Radio Zapatista
[:es]Segunda Asamblea Nacional entre el Concejo Indígena de Gobierno y los pueblos que integran el Congreso Nacional Indígena[:]
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Texto: Radio Pozol
Foto: Regina López
Audios: Radio Zapatista
San Cristóbal de las Casas, Chiapas. 14 de octubre. “En colectivo tejemos la vida, es la encomienda que recibimos de nuestros antepasados. Nuestra palabra es espejo de nuestra madre tierra, de su latido”, expresaron los pueblos originarios al término de la Segunda Asamblea Nacional entre el Concejo Indígena de Gobierno (CIG) y los pueblos que integran el Congreso Nacional Indígena (CNI).
“Como CIG-CNI, no pretendemos que sean como nosotr@s, ni tampoco queremos decirles qué hacer. Eso que tejemos le llamamos organización”, especificaron los indígenas mexicanos al anunciar próximas articulaciones con diferentes sectores del campo y la ciudad. Es por ello que llamaron a hacer de sus diferencias “nuestra fuerza”. “Cada paso depende de lo que mero abajo se acuerde. No serán pasos rápidos ni fáciles”, enfatizaron.
Con la presencia de más de 500 asistentes nacionales e internacionales, se llevó a cabo la clausura del encuentro CIG-CNI. Una de las primeras participantes fue Doña Ilda Hernández, mamá del estudiante César Manuel González desaparecido de Ayotzinapa, quien agradeció la invitación del CIG-CNI, y a quienes reconoció su “compromiso genuino con los de abajo”. Estos cuatro años han sido “de remar a contracorriente”, aseguró, con respecto a la búsqueda de los normalistas. “Nos desgarra el alma no verlos”, externó, al mismo tiempo que señaló a “los cuerpos de seguridad del Estado mexicano”, como responsables de la desaparición de los 43 jóvenes, por lo que exigió que se conforme una Comisión de la verdad, para la presentación con vida de sus hijos.
Desde Nicaragua también se hicieron presentes campesin@s en resistencia contra megaproyectos, quienes explicaron que desde el 2013, luchan en contra de que se “entregue la soberanía nacional”. Su movimiento “no es por una ideología, es por el derecho a vivir”, recalcaron. El pasado 18 de abril se manifestaron contra la nueva ley del seguro social, y se solidarizaron contra el movimiento estudiantil. Desde el pasado 20 de abril comentan que levan contabilizados más de 450 muertos; 500 presxs políticos; 1300 desparecidxs y más de 30000 desplazados, por parte del gobierno de Daniel Ortega.
Desde Mezcala, Jalisco también llegaron representantes a compartir su resistencia. Denunciaron que el “capitalista” Guillermo Ibarra Moreno, los quiere despojar de su territorio, en contubernio con los tres niveles de gobierno. El pueblo Coca exige justicia ya que en más de 20 años por la defensa de su tierra, ya han tenido compañeros asesinados y detenidos. De la misma forma los originarios de Azqueltán, asistieron al encuentro para exponer su lucha contra los megaproyectos, e invitaron al 5º aniversario de su movimiento para el próximo 10 de noviembre.
Desde Zacualpan Colima, también llegaron voces de denuncia. Los pueblos Chinantecos y circunvecinos, originarios de Oaxaca, se pronunciaron por la defensa del Rio Papaloapan. De Loma de Vácum, Sonora denunciaron la imposición de un Gasoducto de proveniente de Estado Unidos. Libertad de su compañero Fidencio Aldama Pérez, exigieron los también integrantes de la Tribu Yaqui, así como justicia para sus dos compañeros asesinados. De Tlanixco Edomex, arribaron para exigir la libertad de sus pres@s políticos por defender el agua, encarcelados desde hace 15 años. Desde Texcoco también arribaron integrantes que denuncias el ecocidio por el Nuevo Aeropuerto de la ciudad de México. “Nos están arrancando el corazón. En el lago de Texcoco nació la nación y merece ser salvado”, afirmaron. Indígenas de Ostula Michoacán, se pronunciaron contra la mina “providencia”, y de Cohuirimpo Sonora llegó “un grito desesperado”, ante la situación de despojo que están sufriendo.
Durante el final del encuentro de igual forma se anunció una consulta sobre lo que denominaron “los dolores de la disidencia sexual”, así como un censo de aquellxs que padecen alguna discapacidad. Así también se dio a conocer futuros “puentes o bisagras”, con los movimientos migrantes frente al capitalismo. Y campañas por la libertad de presxs políticxs. Por su parte el Comandante Zevedeo a nombre del EZLN, hizo un llamado a no rendirse y a seguir resistiendo y organizándose.
(Lee/escucha el Pronunciamiento de la Segunda Asamblea Nacional del Congreso Nacional Indígena – Concejo Indígena de Gobierno.)
Audios de la plenaria
Pronunciamientos, clausura:
Participaciones, cartas:
(Lee la carta completa del Concejo Tradicional Kanienke’ha’ka (Mohawk).)
Relatorías, acuerdos por consultar:
[:es]Hoy somos los de ayer luchando hasta la victoria[:]
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Pase de lista del Consejo Nacional de Huelga de 1968
Pronunciamiento de la Coordinadora de Organizaciones a 50 años de 1968.
Palabras del Comité de Padres y Madres de los 43 normalistas de Ayotzinapa
Participación del Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra y la Plataforma de San Quintín
Palabras del Frente de Damnificadxs del 19 de septiembre del 2017.
Participación de la Federación de Estudiantes Socialistas de México
(Sigue este link a Indymedia México para escuchar el resto de las participaciones del mitín a 50 años de la masacre de Tlatelolco: http://mexico.indymedia.org/spip.php?article4745)
50 años después, la exigencia de Justicia volvió a retumbar en la Plaza de las Tres Culturas. Sólo que esta vez se partió en dos: cerca de la Iglesia, la exigencia aún firme y lejana del Comité del 68. Y a unos cuantos metros, casi a los pies del Edificio Chihuahua, la exigencia desesperada y desgarrada de los familiares de las casi 100 víctimas recientes de los feminicidios, asesinatos y ataques porriles en la UNAM de este siglo. Hay que decirlo: ambas exigencias sonaron sobrepuestas, sin escucharse una a la otra, encimadas e incluso estorbándose. Pero ello quizás es sólo una mala anécdota y no la metáfora de un hueco intergeneracional, aunque la represión y las tormentas no están -¿alguna vez lo han estado?- como para seguir con ese lujo -¡también histórico!- de la desorganización. Y entonces sí, minutos después de reunirnos de nuevo en Tlatelolco, la marea de rabia e indignación. Los gritos, la lucha y la marcha de hace más de cincuenta años … La marcha de esa rebeldía que no cesa ni con tanques ni metrallas. La marcha de esas resistencias que entienden bien que no se trata de pasar a la historia con letras de oro y que a los asesinos no se les brinda ni perdón ni olvido, como bien anunció el Comunicado de la Coordinación de Organizaciones A 50 años del Sesenta y Ocho:
>>Desde el minuto en el que no se nos dio la gana arrodillarnos hicimos historia. Desde hace cincuenta años sobrevivimos a los intentos del Estado por acallarnos, por esconder la verdad, por enterrarla en un país donde ya no caben nuestros muertos.
Hoy volvemos a salir por todos nuestros caídos, por nuestros desaparecidos, por quienes no nos callamos, por los miles que cuestionamos las condiciones que imperan, cuyo principal responsable es el Estado que ha preferido mantener las ganancias de una minoría a costa de nuestras vidas y que para garantizar dichas ganancias desató una guerra en contra del pueblo, un genocidio que desde mil novecientos sesenta y ocho a la fecha ha tomado diferentes formas.









































































El primer día del Festival CompArte por la Humanidad 2018, en el caracol de Morelia, zona tzoj choj del territorio rebelde, lxs zapatistas salvaron al mundo con una inyección. Y así, entre las risas que la actuación de las y los artistas zapatistas provocó, surgió entre nosotrxs la pregunta: ¿Qué poción, qué fórmula, qué elementos curativos contendría la sustancia verde color de esperanza que llenó la gran jeringa zapatista? Y más: ¿Cuál fue la enfermedad que el análisis del gran colectivo de salud autónoma ha venido diagnosticando tras años (¿décadas? ¿siglos?) de pacientes estudios?
Desde hace ya tiempo el zapatismo viene anunciando lo que en su momento llamó la tormenta y que ahora (ahora que la tormenta está aquí) entendemos como el colapso, el apocalipsis, la enfermedad terminal del sistema. En la plenaria del encuentro de redes de apoyo al CIG el 5 de agosto, la Comandancia General del EZLN, en voz del Subcomandante Galeano, enumeró los principales ejes de dicha enfermedad terminal: la crisis ambiental, que a todas vistas nos está conduciendo a un colapso a nivel planetario; las migraciones de poblaciones que para el sistema son descartables, y que buscan alguna forma para sobrevivir; y el agotamiento de los recursos. Ante esto, lo que se observa es un repliegue antiglobalización conducido por la derecha mundial, por medio del cual el centro intenta crear islas (protegidas por muros físicos y virtuales) donde salvaguardarse de dicho colapso planetario. Para tal, el Estado se convierte en un estorbo cuya única utilidad es garantizar la seguridad para el capital, por medio sobre todo, aunque no exclusivamente, de la violencia.
