Mañana, 12 de abril de 2024, partirá de Barcelona la mayor misión humanitaria marítima de la historia rumbo a Gaza. A los 40 barcos que zarparán del puerto de Barcelona se les unirán otros 40 en diversos puntos del Mediterráneo, llevando un total de más de mil personas de casi 100 países, con el objetivo de romper el bloqueo israelí a Gaza, llevar ayuda material y técnica necesitada desesperadamente por la población gazatí, y llamar la atención al genocidio que, a pesar del falso acuerdo de paz, continúa vigente.

En la víspera de la partida de la Flotilla Global Sumud, entrevistamos a Alberte Pagán, escritor y cineasta gallego que participa en la flotilla como parte de la delegación gallega.

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Gracias, Alberte, por compartir tu palabra. Cuéntanos sobre esta flotilla. ¿En qué difiere de las anteriores?

Lo que tiene de especial esta flotilla es que es la misión humanitaria por mar más grande que nunca ha existido. Recoge un poco el espíritu de Sumud, que es el nombre que tiene la flotilla, que significa resiliencia, resistencia. Tomamos como ejemplo la resistencia del pueblo palestino y después de la última flotilla, que como bien sabes fue interceptada y todas las activistas estuvieron en prisión.

Ahora, unos pocos meses después, volvemos con el doble de ganas y con el doble de barcos y con más del doble de activistas. Salimos de Barcelona unos 40 barcos, pero a lo largo de la travesía se unirán, en otros puntos del Mediterráneo, otros tantos más, con lo cual superaremos los 80 barcos y más de mil personas en ellos. Pero todo esto es sólo una pequeña muestra de toda la gente que está en tierra participando en la organización de la flotilla y por la liberación de Palestina. A esto hay que añadir el convoy terrestre que parte desde el Magreb, por el norte de África, intentando llegar a la frontera con Gaza, con lo cual nosotros somos un gran hito más en esta movilización mundial.

Cada vez hay más y más personas —somos ya millones y millones en todo el mundo— que están diciendo basta con la ocupación de Palestina y con el genocidio y la limpieza étnica.

¿Cuál es el propósito de esta flotilla en particular, además en el contexto de la guerra y de toda la distracción mediática que implica sobre la situación en Gaza? ¿Qué se propone específicamente esta flotilla junto con la caravana terrestre?

Primero de todo, la flotilla es una consecuencia de las movilizaciones que hay en todo el mundo para intentar romper el bloqueo a Palestina, en concreto a Gaza. Un objetivo pues es llamar la atención internacional sobre la ocupación de Palestina porque, como bien sabemos, las noticias políticas en los medios convencionales son casi casi, por tristeza, una cuestión de moda.

Se hablaba mucho de Gaza cuando había bombardeos diarios. Pero cuando firman un falso acuerdo de paz —porque ni siquiera se le puede llamar así—, pues los medios convencionales ya dejan de informar. La flotilla, es consecuencia de las movilizaciones en todo el mundo y al mismo tiempo quiere ser un catalizador para seguir fomentando esas movilizaciones.

Objetivo principal: romper el bloqueo a Gaza. Un bloqueo que ya lleva desde el genocidio televisado de los últimos dos años o tres. ¿Qué tiene de novedad esta flotilla, aparte de ser más numerosa? Pues de que tiene un objetivo claro de llegar a Gaza y desembarcar en Gaza con equipos médicos, equipos de educadoras, equipos de ecoconstructoras para ayudar a la gente palestina de Gaza a reconstruir sus casas, sus viviendas, su salud y sus vidas. Llevamos ya no sólo una ayuda simbólica como la flotilla anterior, sino que realmente llevamos un poderoso cargamento de herramientas médicas, de construcción ecológica y demás, con ese objetivo preciso de desembarcar en Gaza y ayudar al pueblo palestino, a estar codo con ellos en la reconstrucción.

La flotilla se organizó antes de la guerra, con lo cual muchas voces nos critican por ser temerarios, por ir ahora, que es muy peligroso. Pero si esperamos a que llegue un momento concreto donde no haya peligro, pues entonces nos quedamos de brazos cruzados y nunca haremos nada, porque mientras Palestina no sea libre siempre habrá conflicto en Asia Occidental y en general en todo el mundo. Y un poco esa es la novedad de esta flotilla.

¿Cómo se está percibiendo la situación en el contexto de la guerra en términos de seguridad para la flotilla, del riesgo de ataques por parte de Israel? ¿Cómo lo están percibiendo ustedes?

Para organizar una flotilla de estas características hace falta un equipo, muchos equipos muy bien organizados, y realmente está funcionando muy bien. Ya tenemos un equipo especializado en esos temas a nivel político, a nivel militar, y a medida que vayamos avanzando por el Mediterráneo iremos valorando la situación. Pero sabemos que hay riesgos y los riesgos están ahí, como también estaban en la flotilla anterior, porque la reacción de Israel nunca sabes cuál va a ser y siempre te esperas lo peor, con lo cual la guerra de Irán añade un poco de, digamos, de inquietud, pero no es lo que más nos preocupa.

Al contrario, parece que esta guerra no tiene nada que ver con Palestina, que cuando el régimen sionista bombardea a Irán, el contexto político de Palestina no tiene nada que ver. Y en realidad, mientras exista un Estado de Israel sionista que esté ocupando Palestina, todo esto va a tener consecuencias en la región, bélicas, políticas, y a mayores en todo el mundo.

¿Cómo está la situación en Gaza ahora?

Como decía, este supuesto acuerdo de paz, en cuya mesa no había ni siquiera representantes palestinos, no cambió absolutamente nada.

Cambió el aspecto, digamos, del espectáculo bélico diario que teníamos, de los bombardeos diarios, pero sigue habiendo bombardeos no diarios, no con tanta intensidad. No hay tal cantidad de muertos, pero desde el acuerdo de paz ya fueron asesinados más de 700 personas palestinas, entre ellas muchos niños y muchas niñas. Un acuerdo de paz que ni siquiera cumple sus propios puntos, porque uno de los puntos era abrir las fronteras a la ayuda humanitaria y no están abiertas. Oficialmente te dicen que sí, que están abiertas, pero en vez de dejar entrar 3 mil camiones diarios, que sería lo mínimo necesario, pues dejan pasar a cinco o siete. Y en la frontera del Sinaí, en Egipto, hay unas colas kilométricas de camiones desde hace meses y meses, en los que se está pudriendo la comida destinada al pueblo palestino en Gaza. Por lo tanto, la situación sigue espantosa a nivel humanitario.

A nivel global, ¿qué significa enfrentar lo que está haciendo el régimen sionista en el contexto de los cambios en el mundo y cómo eso nos impacta a todos? O sea, más allá de una solidaridad con el pueblo palestino, ¿cómo es que eso se refleja en el mundo, en términos de la reconfiguración geopolítica y la desesperación imperial de Estados Unidos junto con Israel por mantener la hegemonía mundial?

Precisamente, yo personalmente creo que éste es el momento adecuado para navegar hacia Gaza. Precisamente por eso, para que cada gobierno se retrate en su relación con Israel, incluido el gobierno español.

Que no nos olvidemos de Palestina, por mucho que haya guerra en Irán. Y es una manera de hacer que los gobiernos y las instituciones se mojen y tomen el mando. Porque si esta flotilla sale, es precisamente por la inactividad de gobiernos e instituciones, incluida la ONU.

Ante la inactividad de gobiernos e instituciones, que la gente —la ciudadanía mundial— se quede inactiva, no es una opción. Solidaridad sí, pero hay que tomar partido y hay que hacer acciones, no sólo que levanten las conciencias, sino que ayuden a este fin de la ocupación de Palestina.

Desde un nivel personal, ¿cómo te sientes ahora, a un día de partir en la flotilla?

Pues muy ilusionado, muy ilusionado con partir y muy ilusionado con la esperanza de ver que la flotilla pueda reactivar las movilizaciones en todo el mundo, no de apoyo a la flotilla, que también, sino de apoyo a Palestina.

Yo me apunté a la flotilla para luchar por cosas muy básicas, como es la democracia, como son los derechos humanos, como es la libertad, o sea, para luchar contra el fascismo. Y el fascismo ahora está en Palestina, por parte del Estado sionista de Israel. Y estoy muy ilusionado porque los miembros de la flotilla, que es gente muy variada, de casi 100 países del mundo, gente joven, gente mayor, hombres, mujeres, gente de todo tipo y de toda procedencia.

Y es muy bonito ver que se está construyendo una organización internacional que va más allá de la lucha por Palestina. Digamos que la lucha por Palestina es el detonante, pero que se está convirtiendo en un movimiento antiimperialista y anticolonial en todo el mundo. Y entonces aquí ninguna lucha nos va a ser ajena, como la flotilla que estuvo en Cuba hace unas semanas y cualquier otra acción que ayude a luchar contra el imperialismo. Y esto es lo bonito del movimiento, porque va más allá de la flotilla; es un movimiento global anticapitalista, antiimperialista y anticolonialista.

Todos aquellos que no tenemos la oportunidad de participar directamente en la flotilla, ¿cómo podemos participar de otras maneras en este movimiento global?

No es cierto que no estéis participando. Haciendo esta entrevista ahora quiere decir que estás participando en la flotilla. Y en la flotilla no viajamos mil personas o más de mil personas, sino que viajamos millones, porque esto no sería posible sin los millones de personas que en tierra hacen posible que esta flotilla zarpe. Con lo cual todos vosotros y todas vosotras navegáis con nosotros.