Por Ñaní  Pinto

El pasado miércoles (2), la Comisión Europea confirmó su postura para mantener la clasificación de la energía nuclear y gas natural como inversiones “verdes”, pues las considera como elementos claves para la transición energética.

Dicha acción causó polémica entre múltiples actores. Desde la crítica de organizaciones ambientalistas por considerar que fuentes energéticas como el gas son agravantes de la crisis climática, así como posiciones en contra de varios Estados dentro de la Unión Europea (UE) por el historial de accidentes en el manejo de la energía nuclear.

Por su parte, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, destacó que la decisión ayudará a impulsar la inversión privada en los sectores del gas y la energía nuclear. “Nos permitirán abandonar más rápidamente actividades más contaminantes, como la generación de energía a partir del carbón; en favor de un futuro climáticamente neutro y basado de forma preponderante en fuentes renovables”, remarcó la funcionaria alemana.

La Comisión puntualizó que esta decisión es solo por un periodo limitado de tiempo y en condiciones para contribuir a la descarbonización de la economía.

En contraposición, la organización Amigos de la Tierra manifestó su rotundo rechazo a la medida. “Es una broma de mal gusto que un combustible fósil como el gas y que una de las energías más peligrosas y contaminantes, la nuclear, pasen a catalogarse energías sostenibles que pueden promover la transición energética”, declaró mediante comunicado.

“La inclusión del gas y la energía nuclear en la taxonomía [de inversiones sostenibles de la Unión Europea] es cada vez más difícil de explicar como otra cosa que un regalo a dos industrias desesperadas con poderosos amigos políticos, y representa el mayor ejercicio de lavado verde de todos los tiempos”, denunció Greenpeace.

¿Sustentables?

La Comisión Europea señaló que basó su decisión con asesoramiento científico, apelando a los avances tecnológicos y a la inversión privada. Según Mairead McGuinness, comisaria de Servicios Financieros, Estabilidad Financiera y Unión de los Mercados de Capitales, “es necesario utilizar todos los instrumentos a su alcance” para cumplir con la meta de la UE para alcanzar la neutralidad climática en el año de 2050.

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Sin embargo, desde enero, un grupo de países integrado por España, Austria, Dinamarca y Luxemburgo se posicionó en contra de la propuesta de la Comisión Europea. Mediante carta pública, los países indicaron que se corre el riesgo de provocar un bloqueo tecnológico durante décadas debido al amplio ciclo de vida de las instalaciones gasísticas o nucleares.

En el documento, también destacaron los accidentes nucleares ocurridos en Chernóbil (1986) y Fukushima (2011), resaltando el problema para gestionar los desechos radioactivos.

Para Amigos de la Tierra, es especialmente preocupante la energía nuclear pues supone una amenaza para otros objetivos ambientales y no respeta el principio de “no hacer daño significativo”, contemplado en la taxonomía de inversiones sostenibles de la UE.

De acuerdo a la perspectiva del grupo ambientalista, se deben explorar alternativas para la producción energética, tales como las “comunidades energéticas” cuyo objetivo es capacitar a las poblaciones para democratizar la transición energética, colocando los beneficios económicos, sociales y medioambientales como prioridad.

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La reciente propuesta de la Comisión fue presentada tras dos años de discusión interna y pasará a ser definitiva si en un periodo de cuatro meses no se reúne una mayoría que la rechace. Para esto, el Consejo necesita que al menos 20 países, que representen al menos al 65% de la población europea, se posicionen en contra. También el Parlamento Europeo podría rechazar la propuesta si consigue 353 diputados que presenten esta postura.