Comunidades indígenas y afromexicanas de #Michoacán a 24 de junio de 2026.
K´eri Kunkorhekua Iretecheri, el Consejo Supremo Indígena de Michoacán #CSIM, consejo libre y autónomo de los pueblos originarios de la entidad, independiente de gobiernos, partidos políticos y órdenes religiosas, conformado por 80 pueblos p’urhépecha, otomí o hñahñú, matlazinca o pirinda, nahuatl y afromexicanos, manifestamos conjuntamente lo siguiente:
Para los pueblos originarios, defender el territorio, resguardar los bosques y cuidar los lagos y ríos ha tenido un precio de sangre, durante más de una década las comunidades hemos denunciado sistemáticamente el cambio ilegal de uso de suelo, el robo de agua, la tala inmoderada y los ataques del crimen organizado. Tan solo en los últimos cuatro años, 20 integrantes de los cuerpos de seguridad tradicional, las Rondas Comunales, han sido asesinados. El crimen organizado es el brazo armado de la deforestación, las organizaciones criminales atacan a las comunidades porque quieren controlar los recursos naturales, administrar el robo de agua, dirigir la tala irracional de bosques e iniciar la habilitación de nuevas tierras para el aguacate.
Son las comunidades, no la industria rapaz, las que conservan lo que aún nos queda de bosques, es en nuestros territorios donde respiran los ecosistemas, en contra parte, la industria exportadora continúa sin pagar el costo ambiental, ni mucho menos social que ha impuesto desde hace décadas, grandes empresarios estatales y trasnacionales compraron extensiones forestales a precios muy por debajo de su valor real, las deforestaron ilegalmente y han quedado impunes.
En este contexto, el Gobierno Federal estableció el pasado 26 de mayo un Acuerdo de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales de México (SEMARNAT) donde crea el llamado “Certificado de Libre Deforestación”, el cual es totalmente una contradicción, toda vez que la propia SEMARNAT ha reconocido públicamente que en los últimos 20 años no ha otorgado ninguna autorización de cambio de uso de suelo de forestal a frutícola en la entidad. Esto significa en términos prácticos que todo lo deforestado antes de 2019 queda automáticamente absuelto y lo que se taló después podrá regularizarse administrativamente sin resarcir ningún tipo de recuperación de ecosistemas dañados. No hay restauración ambiental, no hay reparación a las comunidades y no hay rendición de cuentas, únicamente impera un proceso administrativo que legaliza años de impunidad ambiental.
Por estas graves transgresiones a los derechos colectivos de los pueblos indígenas, nos reservamos el derecho de presentar los recursos jurídicos que consideremos necesarios, para evitar que la legalización del aguacate no sea un instrumento para olvidar los crímenes y abusos cometidos en nuestros territorios, así como la impunidad ambiental.
TERUNHASKUA K’ OIA, ECHERI KA JURAMUKUKUA IAMENTU IRETECHANI
JUSTICIA, TERRITORIO Y AUTONOMÍA PARA LOS PUEBLOS ORIGINARIOS
Junto con la Teia dos Povos (Tejido de los Pueblos) de Brasil, Radio Zapatista acaba de publicar en el Estado Español el libro
Soñar otro mundo es posible Zapatismo, autonomía y el Tejido de los Pueblos
En el contexto de la crisis civilizatoria global, y como forma de imaginar y estimular la construcción de alternativas de vida, el libro recorre las diferentes áreas de la autonomía zapatista.
¿Cómo funciona el autogobierno, la justicia propia, la educación y la salud autónomas, la soberanía económica, la autodefensa, la comunicación? ¿Qué papel desempeñan las mujeres en la construcción de otros mundos posibles? ¿Y las artes y las ciencias? ¿En qué consisten los grandes cambios en curso en las estructuras de gobierno autónomo y en la propuesta del Común?
La intención del libro es aproximar al lector a la experiencia viva de la autonomía en territorio zapatista hoy.
Al mismo tiempo, el libro conecta la experiencia zapatista con la de la Teia dos Povos (Tejido de los Pueblos), esa gran articulación de movimientos indígenas, negros y populares del campo y la ciudad en Brasil, que comparte la visión de la autonomía radical como alternativa para la crisis global.
Alejado del estilo periodístico o académico, este libro es una poderosa crónica de combates contemporáneos y, al mismo tiempo, una valiosa herramienta de formación intelectual y militante.
Con una prosa lúcida y vibrante, el libro nos ofrece un recorrido por las diferentes áreas de la autonomía zapatista en Chiapas. Por primera vez, un libro escudriña la construcción del Común desde los nuevos mecanismos de gobierno autónomo, contemplando tanto la educación como la salud autónomas, la soberanía económica, la autodefensa, el papel de la mujer y la función de las ciencias y las artes en el zapatismo. Al mismo tiempo, enriquece la mirada al conectar la construcción zapatista con la experiencia de esa gran red de comunidades, pueblos y organizaciones autonomistas llamada Teia dos Povos en Brasil.
Lo que el libro deja claro es que, en el contexto de la crisis civilizatoria global que vivimos, estas prácticas de autonomía integral resuenan mucho más allá de América Latina. A través del prisma de dos movimientos emblemáticos de México y Brasil, esta obra de referencia interpela nuestra capacidad de pensar y construir un mundo nuevo, aquí y ahora, mediante una articulación popular y radical de las luchas por la vida.
El libro, distribuido por la editorial Traficantes, está disponible en librerías en todo el Estado Español, y en línea en Traficantes.net.
Acteal, Chenalhó, Chiapas, México, Casa de la Memoria y la Esperanza a 19 de junio de 2026
II Foro de Memoria Histórica Minerva, Corazón latiente de la montaña
Nos reunimos en Acteal, Casa de la Memoria y la Esperanza, los días 18 y 19 de junio, en el marco de los 30 años de la desaparición forzada de Minerva Guadalupe Pérez Torres, Encarnación y Rebeca Pérez Pérez más 33 personas desaparecidas y cientos de asesinados en la región norte en el despliegue de la contrainsurgencia en Chiapas. Aquí compartimos la palabra, y la experiencia de lucha, sobre lo que hemos vivido y lo que seguimos enfrentando como pueblos.
Este Foro de Memoria Histórica lleva el nombre de Minerva, una joven desaparecida de Tila, Chiapas, cuyo nombre se ha convertido en un llamado a no rendirse. Su ausencia representa a todas las personas que el Estado no ha buscado y que las comunidades seguimos esperando. Minerva nos recuerda que la montaña guarda la memoria y sostiene la resistencia.
Para el No Olvido de los siguientes crímenes de lesa humanidad que tienen un impacto hasta hoy: la Masacre de Acteal; la Masacre de Viejo Velasco, la ejecución extrajudicial de Simón Pedro; el asesinato impune de Jtatik Marcelo; la desaparición forzada de Antonio González Méndez, Base de Apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional; las desapariciones forzadas en general en México durante el periodo de la Guerra Sucia; los desplazamientos forzados en la zona Altos y los ejecutados extrajudicialmente, desparecidos y desplazados forzadamente en la zona Norte; la Masacre de Nueva Morelia; el genocidio contra el pueblo Ixil y las masacres durante la guerra en Guatemala; y la continuidad hasta el día de hoy. Y exigimos un alto a la violencia sexual contra las mujeres. y a la utilización del cuerpo de la mujer como botín de guerra del pasado y del presente, así como toda nuestra solidaridad e indignación en contra del exterminio contra los pueblos del mundo, siendo el más evidente el actual genocidio realizado en contra del Pueblo Palestino.
Así también acudimos a este foro, compañeras, compañeros de diferentes pueblos y de territorios donde organizaciones y colectivos luchamos juntos. Todas y todos firmamos este pronunciamiento porque nos une la fuerza, la resistencia como pueblos por el dolor y la indignación, que nos atraviesa por la violencia estructural que proviene del Estado, de las elites económicas y de grupos de la delincuencia organizada coludidos con las instancias gubernamentales, que siguen violentando a las comunidades.
Llegamos aquí para renovar nuestra apuesta por la vida con relación a nuestro caminar por la verdad, la justicia y la no repetición. Es por ello que no aceptamos el olvido ni la impunidad.
Durante estos dos días escuchamos testimonios de personas sobrevivientes de Crímenes de Lesa Humanidad. Las familias y comunidades hablaron de desapariciones forzadas, masacres, desplazamientos forzados, tortura, amenazas y estrategias de contrainsurgencia que no han cesado. La violencia continúa, cambia de forma, pero sigue afectando a nuestras comunidades. Y la impunidad sigue siendo la respuesta del Estado.
Aquí afirmamos que la memoria es una manera de resistir. Es un modo de cuidar a quienes ya no están y de proteger a quienes seguimos aquí, como a las nuevas generaciones. La memoria es el territorio donde habita la dignidad.
Destacamos en este foro otras formas de resistencia, y de fortalecimiento de La Otra Justicia: una justicia de quienes estamos luchando por nuestras víctimas a través de expresiones y representaciones que nos ayudan a transformar el dolor en pasión por una vida más digna. Aquí la Poesía es palabra candente que no se tuerce; aquí el canto es voz del pasado que resuena en los altos Chiapas y en cada cuerpo nos envuelve; aquí la danza nos mueve hacia el alma grande de los pueblos que nos anima y las nuevas generaciones que emergen y que reclaman la dignidad y la alegría por nuevas prácticas de resistencia.
Dijimos que la verdad no se esconde. Las comunidades compartieron lo que ocurrió en cada uno de los territorios de Chiapas y Guatemala. No aceptamos versiones oficiales que buscan confundir, justificar o tergiversar la realidad mediante la demagogia, el negacionismo y la propaganda. La verdad inocultable está en la palabra de las personas sobrevivientes, marcada en su piel; en los testimonios de las familias y en la memoria y proyecto de vida.
Sabemos que la verdad y la justicia no llegan solas, las hemos buscado y exigido durante décadas y seguimos sin respuestas. Por eso afirmamos que se construyen desde abajo, desde las comunidades, desde la organización y desde la solidaridad entre pueblos.
Las mujeres han mostrado que esta lucha se sostiene gracias a su fuerza y su constancia. Ellas son guardianas de la memoria. Señalamos la falta de voluntad de los Estados de México y Guatemala en la aplicación de la justicia por los crímenes de genocidio y de lesa humanidad que ellos mismos permitieron, cometieron; y de los cuales son responsables así como de los agravios que han herido a nuestras comunidades, es importante remarcar que todo este conjunto de impunes masacres, asesinatos y desapariciones se ha dado por la lucha en defensa de los territorios, enfrentándose contra intereses de empresarios, gobiernos, fuerzas armadas y delincuencia organizada que ambicionan el control de dichos territorios, considerando que en Chiapas y Guatemala poseen una invaluable biodiversidad, macizos forestales y caudales de aguas, todo ello ubicados en los territorios de los pueblos originarios.
Mantener viva la memoria de Minerva, y de todas las personas que nos faltan, es un compromiso irrenunciable. No aceptamos el silencio, el olvido, la impunidad. Seguiremos nombrando a nuestros desaparecidos y desaparecidas; y denunciando a la proliferación de grupos de la delincuencia organizada. Es por ello que nuestra memoria surge y exige Justicia. Lo hacemos por quienes ya no están, por quienes seguimos aquí y por quienes vendrán. La memoria está presente.
Desde Acteal, Casa de la Memoria y la Esperanza, nos comprometemos a seguir luchando por la verdad y la justicia en cada uno de nuestros territorios; a fortalecer la relación entre los pueblos de México y Guatemala para caminar unidos en un solo corazón; porque somos raíz profunda de estas tierras mesoamericanas.
Minerva, tu nombre y tu corazón latiente sigue pulsando entre nosotras; en los caminos de la montaña.
Firman:
Organización de la Sociedad Civil de La Abejas de Acteal
Familiares de Antonio González Méndez
Centro de Derechos Humanos de la Libertad Indígena-Xinich
Colembij (Colectivo para la memoria y búsqueda de la Justicia)
Mujeres sobrevivientes del Pueblo Ixil
Centro para Acción Legal en Derechos Humanos -CALDH
Maderas del Pueblo
Huellas de Memoria
Salud y Desarrollo Comunitario
Centro de Derecho Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (Frayba)
Un Tractor en Común y el Caso del Perico Loco. IX. y último
El Extraño y Singular Caso del Perico Loco y los Superhéroes Olvidados.
Debo aclarar, de entrada, que el perico no está ni estuvo loco. Todo se trató de un malentendido. Pero antes de seguir, les cuento las dificultades que se han tenido para poder narrarles esta historia. La primera y, a mi juicio, más importante es el respeto a la identidad secreta de los superhéroes. Sé que les parecerá extraño que, tratándose de una historia de un perico, ahora no loco, salga el tema de los superhéroes y sus identidades secretas.
Verá usted, aunque no lo crea, los superhéroes sufrimos. Sí, en primera persona del plural. Y es que, aunque no tengo super poderes ni soy estrella de Marvel, DC comics o lo que sea, durante mis tiempos libres, soy el portero encargado del acceso al poblado donde llegan a habitar temporalmente los superhéroes olvidados.
Sí, ustedes ya deben saber que todos los superhéroes tienen un lugar secreto donde se refugian para poder andar sin máscara, ni calzones encima de los pantalones bien trincados, ni las falditas y esos trajes untados que suelen usar las superheroínas que de una vez no se puede creer, y así pueden andar en modo “fodonga”. Está, por ejemplo, la Fortaleza de la Soledad, donde Superman anda sin calzones y comparte con su perro Krypto las croquetas. Está la Baticueva, donde Batman, Robin, Alfred, Batichica y Gatúbela juegan Rayuela, o “Tú-la-traes” (también conocido como “El Escondite Inglés”), y que es el juego que aparece en el video próximo pasado, con la Verónica “tacleando” a su víctima. Claro, está la casa de la tía May, donde el Hombre Araña se atasca de mantecadas. Ironman tiene su mansión tecnificada (el sueño húmedo de Elon Musk).
Están también los lugares donde se reúnen los superhéroes para, según ellos, “salvar al mundo”, como el Salón de la Justicia, y en realidad sólo se juntan para presumirse entre ellos. La Liga de la Justicia es como un consejo de accionistas y ahí se hacen cuentas de las ganancias de Marvel, DC y maleantes que les acompañan.
Usted estará de acuerdo que la adquisición de super poderes de esas personas suele ser ridícula: Superman no es más que un migrante, separado de sus padres por el malvado Lex Luthor enfundado en uniforme de ICE. Y sí, al verlo con los calzones entallados encima de sus pantalones ajustados, uno se pregunta si, en la Fortaleza de la Soledad, hay un closet del que por fin habrá de salir el originario de Krypton, aunque su debilidad sean las redes sociales. ¿Batman e Ironman? Millonarios aburridos, cansados de explotar trabajadores y pretendiendo combatir a los maleantes que ellos mismos propiciaron. A Peter Parker lo picó una araña. ¿A quién no le ha picado una araña? Y, sin embargo, usted no ve a nadie enamorando a una pelirroja con el viejo truco de “hola, me picó una araña”. Hulk es sólo un conductor, enfurecido y con problemas de hígado, y lo puede encontrar usted en cualquier embotellamiento vehicular citadino. El Capitán América es producto de experimentos, como el SIDA, el Ébola y el COVID 19, y salió bastante maltratado de Vietnam y de Playa Girón.
Ellas y ellos – además de usar atuendos ridículos y provocadores (esos calzones de colores, las falditas, los trajes que parecen “body paint”, las estorbosas capas que son superadas por cualquier paliacate bien anudado), y demás parafernalia -, suelen tener una identidad secreta. Esto es, una identidad que les hace parecer “normales”.
Pero no es de esos superhéroes aburridos de los que trata esta historia, sino de otros, de los olvidados. Estos superhéroes pasan desapercibidos la mayor parte del tiempo porque se manifiestan sólo en ocasiones especiales. Usted sólo ve personas comunes y corrientes: la cajera de un supermercado y el anciano que embolsa los productos; el chofer de transporte colectivo; el barrendero anónimo; la profesora de primaria; el maestro de la CNTE; la madre buscadora; la migrante que debe cruzar la extendida frontera (cortesía de la 4T) que va del Suchiate al Río Bravo; el niño que trama cambiarse el nombre, a pesar de la oposición de sus padres, a “Goku”; la doctora hábil con el bisturí para resolver problemas de próstata y matriz; la indígena zapatista que reza porque al otro día llueva muy fiero y no tenga que ir a rozar espinas; loa otroa que elige con cuidado las luces que le vestirán el día del Orgullo. En fin, gente normal que realiza hazañas tan a menudo que ni siquiera es consciente de ello.
Bueno, pues estas personas a veces se hacen conscientes de sus poderes y ven la necesidad de tener una identidad secreta. Saben que, si no lo hacen, llegan los periodistas y camarógrafos a importunar, se hacen comics y trends topics, son presas de los servicios de streaming, y de todas esas cosas que simulan modernidad donde sólo hay frivolidad. Entonces resulta que esas personas decidieron hacer un poblado en común, donde pueden ser lo que son sin que nadie les moleste. Ahí trabajo yo, cuidando el portón.
Y, claro, también están los lugares donde los supervillanos se reúnen. Y no es en Washington, Tel Aviv, Moscú, el eje París-Roma-Londres o Pekín donde residen. No, los que habitan ahí son sólo empleados de los verdaderos malos: los banqueros. Bueno, pero eso es otro tema.
Yo les cuento esto para que ubiquen a un niño con un superpoder poco común. Tengo que proteger su identidad secreta por razones obvias, además de que hube de sacar permiso de sus progenitores para contar lo que ahora les refiero. Como hay que poner un nombre para que usted lo identifique en esta narración, le pondremos “Ernesto”. Y no para homenajear a ese brillante otroa que fue y es Oscar Wilde, sino porque, si le hubiera puesto de nombre “Marcos”, sería demasiada vanidad. Entonces que quede “Ernesto”.
Bueno, de ahí que el superpoder de Ernesto es algo increíble: ¡inventa juegos sin necesidad de la Inteligencia Artificial! ¡Y sin ningún dispositivo electrónico! Con ese asombro frente al mundo que sólo un infante puede gozar, juega con lo que sea.
Yo lo conocí en uno de los semilleros pasados. Fue en uno de los recesos, y mientras exponía al equipo de página la hipótesis de que la final del mundial sería entre México y Estados Unidos. Estaba yo explicando cómo, en la final, todo estaba planeado para que fuera el equipo norteamericano el que sostuviera la copa (mientras le pasaban una feria a Infantino y secuaces en turno). El Trump había invitado a la Sheinbaum a la final. Nunca se sabrá si asistió o no porque pasaba lo siguiente: la CIA y el ICE se presentaron en el vestidor del equipo tricolor con el clásico “Ya se la saben”, y amenazaron a los jugadores con retirarles la visa gringa y que Malu Campos sería la madrina del equipo, si no perdían. Como era de esperar, eso preocupó al Vasco y demás. ¿Surtieron efecto las amenazas del imperio de las barras y las turbias estrellas? No lo sabremos. Lo que sí es que ya no se hizo pública la carta donde jugadores y cuerpo técnico se solidarizaban con las madres buscadoras.
Porque resulta que, en mi hipótesis, toda la banda latina cercaba y daba portazo en el estadio “Nueva York”, pasaba encima del ICE y la armada gringa, y arrojaba una lluvia de tacos y tamales crudos a la cancha, justo cuando se iniciaba el partido. El Trump fue derribado por una niña migrante y, al querer levantarse con el puño levantado y gritar “¡Fight! ¡Fight!”, una cascada de salsa picante estilo Eje Central (no sé si todavía se llama así) le cubrió el rostro y, al querer limpiarle la cara, le despintaron el color naranja y quedó color salsa verde con harrrto chile. Rápidamente la Air Force, como pudo, rescató al magnate y lo trasladó a la Isla Epstein, con la esperanza de que la nostalgia le mejorara el ánimo. El partido, sin embargo, no se suspendió. Al contrario, como los jugadores habían huido para salvar sus comerciales, se armó una cascarita con las madres buscadoras. La copa la llenaron de pozol y circuló entre la muchedumbre. Aunque, hay que decirlo, más de uno, una, unoa, no supo paladear el sabor celestial del pozol agrio. Al final, todos, todas y todoas se congregaron en el centro del campo y le dedicaron un sonoro “culeeeeeero” a Gmail por bloquear los correos de registro.
Justo cuando llegaba yo al final de mi brillante hipótesis y, haciendo caso omiso de las miradas escépticas del Club de Tobi del equipo de página, – iniciando con la exposición de mi “plan B”, donde la final era entre Japón y Corea del Sur (una batalla épica entre el K-Pop y el Anime) -, detecté a un niño – yo calculo de unos 3 ó 4 años de edad- que correteaba junto a… ¡unas niñas del Comando Palomitas! En ese preciso momento, el infante cayó en la grava. Todos los machines quedamos expectantes, suponiendo que seguiría el chillido de rigor y las lágrimas que cuestionarían la sagrada ley de “los hombres no lloran”. Un silencio sepulcral se adueñó del mundo… ok, ok, de la explanada del CIDECI. Pero no, el niño se levantó, se sacudió la ropa y siguió corriendo sin dirección precisa.
Poco después lo vi arrojando lo que yo suponía era un trapo. Lo aventaba hacia arriba, lo más alto que su corta estatura le permitía. Una y otra vez lo intentaba. El trapo se elevaba y caía de nuevo. Me acerqué con precaución, intuyendo que algo serio y trascendental estaba ocurriendo. Aventuré un “¿qué haces?”. El niño, sin dejar de aventar el trapo que no era trapo, ahora lo sé, sino un muñeco con la imagen de un perico, sin dejar de hacer lo que hacía, me dijo “es que no vola”. Quise explicarle lo de la ley de gravedad y esas cosas absurdas, pero era claro que a él eso no lo detendría. Le arrimé una silla y le sugerí: “prueba subiéndote a la silla”. El niño lo hizo y lo intentó de nuevo, pero el muñeco volvía a aterrizar aparatosamente en tierra. Le dije entonces: “es que tienes que convencerlo de que puede volar”. El niño se detuvo a tomar aire (eso de desafiar la ley de gravedad puede ser agotador, créanme) y me preguntó: “¿cómo?”. Yo, en un arranque de sinceridad que a mí mismo me sorprendió, le respondí: “Ni idea”. Entonces el SubMoy me llamó para preparar uno de los temas para el semillero.
Días después me enteré de lo que había ocurrido: en el lugar donde pernoctaba el condenado chamaco del demonio… ah no, eso es de otro cuento. Bueno, donde dormía el niño con su madre, habita también un perico. Pero no es un perico cualquiera, es multilingüe. Habla idioma perruno, gatuno y una castilla aceptable. El pequeño Ernesto pensó que era una buena idea preguntarle al perico cómo es que se vola.
Pero he aquí que, quién lo pensaría, los pericos tienen su propio servicio de inteligencia eficiente (y no como el del gobierno mexicano que, declara con seriedad, hasta ahora se da cuenta de que la FIFA está haciendo un negocio multimillonario), y se había enterado de que un semejante era arrojado al suelo sin importar su condición.
Claro, se puso furioso y atacó a la madre que ni sabía de qué iba la cosa. El niño Ernesto declaró: “No temas Jefa, yo doy la cara por ti”. Y tal cual: una tarascada del perico furioso le alcanzó en una mejilla al infante y le provocó no pocas lesiones a la madre en los brazos. Se hizo un relajo. Aparecieron abogados, fiscales y hasta un jurado formado por unos perritos chihuahueños y varios gatitos.
Refugiado en el Poblado Común de Superhéroes Olvidados (PCSO, por sus siglas en castilla), Ernesto me contó lo ocurrido y me pidió dos cosas: una, la más importante, era que su madre, y todos los implicados, olvidaran el incidente porque, si no era así, ella y los demás sabrían que el pequeño era un superhéroe. Esto es, debía recuperar su identidad secreta. La otra petición era que yo lo representara en el juicio donde se decidiría quién era culpable.
Reuní toda la información posible, incluyendo los videos que ustedes podrán apreciar al final de este escrito. Supe también que el fiscal era un escarabajo con ínfulas de senador de shopping en USA -antes de que le cancelen la visa y JC Penney pierda a uno de sus clientes más fieles-. Sí, al igual que ustedes, sospeché que no era otro sino Durito. La situación lucía complicada, así que le sugerí al pequeño Ernesto que tratáramos de llegar a un acuerdo extrajudicial. El niño dudó, pero se opuso. La verdad y la justicia (eso que esperan las Madres Buscadoras y los Ausentes de Ayotzinapa), debían prevalecer. Así que me presenté al juicio mientras el condenado escarabajo del demonio me miraba y sonreía burlón.
Durito presentó fotos y videos del niño arrojando el muñeco al aire y, con malicia, en cámara lenta el momento en que caía en el suelo. Hubo exclamaciones de indignación. Tenía un caso complicado y todas las apuestas nos eran desfavorables -en Las Vegas iban 77 a 1 a que perdíamos-.
Empecé mi exposición citando al finado SupMarcos, que diosito lo tenga en su santa gloria y la virgen santísima lo colme de bendiciones. El difunto explicaba que el cielo y el infierno sí existían, pero no como los presentaban las distintas religiones. El Sup señalaba que estaban ambos, cielo e infierno, en un mismo lugar y que no había ángeles ni cortes celestiales ni San Pedros y demás, sino una multitud de animalitos de todos los tamaños. Que la persona presuntamente condenada o salvada comparecía ante ellos y que ellos le decían: “Así como nos trataste en vida, así serás tratado aquí”. O sea que, si maltratabas a los animales, los pateabas, los matabas, los vestías con trajes ridículos en navidad, Halloween y fiestas patrias, o los obligabas a hacer toda clase de suertes y participar en competencias, entonces eso te pasaba. Así que debías pensar cómo sería que te agarraran a patadas, o que te arrastraran, o que te vistieran con un disfraz de calabaza, de chucky, o de Trump, o de Salinas Pliego… por toda la eternidad.
Expuse que el pequeño Ernesto no sólo no había lastimado a animal vivo alguno, también que su interés, como superhéroe que es, era liberar al perico de trapo de la esclavitud de la injusta ley de gravedad, y que no quería causarle daño sino ayudarlo a que “vola”.
Y por eso es por lo que acudió, con el más puro interés científico, al perico vivo. Aunque el perico pensó, dados los antecedentes, que sería arrojado una y otra vez hacia arriba para caer al suelo estropeando su magnífico plumaje.
El perico pidió la palabra y se dirigió al jurado formado, ya lo dije, por perritos y gatitos. Contra lo que se pudiera pensar, el perico no habló en contra de nuestro superhéroe. Al contrario, explicó cómo sufría cada vez que le recortaban las plumas. Que volar es la aspiración de todo perico que se respete, por muy multilingüe o de trapo que sea. Que comprendía a Ernesto y que no había más culpable que el pinche sistema capitalista. Y se siguió con una explicación que ya quisieran poder dar los cabezas grandes que dicen que estudian… pero no aprenden.
El jurado deliberó. Yo deseché las solicitudes de arresto domiciliario o, al menos, una orden de restricción. Durito hizo caras de gorsodomo pues se sabía perdido. Y. al fin, se dictó sentencia: perritos y gatitos, además de otro perico que pasaba por ahí, decidieron que no había delito que sancionar, que todo había sido un malentendido y que, en todo caso, había que juzgar y sentenciar al sistema que permite el maltrato animal.
El Perico y el Ernesto se abrazaron y pude notar que el ave le explicaba algo al oído al pequeño. Claro, sin morderlo. Ernesto asentía a lo que le decían y su cara se iba iluminando. ¿Le reveló el perico el secreto para que el muñeco pudiera volar? Eso sólo lo sabe el niño. Y debe ser algo genial, porque ahora intenta hacer que una piedra “vola”.
La moraleja de esta historia es clara: es mejor checar si el tamale está crudo o no, antes de zampártelo. El sistema de drenaje y la letrina se los agradecerán. Y, claro, explorar la posibilidad de migrar a yahoo… o a Hotmail. Oh, oh, ¿ya no existe Hotmail? Mh, eso explica que ya nadie chatee conmigo. Suspiro.
Por lo demás, ya lo dijo el SubMoy, se hacen las cosas con lo que hay y con la cabeza. De nada, Vasco (si quieres una sugerencia de alineación para la final, eso se cobra aparte). Si te quitan los comerciales de colchones, siempre quedan las “Hamacas La Migaja” (próximamente cotizarán en la bolsa de valores -tiembla Musk-).
Tan-tan. (ya no continuará)
El Capitán. México, junio del 2026.
P.D.- Bueno, sigue la parte de convocatorias al encuentro de Resistencias y Rebeldías, y al encuentro de Artes. Ambos en agosto del 2026.
SIGUEN LAS INVITACIONES A LA SÉPTIMA ASAMBLEA NACIONAL POR EL AGUA, LA VIDA Y EL TERRITORIO
«Por el Río libre San Pedro Mezquital»
Zitácua, Tepic, Nayarit
8 Y 9 de agosto del 2026
¿Porqué reunirnos? Porque..La lucha por la libertad del agua nos ha hermanado a lo largo y ancho del país, los ríos, humedales, manantiales, lagunas, mares, cenotes y el agua subterránea, son sagrados para los pueblos, pero para los empresarios y malos gobiernos son mercancía y destino de desechos.
Porque el Río San Pedro Mezquital en Nayarit es amenazado
Porque el Río Atenco igual
Porque en el Río Santiago el sostenimiento de la vida de la fauna en el río se vuelve imposible
Porque sigue el despojo del río Xangá Ndá Ge en Eloxochitlán de Flores Magón
Porque no ha habido ninguna consequencia por el derrame en el río Sonora
Porque siguen contaminado el río Metlapanapa
Porque en Santiago Mexquititlán el estado mexicano intenta despojarnos nuestros pozos de uso agrícola y se niega a restituir el pozo de barrio cuarto a la comunidad con argumentos de planes hídricos que niegan los derechos indígenas mientras permite el incremento acelerado de industria y Datas Center en Querétaro.
Porque usan violencia para imponer despojo y contaminación en San Gregorio Atlapulco
Al Gobierno Federal y Estatal responsabilizamos de las amenazas, hostigamiento y criminalización a defensores de la tierra y territorio de los municipios que están siendo afectados ante el proyecto de la super carretera San Cristóbal-Palenque, Chiapas, México.
Desde la Caravana de documentación del proyecto de la carretera SCLC-Palenque, respaldamos la lucha de las personas defensoras que rechazan el proyecto carretero y denunciamos que en las últimas semanas las comunidades del municipio de Chilón han recibido un aumento en amenazas directas y hostigamiento contra personas defensoras, buscando la confrontación. El día 29 de mayo del año en curso, un grupo de personas intentó impedir que se colocaran letreros de rechazo total a la carretera. Comunidades que mediante asambleas y actas de acuerdo han rechazado la carretera ahora son acosadas con el sobrevuelo de drones no identificados. Vigilan e intimidan a personas que se organizan para defender su territorio y, son buscadas por elementos de la policía municipal, estatal y actores vinculados a estas redes. También, se han publicado videos generados con la IA (en donde se percibe la quema de letreros instalados) con la intención de generar desestabilización e incertidumbre por medio de las redes sociales.
Sabemos lo absurdo que resulta este proyecto para la vida en la región, pero ahora condenamos la utilización de la violencia para atender conflictos sociales y las demandas de quienes rechazan el proyecto carretero ya que en los últimos días se ha intensificado, la persecución, amenazas, hostigamiento e intimidación contra quienes haciendo legitimo uso de su derecho a la manifestación, alzan la voz para defender su tierra, sus manantiales y nos advierten de la devastación ambiental que trae consigo la construcción de la carretera así como la destrucción de la cultura como ya se ha podido atestiguar en el primer tramo cercano a Palenque.
La oposición de la carretera sigue presente, para muchas personas de las comunidades este proyecto no representa beneficio alguno, ya que desde su inicio el gobierno Estatal y Federal han violado el derecho a la información, han simulado consultas, invadido parcelas para hacer estudios de suelo y mediciones topográficas con ingenieros que sin consentimiento de las comunidades, se introducen a escondidas a sus parcelas para extraer recursos y tomar muestras del territorio. Acciones que han generado daños y pérdidas en los cafetales y milpas que constituyen el principal sustento de las familias. Otra veces amenazan con hacer uso de la fuerza pública como los “Pakales” (Policía de élite con entrenamiento militar, señalados de cometer tortura, detenciones arbitrarias y extorsiones). Siguen engañando a los pobladores diciéndoles que les van a comprar sus tierras por un monto que no cumplen o el condicionamiento de los programas sociales, especialmente a través del programa “Sembrando Vida”. Otras veces, de forma descarada se burlan de las comunidades, ofreciendo pagar 9 pesos el metro cuadrado, con esto generan confrontación entre pueblos hermanos con el ofrecimiento selectivo de beneficios para comprar la conciencia y voluntad de la gente.
El diálogo propiciado por las autoridades gubernamentales y operadores políticos por el tema de la carretera se limita a tres opciones para los representantes de las comunidades: el dinero, la cárcel y la muerte. Sin embargo, para los pueblos de la región la manera de comprender y estar en el mundo no se reduce a estas tres opciones. Desde hace una década existe una resistencia ante este proyecto carretero porque anula la existencia como pueblos originarios, desde hace siglos los pueblos originarios resisten contra el proyecto de la modernidad colonial y desde hace milenios la naturaleza prevalece a pesar de los intentos de la humanidad por dominarla, aún con el desarrollo neoliberal impulsado en Chiapas por el gobierno actual que se autodenomina humanismo de cuarta. Los pueblos tienen su apuesta política en el Lekil Kuxlejal, por el cuidado de la vida y no como los proyectos gubernamentales que traen destrucción y devastación de las redes de vida comunitaria y de la madre tierra.
El Gobierno Federal y Estatal, no sólo tienen responsabilidad por incumplir los lineamientos internacionales de consulta a los pueblos originarios, el derecho a la libre determinación, sino también de generar un clima de incertidumbre y desconfianza ante la nula información presentada a las comunidades que serán afectadas de manera directa por este proyecto, así como la manipulación, engaños y condicionamiento de programas sociales.
Hacemos responsables de cualquier daño a la integridad física y psicológica de cualquier persona violentada y criminalizada por oponerse a la carretera San Cristóbal-Palenque y defender su derecho a decidir libremente sobre el territorio en que habita, de acuerdo a los usos y costumbres tradicionales.
No olvidamos la estrategia usada por el actual gobierno para silenciar las voces, como ocurrió con el padre Marcelo, que antes de ser asesinado el sistema de impartición de “justicia” intentó criminalizarlo. A Jtatik Marcelo le arrebataron la vida, pero el espíritu profético de denuncia ante la injusticia, se multiplicó, vive en cada corazón y emana por nuestra voz para gritar fuerte y claro:
¡Rechazo Total a la Carretera San Cristóbal-Palenque!
¡Tierra y libertad! ¡Nuestra lucha es por la vida! ¡Sí a la vida, no al despojo del territorio!
En solidaridad las organizaciones pertenecientes a la caravana de documentación: Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas A.C. (FRAYBA)
Centro de Derechos Indígenas A.C. (CEDIAC)
Colectivo Brigada Común
Desarrollo Económico y Social de los Mexicanos Indígenas A.C. (DESMI) Movimiento en Defensa de la Vida y el Territorio (MODEVITE)
FIRMAN
Colectivos y organizaciones:
Asamblea Libertaria Autoorganizada Paliacate Zapatista, Grecia
Asociación de Exploración Científica y Recreativa
Asociación de Exploración Científica, Cultural y Recreativa.
Brigada Ignacio Martin-Baró
Brújula Roja, Sexta
Caracoleras de Olba, Aragón, Estado español
CAREA e.V. – Alemania
Casa Colibrí AC
Casa de los Pueblos y Comunidades Indígenas “Samir Flores Soberanes”
CDH Tepeyac del Istmo de Tehuantepec, A. C.
Centro de Documentación sobre Zapatismo -CEDOZ- Madrid. Estado Español
Centro de Estudios para el Cambio en el Campo Mexicano
Centro de Estudios para los Derechos Humanos y la Justicia Ambiental YURENI A.C.
Centro de Voluntaries Junax, San Cristóbal de las Casas, Chiapas.
Colectiva Sueña Dignidad
Colectividad Nuestra Alegre Rebeldía de la Red Morelense de Apoyo al CNI-CIG
Colectivo Cuaderno Común
Colectivo Gavilanas
Colectivo 16 de Octubre
Colectivo Alter-Nativas, San Cristóbal de Las Casas
Colectivo Armadillo Suomi. Finlandia
Colectivo Callejero de Guadalajara, Jalisco.
Colectivo Criptopozol + DDHH
Colectivo de Profes en la Sexta
Colectivo de Trabajo Cafetos
Colectivo L@s hij@s del Maíz Pinto Tlaxcala.
Colectivo La Insurgente, SCLC, Chiapas.
Colectivo la Otra Justicia
Colectivo Luciérnagas que Siembran de Ciudad de México
Colectivo Mujeres Tierra, Mexicali Baja California
Colectivo Nodo Solidario
Colectivo Panadero la Grieta
Colectivo tsijilba bij., zona norte
Colectivo ViDAS
Comité de Derechos Humanos Sierra Norte de Veracruz.
Comité de Enlace Latinoamericano y Caribeño (CELC)
Comité Nacional para la Defensa y Conservación de Los Chimalapas Chimalapas, Oaxaca, México
Comunicadorxs Populares por la Autonomía- COMPPA, México
Comunidad de Tlanezi Calli Resistencia
Comunidad de Xochitlanezi
Comunidad Indígena Otomí residente en la CDMX,
Consejo Promotor de la Iniciativa Legislativa para crear el Municipio Indígena de Alpuyeca
Cooperazione Rebelde Napoli – Italia
El Bordado de Ramona
El Tekpatl Periódico crítico y de combate
Empalabrando colectivo
Enlace Comunicación y Capacitación A.C. – Chiapas/Oaxaca/Guerrero/CDMX
Escuelas de Perdón y Reconciliación. Ciudad Victoria, Tamps.
Escuelas para Chiapas
Espacio Común “El Amate”
Frente del Pueblo Resistencia Organizada CDMX
Fundación Indigenas 3D
Gira Zapatista Hamburg
Gobierno Comunitario. Chiapas
Grupo de Trabajo “Fronteras, regionalización y globalización” del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales
Hermanas del Divino Pastor, México
Ixim Antsetik Tsikos, San Cristobal de las Casas, Chiapas.
Instituto Agroecológico Latinoamericano, México
Juventina Nicolás Flores
Juventud Comunista de México
Komite internazionalistak( Euskal Herria)
La Otra Calle
Laboratorio Popular de Medios Libres
Lekil kuxlejal , hasta la victoria siempre.
Lumaltik Herriak, país vasco
Maderas del Pueblo del Sureste A.C Istmo de Tehuantepec, México
Mexicali Resiste
Mexicanos Unidos
Movimiento Agrario Indígena Zapatista
Movimiento de Mujeres en Defensa de la Madre Tierra y Nuestros Territorios
Mujeres Transformando Mundos a.c
Mujeres y la Sexta – Abya Yala
Muuch’ Xíimbal
Nodo Solidale, Roma
Oficina Ecumenica por la Paz y la Justicia, Alemania
Periódico La Flor In Xochitl In Cuicatl
Preparatoria Comunitaria José Martí, San Francisco Ixhuatán, Oaxaca
Programa de Interculturalidad y Asuntos Indígenas IBERO Ciudad de México
Promedios de Comunicación Comunitaria, San Cristóbal de las Casas, Chiapas
Proyecto Videoastas Indigenas de la Frontera Sur (PVIFS)
Pueblos Unidos de la Región Cholulteca y de los Volcanes
Radio comunitaria Zacatepec XHSBE 107.1
Raices en resistencia
Red de Apoyo Iztapalapa Sexta (RAIS).
Red de Resistencia y Rebeldia AJMAQ, Valle de Jobel, Chiapas. Mexico
Red Mesoamericana de Educacion popular, Red Alforja
Red Mexicana de Acción frente al Libre Comercio
Red nacional de promotoras y asesoras rurales
Redes por la Diversidad, Equidad y Sustentabilidad AC
Resistencia Tlanezi calli, CDMX
Resistencias Enlazando Dignidad – Movimiento y Corazón Zapatista (RedmycZ
Rizoma, México
Sabotaje Media – México
Servicios para una Educación Alternativa Educa Oaxaca A.C.
Sexta Grietas del Norte
Sexta por la Libre Yucatán
Tequio Jurídico A.C.
Territorios en Movimiento, San Cristóbal de las Casas, Chis.
Tribunal Internacional de Conciencia de los Pueblos en Movimiento (TICPM), CDMX
Txiapasekin ( Pais Vasco)
Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo de Tehuantepec. UCIZONI
Unión de Municipios y Comunidades Indígenas y Afromorelenses
Unión de Pueblos y Fraccionamientos en contra del basurero y en defensa del agua de la región Cholulteca y de los volcanes.
Unión Popular Apizaquence Democrática e Independiente (UPADI)
UPREZ Benito Juárez. CDMX
Xicanapatistas Autónomas
Y Retiemble Madrid. Estado Español
Zapateando, medios libres
Ze Kreto, Adherente CDMX
Individuales:
Adela Sanchez Gòmez. Chiapas
Alberto Hidalgo, Instituto Mora
Alejandra Jimenez González
Alicia Castellanos, Profesora – Investigadora, UAM-I (R), México
Alina, Minsk, Belarus
Alptekin Aydogan, EEUU
Ana Sabina Castro Sam, Mujeres contra la guerra, Sao Luís, Maranhao, Brasil
Andrea Cegna, Italia, periodista
Angélica María Godínez Rodríguez, colectivo solidaridad ITESO. Tlaquepaque, Jalisco
Armando Soto Baeza
Beatriz Tirres Beristain, Veracruz
Belen Pastrana
Belkis Rojas San Cristóbal de Las Casas, Chiapas
Betsabé Retamal Pulgar, Chile
Carla Leshne, San Francisco, CA, USA
Carmen Guillen Méndez, Guardianas y Guardianes de los Humedales de Montaña la Kisst
Casandra Ramirez, Guadalajara
Cecilia Trinidad Cruz López, CDMX
Celia Rojas Chávez
Christy Petropoulou, profesora, Universidad de Egeo, Grecia
En estos para algunxs días de júbilo y euforia nacional, quienes desde hace décadas resisten, caminan y alzan la voz nos han mostrado -como bien nos dicen Camila, Berenice y todxs aquellxs que han marchado estos días- la verdad más dura: si quienes buscan se cansan, este país se queda sin memoria, sin rumbo y sin futuro. México aún sigue siendo esto: dolor, individualismo, consumismo y violencia, pero también personas, colectividades y comunidades que a pesar de todo seguimos creyendo que otra vida es posible.
El mundial de la fiesta, pero también del dolor y la dignidad
Camila Zárraga
El problema muchas veces no es la falta de solidaridad. Muchas veces es el miedo. Es la cobardía con la que muchas personas han aprendido a vivir. Y, sinceramente, me resultan incómodos los mensajes que dicen que tengo un valor que los demás no tienen. No es porque no entienda; entiendo lo suficiente. Pero también estoy cansada. Porque no soy una superheroína, no soy diferente al resto. Sigo siendo una persona que marcha, habla, llora, se equivoca y tiene miedo. La verdadera valentía es otra cosa. La verdadera valentía es levantarse todos los días sabiendo que dos de los momentos más importantes de tu vida fueron el nacimiento de tu hijo y la desaparición de éste. La verdadera valentía es seguir enseñando porque amas tu trabajo, aunque no recibas lo suficiente para continuar haciéndolo dignamente. Perdí la cuenta de las veces que tuve que salir de clase para comprar un plumón y que la clase pudiera continuar porque simplemente no había presupuesto. Y, sin embargo, por primera vez en dieciocho años amé la educación. Amé a la gente con la que estudio y comparto la vida. Prefiero mil veces una escuela pública a una privada. No por la educación, porque muchas veces la educación pública también tiene problemas enormes. La prefiero por la gente. Porque si mañana me convierto en una de las decenas de personas que desaparecen diariamente en este país, muchos de mis antiguos compañeros dirían que me lo busqué por revoltosa. En cambio, la familia que construí aquí, el cariño que encontré en personas con las que jamás imaginé cruzar mi camino, movería cielo, mar y tierra para encontrarme. Es triste ver a personas que se creen ricas cuando los verdaderamente ricos ni siquiera las consideran sus iguales. Es triste verlas peleándose por un Mundial mientras en este país seguimos contando desaparecidos. Es triste admirar a personas por su trayectoria y después verlas celebrar mientras del otro lado golpeaban, detenían y humillaban a quienes salían a exigir justicia. También es triste ver cómo el obrero que debería cuidarte termina cuidando los intereses de quienes lo explotan. En el camino hacia el estadio vi avanzar a los policías. Y fue triste verlos porque también son trabajadores. Pero son trabajadores que pueden golpear, torturar o incluso matar. Perdónenme, pero por algo existe la frase: “policía con conciencia se tira un tiro”. A veces me pregunto cómo logran dormir. Cómo logran abrazar a sus madres después de haber humillado a otras madres que únicamente exigían que hicieran su trabajo. Un trabajo que tú y yo pagamos con nuestros impuestos. Un trabajo que debería evitar que existieran las madres buscadoras. Porque no es normal que existan. No es normal admirarlas. No es normal que haya mujeres recorriendo desiertos, fosas y carreteras buscando a sus hijos. Son personas a las que les arrebataron a alguien que amaban: un hijo, una hija, un hermano, una madre, un padre. Son la consecuencia de una violencia que hemos permitido normalizar.
Y, aún así, eso también es México.
México es celebrar con nuestros muertos y llorarles al mismo tiempo. Es recordarlos en una ofrenda mientras seguimos buscándolos. Es ver a jóvenes que, pese a todas las dificultades, logran acceder a una educación pública y se organizan para defender la vida, la memoria y la dignidad.
Por eso fue tan significativo marchar y cerrar Tlalpan junto a ellos. Es algo que siempre voy a agradecer. El recibimiento que nos dieron fue de las cosas más bonitas que he vivido. Ver sus rostros llenos de emoción, de esperanza y de convicción fue inspirador. Y esa emoción también empieza a regresar a mi universidad. Poco a poco, compañeras y compañeros recuperan sueños y esperanzas que durante años nos fueron arrebatados. Poco a poco volvemos a creer que podemos construir algo mejor. Y vamos a seguir luchando para que algún día la Universidad Autónoma del Estado de Morelos esté a la altura de las grandes universidades públicas del país, no por prestigio, sino por organización, participación y comunidad. Si necesitas ayuda para organizar una marcha, una denuncia o un paro, acércate a tus hermanos y hermanas del Poli. Seguramente encontrarás una mano extendida. Si necesitas acompañamiento de quienes apenas comienzan a organizarse y a defender su universidad, acércate a la UAEM. Con gusto caminaremos contigo. Porque este camino está lleno de represión, violencia, desigualdad, humillaciones y atoles con el dedo. Pero también está lleno de algo más importante: personas que, a pesar de todo, siguen creyendo que otro país es posible.
Registro visual Madres buscadoras 10/06/2026 inmediación del estadio Azteca:
Donde no entra la justicia, entramos Nosotras
A.Berenice González Marín
Mi nombre es Berenice. A veces pienso que mi vida se ha ido armando entre búsquedas: las que acompaño desde afuera y las que me atravesaron desde adentro. Antes de integrarme a la colectividad de acompañamiento a madres buscadoras y a familias de víctimas de feminicidio, Existimos porque Resistimos, ya había recorrido ese territorio con mi propia madre, entre 2017 y 2018, cuando buscábamos a mi hermana y a mis sobrinos. Desde entonces entendí que la desaparición no es un hecho aislado: es un modo de respirar, una forma de sostenerse cuando el mundo se rompe.
Mis estudios en humanidades nacieron del deseo de comprender las desigualdades y violencias con las que crecí, pero también de la necesidad urgente de aprender a resistirlas conscientemente. La academia llegó después, como una herramienta; pero la formación verdadera, la que se queda en el cuerpo, vino de las calles. En los últimos diez años he aprendido más en los plantones que en los seminarios; más en las fiscalías que en las bibliotecas; más escuchando a una madre narrar la vida de su hija mientras esperamos que alguna institución nos reciba, que en cualquier clase sobre teoría del Estado.
Acompañar significa estar cuando se toman las calles, cuando se cierran avenidas, cuando se levantan mantas frente a edificios que parecen sordos. Significa caminar juntas hacia una fiscalía que promete recibirnos “en un momento” y nos deja esperando horas. Significa sostener la mirada cuando una madre abre la carpeta de investigación y encuentra más sellos que respuestas. Significa escuchar, una y otra vez, historias que deberían estremecer al país entero, pero que muchas veces solo conmueven a quienes ya están rotas.
Ese 11 de junio de 2026, mientras el país miraba hacia el Estadio Azteca como si ahí comenzara algo nuevo, algunas llegamos desde otro lugar: desde años de búsquedas, de fiscalías, de calles tomadas, de historias que no caben en ningún festejo. Donde no entra la justicia, entramos nosotras, y ese día no fue la excepción. La inauguración del Mundial prometía espectáculo, y lo hubo para unos cuantos, para otras y otros mostró, y que casi no apareció en los medios, la fuerza con la que el Estado encapsula la memoria. Entre vallas, cierres y filtros imposibles para las madres buscadoras, una madre de víctima y yo logramos avanzar por las grietas del dispositivo de seguridad, filtrándonos con la terquedad de quienes saben que la ausencia también merece un lugar en el centro de la fiesta, aunque en ese momento no lo entendiéramos del todo. Porque, a pesar de la experiencia en las calles, seguimos siendo ajenas a la lógica del Estado sobre quién puede entrar, cómo y desde dónde, especialmente en un evento como el Mundial.
No es difícil llegar al Estadio Azteca. Desde temprano, los alrededores se llenan de vendedores que acomodan camisetas y trompetas de plástico. El ambiente ya huele a fiesta antes de que empiece. Pero ese día, yo no iba hacia la celebración: me había quedado de ver en Paloma de la Paz con la mamá de una víctima de feminicidio. Acordamos encontrarnos a las 6:30 de la mañana para tomar uno de esos carros particulares que, por sesenta pesos, te llevan a la Ciudad de México. A mí me parecía tarde para un día que prometía caos, pero entendí sus tiempos, sus responsabilidades y su presupuesto.
Al subir al carro, ella comenzó a conversar con otro pasajero y con los dueños del vehículo. No era charla casual: estaba tanteando el terreno, tratando de entender el panorama. Al llegar a la caseta nos enteramos de que estaban haciendo retenes para identificar a quienes iban a protestar. Sentí un poco de inquietud, una mezcla de incertidumbre y alerta. Lo peor que podía pasar era que me detuvieran por llevar una manta de desaparecidos y que ella avanzara sola. Legalmente no podían impedirnos el paso, pero sí podían retenernos durante horas “por seguridad”, como suelen justificarlo.
Eso no ocurrió. Solo estaban deteniendo autobuses. Afortunadamente, yo iba en un carro particular.
Los jóvenes con los que íbanos en el vehículo, amables, le dieron varias rutas posibles para llegar al estadio sin quedar atrapadas en las manifestaciones o en los cierres. Yo, más dispersa, intentaba contactar a otras madres buscadoras, pero no lograba comunicarme con nadie. Así que decidimos seguir las recomendaciones que nos habían dado.
Aun así, hicimos una parada en Ciudad Universitaria, donde se había anunciado que habría un punto de reunión para madres buscadoras. Llegamos y no había señal de ellas. El personal de seguridad insistía en que estaban esperando una concentración, pero no vimos a nadie. Sin darle demasiadas vueltas, tomamos transporte público rumbo al Estadio Azteca.
En el trayecto vimos varias opciones para llegar. Una camioneta ofrecía llevarte de CU al estadio por 150 pesos, cuando normalmente el pasaje cuesta siete pesos. Ese espacio estaba lleno de extranjeros. La mamá observó la escena, eligió a la persona que le inspiró más confianza y se acercó. Le explicó que necesitaba llegar al estadio porque era madre de una víctima. No fue la única vez que lo hizo. Pocos se negaron a ayudarla; la mayoría le respondió con indicaciones precisas: dónde estaban encapsulando a las madres, por qué accesos podíamos avanzar sin que la seguridad nos detuviera, qué transporte tomar, en qué punto bajarnos, cómo mezclarnos entre la multitud para no llamar la atención.
Algunos incluso nos dieron consejos por si la autoridad se ponía violenta y hasta nos explicaron qué podían y qué no podían legalmente impedirnos. Era una mezcla extraña: por un lado, el país del espectáculo; por el otro, el país que sobrevive compartiendo rutas, advertencias y estrategias para sortear la violencia institucional.
Mientras tanto, alrededor nuestro, familias enteras avanzaban con paso ligero, como si la emoción les marcara el ritmo. Había risas, selfies, niños con la cara pintada. Todo parecía diseñado para que la fiesta empezara antes de cruzar los torniquetes. Nosotras, en cambio, avanzábamos con otra urgencia: llegar sin ser detenidas, sin ser encapsuladas, sin que la memoria fuera expulsada del perímetro del estadio.
Y llegamos. No nos dimos cuenta del todo hasta que estábamos a escasos metros de la entrada. Pasamos cada filtro sin que nadie nos detuviera, recibimos la bienvenida sin entenderla, y de pronto nos preguntamos: ¿es aquí? ¿Este es el último filtro? ¿Dónde están las madres, dónde están los pueblos que luchan? Por un momento pensamos que ya solo quedaba regresarnos.
Sacamos la lona de desaparecidos y la foto de la hija de mi compañera. Éramos dos frente a miles que venían a celebrar el Mundial y frente a un dispositivo de seguridad que no esperaba vernos ahí. Caminamos unos metros con la idea de dirigirnos hacia Taxqueña para volver a nuestro estado. Íbamos en sentido contrario al desfile de inauguración. La escena era irreal: un México sin feminicidios ni desapariciones, un México sin dolor, sin cuerpos descompuestos en SEMEFOS ni fosas. Un país que mostraba su rostro más bonito mientras ignoraba cómo duele el corazón por la violencia.
Vimos a varios medios de comunicación. Escuché dos veces que la mamá me decía que sacara la lona y me colocara detrás de los reporteros. La escuché, pero no me atreví al principio. Hasta que sus palabras dejaron de ser sugerencia y se volvieron decisión. Sacamos la manta y nos colocamos detrás de cada reportero que encontramos. Algunos se detuvieron a entrevistarnos; otros se alejaron para no mostrar ese lado del país.
Lo que más me sorprendió fue el apoyo de los aficionados. Nos acuerparon cuando la seguridad nos rodeó o nos siguió. Nos decían: “Compañeras, estamos con ustedes.” Ese respaldo inesperado nos acompañó hasta salir del perímetro del Estadio Azteca, un espacio al que miles de madres no pudieron llegar ese día.
En el camino nos encontramos con un grupo de resistencia, jóvenes de entre quince y veinte años, que nos invitaron a unirnos a su marcha y a regresar hacia el lugar del que nosotras veníamos. Sentí nuevamente ese apoyo que nace desde abajo, desde quienes entienden que la desaparición no es un tema ajeno. Aunque solo íbamos nosotras dos en representación de las madres buscadoras, las consignas y las exigencias se centraron en la lucha contra la desaparición.
Los medios volvieron a detenernos para entrevistas. En algún momento se acercó el secretario de Cultura. Nos dijo que no podíamos avanzar más allá de la primera valla, pero que, si queríamos hacerlo como madres buscadoras, ellos nos respaldaban. La oferta me pareció irreal. Acabábamos de salir del estadio sin mayor dificultad, con nuestra lona de desaparecidos y la foto de la hija asesinada de mi compañera, y ahora aparecían obstáculos… y ofrecimientos de apoyo. Ante un muro o vaya que antes no fue obstáculo. Era evidente: no era que no se pudiera acceder al estadio, porque ya habíamos estado ahí. Era que no querían que avanzáramos visibles como buscadoras, como resistencia.
Aun así, después de todo, lo que queda no es el ruido del estadio ni la sombra de las vallas. Lo que queda es la fuerza de esas manos que sostienen fotografías como si sostuvieran el mundo entero. Lo que queda es el temblor suave de una madre que no se rinde, aunque el país entero parezca cansado de escucharla. Lo que queda es ese paso firme, casi silencioso, que insiste en avanzar incluso cuando todo está hecho para detenerla.
Porque en un país que intenta acostumbrarse al dolor, ellas siguen recordándonos que la vida que falta no se olvida. Que cada nombre es un latido. Que cada ausencia es un llamado. Que cada búsqueda es una forma de amor que no conoce frontera.
Y quizá por eso duele tanto y al mismo tiempo sostiene: porque mientras ellas sigan caminando, este país todavía tiene una oportunidad de mirarse de frente. Mientras ellas sigan nombrando, la verdad no podrá ser enterrada. Mientras ellas sigan buscando, la esperanza no será un lujo, sino una tarea.
Ese día, el 11 de junio de 2026, entendí que la memoria no es un acto del pasado: es un pulso presente, vivo, que nos obliga a no rendirnos. En un país donde la violencia se vuelve paisaje y la impunidad se normaliza, la memoria es lo único a lo que no podemos, y no debemos, soltar. Es la respiración que persiste cuando todo alrededor parece diseñado para que olvidemos. Incluso esos uniformados que se olvidan a sí mismos, son parte del mismo pueblo, y que el gobierno los ha sido convertido en mercancía para sostener la violencia.
Al final, lo que queda es reconocer algo que este país evita decir: aquí no se trata de voluntad institucional ni de discursos de paz. Se trata de que la vida pública funciona porque quienes han sido más golpeadas siguen moviéndose, aunque nadie las respalde. No es heroísmo; es necesidad. No es épica; es supervivencia. Y mientras el Estado administra la violencia como rutina, son las familias, las mismas que deberían estar protegidas, quienes cargan con el trabajo que las instituciones no hacen.
Ese día me dejó claro que la memoria no es un gesto simbólico ni un acto moral. Es una obligación impuesta por la realidad. Si no se sostiene, todo se hunde más rápido. Y aunque duela admitirlo, en México la búsqueda no continúa porque haya justicia, sino porque no hay otra opción. Porque si las madres se detienen, nadie más va a hacerlo.
No somos pocas las marginales ante la desaparición y feminicidios. Somos quienes vemos lo que otros prefieren ignorar. Somos quienes no pueden darse el lujo de olvidar. Somos quienes sostienen lo que queda del país mientras arriba se reparten versiones oficiales que no alcanzan para explicar nada. Y esa es la verdad más dura: si las que buscan se cansan, este país se queda sin memoria, sin rumbo y sin futuro.
Manifestación de madres buscadoras y colectivos solidarios en las cercanías del estadio Azteca 11/06/2026
Pronunciamiento madres buscadoras 10/06/2026
La lucha del magisterio.
En el mundo actual, todo lo que se mueve y todo lo que está quieto transmite algún mensaje comercial. Cada jugador de fútbol debe ser una cartelera publicitaria en movimiento, aconsejando al público consumir productos, pero la FIFA prohíbe que los jugadores porten mensajes que aconsejen la solidaridad social, lo que está expresamente vetado… (E. Galeano, 2017)
La Memoria, la Justicia y Dignidad no acudieron a la inauguración oficial del mundial en el estadio azteca. Se les negó la entrada por ser considerados “terroristas” y por cuestiones de “seguridad nacional”. Al interior del estadio nadie preguntó por ellos, no les nombraron, posiblemente pocxs los conocían. Pero sí estuvieron presentes en las movilizaciones de las madres buscadoras y también en los distintos recorridos de los maestrxs de la CNTE, quienes desde hace 15 días arribaron a la CDMX para sumarse a la protesta nacional y hacer escuchar su voz y la de miles de maestrxs más.
Maestros de la CNTE rumbo al estadio Azteca. 11/06/2026
Como mujeres de diferentes pueblos y regiones de Chiapas, honramos y agradecemos con respeto, fuerza y alegría nuestra novena asamblea. Esta vez nos han recibido las compañeras de los colectivos de la zona Altos tseltal, tzotsil y valle de Jobel, y nos han acompañado hermanas y compañeras de Campeche. Agradecemos a la vida y a la comunidad CIDECI – Unitierra por recibirnos, por brindarnos el espacio además de ser cobijo para reflexionar, compartir y acordar cómo estamos y qué sigue en la lucha por la vida y la dignidad común.
La realidad que se vive hoy en las diferentes regiones no ha cambiado mucho desde la última vez que nos reunimos hace seis meses; los problemas que hemos identificado han aumentado: el colapso de la Madre Tierra y el tejido social cada vez más roto por las violencias que generan los enfrentamientos por control territorial del crimen organizado junto con los malos gobiernos; en las comunidades así como en las ciudades, se ha incrementado el consumo de drogas y alcohol en jóvenes y jóvenas. Todo esto ha provocado una creciente desorganización social, alimentada por el individualismo que impulsan los proyectos y programas del mal gobierno, así como enfermedades derivadas del descontrol emocional y cada vez menor participación comunitaria.
En la Costa, el calor es devastador y no hay lluvias como antes; siguen los apagones de luz. Sigue el abuso del poder, el engaño y la corrupción de funcionarios y autoridades.
Socialmente el alcoholismo y drogadicción no para y hay mucha violencia en las casas. En los últimos años no se deja de hablar en el cotidiano de feminicidios y secuestros de niñas y niños. Sentimos y vemos que los Jóvenes están arruinando su vida en el alcohol y las drogas, las jóvenes mujeres en prostitución y embarazos a muy temprana edad; vemos que los programas como “Jóvenes Sembrando Futuro” no ayudan sino perjudican más. Los desafíos cada vez son más complicados por la falta de trabajo e ingresos para tener lo básico, que es el alimento y la salud. Los altos costos de la canasta básica y las enfermedades van en aumento. La comunicación entre hijas e hijos, y con los maridos, es cada vez más difícil por el alcoholismo y los celulares; todo ello ocasiona peleas, divorcios, individualismo y tejido social destruido.
En la Zona Altos tsotsil, tseltal y valle de Jobel, vemos el incremento del uso de agroquímicos en las comunidades; sin embrago, las mujeres organizadas no los utilizan, pero cuando compartimos el daño que hacen a la tierra, la palabra no es escuchada ni valorada.
El consumo de drogas y alcohol entre las y los jóvenes va en aumento al igual que los suicidios y la migración hacia el norte del país, eso afecta cada vez más a nuestras juventudes.
El uso de redes sociales ha causado cambio de actitudes y comportamientos en los jóvenes, y ha aumentado el acoso sexual y la falta de respeto entre mujeres y hombres.
Hay comunidades y regiones donde ya se prohibió consumir alcohol; hay multas establecidas y sólo dos veces a la semana se permite consumo en fiestas.
Se han notado enfrentamientos entre grupos del crimen organizado y personas torturadas.
Los desafíos: vemos poco interés en la participación de las juventudes. Se necesitan talleres para impulsar trabajar la tierra sin agroquímicos así como para atender el alcoholismo y la violencia sexual y de maltrato que generan.
En la Zona Norte, región cho’ol y tzeltal. Se viven las consecuencias de la destrucción de la Madre Tierra por la supercarretera y el mal llamado Tren Maya: en los pequeños y medianos centros urbanos hay inestabilidad del suelo y vulnerabilidad en las construcciones de las casas, que presentan grietas en viviendas y banquetas. Hay inundaciones cuando llueve porque no hay selva ni árboles para contener y drenar el agua de manera natural. El desequilibrio se vive también en grandes periodos de sequías; los ríos y fuentes de agua que abastecen a Palenque se están secando. Muchas comunidades comienzan a estar afectadas por la falta de agua y empiezan a dudar de los beneficios del Tren y la supercarretera; algunas han sacado un comunicado, pero aún hay incertidumbre y poca organización. Los animales también lo sufren: han aparecido cocodrilos en comunidades donde no los había.
La incertidumbre sigue ante la falta de información, porque no sabemos exactamente dónde va a pasar la autopista; están destruyendo la selva, los cerros y los árboles tanto del lado derecho e izquierdo de nuestras comunidades. Mientras tanto, siguen las divisiones en las comunidades a causa de quienes creen y reciben dinero de los programas del mal gobierno, que compra conciencias a través de regalías. Por ejemplo, el 10 de mayo hubo regalos muy caros de parte del ayuntamiento para tapar la boca a las familias. Están dando 40 mil pesos para “mejoramiento” de tierra y piden copias de las escrituras de las casas. Están entregando “Tarjetas Bienestar” a estudiantes universitarios, la mayoría sólo las utilizan para ir a los bares.
La modernización de la ciudad de Palenque ha sido muy rápida; ya hay centros comerciales con tiendas de corporaciones internacionales y muchas universidades privadas, mientras vemos que muchos profesionales están trabajando de taxistas, vendiendo empanadas, o trabajando en tiendas y haciendo labores que no son de su profesión, muchos terminan también migrando en busca de trabajo. Vemos un aumento de tiendas de ropa de marca que venden a crédito, donde se endeudan familias enteras para vestirse como el capitalismo ordena; todo en Palenque es consumo de la moda que ven en la televisión y los celulares. Siguen los apagones de energía eléctrica en la ciudad así como en los ejidos, generando descomposición de los equipos electrodomésticos. Hay más consumo de drogas; alcohol y pornografía que desequilibra la vida en las comunidades: a las personas, los matrimonios, las familias, los papás y sus hijos, entre hermanas y hermanos. Mientras tanto, aumenta una infraestructura para la turistificación que encarece todos los espacios públicos para las personas locales. Vemos un aumento de personas migrantes haitianas que trabajan en los centros comerciales o en las cocinas de restoranes, pero están siendo explotadas porque no se les paga lo mismo que a una persona de la región; hay desprecio, discriminación y abuso hacia ellas. Las hijas e hijos de las personas haitianas están en las escuelas públicas, y vemos como entre niñas y niños y jovenes y jovenas hay más conciencia porque los integran y no discriminan como lo hacen las personas adultas.
Siguen los cárteles de la droga vendiendo en la ciudad mientras los funcionarios facilitan todo. Las escuelas públicas se organizan para reflexionar y trabajar con las hijas e hijos y las familias sobre los daños de las drogas. También están apareciendo testimonios sobre vuelos de drones, helicópteros y aviones por nuestros territorios.
Amenazas y despojos de territorio hacia los pueblos organizados que resisten y se organizan para la defensa de la Madre Tierra. Las familias producen milpa y no reciben proyectos de gobierno y viven mucho mejor de los qué sí reciben. Hemos analizado la situación y la valoración es que esta tierra está cerca del proyecto de la Supercaretera, lo que se explica por su ubicación cerca del río de Agua Clara y el Río Tulijá. Vimos al presidente municipal promoviendo el sembrar plantas “para que se vea bonito para el turismo”. Nuestros desafíos están en los rumores que generan conflictos internos y divisiones mientras el mal gobierno aprovecha para meter sus proyectos. Estamos alertas y resistiendo con iniciativas autogestivas en la salud, por ejemplo, una clínica comunitaria.
En la Zona Norte Zoque. Desde marzo del 2025 nos percatamos de cambios preocupantes en nuestros territorios: se restringió el acceso al volcán por varios meses, y recientemente se reaperturó, pero promoviendo iniciativas vinculadas al ecoturismo y a las propuestas de geoparques, sin que exista información clara ni procesos amplios de consulta y participación comunitaria. De manera simultánea, persiste el interés por reactivar la minería mediante la empresa Fortune Bay Corp; así como el avance para decretar Áreas Naturales Protegidas (ANP), lo que genera incertidumbre y preocupación en nuestras comunidades ante posibles afectaciones a nuestras formas de vida, al uso del territorio y a nuestra autonomía.
En Chapultenango, desde el periodo de la pandemia hemos sido testigos del avance de dinámicas vinculadas al crimen organizado y de intentos de control territorial que ha afectado profundamente la vida comunitaria. En agosto del 2025 ocurrieron asesinatos de personas de nuestra comunidad, entre ella de una persona mayor y de un menor de edad. Estos hechos permanecieron en silencio debido al miedo instalado en el territorio. Poco a poco nos percatamos del aumento de la violencia hacia las mujeres, la desaparición de jóvenes y asesinatos. Recientemente fue localizado en el río el cuerpo sin vida de un joven de telesecundaria; estaba amordazado y se dice que vinculado al crimen organizado. También nos preocupa profundamente el incremento en el consumo de estupefacientes entre la juventud, situación que afecta la convivencia comunitaria y vulnera el presente y el futuro de nuestras nuevas generaciones.
Como mujeres y defensoras del territorio los desafíos persisten en formas de intimidación y amenazas, además de estratégias que buscan sembrar desconfianza, romper la organización comunitaria y fomentar división entre mujeres.
Desde Campeche. Somos un colectivo de base al sur de Campeche, nuestra lucha inicio en la búsqueda de justicia respecto al megaproyecto mal llamado Tren Maya, donde algunos y algunas de nuestras integrantes siguen siendo señaladas y criminalizadas, tanto por el Estado como por otros actores.
Nosotras como mujeres nos hacemos defensoras en el camino, luchamos por nuestra dignidad, palabra y nuestra vida. Como mujeres ya traemos cargas emocionales, responsabilidades dentro de nuestras familias y comunidades, vivimos por todas partes la estructura patriarcal y capitalista; utilitaria y de desprecio, que continúa lastimando a las mujeres, a los jóvenes y a las niñeces de comunidades indígenas y campesinas. No en casualidad el aumento de la violencia en las comunidades, no es casualidad el desplazamiento forzado de las comunidades. No es casualidad la desaparición y asesinatos de defensores y defensoras de los pueblos indígenas del territorio. El colapso de la Madre tierra es resultado de un sistema capitalista.
Somos productoras, sembramos, cultivamos y cuidamos nuestras semillas nativas, árboles, plantas medicinales, cultivo de hortalizas y manejo de animales de traspatio en nuestros solares y parcelas para tener y comer alimentos más sanos y menos contaminados, para tener nuestra propia medicina. Nos apoyamos fortaleciendo nuestras autonomías económicas a través de la venta de excedentes y elaboración de productos artesanales y naturales.
Como organización contribuimos, impulsamos y ofrecemos talleres para juventudes e infancias, en temas de semillas nativas de granos, y distintas especies endémicas como arboles nativos, polinizadores importantes para el equilibrio ecológico y alimentario, hemos organizado y asistido a encuentros donde compartimos distintas experiencias, recibimos estudiantes, colectivas, y organizaciones.
En suma: En esta asamblea compartimos nuestras esperanzas de a pie y con corazón, construidas desde la colectividad. En las regiones Altos, Costa, Selva y Zoque, así como con las compañeras de Campeche, estamos trabajando la defensa de la Madre tierra y de nuestros cuerpos-territorios con medicina natural para el cuidado y sanación integral. También nos estamos fortaleciendo en la recuperación y siembra de nuestros alimentos locales. Compartimos nuestras semillas de esperanza a las niñeces y juventudes, motivándolas en el cuidado y defensa del territorio; reconociendo que es nuestra Casa Común, con el compromiso y responsabilidad para defenderla. Impulsamos nuestro trabajo para construir un mundo en donde haya más humanidad, respeto y apoyo entre mujeres y hombres, y donde las mujeres puedan tener más participación.
Cerramos la 09 Asamblea con un momento de sanación colectiva en Temazcalli, con un parto colectivo que honra la fuerza vital del útero común, donde nos curamos el cuerpo, el corazón, las emociones y el espíritu, soltando todos los dolores y recibiendo el poder de nuestras ancestras y ancestros, así como el amor de nuestra gran Madre Tierra, para seguir nuestro camino, nuestro rumbo, como defensoras de la Vida, con fuerza – sonriente y cómplice -, y por supuesto con dignidad.
Nos solidarizamos con las familias del CNI de Jotolá, quienes están siendo despojadas de sus tierras,amenazadas y criminalizadas.
Tierra Madre y territorios somos una. Juntas y organizadas venceremos.
Atentamente:
Colectivo Defensoras de Nasakobajk (Defensoras de la Madre Tierra), Zona Zoque
Red de Mujeres de la Costa en Rebeldía, Zona Costa
Colectivo Tsijilba Bij (Nuevo Camino), Zona Selva Ch’ol y Tseltal
Colectivo Nichim Antsetik (Flor de Mujeres), Zona Altos Tseltal
Colectivo familiar, Zona Altos Tseltal
Colectvo Antsetk Ts’unun (Mujeres Colibrí), Zona Altos
¿Quién es el dueño de esa ave? Si lo hay, ¿posee también los giros de su vuelo, su espaciado canto para convocar a la pareja? Su angustia al intuir la sombra del depredador, ¿es parte del inventario de la empresa propietaria?
El árbol viejo y seco, ¿revive en otro tiempo en las llamas del fogón que dan alimento, calor, convocatoria a calendarios y geografías? ¿En las manos que le dan forma de cuchara, mango de hacha (verdugo futuro de otros árboles viejos y secos), guitarra, tecla sonora en pianos y marimbas? ¿Cambia de propietario al cambiar de forma, camino y destino?
¿Quién es el propietario de esa nube? ¿El ave que se adentra en ella, el aeroplano que la atraviesa impertinente con su carga mortal, la lluvia en que se cosechará, el destino de su viaje en el viento? El navío de guerra, ¿intimida al mar con su armamento?
Quienes trabajan la tierra, ¿son propietarios de ella como el pescador lo es de las olas sobre las que vuela? El río que serpentea ocre y oscuro, ¿posee la rivera erosionada por sus bofetadas? ¿El puente colgante une las orillas, los pasos, las propiedades?
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El pasado, el presente y el futuro, ¿tienen propietario? ¿Quién es el dueño del calendario y la geografía? ¿Quién de la piel, la palabra, el modo, la estatura, la historia?
¿La anciana dice “yo tuve” cuando relata su pasado? ¿El adulto insiste en el “yo tengo” cuando describe su presente? ¿El joven dibuja su futuro con “yo tendré”? La niñez, ¿lo es porque ignora aún el verbo “poseer”?
¿El viejo exige que el mundo envejezca con él… y con sus categorías? ¿El joven demanda que camine a su ritmo, innovando bajo la esclavitud de la tecnología? ¿El infante sólo lo mira con asombro y descubre, en la mirada, el asombro del placer?
La niñez que juega corriendo sin destino, ¿reclama la posesión del juego? ¿Administra ingresos, egresos, aduanas y extradiciones? ¿Es propietaria de la risa, del llanto en la caída, de la indignación frente a la trampa? ¿Es una parte del calendario o un estadio previo a la conciencia de propiedad?
El pichito en el vientre y luego en el pecho de su madre, ¿se sabe en casa? ¿Hereda un montón de escombros, angustias, soledades multiplicadas? ¿Encuentra su mañana en las estadísticas de no natos, desplazados, desaparecidos, comprados y vendidos, explotados, despreciados? ¿Es parte del catálogo de pesadillas futuras?
Si decimos “Palestina”, ¿nombramos la muerte y la destrucción? ¿O señalamos una lucha por la vida? ¿Resumimos al mundo entero en esa palabra? ¿Es otra forma de decir “seremos”?
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Quien ama, ¿posee o es poseído?
Los enamorados con miradas esquivas, ¿se miran con las manos y los pasos en el baile? El hueco que en su pecho duele ¿es señal de posesión?
Si una joven miliciana dice: “El amor es cuando el viento refresca, temprano, en la milpa, y el desamor es el sol fiero del mediodía”, ¿tomó esa definición de la Inteligencia Artificial? ¿Es un contrato de compra-venta? ¿Dónde se archiva el título de esta propiedad?
Cuando la joven insurgenta aclara que a ella lo único que la desvela son los piquetes de los zancudos, ¿está estableciendo una jerarquía de intereses en su calendario? Cuando otra insurgenta se queja de que faltan canciones para cuando apenas se está conociendo con el muchacho, ¿señala una grave falta en las baladas románticas?
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Esa música, ese vuelo de la danza, ese color anclado en lienzos y muros, esas letras que aspiran a caminar lejos, esos sueños labrados en piedra, metal, madera; esa mujer que al memorizar el parlamento entiende que debe vivirlo, esa secuencia cinematográfica que crea su propia realidad, ¿son manifiestos de propiedad?
Las artes, ¿se resignan o se revelan/rebelan?
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¿Es este texto un pretexto para señalar nuevos correos o estas direcciones electrónicas son la coartada?
Ataque y hostigamiento a comunidades del Congreso Nacional Indígena en Guerrero, Michoacán y Chiapas
Desaparición, despojo, asesinatos y criminalización, entre las graves agresiones hacia las comunidades del CNI
Omisión por parte del Estado mexicano ante las denuncias de los Pueblos, organizaciones y colectivos
Desde el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (Frayba) expresamos nuestra preocupación y nos unimos a la denuncia de los pueblos y comunidades integrantes del Congreso Nacional Indígena (CNI) en Guerrero, Michoacán y Chiapas, afectadas por la escalada de violencia, incrementada en los meses de mayo y junio de 2026. Esta situación mantiene a las comunidades en resistencia bajo asedio poniendo en riesgo, la vida, seguridad, integridad, autonomía y ejercicio de derechos colectivos.
A partir del 6 de mayo de 2026, el grupo de la Delincuencia Organizada (DO) “Los Ardillos” intensificaron ataques con armas de grueso calibre, drones de vigilancia e implementaron tácticas paramilitares contra las comunidades pertenecientes al Concejo Indígena y Popular de Guerrero – Emiliano Zapata (Cipog-EZ), en la Montaña baja de Guerrero, provocando el desplazamiento de 3,200 personas de las comunidades de Tula, Xicotlán y Acahuetán, quienes huyeron para resguardar su vida ante la ausencia total de protección y permisividad del Estado mexicano.
En los días del 6 al 12 mayo la violencia se profundizó alcanzando a la comunidad de Alcozacán, una de las principales bases organizativas del Cipog‑EZ, en donde sus habitantes abandonaron sus hogares ante el temor fundado de nuevas incursiones armadas y sobrevuelos de drones. Además, ocho personas fueron asesinadas, siendo los siguientes compañeros: José Guadalupe Ahuejote Xanteco, originario de Xicotlan; Víctor Ahuejote Arribeño, originario de Xicotlan; Saturnino Bartolo Tlalcorral, originario de Xicotlan; Benito Tlalcorral Rito, originario de Xicotlan; Abraham Jiménez Chautla, originario de Alcozacán, encontrado en Xicotlán; Eusebio Migueleño Zoyateco, originario de Alcozacán, encontrado en Xicotlán; Martin Flores Migueleño, originario de Alcozacán, encontrado en Xicotlán; y Marcelo Calvario Hilario, originario de Acahuehuetlán.1
Es preciso señalar que desde el 2015, por la embestida brutal de la DO, el Cipog-EZ ha registrado 76 personas asesinadas y 25 desaparecidas.
El 28 de mayo de 2026, otro grupo de la DO asesinó a los comuneros de la Comunidad Indígena Pómaro (municipio de Aquila), Lucas Florentino Torentino, tesorero de Bienes Comunales, y Jerónimo García Flores, jurídico de la comunidad; así como al profesor purépecha Felipe de Jesús Martínez Martínez; y causó heridas graves a la profesora purépecha Adelaida Zacarías Pascual.
Por lo ocurrido, las autoridades agrarias y civiles de la Comunidad Indígena Santa María Ostula, denunciaron públicamente los múltiples asesinatos solidarizándose con la Comunidad Pómaro. Estos hechos han marcado profundamente a los pueblos indígenas de Michoacán, quienes han venido sufriendo, en los últimos 20 años, por parte de la DO, asesinatos, desapariciones forzadas y desplazamientos forzados; acosos, daños y violencia generalizada.2
Por otro lado, en Chiapas, integrantes del CNI “Samir Flores Soberanes” Zona 10 Patria Nueva, Ocosingo, Caracol “Floreciendo la Semilla Rebelde”, han denunciado discriminación, humillaciones, amenazas, violencia, secuestro y despojo de sus locales por el Consejo de Administración de la Coalición de Locatarios del mercado tradicional Dr. Belisario Domínguez, así como la prefabricación de delitos por parte de la Fiscalía General del Estado de Chiapas.3
El día 21 de mayo de 2026, nueve personas, integrantes del CNI Jotolá, fueron vinculadas a proceso y acusadas injustamente, por el Juzgado de Control y Tribunal de Enjuiciamiento del Distrito Judicial de Yajalón para la formulación de la imputación dentro de la causa penal 41/2025, por el delito de despojo agravado con violencia. Entre estas personas, Francisco Moreno Hernández continúa privado de la libertad en el Centro Estatal para la Reinserción Social de Sentenciados No. 12 de Yajalón.
Anteriormente, el 12 de febrero de 2026, en el ejido Jotolá, municipio de Chilón, se llevó a cabo un desalojo violento contra estas personas y sus familias (por un total de 35 personas maya tseltal) que fueron desplazadas de manera forzada, entre ellas una mujer embarazada y 17 menores de edad (entre ellos dos menores con discapacidad). En el evento sus casas fueron destruidas, sus pertenencias robadas y dos personas sufrieron privación arbitraria de la libertad y tortura. Cabe destacar que estas acciones de criminalización y desplazamiento se llevaron a cabo con la presencia del Instituto Nacional Indígena, la Guardia Estatal, la Fiscalía de Justicia indígena, y el Tribunal Agrario.4
Dicha situación está enmarcada en un patrón sistemático de despojo territorial y criminalización en contra de las personas defensoras de la tierra y territorio; conducta que, en la actualidad, se recrudece sobre las tierras recuperadas en el 1994 con la imposición de proyectos carreteros, extractivistas y de turismo en la región. Todo esto aumenta la violación al derecho a la tierra y territorio de los pueblos originarios y al derecho a decidir sobre su proyecto de vida de acuerdo con su cultura.
En este mismo sentido, el CNI de Agua Clara, en el municipio de Salto de Agua, enfrenta también amenazas a su territorio y ha expresado su rechazo absoluto al megaproyecto de la autopista San Cristóbal–Palenque, impuesto sin realizar la consulta previa, libre e informada prevista en el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, en las Declaraciones de las Naciones Unidas y en el Sistema Interamericano sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas; así como en el artículo 2º de la Constitución mexicana. Las comunidades señalan que las obras iniciaron desde el año pasado, lo que ha generado división interna y pone en riesgo su forma de vida.5
Frente a esta cadena de violencias que atraviesa territorios y vidas, denunciamos la responsabilidad del Estado mexicano por su omisión sistemática, su incapacidad y su complicidad, al no actuar para frenar el avance de la DO y de las estructuras que sostienen el despojo. Lo que hoy enfrentan las comunidades del CNI en Guerrero, Michoacán y Chiapas es resultado de una estrategia de guerra que busca quebrar procesos organizativos, arrebatar territorios y silenciar la defensa de la vida.
Por lo anteriormente mencionado convocamos a la solidaridad nacional e internacional, a las organizaciones sociales, colectivos, pueblos originarios, defensoras y defensores de derechos humanos; así como a la sociedad civil en general, a manifestarse y expresar su apoyo e indignación ante estos actos de hostigamiento y represión contra las comunidades integrantes del CNI en los estados de Guerrero, Michoacán y Chiapas que luchan en defensa de la tierra y la vida. Esta violencia ejercida es parte de una estrategia sistemática de ataque y despojo que vulnera derechos fundamentales y amenaza la dignidad de los pueblos originarios.