Capitán Insurgente Marcos
Semillero Guerra contra la Humanidad (Las poblaciones y la naturaleza bajo asedio)
23 de julio de 2026

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Como ya se van a ir varios de los ponentes que han participado en los días anteriores, quería hablarles un poco del auditorio que han tenido en estos días y que tendrán todavía todo el día de mañana.

Yo estoy maravillado de la primera sección porque a nadie vi tomar apuntes. Yo les muestro los míos. Yo admiro mucho lo que no sé, en este caso las matemáticas. También la choferología, no es lo mismo ser saber conducir que ser choferólogo, ahí hay que meterle mano al motor. A mí no me sorprendería que viera a Marcelino o al Monarca con su gorro de Merlín a la hora que le está metiendo mano al motor porque no sé ni cómo es que hace, yo sé que échale gasolina, enciéndele y vámonos.

Haciendo una especie de corte de caja de lo que aquí se ha expuesto, y si hago lo poco que sé de matemáticas, de teoría de conjuntos, si asigno a cada participación una esfera y veo dónde se intersectan —que son todos estos apuntes que tengo—, el común, el denominador común con todas esas esferas es mi ignorancia. Porque señalaron cosas que yo no sabía, que no había tomado en cuenta o no con la relevancia que era necesario y que sigue siendo necesario.

En otros semilleros anteriores de hace años invitábamos a la generación tradicional, digamos, cuando yo le dije a Raúl —él es el culpable de este calendario subversivo—, yo le dije, y a ellos les decíamos: ya no nos den citas, ya sabemos qué dijo Marx, Engels, Lenin, Mao, Trotsky, etcétera. Entonces decíamos no traigan citas, queremos saber qué piensan ustedes. Y en este caso Raúl, que fue el que nos apoyó en eso, trasladó esa instrucción a ustedes, a los jóvenes; a los jóvenes no tan jóvenes y a los jóvenes jóvenes. Y les dijo que no estadísticas y no citas.

Pero a ustedes apenas los estamos entendiendo. Si ustedes, por ejemplo Carlos y Montaño, se encuentran con los compañeros que están allá atrás, van a llegar a la misma conclusión, pero el compa va a argumentar su práctica, y los especialistas en medio ambiente tienen que argumentar las estadísticas. Y recuerdan que a Mauricio y a Montaño les pregunté si eran de una organización de ultraderecha. Porque esa es la respuesta que da el gobierno y sus medios afines a toda la crítica que reciben. Y ellos necesitan esas herramientas porque nos están diciendo yo llegué a estas conclusiones con este conocimiento científico. Y hay que decirlo y nosotros tenemos que aprender a entender: este hermano, esta hermana llegó a la misma conclusión que yo por otro camino. Es su modo decimos, su camino que siguió. Tenemos que reconocerlo, y no quiere decir que tenemos que hacer nosotros las estadísticas, sino reconocer que ese fue el camino que siguió. Y tienen que mostrarlo, porque son elementos sólidos, comprobables. No son producto de una conspiración o un complot, como decía el asesino intelectual de Samir Flores, que es Andrés Manuel López Obrador, que decía que todo era producto de un complot. No, es un producto de la realidad, de un análisis de esa realidad que llega a esa conclusión.

Entonces yo estoy atento a ustedes que están aquí al frente, a los compañeros que están allá atrás, a las miradas del Sup Moi y a las compañeras miliciales que están acá atrás, que fueron los que los han escuchado estos días y que mañana van a terminar de escucharlos y de asimilar.

Entre los primeros que están aquí al frente, primero pensé, no, pues no apuntan porque ya lo saben. Entonces en realidad debían estar ellos acá arriba y nosotros pasarnos para allá. Y luego pensé, no, es que es tan brutal lo que están escuchando, que están diciendo: Uta madre, ¿y ahora qué vamos a hacer? Y que están en esa disyuntiva: ¿me resigno o me organizo? Y entonces si dicen, no, no me voy a resignar, tengo que hacer algo, porque vamos a llegar a ese límite de desesperación que nos dijeron los zapatistas, y voltean a verle de lado: organizarme con este güey, ni a la esquina. O sea, van a buscar a sus semejantes. Y luego van a tener que aprender a relacionarse entre ellos y entre los otros diferentes, entre otros, con ese que no quieren ir ni a la esquina.

Estos compañeros y compañeras que se presentan por primera vez con nosotros pagaron su viaje, su hospedaje y su comida, y lo único que han recibido a cambio son unos cuantos aplausos de ustedes y una figurita de una zapatista.

Hermosa la figura y hermosa la zapatista, pero además se les pretende cobrar 500 euros, porque se dice que no se puede confiar en el dólar. El Capitán entrevistado ha declarado que no se trata de ninguna manera de una transacción injusta y desproporcionada, mucho menos de una operación mercantil sino un intercambio simbólico de presentes. Al señalarle que 500 euros equivaldrían a unos 10 mil pesos mexicanos, el apuesto Capitán —no se rían— ha dicho, imitando el estilo de las mañaneras de darle la vuelta al tema: sí, todo está por las nubes, el tomate por ejemplo y ni hablar del limón y el aguacate, es el capitalismo agroindustrial que ataca a las mesas de los trabajadores.

Pero para dar una muestra de desinterés económico, les voy a hablar a ustedes que nos beneficiaron con sus palabras y que mañana van a seguir, pero varios ya se van, describiéndoles a su auditorio. Están las compañeras milicianas que están atrás. Todas son mujeres, son jóvenes, menores de 30 años. O sea que en la categoría de Raúl serían infantiles, pues, niños, niñas en este caso. Yo estaba preocupado cuando sale la foto pornográfica de Iván, y estoy viendo dónde voy a conseguir psiquiatra y psicólogo para tratar el daño mental que han recibido estas compañeras. Pero no vieron, estaban viendo hacia el frente.

Por cierto, el compañero Iván Prado fue juzgado anoche. Fue encontrado inocente, porque él dijo claramente que no se pusiera esa foto y fueron los maloras de los Tercios Compas que están ahí y que están allá atrás, que colaron esa imagen.

Estas compañeras, menores de 30, pero la mayoría andan en sus 20 o menos, se hicieron milicianas para defenderse de los hombres, en serio. Y la primera clase que reciben, que yo les doy, es que les pregunto: cuáles son los puntos vulnerables de las mujeres. Y rápido dicen: los pechos, los ovarios… Se miran entre ellas y luego dicen: el cabello. Y yo les pregunto: ¿y por qué el cabello? Es que la agarras y no la sueltas, ahí sí ya le das lo que sea. Y cuando les preguntaba cuáles son los puntos vulnerables del hombre, no sabían. Entonces, lo primero que les enseño es cuáles son los puntos vulnerables y cómo lastimarlos, para defenderse de las agresiones de los hombres, de los varones, que a veces son sus familiares y a veces pueden ser compañeros.

Aquí han estado escuchando todo eso y han estado diciendo: puta madre, yo lo que quiero es darle una patada a ese güey que se quiere aprovechar de mí, y ahora resulta que es todo un sistema que tengo que combatir.

Entonces, ustedes estuvieron viendo todos estos días a estas compañeras, no saben su nombre, no lo van a saber, no conocen su rostro, muy guapas todas ellas, por eso les digo que usen pasamontañas porque si no se las roban por ahí. Estuvieron escuchando con atención, muchas palabras no las entendieron. Cuando los invito a ustedes, yo pienso en ellos, en ellas y en los que están allá atrás.

Es la segunda parte de lo que le quiero decir de sus escuchas, que son los compañeros que están allá atrás. Que a la hora que el Subcomandante Insurgente Moisés se puso de pie para hablar y dijo: hablo a nombre de… que son bases de apoyo, se pusieron de pie para decir: nosotros estamos hablando.

Esos compañeros y compañeras que están allá atrás toman apunte de una palabra que no entienden. O sea, los escuchan y escuchan una palabra que no entienden y la apuntan para buscarla luego o preguntarle a alguien qué quiere decir esa palabra, y entonces completar el rompecabezas de su exposición.

Esta compañera, Andrea, primero nos dio para abajo y luego nos dio para arriba y nos puso a cantar; bueno, los puso ustedes, a mí no me pasaron la letra. Se perdieron mi voz seductora de barítono. Y los compañeros que están allá atrás, o sea, mis compañeros y compañeras, que son mis jefes ahora, junto con el Subcomandante Insurgente Moisés que está allá, a pesar de que hayan entendido o no, entienden lo fundamental de lo que han dicho ustedes y se han respondido a esta pregunta: ¿son compañeros o son hermanos? Y se han respondido: son compañeros y compañeras. Y para que nosotros digamos eso… o sea, para que el Subcomandante Insurgente Moisés les diga a las madres buscadoras y a los padres buscadores: ustedes son zapatistas, cuesta. Cuesta sangre, sudor, lágrimas, cansancio y no pocas veces la muerte.

Esos fueron sus otros escuchas, además de los que están ahí, que desde allá no alcanzan a ver la exposición en diapositivas. Muchos de ellos cantan muy bien, debieron haberles pasado también la letra. Sí la tienen, órale, suelten de su ronco pecho. No, va a estar en las comunidades, lo van a reproducir ahí.

Y entre estos compañeros que están aquí, no está oreja policía o del S2 del ejército, porque dicen: ¿para qué si lo van a transmitir? ¿Por qué voy a estar ahí sentado y oyendo y aplaudiendo para que no se den cuenta que soy oreja? Mejor voy a estar aquí y como quiera le digo: general, aquí está el reporte, es más, lo tengo en vídeo.

Está el compañero y la compañera de la ONG comprometida, que está aterrado cuando los ha escuchado, porque ha dicho: uta, viene un chingo de chamba.

Está también el compañero y la compañera de la ONG mercenaria, que dice: proyectos.

Está el militante, el activista de organizaciones, grupos, colectivos, medios libres, etcétera, que es lo más cercano que encontramos nosotros a la descripción que hace Sombra el Guerrero de lo que es un guerrero y una guerrera o una guerreroa: el que lucha por algo aunque no le afecte directamente.

Y claro, no falta el que llegó hasta atrás, soy un pericazo o un chubi y está: pssssss, cámara, camarones y camerinos, clávate en la textura y el color de esa diapositiva. En su textura… y en eso aparece Iván en pelotas y se desintoxicó en el instante y se puso de rodillas y dijo: virgencita de Guadalupe, no lo vuelvo a hacer.

Queremos agradecerles a los que ya se van y a los que van a participar todavía mañana y que van a estar aquí. Su palabra fue en serio un semillero. Hemos agarrado mucho, yo en lo particular tengo que hacer mucho trabajo para incorporar todos sus conocimientos al análisis que hacemos nosotros. Esperamos que el broche de mañana sea lo que esperamos, un broche de oro, no sólo con las participaciones que faltan, que son de Vicente Moctezuma Mendoza, Iracema Gavilán y el plato fuerte, que es el de las diferencias.

Y esperamos que todavía nos acompañen ustedes mañana, para que ya el sábado no vayan con tanta prisa y lleguen con bien a sus casas, a sus trabajos y compartan la depresión que han recibido aquí.

Muchas gracias, buenas noches.