Fotorreportaje
Día 3 – Semillero “Guerra contra la Humanidad”
Día 3 del Semillero “Guerra contra la Humanidad”
(Las poblaciones y la naturaleza bajo asedio)
22 de julio de 2026
Cideci / Universidad de la Tierra, Chiapas
En el auditorio repleto del Cideci / Universidad de la Tierra Chiapas, se reunieron, este 22 de julio de 2026, 645 personas de 27 geografías del mundo, así como más de 200 “escuchas” zapatistas, para el tercer día del Semillero Guerra contra la Humanidad (Las poblaciones y la naturaleza bajo asedio).
En ese gran espacio de pensamiento crítico, se compartieron reflexiones potentes sobre la fase actual del capitalismo, así como el genocidio del pueblo palestino, pero también su resistencia y dignidad.
Compartimos aquí un resumen de las ponencias, así como los audios y ligas a los textos completos, que consideramos fundamentales para comprender nuestro mundo y, así, construir en común alternativas reales ante el desastre que nos acomete.
Carlos Alberto Ríos Gordillo – “Huellear a la hidra cabezona. Pistas para una contrahistoria rebelde”
Texto de la ponencia completa aquí.
El historiador Carlos Alberto Ríos nos comparte su reflexión sobre el pensamiento crítico frente a la hidra capitalista, que representa como “La hidra cabezona”, a la que se puede comprender y enfrentar si se aprende a leer sus huellas, descubrir sus transformaciones y reconocer la forma en la que reproduce la explotación, el despojo, la represión y la devastación de la naturaleza.
Ríos comparte esta reflexión retomando el seminario “El pensamiento crítico frente a la hidra capitalista” realizado hace más de una década, donde el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional comparó al capitalismo con la hidra de la mitología: un monstruo que se fortalece cada vez que se le ataca. Sin embargo, afirma, no es invencible, y su principal debilidad puede descubrirse mediante el pensamiento crítico y la organización colectiva.
El historiador recuerda uno de los cuentos de la sabiduría del viejo Antonio, que a través de su relato “los arroyos cuando bajan”, simboliza a estos “lectores de huellas”, que no solo contemplan el rastro, sino huellan el peligro en la montaña, para agazaparse, anticiparse y prepararse para la embestida. Pero no basta, enfatiza, sólo identificar al adversario, sino también conocer la forma en que éste reescribe la historia para justificar el dominio y ocultar las causas profundas de la desigualdad.
En este análisis, Ríos menciona que es importante narrar la historia desde la mirada de los pueblos que resisten y no desde la versión de los vencedores. Cada huella del capitalismo —masacres, desapariciones, despojos, crisis ambientales o megaproyectos— es una evidencia clara de la lógica de acumulación de capital detrás de los conflictos contemporáneos.
Ríos reivindica así la experiencia de autonomía zapatista y la manera en la que los zapatistas han leído el mundo, han narrado la historia del mundo, cómo han revelado aquello que está entorno a la huella.
A partir de las huellas de la hidra, los zapatistas saben cómo es el enemigo, de dónde ha venido, cómo ha cambiado, hacia dónde va y cómo podemos darle caza.
Ríos, entiende las trece demandas históricas del EZLN —tierra, techo, trabajo, alimentación, salud, educación, independencia, libertad, democracia, justicia, paz, información y cultura— como una alternativa concreta al modelo capitalista. Son palabras mágicas, afirma, porque nos permiten ver la magia de un mundo para la vida, de sus personajes cotidianos, de sus errores, problemas y contradicciones. … no son sólo palabras cuya definición se encuentra en un diccionario, puesto que, como aprendimos en “La historia de las palabras” del viejo Antonio, estas últimas deben llevar corazón.
Son exigencias presentadas como áreas de trabajo que se materializan en prácticas cotidianas dentro de las comunidades autónomas, donde la organización, el autogobierno y el principio de “mandar obedeciendo” demuestran que es posible construir otras formas de vida.
Asimismo, advierte que el capitalismo no sólo combate militarmente a las experiencias rebeldes, sino que también intenta apropiarse de sus aprendizajes mediante estrategias de contrainsurgencia, programas asistenciales y mecanismos de cooptación. Por ello, reitera, leer las huellas del enemigo no basta: la verdadera defensa radica en la organización comunitaria y la construcción permanente de alternativas.
Y concluye que el “huelleo” no es únicamente un método para interpretar la historia, sino una herramienta política para desenmascarar al poder y descubrir posibilidades de transformación allí donde el sistema pretende imponer la idea de que no existe alternativa. Desde esa mirada, la contrahistoria zapatista invita a narrar el mundo “desde abajo y a la izquierda”, reconociendo la resistencia cotidiana de los pueblos como el espacio donde aún es posible sembrar esperanza frente a la crisis global.
Mateo Crossa Niell: Los nuevos rostros de la explotación en la guerra del capital contra la clase trabajadora
Texto de la ponencia completa aquí.
El investigador y doctor en Estudios Latinoamericanos por la UNAM, Mateo Crossa Niell, sostuvo que el capitalismo atraviesa una nueva etapa marcada por una acelerada concentración de la riqueza y por la alianza entre el capital financiero y las grandes corporaciones tecnológicas, proceso que está transformando las formas de explotación laboral y el papel de los Estados.
Durante su conferencia en el Cideci/UniTierra Chiapas, explicó que, tras la pandemia de COVID-19, la concentración del capital se incrementó a una velocidad sin precedentes. Señaló que el centro del poder económico ya no reside únicamente en los grandes empresarios, sino en gestoras globales de activos como BlackRock, Vanguard y State Street, cuya influencia se extiende a miles de empresas estratégicas, incluidas las principales compañías tecnológicas.
Crossa afirmó que esta convergencia entre finanzas y tecnología permite concentrar el control sobre plataformas digitales, infraestructura informática e inteligencia artificial. Desde su perspectiva, estas herramientas no están orientadas a liberar el trabajo humano, sino a intensificar el despojo, fortalecer los monopolios y ampliar los mecanismos de vigilancia y control.
El investigador también planteó que el resurgimiento de los discursos nacionalistas responde a la necesidad del capital de utilizar nuevamente al Estado-nación como instrumento para reorganizar la competencia global, legitimar procesos de militarización y proteger los intereses económicos dominantes.
En la segunda parte de su exposición abordó las nuevas formas de explotación laboral. Rechazó la idea de que la inteligencia artificial sustituirá masivamente a las personas trabajadoras y sostuvo que, por el contrario, amplía y reorganiza la explotación del trabajo. Señaló que la clase trabajadora actual incluye no solo a obreros industriales, sino también a empleados del sector servicios, repartidores por aplicación, trabajadores de plataformas digitales, desarrolladores de software, personal de logística, migrantes y quienes realizan tareas invisibles para entrenar sistemas de inteligencia artificial.
Retomando el concepto de “infoproletariado”, explicó que millones de personas laboran bajo esquemas de vigilancia permanente, ritmos intensificados y creciente precarización. Criticó los modelos de contratación por plataformas, que mantienen disponibles a los trabajadores sin garantizar ingresos mínimos y excluyen de la jornada laboral el tiempo de espera, trasladando los riesgos empresariales a quienes trabajan.
Asimismo, destacó la existencia de los llamados ghost workers o “trabajadores fantasmas”, personas que desde sus hogares etiquetan imágenes, textos y datos para entrenar algoritmos, generalmente mediante subcontratación internacional, con bajos salarios y utilizando recursos propios. A su juicio, la inteligencia artificial no elimina el trabajo humano, sino que lo invisibiliza.
Como conclusión, Crossa Niell afirmó que la clase trabajadora del siglo XXI es más amplia, diversa y dispersa que nunca, pero continúa siendo el fundamento del funcionamiento del capitalismo. Frente a las nuevas formas de explotación, llamó a reconocer esta nueva composición del trabajo y a fortalecer la organización colectiva como respuesta a los desafíos del capitalismo contemporáneo.
Subcomandante Insurgente Moisés
El Subcomandante Insurgente Moisés planteó que el problema central del capitalismo es la propiedad privada, origen de la explotación, la desigualdad, la injusticia y la destrucción de la vida. Explicó que los zapatistas escuchan con atención los análisis presentados en el encuentro para confirmar, desde distintas realidades del mundo, que el sistema capitalista concentra cada vez más el poder económico, político y militar en manos de unos cuantos propietarios.
Frente a ello, afirmó que la principal pregunta ya no es describir cómo funciona el sistema, sino qué hacer para transformarlo. La respuesta que han construido las comunidades zapatistas es “el común”, una forma colectiva de organizar la vida inspirada en las experiencias de sus antepasados, quienes enfrentaron la explotación organizándose de manera comunitaria.
Explicó que el común no significa quitar las pertenencias individuales, sino producir colectivamente aquello que será de beneficio compartido: la tierra, la salud, la educación, el conocimiento y los frutos del trabajo. Insistió en que este modelo no proviene de un manual, sino de la práctica, el aprendizaje constante y la organización.
El subcomandante insistió en que la transformación requiere la participación de todas las generaciones: los mayores aportan su experiencia y los jóvenes garantizan la continuidad de la lucha. También destacó que la organización debe surgir desde cada espacio donde existe explotación —el campo, la ciudad, las escuelas, los hospitales, las fábricas y los pueblos originarios— y fortalecerse mediante la práctica, más que por la teoría.
Criticó las políticas de la llamada Cuarta Transformación, al considerar que han profundizado la fragmentación de las comunidades y favorecido nuevas formas de despojo. Finalmente, advirtió que el capitalismo acelera la destrucción de la naturaleza y sostuvo que nadie liberará a los pueblos si estos no se organizan por sí mismos. Concluyó que el sistema capitalista es inhumano, cruel y criminal, y rechazó la idea de que pueda ser humanizado, llamando a construir alternativas colectivas desde abajo y en común.
Capitan Marcos – El amor y el desamor según el Ejército Zapatista de Liberación Nacional
Para el EZLN, explicó poéticamente el Capitán Insurgente Marcos, el amor y el desamor son principios éticos y políticos. El amor, dijo, es una semilla que requiere cuidado, perseverancia y compromiso constante para florecer. El amor verdadero no busca la semejanza, sino que nace del reconocimiento y respeto de las diferencias, manteniendo un camino común sin renunciar a la identidad de cada persona o colectivo. Para el zapatismo, amar implica procurar que quienes caminan juntos sean siempre mejores, individual y colectivamente.
En contraste, el desamor tiene que ver con el olvido, el oportunismo, el interés pasajero y la utilización de las personas o de las luchas para obtener beneficios propios. El EZLN distingue así entre quienes han permanecido solidarios a lo largo del tiempo y quienes se acercaron únicamente por conveniencia o moda.
El EZLN reconoci y agradece a quienes han acompañado la lucha zapatista durante décadas: comunidades religiosas comprometidas, defensores de derechos humanos, artistas, intelectuales, organizaciones sociales, jóvenes y jóvenas, personas mayores o “de juicio” y movimientos de México y del mundo que han compartido la resistencia sin dejar de ser quienes son. En particular, las madres buscadoras, cuya lucha es un ejemplo de dignidad y resistencia.
Finalmente, el EZLN extiende ese amor solidario a todas las luchas históricas contra la opresión y en particular a Palestina: el símbolo contemporáneo que concentra las contradicciones, las violencias y las resistencias frente al capitalismo, y cuya causa representa una expresión vigente de la lucha por la vida y la dignidad.
Micaela Gramajo – “Proyecto Olivo”
Micaela Gramajo presentó una reflexión sobre la historia de Palestina, el sionismo y el papel del arte como herramienta de memoria, denuncia y solidaridad. Inició con un recorrido histórico que ubicó a Palestina como un territorio habitado y con una vida política, social y cultural propia antes de la creación del Estado de Israel. Explicó que la Declaración Balfour (1917), la inmigración sionista promovida durante el mandato británico, la Nakba de 1948, la ocupación de 1967 y el bloqueo de Gaza consolidaron un proceso de colonización, despojo y apartheid que, afirmó, desemboca en el actual genocidio.
La autora definió al sionismo como una ideología política colonial y sostuvo que no debe confundirse con el judaísmo. Recordó la existencia de corrientes históricas de judíos antisionistas, como el Bund, y criticó el uso del antisemitismo para descalificar las críticas al Estado de Israel. Desde su propia historia familiar —marcada por el Holocausto y el exilio de la dictadura argentina— relató cómo llegó al antisionismo y su participación en el colectivo Judíes por una Palestina Libre, que exige el fin del genocidio, el derecho al retorno del pueblo palestino y la articulación de las luchas por la justicia.
En la segunda parte de su intervención explicó el proceso de creación de la obra “Proyecto Olivo”, una pieza teatral construida junto con dos niñas mexicanas y el palestino Omar, cuya historia familiar permitió narrar la historia de Palestina desde 1948 hasta la actualidad. Destacó que la obra privilegia el testimonio y la presentación de las propias niñas sobre la representación teatral tradicional, convirtiendo el escenario en un espacio de encuentro, aprendizaje y acompañamiento.
Finalmente, Gramajo reflexionó sobre el adultocentrismo y propuso reconocer a niñes y jóvenes como sujetos políticos con capacidad para participar, decidir y transformar su entorno. Llamó a construir formas de coprotagonismo entre generaciones y concluyó recordando el impacto devastador de la guerra sobre la niñez palestina, reivindicando la necesidad de escuchar sus voces y mantener viva la solidaridad con Palestina.
Ivan Prado – Palestina, palabra semilla de esperanza, raíz humanidad
En una emotiva compartición Iván Prado, nos ofreció una reflexión política y personal sobre Palestina desde su experiencia como integrante de Pallasos en Rebeldía, organización con la que ha trabajado durante más de dos décadas en territorios palestinos. A través de vivencias en Gaza y Cisjordania, relató cómo el arte, en particular el circo y el teatro, se convierten en formas de resistencia frente a la ocupación. Destacó la dignidad y la capacidad de esperanza del pueblo palestino, ejemplificadas en un payaso que continuó animando a pacientes en un hospital durante un apagón provocado por la falta de combustible. Para Prado, estas experiencias muestran que la vida y la solidaridad son más fuertes que la destrucción.
Iván Prado sostiene que Israel constituye un proyecto militar y colonial basado en la ocupación, el despojo y la destrucción sistemática del territorio palestino, al que definió como una forma de “necrocolonialismo”. Esta lógica, dijo, no solo busca controlar la tierra, sino también eliminar la memoria, la cultura y las condiciones de vida del pueblo palestino. Al mismo tiempo, el Estado israelí ejerce una fuerte y negativa influencia internacional en los ámbitos político, mediático y tecnológico.
Frente a ello, propone fortalecer la solidaridad internacional mediante acciones como el movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), y subraya la importancia de distinguir entre judaísmo y sionismo, reconociendo la existencia de comunidades y movimientos judíos antisionistas que rechazan las políticas del Estado de Israel.
Palestina, concluyó Prado, es un símbolo universal de resistencia y esperanza. Su lucha trasciende las fronteras geográficas y representa la defensa de la dignidad humana frente a la injusticia. Palestina se ha convertido hoy en una “palabra semilla” que inspira la solidaridad internacional y la construcción de un mundo más justo, donde la resistencia y la vida prevalezcan sobre la violencia y la opresión.











Fotos: Radio Pozol
Día 2 – Semillero “Guerra contra la Humanidad”
Día 2 del Semillero “Guerra contra la Humanidad”
(Las poblaciones y la naturaleza bajo asedio)
21 de julio de 2026
Cideci / Universidad de la Tierra, Chiapas
Este segundo día del Semillero “Guerra contra la Humanidad” reunió las reflexiones de la periodista independiente y docente del ITESO Alejandra Guillén González, con la presentación “Desaparición y leva para la acumulación de capital. Grietas de resistencia ante el nuevo dominio”; del historiador e investigador Ilán Semo, que habló sobre “La caída del antiguo orden y las nuevas formas de la guerra”; del etnólogo Mauricio González González, con la ponencia “La guerra por otros medios: fracking en territorios insumisos”; y del politólogo y maestro en medio ambiente Pablo Montaño, con plática sobre “La palabra esperanza ante la Guerra contra la Naturaleza”. El Capitán Insurgente Marcos leyó el cuento “El amor y el desamor según Sombra, el guerrero”, y al finalizar el día interpeló a los dos últimos con algunas preguntas.
Son reflexiones desde diferentes ángulos que nos ayudan no sólo a enteder algunas de las diversas formas en que el Estado capitalista en general, y el mexicano en particular, devastan territorios y sociedades, sino también a vislumbrar la esperanza en las muchas formas de resistencia y construcción de otras realidades desde abajo.
Resumimos aquí las ponencias, y ofrecemos a los lectores los originales en audio y sus transcripciones completas en texto.
Alejandra Guillén – “Desaparición y leva para la acumulación de capital. Grietas de resistencia ante el nuevo dominio”
Texto de la ponencia completa aquí.
Alejandra Guillén analizó cómo las desapariciones y el reclutamiento forzado forman parte de una estrategia de acumulación de capital ligada a la expansión de corporaciones criminales, en complicidad con intereses económicos y estatales. A partir del caso de Jorge, desaparecido en 2012 en Jalisco, sostiene que desde esos años comenzó un modelo de esclavitud y leva destinado a formar ejércitos para controlar territorios, proteger negocios legales e ilegales y facilitar el despojo de recursos naturales.
La autora explica que esta violencia no puede entenderse de manera aislada. La desaparición de personas, el desplazamiento forzado, la devastación ambiental y el saqueo de bosques, minas y tierras responden a una misma lógica. En regiones como Jalisco, Michoacán y la Sierra Madre Occidental, la destrucción de comunidades campesinas e indígenas ha ido acompañada del avance de megaproyectos, monocultivos y economías criminales. El objetivo es vaciar los territorios para ejercer un control total sobre ellos.
Guillén describe el funcionamiento del reclutamiento forzado: mediante engaños, falsas ofertas de empleo, detenciones arbitrarias o amenazas, miles de jóvenes son llevados a centros de entrenamiento donde son sometidos a violencia extrema para convertirlos en integrantes de grupos armados. Quienes sobreviven son enviados a distintos estados donde continúan las disputas territoriales. Esta maquinaria requiere transformar a las víctimas en victimarios para garantizar el dominio y la expansión del negocio criminal.
Guillén subrayó también el papel fundamental de las madres buscadoras, quienes han revelado la magnitud del fenómeno, documentado centros de reclutamiento y obligado al país a mirar una realidad que durante años permaneció oculta. Gracias a su trabajo se han conocido testimonios y evidencias que permiten comprender mejor la estructura de estas redes.
Frente a este panorama, Guillén identifica espacios de resistencia. Destaca comunidades como Ostula, Cherán y diversos pueblos wixaritari, donde la organización comunitaria, la defensa del territorio, la vida espiritual y el vínculo con la naturaleza han dificultado el avance de estas formas de dominación. Recupera además las voces de docentes y habitantes indígenas que afirman que la protección del territorio y la relación con la Madre Tierra son inseparables del cuidado de la vida y de las nuevas generaciones.
Guillén concluye que la desaparición de personas, la guerra contra las comunidades y la devastación ambiental forman parte de un mismo proceso de despojo. Ante ello, plantea que las enseñanzas de las madres buscadoras y de los pueblos organizados muestran que aún existen grietas de resistencia. El desafío es impedir que continúe el reclutamiento y la desaparición de más personas, fortalecer la defensa comunitaria del territorio y evitar que la violencia tenga la última palabra.
Ilán Semo – “La caída del antiguo orden y las nuevas formas de la guerra”
Texto completo de la ponencia aquí.
El historiador Ilán Semo inició celebrando la próxima llegada de los zapatistas a la Ciudad de México en diciembre de este año, pero aclaró que la capital ha perdido gran parte de su tradición de organización social y participación política. Describió una ciudad marcada por el aislamiento, el uso excesivo de las pantallas, el predominio del automóvil y el miedo derivado de la violencia, elementos que considera parte de una estrategia de control social.
Para desarrollar su argumento, recurrió a una antigua leyenda persa en la que un pretendiente elige un blasón de cobre en lugar del oro o la plata, porque representa la pertenencia a una comunidad y a un territorio. A partir de esta historia, explicó las ideas de Pufendorf y Clausewitz sobre la guerra: el objetivo principal no es solo conquistar territorios, sino destruir el sentido de comunidad del adversario y, posteriormente, imponer un nuevo orden o hegemonía. Relacionó esta interpretación con diversos procesos históricos, como la conquista de América, la Independencia de México, el colonialismo europeo y las dos guerras mundiales.
Semo sostiene que las guerras contemporáneas han cambiado profundamente. Ya no buscan únicamente derrotar militarmente al enemigo, sino fragmentar a las sociedades mediante la destrucción de sus vínculos comunitarios. Como ejemplos menciona conflictos recientes en Palestina, Siria, Libia y Ucrania, donde predominan los ataques aéreos, el uso de drones, la vigilancia digital y la llamada “guerra cognitiva”, cuyo propósito es sembrar dudas, desinformación y desconfianza dentro de la población. Asimismo, destaca la importancia de la disputa por las narrativas, pues quien controla el relato puede influir en la percepción de la realidad y fortalecer su poder.
En el ámbito internacional, interpreta conflictos como el de Irán desde una perspectiva geopolítica y económica, argumentando que están vinculados a la defensa de la hegemonía del dólar y al surgimiento de nuevos equilibrios económicos en Asia. Advierte además sobre el riesgo creciente de una confrontación entre grandes potencias y la posibilidad de una escalada nuclear.
Finalmente, traslada este análisis al caso mexicano. Afirma que el narcotráfico ha sido utilizado como una técnica de gobierno que genera miedo, limita la vida comunitaria y facilita el avance de intereses económicos y políticos. Concluyó ampliando su reflexión hacia la crisis ambiental y el maltrato animal, señalando que la destrucción de la naturaleza y de los ecosistemas también implica la destrucción de las comunidades humanas. Por ello, defiende la protección del territorio, de la vida y de todas las especies como elementos indispensables para construir un futuro común.
Capitán Insurgente Marcos – “El amor y el desamor según Sombra, el guerrero”
El Capitán Insurgente Marcos leyó el cuento llamado “El amor y el desamor según Sombra, el guerrero”, que según explicó, va dirigido a los 200 escuchas zapatistas sentados al fondo del auditorio, así como a todas las bases de apoyo escuchando la transmisión en los diferentes caracoles.
Con humor, el cuento reflexiona sobre la figura del guerrero desde la cosmovisión maya y zapatista. A partir de un diálogo con un personaje que vive “entre las sombras”, recupera una enseñanza del Popol Vuh: los primeros seres humanos podían comprender al mismo tiempo el todo y las partes, una capacidad que los dioses limitaron, pero cuyo recuerdo permanece fragmentado en la memoria de los pueblos.
Las comunidades mayas no fueron derrotadas sólo por los conquistadores, dice el narrador, sino también por la división, la envidia y la adopción de los valores del opresor, como la ambición, la competencia y el individualismo. Frente a ello, la principal tarea del guerrero es reconstruir la memoria colectiva, buscar los conocimientos dispersos, aprender de otros pueblos y fortalecer el sentido de comunidad sin perder la propia identidad.
La tierra, el agua, la naturaleza y la memoria no son mercancías ni propiedad de nadie, sino bienes comunes que deben ser protegidos. Por ello, el verdadero enemigo no es una persona en particular, sino el sistema que convierte la vida en objeto de explotación y destruye culturas, territorios y pueblos.
El guerrero no se distingue por su fuerza física, sino por su capacidad de estudiar, cuestionar, aprender y mirar más allá del presente. Debe comprender tanto el pasado como el futuro, reconocer que necesita de los demás y construir alianzas con quienes también luchan por la vida y la justicia. Su misión no es conquistar ni dominar, sino defender la libertad, la dignidad y la Madre Tierra.
El cuento concluye afirmando que el guerrero es quien puede imaginar un mundo que todavía no existe y trabajar colectivamente para hacerlo realidad. A esa capacidad de soñar un futuro diferente, los pueblos zapatistas la llaman luchar.
Mauricio González González – “La guerra por otros medios: fracking en territorios insumisos”
Mauricio González inició recordando su participación en la presentación del informe sobre los impactos psicosociales del caso Ayotzinapa y expresó su indignación por la reciente recomendación de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, la cual revictimiza a las familias y exculpa al Ejército.
A partir de ello, introdujo el tema central de su exposición: el fracking, entendido como una forma de guerra contra los territorios y las comunidades. Explicó que el fracking o fractura hidráulica es una técnica para extraer gas y petróleo mediante perforaciones profundas e inyección de grandes volúmenes de agua, arena y sustancias químicas. Con base en investigaciones científicas y testimonios recopilados durante más de quince años, sostiene que esta práctica provoca contaminación del agua y del aire, pérdida de biodiversidad, daños a la agricultura, afectaciones a la salud, conflictos sociales y deterioro de las formas de vida de los pueblos indígenas.
El impulso al fracking responde al agotamiento de los yacimientos convencionales de hidrocarburos y a la dependencia energética de México respecto al gas importado de Estados Unidos. Pese a las promesas de prohibir esta técnica, el gobierno impulsa el llamado “fracking sustentable”. González advirtió que su desarrollo pone en riesgo a millones de personas, comunidades indígenas, ejidos y territorios con graves problemas de disponibilidad de agua, mientras que los beneficios energéticos serán limitados y de corta duración.
Frente a este panorama, destacó la resistencia organizada de comunidades, asambleas y organizaciones que se han declarado libres de fracking y han promovido acciones legales para impedir su expansión. Subrayó que estos pueblos no sólo defienden su territorio, sino que mantienen formas de producción y cuidado de la naturaleza que generan biodiversidad y fortalecen la vida comunitaria.
González concluyó argumentando que el modelo energético basado en los combustibles fósiles es inseparable del capitalismo y de la explotación de los territorios. En lugar de una simple transición energética, propone una transformación socioenergética sustentada en relaciones comunitarias, antipatriarcales, anticapitalistas y respetuosas de la naturaleza. El zapatismo, dijo, es una fuente de inspiración para imaginar y construir alternativas que defiendan la vida y los territorios.
Pablo Montaño – “La palabra esperanza ante la Guerra contra la Naturaleza”
Pablo Montaño discutió la guerra contra la naturaleza como consecuencia del modelo capitalista basado en la extracción de recursos y el uso de combustibles fósiles. El caso de las escuelas de Paraíso, Tabasco, ubicadas junto a la refinería de Dos Bocas, demuestra cómo el llamado “desarrollo” afecta directamente la salud, el ambiente y la vida cotidiana de las comunidades.
Montaño explicó que el cambio climático representa la expresión más grave de esta crisis. El aumento de la temperatura global, provocado por las emisiones de dióxido de carbono, ya genera fenómenos como sequías, incendios, huracanes e inundaciones, además de acelerar una sexta extinción masiva de especies. Señala que las grandes petroleras conocían estos riesgos desde la década de 1970, pero ocultaron la información y promovieron campañas de desinformación para proteger sus intereses.
Un elemento central de las reflexiones es la batalla por las narrativas. Empresas y gobiernos han impuesto conceptos como “gas natural”, “progreso” o “desarrollo” para justificar proyectos extractivos, sembrando dudas sobre los impactos ambientales. Frente a ello, es necesario construir nuevas narrativas que fortalezcan la organización social y permitan imaginar alternativas al modelo actual.
La esperanza, afirmó Montaño, no proviene de los gobiernos ni de las grandes corporaciones, sino de las comunidades organizadas que defienden sus territorios. Compartió ejemplos de resistencias exitosas, como la oposición a plantas industriales, puertos, megaproyectos y la defensa de ríos y ecosistemas, donde la comunicación, la solidaridad y la participación de colectivos urbanos han fortalecido las luchas locales.
Finalmente, concluyó que la esperanza no consiste en ignorar la gravedad de la crisis, sino en reconocer que ya existen experiencias que demuestran que es posible detener el despojo y proteger la vida. La defensa del territorio nace del vínculo con los lugares que habitamos y de la organización colectiva para construir futuros más justos y sostenibles.
Capitan Marcos – Preguntas para los ponentes
Finalmente, el Capitán Marcos planteó una provocadora pregunta, irónica y juguetona, pero no por eso menos seria, para los ponentes (y de paso, para todxs nosotrxs):
“Si ustedes mismos me dicen que en la comunidad está la salvación, la esperanza, la posible salida de esta pesadilla, entonces, con toda fraternidad, ¿qué madres están haciendo?“













Fotos: Radio Pozol



















































































































































