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Mensaje de Mumia en apoyo a la y los presos políticos de San Pedro Tlanixco
Desde las montañas indígenas de México
por Mumia Abu-Jamal.
Ésta es una vieja historia, no sólo porque se inició hace más de una década y media y se arreció en 2003, sino porque involucra los descendientes de un pueblo antiguo de los pueblos indígenas de las Américas.
En las montañas a pocas horas en coche al oeste de la Ciudad de México, se encuentra San Pedro Tlanixco, un pueblo indígena nahua.
Durante años la gente del pueblo se dedicaba a cuidar los bosques, a la siembra, y al trueque de hongos mágicos.
Antes del año 2000, varias grandes empresas florícolas intentaron acapararse toda el agua del pueblo. La comunidad se rebeló y como un acto de protesta, hizo un gran bloqueo de carretera.
La clase adinerada convocó a sus asesinos a sueldo y en un abrir y cerrar de ojos, la violencia cayó sobre San Pedro Tlanixco. Media docena de personas, cinco hombres y una mujer, fueron acusados de asesinar al representante de las empresas florícolas, Isaac Basso. Según la palabra de los pobladores, Basso se resbaló él mismo y se cayó en una barranca.
Pero poco importó esto a las autoridades. Seis integrantes del Comité de Agua de Tlanixco, quienes se habían organizado para resistir la confiscación del agua por las empresas florícolas, serían castigados. Ella y ellos recibieron sentencias de más de 50 años por defender el agua.
Son Dominga González Martínez, Lorenzo Sánchez Berriozábal, Marco Antonio Pérez González, Pedro Sánchez Berriozábal, Rómulo Arias Míreles and Teófilo Pérez González.
Son seis presos políticos indígenas del Estado liberal y neoliberal en México. Otros compañeros han sido acusados del supuesto delito, pero no capturados.
¡Apóyenlos en su lucha justa por el agua que fluye en las montañas!
Desde la nación encarcelada, soy Mumia Abu-Jamal.
–©’18 MAJ
16 de agosto de 2018
Audio grabado por Noelle Hanrahan: http://www.prisonradio.org/…/message-mexicos-indigenous-mou…
Texto circulado por Fatirah Litestar01@aol.com
Traducción Amig@s de Mumia, México
Solidaridad con familias desplazadas de Chalchihuitán, Chiapas

Diócesis de San Cristóbal de las Casas; Chiapas, México
15 de agosto 2018
A los Hombres y las mujeres de Buena Voluntad, creyentes y no creyentes.
El presente documento propone visibilizar el problema social ocasionado por los desplazamientos forzados de que han sido objeto personas de las parroquias de San Pablo Chalchihuitán y San Andrés Larrainzar. El problema se acentuó debido a que toda la Región de los Altos de Chiapas ha sido el escenario de múltiples episodios de violencia y conflictividad permanente por razones territoriales con intervenciones de paramilitares. En diciembre 1997, ocurrió la masacre de 45 personas en la comunidad de Acteal.
Estos asesinatos y otros incidentes de naturaleza político-territorial son el antecedente que facilitó que en 2017 grupos civiles armados encontraran poca resistencia para provocar que más de 5,000 personas de Chalchihuitan y Chenalho huyeran de sus hogares y se refugiaran en las montañas y en 2018 habitantes de Aldama y Chenalho vivieran la misma situación de desplazamiento.
Actualidad
El conflicto ha escalado hasta el punto en el que al día de hoy 15 de agosto de 2018 aún existen cerca de 1,450 personas desplazadas, unas 4000 personas retornadas, pero que aún no han podido regresar a su vida normal y los desplazados están organizados en 10 campamentos que requieren de servicios básicos, alimentación, refugio, salud y artículos de higiene personal para subsistir en espera de una resolución.
Quienes han tratado de volver a sus hogares, no lo han logrado debido a que son objeto de disparos disuasivos y amenazas que los obligan en última instancia a regresar a los campamentos, se puede decir con seguridad que la población actual de los campos de desplazados está formada principalmente por ancianos, mujeres, adolescentes y niños pequeños. (Continuar leyendo…)


El primer día del Festival CompArte por la Humanidad 2018, en el caracol de Morelia, zona tzoj choj del territorio rebelde, lxs zapatistas salvaron al mundo con una inyección. Y así, entre las risas que la actuación de las y los artistas zapatistas provocó, surgió entre nosotrxs la pregunta: ¿Qué poción, qué fórmula, qué elementos curativos contendría la sustancia verde color de esperanza que llenó la gran jeringa zapatista? Y más: ¿Cuál fue la enfermedad que el análisis del gran colectivo de salud autónoma ha venido diagnosticando tras años (¿décadas? ¿siglos?) de pacientes estudios?
Desde hace ya tiempo el zapatismo viene anunciando lo que en su momento llamó la tormenta y que ahora (ahora que la tormenta está aquí) entendemos como el colapso, el apocalipsis, la enfermedad terminal del sistema. En la plenaria del encuentro de redes de apoyo al CIG el 5 de agosto, la Comandancia General del EZLN, en voz del Subcomandante Galeano, enumeró los principales ejes de dicha enfermedad terminal: la crisis ambiental, que a todas vistas nos está conduciendo a un colapso a nivel planetario; las migraciones de poblaciones que para el sistema son descartables, y que buscan alguna forma para sobrevivir; y el agotamiento de los recursos. Ante esto, lo que se observa es un repliegue antiglobalización conducido por la derecha mundial, por medio del cual el centro intenta crear islas (protegidas por muros físicos y virtuales) donde salvaguardarse de dicho colapso planetario. Para tal, el Estado se convierte en un estorbo cuya única utilidad es garantizar la seguridad para el capital, por medio sobre todo, aunque no exclusivamente, de la violencia.

