A los medios de comunicación nacionales e internacionales

A los pueblos indígenas de México y del mundo

A las organizaciones sociales, colectivos, redes de solidaridad y movimientos en defensa de la vida y los territorios

A los pueblos de Europa y del mundo que luchan contra el saqueo, el colonialismo y el extractivismo

Las organizaciones y representantes de comunidades Ngiwa, Nahuas y Mixtecas abajo firmantes hacemos pública nuestra palabra para denunciar la creciente ofensiva que se cierne sobre nuestros territorios y para alertar sobre los intentos de confundir, dividir y debilitar los procesos organizativos construidos desde abajo por nuestras comunidades.

Manifestamos nuestra profunda preocupación porque la denominada Caravana Mesoamericana por el Clima y la Vida ha cometido un grave error político al presentar al llamado Consejo Regional de la Nación Ngiwa, Ngigua o Popoloca como supuesto representante legítimo de nuestros pueblos, ignorando las complejas realidades territoriales y las múltiples denuncias existentes sobre la actuación de algunos de sus integrantes.

Diversas comunidades y organizaciones hemos sido testigos de la cercanía que algunos de sus representantes han mantenido con actores vinculados a proyectos extractivos y mineros que han operado o intentado operar en nuestros territorios, particularmente en regiones afectadas por la extracción de manganeso, hierro, litio, tierras raras y otros minerales estratégicos. Asimismo, existen antecedentes de intervenciones y acciones orientadas a obstaculizar procesos autónomos de organización comunitaria y espacios de información sobre los impactos de la minería en la región.

Desde hace décadas hemos defendido nuestros territorios frente a los intereses de empresas mineras, hidroeléctricas, proyectos extractivos, basureros, acaparadores de agua y políticas gubernamentales que consideran nuestras tierras únicamente como mercancías y reservas de recursos para alimentar el modelo económico dominante.

Nuestra historia reciente está marcada por la resistencia.

Hemos enfrentado proyectos hidroeléctricos que amenazaban los ríos y la vida comunitaria. Hemos denunciado la imposición de concesiones mineras otorgadas sin el consentimiento de los pueblos. Hemos resistido el saqueo del agua en una región donde la crisis hídrica se profundiza cada año. Hemos luchado contra proyectos contaminantes que pretendían convertir nuestros territorios en zonas de sacrificio para beneficio de empresas privadas.

El costo de esta defensa ha sido alto.

La desaparición de nuestro compañero Sergio Rivera Hernández, ocurrida en el contexto de la oposición al proyecto hidroeléctrico Coyolapa-Atzala, sigue siendo una herida abierta y un símbolo de la violencia que enfrentan quienes defienden la tierra y el territorio en México.

A pesar de las amenazas, la criminalización y la violencia, nuestros pueblos no han renunciado a la organización. Durante más de una década hemos impulsado foros, encuentros, asambleas y procesos de articulación entre comunidades de Puebla y Oaxaca para intercambiar información, fortalecer la conciencia colectiva y construir estrategias comunes frente al avance del extractivismo.

Gracias a estos esfuerzos, comunidades de distintas regiones han podido identificar los riesgos de los proyectos mineros, denunciar irregularidades y fortalecer mecanismos de defensa territorial.

Sin embargo, hoy enfrentamos una nueva amenaza.

No sólo debemos confrontar a las empresas y a los gobiernos que buscan imponer proyectos de muerte. También debemos enfrentar los intentos de construir falsas representaciones de los pueblos; mecanismos que pretenden hablar en nuestro nombre sin el respaldo de las comunidades organizadas y sin rendir cuentas a los procesos colectivos que durante años han sostenido la defensa del territorio.

Nos preocupa profundamente que determinadas estructuras, consejos o representaciones se presenten ante organizaciones nacionales e internacionales como voceros legítimos de los pueblos Ngiwa, Popolocas, Nahuas y Mixtecos, mientras mantienen posiciones ambiguas o contradictorias frente a los proyectos extractivos que amenazan nuestras comunidades.

La representación de los pueblos indígenas no puede construirse mediante relaciones institucionales, financiamientos externos, acuerdos políticos o reconocimientos otorgados desde fuera de las comunidades. La legitimidad nace de las asambleas, de la participación colectiva, del trabajo comunitario y de la defensa consecuente del territorio.

Alertamos a organizaciones solidarias, colectivos ambientalistas, redes internacionales y espacios de articulación continental para que conozcan la complejidad de los procesos territoriales en nuestra región y escuchen directamente la voz de las comunidades que durante años han sostenido la resistencia frente al despojo.

La defensa del territorio no puede convertirse en un espacio para la simulación, el protagonismo personal ni la construcción de intermediarios funcionales a intereses políticos, empresariales o gubernamentales.

Los pueblos que resistimos sabemos reconocer quiénes han acompañado las luchas y quiénes han permanecido en silencio cuando las empresas avanzan. Sabemos quiénes han estado presentes cuando las comunidades enfrentan amenazas, persecución, criminalización y división.

Por ello reafirmamos nuestro compromiso con la defensa de la Madre Tierra, del agua, de los bienes comunes y de la autonomía de nuestros pueblos.

Reafirmamos nuestro rechazo a toda forma de minería que destruya los territorios, contamine el agua y fracture la vida comunitaria.

Reafirmamos nuestro derecho a decidir sobre nuestro presente y nuestro futuro.

Y reiteramos que ninguna persona, organización o estructura puede atribuirse la representación de nuestros pueblos sin el mandato libre, previo y legítimo de las comunidades.

Llamamos a los pueblos indígenas, organizaciones sociales, movimientos ambientalistas, redes de solidaridad y medios de comunicación a mantenerse atentos frente a las estrategias de división que suelen acompañar el avance del extractivismo en nuestros territorios.

Nuestra lucha no es únicamente por nuestras comunidades.

Es una lucha por el agua, por la vida, por la memoria de quienes han sido asesinados o desaparecidos por defender la tierra, y por el derecho de las futuras generaciones a habitar un territorio libre de saqueo y destrucción.

Porque la tierra no se vende.Porque el agua no se negocia.Porque nuestros territorios no son zonas de sacrificio.Porque vivos se los llevaron y vivos los queremos.Porque la dignidad de los pueblos no tiene precio.

Atentamente

Pueblos, comunidades y organizaciones en defensa de la vida y el territorio

San Juan Mixtepec, Oaxaca

Comité de Resistencia contra el Proyecto Hidroeléctrico Coyolapa-Atzala

Cooperativa Café Tepeyolo, Sierra Negra

MAIZ – Movimiento Agrario Indígena Zapatista

Servicios para una Educación Alternativa A.C. (EDUCA)

Radio Coatl, Santa María Coapan

Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo (UCIZONI)

Grupo Latinoamericano de Estudios, Formación y Acción (GLEFAS)

Laboratorio Popular de Medios Libres

Fundación Indígenas 3D

Colectivo Comunidades por la Autonomía

Ollin Quetza A.C.

Cooperativa Alfareras Nutze

Artesanas Yasen

Geografías Comunitarias

Frente Popular Revolucionario

Grupo de Trabajo “Regionalización, Fronteras y Globalización” de CLACSO

Red Mexicana de Acción frente al Libre Comercio (RMALC)

Radio Ecos de la Sal

Colectivo Espiral de Pensamiento Crítico

Colectivo Tokalihtik

Colectivo Cactuz Zapotitlán Salinas

Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agua Morelos, Puebla y Tlaxcala

Radio Comunitaria Zacatepec

Unión de Pueblos y Fraccionamientos en Contra del Basurero y en Defensa del Agua de la Región Cholulteca y de los Volcanes

Centro de Derechos Humanos Tepeyac del Istmo de Tehuantepec A.C.

Colectivo Altepee

Radio Comunitaria Pochota de Amatlán, Veracruz

Colectiva Tëkaampë Ayuuk Toxëjk

Colectiva Mujeres que Luchan por la Vida

Tequila, Veracruz

Centro de Formación para la Autonomía Teocentli

Colectivo Guamúchil

CNI Totonacapan

Comisión de Derechos Humanos y Laborales del Valle de Tehuacán