EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL.
MÉXICO.

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Abril del 2019.

A los familiares y amistades de Samir Flores Soberanes:
A la Asamblea de la Resistencia de Amilcingo:
Al Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y el Agua Morelos-Puebla-Tlaxcala:
Al Congreso Nacional Indígena:
Al Concejo Indígena de Gobierno:
A la Sexta nacional e internacional:
A las Redes de Apoyo al CIG y Redes en Resistencia y Rebeldía:
A quienes luchan contra el sistema capitalista:

Hermanas y hermanos:

Compañeros y compañeras:

  Les escribe el Subcomandante Insurgente Moisés a nombre de las mujeres, hombres, niños y ancianos zapatistas. La palabra que les mandamos es colectiva y me toca a mí, como vocero del EZLN, escribirla.

  Por lo mismo, desde las montañas del sureste mexicano llega hoy a las dignas tierras de Emiliano Zapata y sus sucesores -como lo fue y es Samir Flores Soberanes, nuestro hermano y compañero de lucha en defensa de la vida-, el abrazo que no es sólo mío sino de todos los pueblos zapatistas de tzotziles, choles, tojolabes, zoques, mames, mestizos y tzeltales.

  Recíbanlo, hermanas y hermanos, porque es un abrazo que les damos nosotras, nosotros, zapatistas del EZLN, porque les respetamos y admiramos.

  No hemos podido estar presentes junto a ustedes, que es lo que hubiéramos querido. La razón es muy sencilla y tiene la bandera del mal gobierno. Porque en nuestras montañas y valles ha aumentado la presencia militar, policíaca, paramilitar, y de espías, orejas e informantes. Han reaparecido los sobrevuelos de aviones y helicópteros militares, así como de vehículos artillados, como en los tiempos de Carlos Salinas de Gortari; de Ernesto Zedillo Ponce de León, tutor político del actual titular del poder Ejecutivo; de Vicente Fox Quesada luego de la traición de los Acuerdos de San Andrés; del psicópata Felipe Calderón Hinojosa; y del ladrón de corbata y copete Enrique Peña Nieto. Lo mismo, pero ahora con más frecuencia y mayor agresividad.

  Y los patrullajes y sobrevuelos no siguen las rutas del narcotráfico, ni las de las agobiadas caravanas de las hermanas y hermanos migrantes que huyen de una guerra que se niega a decir su nombre… para entrar a otra que se esconde detrás de un ejecutivo federal parlanchín y pendenciero. No, esa amenaza de muerte recorre por aire y tierra las comunidades indígenas que han decidido mantenerse en resistencia y rebeldía para defender la tierra, porque en ella está la vida.

  Ahora, además, miembros del Ejército Federal y Fuerza Aérea se adentran en las montañas y aparecen en las comunidades diciendo que viene la guerra y que sólo están esperando órdenes de “mero arriba”. Y algunos se hacen pasar por lo que no son ni nunca serán, según esto para conocer los supuestos “planes militares” del EZLN. Tal vez ignorando que el EZLN dice lo que hace y hace lo que dice… o tal vez porque el plan es montar una provocación y luego culpar al EZLN. El mismo método de Ernesto Zedillo Ponce de León, y de su lacayo Esteban Moctezuma Barragán, hoy encargado de emboscar al magisterio democrático.

  En realidad, en todo eso, el mal gobierno actual es como sus antecesores. Pero cambia ahora la justificación: hoy la persecución, acoso y ataque a nuestras comunidades es “por el bien de todos” y se hace bajo la bandera de la supuesta “IV Transformación”.

  Pero no es de esto que les queríamos hablar. Después de todo cualquier denuncia es luego desacreditada porque, según el Poder Ejecutivo Federal, la realidad está en la categoría de “radical de izquierda conservadora”, que quiere decir que cualquiera que no tenga paga y critique al supremo gobierno, ni siquiera alcanza a ser “fifí”; será eso o la ocurrencia que se dé en las mañaneras y que luego sea festinada por sus huestes en las redes sociales que son “modernas” sólo porque su fanatismo es digital, pero tienen los mismos argumentos de quienes han aplaudido y aplauden los excesos de las tiranías que en el mundo han sido, y a quienes se podrían repetir las palabras de Emiliano Zapata Salazar: “La ignorancia y el oscurantismo en todos los tiempos no han producido más que rebaños de esclavos para la tiranía.

  De lo que en estas tierras chiapanecas pasa, pues es más de lo mismo que hemos padecido desde hace ya más de 25 años. Y repetimos lo que antes señalamos: allá arriba son lo mismo… y son los mismos. Y la realidad les quita el maquillaje con el que quieren simular un cambio.

Hermanas y hermanos:

Compañeros y compañeras:

  Lo que queremos decirles, señalarles, es lo grande de su resistencia.

  No sólo por el símbolo de levantarla cuando los de arriba celebran una traición: la que asesinó a un individuo de nombre Emiliano Zapata Salazar; y que fracasó en detener una causa, la que hoy pervive en muchas siglas en todo el territorio de esto que todavía llamamos México: el zapatismo.

  Su causa de ustedes es inspiradora para cualquier persona honesta en el mundo, porque su lucha es por la vida. No es una apuesta por dinero, puestos, regalos. Es para las generaciones que no vendrán si triunfa la soberbia del Mandón y son destruidas las comunidades.

  Por eso su lucha no sólo merece ser saludada y apoyada, también debiera ser replicada en todos los rincones del planeta donde, bajo la bandera de los supuestos “orden y progreso”, se destruye la naturaleza y a quienes la habitan.

  Hay veces que las causas se concretan en una persona, hombre, mujer u otroa. Y entonces esa causa tiene nombre, apellido, lugar de nacimiento, familia, comunidad, historia. Como en Emiliano Zapata Salazar, también es el caso del hermano y compañero Samir Flores Soberanes, a quien quisieron comprar, a quien quisieron rendir, a quien quisieron convencer de dejar sus ideales. Y él no se dejó, por eso lo asesinaron. Porque no se vendió, porque no se rindió y porque no claudicó.

  Quienes se sintieron aliviados por su asesinato y luego realizaron una supuesta “consulta” para burlarse así de la tragedia, pensaron que ahí terminaba todo; que la resistencia en contra de un megaproyecto, criminal como todos los megaproyectos, se apagaría junto con las lágrimas que arrancó la ausencia del hermano y compañero.

  Se equivocaron, como se equivocaron Carranza y Guajardo cuando creyeron que Zapata acababa en Chinameca.

  Como se equivoca el actual ejecutivo federal cuando, alardeando su ignorancia sobre la historia y cultura del país que dice “mandar” (su libro de cabecera no es “Quién gobierna”, sino “Quien manda”), pretende amistar a Francisco I. Madero con Emiliano Zapata Salazar. Porque, así como Madero quiso comprar a Zapata, el mal gobierno quiso comprar a Samir, y a los pueblos que resisten, con apoyos, proyectos y demás mentiras.

  Los pueblos y Samir respondieron con su empeño de resistencia, algo que enorgullecería al Emiliano Zapata que señalaba que no se le compraba con oro y que aquí (en las tierras de Morelos) todavía había y hay hombres -nosotros agregamos “y mujeres y otroas”- con vergüenza.

  La ignorancia y la soberbia que le dan identidad al actual jefe del mal gobierno, tampoco son nuevas. Como no es nuevo que tenga una corte de aduladores. Un grupo de sinvergüenzas que acomodan la historia al contentillo del tirano y lo presentan como la culminación de los tiempos. Y le aplauden y repiten, con una lambisconería sin recato, cuanta tontería sale de su cabeza. Él decreta que se acabó el neoliberalismo, y su corte acomoda cifras, hechos, proyectos para ocultarlos detrás del escenario de la autodenominada “Cuarta Transformación”, que no es sino la continuación y profundización de la etapa más brutal y sanguinaria del sistema capitalista.

  Pero, además, el grupo de aduladores que el tirano convoca, se completa con lacayos de todo tipo y condición, quienes se desviven, y matan, para cumplir los deseos manifiestos o supuestos del capataz en turno.

  Por eso el titular del ejecutivo no necesita ordenar que se asesine, desaparezca, denigre, calumnie, encarcele, despida, destierre a quien no le rinde adoración.

  Basta que en el templete o en los medios de comunicación o en las redes sociales, ejerza lo que él llama “derecho de réplica”, para que los lacayos vean la forma de cumplir los deseos de su amo y señor.

  Pero todos los tiranos temen cuando se levanta una causa que, como la de ustedes -que es la nuestra-, es justa y humana.

  Piensan que asesinando a líderes y a rostros visibles, las causas mueren junto con ellos.

  No sabemos quienes asesinaron al compañero Samir. Sabemos quien lo señaló. Quien, con voz chillona e histérica, lo marcó para que luego sicarios, ansiosos por agradar al jefe de las fuerzas armadas federales, cumplieran la sentencia dada en el templete convertido en tribunal.

  No hubo “derecho de réplica” para Samir Flores Soberanes, ni lo hay para los pueblos que resisten contra el proyecto de muerte llamado “Proyecto Integral Morelos”, megaproyecto que sólo significará ganancias para grandes capitalistas cuyas sedes están en Italia y en la España a la que se le demanda pedir perdón por la conquista que inició hace 500 años y que ahora el mal gobierno continúa.

  Todo esto ya lo saben ustedes, hermanas, hermanos, compañeros, compañeras. Pero lo repetimos por el coraje y la rabia que nos dan el asesinato de Samir y la soberbia de quien allá arriba cree que manda y ni siquiera gobierna.

  Nos da rabia y coraje que para los de abajo sólo se ofrezca el desprecio de las limosnas disfrazadas de programas asistenciales o las amenazas por no doblegarse; y que para los de arriba, que son quienes luego traicionarán a quien hoy acarician, haya sonrisas, brindis y declaraciones tranquilizadoras.

Compañeros y compañeras:

Hermanas y hermanos:

  Sabemos también que éste, como los anteriores malos gobiernos, quiere secuestrar la imagen de Emiliano Zapata Salazar para que, con su muerte, muera también la defensa de la tierra, que es como nosotros, los pueblos originarios, llamamos a la vida.

  Y sabemos lo más importante, lo que en verdad cuenta: los pueblos originarios seguiremos en la rebeldía y la resistencia.

  No importa que nos llamen “conservadores”, o, como hace 100 años a los zapatistas del Ejército Libertador del Sur, “bandidos”.

  Como sus anteriores, el mal gobierno actual y sus lacayos “modernos” pueden decirnos lo que les venga en gana.

  Nuestra palabra y silencio son más grandes que sus grititos histéricos.

  La lucha zapatista pervivirá, los pueblos originarios pervivirán.

  En las ciudades y los campos de todo el planeta se levanta también la lucha de grupos, colectivos y organizaciones de mujeres, colonos, artistas, jóvenes, científicos, trabajadores, empleados, maestros, estudiantes, otroas.

  No importa su tamaño, sino su decisión. Con todos ellos, ellas, elloas, con respeto y solidaridad, se habrá de levantar una red mundial de rebeldía y resistencia contra la guerra que, si el capitalismo triunfa, significará la destrucción del planeta.

  Vendrán y se irán malos gobiernos, pero el color de la tierra persistirá y con él todos los colores de quienes en el mundo se niegan a la resignación y el cinismo, quienes no olvidan y no perdonan, quienes llevan la cuenta de agravios, encierros, desapariciones, muertes, olvidos.

  En ese pensamiento y ese corazón colectivos, renacerá el mundo que hoy agoniza.

  Los tiranos de todos los colores se derrumbarán junto al sistema al que sirven.

  Y para el mundo habrá al fin vida, como debe ser la vida, es decir, libre.

  Mientras llega ese momento, no dejaremos de traer a cada uno de nuestros días, la vida de lucha de Emiliano Zapata Salazar y de Samir Flores Soberanes.

  Y en nuestra lucha cotidiana, se hará verdad el grito que hoy es nuestra bandera: Zapata y Samir viven, y la lucha sigue por…

¡TIERRA Y LIBERTAD!

Desde las montañas del Sureste Mexicano.

Subcomandante Insurgente Moisés.

México, abril del 2019.

Fuente: Enlace Zapatista.