Sí, es cierto. Así como dijo la compañera, nosotros, las, los y loas zapatistas, vimos que solo hay un camino en donde nos podemos defender en todo lo que nos hace el mal sistema capitalista, que nos mata inhumanamente, nos descuartiza como si fuéramos una bestia, nos desaparece y nos encarcela como si fuéramos criminales.
Ese camino es el común, porque nunca nos va a dejar de explotar, nunca va a venir a pedirnos perdón por las maldades que nos hace, nunca va a decir: “Ya voy a dejar de explotar a los pobres”. Nunca, porque solo piensa para él, solo quiere para él el planeta Tierra, que lo está destruyendo.
Aunque dicen que se puede humanizar, así como dijo ese pinche güey de Andrés Manuel López Obrador y la presidenta Claudia, que ni tampoco ella piensa para el pueblo. Pero nosotros, las, los y loas zapatistas, no creemos eso; no creemos que se puede humanizar un pinche que domina el mundo.
La Cuarta Transformación que pedaceó en propiedades la Madre Tierra, diciendo que ya es el cambio. Sí, pero solo para ellos, solo es beneficio de los grandes empresarios. Y así lo tiene dominado al pueblo y con sus grandes proyectos de muerte.
Por eso, hermanos, hermanas, hermanoas, nosotras decimos que el sistema capitalista es cruel, inhumano y criminal. Y también decimos que el sistema capitalista nació por mal y por mal morirá.
¿Por qué decimos eso? Así como ya lo dijeron ustedes, por las guerras injustas que hace en diferentes partes del mundo: mata niños, niñas, ancianos, ancianas; no respeta nada, no respeta ni la vida. Y con toda esa destrucción que hace, también destruye a la naturaleza. Así como ya dijeron nuestras compañeras, que descuartiza a personas, a seres humanos, es lo mismo que está haciendo con la naturaleza, con la Madre Tierra: la está descuartizando, le está haciendo múltiples heridas. Y eso ustedes ya nos lo dijeron. Y no conforme con destruirla, con descuartizarla, con matarla, lo que hace también es que la contamina, así como ya lo explicaron ustedes: que contamina con sus fábricas, con sus químicos.
Por eso ahí decimos que es inhumano, cruel y criminal. ¿Por qué? Porque ahí mata a seres vivos. Y nosotras nos preguntamos: ¿qué culpa tienen esos seres vivos? ¿Acaso esos seres vivos, esos animales, son los que están haciendo daño? ¿O acaso esos seres vivos son los criminales para que sean matados injustamente? O solo porque no se pueden defender, ¿por eso ese sistema capitalista les da derecho? Piensan que tienen derecho a matar como quieran. Eso es lo que hace el sistema capitalista.
De todo esto que ya escuchamos, que nos platicaron y de que, pues, ya reflexionaron igual ustedes, ahora nosotros nos preguntamos: ¿quién va a hacer el cambio? ¿Creemos que el cambio lo van a hacer los diferentes líderes de las religiones?
Nosotras, nosotros, nosotroas las zapatistas decimos que no. Decimos que no porque sabemos que esos diferentes líderes de la religión, ¿quién los ha creado? El mismo sistema capitalista. Así nos tiene divididos para que la sociedad no se entienda. Y no estamos hablando de lo actual; ya desde hace siglos que está así, que nos vienen diciendo que ya han pasado generaciones y que les han dicho de que alguien va a venir a hacer el cambio, que alguien va a venir a salvarnos de todo lo que está haciendo ese sistema capitalista.
Mientras ellos dicen eso, el sistema capitalista avanza cada día. No estamos hablando, pues, de años; estamos hablando ya de milenios que han pasado.
Y también les quiero compartir una cruda realidad, les podría decir. Porque aunque yo no había nacido en esos años que aún estaba agüita, nuestros abuelos nos contaron de que en la finca de los patrones estaba la casa del patrón y al lado estaban las hermitas o las capillas, la iglesia, como se diga. Y nos preguntamos: ¿por qué? ¿Por qué estaba al lado de la casa del patrón? Porque sabemos de que el mismo sistema lo ocupa como fuente de dominio. Si no puede forzadamente, pues nos domina en esa forma.
Es cierto, nosotros somos madres, sentimos su dolor, su rabia. Estamos con ustedes, los que han sufrido una pérdida, tanto las madres, tanto como las hermanas otroas que se han presentado.
Ustedes han luchado juntos, padre y madre. Eso lo reconocemos porque han entendido que así es la lucha entre hombre y mujer. Tenemos que remarcar esto: nuestra lucha es entre hombres, mujeres, otroas. Es cierto que somos diferentes, tenemos nuestras diferencias, y así hacemos nuestras asambleas nosotros, nosotras, nosotroas.
Y hemos discutido eso, pero eso va lento, pero sabemos que nuestro principal enemigo, pues, es el pinche sistema capitalista que nos oprime, que nos controla y nos domina en las diferentes formas, en las mil maneras, como ya lo han explicado otros hermanos, otros compañeros y compañeras.
Y cuando ya el pueblo se despierta y se levanta, pues no le queda de otra, pues usa lo más fuerte, lo criminal, porque usa lo militar. Es ahí donde utiliza a nuestros hijos, a nuestras hijas, para su policía, para su Guardia Nacional, para sus soldados. Pero ¿de dónde vino ese soldado, ese policía? Pues de una mujer pobre, de una mujer del campo o de la ciudad, pero siempre de un pueblo originario.
24 de julio de 2026 Cideci / Universidad de la Tierra, Chiapas
En este quinto día del Semillero “Guerra contra la Humanidad”(Las poblaciones y la naturaleza bajo asedio), con la intención de facilitar el retorno a quienes viajaron de otras geografías, se decidió cambiar las presentaciones sobre las diferencias, planeadas para el siguiente y último día, e incluirlas en la segunda sesión del día.
Presentamos aquí la primera sesión, en la que se habló, por un lado, de la exclusión, extracción y despojo, pero también las resistencias que se dan en las ciudades; y por otro, del ecofeminismo y sus acciones en el contexto tanto de las violencias de género como de las agresiones contra la Madre Tierra y los territorios.
Antes de iniciar las ponencias, el Subcomandante Moisés hizo una aclaración sobre el Encuentro de Resistencias y Rebeldías, el Encuentro de Artes y la conmemoración del aniversario levantamiento zapatista que, como se anunció al inicio del Semillero, se llevarán a cabo todo el mes de diciembre en la Ciudad de México. Explicó que la logística y demás aspectos organizativos aún están en construcción, y que en su debido momento se compartirán más detalles, pero que lo que no está en duda es que los zapatistas irán y que los encuentros se llevarán a cabo en la Ciudad de México como anunciado.
Enseguida, un resumen de las dos ponencias de la primera sesión de este último día del Semillero, junto con los audios y ligas a los textos completos.
Vicente Moctezuma Mendoza – “Extracción, despojo, exclusión y resistencias en la Ciudad”
La ciudad como campo de guerra, donde el capital reorganiza el territorio, concentra la riqueza y expulsa a quienes la habitan.
El académico Vicente Moctezuma Mendoza describió una guerra silenciosa pero permanente en la que el mercado inmobiliario, los megaproyectos urbanos, la especulación financiera y distintas formas de violencia que reconfiguran los territorios para beneficio de unos cuantos, mientras desplazan a quienes históricamente los han habitado.
La segregación socioespacial, explicó, no es un accidente ni una consecuencia natural de las diferencias económicas. Es el resultado de un modelo que concentra la riqueza, los servicios, la infraestructura y las inversiones en zonas privilegiadas, mientras empuja a los sectores populares hacia periferias cada vez más lejanas, inseguras y precarizadas. El acceso a la vivienda, al agua, al transporte, a la cultura e incluso al tiempo para convivir con la familia queda determinado por la capacidad de pago.
En esta guerra del despojo, la gentrificación aparece como una forma de colonización urbana. Barrios enteros son transformados para atraer inversiones, turismo y habitantes con mayores ingresos, provocando el desplazamiento de comunidades que durante generaciones construyeron ahí sus redes de solidaridad, su memoria y su vida cotidiana. Al mismo tiempo, el investigador denunció la existencia de desalojos violentos, fraudes inmobiliarios, cobro de piso, extorsiones y mecanismos de control territorial, en los que participan tanto el Estado como el crimen organizado, que convierten la vivienda y el trabajo en fuentes permanentes de extracción de riqueza.
Sin embargo, señala que, frente a la ciudad diseñada para los intereses capitalistas, también emerge la ciudad de las resistencias: los pueblos originarios, comerciantes, colectivos vecinales, cooperativas y organizaciones populares que continúan defendiendo sus barrios, los espacios de trabajo y su derecho al territorio.
Porque, como ya señaló , la ciudad no es únicamente una mercancía: es también un espacio de comunidad, de memoria y de lucha.
Iracema Gavilán – “Mandatos de género y extractivismos: acciones desde el ecofeminismo”
La guerra contra los territorios también se ejerce contra el cuerpo de las mujeres.
Los megaproyectos extractivos no sólo saquean montañas, bosques y ríos. También profundizan las violencias sobre las mujeres, fortalecen el patriarcado y convierten los territorios en escenarios de despojo. Ese fue el eje de la reflexión de la investigadora y activista Iracema Gavilán, quien llamó a mirar el extractivismo como una guerra que avanza sobre la naturaleza y sobre la vida.
Desde su experiencia acompañando la defensa del territorio sagrado de Wirikuta, Gavilán explicó que el modelo extractivo del siglo XXI va mucho más allá de la minería: incluye megaproyectos energéticos, agroindustriales y tecnológicos que, bajo el discurso del desarrollo y la transición energética, continúan desplazando comunidades y mercantilizando la vida.
Iracema Gavilán sostuvo que el patriarcado y el capitalismo forman parte del mismo sistema de dominación. Mientras uno explota la naturaleza, el otro asigna a las mujeres las cargas de cuidado, incrementa las violencias, la criminalización y los impactos en la salud de quienes habitan los territorios afectados.
Sin embargo, frente a esa realidad, también destacó las múltiples formas de resistencia construidas por mujeres defensoras que organizan comunidades, impulsan herramientas jurídicas y colocan el cuerpo como el primer territorio que debe cuidarse para sostener la lucha. Y plantea que la defensa del territorio comienza por reconocer el cuerpo como el primer espacio de resistencia, pues éste alberga nuestro espíritu.
“Cuerpo-Tierra-Territorio es nuestro primer espacio de lucha.”
Recordando el día mundial contra la minería, Iracema Gavilán invita a pensar que resistir implica cuidar la vida en todas sus formas, construir alianzas y no dejar de caminar frente a un modelo que amenaza tanto a la naturaleza como a quienes la defienden.
“La respuesta no es resignarnos”, afirmó. “No tenemos tiempo de quedarnos quietos, sino de seguir caminando y avanzando, cada quien desde sus posibilidades, para defender la vida y los territorios.”
Es así como ya dijeron nuestras compañeras otroas.
Somos nosotras las madres quienes traemos a nuestros hijos a este mundo. Somos nosotras las madres quienes sufrimos cada segundo, cada minuto, cada hora, cada día, cada noche, cada semana, el proceso del desarrollo de un hijo dentro de nosotras, dentro de nuestro vientre, durante nueve meses. Somos nosotras las madres quienes sufrimos los cambios de nuestro cuerpo. Somos nosotras las madres quienes sufrimos el gran dolor a la hora de parir un hijo. 1Por eso decimos que, sin nosotras las mujeres, no existiría la humanidad.
Pero eso no quiere decir que nosotras excluimos a los hombres, porque también sin un hombre no habría un hijo, no habría una hija.
Pero también decimos, como mujeres que somos, que no necesitamos el permiso de un hombre para ser libres, como mujeres que somos. Solo que entendemos, como mujeres que somos, que el sistema capitalista nos ha impuesto una mala educación entre mujeres y hombres desde hace décadas, desde hace años, desde hace siglos.
Compañeros, compañeras, compañeroas del campo y de la ciudad, voy a compartirles cómo nos tratan o cómo somos dentro de nuestra organización zapatista.
Yo oí, sentí, lo vi: que en el movimiento zapatista no nos desprecian, no nos humillan, no nos discriminan por lo que somos, compañeroas zapatistas. Dentro de ahí somos respetadas, somos libres de asumir cualquier tipo de trabajo que a nosotras nos guste hacer dentro de nuestra autonomía.
Pero a todo esto, le damos gracias a nuestros compañeros caídos en el 94, quienes se organizaron, donde nos enseñaron y nos dejaron su ejemplo de que debemos luchar, hombres, mujeres, otroas, sin importar su diferencia sexual, su pueblo, su cultura, su lengua; que debemos de luchar contra un solo enemigo, como ya nos lo dijo nuestra compañeroa zapatista.
Porque el odio del sistema capitalista ha hecho llegar hasta las comunidades, rancherías, pueblos, colonias, barrios. Y cuando un padre, una madre, escucha que su hijo e hija es otroa, empieza a discriminarla, humillarla, despreciarla.
Buenas tardes, noches, días, según su geografía, hermanos, hermanas, hermanoas de México y del mundo. A nombre de las compañeras, compañeros, compañeroas zapatistas, voy a hacer uso de la palabra. Platicaremos con ustedes de mujer a mujer o de mujer a otra mujer: las mujeres del campo, las mujeres de la ciudad, las mujeres pobres, las mujeres ricas.
Como sabemos, la explotación, la humillación hacia la mujer ha existido desde hace muchos años, siglos, décadas. Por ejemplo, en el tiempo de nuestras abuelas, bisabuelas y tatarabuelas, vivieron una cruel e inhumana explotación por los pinches finqueros. Hasta hoy, en la actualidad, todavía sigue existiendo la discriminación, la humillación, la explotación hacia la mujer pobre, hacia la mujer trabajadora, hacia las mujeres de los pueblos originarios de México y del mundo.
Por ejemplo, cuando las mujeres van a la ciudad, muchas de las mujeres son discriminadas por su vestimenta, por su forma en que se expresan. El sistema capitalista nos quiere eliminar, nos quiere acabar, haciendo guerras, guerras injustas, como lo está haciendo hoy en Palestina. ¿Hasta cuándo, compañeras, hasta cuándo?
Buenas noches. Yo, como ustedes, también más bien estoy muy deseosa de escuchar a las compañeras, pero bueno, aquí estamos y también espero que la palabra abone y siembre. Imaginen primero las tres cuartillas que, como decía Iván, podía dar de agradecimientos, y me los voy a ahorrar para ahorrar tiempo.
Mi ponencia se llama Danza para mujeres que luchan. Está dedicada a las compañeras de la Red Universitaria Anticapitalista, porque nadie reflexionamos solas, y a mi madre.
Presento estas reflexiones y veo la necesidad de reconocer el trabajo colectivo y la difusión de la lucha de como mujeres que somos, a las compañeras de Mujeres y la Sexta. Ellas han sido un pilar fundamental para la organización de mujeres que nos reivindicamos de abajo y a la izquierda. Ellas siempre con la agenda de las mujeres presente y siempre con la reflexión sobre qué caracteriza a las mujeres que luchamos desde abajo y desde la izquierda anticapitalista. Sin ellas, ese paso sería bastante más lento y autocomplaciente.
Quiero también traer a la mesa el nombre colectivo de las compañeras Mazatecas por la Libertad, quienes han sostenido una lucha de muchos años por la libertad de los presos en Eloxochitlán de Flores Magón y que, a la par, defienden el territorio, se organizan con mujeres de otros espacios, otras geografías, generaciones y orígenes, y todavía dejan espacio para la solidaridad con otras luchas y con sus mujeres, como es el caso de las compañeras zapatistas. Abrazo fuerte y amoroso para las compañeras mazatecas.
Por último, pero también a modo de inicio, quiero reconocer y saludar a las compañeras de la Glorieta de las Mujeres que Luchan, por su necedad, por su tenacidad, por su digna rabia y por esa terrible pero maravillosa experiencia de llevar el dolor en colectivo y transformarlo en jardines de memoria, espacios de encuentros, foros de reflexión, áreas de conciertos, salas para la danza, el teatro, la poesía, el cine.
Primero quiero agradecer a todas las compañeras, compañeros, compañeroas zapatistas; también a las niñas, niñes y niños zapatistas, por abrirme su territorio, su corazón y su escucha, no solo hoy, sino desde siempre; por encaminarme con una frase que, así como voy a iniciar esta participación, voy a cerrar, que fue una semilla que sigue siendo una semilla, y la frase que más me marcó y me ha marcado, y seguramente me acompañará el resto de lo que queda de vida, es: “Somos del color de la tierra“.
Primero quisiera hacer algunas consideraciones importantes. Sé que la teoría, sé que los conceptos pueden llegar a ser muy agotadores, pero me gustaría mucho partir de eso para poder después hablarles un poco de mí, de nuestro colectivo y de nuestra lucha.
Creo que el racismo con frecuencia se ha reducido a una interpretación como una discriminación o a expresiones de prejuicio por el color de la piel. También se refieren a él como un remanente del pasado o como una cuestión de intolerancia hacia la diferencia del otro, de manera individualizada. Sin embargo, comprender su persistencia y profundidad estructural exige ir más allá del prejuicio de esos individuos.
El racismo es una estructura histórica de dominación que hizo posible la expansión del colonialismo europeo, la acumulación originaria del capitalismo y la clasificación jerárquica de la humanidad. El racismo es una tecnología del poder que organiza y jerarquiza quién merece vivir con dignidad, quién puede acceder a derechos y quién es reducido a una condición de inferioridad. Y esto no es un accidente de la modernidad; tampoco es una consecuencia: es, en sí mismo, uno de sus pilares fundacionales.