Muy buenas tardes a todos y todas, todoas. Muchas gracias por la invitación a los compañeros del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, a sus bases de apoyo, a quienes nos siguen en las transmisiones por YouTube, que están en los puys, y también a quienes nos acompañan desde el internet de otros países. Muchas gracias, Capitán, Subcomandante, es un honor para mí estar acá. Estoy muy emocionado, la verdad es que también estoy muy nervioso, después de todo lo que se ha dicho acá, en la mañana pensé decir que estaba de acuerdo con casi todo y ya nada más cerrar mi participación, pero vamos a compartir algunas cosas.
Pertenezco a una generación que vio a México sumergirse en la barbarie y al mundo entrar en una profunda y grave crisis. No me confundan, no pienso que México…
(falla el audio)
Sin embargo, fue también el año en que distintas geografías del país comenzaron a vivir la brutalidad de la guerra. La guerra que se venía viviendo en distintas formas e intensidades, en diferentes territorios de México, se expandió por todos los bosques, mares, desiertos, calles, escuelas, barrios y centros de trabajo del país. Desde 2011, he tenido la oportunidad de recorrer varios estados del país. En estos viajes he conversado con integrantes de organizaciones sociales, con familias buscadoras, con familias víctimas de feminicidio, con familias de personas asesinadas.
He conocido en esas conversaciones la muerte en su forma más atroz, en esa modalidad en que también la memoria es asesinada. Aquellas pláticas me hicieron entender que en México se puede morir varias veces, la muerte física, la muerte por olvido y la muerte de quien es revictimizado y culpado de su propio asesinato. La mayor parte de las personas con las que he platicado siempre denuncian la complicidad de policías y gobiernos locales y federales con el crimen organizado.
Como ya se van a ir varios de los ponentes que han participado en los días anteriores, quería hablarles un poco del auditorio que han tenido en estos días y que tendrán todavía todo el día de mañana.
Yo estoy maravillado de la primera sección porque a nadie vi tomar apuntes. Yo les muestro los míos. Yo admiro mucho lo que no sé, en este caso las matemáticas. También la choferología, no es lo mismo ser saber conducir que ser choferólogo, ahí hay que meterle mano al motor. A mí no me sorprendería que viera a Marcelino o al Monarca con su gorro de Merlín a la hora que le está metiendo mano al motor porque no sé ni cómo es que hace, yo sé que échale gasolina, enciéndele y vámonos.
Haciendo una especie de corte de caja de lo que aquí se ha expuesto, y si hago lo poco que sé de matemáticas, de teoría de conjuntos, si asigno a cada participación una esfera y veo dónde se intersectan —que son todos estos apuntes que tengo—, el común, el denominador común con todas esas esferas es mi ignorancia. Porque señalaron cosas que yo no sabía, que no había tomado en cuenta o no con la relevancia que era necesario y que sigue siendo necesario.
En otros semilleros anteriores de hace años invitábamos a la generación tradicional, digamos, cuando yo le dije a Raúl —él es el culpable de este calendario subversivo—, yo le dije, y a ellos les decíamos: ya no nos den citas, ya sabemos qué dijo Marx, Engels, Lenin, Mao, Trotsky, etcétera. Entonces decíamos no traigan citas, queremos saber qué piensan ustedes. Y en este caso Raúl, que fue el que nos apoyó en eso, trasladó esa instrucción a ustedes, a los jóvenes; a los jóvenes no tan jóvenes y a los jóvenes jóvenes. Y les dijo que no estadísticas y no citas.
Tengo que pararme porque nuestra palabra como zapatistas, mujeres, hombres, niños, ancianos, hablo a nombre de ellos, dirigida a nuestras compañeras, compañeros, buscadores, buscadoras. Hablo por ellas y por ellos.
Compañera, madre buscadora, compañero, padre buscador:
Para nosotros, nosotras, zapatistas, eres como un zapatista, una zapatista. Es un gran lucha y es un gran ejemplo. Nos haces recordar, buscando a tus seres queridos, donde te toca estar.
Nos haces sentir como cuando nosotros, nosotras, pueblos originarios, nunca nos conoció el sistema capitalista. Estuvimos olvidados, no existíamos para ellos. Hoy, compañera, compañero, buscadores, buscadoras, nos das un ejemplo.
Nosotros, zapatistas, aquí estamos, estamos luchando, estamos contra el sistema capitalista, pero a tu hija, a tu hijo, son mis hermanos, son nuestros hermanos, son nuestras hermanas. Somos familia, porque mira cómo nos hace el sistema capitalista, pero nos das el ejemplo. Los sentimos como si fuéramos, que ustedes como mamás, como si fuera de que entonces somos sus hijos, sus hijas, que los estás buscando.
Bueno, pues primero que todo, muchas gracias por esta invitación. También muchas gracias a todas y todos quienes lo han hecho posible, y también agradezco mucho al CIDESI por recibirnos.
Bueno, voy a leer esta presentación que se llama “El fin de las guerras y las luchas por el futuro”.
De nuevo, en estas tierras se convoca una actividad, un semillero que tiene como uno de sus propósitos identificar las modalidades y las formas de funcionamiento de las guerras en la actualidad, con un doble acercamiento hacia cómo se despliega contra la humanidad y la naturaleza.
Durante estos días ya se ha planteado que esa separación es una de las herencias más problemáticas en el capitalismo y su manera de entender la vida, porque la vida es un nudo, una trama y urdimbre que de por sí es inseparable. Esto que ahora parece tan urgente tener en cuenta, más que una idea novedosa que a alguien se le ocurrió en alguna universidad o centro de pensamiento, es uno de los saberes más importantes que nos aportan las y los defensores del territorio, que han sido y siguen siendo los pueblos.
Muy buenas tardes a todas las personas presentes. Siento un mixto de emociones: alegría, honor y un profundo sentido de responsabilidad para hablar de un tema que puebla los titulares de periódicos a diario. Este es un texto que es fruto de discusiones colectivas a lo largo de los últimos años y de colaboraciones colectivas con personas migrantes en situación de movilidad, con defensoras en femenino y abogadas en femenino litigantes que hacen litigio estratégico para contornar todos los controles migratorios y de asilo. Y colegas críticas de las migraciones y las fronteras.
Yo he sido un aprendiz suyo, zapatistas desde hace mucho tiempo, de manera que este texto es una forma sencilla, pero honesta y sensata, quiero pensar, de retribución desde las trincheritas que ocupo para transmitir miradas críticas introductorias, pensando en que pueda haber otro espacio y momento para profundizar sobre el tema que me ocupa.
Yo voy a hacer una lectura a una velocidad para que puedan retener lo que voy a decir, al menos parte de lo que voy a decir.
En ocasiones se dice que la migración es tan antigua como la humanidad, que la migración nos hizo humanos y humanas, o incluso que los seres humanos siempre migraron. Estas afirmaciones no son necesariamente falsas. Sabemos que, desde tiempos remotos, distintos grupos humanos se desplazaron en busca de alimentos, explorando nuevos territorios. La movilidad forma parte de la historia de nuestra especie. Ese es un hecho.
Primero me gustaría empezar agradeciéndoles la invitación a los compañeros, a las compañeras, a loas compañeroas zapatistas, y decirles que es un honor compartir este espacio, ya que para mí, como muchas de las personas que estamos acá, y ya lo han dicho otras personas que han compartido acá la palabra, son un referente de resistencia y también un recordatorio vivo de que frente a la tormenta viene el día después. Que el mundo de hoy no tiene que ser el mundo de mañana, y que es posible construir nuevos días y nuevos mundos.
Además, y yo también por ahí no veo el payaso, no veo, pero igual me pasa lo mismo, me gustaría doblemente agradecer la invitación porque me obligó a sentarme a escribir reflexiones que no siempre logro aterrizar a palabras en papel, porque la verdad sí me da el mal de la computadora, el mal de la hoja en blanco.
Y además voy a pedir una disculpa porque esta reflexión va a ser no solo mía. Se pidió que no citemos otras personas, pero me es imposible no hacerlo, porque en algunos momentos sí va a ser una reflexión un poquito colectiva, más mucho que poquito, porque inconscientemente, conscientemente, y necesariamente, retoma lo que he aprendido y escuchado en este caminar, como coloquialmente, o a veces le decimos, a la búsqueda de las personas desaparecidas, con familias y personas que me han permitido acompañarlas de una u otra forma, y que en parte es gracias a ellas que he aprendido a mirar nuevamente el mundo. A todas ellas, a las familias, les doy mi profundo agradecimiento, como siempre, por abrirme su corazón, por permitirme conocer su pensar, su quehacer y su sentir. Y aprovecho además para mandar un saludo fraterno a quienes hoy están aquí, a ustedes, y quienes estén en el Zoom o en el YouTube, no sé dónde se esté transmitiendo. Un saludo respetuoso al corazón de las comunidades zapatistas y un saludo a quienes también han compartido otras reflexiones.
Mientras escribía estas palabras, me preguntaba cómo hablar de la desaparición en el marco de un semillero titulado Guerra contra la Humanidad. Cómo empezar a hablar de una de las formas de violencia más profundamente crueles y mantener en el centro de todo lo que voy a decir, o intentarlo por lo menos, la esperanza, que es al final, por lo que yo he aprendido de este caminar, lo que sostiene la búsqueda de cientos y miles de familias en México: la esperanza del reencuentro y la esperanza de la vida también.
Nesse grande espaço de pensamento crítico, foram compartilhadas reflexões profundas sobre a fase atual do capitalismo, assim como sobre o genocídio do povo palestino, mas também sobre sua resistência e dignidade.
Compartilhamos aqui um resumo das conferências, bem como os áudios e os links para os textos completos, que consideramos fundamentais para compreender o nosso mundo e, assim, construir coletivamente alternativas reais diante do desastre que nos assola.
Carlos Alberto Ríos Gordillo – “Rastrear a hidra de muitas cabeças. Pistas para uma contra-história rebelde”
O historiador Carlos Alberto Ríos compartilha uma reflexão sobre o pensamento crítico diante da hidra capitalista, representada como uma “hidra de muitas cabeças”, que pode ser compreendida e enfrentada quando aprendemos a ler seus rastros, identificar suas transformações e reconhecer a forma como reproduz a exploração, o despojo, a repressão e a devastação da natureza.
Ríos retoma o seminário “O pensamento crítico diante da hidra capitalista”, realizado há mais de uma década, no qual o Exército Zapatista de Libertação Nacional comparou o capitalismo à hidra da mitologia: um monstro que se fortalece sempre que é atacado. No entanto, afirma que ele não é invencível, e que sua principal fraqueza pode ser descoberta por meio do pensamento crítico e da organização coletiva.
O historiador recorda um dos relatos da sabedoria do Velho Antônio, no conto “Os riachos quando descem”, que simboliza aqueles que “leem os rastros”: pessoas que não apenas observam os sinais, mas identificam o perigo na montanha, se escondem, antecipam-se e se preparam para o ataque. Mas, enfatiza, não basta identificar o adversário; é preciso compreender como ele reescreve a história para justificar a dominação e ocultar as causas profundas da desigualdade.
Segundo Ríos, é fundamental narrar a história a partir da perspectiva dos povos que resistem, e não da versão dos vencedores. Cada rastro do capitalismo — massacres, desaparecimentos, espoliações, crises ambientais ou megaprojetos — revela a lógica da acumulação de capital por trás dos conflitos contemporâneos.
O historiador reivindica a experiência da autonomia zapatista e a forma como os zapatistas aprenderam a ler o mundo, narrar sua história e revelar aquilo que se encontra ao redor dos rastros. A partir deles, sabem quem é o inimigo, de onde veio, como mudou, para onde vai e como enfrentá-lo.
Ríos interpreta as treze reivindicações históricas do EZLN — terra, moradia, trabalho, alimentação, saúde, educação, independência, liberdade, democracia, justiça, paz, informação e cultura — como uma alternativa concreta ao modelo capitalista. São, afirma, “palavras mágicas”, pois permitem imaginar um mundo voltado para a vida. Não são apenas definições de dicionário; como ensina “A história das palavras”, do Velho Antônio, elas precisam carregar coração.
Essas demandas tornam-se práticas cotidianas nas comunidades autônomas, onde a organização, o autogoverno e o princípio de “mandar obedecendo” demonstram que outras formas de vida são possíveis.
Ao mesmo tempo, alerta que o capitalismo não combate apenas militarmente as experiências rebeldes, mas também procura apropriar-se de seus aprendizados por meio de estratégias contrainsurgentes, programas assistencialistas e mecanismos de cooptação. Por isso, insiste: ler os rastros do inimigo não basta; a verdadeira defesa está na organização comunitária e na construção permanente de alternativas.
Conclui afirmando que “rastrear” não é apenas um método de interpretação da história, mas uma ferramenta política para desmascarar o poder e revelar possibilidades de transformação onde o sistema insiste em afirmar que não há alternativas. Nessa perspectiva, a contra-história zapatista convida a narrar o mundo “desde baixo e à esquerda”, reconhecendo na resistência cotidiana dos povos o lugar onde ainda é possível semear esperança diante da crise global.
Mateo Crossa Niell: Os novos rostos da exploração na guerra do capital contra a classe trabalhadora
O pesquisador e doutor em Estudos Latino-Americanos pela UNAM, Mateo Crossa Niell, afirmou que o capitalismo atravessa uma nova etapa marcada pela acelerada concentração da riqueza e pela aliança entre o capital financeiro e as grandes corporações tecnológicas, processo que transforma as formas de exploração do trabalho e o papel dos Estados.
Durante sua conferência no Cideci/UniTierra Chiapas, explicou que, após a pandemia de COVID-19, a concentração do capital aumentou em velocidade sem precedentes. Destacou que o centro do poder econômico já não está apenas nos grandes empresários, mas em gestoras globais de ativos como BlackRock, Vanguard e State Street, cuja influência se estende a milhares de empresas estratégicas, incluindo as principais companhias de tecnologia.
Crossa afirmou que essa convergência entre finanças e tecnologia permite concentrar o controle sobre plataformas digitais, infraestrutura computacional e inteligência artificial. Segundo ele, essas ferramentas não estão voltadas para libertar o trabalho humano, mas para intensificar a exploração, fortalecer monopólios e ampliar os mecanismos de vigilância e controle.
Também argumentou que o ressurgimento dos discursos nacionalistas responde à necessidade do capital de voltar a utilizar o Estado-nação como instrumento para reorganizar a competição global, legitimar processos de militarização e proteger os interesses econômicos dominantes.
Na segunda parte da exposição, abordou as novas formas de exploração do trabalho. Contestou a ideia de que a inteligência artificial substituirá massivamente os trabalhadores e sustentou que, ao contrário, ela amplia e reorganiza a exploração do trabalho humano. Afirmou que a classe trabalhadora atual inclui não apenas operários industriais, mas também empregados do setor de serviços, entregadores por aplicativo, trabalhadores de plataformas digitais, desenvolvedores de software, profissionais da logística, migrantes e pessoas que realizam tarefas invisíveis para treinar sistemas de inteligência artificial.
Retomando o conceito de “infoproletariado”, explicou que milhões de pessoas trabalham sob vigilância permanente, ritmos intensificados e crescente precarização. Criticou os modelos de contratação por plataformas, que mantêm os trabalhadores disponíveis sem garantir renda mínima e excluem o tempo de espera da jornada de trabalho, transferindo os riscos empresariais para quem trabalha.
Destacou ainda a existência dos chamados ghost workers (“trabalhadores fantasmas”), pessoas que, de suas casas, rotulam imagens, textos e dados para treinar algoritmos, geralmente por meio de subcontratações internacionais, recebendo baixos salários e utilizando seus próprios recursos. Para ele, a inteligência artificial não elimina o trabalho humano, mas o torna invisível.
Como conclusão, Crossa Niell afirmou que a classe trabalhadora do século XXI é mais ampla, diversa e dispersa do que nunca, mas continua sendo a base do funcionamento do capitalismo. Diante das novas formas de exploração, defendeu o reconhecimento dessa nova composição do trabalho e o fortalecimento da organização coletiva como resposta aos desafios do capitalismo contemporâneo.
O Subcomandante Insurgente Moisés afirmou que o problema central do capitalismo é a propriedade privada, origem da exploração, da desigualdade, da injustiça e da destruição da vida. Explicou que os zapatistas escutam atentamente as análises apresentadas no encontro para confirmar, a partir de diferentes realidades do mundo, que o sistema capitalista concentra cada vez mais o poder econômico, político e militar nas mãos de poucos proprietários.
Diante disso, afirmou que a principal pergunta já não é como funciona o sistema, mas o que fazer para transformá-lo. A resposta construída pelas comunidades zapatistas é o comum, uma forma coletiva de organizar a vida inspirada nas experiências de seus antepassados, que enfrentaram a exploração organizando-se comunitariamente.
Explicou que o comum não significa retirar os bens individuais, mas produzir coletivamente aquilo que beneficiará a todos: a terra, a saúde, a educação, o conhecimento e os frutos do trabalho. Insistiu que esse modelo nasce da prática, do aprendizado constante e da organização.
Também ressaltou que a transformação exige a participação de todas as gerações: os mais velhos contribuem com sua experiência e os mais jovens garantem a continuidade da luta. Defendeu ainda que a organização deve surgir em todos os espaços onde exista exploração — no campo, na cidade, nas escolas, nos hospitais, nas fábricas e entre os povos originários — fortalecendo-se sobretudo pela prática.
Criticou as políticas da chamada Quarta Transformação, considerando que aprofundaram a fragmentação das comunidades e favoreceram novas formas de espoliação. Por fim, advertiu que o capitalismo acelera a destruição da natureza e afirmou que ninguém libertará os povos se eles próprios não se organizarem. Concluiu que o capitalismo é um sistema desumano, cruel e criminoso, impossível de ser humanizado, defendendo a construção de alternativas coletivas desde baixo e em comum.
Capitão Insurgente Marcos –O amor e o desamor segundo o Exército Zapatista de Liberação Nacional
Para o EZLN, explicou poeticamente o Capitão Insurgente Marcos, o amor e o desamor são princípios éticos e políticos. O amor, afirmou, é uma semente que exige cuidado, perseverança e compromisso constante para florescer. O verdadeiro amor não busca a semelhança, mas nasce do reconhecimento e do respeito às diferenças, preservando um caminho comum sem que cada pessoa ou coletivo renuncie à sua própria identidade. Para o zapatismo, amar significa fazer com que aqueles que caminham juntos sejam sempre melhores, tanto individual quanto coletivamente.
Em contraste, o desamor está relacionado ao esquecimento, ao oportunismo, ao interesse passageiro e ao uso das pessoas ou das lutas para obter benefícios próprios. O EZLN distingue, assim, aqueles que permaneceram solidários ao longo do tempo daqueles que se aproximaram apenas por conveniência ou por modismo.
O EZLN também reconhece e agradece a todos que acompanham a luta zapatista há décadas: comunidades religiosas comprometidas, defensoras e defensores de direitos humanos, artistas, intelectuais, organizações sociais, jovens, pessoas mais velhas — ou “de juízo” — e movimentos do México e do mundo que compartilharam essa resistência sem deixar de ser quem são. Destaca, de maneira especial, as mães buscadoras, cuja luta representa um exemplo de dignidade e resistência.
Por fim, o EZLN estende esse amor solidário a todas as lutas históricas contra a opressão e, em particular, à Palestina, símbolo contemporâneo que concentra as contradições, as violências e as resistências diante do capitalismo, e cuja causa permanece como uma expressão viva da luta pela vida e pela dignidade.
Micaela Gramajo apresentou uma reflexão sobre a história da Palestina, o sionismo e o papel da arte como ferramenta de memória, denúncia e solidariedade. Iniciou sua exposição com um percurso histórico que situou a Palestina como um território habitado, com vida política, social e cultural própria antes da criação do Estado de Israel. Explicou que a Declaração Balfour (1917), a imigração sionista promovida durante o mandato britânico, a Nakba de 1948, a ocupação de 1967 e o bloqueio de Gaza consolidaram um processo de colonização, expropriação e apartheid que, segundo ela, culmina no atual genocídio.
A autora definiu o sionismo como uma ideologia política colonial e ressaltou que ele não deve ser confundido com o judaísmo. Lembrou a existência de correntes históricas de judeus antissionistas, como o Bund, e criticou o uso da acusação de antissemitismo para desqualificar críticas ao Estado de Israel. A partir de sua própria história familiar — marcada pelo Holocausto e pelo exílio durante a ditadura argentina — relatou como chegou ao antissionismo e sua participação no coletivo Judíes por una Palestina Libre, que defende o fim do genocídio, o direito de retorno do povo palestino e a articulação das lutas por justiça.
Na segunda parte de sua intervenção, apresentou o processo de criação da obra Projeto Oliveira, uma peça teatral desenvolvida em conjunto com duas meninas mexicanas e o palestino Omar, cuja história familiar permitiu narrar a história da Palestina desde 1948 até os dias atuais. Destacou que a obra privilegia o testemunho e a presença das próprias crianças em cena, em vez da representação teatral tradicional, transformando o palco em um espaço de encontro, aprendizado e solidariedade.
Por fim, Gramajo refletiu sobre o adultocentrismo e propôs reconhecer crianças e jovens como sujeitos políticos, capazes de participar, decidir e transformar sua realidade. Defendeu a construção de formas de protagonismo compartilhado entre gerações e concluiu lembrando o impacto devastador da guerra sobre a infância palestina, reafirmando a necessidade de ouvir suas vozes e manter viva a solidariedade com a Palestina.
Ivan Prado – Palestina, palavra semente de esperança, raiz da humanidade
Em uma emocionante intervenção, Iván Prado compartilhou uma reflexão política e pessoal sobre a Palestina a partir de sua experiência como integrante do Pallasos en Rebeldía, organização com a qual atua há mais de duas décadas em territórios palestinos. Por meio de relatos vividos em Gaza e na Cisjordânia, mostrou como a arte — especialmente o circo e o teatro — se transforma em uma forma de resistência diante da ocupação. Destacou a dignidade, a solidariedade e a capacidade de esperança do povo palestino, simbolizadas na história de um palhaço que continuou levando alegria aos pacientes de um hospital durante um apagão provocado pela falta de combustível. Para Prado, essas experiências demonstram que a vida e a solidariedade são mais fortes do que a destruição.
Prado sustenta que Israel constitui um projeto militar e colonial baseado na ocupação, no despojo e na destruição sistemática do território palestino, que define como uma forma de “necrocolonialismo”. Segundo ele, essa lógica busca não apenas controlar a terra, mas também apagar a memória, a cultura e as condições de vida do povo palestino. Ao mesmo tempo, afirma que o Estado israelense exerce forte influência internacional nos campos político, midiático e tecnológico.
Diante desse cenário, defende o fortalecimento da solidariedade internacional por meio de iniciativas como o movimento Boicote, Desinvestimento e Sanções (BDS) e enfatiza a importância de distinguir entre judaísmo e sionismo, reconhecendo a existência de comunidades e movimentos judaicos antissionistas que rejeitam as políticas do Estado de Israel.
Prado conclui que a Palestina tornou-se um símbolo universal de resistência e esperança. Sua luta ultrapassa as fronteiras geográficas e representa a defesa da dignidade humana diante da injustiça. Hoje, afirma, a Palestina é uma “palavra-semente” que inspira a solidariedade internacional e a construção de um mundo mais justo, no qual a resistência e a vida prevaleçam sobre a violência e a opressão.
En ese gran espacio de pensamiento crítico, se compartieron reflexiones potentes sobre la fase actual del capitalismo, así como el genocidio del pueblo palestino, pero también su resistencia y dignidad.
Compartimos aquí un resumen de las ponencias, así como los audios y ligas a los textos completos, que consideramos fundamentales para comprender nuestro mundo y, así, construir en común alternativas reales ante el desastre que nos acomete.
Carlos Alberto Ríos Gordillo – “Huellear a la hidra cabezona. Pistas para una contrahistoria rebelde”
El historiador Carlos Alberto Ríos nos comparte su reflexión sobre el pensamiento crítico frente a la hidra capitalista, que representa como “La hidra cabezona”, a la que se puede comprender y enfrentar si se aprende a leer sus huellas, descubrir sus transformaciones y reconocer la forma en la que reproduce la explotación, el despojo, la represión y la devastación de la naturaleza.
Ríos comparte esta reflexión retomando el seminario “El pensamiento crítico frente a la hidra capitalista” realizado hace más de una década, donde el Ejercito Zapatista de Liberación Nacional comparó al capitalismo con la hidra de la mitología: un monstruo que se fortalece cada vez que se le ataca. Sin embargo, afirma, no es invencible, y su principal debilidad puede descubrirse mediante el pensamiento crítico y la organización colectiva.
El historiador recuerda uno de los cuentos de la sabiduría del viejo Antonio, que a través de su relato “los arroyos cuando bajan”, simboliza a estos “lectores de huellas”, que no solo contemplan el rastro, sino huellan el peligro en la montaña, para agazaparse, anticiparse y prepararse para la embestida. Pero no basta, enfatiza, sólo identificar al adversario, sino también conocer la forma en que éste reescribe la historia para justificar el dominio y ocultar las causas profundas de la desigualdad.
En este análisis, Ríos menciona que es importante narrar la historia desde la mirada de los pueblos que resisten y no desde la versión de los vencedores. Cada huella del capitalismo —masacres, desapariciones, despojos, crisis ambientales o megaproyectos— es una evidencia clara de la lógica de acumulación de capital detrás de los conflictos contemporáneos.
Ríos reivindica así la experiencia de autonomía zapatista y la manera en la que los zapatistas han leído el mundo, han narrado la historia del mundo, cómo han revelado aquello que está entorno a la huella.
A partir de las huellas de la hidra, los zapatistas saben cómo es el enemigo, de dónde ha venido, cómo ha cambiado, hacia dónde va y cómo podemos darle caza.
Ríos, entiende las trece demandas históricas del EZLN —tierra, techo, trabajo, alimentación, salud, educación, independencia, libertad, democracia, justicia, paz, información y cultura— como una alternativa concreta al modelo capitalista. Son palabras mágicas, afirma, porque nos permiten ver la magia de un mundo para la vida, de sus personajes cotidianos, de sus errores, problemas y contradicciones. … no son sólo palabras cuya definición se encuentra en un diccionario, puesto que, como aprendimos en “La historia de las palabras” del viejo Antonio, estas últimas deben llevar corazón.
Son exigencias presentadas como áreas de trabajo que se materializan en prácticas cotidianas dentro de las comunidades autónomas, donde la organización, el autogobierno y el principio de “mandar obedeciendo” demuestran que es posible construir otras formas de vida.
Asimismo, advierte que el capitalismo no sólo combate militarmente a las experiencias rebeldes, sino que también intenta apropiarse de sus aprendizajes mediante estrategias de contrainsurgencia, programas asistenciales y mecanismos de cooptación. Por ello, reitera, leer las huellas del enemigo no basta: la verdadera defensa radica en la organización comunitaria y la construcción permanente de alternativas.
Y concluye que el “huelleo” no es únicamente un método para interpretar la historia, sino una herramienta política para desenmascarar al poder y descubrir posibilidades de transformación allí donde el sistema pretende imponer la idea de que no existe alternativa. Desde esa mirada, la contrahistoria zapatista invita a narrar el mundo “desde abajo y a la izquierda”, reconociendo la resistencia cotidiana de los pueblos como el espacio donde aún es posible sembrar esperanza frente a la crisis global.
Mateo Crossa Niell: Los nuevos rostros de la explotación en la guerra del capital contra la clase trabajadora
El investigador y doctor en Estudios Latinoamericanos por la UNAM, Mateo Crossa Niell, sostuvo que el capitalismo atraviesa una nueva etapa marcada por una acelerada concentración de la riqueza y por la alianza entre el capital financiero y las grandes corporaciones tecnológicas, proceso que está transformando las formas de explotación laboral y el papel de los Estados.
Durante su conferencia en el Cideci/UniTierra Chiapas, explicó que, tras la pandemia de COVID-19, la concentración del capital se incrementó a una velocidad sin precedentes. Señaló que el centro del poder económico ya no reside únicamente en los grandes empresarios, sino en gestoras globales de activos como BlackRock, Vanguard y State Street, cuya influencia se extiende a miles de empresas estratégicas, incluidas las principales compañías tecnológicas.
Crossa afirmó que esta convergencia entre finanzas y tecnología permite concentrar el control sobre plataformas digitales, infraestructura informática e inteligencia artificial. Desde su perspectiva, estas herramientas no están orientadas a liberar el trabajo humano, sino a intensificar el despojo, fortalecer los monopolios y ampliar los mecanismos de vigilancia y control.
El investigador también planteó que el resurgimiento de los discursos nacionalistas responde a la necesidad del capital de utilizar nuevamente al Estado-nación como instrumento para reorganizar la competencia global, legitimar procesos de militarización y proteger los intereses económicos dominantes.
En la segunda parte de su exposición abordó las nuevas formas de explotación laboral. Rechazó la idea de que la inteligencia artificial sustituirá masivamente a las personas trabajadoras y sostuvo que, por el contrario, amplía y reorganiza la explotación del trabajo. Señaló que la clase trabajadora actual incluye no solo a obreros industriales, sino también a empleados del sector servicios, repartidores por aplicación, trabajadores de plataformas digitales, desarrolladores de software, personal de logística, migrantes y quienes realizan tareas invisibles para entrenar sistemas de inteligencia artificial.
Retomando el concepto de “infoproletariado”, explicó que millones de personas laboran bajo esquemas de vigilancia permanente, ritmos intensificados y creciente precarización. Criticó los modelos de contratación por plataformas, que mantienen disponibles a los trabajadores sin garantizar ingresos mínimos y excluyen de la jornada laboral el tiempo de espera, trasladando los riesgos empresariales a quienes trabajan.
Asimismo, destacó la existencia de los llamados ghost workers o “trabajadores fantasmas”, personas que desde sus hogares etiquetan imágenes, textos y datos para entrenar algoritmos, generalmente mediante subcontratación internacional, con bajos salarios y utilizando recursos propios. A su juicio, la inteligencia artificial no elimina el trabajo humano, sino que lo invisibiliza.
Como conclusión, Crossa Niell afirmó que la clase trabajadora del siglo XXI es más amplia, diversa y dispersa que nunca, pero continúa siendo el fundamento del funcionamiento del capitalismo. Frente a las nuevas formas de explotación, llamó a reconocer esta nueva composición del trabajo y a fortalecer la organización colectiva como respuesta a los desafíos del capitalismo contemporáneo.
El Subcomandante Insurgente Moisés planteó que el problema central del capitalismo es la propiedad privada, origen de la explotación, la desigualdad, la injusticia y la destrucción de la vida. Explicó que los zapatistas escuchan con atención los análisis presentados en el encuentro para confirmar, desde distintas realidades del mundo, que el sistema capitalista concentra cada vez más el poder económico, político y militar en manos de unos cuantos propietarios.
Frente a ello, afirmó que la principal pregunta ya no es describir cómo funciona el sistema, sino qué hacer para transformarlo. La respuesta que han construido las comunidades zapatistas es “el común”, una forma colectiva de organizar la vida inspirada en las experiencias de sus antepasados, quienes enfrentaron la explotación organizándose de manera comunitaria.
Explicó que el común no significa quitar las pertenencias individuales, sino producir colectivamente aquello que será de beneficio compartido: la tierra, la salud, la educación, el conocimiento y los frutos del trabajo. Insistió en que este modelo no proviene de un manual, sino de la práctica, el aprendizaje constante y la organización.
El subcomandante insistió en que la transformación requiere la participación de todas las generaciones: los mayores aportan su experiencia y los jóvenes garantizan la continuidad de la lucha. También destacó que la organización debe surgir desde cada espacio donde existe explotación —el campo, la ciudad, las escuelas, los hospitales, las fábricas y los pueblos originarios— y fortalecerse mediante la práctica, más que por la teoría.
Criticó las políticas de la llamada Cuarta Transformación, al considerar que han profundizado la fragmentación de las comunidades y favorecido nuevas formas de despojo. Finalmente, advirtió que el capitalismo acelera la destrucción de la naturaleza y sostuvo que nadie liberará a los pueblos si estos no se organizan por sí mismos. Concluyó que el sistema capitalista es inhumano, cruel y criminal, y rechazó la idea de que pueda ser humanizado, llamando a construir alternativas colectivas desde abajo y en común.
Capitan Marcos –El amor y el desamor según el Ejército Zapatista de Liberación Nacional
Para el EZLN, explicó poéticamente el Capitán Insurgente Marcos, el amor y el desamor son principios éticos y políticos. El amor, dijo, es una semilla que requiere cuidado, perseverancia y compromiso constante para florecer. El amor verdadero no busca la semejanza, sino que nace del reconocimiento y respeto de las diferencias, manteniendo un camino común sin renunciar a la identidad de cada persona o colectivo. Para el zapatismo, amar implica procurar que quienes caminan juntos sean siempre mejores, individual y colectivamente.
En contraste, el desamor tiene que ver con el olvido, el oportunismo, el interés pasajero y la utilización de las personas o de las luchas para obtener beneficios propios. El EZLN distingue así entre quienes han permanecido solidarios a lo largo del tiempo y quienes se acercaron únicamente por conveniencia o moda.
El EZLN reconoci y agradece a quienes han acompañado la lucha zapatista durante décadas: comunidades religiosas comprometidas, defensores de derechos humanos, artistas, intelectuales, organizaciones sociales, jóvenes y jóvenas, personas mayores o “de juicio” y movimientos de México y del mundo que han compartido la resistencia sin dejar de ser quienes son. En particular, las madres buscadoras, cuya lucha es un ejemplo de dignidad y resistencia.
Finalmente, el EZLN extiende ese amor solidario a todas las luchas históricas contra la opresión y en particular a Palestina: el símbolo contemporáneo que concentra las contradicciones, las violencias y las resistencias frente al capitalismo, y cuya causa representa una expresión vigente de la lucha por la vida y la dignidad.
Micaela Gramajo presentó una reflexión sobre la historia de Palestina, el sionismo y el papel del arte como herramienta de memoria, denuncia y solidaridad. Inició con un recorrido histórico que ubicó a Palestina como un territorio habitado y con una vida política, social y cultural propia antes de la creación del Estado de Israel. Explicó que la Declaración Balfour (1917), la inmigración sionista promovida durante el mandato británico, la Nakba de 1948, la ocupación de 1967 y el bloqueo de Gaza consolidaron un proceso de colonización, despojo y apartheid que, afirmó, desemboca en el actual genocidio.
La autora definió al sionismo como una ideología política colonial y sostuvo que no debe confundirse con el judaísmo. Recordó la existencia de corrientes históricas de judíos antisionistas, como el Bund, y criticó el uso del antisemitismo para descalificar las críticas al Estado de Israel. Desde su propia historia familiar —marcada por el Holocausto y el exilio de la dictadura argentina— relató cómo llegó al antisionismo y su participación en el colectivo Judíes por una Palestina Libre, que exige el fin del genocidio, el derecho al retorno del pueblo palestino y la articulación de las luchas por la justicia.
En la segunda parte de su intervención explicó el proceso de creación de la obra “Proyecto Olivo”, una pieza teatral construida junto con dos niñas mexicanas y el palestino Omar, cuya historia familiar permitió narrar la historia de Palestina desde 1948 hasta la actualidad. Destacó que la obra privilegia el testimonio y la presentación de las propias niñas sobre la representación teatral tradicional, convirtiendo el escenario en un espacio de encuentro, aprendizaje y acompañamiento.
Finalmente, Gramajo reflexionó sobre el adultocentrismo y propuso reconocer a niñes y jóvenes como sujetos políticos con capacidad para participar, decidir y transformar su entorno. Llamó a construir formas de coprotagonismo entre generaciones y concluyó recordando el impacto devastador de la guerra sobre la niñez palestina, reivindicando la necesidad de escuchar sus voces y mantener viva la solidaridad con Palestina.
Ivan Prado – Palestina, palabra semilla de esperanza, raíz humanidad
En una emotiva compartición Iván Prado, nos ofreció una reflexión política y personal sobre Palestina desde su experiencia como integrante de Pallasos en Rebeldía, organización con la que ha trabajado durante más de dos décadas en territorios palestinos. A través de vivencias en Gaza y Cisjordania, relató cómo el arte, en particular el circo y el teatro, se convierten en formas de resistencia frente a la ocupación. Destacó la dignidad y la capacidad de esperanza del pueblo palestino, ejemplificadas en un payaso que continuó animando a pacientes en un hospital durante un apagón provocado por la falta de combustible. Para Prado, estas experiencias muestran que la vida y la solidaridad son más fuertes que la destrucción.
Iván Prado sostiene que Israel constituye un proyecto militar y colonial basado en la ocupación, el despojo y la destrucción sistemática del territorio palestino, al que definió como una forma de “necrocolonialismo”. Esta lógica, dijo, no solo busca controlar la tierra, sino también eliminar la memoria, la cultura y las condiciones de vida del pueblo palestino. Al mismo tiempo, el Estado israelí ejerce una fuerte y negativa influencia internacional en los ámbitos político, mediático y tecnológico.
Frente a ello, propone fortalecer la solidaridad internacional mediante acciones como el movimiento Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS), y subraya la importancia de distinguir entre judaísmo y sionismo, reconociendo la existencia de comunidades y movimientos judíos antisionistas que rechazan las políticas del Estado de Israel.
Palestina, concluyó Prado, es un símbolo universal de resistencia y esperanza. Su lucha trasciende las fronteras geográficas y representa la defensa de la dignidad humana frente a la injusticia. Palestina se ha convertido hoy en una “palabra semilla” que inspira la solidaridad internacional y la construcción de un mundo más justo, donde la resistencia y la vida prevalezcan sobre la violencia y la opresión.
Buenas tardes. Es un honor y una alegría estar aquí hoy. Antes de pasar plenamente a mi texto, conversamos con Iván que valía la pena hacer un breve, muy difícil ser breves, pero un breve paseo por la terrible historia de Palestina para poner el contexto y, a partir de ahí, poder conversar.
Antes de 1917, antes de la creación del Estado de Israel, Palestina era plenamente el país de las y los y les palestines, su territorio.
Aunque en el mundo todavía no nombrábamos a los países como países, aunque estaba bajo el dominio otomano y después pasó al británico, tenía ciudades, agricultura, puertos, bancos, periódicos, moneda, instituciones y una sociedad diversa. Palestina estaba plenamente habitada y tenía una vida social, política y cultural propia.
En Palestina había una población mayoritariamente musulmana, una pequeña población cristiana y una pequeñísima minoría judía.
Buenas tardes compañeros, compañeras, hermanos, hermanas de México y del mundo. No traje escrito, lo escuché. Tanto los compañeros, compañeras que están ahí atrás lo escucharon.
Sabíamos, aunque no hemos escuchado de viva voz de los que ya presentaron sus palabras y más lo que falta y lo que faltará. Tal vez no van a salir algunas palabras como se traban, también a los compañeros. Y no deberían tener pena, vergüenza. Porque la vergüenza que tenemos que tener es cómo nos tiene el sistema capitalista. Esa es la que deberíamos tener vergüenza, porque vamos a permitir que va a seguir. Así que, aunque me trabe de cómo decirlo, no me importa. Lo que me importa es qué es lo que hay que hacer o qué es lo que tenemos que hacer.
Escuché y más lo que he escuchado. Tanto lo que dijo el compa y al otro último que habló, lo sabíamos, pero decíamos cuando hablamos allá en nuestros caracoles: ¿cómo sabemos bien si así está? Hay que hacer semillero. Ahí vamos a escuchar las palabras, que ojalá de los que traigan las palabras, eso es lo que han visto allá de donde vienen, es lo que han escuchado de allá donde vienen, es que lo han olfateado de lo que ya se vive allá. Porque el sistema capitalista está en el mundo, como se dice.
Para nosotros, nosotras zapatistas, lo que escuchamos es… lo decimos nada más en una palabra: propiedad, propiedad del sistema capitalista. Por eso nos hace todo lo demás que queramos decir: miseria, injusticia, desigualdad, engaño, manipulación. Hagan una lista en su cabeza de cada quien, porque es su propiedad. Nos ha hecho también a nosotros como humanos, como su propiedad, porque vamos a hacer lo que ellos quieren.