de corpos presentes. A história conta aquilo que aconteceu alguma vez; o teatro pode interrogar aquilo que continua acontecendo.

E daí chegou a uma formulação que desloca radicalmente a centralidade da própria obra: “A verdadeira obra de arte é a sociedade”.

O palco importa porque pode tornar visível algo que ainda não possui uma forma completa na realidade. O futuro aparece, então, como acontecimento aberto. “A esperança não é otimista”, disse Tavira. É uma “espera atenta pelo que ainda não se sabe que vai acontecer”.

Juntar as diferenças

Entre a intervenção de Luis e a de Marina, o Capitão Marcos voltou ao que havia observado nos ensaios zapatistas. O que via, contou, inicialmente parecia uma bagunça. Grupos separados. Cada um trabalhando por conta própria. Pessoas corrigindo umas às outras. Nenhuma figura central percorrendo o espaço para ditar cada movimento. Aquilo lhe parecia particularmente estranho vindo de uma formação militar, na qual existem comando e obediência.

Capitão Insurgente Marcos (Baixe o áudio aquí)

Os e as jovens que faziam teatro, observou, cresceram em assembleias e reuniões comunitárias. Essa experiência reaparecia quando criavam: cada grupo se autogerenciava e, posteriormente, as partes conseguiam se encontrar. “Não há uma voz que se imponha ou que mande”.

Marcos lembrou ter sentido a mesma incerteza ao assistir anteriormente aos ensaios de Bichos. Não conseguia compreender como tantos fragmentos independentes poderiam se transformar em uma obra. Até que a viu completa. Então aquilo que estava disperso encontrou uma forma comum. Para ele, a potência estava justamente ali: “ter conseguido construir essas diferenças em um coletivo, isso é uma arte”. Talvez o teatro zapatista estivesse mostrando algo antes mesmo de começar a representação. A obra podia falar do Comum porque sua própria construção obrigava a praticá-lo.

Uma trincheira contra o intolerável

Marina de Tavira havia chegado com um texto preparado. Quase desde o início, confessou que, depois do que havia vivido naquela manhã, já não sabia muito bem como lê-lo. Havia escrito o texto a partir de certo desalento. Depois de conviver, ensaiar e assistir às apresentações dos jovens zapatistas, a sensação era outra: alegria.

Marina de Tavira (Baixe o áudio aqui)

O que encontrou naquela cena foi uma forma de presença e coletividade que confrontava algumas das coisas que o teatro profissional costuma proclamar e que, às vezes, consegue praticar com muito mais dificuldade. Sua reflexão voltou então a uma convicção que a acompanha há décadas: fazer teatro como trincheira contra o intolerável.

O intolerável aparece quando a crueldade começa a se tornar normal. Quando uma imagem de guerra sucede a outra. Quando um corpo desaparecido se transforma em número. Quando a violência perde a capacidade de comocionar.

O teatro pode atuar justamente contra essa anestesia. Colocar um corpo diante de outro. Sustentar o olhar. Tornar difícil desviar-se. Permitir que aquilo que acontece com outra pessoa volte a nos afetar. Mas Marina levou essa pergunta também para aqueles que fazemos arte e para as posições a partir das quais tentamos acompanhar as lutas. Lembrou uma frase que durante anos havia usado para explicar seu trabalho: queria fazer teatro para “dar voz a quem não a tem”.

E então a corrigiu.

“Faço teatro para mudar a mim mesma”, disse. Aquelas pessoas a quem queria dar voz “têm voz, e uma voz muito potente”. A tarefa pode consistir em contribuir para que essa voz reverbere, começando por transformar a própria consciência. A diferença é profunda.

A arte deixa de se colocar diante de outras pessoas como instrumento encarregado de representá-las e começa a perguntar o que precisa mudar em quem olha, escuta, acompanha ou cria.

Ao final de sua intervenção, Marina relacionou essa reflexão às mães que buscam seus desaparecidos e ao país atravessado pelos desaparecimentos. A palavra teatral pode então se transformar em lamento público, denúncia, memória e abraço.

A cena adquire sentido quando abre espaço para escutar uma voz que já existe.

Acompanhar sem apagar

Diego del Río começou praticamente onde Marina havia terminado. Ele e David Gaytán haviam participado, durante a manhã, de uma parte do ensaio com os jovens zapatistas. Diego reconheceu que a experiência de atuar junto com eles, ainda que por alguns minutos, havia modificado sua própria percepção do presente.

Diego del Río (Baixe o áudio aqui)

Eles haviam feito parte da onda. Por um instante, precisaram coordenar seus corpos com muitos outros corpos. Sentir quando se mover. Quando parar. Quando seguir o impulso coletivo. E como fazer parte de uma ação maior sem desaparecer dentro dela. Essa relação reapareceu depois em uma frase proveniente de outra experiência teatral de Diego: “Acompanhar um corpo não significa apagar sua autonomia”.

A frase podia ser ouvida de muitas maneiras naquela mesa.

No teatro, dirigir pode significar acompanhar uma busca e deixar espaço para que quem atua produza algo irredutivelmente próprio. Em uma comunidade, o coletivo pode adquirir forma sem cancelar a singularidade. Em uma relação de solidariedade, acompanhar pode exigir abandonar a pretensão de conduzir aquilo que pertence aos outros.

Diego também falou sobre os rituais teatrais. Entrar. Preparar a atenção. Respirar. Encerrar uma apresentação. Guardar o figurino. Despedir-se do espaço.

O teatro precisa desses limiares porque trabalha com presenças. Algo começa quando vários corpos concordam em prestar atenção à mesma coisa e algo termina quando essa energia volta a se dispersar.

Naquela manhã, a quadra havia funcionado exatamente assim. Sem cortina nem poltronas. Sem uma separação estável entre palco e mundo. O espaço se transformou temporariamente em outra coisa porque centenas de pessoas concordaram em habitá-lo como teatro.

O prazer de se organizar

David Gaytán voltou de maneira ainda mais explícita àquela experiência.

David Gaytán (Baixe o áudio aqui)

Falar de teatro sob assédio, disse, exige voltar de vez em quando a uma pergunta elementar: por que fazer teatro?

A profissão oferece inúmeros motivos materiais para desistir: precariedade, pouco reconhecimento, exposição permanente, uma relação absurda entre o tempo investido e a recompensa econômica. Sua resposta foi pensar o teatro como serviço social. E, a partir daí, falar do prazer. O prazer de uma ideia. O prazer do corpo se expressando. O prazer de se mover junto com outras pessoas. O prazer de se coordenar. O prazer de se organizar.

Quando descreveu a manhã, as fotografias pareciam adquirir movimento outra vez.

David lembrou “o prazer de ser uma onda em estado de caos para depois ser um mar de corpos organizados” que explode quatro vezes em uníssono. Também lembrou algo aparentemente insignificante: discutir onde e qual deveria ser o tamanho dos furos nas faixas, para que o vento não impedisse a leitura das frases.

Ali estava o teatro. Na palavra de ordem e no corpo. No tecido e no vento. Na decisão coletiva sobre como fazer com que uma palavra continuasse visível. David formulou então uma das ideias que melhor explicam o que havia acontecido durante o dia: “Fazer uma peça de teatro é a possibilidade de ensaiar a convivência”.

Ensaiar deixa de significar apenas repetir uma cena até executá-la corretamente. Ensaiar é experimentar relações. Distribuir responsabilidades. Escutar divergências. Resolver erros. Aceitar lideranças temporárias. Corrigir uma decisão. Começar outra vez.

A partir dessa perspectiva, a frase que aparecia pela manhã — “Regulamento da comunidade” — adquire uma densidade diferente. O dia seguinte precisa de regras porque a convivência também precisa ser ensaiada. Outra faixa dizia “Assembleia”. Outra, “Governo em comum”. O futuro se construía ali como verbo. Perto do encerramento, David condensou sua intervenção em várias frases: “É preciso fazer obras que sejam oxigênio”. É preciso provocar e agitar a verdade. E, sobretudo: “É preciso nos organizarmos”.

A alegria de fazer algo que nos transcende

Ofelia Medina tomou a palavra por último. Sua intervenção percorreu boa parte de sua vida entre arte, teatro, dança e organização política. Lembrou a formação artística pública de sua infância, o movimento estudantil de 1968, anos de trabalho com povos indígenas, o levante zapatista e as redes de artistas e da sociedade civil que começaram a se organizar depois de janeiro de 1994. Mas todo esse percurso desembocou em uma afirmação muito simples: “Ser comunidade, ser em comum e agir coletivamente. Isso é o futuro”.

Ofelia Medina (Baixe o áudio aquí)

Ofelia voltou então ao que Moisés tinha explicado no início. Antes de fazer uma obra, as pessoas se perguntam o que estão fazendo e para quê. Depois decidem sobre o que ela tratará. Depois criam.

A prática artística em comum compartilha, assim, algo com outras formas de organização comunitária: começa por produzir acordos em torno de uma necessidade ou de um desejo. Diante de uma ideia de arte organizada em torno do indivíduo excepcional, da assinatura, do sucesso e do mercado, Ofelia defendeu outra experiência: criar com outras pessoas, discutir, até mesmo brigar, resolver e continuar. Ao final, voltou a uma palavra que também havia atravessado as jornadas anteriores: alegria.

“O teatro é um ritual”, disse. Quando perde essa dimensão, corre o risco de se transformar simplesmente em mais uma parte do comércio. E então: “A alegria coletiva é o que se produz aqui”.

A afirmação adquiriu imediatamente uma dimensão política. Ofelia falou do assédio atual, da violência que atravessa o país e do encontro que o zapatismo vem propondo com coletivos de mães, mulheres e homens que buscam seus desaparecidos. Esse encontro faz parte dos objetivos anunciados pela Comissão Sexta para sua viagem à Cidade do México: escutá-los, tornar-se eco de suas demandas e levar-lhes o abraço coletivo dos povos zapatistas.

A alegria de que se falava naquela noite estava longe de ser uma fuga. Era a possibilidade de continuar produzindo comunidade em um mundo que trabalha constantemente para rompê-la.

Ensaiar o dia seguinte

Pela manhã, uma faixa havia afirmado algo que ainda era impossível verificar: “Todas e todos somos sobreviventes do que era o capitalismo, e agora nos organizamos sem ele”. O capitalismo estava escrito no passado. Ao redor, centenas de jovens começavam a construir o futuro com seus corpos. Havia assembleia. Cuidados. Problemas. Autogoverno. Violências que precisavam ser enfrentadas. Uma discussão sobre a propriedade. Pessoas que precisavam chegar a acordos. Aquilo que aparecia na quadra podia ser entendido como uma ficção. E justamente por isso podia funcionar como ensaio. A ficção permite colocar um corpo diante de uma pergunta antes que exista a resposta.

Moisés havia explicado que é assim também que suas obras são construídas: surge uma ideia, ela é discutida, experimentada, viaja aos Caracoles, recebe novas contribuições, é corrigida, retorna e volta a ser ensaiada. O dia seguinte parecia seguir o mesmo método.

Tavira pensou nisso como uma possibilidade ainda desconhecida.

Marina encontrou ali uma forma de presença capaz de transformar primeiro quem participa.

Diego falou sobre acompanhar corpos preservando sua autonomia.

David sentiu uma onda caótica se transformar em um mar organizado.

Ofelia nomeou a alegria de produzir algo coletivamente.

E o Capitão Marcos observou algo talvez mais difícil de perceber de longe: uma obra feita por grupos que pareciam dispersos podia adquirir forma sem que uma única voz precisasse se impor sobre todas as demais.

A cena daquela manhã continha, então, algo mais do que uma representação do futuro. Era uma prática do presente. Eles se corrigiam. Voltavam a começar, desta vez todos juntos.

Talvez o dia seguinte se pareça menos com uma imagem acabada do que com aquele ensaio. Uma comunidade perguntando a si mesma como quer viver. Experimentando e errando. Corrigindo. Discutindo e voltando a se organizar.

Luis de Tavira havia dito algumas horas antes que a esperança consiste em esperar atentamente aquilo que ainda não sabemos.

Na quadra, enquanto os corpos se moviam sob uma faixa onde o capitalismo já pertencia ao passado, essa espera deixara de ser imóvel.

Durante alguns minutos, o futuro ensaiou-se.

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Radio Zapatista

La memoria y la mirada: teatro, Común y artes bajo acoso

La memoria y la mirada bailaron juntas al ritmo de una cumbia japonesa en el Cideci/Universidad de la Tierra este último día del Semillero “Las artes bajo acoso”. El extraordinario grupo musical Xaolin Wolf preparó el cuerpo y el corazón colectivo para las reflexiones que vendrían, insuflando vida y alegría.

Las reflexiones de este día girarían en torno al teatro pero, a través de éste, a la vida más ampliamente. Y en eso, la memoria como resistencia y fundamento de la comunalidad y la mirada como abrazo y como reconocimiento de la singularidad de las partes en la pluralidad del todo estuvieron siempre presentes.

“Es la memoria lo que define al ser humano”, dijo el Capitán Marcos. Es lo que sustenta la comunidad. Y la humanidad es comunidad, aunque el sistema mundo en el que vivimos se empeñe en destruirla por medio, justamente, de la desmemoria.

Capitán Insurgente Marcos (Descarga el audio aquí)

Cuando hablamos de memoria, dice el Capitán, no nos referimos sólo al acto de recordar, sino a contextualizar los recuerdos. Es de esa contextualización de los recuerdos que surge la mirada: una forma particular de ver el mundo y a los otros seres fincada en la memoria y que construye al ser individual y colectivo.

Cuando recordamos al Sup Pedro, por ejemplo —dijo el Capitán— lo traemos de vuelta, le curamos las heridas de bala, le curamos la cicatriz calibre 30 de carabina de su mejilla y le damos su café amargo y su paquete de cigarrillos. Y no hablamos, sólo nos miramos; es decir, nos abrazamos.

La comunidad se construye y se alimenta también por medio de la mirada. Pero no cualquier mirada, y sin duda alguna no la mirada única que se impone sobre las demás. La mirada que cuenta, la que hace comunidad, es “aquella que abraza la pródiga pluralidad de la vida”, y en ella, la particularidad de quien es mirado.

El Capitán citó la obra “Seis personajes en busca de un autor” de Luigi Pirandello, en la que, en medio de un ensayo de teatro, seis desconocidos llegan explicando que son personajes de una historia inacabada y que buscan un autor que complete su historia. “Esa obra de teatro representa el reclamo de la mirada”, dijo el Capitán, pues los personajes saben “que es el arte lo que les permitirá ser mirados”.

La mirada, aclaró, no es un privilegio de la vista, sino del corazón. Quien mira ama, pues el amor nace de la sorpresa de mirar. Pero el amor es incompleto si quien es mirado no siente esa mirada, “no percibe el abrazo que toda mirada debe prodigar”.

Por eso vamos a la Ciudad de México, para hacerle saber a los grupos, colectivos y colectivas de buscadoras que les miramos, y para confirmarnos que lo saben y lo sienten.

Teatro comunitario: memoria, mirada y el Común

Esmeralda Aragón (Descarga el audio aquí)

Esmeralda Aragón inició sacudiéndonos con memoria y mirada, al leernos un texto sobre su madre. Autodidacta, mujer de lucha sin estudios formales pero con profundos saberes, parte de un linaje de “generaciones de mujeres que no pisaron las aulas” pero que “saben de todo”. “Mi madre sabe de teatro aunque nunca haya pronunciado la palabra”, pues en los momentos difíciles sabe sonreir y contagiar la sonrisa. “Mi madre es verdad.”

El Capitán nos había dicho que son la memoria y la mirada lo que sustentan la comunidad. Esmeralda nos mostró entonces que el teatro comunitario sólo puede existir fundamentado en la memoria y la mirada.

Viajemos. Octubre de 2018. En una pequeña comunidad de la región chontal baja de Oaxaca, los habitantes se preparan para presenciar una obra de teatro, sin saber exactamente qué puede ser eso de “teatro”. Pero llueve, y el evento tendrá que ser cancelado. No, deciden los madres y padres de familia de la escuela primaria, y llegan al patio de la casa de Esmeralda con lonas, arena para los charcos, más lonas para el suelo y sillas prestadas de la escuela. Y entonces el espacio se va llenando, y hay que traer más sillas, y luego más, hasta que más de 800 personas se amontonan para presenciar quién sabe qué cosa.

Y entonces algo extraordinario sucede. La obra es memoria y es mirada. Es a la vez espejo y largavista. En ella la comunidad se reconoce. Ríe, llora y reflexiona. Mira su cotidianidad, y al mirarla, contextualiza la memoria. Luego la cotidianidad se rompe y hay un feminicidio, un sismo, ecocidio, la búsqueda de una hija que todas y todos lloran. Se estrechan lazos afectivos, se es en colectivo. Y al finalizar la obra, bailan hasta las tres de la madrugada.

Lo recaudado se utiliza para reconstruir la escuela, destruida por el sismo de 2017, ante lo que ninguna institución decidió actuar.

Teatro comunitario es eso, nos dice Esmeralda. No el que viene de fuera una vez al año para llevar “cultura” al pueblo, como si éste no la tuviera; no el que impone una mirada externa que se presume universal e ignora la mirada propia; no el que ignora la memoria, la hace a un lado, la ningunea.

“Pinche chamaca”, le dijo una tía tras la función, “no sabes lo que acabas de hacer. Nos estás haciendo gente”.

Pues la mirada externa, la mirada única, la mirada que todo hegemoniza y homogeniza, nos dice que, para ser “alguien”, es necesario dejar de ser comunidad. Salir, alejarse, olvidar y desaprender la mirada.

La mirada que es espejo y largavista sirve también para sembrar semillas de otros mundos posibles. Hoy el pueblo tiene un encuentro de teatro al que llaman Encuentro Nacional de Teatro El Coyul, que ha presentado cientos de funciones en canchas, parques, mercados, escuelas y demás. Teatro comunitario construido en común. Teatro en el que la comunidad se mira y que le permite también mirar al mundo desde su propio lugar. Y teatro que le permite al mundo mirar no sólo la realidad de esa pequeña parte del todo que es El Coyul, sino también mirarse a sí mismo con una mirada otra.

Paisajes

A través de la experiencia del colectivo “Línea de sombra”, fundado hace 33 años, Jorge Vargas y Eduardo Bernal nos presentaron un panorama compuesto por diez “paisajes” —miradas— que, de alguna forma, contribuyen a responder las dos preguntas que se plantean: ¿Qué cuentas rinde el teatro? ¿Es posible encontrar gestos de vida en contextos de violencia?

Jorge Vargas y Eduardo Bernal (Descarga el audio aquí)

Autorretratos en la Ciudad de las Mujeres. No muy lejos de Cartagena de Indias, en Colombia, existe un vecindario con 98 casas autoconstruidas por mujeres desplazadas por la violencia, quienes se organizan con proyectos de educación, salud, justicia y demás. Allí se realizó un taller de “autorretrato. Pero uno de los niños hizo un retrato de la niña que tenía enfrente, y ella de él. Los corrigieron, les explicaron lo que es un autorretrato. Pero los niños objetaron: hacer un autorretrato es imposible porque nadie se puede ver a sí mismo. Es necesaria la mirada de alguien más para saber quiénes somos.

Guardar silencio para sobrevivir. En uno de los países más peligrosos para ejercer el periodismo, el silencio es una forma de sobrevivir. Traer al teatro la palabra de periodistas que comparten memoria y mirada es una forma de revivir la palabra silenciada.

Habitar el espacio de la desolación. Una colaboración de dos años con el periodista Carlos Manuel Juárez, director de Elefante Blanco, y Graciela Pérez, buscadora que encabeza Milynali Red, revela que “buscar en campos de exterminio implica un encuentro con un mal inimaginable.” Pero también que, allí, “en medio del horror, se encuentran las razones que hacen saber que la vida importa”. La búsqueda es también, a pesar de todo, una forma de esperanza.

Yo ya no soy nadie, yo ya no existo. Eso dijo el ex boxeador Mantequilla Nápoles en entrevista a La Jornada en 2019. Inspirados en un cuento de Cortázar, “La noche de Mantequilla”, fueron a Ciudad Juárez a buscarlo. Descubrieron que Mantequilla Nápoles no podía decir mucho, pues sufría de Alzheimer. Y sin embargo, la convivencia superó por mucho el cuento de Cortázar. “Es como una declaración de amor a una ciudad en ruinas”, diría un espectador sobre la resultante obra “Baño Roma”.

Paisaje del éxodo. En 2009 inició el proyecto “Amarillo”, obra que duró 12 años y que vio transcurrir los diferentes momentos del éxodo migrante en ese periodo. Pero el proceso involucró también explorar e incidir en los espacios de tensión entre migrantes, albergues y las comunidades en las que se encuentran. Construyeron así un nicho religioso en Tenosique, un horno de pan en el albergue de Ixtepec, una capilla para despedida de migrantes en Altar, Sonora, y más.

Una bomba de semillas. Una veintena de niñas y niños amasan tierra con semillas en un albergue para migrantes en Tapachula, y con eso construyen bombas de semillas, que arrojan a la tierra removida de lo que será el futuro huerto comunitario, sembrando así vida y esperanza entre la violencia.

Las zonas clausuradas y el mojón de tierra. La última imagen que el público mira es un mojón de tierra y pasto muerto suspendido en el aire, del que penden cientos de hilos con piezas de barro amarradas, bajo las que se puede caminar. “Gracias”, dijo Graciela, que busca a cinco miembros de su familia desaparecidos en agosto de 2012, “porque me permitiste caminar donde se me ha impedido ver”.

Alicia no puede cavar en la tierra. No puede porque su madre fue arrojada al mar. En la obra “Vuelos nocturnos sobre un mar sin fondo”, Alicia cuenta la historia de su madre Alicia y, a través de ella, de la guerra sucia y los infames vuelos de la muerte. “Narrar la vida de mi madre es un acto de gratitud”, dice Alicia, “que corresponde a su atrevimiento por parirme en medio de la guerra”.

Las imágenes y la bruma histórica. Son la contingencia, la imprecisión y la incertidumbre lo que impulsa todos los trabajos de Línea de Sombra. Retazos de experiencias propias y ajenas son lo que les permite “transitar por la bruma histórica en la que hoy se producen las imágenes”.

Ciudad sitiada. En 2008, la Muestra Nacional de Teatro se realizó en Ciudad Juárez, cuando la guerra de Calderón tenía a la ciudad sitiada: ejército y fuerzas federales, tanquetas, retenes, miedo, parálisis. Nadie salía de casa. Y sin embargo, los juarences acudieron masivamente al teatro. El teatro se convirtió, así, en “bálsamo para sanar las heridas de una ciudad sitiada”.

Descolonizar la mirada, resistir la desmemoria

Un acontecimiento, dijo Hernán del Riego, es algo que rompe con lo establecido, que irrumpe y revela algo que antes ni siquiera se podía nombrar. Marca el inicio, dijo, de un “proceso de verdad”. Así lo fue el levantamiento zapatista, así lo es el arte.

Hernán del Riego (Descarga el audio aquí)

Como acontecimiento, el arte es también pensamiento crítico. Pero el pensamiento crítico es con frecuencia eurocentrista. Los pensadores europeos y estadounidenses, dijo, se olvidaron de un pequeñito detalle: el resto del mundo. Es por eso que se vuelve necesario descolonizar el pensamiento crítico.

Colonización y colonialidad no son lo mismo. La colonización fue un evento histórico, la colonialidad permanece. Está en las jerarquías económicas, raciales, culturales y de conocimiento. Está en la mirada. Y está en la desmemoria.

Descolonizarse implica recuperar la capacidad de pensar, nombrar y crear desde el propio territorio. Implica recuperar lenguas, memorias, saberes comunitarios y formas propias de entender el tiempo, la naturaleza y la vida colectiva. Implica mirar al mundo, entendiendo que nuestra humanidad es un pluriverso, no un universo. Implica poner en el centro a la comunidad y no al individuo. Poner en el centro la responsabilidad comunitaria y la interdependencia.

No se trata de idealizar un pasado precolonial, sino de transformar la herida en memoria activa. Y construir futuros propios a partir de esa memoria y esa mirada.

Pero es también abrazar la contradicción. Hay que “recuperar lo que se puede, buscar lo que se tiene, ir a donde se intuye” desde el ser propio… que es colonizado. Una forma de abrazar la contradicción es “estar mepantla”: ese concepto de los primeros pueblos conquistados que significa estar en medio, no ser ni una ni otra cosa. “Digerir el colonialismo”, como diría Silvia Rivera Cusicanqui. Como lo propuso también el movimiento antropofágico de Brasil.

Y hablando de pedagogías descoloniales, se refirió a su proyecto “La bola”: “un cancionero para resistir la desmemoria”. El proyecto consiste en intervenir canciones. Por ejemplo, en Ciudad Juárez, presenció cómo, en tiempos de violencia extrema, un chico fue expulsado de un parque por las mamás. “No tengo nada”, dice una canción de Nina Simone, “¿qué cosa tengo?”. Tengo ese muchacho dentro de mí, se dijo Hernán, tengo su voz, su vida. Así, decide intervenir esa canción de Nina Simone, incorporando incluso a Ayotzinapa.

Y cerró compartiéndonos su intervención del tradicional son jarocho El Balajú:

Si has sido burlado, ven.
Si no entiendes nada ya, ven.
Si eres un incrédulo, un timado,
si te han derrotado sin haber perdido, ven.
Si eres un irrespetuoso, preguntón,
jodón empedernido,
si tú sigues sin creer que fue como dicen que fue
y tú sabes que así no, que así no fue, pues.
Si tú encuentras a muchos otros, muchas otras, muchas más,
muchos otros que como tú saben que saben, ven.
Ven aquí y escucha.
Ven y quédate.
Ven y ayúdame a llegar a la luna,
ven y ayúdame a llegar al mar,
que ya me anda por llegar.

Fotos: Juana Machetes para RZ