Tengo que pararme porque nuestra palabra como zapatistas, mujeres, hombres, niños, ancianos, hablo a nombre de ellos, dirigida a nuestras compañeras, compañeros, buscadores, buscadoras. Hablo por ellas y por ellos.
Compañera, madre buscadora, compañero, padre buscador:
Para nosotros, nosotras, zapatistas, eres como un zapatista, una zapatista. Es un gran lucha y es un gran ejemplo. Nos haces recordar, buscando a tus seres queridos, donde te toca estar.
Nos haces sentir como cuando nosotros, nosotras, pueblos originarios, nunca nos conoció el sistema capitalista. Estuvimos olvidados, no existíamos para ellos. Hoy, compañera, compañero, buscadores, buscadoras, nos das un ejemplo.
Nosotros, zapatistas, aquí estamos, estamos luchando, estamos contra el sistema capitalista, pero a tu hija, a tu hijo, son mis hermanos, son nuestros hermanos, son nuestras hermanas. Somos familia, porque mira cómo nos hace el sistema capitalista, pero nos das el ejemplo. Los sentimos como si fuéramos, que ustedes como mamás, como si fuera de que entonces somos sus hijos, sus hijas, que los estás buscando.
Primero me gustaría empezar agradeciéndoles la invitación a los compañeros, a las compañeras, a loas compañeroas zapatistas, y decirles que es un honor compartir este espacio, ya que para mí, como muchas de las personas que estamos acá, y ya lo han dicho otras personas que han compartido acá la palabra, son un referente de resistencia y también un recordatorio vivo de que frente a la tormenta viene el día después. Que el mundo de hoy no tiene que ser el mundo de mañana, y que es posible construir nuevos días y nuevos mundos.
Además, y yo también por ahí no veo el payaso, no veo, pero igual me pasa lo mismo, me gustaría doblemente agradecer la invitación porque me obligó a sentarme a escribir reflexiones que no siempre logro aterrizar a palabras en papel, porque la verdad sí me da el mal de la computadora, el mal de la hoja en blanco.
Y además voy a pedir una disculpa porque esta reflexión va a ser no solo mía. Se pidió que no citemos otras personas, pero me es imposible no hacerlo, porque en algunos momentos sí va a ser una reflexión un poquito colectiva, más mucho que poquito, porque inconscientemente, conscientemente, y necesariamente, retoma lo que he aprendido y escuchado en este caminar, como coloquialmente, o a veces le decimos, a la búsqueda de las personas desaparecidas, con familias y personas que me han permitido acompañarlas de una u otra forma, y que en parte es gracias a ellas que he aprendido a mirar nuevamente el mundo. A todas ellas, a las familias, les doy mi profundo agradecimiento, como siempre, por abrirme su corazón, por permitirme conocer su pensar, su quehacer y su sentir. Y aprovecho además para mandar un saludo fraterno a quienes hoy están aquí, a ustedes, y quienes estén en el Zoom o en el YouTube, no sé dónde se esté transmitiendo. Un saludo respetuoso al corazón de las comunidades zapatistas y un saludo a quienes también han compartido otras reflexiones.
Mientras escribía estas palabras, me preguntaba cómo hablar de la desaparición en el marco de un semillero titulado Guerra contra la Humanidad. Cómo empezar a hablar de una de las formas de violencia más profundamente crueles y mantener en el centro de todo lo que voy a decir, o intentarlo por lo menos, la esperanza, que es al final, por lo que yo he aprendido de este caminar, lo que sostiene la búsqueda de cientos y miles de familias en México: la esperanza del reencuentro y la esperanza de la vida también.
En este día se compartieron reflexiones profundas y contundentes sobre la migración, las diversas formas de la guerra, la búsqueda de los familiares de desaparecidos y desaparecidas y las corporaciones criminales, todo esto enmarcado en la lucha por la vida y la construcción de alternativas.
Presentamos abajo un resumen de las ponencias, así como los audios y ligas a los textos completos.
Bruno Miranda – “Miradas críticas de las migraciones y las fronteras”
Las fronteras no frenan la migración, fabrican la ilegalidad.
Este cuarto día del Semillero “Guerra contra la Humanidad”, el investigador Bruno Miranda invita a mirar el fenómeno de la migración desde otro ángulo: no fueron las migraciones las que dieron origen a las fronteras, sino que son las fronteras y los Estados quienes producen la figura del migrante. Desde esta perspectiva, migrar deja de entenderse como un hecho natural para convertirse en una condición política construida por el Estado y el capitalismo.
Durante su ponencia “Miradas críticas de las migraciones y las fronteras”, Miranda propuso desnaturalizar tanto la migración como las fronteras. Explicó que la movilidad humana ha existido desde siempre, pero que la categoría de “migrante” surge cuando aparecen los Estados nacionales, capaces de decidir quién pertenece a un territorio y quién queda fuera de él. Así, las fronteras no solo delimitan países: clasifican personas, autorizan unas movilidades y criminalizan otras.
Bruno Miranda sostuvo que las migraciones han sido fundamentales para la construcción del capitalismo moderno. Las ciudades, los sistemas ferroviarios, la agricultura y la industrialización en América fueron levantados por millones de trabajadores migrantes. Sin embargo, esa misma fuerza de trabajo que resulta indispensable para la economía también es sometida a procesos de ilegalización, mediante políticas que convierten en “ilegales” a personas que antes eran aceptadas cuando el mercado necesitaba su trabajo. En ese contexto, explicó que la llamada crisis migratoria funciona muchas veces como un discurso político que justifica el endurecimiento de las políticas de control. Bajo esa lógica se fortalece la securitización de las fronteras: muros, vigilancia militar, drones, sistemas biométricos y una creciente colaboración entre instituciones policiales y migratorias que presentan la movilidad humana como una amenaza para la seguridad nacional.
Miranda señaló que estas políticas no buscan impedir completamente la migración, sino administrarla mediante estrategias de disuasión, obligando a las personas a recorrer rutas cada vez más peligrosas o a permanecer durante meses e incluso años esperando una resolución migratoria. Ese modelo también alimenta una creciente industria migratoria, donde centros privados de detención obtienen ganancias millonarias a partir del encierro de personas migrantes.
Para quienes logran cruzar la frontera, la violencia no termina. Miranda explicó que opera una inclusión diferencial: las personas migrantes son incorporadas al mercado laboral porque su trabajo resulta indispensable, pero permanecen excluidas del acceso pleno a derechos y ciudadanía. La frontera deja entonces de ser únicamente una línea geográfica para convertirse en un mecanismo cotidiano de vigilancia, miedo e incertidumbre. Es lo que definió como la internalización de las fronteras.
A ello se suman prácticas como el perfilamiento racial, que identifica como sospechosas a determinadas personas por su apariencia, y las deportaciones externalizadas, mediante las cuales los gobiernos trasladan migrantes a terceros países, ampliando el control migratorio mucho más allá de sus propias fronteras.
Lejos de presentar a las personas migrantes únicamente como víctimas, Bruno Miranda destacó que también construyen formas colectivas de resistencia. Las caravanas migrantes, afirmó, representan estrategias de cuidado mutuo, organización y defensa frente a un orden fronterizo que busca administrar individuos, pero que encuentra en la acción colectiva una permanente disputa por el derecho a buscar una vida digna.
Miranda nos invita así a mirar la migración desde una perspectiva crítica: entender que detrás de cada frontera existen decisiones políticas, intereses económicos y relaciones de poder que siguen moldeando quién puede moverse libremente y quién debe arriesgar la vida para hacerlo. Pero entender también que en la migración se manifiesta también la resiliencia de quienes insisten en buscar un lugar digno en un mundo de despojo y exclusión.
David Barrios – “El fin de las guerras y las luchas por el futuro”
Las guerras de hoy buscan controlar la vida y los territorios.
Por su parte, David Barrios afirmó que la militarización ya no responde únicamente a enfrentamientos entre Estados, sino a una estrategia para reorganizar territorios, apropiarse de bienes naturales y disciplinar a las poblaciones. Frente a ese escenario, llamó a fortalecer la organización comunitaria y la defensa de la Madre Tierra.
Durante décadas, las guerras fueron entendidas como conflictos entre países que buscaban derrotar a un enemigo. Sin embargo, esa lógica está cambiando. Para el investigador David Barrios, los conflictos actuales responden a una forma distinta de hacer la guerra: una ofensiva permanente que tiene como objetivo controlar territorios, garantizar el acceso a bienes naturales y reorganizar la vida de los pueblos en beneficio del capital.
Con su participación “El fin de las guerras y las luchas por el futuro”, Barrios explicó que la militarización contemporánea rebasa el ámbito estrictamente militar. Hoy se expresa mediante la expansión de bases, operaciones de seguridad, políticas de control territorial, criminalización de poblaciones y el fortalecimiento de mecanismos de vigilancia que, afirmó, acompañan los procesos de despojo en distintas regiones del mundo.
Barrios, señaló que las disputas geopolíticas entre grandes potencias no pueden entenderse únicamente como conflictos por el poder internacional. Detrás de ellas, sostuvo, existe una creciente competencia por minerales estratégicos —agua, energía y otros bienes naturales— indispensables tanto para el desarrollo tecnológico como para la industria militar. En ese contexto, dijo, los territorios habitados por los pueblos se convierten en espacios de disputa permanente.
Barrios también advirtió que la llamada “guerra contra el narcotráfico” ha servido, en distintos países de América Latina, como argumento para profundizar procesos de militarización y control social. A su juicio, estas estrategias no han resuelto la violencia, sino que han favorecido la fragmentación de los territorios y la expansión de grupos armados que hoy disputan recursos, rutas comerciales y actividades económicas más allá del tráfico de drogas.
Asimismo, alertó sobre el crecimiento sostenido del gasto militar a escala global, el desarrollo de nuevas tecnologías aplicadas a la guerra —como la inteligencia artificial y los drones— y la ampliación de la presencia militar estadounidense en distintas regiones del continente. Desde su perspectiva, estos procesos anuncian un escenario de conflictos cada vez más prolongados y complejos.
Pese a este panorama, el investigador rechazó que el futuro esté definido únicamente por la guerra. Puesto que las resistencias construidas por los pueblos, las comunidades y los movimientos sociales continúan demostrando que existen alternativas frente al despojo y la militarización.
“La lucha por la Madre Tierra es también la lucha por el futuro”, afirmó Barrios, haciendo un llamado a fortalecer las formas de organización colectiva, la autonomía y la defensa de la vida como respuesta a una época marcada por la violencia y la disputa por los territorios.
Andrea Horcasitas Martínez – “Frente al horror, la búsqueda y la promesa del reencuentro”
La académica y activista Andrea Horcasitas Martínez reflexionó sobre la desaparición de personas en México como una de las expresiones más crueles de la guerra contra la humanidad, agradeciendo al movimiento zapatista por abrir un espacio de diálogo y reconociendo que su análisis surge del aprendizaje compartido con familias buscadoras. Su exposición se organizó en tres ejes: el diagnóstico de la crisis, la disputa por las cifras y la esperanza que nace de la búsqueda colectiva.
La desaparición forzada no es un fenómeno nuevo ni exclusivo de México, afirmó, pero desde el inicio de la llamada guerra contra las drogas, el país ha alcanzado niveles de violencia sin precedentes en América Latina. Más de 135 mil personas desaparecidas, miles de fosas clandestinas y decenas de miles de cuerpos sin identificar reflejan una crisis que va mucho más allá de los números. La desaparición se presenta como una tecnología de guerra vinculada al despojo territorial, el desplazamiento, el reclutamiento forzado y la acumulación de riqueza mediante la violencia. Las fosas clandestinas han transformado la relación de las comunidades con su territorio, pues ya no se encuentran únicamente en lugares remotos, sino también en ciudades, escuelas, parques y espacios cotidianos, convirtiendo amplias regiones en verdaderas “zonas de sacrificio”.
En una segunda parte, la autora denunció lo que denomina una “guerra contra la cifra”, es decir, el esfuerzo del Estado por minimizar la magnitud de la tragedia mediante la manipulación estadística y discursos que deshumanizan a las víctimas. Criticó que los gobiernos reduzcan el problema a porcentajes o categorías administrativas mientras persisten la impunidad, la criminalización de las personas desaparecidas y la falta de investigaciones efectivas. Esta estrategia, afirma, busca ocultar la realidad y normalizar una violencia cotidiana que continúa cobrando decenas de víctimas cada día.
Finalmente, contrapuso a esa maquinaria de olvido la resistencia de las familias buscadoras. Son madres, padres, hermanas e hijos quienes, ante la ausencia de respuestas oficiales, organizan búsquedas, excavan la tierra y construyen redes de solidaridad para encontrar a sus seres queridos y a quienes aún permanecen desaparecidos. La búsqueda deja de ser un acto individual para convertirse en una causa colectiva basada en la memoria, la dignidad y la defensa de la vida. Para la autora, la esperanza no consiste en negar el horror, sino en la capacidad de las familias para transformar el dolor en organización, solidaridad y resistencia. En ese compromiso por devolver a todas las personas desaparecidas a sus hogares encuentra una alternativa ética frente a la violencia, una defensa del bien común y la posibilidad de imaginar un futuro distinto.
Raúl Romero – “Corporaciones criminales y las luchas por la Vida”
En su ponencia “Corporaciones criminales y las luchas por la vida”, Raúl Romero sostiene que la violencia que vive México no puede entenderse únicamente como un problema de narcotráfico o de inseguridad, sino como la expresión de un capitalismo criminal que utiliza la guerra, el despojo y la violencia para favorecer procesos de acumulación de riqueza. A partir de su experiencia acompañando a organizaciones sociales, familias buscadoras y víctimas de la violencia, afirma que la guerra iniciada en 2006 fortaleció a las organizaciones criminales en lugar de debilitarlas, dejando como saldo más de 135 mil personas desaparecidas, cientos de miles de asesinatos y desplazamientos forzados.
El autor argumenta que el crimen organizado forma parte de una estructura transnacional integrada por actores legales e ilegales, como banqueros, empresarios, políticos, fuerzas de seguridad, fabricantes de armas y grupos criminales. Estas redes, a las que denomina corporaciones criminales, funcionan como empresas globales que diversifican sus actividades hacia el tráfico de personas, armas, recursos naturales, lavado de dinero, delitos financieros y cibernéticos, entre otros. Su fortaleza radica en su organización en red, capaz de sobrevivir a la captura de líderes individuales, pues el problema es sistémico y está ligado al funcionamiento del propio capitalismo.
Romero plantea además el concepto de estatalidad criminal, mediante el cual explica que el Estado mexicano no ha fracasado, sino que se ha reconfigurado para responder a las necesidades del capitalismo criminal y del capitalismo extractivista. La frontera entre lo legal y lo ilegal se vuelve difusa cuando funcionarios, instituciones y gobiernos colaboran con estas redes, garantizando impunidad y facilitando el despojo territorial asociado a megaproyectos. En este contexto, la militarización no representa una solución; al contrario, ha coexistido y alimentado la expansión del crimen organizado y la intensificación de la violencia.
Frente a este panorama, el autor destaca las luchas por la vida como la principal respuesta social. Una lucha impulsada por los pueblos indígenas y campesinos que defienden sus territorios, las familias buscadoras de personas desaparecidas, las organizaciones de derechos humanos, las caravanas migrantes, colectivos juveniles y múltiples iniciativas comunitarias que colocan la vida, la solidaridad y el bien común en el centro de su acción política. Estas resistencias buscan reconstruir el tejido social frente a una estrategia de guerra que pretende fragmentar comunidades y convertir los territorios en espacios de explotación.
Finalmente, Romero sostiene que estas luchas representan una alternativa ética y política frente al capitalismo criminal. Más que responder con violencia, apuestan por la organización colectiva, la memoria, el arte, la cultura y la defensa de los territorios como formas de construir un mundo donde la vida prevalezca sobre la lógica del despojo, la acumulación y la muerte.
Subcomandante Insurgente Moisés – Mensaje para las familias buscadoras
Hablando en nombre del Comité Clandestino Revolucionario Indígena del EZLN, el Subcomandante Insurgente Moisés mandó un mensaje para las familias buscadoras en el país, expresando la solidaridad del EZLN con ellas y reconociendo su lucha como un ejemplo de dignidad, resistencia y esperanza. El subcomandante dijo que los zapatistas se identifican con su experiencia, pues como pueblos originarios también fueron históricamente invisibilizados y excluidos por el sistema capitalista. Por ello, consideran a las personas desaparecidas como parte de su propia familia y comparten el dolor de quienes las buscan.
Es por eso que los zapatistas decidieron acercarse a las familias buscadoras, reunirse con ellas en la Ciudad de México y, sobre todo, escucharlas, reconociendo el valor de su experiencia y de su lucha.
Mientras persistan las desapariciones, la violencia y la injusticia, dijo el Sup, el México que vivimos dista mucho de ser el país que queremos. Solo mediante la organización colectiva, la lucha y el trabajo conjunto, insistió, será posible construir un país verdaderamente justo y digno.
Finalmente, hizo un llamado a los pueblos del campo y de la ciudad a unirse y organizarse, recordando que nadie resolverá estos problemas por ellos. La responsabilidad de transformar el presente recae en la sociedad civil organizada; solo así será posible dejar un mejor futuro a las próximas generaciones.
Al finalizar este cuarto día del Semillero, el Capitán Marcos agradeció a las y los participantes por sus aportaciones y reflexionó sobre el impacto de sus intervenciones en el público zapatista. Lejos de confirmar conocimientos previos, dijo, las ponencias evidenciaron aspectos de la realidad que él mismo desconocía y que enriquecen el análisis zapatista sobre la crisis actual. Destacó la importancia de combinar distintos tipos de conocimiento: la experiencia de las comunidades, el trabajo científico, la investigación y la práctica política, entendiendo que todos pueden conducir a conclusiones comunes desde caminos diferentes.
El Capitán agradeció el esfuerzo de quienes participaron como ponentes, quienes financiaron su propio viaje y compartieron generosamente sus conocimientos con un público que, además de los escuchas zapatistas, incluye militantes, integrantes de organizaciones civiles, activistas, personas solidarias y más.
Las intervenciones hasta ahora, dijo, constituyen un verdadero semillero de ideas y aprendizajes para el zapatismo. Concluyó agradeciendo a quienes ya participaron y a quienes aún intervendrán, con la esperanza de que el encuentro fortalezca la reflexión colectiva y que las enseñanzas adquiridas sean compartidas en los lugares de origen de cada participante, contribuyendo así a la construcción de nuevas formas de organización y resistencia.
Siguiendo a Sombra, el guerrero, cuya segunda parte de su visión tal vez nunca se conozca, el EZLN tiene también su punto de vista sobre el amor y el desamor.
Para nosotras, nosotros y nosotroas que somos el EZLN, el amor es una semilla que no termina su destino y vocación en la siembra. Necesita el cuidado continuo, la vigilancia para detectar y anular enfermedades y plagas, el hacerle casita para que su luz no se apague, el orgullo compartido al detectar las primeras hojas dando cuerpo al tallo antes solo, la alegría del florecimiento y la celebración compartida del fruto.
No es fácil que una semilla reciba alojamiento, casa y cuidado en nuestro seno. Debe librar desconfianzas ancestrales, miradas cuestionadoras, las agudas espinas de nuestro trato, nuestras palabras no pocas veces hoscas, y debe tener la capacidad de perdurar, de resistir, de no rendirse en nuestro pecho.
Pero no dejar de ser lo que es cada quien, porque es esa distancia, esa diferencia la que se ama, la que se quiere, la que se procura. Los zapatistas no amamos al espejo, nos interesa, nos atrae, nos enamora la diferencia, pero en el camino común, con un mismo destino, aunque con pasos y velocidades diferentes.
Y aun con las fieras espinas que nos cubren, a veces encontramos palabras, pequeños obsequios absurdos e inútiles, miradas, sobre todo en miradas, la forma de transmitir un sentimiento para el que los abecedarios no tienen letras ni los diccionarios palabras.
21 de julio de 2026 Cideci / Universidad de la Tierra, Chiapas
Este segundo día del Semillero “Guerra contra la Humanidad” reunió las reflexiones de la periodista independiente y docente del ITESO Alejandra Guillén González, con la presentación “Desaparición y leva para la acumulación de capital. Grietas de resistencia ante el nuevo dominio”; del historiador e investigador Ilán Semo, que habló sobre “La caída del antiguo orden y las nuevas formas de la guerra”; del etnólogo Mauricio González González, con la ponencia “La guerra por otros medios: fracking en territorios insumisos”; y del politólogo y maestro en medio ambiente Pablo Montaño, con plática sobre “La palabra esperanza ante la Guerra contra la Naturaleza”. El Capitán Insurgente Marcos leyó el cuento “El amor y el desamor según Sombra, el guerrero”, y al finalizar el día interpeló a los dos últimos con algunas preguntas.
Son reflexiones desde diferentes ángulos que nos ayudan no sólo a enteder algunas de las diversas formas en que el Estado capitalista en general, y el mexicano en particular, devastan territorios y sociedades, sino también a vislumbrar la esperanza en las muchas formas de resistencia y construcción de otras realidades desde abajo.
Resumimos aquí las ponencias, y ofrecemos a los lectores los originales en audio y sus transcripciones completas en texto.
Alejandra Guillén – “Desaparición y leva para la acumulación de capital. Grietas de resistencia ante el nuevo dominio”
Alejandra Guillén analizó cómo las desapariciones y el reclutamiento forzado forman parte de una estrategia de acumulación de capital ligada a la expansión de corporaciones criminales, en complicidad con intereses económicos y estatales. A partir del caso de Jorge, desaparecido en 2012 en Jalisco, sostiene que desde esos años comenzó un modelo de esclavitud y leva destinado a formar ejércitos para controlar territorios, proteger negocios legales e ilegales y facilitar el despojo de recursos naturales.
La autora explica que esta violencia no puede entenderse de manera aislada. La desaparición de personas, el desplazamiento forzado, la devastación ambiental y el saqueo de bosques, minas y tierras responden a una misma lógica. En regiones como Jalisco, Michoacán y la Sierra Madre Occidental, la destrucción de comunidades campesinas e indígenas ha ido acompañada del avance de megaproyectos, monocultivos y economías criminales. El objetivo es vaciar los territorios para ejercer un control total sobre ellos.
Guillén describe el funcionamiento del reclutamiento forzado: mediante engaños, falsas ofertas de empleo, detenciones arbitrarias o amenazas, miles de jóvenes son llevados a centros de entrenamiento donde son sometidos a violencia extrema para convertirlos en integrantes de grupos armados. Quienes sobreviven son enviados a distintos estados donde continúan las disputas territoriales. Esta maquinaria requiere transformar a las víctimas en victimarios para garantizar el dominio y la expansión del negocio criminal.
Guillén subrayó también el papel fundamental de las madres buscadoras, quienes han revelado la magnitud del fenómeno, documentado centros de reclutamiento y obligado al país a mirar una realidad que durante años permaneció oculta. Gracias a su trabajo se han conocido testimonios y evidencias que permiten comprender mejor la estructura de estas redes.
Frente a este panorama, Guillén identifica espacios de resistencia. Destaca comunidades como Ostula, Cherán y diversos pueblos wixaritari, donde la organización comunitaria, la defensa del territorio, la vida espiritual y el vínculo con la naturaleza han dificultado el avance de estas formas de dominación. Recupera además las voces de docentes y habitantes indígenas que afirman que la protección del territorio y la relación con la Madre Tierra son inseparables del cuidado de la vida y de las nuevas generaciones.
Guillén concluye que la desaparición de personas, la guerra contra las comunidades y la devastación ambiental forman parte de un mismo proceso de despojo. Ante ello, plantea que las enseñanzas de las madres buscadoras y de los pueblos organizados muestran que aún existen grietas de resistencia. El desafío es impedir que continúe el reclutamiento y la desaparición de más personas, fortalecer la defensa comunitaria del territorio y evitar que la violencia tenga la última palabra.
Ilán Semo – “La caída del antiguo orden y las nuevas formas de la guerra”
El historiador Ilán Semo inició celebrando la próxima llegada de los zapatistas a la Ciudad de México en diciembre de este año, pero aclaró que la capital ha perdido gran parte de su tradición de organización social y participación política. Describió una ciudad marcada por el aislamiento, el uso excesivo de las pantallas, el predominio del automóvil y el miedo derivado de la violencia, elementos que considera parte de una estrategia de control social.
Para desarrollar su argumento, recurrió a una antigua leyenda persa en la que un pretendiente elige un blasón de cobre en lugar del oro o la plata, porque representa la pertenencia a una comunidad y a un territorio. A partir de esta historia, explicó las ideas de Pufendorf y Clausewitz sobre la guerra: el objetivo principal no es solo conquistar territorios, sino destruir el sentido de comunidad del adversario y, posteriormente, imponer un nuevo orden o hegemonía. Relacionó esta interpretación con diversos procesos históricos, como la conquista de América, la Independencia de México, el colonialismo europeo y las dos guerras mundiales.
Semo sostiene que las guerras contemporáneas han cambiado profundamente. Ya no buscan únicamente derrotar militarmente al enemigo, sino fragmentar a las sociedades mediante la destrucción de sus vínculos comunitarios. Como ejemplos menciona conflictos recientes en Palestina, Siria, Libia y Ucrania, donde predominan los ataques aéreos, el uso de drones, la vigilancia digital y la llamada “guerra cognitiva”, cuyo propósito es sembrar dudas, desinformación y desconfianza dentro de la población. Asimismo, destaca la importancia de la disputa por las narrativas, pues quien controla el relato puede influir en la percepción de la realidad y fortalecer su poder.
En el ámbito internacional, interpreta conflictos como el de Irán desde una perspectiva geopolítica y económica, argumentando que están vinculados a la defensa de la hegemonía del dólar y al surgimiento de nuevos equilibrios económicos en Asia. Advierte además sobre el riesgo creciente de una confrontación entre grandes potencias y la posibilidad de una escalada nuclear.
Finalmente, traslada este análisis al caso mexicano. Afirma que el narcotráfico ha sido utilizado como una técnica de gobierno que genera miedo, limita la vida comunitaria y facilita el avance de intereses económicos y políticos. Concluyó ampliando su reflexión hacia la crisis ambiental y el maltrato animal, señalando que la destrucción de la naturaleza y de los ecosistemas también implica la destrucción de las comunidades humanas. Por ello, defiende la protección del territorio, de la vida y de todas las especies como elementos indispensables para construir un futuro común.
Capitán Insurgente Marcos – “El amor y el desamor según Sombra, el guerrero”
El Capitán Insurgente Marcos leyó el cuento llamado “El amor y el desamor según Sombra, el guerrero”, que según explicó, va dirigido a los 200 escuchas zapatistas sentados al fondo del auditorio, así como a todas las bases de apoyo escuchando la transmisión en los diferentes caracoles.
Con humor, el cuento reflexiona sobre la figura del guerrero desde la cosmovisión maya y zapatista. A partir de un diálogo con un personaje que vive “entre las sombras”, recupera una enseñanza del Popol Vuh: los primeros seres humanos podían comprender al mismo tiempo el todo y las partes, una capacidad que los dioses limitaron, pero cuyo recuerdo permanece fragmentado en la memoria de los pueblos.
Las comunidades mayas no fueron derrotadas sólo por los conquistadores, dice el narrador, sino también por la división, la envidia y la adopción de los valores del opresor, como la ambición, la competencia y el individualismo. Frente a ello, la principal tarea del guerrero es reconstruir la memoria colectiva, buscar los conocimientos dispersos, aprender de otros pueblos y fortalecer el sentido de comunidad sin perder la propia identidad.
La tierra, el agua, la naturaleza y la memoria no son mercancías ni propiedad de nadie, sino bienes comunes que deben ser protegidos. Por ello, el verdadero enemigo no es una persona en particular, sino el sistema que convierte la vida en objeto de explotación y destruye culturas, territorios y pueblos.
El guerrero no se distingue por su fuerza física, sino por su capacidad de estudiar, cuestionar, aprender y mirar más allá del presente. Debe comprender tanto el pasado como el futuro, reconocer que necesita de los demás y construir alianzas con quienes también luchan por la vida y la justicia. Su misión no es conquistar ni dominar, sino defender la libertad, la dignidad y la Madre Tierra.
El cuento concluye afirmando que el guerrero es quien puede imaginar un mundo que todavía no existe y trabajar colectivamente para hacerlo realidad. A esa capacidad de soñar un futuro diferente, los pueblos zapatistas la llaman luchar.
Mauricio González González – “La guerra por otros medios: fracking en territorios insumisos”
Mauricio González inició recordando su participación en la presentación del informe sobre los impactos psicosociales del caso Ayotzinapa y expresó su indignación por la reciente recomendación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, la cual revictimiza a las familias y exculpa al Ejército.
A partir de ello, introdujo el tema central de su exposición: el fracking, entendido como una forma de guerra contra los territorios y las comunidades. Explicó que el fracking o fractura hidráulica es una técnica para extraer gas y petróleo mediante perforaciones profundas e inyección de grandes volúmenes de agua, arena y sustancias químicas. Con base en investigaciones científicas y testimonios recopilados durante más de quince años, sostiene que esta práctica provoca contaminación del agua y del aire, pérdida de biodiversidad, daños a la agricultura, afectaciones a la salud, conflictos sociales y deterioro de las formas de vida de los pueblos indígenas.
El impulso al fracking responde al agotamiento de los yacimientos convencionales de hidrocarburos y a la dependencia energética de México respecto al gas importado de Estados Unidos. Pese a las promesas de prohibir esta técnica, el gobierno impulsa el llamado “fracking sustentable”. González advirtió que su desarrollo pone en riesgo a millones de personas, comunidades indígenas, ejidos y territorios con graves problemas de disponibilidad de agua, mientras que los beneficios energéticos serán limitados y de corta duración.
Frente a este panorama, destacó la resistencia organizada de comunidades, asambleas y organizaciones que se han declarado libres de fracking y han promovido acciones legales para impedir su expansión. Subrayó que estos pueblos no sólo defienden su territorio, sino que mantienen formas de producción y cuidado de la naturaleza que generan biodiversidad y fortalecen la vida comunitaria.
González concluyó argumentando que el modelo energético basado en los combustibles fósiles es inseparable del capitalismo y de la explotación de los territorios. En lugar de una simple transición energética, propone una transformación socioenergética sustentada en relaciones comunitarias, antipatriarcales, anticapitalistas y respetuosas de la naturaleza. El zapatismo, dijo, es una fuente de inspiración para imaginar y construir alternativas que defiendan la vida y los territorios.
Pablo Montaño – “La palabra esperanza ante la Guerra contra la Naturaleza”
Pablo Montaño discutió la guerra contra la naturaleza como consecuencia del modelo capitalista basado en la extracción de recursos y el uso de combustibles fósiles. El caso de las escuelas de Paraíso, Tabasco, ubicadas junto a la refinería de Dos Bocas, demuestra cómo el llamado “desarrollo” afecta directamente la salud, el ambiente y la vida cotidiana de las comunidades.
Montaño explicó que el cambio climático representa la expresión más grave de esta crisis. El aumento de la temperatura global, provocado por las emisiones de dióxido de carbono, ya genera fenómenos como sequías, incendios, huracanes e inundaciones, además de acelerar una sexta extinción masiva de especies. Señala que las grandes petroleras conocían estos riesgos desde la década de 1970, pero ocultaron la información y promovieron campañas de desinformación para proteger sus intereses.
Un elemento central de las reflexiones es la batalla por las narrativas. Empresas y gobiernos han impuesto conceptos como “gas natural”, “progreso” o “desarrollo” para justificar proyectos extractivos, sembrando dudas sobre los impactos ambientales. Frente a ello, es necesario construir nuevas narrativas que fortalezcan la organización social y permitan imaginar alternativas al modelo actual.
La esperanza, afirmó Montaño, no proviene de los gobiernos ni de las grandes corporaciones, sino de las comunidades organizadas que defienden sus territorios. Compartió ejemplos de resistencias exitosas, como la oposición a plantas industriales, puertos, megaproyectos y la defensa de ríos y ecosistemas, donde la comunicación, la solidaridad y la participación de colectivos urbanos han fortalecido las luchas locales.
Finalmente, concluyó que la esperanza no consiste en ignorar la gravedad de la crisis, sino en reconocer que ya existen experiencias que demuestran que es posible detener el despojo y proteger la vida. La defensa del territorio nace del vínculo con los lugares que habitamos y de la organización colectiva para construir futuros más justos y sostenibles.
Finalmente, el Capitán Marcos planteó una provocadora pregunta, irónica y juguetona, pero no por eso menos seria, para los ponentes (y de paso, para todxs nosotrxs):
“Si ustedes mismos me dicen que en la comunidad está la salvación, la esperanza, la posible salida de esta pesadilla, entonces, con toda fraternidad, ¿qué madres están haciendo?“
Buenas tardes. Un saludo y un agradecimiento por estar aquí. Un saludo a todas y todos ustedes.
Yo les vengo, pues, a traer las malas nuevas, de algún modo, de la región Occidente. Es del lugar del que provengo, y vengo de alguna manera recogiendo las voces de muchísimas personas que nos permiten, en conjunto, entender un poco cómo ha sido esta vinculación del capital y la guerra del capital como un epicentro de lo que está ocurriendo también en México en muchos sentidos.
Y voy a comenzar la historia recordando a Jorge, ubicándonos en los caminos de Camichines, de San Gabriel a Jiquilpan, en el camino que luego sube hasta Tapalpa. Ahí se pueden ver las Piedras Niñas, que anuncian la Sierra de Tapalpa, ubicada al sur de Jalisco; de Guadalajara, digamos, yendo hacia Manzanillo, hacia Colima.
Es 2012. Jorge está en su casa, en Jiquilpan. Lo van a buscar por la noche. Le dicen si quiere ir de cacería porque, pues, él era un cazador, como cualquier persona que vive en el mundo rural. Se niega. Le insisten, no sabemos qué le dicen. Se va rumbo al volcán apagado El Comalito. Todos regresan menos él.
Era 25 de noviembre. Jiquilpan es un pueblito chiquito, de mil ochocientas personas, más o menos.
En diciembre se llevan a otros dos: a Mateo Valverde y a otro joven que golpearon y nunca supimos su nombre. Si no, lo nombraríamos aquí para traerlo y que no nos olvidemos de él.
Antes, en octubre, se llevaron a otros dos hermanos, Arriola Solano, que se sumaron a otros desaparecidos en ese pueblito.
Antes, al inicio, no alcancé a decir lo de la imagen. Quiero agradecer a Antonio Ramírez —que, bueno, es un amigo conocido de ustedes— porque ha estado pintando en estos últimos años sobre las madres buscadoras. Es para ellas también toda mi palabra, y mucha de la que recojo viene también de ellas, de sus hijos y de todas las personas que anónimamente hablan para explicarnos lo que está ocurriendo.
Entonces, esta es una de sus últimas pinturas: “¿Dónde estás, amor mío?”
Principalmente, este es un saludo para todas las madres buscadoras, que lamentablemente cada vez son más en este país.
Ciudad de México, 17 de julio de 2026 Acción Urgente 007
La Red Nacional de Organismos Civiles de Derechos Humanos «Todos los Derechos para Todas, Todos y Todes» (Red TDT) manifiesta su profunda preocupación por la detención del defensor Jesús Plácido Galindo, coordinador regional del Consejo Indígena y Popular de Guerrero – Emiliano Zapata (CIPOG-EZ) e integrante del Congreso Nacional Indígena (CNI).
De acuerdo con la información recibida, el día de hoy, aproximadamente a las 14:30 horas, Jesús Plácido Galindo fue detenido en un en un retén instalado por elementos del Ejército Mexicano, ubicado en el crucero de Monte Alto, a la altura del municipio de San Marcos, en la región Costa Chica del estado de Guerrero.
Al momento de su detención, el compañero Jesús Plácido se dirigía a una reunión convocada por el Subsecretario de Desarrollo Político y Social del Gobierno del Estado de Guerrero, Francisco Rodríguez Cisneros, en la que participarían autoridades y representantes comunitarios para atender diversas demandas planteadas por las comunidades indígenas de la región.
Según la información disponible, aproximadamente cuarenta elementos de seguridad -identificados como personal militar, ministerial y policía estatal- participaron en el operativo durante el cual detuvieron a Jesús Plácido Galindo y registraron el vehículo en el que viajaba. Tras su detención se desconocen algunos datos fundamentales para garantizar su integridad: no se tiene certeza de su paradero, no se ha dado a conocer qué autoridad es responsable de su custodia, así como las razones jurídicas de su privación de libertad y las condiciones en las que se encuentra.
Esta situación genera una grave preocupación por su integridad física y psicológica, así como por el respeto de sus derechos fundamentales.
Estos hechos ocurren en un contexto de violencia sistemática, agresiones y criminalización en contra las comunidades organizadas del CIPOG-EZ y contra personas defensoras de derechos humanos del estado de Guerrero. La falta de información oficial sobre el lugar donde se encuentra la persona detenida y la ausencia de comunicación inmediata con sus familiares y representantes legales incrementan el riesgo de violaciones de derechos fundamentales: libertad personal, debido proceso, integridad personal y protección judicial efectiva.
Ante estos hechos, la Red TDT exige a las autoridades federales y estatales:
Informar de manera inmediata el paradero de Jesús Plácido Galindo
Garantizar su integridad física y psicológica, así como el respeto irrestricto a sus derechos humanos
Permitir el acceso inmediato a su defensa jurídica y la comunicación con sus familiares
Informar públicamente las razones legales de su detención y la autoridad que ordenó y ejecutó el operativo
Abstenerse de cualquier acto de desaparición forzada, incomunicación, tortura, malos tratos o criminalización por su labor como defensor de derechos humanos e integrante del CIPOG-EZ
Se respeten los derechos a favor de Jesús Placido a la libertad personal, el debido proceso, la integridad personal y la protección judicial efectiva
Libertad para Jesús Plácido Galindo
Instancias turnadas:
Presidencia de la República: Lic. Claudia Sheinbaum Pardo
Secretaría de Gobernación: Rosa Icela Rodríguez Velázquez
Subsecretaría de Derechos Humanos y Migración: Felipe Arturo Medina Padilla
Titular de la Unidad de Derechos Humanos: Dr. Froylan Vladimir Enciso Higuera
Comisión Nacional de Derechos Humanos: Lic. Rosario Ibarra Piedra
Fiscalía General de la República, Ernestina Godoy Ramos
Gobernadora del Estado de Guerrero, Mtra. Evelyn Cecia Salgado Pineda
Secretaria de Seguridad Pública del Estado de Guerrero, Daniel Antonio Ledesma Ozuna.
Fiscalía General del Estado de Guerrero, Zipacná Jesús Torres Ojeda.
Comisión Estatal de Derechos Humanos, Cecilia Narciso Gaytán
Relatora Especial de la ONU, Andrea Bolaños Vargas
Entre los años de 1974 y 1976, José de Jesús Guzmán Jiménez y cuatro de sus hijos, Amafer, Solón Adenauer, Venustiano y Armando Guzmán Cruz, todos originarios de la comunidad p’urhépecha de Tarejero, fueron detenidos, torturados y posteriormente desaparecidos por el Ejército Mexicano y la entonces Dirección Federal de Seguridad (DFS), en el contexto de la llamada “guerra sucia” en contra de luchadores sociales y opositores políticos, detenciones que constituyen el primer referente histórico de las desapariciones forzadas en Michoacán.
Cuatro de ellos fueron trasladados a la 21ª Zona Militar en Morelia, para posteriormente ser llevados al Campo Militar #1 en la CDMX, por su parte Venustiano Guzmán fue retenido en la 27ª Zona Militar, en la Base Área Militar de Pie de la Cuesta, en Acapulco, Guerrero, siendo estos los últimos lugares donde se tiene registro oficial de ellos.
Desde hace 52 años, los sobrevivientes de la familia Guzmán han denunciado su desaparición ante instancias locales, estatales, federales e internacionales, durante más de medio siglo, han luchado en contra de la desmemoria, la impunidad y la injusticia, han denunciado y documentado ante todas las instancias posibles, algunas de ellas, en el entonces Comité Nacional Pro Defensa de Presos, Perseguidos, Desaparecidos y Exiliados Políticos; ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos quien emitió la recomendación 026/2001; en la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado #FEMOSPP; ante el Grupo de Trabajo de Naciones Unidas sobre Desaparición Forzada o Involuntaria y ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.
El caso fue presentado ante la CIDH el 20 de octubre de 2006, admitido el 12 de julio de 2013, con audiencias y careos el 7 de julio de 2017 en Lima, Peru y finalmente el 20 de agosto de 2025 notificaron el Informe de Fondo Caso No. 12.918, en el cual se establece que el Estado mexicano cometió delitos de lesa humanidad en contra de los integrantes de la familia p’urhépecha Guzmán Cruz, estableció que se violaron diversos derechos humanos, entre ellos: el derecho a la vida; el derecho a la integridad personal; el derecho a la libertad; la obligación estatal de no practicar, no permitir, ni tolerar la desaparición forzada de personas, el derecho a la protección a la familia y vulneró el derecho a las garantías judiciales. De igual forma, los hechos denunciados no fueron controvertidos por el Estado mexicano, al contrario, reconoció parcialmente su responsabilidad internacional por la desaparición forzada de los 5 integrantes de la familia Guzman, pero no reconoció su tortura física y psicológica, ni el hostigamiento posterior que ha sufrido la familia, ni mucho menos su falta de investigación diligente.
El informe concluye realizando las siguientes recomendaciones al Gobierno de México: reparación integral a favor de las víctimas, brindarles tratamiento médico y psicológico, esclarecer la desaparición forzada de los integrantes de la familia Guzmán, disponer de medidas administrativas, disciplinarias o penales para los funcionarios que denegaron justicia, adoptar medidas para evitar la repetición de las desapariciones forzadas e investigar las desapariciones ocurridas durante la “guerra sucia” en la segunda mitad del siglo XX, sin embargo, a casi un año de la presentación del informe de fondo, el Gobierno de México no ha adoptado ni una sola medida de reparación, investigación, justicia o no repetición.
Por ello, exigimos al Estado mexicano que no obstaculice más tal y como lo ha hecho, presentando sendas prorrogas que lo único que hacen es revictimizar a la familia Guzmán Cruz, por último, declaramos a la CIDH que la justicia que es tardía, no es justicia ¿Cuánto más deben de esperar las víctimas para obtener memoria, verdad y justicia? Exigimos que el caso Amafer Guzman pase ya a la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
A los Pueblos del Mundo, A las Resistencias y Rebeldías de Abajo y a la Izquierda, A la Opinión Pública Nacional e Internacional:
Dice el Gobierno de la 4T que ¡La pelota vuelve a casa!
Que la ola en el estadio no ahogue el grito de justicia en las calles
NOSOTROS PREGUNTAMOS:
¿Cuándo regresarán nuestros desaparecidxs? ¿Cuándo habrá verdad y justicia integral para las victimas y las familias ante la crisis de desapariciones, la impunidad forense y la violencia sistemática contra los pueblos, las mujeres, la infancias y la disidencias? ¿Cuándo dejarán las autoridades de ser cómplices corruptas y cuándo dejaran de obstruir las investigaciones de los crímenes cometidos? ¿Cuándo dejarán de reprimir y criminalizar la protesta social y la defensa del territorio? ¿Cuándo se frenará el despojo, el extractivismo y la explotación de las megacorporaciones, los carteles inmobiliarios y de especulación financiera y el crimen organizado? ¿Cuándo se reparará el daño ecológico y garantizará el derecho al territorio, a la vivienda y una vida digna para todes? ¿Cuándo se tomarán medidas para detener la destructiva crisis climática que nos acecha?
¿Cuándo romperá el estado mexicano su complicidad con regímenes imperialistas, fascistas, tecnócratas y genocidas, y dejará de usar el deporte, el espectáculo y la seguridad como cortinas de humo para ocultar crímenes de lesa humanidad? ¿Cuándo se acabará con la violencia institucional, policial, paraestatal y empresarial que reproduce el patrón colonial, racista, clasista y patriarcal propio de la necropolítica capitalista? ¿Cuándo, finalmente, la 4T dejará la simulación, la propaganda, la militarización y el purplewashing, y escuchará a los pueblos para desarrollar en conjunto estrategias de lucha contra el capital y su destrucción? y ¿Cuándo servirá al bien común ecológico y no al poder de siempre que vuelve la vida en mercancía, la tierra en propiedad, el dolor en espectáculo, y la resistencia en delito?
Estamos en medio de la tormenta que solo parece empeorar. ¿Qué vamos a hacer?
Caminando hacia la Construcción del Común
Mediante este Encuentro de Resistencias y Rebeldías, desde las colectividades que integramos la Asamblea por el Común y Contra la Guerra invitamos a seguir caminando con nuestrxs ancestrxs y a construir en común.
En las últimas semanas, desde distintos medios de comunicación y desde los discursos oficiales del actual régimen, se han venido repitiendo una serie de señalamientos hacia las organizaciones de familias buscadoras de personas desaparecidas. Dichos señalamientos buscan poner en duda la legitimidad de sus demandas y de sus acciones colectivas. Se les ha acusado de “hacerle el juego a la derecha” e incluso se ha advertido que se abrirían investigaciones para conocer sus fuentes de financiamiento. En redes sociales se ha identificado igualmente una narrativa que repite las mismas premisas de criminalización como las utilizadas por el nefasto expresidente Felipe Calderón: “si los desaparecieron es porque en algo malo andaban”.
Estos discursos de estigmatización, revictimización y criminalización son sumamente preocupantes. La situación se agravó con los abiertos hechos de represión policial que estos colectivos vivieron el pasado martes 30 de junio cuando se manifestaron sobre la Calzada de Tlalpan, en la Ciudad de México, previo al partido entre México vs Ecuador de la Copa del Mundo. Como puede comprobarse en los distintos videos que circulan en medios de comunicación, así como en los testimonios de las personas agredidas, los hechos implicaron la actuación de cuerpos policiacos con el rostro y la cabeza cubiertas con cascos, quienes repartieron golpes, empujones y ofensas a las familias buscadoras y sobre las personas solidarias que acompañaban la movilización, incurriendo en actos de represión y de violación a sus derechos humanos. La agresión llegó a tal punto que, los cuerpos policiacos amarraron a algunas personas con las mismas mantas de sus familiares desaparecidos y tiraron al piso a un padre buscador.
Quienes firmamos este pronunciamiento, condenamos enérgicamente esta campaña contra las organizaciones de familias buscadoras, así como la represión de la que fueron objeto el pasado 30 de junio. Nos preocupa que ellos y ellas, que día a día se juegan la vida por buscar a sus seres queridos, sean también objeto de violencias por ejercer su derecho a protestar.
A las organizaciones de derechos humanos y a la sociedad civil en general, les convocamos a estar alertas y a manifestar su solidaridad con las familias buscadoras.
Porque las personas desaparecidas nos faltan a todos y todas.
Atentamente:
Red Universitaria Anticapitalista Regeneración Radio Radio Zapote
Video de la represión en Calzada de Tlalpan y Ermita Iztapalapa el martes 30 de junio de 2026: