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Radio Zapatista

Día 5, sesión 2, del Semillero “Guerra contra la Humanidad”

Día 5, sesión 2
Semillero “Guerra contra la Humanidad”
(Las poblaciones y la naturaleza bajo asedio)

24 de julio de 2026
Cideci / Universidad de la Tierra, Chiapas

La última sesión del Semillero “Guerra contra la Humanidad” (Las poblaciones y la naturaleza bajo asedio) se dedicó a las diferencias.

Cerró así este extraordinario espacio de reflexión y pensamiento crítico con la fuerza, la potencia, la contundencia y la fiera ternura de mujeres y otroas, que con sus múltiples miradas nos invitaron a mirar con corazones indignados la violencia de un sistema mundo que se impone como único, pero también con amor y esperanza la multiplicidad de las realidades humanas que componen un mundo de muchos y deslumbrantes colores.

Qué mejor manera de cerrar este semillero que nos ofreció una oportunidad única de entender no sólo la tragedia que nos acomete como humanidad y como planeta en este momento de tanta oscuridad, sino también las muchas luces de esperanza nacidas del empeño por crear y proteger la vida desde tantos y tan diversos lugares y corazones: mundos otros que ya existen y que nos permiten esperanzar caminando en medio de la tormenta.


Titze Malambé – “Radiografía del cuerpo en resistencia”

Texto completo aquí.

(Descarga el audio aquí)

La piel como territorio y trinchera: guerra, disidencias y cuerpos descartables

Los cuerpos disidentes en México no son sujetos de protección estatal, sino territorios de guerra. Así lo expone Titze Malambe al analizar cómo la violencia contra las disidencias sexogenéricas, las trabajadoras sexuales y las personas trans no es un fenómeno aislado de la criminalidad común, sino parte de una estrategia sistemática de militarización, control y exterminio que caracteriza la fase actual del capitalismo en México.

Con claridad Malambé afirma: el Estado no protege estos cuerpos, los persigue. La policía que debería garantizar seguridad se convierte en verdugo. El sistema de justicia que debería investigar transfeminicidios los normaliza y olvida. El capitalismo que expulsa a las mujeres pobres, a las trans, a las disidencias, hacia la prostitución, luego las criminaliza por vender su cuerpo como último recurso de supervivencia.

Esta lógica no es nueva, pero se ha profundizado. Durante la llamada Cuarta Transformación, mientras el gobierno proclama que “está del lado de los pobres”, la militarización se intensifica, el crimen organizado sigue operando sin límites y los cuerpos disidentes siguen cayendo. Travestis asesinadas en Ecatepec, trabajadoras sexuales desaparecidas en Iztapalapa, personas trans golpeadas por la policía no son excepciones. Son política de Estado.

Malambé conectó los puntos que las autoridades mantienen separados: la represión policial contra trabajadoras sexuales, el proxenetismo que actúa sin castigo, el paramilitarismo que desaparece cuerpos incómodos, los transfeminicidios ejecutados impunemente. Todo funciona como un único mecanismo de aniquilación territorial.

La piel, dijo, es territorio. Y ese territorio está bajo ocupación.

Frente a esta realidad, la respuesta no puede ser pedir más protección a un Estado que mata. No se puede confiar en las instituciones que perpetúan la violencia. La salida, plantea Titze Malambé, es la que ya construyen las propias trabajadoras sexuales, las activistas trans, las disidencias: la organización desde abajo, la autonomía, la autodefensa, la construcción de redes de cuidado colectivo que el Estado nunca ofrecerá.

El llamado final fue directo: a periodistas, activistas, académicos, artistas, todos los que dicen pensar críticamente. Acompañar estas luchas no es un acto de caridad. Es reconocer que la defensa de los cuerpos disidentes es la defensa de la vida misma contra una máquina de muerte que sigue operando.


Vica Rule – “Potencia travesti contra realismo capitalista. Propaganda para una militancia a favor de la vida”

Texto completo aquí.

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La guerra contra la humanidad también persigue a las personas trans

La violencia contra las personas trans en México no es un hecho aislado ni una discusión reciente. Es parte de una guerra permanente contra la vida que se sostiene en la impunidad, el odio y el despojo.

Desde su propia historia como sobreviviente de tortura, secuestro y agresiones por su identidad, Vica Rule sostuvo que el sistema capitalista ha intentado despolitizar las luchas de la diversidad sexual mientras los crímenes de odio continúan creciendo. Recordó que los transfeminicidios y travesticidios llevan décadas ocurriendo en México y denunció que muchas de estas violencias permanecen invisibilizadas o son maquilladas por las autoridades.

La memoria es una forma de resistencia, insistió la activista. Recordó la historia de las primeras marchas del orgullo como espacios de protesta y no de celebración comercial, y llamó a desmontar los discursos de la ultraderecha que han colocado a las personas trans como blanco de una nueva ofensiva política.

Su mensaje concluyó con un llamado a romper la resignación, exigir justicia para las víctimas de la transfobia y mantener la rebeldía junto a las demás luchas del pueblo. “No podemos renunciar a la resistencia”, afirmó, porque la defensa de la diversidad también forma parte de la defensa de la humanidad.


Brenda Nava Galindo – “Habitar la fuga, crear otros mundos: el cimarronaje como memoria, territorio y resistencia antirracista frente al colonialismo”.

Texto completo aquí.

(Descarga el audio aquí)

El racismo no es sólo discriminación o prejuicio; es una estructura histórica de dominación.

Ese fue el punto de partida del análisis de Brenda Nava Galindo. El racismo es una creación histórica europea que permitió tanto la expansión del colonialismo como la acumulación originaria del capitalismo, por medio de una clasificación jerárquica de la humanidad.

“El racismo es una tecnología del poder que organiza y jerarquiza quién merece vivir con dignidad, quién puede acceder a derechos y quién es reducido a una condición de inferioridad.”

La raza, que biológicamente no existe, fue creada como categoría por los colonizadores europeos para justificar la apropiación de los territorios y riquezas y la esclavitud y exterminio de las poblaciones originarias, africanas y afrodescendientes. Esta clasificación colocó a lo europeo —concebido como “blanco”— en la cúspide de la humanidad —la “civilización”—, mientras lo indígena y lo africano se redujeron a la categoría de salvaje, primitivo, irracional y, desde luego, inferior. En efecto, la jerarquía impuesta por el racismo define en la práctica quiénes son considerados humanos en el pleno sentido de la palabra, y quiénes no.

Esta concepción jerárquica de la humanidad llegó a América con la conquista y colonización europeas, pero no desapareció con las independencias. Quedó enraizada en el imaginario colectivo y ha sido impuesta con violencia por la distribución desigual no sólo del poder, de la riqueza y del trabajo, sino también del conocimiento; o sea, qué conocimientos y formas de entender el mundo son válidos y cuáles no. Quiénes son capaces de producir conocimiento y quienes son apenas “objetos de estudio”. Compara así el “extractivismo epistémico” (la apropiación de conocimientos de los pueblos considerados “inferiores” por parte de las élites culturales hegemónicas) al extractivismo de minerales o hidrocarburos. Ante eso, la propuesta no es rechazar la ciencia ni el conocimiento de matriz europea, sino “desarticular el monopolio de la verdad”: “un proceso profundo de cuestionamiento radical de las jerarquías del saber, poder y ser que heredamos de la modernidad colonial y, después, la construcción de horizontes alter-nativos”.

La activista también hizo una crítica contundente a lo que llamó el “feminismo blanco hegemónico”. Aclaró que no se refiere con esto a todo feminismo que surge en Europa ni a toda feminista “blanca”, sino a aquel feminismo que concibe a la mujer “blanca” como patrón universal e ignora las profundas diferencias entre sus experiencias y las de las mujeres racializadas. Esto porque, al hacerlo, ese “feminismo blanco” invisibiliza las violencias de género atravesadas también por el despojo territorial, la militarización, el extractivismo, el empobrecimiento y la discriminación racial.

Finalmente, describió el trabajo anticolonial y antirracista de la colectiva AFROntera Cimarrona, del cual es parte. El nombre de la colectiva, explicó, se inspira en el cimarronaje: la fuga de esclavizados y la fundación de comunidades autónomas en las que, a contrapelo del borramiento ejercido por la colonialidad, florecía “la memoria de sus orígenes, de sus lenguas, de sus prácticas religiosas y de sus propias estructuras sociales”. El cimarronaje fue, así, ejemplo vivo de las alter-nativas posibles de sociedades otras fundamentadas en los saberes y formas de entender el mundo de los pueblos inferiorizados por la colonialidad. Algo que, en muchos sentidos, dijo, tiene semejanzas con el zapatismo.


Argelia Guerrero – “‘Danza para mujeres’… que luchan”

Texto completo aquí.

(Descarga el audio aquí)

El 8 de marzo de 2018, en medio de la oscuridad, más de dos mil velas se prendieron en las manos de mujeres zapatistas, quienes simbólicamente se las entregaron a los varios miles de mujeres de todo el mundo reunidas en ese primer Encuentro de Mujeres que Luchan. “Esa luz es para ti”, dijeron. “Cuando sientas que es muy dura la lucha, o sea, la vida, préndela de nuevo en tu corazón”. “Y no la quedes”, añadieron: llévala a las asesinadas, las desaparecidas, las presas, las violadas, las violentadas de tantas formas, para que esa lucecita ilumine el futuro.

Este último día del Semillero, la bailarina, investigadora y activista Argelia Guerrero nos trajo esa lucecita en la forma de un ramillete de mujeres que luchan, al ritmo de los siete movimientos y la aleluya que componen el Stabat Mater de Pergolesi, la música de “una de las danzas más bellas creadas por la bailarina y coreógrafa mexicana Gloria Contreras”: Danza para mujeres, a lo que Guerrero añadió: que luchan. Una obra, explicó, dedicada a las madres.

Madres buscadoras, en su incansable lucha en busca de sus hijos e hijas desaparecidas, cargando el dolor indecible de la ausencia y la incertidumbre y enfrentando no sólo la inacción e ineptitud del Estado, sino la criminalización, persecución y denigración de las propias madres, reflejo clarísimo de la complicidad del gobierno mexicano con el crimen organizado.

Mujeres trabajadoras, cuya lucha nace de la explotación laboral y de clase, enfrentando condiciones precarias impuestas por el capitalismo y defendiendo derechos laborales.

Madres de víctimas de feminicidio y mujeres víctimas de la violencia machista, quienes combaten la impunidad, la revictimización y el olvido —siendo no pocas veces, ellas mismas, también asesinadas—, reivindicando la memoria de sus hijas y exigiendo justicia.

Mujeres indígenas, que defienden sus pueblos, culturas, lenguas y territorios, y cuya resistencia inspira espacios como la Glorieta de las Mujeres que Luchan, en donde se han reunido mujeres mazatecas, otomíes, triquis, mazahuas y otras para compartir sus historias, y donde se transforma el dolor colectivo en “jardines de memoria”.

Defensoras del territorio, entendiendo el territorio no solo como tierra, sino también como cuerpo, memoria, identidad, comunidad y espacios de vida.

Mujeres jóvenes, que transforman su rebeldía en organización política y social frente al capitalismo, el patriarcado y otras formas de opresión.

Mujeres artistas, que utilizan la música, la danza, el cine, la fotografía, el bordado y otras expresiones para visibilizar las luchas, construir memoria y fortalecer la resistencia colectiva.

El aleluya con que concluye la pieza, dijo Guerrero, simboliza esa lucecita que las zapatistas nos entregaron hace ocho años. Una luz que se custodia en colectivo, que titila con las desaparecidas, las asesinadas, las presas, las violadas, las golpeadas, las acosadas.

“La lucha no volvió a ser igual desde aquella noche que nos iluminaron con su luz, compañeras. Falta mucho por caminar, pero aquella noche nos sentimos menos solas.”


“Como mujeres que somos”

Mujeres y otroas zapatistas hicieron uso de la palabra para clausurar el semillero “Guerra contra la humanidad” y llamaron a sembrar el común frente a un sistema que quiere desaparecer la vida.

Este no fue un discurso de despedida. Fue una conversación de mujer a mujer, de otroa a otroa, de pueblo a pueblo, de dolor a esperanza.

Las mujeres y otroas —bases de apoyo, una miliciana, una coordinadora de artes, dos miembras de la Comisión Permanente del Gobierno Autónomo— hicieron de la palabra un abrazo colectivo y un llamado urgente a organizarse para defender la vida. Representando la voz de miles de mujeres zapatistas y otroas, Marijose, Mia, Yuli, Remedios, Fernanda, Mareli, Erica, hicieron uso de su palabra. (Textos completos y audios abajo)

Marijose, recordó la historia de explotación que han cargado las abuelas, bisabuelas y tatarabuelas. Esta historia de explotación y violencia, dijo, continúa golpeando sobre todo a las mujeres indígenas, pobres y trabajadoras. “El sistema capitalista busca dividirnos por género, raza, religión o identidad, cuando la respuesta sólo puede construirse en común.”

Desde su experiencia como mujer trans zapatista, Mía compartió que en el común encontró autonomía, respeto, libertad y una familia. “Su dolor es nuestro dolor, su rabia nuestra rabia”, expresó, dirigiéndose a todas las disidencias que han sufrido y sufren las distintas violencias del sistema. El enemigo no son las diferencias entre los pueblos, sino un sistema que alimenta la discriminación y el despojo.

Las voces de Yuli, Remedios, Fernanda, Mareli y Erica fueron tejiendo un mismo mensaje. Mostraron su solidaridad a las madres buscadoras —”sentimos su dolor y su rabia, y reconocemos cómo luchan madres, padres, hermanos y hermanas, hombres y mujeres”—. Hablaron sobre las juventudes reclutadas por el crimen organizado, la violencia contra mujeres y niñas, el saqueo de los territorios y de la Madre Tierra. Pero, sobre todo, hablaron de la organización como el único camino posible:

El capitalismo es cruel, inhumano y criminal. Nació para el mal y por el mal morirá.

Aclararon que no convocan a la guerra, sino a construir justicia, libertad y democracia desde abajo, sin esperar que el cambio llegue de quienes gobiernan para sus propios intereses.

El mensaje es claro y fue proyectado con una certeza sembrada en la tierra que defienden: “Sólo hay un camino y ese camino es el común”.

Con esa convicción, las mujeres zapatistas concluyeron el Semillero mirando hacia el futuro.

Nosotras, las mujeres zapatistas, como mujeres que somos, creemos en este cambio. En Chiapas, en algún lugar del mundo, ya nació el común.

Marijose, otroa zapatista | Texto completo | Descarga el audio

Mia, otroa zapatista | Texto completo | Descarga el audio

Yuli, Comisión Permanente del Gobierno Común | Texto completo | Descarga el audio

Remedios, Comisión Permanente del Gobierno Común | Texto completo | Descarga el audio

Fernanda, jóvena coordinadora de arte | Texto completo | Descarga el audio

Mareli, miliciana | Texto completo | Descarga el audio

Erica, base de apoyo | Texto completo | Descarga el audio

Fotos: Radio Pozol

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Miliciana Mareli

Palabras de la compañera Mareli, miliciana

Por Mareli
Semillero Guerra contra la Humanidad (Las poblaciones y la naturaleza bajo asedio)
24 de julio de 2026

(Descarga el audio aquí)

Por eso, hermanos, hermanas, hermanoas, nosotras decimos que el sistema capitalista es cruel, inhumano y criminal. Y también decimos que el sistema capitalista nació por mal y por mal morirá.

¿Por qué decimos eso? Así como ya lo dijeron ustedes, por las guerras injustas que hace en diferentes partes del mundo: mata niños, niñas, ancianos, ancianas; no respeta nada, no respeta ni la vida. Y con toda esa destrucción que hace, también destruye a la naturaleza. Así como ya dijeron nuestras compañeras, que descuartiza a personas, a seres humanos, es lo mismo que está haciendo con la naturaleza, con la Madre Tierra: la está descuartizando, le está haciendo múltiples heridas. Y eso ustedes ya nos lo dijeron. Y no conforme con destruirla, con descuartizarla, con matarla, lo que hace también es que la contamina, así como ya lo explicaron ustedes: que contamina con sus fábricas, con sus químicos.

Por eso ahí decimos que es inhumano, cruel y criminal. ¿Por qué? Porque ahí mata a seres vivos. Y nosotras nos preguntamos: ¿qué culpa tienen esos seres vivos? ¿Acaso esos seres vivos, esos animales, son los que están haciendo daño? ¿O acaso esos seres vivos son los criminales para que sean matados injustamente? O solo porque no se pueden defender, ¿por eso ese sistema capitalista les da derecho? Piensan que tienen derecho a matar como quieran. Eso es lo que hace el sistema capitalista.

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Subcomandante Insurgente Moisés

Subcomandante Insurgente Moisés – Mensaje para las familias buscadoras

Subcomandante Insurgente Moisés
Semillero Guerra contra la Humanidad (Las poblaciones y la naturaleza bajo asedio)
23 de julio de 2026

(Descarga el audio aquí)

Tengo que pararme porque nuestra palabra como zapatistas, mujeres, hombres, niños, ancianos, hablo a nombre de ellos, dirigida a nuestras compañeras, compañeros, buscadores, buscadoras. Hablo por ellas y por ellos.

Compañera, madre buscadora, compañero, padre buscador:

Para nosotros, nosotras, zapatistas, eres como un zapatista, una zapatista. Es un gran lucha y es un gran ejemplo. Nos haces recordar, buscando a tus seres queridos, donde te toca estar.

Nos haces sentir como cuando nosotros, nosotras, pueblos originarios, nunca nos conoció el sistema capitalista. Estuvimos olvidados, no existíamos para ellos. Hoy, compañera, compañero, buscadores, buscadoras, nos das un ejemplo.

Nosotros, zapatistas, aquí estamos, estamos luchando, estamos contra el sistema capitalista, pero a tu hija, a tu hijo, son mis hermanos, son nuestros hermanos, son nuestras hermanas. Somos familia, porque mira cómo nos hace el sistema capitalista, pero nos das el ejemplo. Los sentimos como si fuéramos, que ustedes como mamás, como si fuera de que entonces somos sus hijos, sus hijas, que los estás buscando.

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David Barrios

El fin de las guerras y las luchas por el futuro

Por David Barrios
Semillero Guerra contra la Humanidad (Las poblaciones y la naturaleza bajo asedio)
23 de julio de 2026

(Descarga el audio aquí)

Bueno, pues primero que todo, muchas gracias por esta invitación. También muchas gracias a todas y todos quienes lo han hecho posible, y también agradezco mucho al CIDESI por recibirnos.

Bueno, voy a leer esta presentación que se llama “El fin de las guerras y las luchas por el futuro”.

De nuevo, en estas tierras se convoca una actividad, un semillero que tiene como uno de sus propósitos identificar las modalidades y las formas de funcionamiento de las guerras en la actualidad, con un doble acercamiento hacia cómo se despliega contra la humanidad y la naturaleza.

Durante estos días ya se ha planteado que esa separación es una de las herencias más problemáticas en el capitalismo y su manera de entender la vida, porque la vida es un nudo, una trama y urdimbre que de por sí es inseparable. Esto que ahora parece tan urgente tener en cuenta, más que una idea novedosa que a alguien se le ocurrió en alguna universidad o centro de pensamiento, es uno de los saberes más importantes que nos aportan las y los defensores del territorio, que han sido y siguen siendo los pueblos.

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Bruno Miranda

Miradas críticas de las migraciones y las fronteras

Por Bruno Miranda
Semillero Guerra contra la Humanidad (Las poblaciones y la naturaleza bajo asedio)
23 de julio de 2026

(Descarga el audio aquí)

Muy buenas tardes a todas las personas presentes. Siento un mixto de emociones: alegría, honor y un profundo sentido de responsabilidad para hablar de un tema que puebla los titulares de periódicos a diario. Este es un texto que es fruto de discusiones colectivas a lo largo de los últimos años y de colaboraciones colectivas con personas migrantes en situación de movilidad, con defensoras en femenino y abogadas en femenino litigantes que hacen litigio estratégico para contornar todos los controles migratorios y de asilo. Y colegas críticas de las migraciones y las fronteras.

Yo he sido un aprendiz suyo, zapatistas desde hace mucho tiempo, de manera que este texto es una forma sencilla, pero honesta y sensata, quiero pensar, de retribución desde las trincheritas que ocupo para transmitir miradas críticas introductorias, pensando en que pueda haber otro espacio y momento para profundizar sobre el tema que me ocupa.

Yo voy a hacer una lectura a una velocidad para que puedan retener lo que voy a decir, al menos parte de lo que voy a decir.

En ocasiones se dice que la migración es tan antigua como la humanidad, que la migración nos hizo humanos y humanas, o incluso que los seres humanos siempre migraron. Estas afirmaciones no son necesariamente falsas. Sabemos que, desde tiempos remotos, distintos grupos humanos se desplazaron en busca de alimentos, explorando nuevos territorios. La movilidad forma parte de la historia de nuestra especie. Ese es un hecho.

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Radio Zapatista

Día 3 – Semillero “Guerra contra la Humanidad”

Día 3 del Semillero “Guerra contra la Humanidad”
(Las poblaciones y la naturaleza bajo asedio)

22 de julio de 2026
Cideci / Universidad de la Tierra, Chiapas

En el auditorio repleto del Cideci / Universidad de la Tierra Chiapas, se reunieron, este 22 de julio de 2026, 645 personas de 27 geografías del mundo, así como más de 200 “escuchas” zapatistas, para el tercer día del Semillero Guerra contra la Humanidad (Las poblaciones y la naturaleza bajo asedio).

En ese gran espacio de pensamiento crítico, se compartieron reflexiones potentes sobre la fase actual del capitalismo, así como el genocidio del pueblo palestino, pero también su resistencia y dignidad.

Compartimos aquí un resumen de las ponencias, así como los audios y ligas a los textos completos, que consideramos fundamentales para comprender nuestro mundo y, así, construir en común alternativas reales ante el desastre que nos acomete.


Carlos Alberto Ríos Gordillo – “Huellear a la hidra cabezona. Pistas para una contrahistoria rebelde”

Texto de la ponencia completa aquí.

(Descarga el audio aquí)

El historiador Carlos Alberto Ríos nos comparte su reflexión sobre el pensamiento crítico frente a la hidra capitalista, que representa como “La hidra cabezona”, a la que se puede comprender y enfrentar si se aprende a leer sus huellas, descubrir sus transformaciones y reconocer la forma en la que reproduce la explotación, el despojo, la represión y la devastación de la naturaleza.

Ríos comparte esta reflexión retomando el seminario “El pensamiento crítico frente a la hidra capitalista” realizado hace más de una década, donde el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional comparó al capitalismo con la hidra de la mitología: un monstruo que se fortalece cada vez que se le ataca. Sin embargo, afirma, no es invencible, y su principal debilidad puede descubrirse mediante el pensamiento crítico y la organización colectiva.

El historiador recuerda uno de los cuentos de la sabiduría del viejo Antonio, que a través de su relato “los arroyos cuando bajan”, simboliza a estos “lectores de huellas”, que no solo contemplan el rastro, sino huellan el peligro en la montaña, para agazaparse, anticiparse y prepararse para la embestida. Pero no basta, enfatiza, sólo identificar al adversario, sino también conocer la forma en que éste reescribe la historia para justificar el dominio y ocultar las causas profundas de la desigualdad.

En este análisis, Ríos menciona que es importante narrar la historia desde la mirada de los pueblos que resisten y no desde la versión de los vencedores. Cada huella del capitalismo —masacres, desapariciones, despojos, crisis ambientales o megaproyectos— es una evidencia clara de la lógica de acumulación de capital detrás de los conflictos contemporáneos.

Ríos reivindica así la experiencia de autonomía zapatista y la manera en la que los zapatistas han leído el mundo, han narrado la historia del mundo, cómo han revelado aquello que está entorno a la huella.

A partir de las huellas de la hidra, los zapatistas saben cómo es el enemigo, de dónde ha venido, cómo ha cambiado, hacia dónde va y cómo podemos darle caza.

Ríos, entiende las trece demandas históricas del EZLN —tierra, techo, trabajo, alimentación, salud, educación, independencia, libertad, democracia, justicia, paz, información y cultura— como una alternativa concreta al modelo capitalista. Son palabras mágicas, afirma, porque nos permiten ver la magia de un mundo para la vida, de sus personajes cotidianos, de sus errores, problemas y contradicciones. … no son sólo palabras cuya definición se encuentra en un diccionario, puesto que, como aprendimos en “La historia de las palabras” del viejo Antonio, estas últimas deben llevar corazón.

Son exigencias presentadas como áreas de trabajo que se materializan en prácticas cotidianas dentro de las comunidades autónomas, donde la organización, el autogobierno y el principio de “mandar obedeciendo” demuestran que es posible construir otras formas de vida.

Asimismo, advierte que el capitalismo no sólo combate militarmente a las experiencias rebeldes, sino que también intenta apropiarse de sus aprendizajes mediante estrategias de contrainsurgencia, programas asistenciales y mecanismos de cooptación. Por ello, reitera, leer las huellas del enemigo no basta: la verdadera defensa radica en la organización comunitaria y la construcción permanente de alternativas.

Y concluye que el “huelleo” no es únicamente un método para interpretar la historia, sino una herramienta política para desenmascarar al poder y descubrir posibilidades de transformación allí donde el sistema pretende imponer la idea de que no existe alternativa. Desde esa mirada, la contrahistoria zapatista invita a narrar el mundo “desde abajo y a la izquierda”, reconociendo la resistencia cotidiana de los pueblos como el espacio donde aún es posible sembrar esperanza frente a la crisis global.


Mateo Crossa Niell: Los nuevos rostros de la explotación en la guerra del capital contra la clase trabajadora

Texto de la ponencia completa aquí.

(Descarga el audio aquí)

El investigador y doctor en Estudios Latinoamericanos por la UNAM, Mateo Crossa Niell, sostuvo que el capitalismo atraviesa una nueva etapa marcada por una acelerada concentración de la riqueza y por la alianza entre el capital financiero y las grandes corporaciones tecnológicas, proceso que está transformando las formas de explotación laboral y el papel de los Estados.

Durante su conferencia en el Cideci/UniTierra Chiapas, explicó que, tras la pandemia de COVID-19, la concentración del capital se incrementó a una velocidad sin precedentes. Señaló que el centro del poder económico ya no reside únicamente en los grandes empresarios, sino en gestoras globales de activos como BlackRock, Vanguard y State Street, cuya influencia se extiende a miles de empresas estratégicas, incluidas las principales compañías tecnológicas.

Crossa afirmó que esta convergencia entre finanzas y tecnología permite concentrar el control sobre plataformas digitales, infraestructura informática e inteligencia artificial. Desde su perspectiva, estas herramientas no están orientadas a liberar el trabajo humano, sino a intensificar el despojo, fortalecer los monopolios y ampliar los mecanismos de vigilancia y control.

El investigador también planteó que el resurgimiento de los discursos nacionalistas responde a la necesidad del capital de utilizar nuevamente al Estado-nación como instrumento para reorganizar la competencia global, legitimar procesos de militarización y proteger los intereses económicos dominantes.

En la segunda parte de su exposición abordó las nuevas formas de explotación laboral. Rechazó la idea de que la inteligencia artificial sustituirá masivamente a las personas trabajadoras y sostuvo que, por el contrario, amplía y reorganiza la explotación del trabajo. Señaló que la clase trabajadora actual incluye no solo a obreros industriales, sino también a empleados del sector servicios, repartidores por aplicación, trabajadores de plataformas digitales, desarrolladores de software, personal de logística, migrantes y quienes realizan tareas invisibles para entrenar sistemas de inteligencia artificial.

Retomando el concepto de “infoproletariado”, explicó que millones de personas laboran bajo esquemas de vigilancia permanente, ritmos intensificados y creciente precarización. Criticó los modelos de contratación por plataformas, que mantienen disponibles a los trabajadores sin garantizar ingresos mínimos y excluyen de la jornada laboral el tiempo de espera, trasladando los riesgos empresariales a quienes trabajan.

Asimismo, destacó la existencia de los llamados ghost workers o “trabajadores fantasmas”, personas que desde sus hogares etiquetan imágenes, textos y datos para entrenar algoritmos, generalmente mediante subcontratación internacional, con bajos salarios y utilizando recursos propios. A su juicio, la inteligencia artificial no elimina el trabajo humano, sino que lo invisibiliza.

Como conclusión, Crossa Niell afirmó que la clase trabajadora del siglo XXI es más amplia, diversa y dispersa que nunca, pero continúa siendo el fundamento del funcionamiento del capitalismo. Frente a las nuevas formas de explotación, llamó a reconocer esta nueva composición del trabajo y a fortalecer la organización colectiva como respuesta a los desafíos del capitalismo contemporáneo.


Subcomandante Insurgente Moisés

Texto completo aquí.

(Descarga el audio aquí)

El Subcomandante Insurgente Moisés planteó que el problema central del capitalismo es la propiedad privada, origen de la explotación, la desigualdad, la injusticia y la destrucción de la vida. Explicó que los zapatistas escuchan con atención los análisis presentados en el encuentro para confirmar, desde distintas realidades del mundo, que el sistema capitalista concentra cada vez más el poder económico, político y militar en manos de unos cuantos propietarios.

Frente a ello, afirmó que la principal pregunta ya no es describir cómo funciona el sistema, sino qué hacer para transformarlo. La respuesta que han construido las comunidades zapatistas es “el común”, una forma colectiva de organizar la vida inspirada en las experiencias de sus antepasados, quienes enfrentaron la explotación organizándose de manera comunitaria.

Explicó que el común no significa quitar las pertenencias individuales, sino producir colectivamente aquello que será de beneficio compartido: la tierra, la salud, la educación, el conocimiento y los frutos del trabajo. Insistió en que este modelo no proviene de un manual, sino de la práctica, el aprendizaje constante y la organización.

El subcomandante insistió en que la transformación requiere la participación de todas las generaciones: los mayores aportan su experiencia y los jóvenes garantizan la continuidad de la lucha. También destacó que la organización debe surgir desde cada espacio donde existe explotación —el campo, la ciudad, las escuelas, los hospitales, las fábricas y los pueblos originarios— y fortalecerse mediante la práctica, más que por la teoría.

Criticó las políticas de la llamada Cuarta Transformación, al considerar que han profundizado la fragmentación de las comunidades y favorecido nuevas formas de despojo. Finalmente, advirtió que el capitalismo acelera la destrucción de la naturaleza y sostuvo que nadie liberará a los pueblos si estos no se organizan por sí mismos. Concluyó que el sistema capitalista es inhumano, cruel y criminal, y rechazó la idea de que pueda ser humanizado, llamando a construir alternativas colectivas desde abajo y en común.


Capitan Marcos – El amor y el desamor según el Ejército Zapatista de Liberación Nacional

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Para el EZLN, explicó poéticamente el Capitán Insurgente Marcos, el amor y el desamor son principios éticos y políticos. El amor, dijo, es una semilla que requiere cuidado, perseverancia y compromiso constante para florecer. El amor verdadero no busca la semejanza, sino que nace del reconocimiento y respeto de las diferencias, manteniendo un camino común sin renunciar a la identidad de cada persona o colectivo. Para el zapatismo, amar implica procurar que quienes caminan juntos sean siempre mejores, individual y colectivamente.

En contraste, el desamor tiene que ver con el olvido, el oportunismo, el interés pasajero y la utilización de las personas o de las luchas para obtener beneficios propios. El EZLN distingue así entre quienes han permanecido solidarios a lo largo del tiempo y quienes se acercaron únicamente por conveniencia o moda.

El EZLN reconoci y agradece a quienes han acompañado la lucha zapatista durante décadas: comunidades religiosas comprometidas, defensores de derechos humanos, artistas, intelectuales, organizaciones sociales, jóvenes y jóvenas, personas mayores o “de juicio” y movimientos de México y del mundo que han compartido la resistencia sin dejar de ser quienes son. En particular, las madres buscadoras, cuya lucha es un ejemplo de dignidad y resistencia.

Finalmente, el EZLN extiende ese amor solidario a todas las luchas históricas contra la opresión y en particular a Palestina: el símbolo contemporáneo que concentra las contradicciones, las violencias y las resistencias frente al capitalismo, y cuya causa representa una expresión vigente de la lucha por la vida y la dignidad.


Micaela Gramajo – “Proyecto Olivo”

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Micaela Gramajo presentó una reflexión sobre la historia de Palestina, el sionismo y el papel del arte como herramienta de memoria, denuncia y solidaridad. Inició con un recorrido histórico que ubicó a Palestina como un territorio habitado y con una vida política, social y cultural propia antes de la creación del Estado de Israel. Explicó que la Declaración Balfour (1917), la inmigración sionista promovida durante el mandato británico, la Nakba de 1948, la ocupación de 1967 y el bloqueo de Gaza consolidaron un proceso de colonización, despojo y apartheid que, afirmó, desemboca en el actual genocidio.

La autora definió al sionismo como una ideología política colonial y sostuvo que no debe confundirse con el judaísmo. Recordó la existencia de corrientes históricas de judíos antisionistas, como el Bund, y criticó el uso del antisemitismo para descalificar las críticas al Estado de Israel. Desde su propia historia familiar —marcada por el Holocausto y el exilio de la dictadura argentina— relató cómo llegó al antisionismo y su participación en el colectivo Judíes por una Palestina Libre, que exige el fin del genocidio, el derecho al retorno del pueblo palestino y la articulación de las luchas por la justicia.

En la segunda parte de su intervención explicó el proceso de creación de la obra “Proyecto Olivo”, una pieza teatral construida junto con dos niñas mexicanas y el palestino Omar, cuya historia familiar permitió narrar la historia de Palestina desde 1948 hasta la actualidad. Destacó que la obra privilegia el testimonio y la presentación de las propias niñas sobre la representación teatral tradicional, convirtiendo el escenario en un espacio de encuentro, aprendizaje y acompañamiento.

Finalmente, Gramajo reflexionó sobre el adultocentrismo y propuso reconocer a niñes y jóvenes como sujetos políticos con capacidad para participar, decidir y transformar su entorno. Llamó a construir formas de coprotagonismo entre generaciones y concluyó recordando el impacto devastador de la guerra sobre la niñez palestina, reivindicando la necesidad de escuchar sus voces y mantener viva la solidaridad con Palestina.


Ivan Prado – Palestina, palabra semilla de esperanza, raíz humanidad

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En una emotiva compartición Iván Prado, nos ofreció una reflexión política y personal sobre Palestina desde su experiencia como integrante de Pallasos en Rebeldía, organización con la que ha trabajado durante más de dos décadas en territorios palestinos. A través de vivencias en Gaza y Cisjordania, relató cómo el arte, en particular el circo y el teatro, se convierten en formas de resistencia frente a la ocupación. Destacó la dignidad y la capacidad de esperanza del pueblo palestino, ejemplificadas en un payaso que continuó animando a pacientes en un hospital durante un apagón provocado por la falta de combustible. Para Prado, estas experiencias muestran que la vida y la solidaridad son más fuertes que la destrucción.

Iván Prado sostiene que Israel constituye un proyecto militar y colonial basado en la ocupación, el despojo y la destrucción sistemática del territorio palestino, al que definió como una forma de “necrocolonialismo”. Esta lógica, dijo, no solo busca controlar la tierra, sino también eliminar la memoria, la cultura y las condiciones de vida del pueblo palestino. Al mismo tiempo, el Estado israelí ejerce una fuerte y negativa influencia internacional en los ámbitos político, mediático y tecnológico.

Frente a ello, propone fortalecer la solidaridad internacional mediante acciones como el movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), y subraya la importancia de distinguir entre judaísmo y sionismo, reconociendo la existencia de comunidades y movimientos judíos antisionistas que rechazan las políticas del Estado de Israel.

Palestina, concluyó Prado, es un símbolo universal de resistencia y esperanza. Su lucha trasciende las fronteras geográficas y representa la defensa de la dignidad humana frente a la injusticia. Palestina se ha convertido hoy en una “palabra semilla” que inspira la solidaridad internacional y la construcción de un mundo más justo, donde la resistencia y la vida prevalezcan sobre la violencia y la opresión.

Fotos: Radio Pozol

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Radio Zapatista

Día 2 – Semillero “Guerra contra la Humanidad”

Día 2 del Semillero “Guerra contra la Humanidad”
(Las poblaciones y la naturaleza bajo asedio)

21 de julio de 2026
Cideci / Universidad de la Tierra, Chiapas

Este segundo día del Semillero “Guerra contra la Humanidad” reunió las reflexiones de la periodista independiente y docente del ITESO Alejandra Guillén González, con la presentación “Desaparición y leva para la acumulación de capital. Grietas de resistencia ante el nuevo dominio”; del historiador e investigador Ilán Semo, que habló sobre “La caída del antiguo orden y las nuevas formas de la guerra”; del etnólogo Mauricio González González, con la ponencia “La guerra por otros medios: fracking en territorios insumisos”; y del politólogo y maestro en medio ambiente Pablo Montaño, con plática sobre “La palabra esperanza ante la Guerra contra la Naturaleza”. El Capitán Insurgente Marcos leyó el cuento “El amor y el desamor según Sombra, el guerrero”, y al finalizar el día interpeló a los dos últimos con algunas preguntas.

Son reflexiones desde diferentes ángulos que nos ayudan no sólo a enteder algunas de las diversas formas en que el Estado capitalista en general, y el mexicano en particular, devastan territorios y sociedades, sino también a vislumbrar la esperanza en las muchas formas de resistencia y construcción de otras realidades desde abajo.

Resumimos aquí las ponencias, y ofrecemos a los lectores los originales en audio y sus transcripciones completas en texto.


Alejandra Guillén – “Desaparición y leva para la acumulación de capital. Grietas de resistencia ante el nuevo dominio”

Texto de la ponencia completa aquí.

(Descarga el audio aquí)

Alejandra Guillén analizó cómo las desapariciones y el reclutamiento forzado forman parte de una estrategia de acumulación de capital ligada a la expansión de corporaciones criminales, en complicidad con intereses económicos y estatales. A partir del caso de Jorge, desaparecido en 2012 en Jalisco, sostiene que desde esos años comenzó un modelo de esclavitud y leva destinado a formar ejércitos para controlar territorios, proteger negocios legales e ilegales y facilitar el despojo de recursos naturales.

La autora explica que esta violencia no puede entenderse de manera aislada. La desaparición de personas, el desplazamiento forzado, la devastación ambiental y el saqueo de bosques, minas y tierras responden a una misma lógica. En regiones como Jalisco, Michoacán y la Sierra Madre Occidental, la destrucción de comunidades campesinas e indígenas ha ido acompañada del avance de megaproyectos, monocultivos y economías criminales. El objetivo es vaciar los territorios para ejercer un control total sobre ellos.

Guillén describe el funcionamiento del reclutamiento forzado: mediante engaños, falsas ofertas de empleo, detenciones arbitrarias o amenazas, miles de jóvenes son llevados a centros de entrenamiento donde son sometidos a violencia extrema para convertirlos en integrantes de grupos armados. Quienes sobreviven son enviados a distintos estados donde continúan las disputas territoriales. Esta maquinaria requiere transformar a las víctimas en victimarios para garantizar el dominio y la expansión del negocio criminal.

Guillén subrayó también el papel fundamental de las madres buscadoras, quienes han revelado la magnitud del fenómeno, documentado centros de reclutamiento y obligado al país a mirar una realidad que durante años permaneció oculta. Gracias a su trabajo se han conocido testimonios y evidencias que permiten comprender mejor la estructura de estas redes.

Frente a este panorama, Guillén identifica espacios de resistencia. Destaca comunidades como Ostula, Cherán y diversos pueblos wixaritari, donde la organización comunitaria, la defensa del territorio, la vida espiritual y el vínculo con la naturaleza han dificultado el avance de estas formas de dominación. Recupera además las voces de docentes y habitantes indígenas que afirman que la protección del territorio y la relación con la Madre Tierra son inseparables del cuidado de la vida y de las nuevas generaciones.

Guillén concluye que la desaparición de personas, la guerra contra las comunidades y la devastación ambiental forman parte de un mismo proceso de despojo. Ante ello, plantea que las enseñanzas de las madres buscadoras y de los pueblos organizados muestran que aún existen grietas de resistencia. El desafío es impedir que continúe el reclutamiento y la desaparición de más personas, fortalecer la defensa comunitaria del territorio y evitar que la violencia tenga la última palabra.


Ilán Semo – “La caída del antiguo orden y las nuevas formas de la guerra”

Texto completo de la ponencia aquí.

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El historiador Ilán Semo inició celebrando la próxima llegada de los zapatistas a la Ciudad de México en diciembre de este año, pero aclaró que la capital ha perdido gran parte de su tradición de organización social y participación política. Describió una ciudad marcada por el aislamiento, el uso excesivo de las pantallas, el predominio del automóvil y el miedo derivado de la violencia, elementos que considera parte de una estrategia de control social.

Para desarrollar su argumento, recurrió a una antigua leyenda persa en la que un pretendiente elige un blasón de cobre en lugar del oro o la plata, porque representa la pertenencia a una comunidad y a un territorio. A partir de esta historia, explicó las ideas de Pufendorf y Clausewitz sobre la guerra: el objetivo principal no es solo conquistar territorios, sino destruir el sentido de comunidad del adversario y, posteriormente, imponer un nuevo orden o hegemonía. Relacionó esta interpretación con diversos procesos históricos, como la conquista de América, la Independencia de México, el colonialismo europeo y las dos guerras mundiales.

Semo sostiene que las guerras contemporáneas han cambiado profundamente. Ya no buscan únicamente derrotar militarmente al enemigo, sino fragmentar a las sociedades mediante la destrucción de sus vínculos comunitarios. Como ejemplos menciona conflictos recientes en Palestina, Siria, Libia y Ucrania, donde predominan los ataques aéreos, el uso de drones, la vigilancia digital y la llamada “guerra cognitiva”, cuyo propósito es sembrar dudas, desinformación y desconfianza dentro de la población. Asimismo, destaca la importancia de la disputa por las narrativas, pues quien controla el relato puede influir en la percepción de la realidad y fortalecer su poder.

En el ámbito internacional, interpreta conflictos como el de Irán desde una perspectiva geopolítica y económica, argumentando que están vinculados a la defensa de la hegemonía del dólar y al surgimiento de nuevos equilibrios económicos en Asia. Advierte además sobre el riesgo creciente de una confrontación entre grandes potencias y la posibilidad de una escalada nuclear.

Finalmente, traslada este análisis al caso mexicano. Afirma que el narcotráfico ha sido utilizado como una técnica de gobierno que genera miedo, limita la vida comunitaria y facilita el avance de intereses económicos y políticos. Concluyó ampliando su reflexión hacia la crisis ambiental y el maltrato animal, señalando que la destrucción de la naturaleza y de los ecosistemas también implica la destrucción de las comunidades humanas. Por ello, defiende la protección del territorio, de la vida y de todas las especies como elementos indispensables para construir un futuro común.


Capitán Insurgente Marcos – “El amor y el desamor según Sombra, el guerrero”

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El Capitán Insurgente Marcos leyó el cuento llamado “El amor y el desamor según Sombra, el guerrero”, que según explicó, va dirigido a los 200 escuchas zapatistas sentados al fondo del auditorio, así como a todas las bases de apoyo escuchando la transmisión en los diferentes caracoles.

Con humor, el cuento reflexiona sobre la figura del guerrero desde la cosmovisión maya y zapatista. A partir de un diálogo con un personaje que vive “entre las sombras”, recupera una enseñanza del Popol Vuh: los primeros seres humanos podían comprender al mismo tiempo el todo y las partes, una capacidad que los dioses limitaron, pero cuyo recuerdo permanece fragmentado en la memoria de los pueblos.

Las comunidades mayas no fueron derrotadas sólo por los conquistadores, dice el narrador, sino también por la división, la envidia y la adopción de los valores del opresor, como la ambición, la competencia y el individualismo. Frente a ello, la principal tarea del guerrero es reconstruir la memoria colectiva, buscar los conocimientos dispersos, aprender de otros pueblos y fortalecer el sentido de comunidad sin perder la propia identidad.

La tierra, el agua, la naturaleza y la memoria no son mercancías ni propiedad de nadie, sino bienes comunes que deben ser protegidos. Por ello, el verdadero enemigo no es una persona en particular, sino el sistema que convierte la vida en objeto de explotación y destruye culturas, territorios y pueblos.

El guerrero no se distingue por su fuerza física, sino por su capacidad de estudiar, cuestionar, aprender y mirar más allá del presente. Debe comprender tanto el pasado como el futuro, reconocer que necesita de los demás y construir alianzas con quienes también luchan por la vida y la justicia. Su misión no es conquistar ni dominar, sino defender la libertad, la dignidad y la Madre Tierra.

El cuento concluye afirmando que el guerrero es quien puede imaginar un mundo que todavía no existe y trabajar colectivamente para hacerlo realidad. A esa capacidad de soñar un futuro diferente, los pueblos zapatistas la llaman luchar.


Mauricio González González – “La guerra por otros medios: fracking en territorios insumisos”

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Mauricio González inició recordando su participación en la presentación del informe sobre los impactos psicosociales del caso Ayotzinapa y expresó su indignación por la reciente recomendación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, la cual revictimiza a las familias y exculpa al Ejército.

A partir de ello, introdujo el tema central de su exposición: el fracking, entendido como una forma de guerra contra los territorios y las comunidades. Explicó que el fracking o fractura hidráulica es una técnica para extraer gas y petróleo mediante perforaciones profundas e inyección de grandes volúmenes de agua, arena y sustancias químicas. Con base en investigaciones científicas y testimonios recopilados durante más de quince años, sostiene que esta práctica provoca contaminación del agua y del aire, pérdida de biodiversidad, daños a la agricultura, afectaciones a la salud, conflictos sociales y deterioro de las formas de vida de los pueblos indígenas.

El impulso al fracking responde al agotamiento de los yacimientos convencionales de hidrocarburos y a la dependencia energética de México respecto al gas importado de Estados Unidos. Pese a las promesas de prohibir esta técnica, el gobierno impulsa el llamado “fracking sustentable”. González advirtió que su desarrollo pone en riesgo a millones de personas, comunidades indígenas, ejidos y territorios con graves problemas de disponibilidad de agua, mientras que los beneficios energéticos serán limitados y de corta duración.

Frente a este panorama, destacó la resistencia organizada de comunidades, asambleas y organizaciones que se han declarado libres de fracking y han promovido acciones legales para impedir su expansión. Subrayó que estos pueblos no sólo defienden su territorio, sino que mantienen formas de producción y cuidado de la naturaleza que generan biodiversidad y fortalecen la vida comunitaria.

González concluyó argumentando que el modelo energético basado en los combustibles fósiles es inseparable del capitalismo y de la explotación de los territorios. En lugar de una simple transición energética, propone una transformación socioenergética sustentada en relaciones comunitarias, antipatriarcales, anticapitalistas y respetuosas de la naturaleza. El zapatismo, dijo, es una fuente de inspiración para imaginar y construir alternativas que defiendan la vida y los territorios.


Pablo Montaño – “La palabra esperanza ante la Guerra contra la Naturaleza”

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Pablo Montaño discutió la guerra contra la naturaleza como consecuencia del modelo capitalista basado en la extracción de recursos y el uso de combustibles fósiles. El caso de las escuelas de Paraíso, Tabasco, ubicadas junto a la refinería de Dos Bocas, demuestra cómo el llamado “desarrollo” afecta directamente la salud, el ambiente y la vida cotidiana de las comunidades.

Montaño explicó que el cambio climático representa la expresión más grave de esta crisis. El aumento de la temperatura global, provocado por las emisiones de dióxido de carbono, ya genera fenómenos como sequías, incendios, huracanes e inundaciones, además de acelerar una sexta extinción masiva de especies. Señala que las grandes petroleras conocían estos riesgos desde la década de 1970, pero ocultaron la información y promovieron campañas de desinformación para proteger sus intereses.

Un elemento central de las reflexiones es la batalla por las narrativas. Empresas y gobiernos han impuesto conceptos como “gas natural”, “progreso” o “desarrollo” para justificar proyectos extractivos, sembrando dudas sobre los impactos ambientales. Frente a ello, es necesario construir nuevas narrativas que fortalezcan la organización social y permitan imaginar alternativas al modelo actual.

La esperanza, afirmó Montaño, no proviene de los gobiernos ni de las grandes corporaciones, sino de las comunidades organizadas que defienden sus territorios. Compartió ejemplos de resistencias exitosas, como la oposición a plantas industriales, puertos, megaproyectos y la defensa de ríos y ecosistemas, donde la comunicación, la solidaridad y la participación de colectivos urbanos han fortalecido las luchas locales.

Finalmente, concluyó que la esperanza no consiste en ignorar la gravedad de la crisis, sino en reconocer que ya existen experiencias que demuestran que es posible detener el despojo y proteger la vida. La defensa del territorio nace del vínculo con los lugares que habitamos y de la organización colectiva para construir futuros más justos y sostenibles.


Capitan Marcos – Preguntas para los ponentes

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Finalmente, el Capitán Marcos planteó una provocadora pregunta, irónica y juguetona, pero no por eso menos seria, para los ponentes (y de paso, para todxs nosotrxs):

“Si ustedes mismos me dicen que en la comunidad está la salvación, la esperanza, la posible salida de esta pesadilla, entonces, con toda fraternidad, ¿qué madres están haciendo?

Fotos: Radio Pozol

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Mauricio González González

La guerra por otros medios: fracking en territorios insumisos

Por Mauricio González González
Semillero Guerra contra la Humanidad (Las poblaciones y la naturaleza bajo asedio)
21 de julio de 2026

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Es un gusto volver a estar acá. En 2018 tuve la oportunidad de acompañar a mis compañeras Jimena, Edith y Mariana Mora, presentando el reporte de impactos psicosociales del caso Ayotzinapa. En ese momento decíamos que había dolor en el aire y, tristemente, hoy que tengo esta oportunidad de estar nuevamente en esta mesa, en este espacio, tenemos la rabia de la recomendación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, que no solamente revictimiza a las familias de los normalistas, de los sobrevivientes y, pues eso, de las víctimas que son parte de todo este dolor que existe en Ayotzinapa, sino también de la exoneración que este reporte hace del Ejército. No sólo hay dolor; nuevamente hay una rabia que, tristemente, nos vuelve a asistir en este momento.

Pero bueno, hoy vengo con otra cosa que, curiosamente, también tiene que ver con cosas del pasado. Yo soy de esa generación de la Escuela Nacional de Antropología e Historia que estudió Etnología muy inspirada por el movimiento zapatista. Hoy vengo, ahora sí, a dar la cara y a dar cuenta de los resultados de investigación que llevan ya un tiempo y que me han ocupado en el tipo de trabajo que hago en diferentes redes y comunidades.

Hoy vengo a hablar un poco más sobre el fracking. Mi comisión, digamos, es dar cuenta del fracking. Entonces, son más o menos tres apartados y espero no ser tan aburrido, pero sí tendré que dar algunos datos y leer algunas cosas.

Bueno, para empezar, me gustaría enmarcar la charla en algo que denominé “La guerra por otros medios: el fracking en territorios insumisos”.

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Ilán Semo

La caída del antiguo orden y las nuevas formas de la guerra

Por Ilán Semo
Semillero Guerra contra la Humanidad (Las poblaciones y la naturaleza bajo asedio)
21 de julio de 2026

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Debo decirles que es la primera vez que estoy en este auditorio y hacía mucho tenía la esperanza de poder venir. Gracias, realmente, más que por la invitación, por la posibilidad de estar con ustedes. Sobre todo en este día especial, por lo que escuchamos ayer. Una vez más, la caravana —no sé si estoy bautizando algo que no debo bautizar— marchará a la Ciudad de México el mes de diciembre. Es algo que hay que celebrar, hay que festejar.

Van a encontrar una ciudad muy distinta a la que conocieron la primera vez que estuvieron ahí. Es una ciudad, yo diría, triste, despolitizada. Esa fantástica Ciudad de México que, durante toda la segunda mitad del siglo XX y muchos años del siglo XXI, fue uno de los sitios de la experimentación política, de la resistencia, de los movimientos estudiantiles, de sindicatos, de barrios, de la imaginación para hacer frente a las catástrofes, como los terremotos; de la autoorganización para encontrar salidas a las inundaciones. Esa ciudad ya no la van a encontrar. Es una ciudad muy despolitizada.

Triste porque, en la Ciudad de México, el promedio de tiempo que un ciudadano pasa frente a una pantalla es de tres horas y media en adelante, están con celulares. Y los que trabajan pasan hasta ocho horas —que son muchísimos— para acabar totalmente cansados, sin haber hecho nada más que estar frente a las pantallas.

Es una ciudad dominada hoy por Su Majestad, el coche, el carro. Hay cálculos de que todo el gasto social que ha provisto el gobierno de Morena en becas, la mayor parte, se ha ido para adquirir carros. Si intentan cruzar… Yo creo que la Ciudad de México debería extender seguros de vida para cruzar los ejes viales, porque, si intentan cruzar un eje vial como el de Revolución, tienen que ser verdaderos héroes para salir avante. Ya Illich, Jean Robert y todos esos críticos de esta condición nos dijeron que el automóvil es el primer instrumento de guerra contra la naturaleza; no solo la naturaleza que nos rodea, sino nuestra propia naturaleza.

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Radio Zapatista

Día 1 – Semillero “Guerra contra la Humanidad”

“Nos convoca un crimen”, dijo el Capitán Insurgente Marcos en la inauguración del Semillero “Guerra contra la Humanidad” (Las poblaciones y la naturaleza bajo asedio), este 20 de julio de 2026, en el Cideci/Universidad de la Tierra, San Cristóbal de Las Casas, Chiapas.

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un crimen rebosando sangre, lodo y mierda, una historia que empieza con la injusticia entronizada, el dolor democratizado, la destrucción que genera riqueza, bonanza y desarrollo, la muerte como programa de gobierno y símbolo del progreso: a más muertes, más modernidad en una civilización. Nos convoca un crimen, el crimen por excelencia, el crimen hecho sistema, un crimen tan transparente que la luz no lo atraviesa sino que lo trastoca en espejo, en un prisma que se desgaja en colores amables, queribles, deseables, de moda, pues; un crimen tan popular que acumula trillones de likes de sus víctimas propiciatorias y aún así está insatisfecho.

El criminal —el Estado capitalista— se centra ahora en reprimir o exterminar a “los que sobran”, no sólo porque no son lucrativos, sino sobre todo porque representan lo otro, lo no homogéneo, y por lo tanto, con su diferencia, desafían al sistema.

Este encuentro —semillero de pensamiento crítico— surge por la urgente necesidad de reflexionar para mejor entender al criminal. A lo largo de cinco días, pensadoras y pensadores reflexionarán sobre la conformación actual del Estado capitalista tanto en México como en el mundo, la devastación ecológica, la privatización de bienes comunes como el agua, el fracking, el ser humano como víctima pero también como desafío al sistema, la historia como herramienta de opresión y las historias de abajo como arma de lucha, el horror vivido en Palestina y la dignidad de la resistencia, las familias buscadoras de desaparecidas y desaparecidos, el reordenamiento urbano, la lucha de las mujeres, el terror de la ultraderecha.


Gilberto López y Rivas – “Terrorismo global de Estado, militarización y recolonización de los territorios”

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Según el análisis de López y Rivas, el capitalismo contemporáneo atraviesa una nueva etapa caracterizada por la profundización de la violencia, la militarización y la recolonización de los territorios. A diferencia de etapas anteriores, en las que el sistema mantenía ciertos mecanismos de mediación social, hoy predominan la coerción, la guerra, la criminalización de la protesta y el desmantelamiento de los derechos conquistados por la clase trabajadora.

El capitalismo actual conduce así a una crisis civilizatoria que se manifiesta en lo que los zapatistas han llamado “la tormenta”: cambio climático, agotamiento de los recursos naturales, destrucción de la biodiversidad, pobreza, migraciones forzadas, guerras e incremento de diversas formas de violencia.

El terrorismo global de Estado, encabezado principalmente por Estados Unidos y respaldado por otras potencias y organismos internacionales, constituye un instrumento fundamental para imponer esta nueva fase de acumulación capitalista mediante intervenciones militares, ocupaciones territoriales y la violación sistemática del derecho internacional. “Estados Unidos, como potencia hegemónica, ha instaurado la barbarie como un proceso devastador para el género humano y para la naturaleza”, afirmó López y Rivas.

En el caso de México, los gobiernos de la llamada Cuarta Transformación (4T) han dado continuidad a procesos iniciados durante el periodo neoliberal. La expansión de los megaproyectos, el fortalecimiento del papel de las fuerzas armadas y la creciente participación del crimen organizado configuran una estrategia de militarización y control territorial que afecta especialmente a comunidades indígenas, campesinas y movimientos sociales. Bajo el régimen de la 4T, el país se ha militarizado como nunca en la historia. “El estamento militar realiza actualmente más de 200 tareas… que no están contempladas en la Constitución ni en sus leyes reglamentarias”, dice López y Rivas. Al mismo tiempo, al paramilitarismo —un instrumento encubierto del Estado para hostigar, desplazar y debilitar a las organizaciones populares sin asumir públicamente la responsabilidad de la violencia, utilizado históricamente como mecanismo de contrainsurgencia—, se le suma ahora el narcoparamilitarismo.

Frente a este panorama, los pueblos mayas zapatistas, el EZLN, el Congreso Nacional Indígena y los diversos colectivos y organizaciones que luchan por la vida constituyen una alternativa real; una alternativa que no pasa por la disputa del poder estatal, sino por la organización desde abajo, la autonomía, el autogobierno, el principio de mandar obedeciendo y la construcción cotidiana de formas comunitarias de democracia.

López y Rivas concluyó haciendo un llamado a la academia, a los artistas, a los medios de comunicación, al magisterio, al estudiantado y a todos los sectores comprometidos con el pensamiento crítico para acompañar las luchas de los pueblos. Ante la crisis del capitalismo y las múltiples formas de violencia contemporánea, es indispensable fortalecer la organización colectiva, desarrollar un pensamiento crítico capaz de comprender los cambios del mundo y mantener viva la construcción de alternativas orientadas a la defensa de la vida, la justicia y la dignidad.


Alicia Castellanos – “Racismo y violencia contra los pueblos”

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Alicia Castellanos hizo una reflexión crítica sobre la relación entre racismo, violencia y las formas contemporáneas de dominación que afectan a pueblos y comunidades en distintas regiones del mundo. Su reflexión partió de la idea de que vivimos una etapa de crisis civilizatoria marcada por una profunda desigualdad, deterioro ambiental y expansión de diversas formas de violencia vinculadas con el capitalismo actual.

El racismo, explica Castellanos, es una construcción histórica que surgió y se consolidó durante la expansión colonial europea. Desde el siglo XVIII, la idea de “raza” fue utilizada para establecer jerarquías entre pueblos y justificar procesos de dominación, explotación y despojo. Aunque hoy el concepto racial suele aparecer de manera menos explícita, sus mecanismos persisten mediante nuevas formas de exclusión basadas en diferencias culturales, nacionales, religiosas, económicas o políticas.

Para Castellanos, el racismo funciona como una herramienta de poder que permite construir al “otro” como una amenaza: un enemigo que debe ser controlado, expulsado o eliminado. Esta lógica ha estado presente en distintos procesos históricos de colonialismo, genocidio, guerras y persecuciones contra pueblos considerados inferiores o peligrosos.

Esta función del racismo se aplica también a conflictos contemporáneos, en especial al genocidio del pueblo palestino, las políticas migratorias contra comunidades extranjeras y el crecimiento de discursos nacionalistas y autoritarios que convierten a determinados grupos sociales en chivos expiatorios durante épocas de crisis. La normalización del odio desde instituciones y gobiernos, advierte, abre camino a formas extremas de violencia.

Cuenta Castellanos que el escritor libanés Amin Maalouf propone la idea de “identidades asesinas”: “aquellas que reducen la identidad de una persona o de un pueblo a una sola pertenencia”, y que sirven de sustento para la violencia contra los “otros” y para procesos genocidas contemporáneos, como el de Guatemala y, ahora, Palestina.

En el caso de México, los megaproyectos de desarrollo, en especial el Tren Maya, son ejemplos paradigmáticos del racismo hacia los pueblos originarios. Estos proyectos han implicado procesos de transformación territorial, afectaciones ambientales, pérdida de biodiversidad, presión sobre comunidades indígenas y una creciente participación de las fuerzas armadas en tareas civiles y económicas. En este contexto, la militarización del territorio modifica las relaciones comunitarias y afecta los derechos colectivos de los pueblos.

Para los pueblos mayas, la tierra no representa sólo un recurso económico, sino un espacio de memoria, identidad, cultura y reproducción de la vida. La destrucción de ecosistemas, cenotes, selvas y formas tradicionales de organización comunitaria es, así, una amenaza no sólo ambiental, sino también cultural.

La resistencia y organización desde abajo, en especial las impulsadas por los pueblos zapatistas y el Congreso Nacional Indígena, son una respuesta a este panorama: formas alternativas de ejercer el poder basadas en la autonomía, la participación comunitaria y el principio de “mandar obedeciendo”.

Al igual que López y Rivas, Castellanos llamó a fortalecer el pensamiento crítico como herramienta para comprender las transformaciones del mundo actual y para imaginar alternativas frente a la violencia, el racismo y la destrucción ambiental. La respuesta a las llamadas “identidades asesinas” y a las estructuras de dominación debe ser la construcción de un nosotros basado en la solidaridad, la justicia, la igualdad y el respeto a la diversidad.

Frente a las fuerzas que promueven el despojo y la exclusión, los pueblos organizados mantienen viva la posibilidad de construir otros mundos sustentados en la dignidad, la autonomía y la defensa de la vida.


Wilfrido Gómez Arias – Nuestra agua, sus concesiones. La arquitectura legal del despojo y el acaparamiento del agua en México

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El agua es un elemento esencial para la vida y se encuentra en constante movimiento a través del ciclo hidrológico. Sin embargo, su distribución en México es desigual. Mientras algunas regiones del sureste concentran grandes volúmenes de precipitación y disponibilidad de agua, amplias zonas del norte enfrentan condiciones de escasez. Esta desigualdad natural se ha agravado por un modelo de gestión que ha permitido la sobreexplotación, contaminación y concentración del agua.

A partir del periodo neoliberal, se impulsaron transformaciones legales e institucionales que modificaron la relación del Estado con el agua. La creación de la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) en 1989 y la promulgación de la Ley de Aguas Nacionales de 1992 establecieron un sistema basado en concesiones, mediante el cual el Estado otorgó derechos administrativos para extraer, utilizar y aprovechar volúmenes determinados de agua durante periodos prolongados. Este modelo convirtió el acceso al agua en un derecho administrativo susceptible de acumulación, transmisión y defensa jurídica. Aunque el agua constitucionalmente pertenece a la nación, el sistema de concesiones permitió que grandes usuarios económicos concentraran importantes volúmenes, mientras muchas comunidades y pueblos quedaron fuera del reconocimiento formal de sus derechos históricos sobre sus fuentes de agua.

La ausencia de una adecuada planeación hídrica provocó un proceso de sobreconcesionamiento. En diversos acuíferos y cuencas se comenzó a extraer más agua de la disponible para su recuperación natural. Como consecuencia, cientos de acuíferos presentan disminución de sus reservas y numerosas cuencas muestran señales de deterioro. La crisis actual del agua no es únicamente un problema de disponibilidad natural, sino también resultado de decisiones políticas, legales y económicas.

Los principales beneficiarios del modelo de concesiones han sido grandes usuarios privados y públicos vinculados con sectores como la agroindustria, minería, industria manufacturera, bebidas, energía, inmobiliarias y grandes desarrollos urbanos. Mientras algunas empresas cuentan con concesiones para extraer importantes volúmenes de agua, numerosas comunidades enfrentan desabasto, distribución irregular, dependencia de pipas y deterioro de sus fuentes locales.

Los pueblos indígenas y sistemas comunitarios de agua han sido particularmente afectados. A pesar de que históricamente han protegido manantiales, ríos y zonas de recarga, sus formas tradicionales de gestión no han sido plenamente reconocidas por el marco legal. En muchos casos, las fuentes de agua utilizadas por comunidades han sido registradas a nombre de municipios, particulares o empresas.

En 2012 se reconoció constitucionalmente el derecho humano al agua, estableciendo que toda persona debe tener acceso a agua suficiente, salubre, aceptable y asequible para sus necesidades personales y domésticas. Sin embargo, las reformas impulsadas en 2025 no modificaron de fondo la estructura del sistema de concesiones. Aunque incorporaron algunos cambios administrativos, mantuvieron la lógica central que ha permitido la concentración del agua en pocos usuarios.

Garantizar el derecho humano al agua implica mucho más que entregar agua mediante pipas o botellas. Significa asegurar un acceso permanente, seguro y digno, con sistemas públicos eficientes, participación ciudadana y reconocimiento de las comunidades que históricamente han cuidado el agua.

La problemática del agua en México refleja una disputa entre dos visiones: una que entiende el agua como mercancía y otra que la reconoce como un bien común indispensable para la vida. Resolver la crisis hídrica requiere recuperar una perspectiva basada en la justicia social, ambiental y territorial, donde el agua sea administrada para garantizar la vida de las personas, los ecosistemas y las generaciones futuras.


Carlos Tornel – “Capitalismo, guerra total y la rebelión de lo vivo”

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Las palabras de Carlos Tornel partieron de la provocación formulada por el zapatismo hace más de dos décadas: la idea de que vivimos una Cuarta Guerra Mundial, una guerra que no se limita al campo militar, sino que atraviesa la economía, la cultura, la información, los territorios, los cuerpos y todas las formas de vida. Su objetivo no es solamente derrotar enemigos, sino destruir, disciplinar o reorganizar aquello que no puede convertirse fácilmente en mercancía: pueblos, memorias, autonomías, territorios comunes y formas distintas de relacionarse con la vida.

Esta guerra es un aspecto fundamental del funcionamiento del capitalismo. Desde sus orígenes, la expansión capitalista ha dependido del despojo, la apropiación de bienes comunes y la transformación de la naturaleza y las relaciones sociales en mercancías. Hoy, frente al agotamiento de recursos, la crisis climática y las resistencias territoriales, el capitalismo no reduce su expansión, sino que abre nuevas fronteras extractivas: minería, combustibles fósiles, minerales críticos y grandes infraestructuras energéticas y logísticas.

La crisis ecológica no afecta a toda la humanidad de la misma manera. No existe una responsabilidad equivalente frente al deterioro ambiental: las clases sociales, el género, la geografía y las relaciones coloniales determinan quién consume, quién decide y quién enfrenta las consecuencias. Por ello, la crisis climática no puede entenderse como resultado de una humanidad abstracta, sino como consecuencia histórica de un sistema basado en la acumulación, el colonialismo, el patriarcado y la explotación.

La guerra contra la naturaleza surge de una separación moderna entre humanidad y mundo vivo. La naturaleza fue convertida en objeto, recurso y propiedad, mientras ciertos pueblos fueron colocados del lado de “lo natural”, negándoles autonomía y legitimidad. Esta lógica ha permitido justificar la conquista, el “desarrollo” y el “progreso” como caminos universales, ocultando la violencia necesaria para imponerlos.

En la actualidad aparece una nueva forma de colonialismo climático. La crisis ambiental ya no solamente es negada; también se convierte en una oportunidad de acumulación. Los mercados de carbono, las compensaciones ambientales, la minería “verde” y ciertas formas de transición energética pueden reproducir las mismas lógicas de despojo bajo un nuevo lenguaje de sustentabilidad. Los minerales necesarios para las tecnologías digitales, energéticas y militares generan nuevas disputas por territorios, mientras comunidades y ecosistemas son convertidos en zonas de sacrificio.

Tornel también criticó la “maldición del ambientalismo”. Cuando el cuidado de la Tierra se transforma en una tarea técnica administrada por expertos, indicadores y mercados, la conservación pierde su vínculo con los territorios y se convierte en una forma de gobernanza que mide, controla y gestiona la naturaleza sin modificar las relaciones económicas que producen la devastación. La crisis ecológica termina trasladándose al individuo mediante la figura del “sujeto climático” responsable de modificar sus hábitos, mientras las grandes estructuras de poder permanecen intactas.

Frente a esta situación, la propuesta es “la rebelión de lo vivo”. La Tierra no debe entenderse como un objeto externo que necesita ser salvado, sino como la trama de relaciones de la que formamos parte. Defender un río, un bosque, una montaña o un territorio significa defender comunidades, memorias, conocimientos y formas de vida. La autonomía, el común y las resistencias territoriales muestran que existen otras maneras de organizar la existencia fuera de la lógica de la mercancía.

La idea de que somos naturaleza defendiéndose a sí misma implica recuperar vínculos con los territorios, reconstruir capacidades colectivas y reconocer que la transformación no vendrá únicamente desde los Estados, las corporaciones o la tecnología, sino desde las prácticas comunitarias que ya existen. La segunda tormenta no es solamente la crisis producida por el capitalismo, sino la fuerza de los pueblos, los territorios y las formas de vida que se organizan para resistirla.

Tornel concluyó con una invitación a abandonar la espera de soluciones externas y recuperar la capacidad colectiva de construir otros mundos: no utopías lejanas, sino espacios reales donde la autonomía, el cuidado y la vida común puedan seguir creciendo frente a la guerra contra la naturaleza.


Subcomandante Insurgente Moisés

El primer día del Semillero concluyó con un importante anuncio por parte del Subcomandante Insurgente Moisés:

El siguiente Encuentro de Resistencias y Rebeldías y el Encuentro de Artes, en diciembre de este año 2026, se realizará en la Ciudad de México, en la sede de la Casa de los Pueblos y Comunidades Indígenas Samir Flores Soberanes.

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Fotos: Radio Pozol