Noticias:News:

desaparecidos

image/svg+xml image/svg+xml
radio
Capitán Insurgente Marcos

Palabras del Capitán Marcos – día 4, Semillero “Guerra contra la Humanidad”

Capitán Insurgente Marcos
Semillero Guerra contra la Humanidad (Las poblaciones y la naturaleza bajo asedio)
23 de julio de 2026

(Descarga el audio aquí)

Como ya se van a ir varios de los ponentes que han participado en los días anteriores, quería hablarles un poco del auditorio que han tenido en estos días y que tendrán todavía todo el día de mañana.

Yo estoy maravillado de la primera sección porque a nadie vi tomar apuntes. Yo les muestro los míos. Yo admiro mucho lo que no sé, en este caso las matemáticas. También la choferología, no es lo mismo ser saber conducir que ser choferólogo, ahí hay que meterle mano al motor. A mí no me sorprendería que viera a Marcelino o al Monarca con su gorro de Merlín a la hora que le está metiendo mano al motor porque no sé ni cómo es que hace, yo sé que échale gasolina, enciéndele y vámonos.

Haciendo una especie de corte de caja de lo que aquí se ha expuesto, y si hago lo poco que sé de matemáticas, de teoría de conjuntos, si asigno a cada participación una esfera y veo dónde se intersectan —que son todos estos apuntes que tengo—, el común, el denominador común con todas esas esferas es mi ignorancia. Porque señalaron cosas que yo no sabía, que no había tomado en cuenta o no con la relevancia que era necesario y que sigue siendo necesario.

En otros semilleros anteriores de hace años invitábamos a la generación tradicional, digamos, cuando yo le dije a Raúl —él es el culpable de este calendario subversivo—, yo le dije, y a ellos les decíamos: ya no nos den citas, ya sabemos qué dijo Marx, Engels, Lenin, Mao, Trotsky, etcétera. Entonces decíamos no traigan citas, queremos saber qué piensan ustedes. Y en este caso Raúl, que fue el que nos apoyó en eso, trasladó esa instrucción a ustedes, a los jóvenes; a los jóvenes no tan jóvenes y a los jóvenes jóvenes. Y les dijo que no estadísticas y no citas.

(Continuar leyendo…)
radio
Subcomandante Insurgente Moisés

Subcomandante Insurgente Moisés – Mensaje para las familias buscadoras

Subcomandante Insurgente Moisés
Semillero Guerra contra la Humanidad (Las poblaciones y la naturaleza bajo asedio)
23 de julio de 2026

(Descarga el audio aquí)

Tengo que pararme porque nuestra palabra como zapatistas, mujeres, hombres, niños, ancianos, hablo a nombre de ellos, dirigida a nuestras compañeras, compañeros, buscadores, buscadoras. Hablo por ellas y por ellos.

Compañera, madre buscadora, compañero, padre buscador:

Para nosotros, nosotras, zapatistas, eres como un zapatista, una zapatista. Es un gran lucha y es un gran ejemplo. Nos haces recordar, buscando a tus seres queridos, donde te toca estar.

Nos haces sentir como cuando nosotros, nosotras, pueblos originarios, nunca nos conoció el sistema capitalista. Estuvimos olvidados, no existíamos para ellos. Hoy, compañera, compañero, buscadores, buscadoras, nos das un ejemplo.

Nosotros, zapatistas, aquí estamos, estamos luchando, estamos contra el sistema capitalista, pero a tu hija, a tu hijo, son mis hermanos, son nuestros hermanos, son nuestras hermanas. Somos familia, porque mira cómo nos hace el sistema capitalista, pero nos das el ejemplo. Los sentimos como si fuéramos, que ustedes como mamás, como si fuera de que entonces somos sus hijos, sus hijas, que los estás buscando.

(Continuar leyendo…)
radio
Andrea Horcasitas Martínez

Frente al horror, la búsqueda y la promesa del reencuentro

Por Andrea Horcasitas Martínez
Semillero Guerra contra la Humanidad (Las poblaciones y la naturaleza bajo asedio)
23 de julio de 2026

(Descarga el audio aquí)

Primero me gustaría empezar agradeciéndoles la invitación a los compañeros, a las compañeras, a loas compañeroas zapatistas, y decirles que es un honor compartir este espacio, ya que para mí, como muchas de las personas que estamos acá, y ya lo han dicho otras personas que han compartido acá la palabra, son un referente de resistencia y también un recordatorio vivo de que frente a la tormenta viene el día después. Que el mundo de hoy no tiene que ser el mundo de mañana, y que es posible construir nuevos días y nuevos mundos.

Además, y yo también por ahí no veo el payaso, no veo, pero igual me pasa lo mismo, me gustaría doblemente agradecer la invitación porque me obligó a sentarme a escribir reflexiones que no siempre logro aterrizar a palabras en papel, porque la verdad sí me da el mal de la computadora, el mal de la hoja en blanco.

Y además voy a pedir una disculpa porque esta reflexión va a ser no solo mía. Se pidió que no citemos otras personas, pero me es imposible no hacerlo, porque en algunos momentos sí va a ser una reflexión un poquito colectiva, más mucho que poquito, porque inconscientemente, conscientemente, y necesariamente, retoma lo que he aprendido y escuchado en este caminar, como coloquialmente, o a veces le decimos, a la búsqueda de las personas desaparecidas, con familias y personas que me han permitido acompañarlas de una u otra forma, y que en parte es gracias a ellas que he aprendido a mirar nuevamente el mundo. A todas ellas, a las familias, les doy mi profundo agradecimiento, como siempre, por abrirme su corazón, por permitirme conocer su pensar, su quehacer y su sentir. Y aprovecho además para mandar un saludo fraterno a quienes hoy están aquí, a ustedes, y quienes estén en el Zoom o en el YouTube, no sé dónde se esté transmitiendo. Un saludo respetuoso al corazón de las comunidades zapatistas y un saludo a quienes también han compartido otras reflexiones.

Mientras escribía estas palabras, me preguntaba cómo hablar de la desaparición en el marco de un semillero titulado Guerra contra la Humanidad. Cómo empezar a hablar de una de las formas de violencia más profundamente crueles y mantener en el centro de todo lo que voy a decir, o intentarlo por lo menos, la esperanza, que es al final, por lo que yo he aprendido de este caminar, lo que sostiene la búsqueda de cientos y miles de familias en México: la esperanza del reencuentro y la esperanza de la vida también.

(Continuar leyendo…)
radio
Radio Zapatista

Día 4 – Semillero “Guerra contra la Humanidad” (Las poblaciones y la naturaleza bajo asedio)

Día 4 del Semillero “Guerra contra la Humanidad”
(Las poblaciones y la naturaleza bajo asedio)

23 de julio de 2026
Cideci / Universidad de la Tierra, Chiapas

Este cuarto día del Semillero “Guerra contra la Humanidad” (Las poblaciones y la naturaleza bajo asedio) el Capitán Marcos informó que hasta el día anterior, había 686 asistentes de 28 geografías, además de los más de 200 zapatistas.

En este día se compartieron reflexiones profundas y contundentes sobre la migración, las diversas formas de la guerra, la búsqueda de los familiares de desaparecidos y desaparecidas y las corporaciones criminales, todo esto enmarcado en la lucha por la vida y la construcción de alternativas.

Presentamos abajo un resumen de las ponencias, así como los audios y ligas a los textos completos.


Bruno Miranda – “Miradas críticas de las migraciones y las fronteras”

Texto completo aquí.

(Descarga el audio aquí)

Las fronteras no frenan la migración, fabrican la ilegalidad.

Este cuarto día del Semillero “Guerra contra la Humanidad”, el investigador Bruno Miranda invita a mirar el fenómeno de la migración desde otro ángulo: no fueron las migraciones las que dieron origen a las fronteras, sino que son las fronteras y los Estados quienes producen la figura del migrante. Desde esta perspectiva, migrar deja de entenderse como un hecho natural para convertirse en una condición política construida por el Estado y el capitalismo.

Durante su ponencia “Miradas críticas de las migraciones y las fronteras”, Miranda propuso desnaturalizar tanto la migración como las fronteras. Explicó que la movilidad humana ha existido desde siempre, pero que la categoría de “migrante” surge cuando aparecen los Estados nacionales, capaces de decidir quién pertenece a un territorio y quién queda fuera de él. Así, las fronteras no solo delimitan países: clasifican personas, autorizan unas movilidades y criminalizan otras.

Bruno Miranda sostuvo que las migraciones han sido fundamentales para la construcción del capitalismo moderno. Las ciudades, los sistemas ferroviarios, la agricultura y la industrialización en América fueron levantados por millones de trabajadores migrantes. Sin embargo, esa misma fuerza de trabajo que resulta indispensable para la economía también es sometida a procesos de ilegalización, mediante políticas que convierten en “ilegales” a personas que antes eran aceptadas cuando el mercado necesitaba su trabajo.
En ese contexto, explicó que la llamada crisis migratoria funciona muchas veces como un discurso político que justifica el endurecimiento de las políticas de control. Bajo esa lógica se fortalece la securitización de las fronteras: muros, vigilancia militar, drones, sistemas biométricos y una creciente colaboración entre instituciones policiales y migratorias que presentan la movilidad humana como una amenaza para la seguridad nacional.

Miranda señaló que estas políticas no buscan impedir completamente la migración, sino administrarla mediante estrategias de disuasión, obligando a las personas a recorrer rutas cada vez más peligrosas o a permanecer durante meses e incluso años esperando una resolución migratoria. Ese modelo también alimenta una creciente industria migratoria, donde centros privados de detención obtienen ganancias millonarias a partir del encierro de personas migrantes.

Para quienes logran cruzar la frontera, la violencia no termina. Miranda explicó que opera una inclusión diferencial: las personas migrantes son incorporadas al mercado laboral porque su trabajo resulta indispensable, pero permanecen excluidas del acceso pleno a derechos y ciudadanía. La frontera deja entonces de ser únicamente una línea geográfica para convertirse en un mecanismo cotidiano de vigilancia, miedo e incertidumbre. Es lo que definió como la internalización de las fronteras.

A ello se suman prácticas como el perfilamiento racial, que identifica como sospechosas a determinadas personas por su apariencia, y las deportaciones externalizadas, mediante las cuales los gobiernos trasladan migrantes a terceros países, ampliando el control migratorio mucho más allá de sus propias fronteras.

Lejos de presentar a las personas migrantes únicamente como víctimas, Bruno Miranda destacó que también construyen formas colectivas de resistencia. Las caravanas migrantes, afirmó, representan estrategias de cuidado mutuo, organización y defensa frente a un orden fronterizo que busca administrar individuos, pero que encuentra en la acción colectiva una permanente disputa por el derecho a buscar una vida digna.

Miranda nos invita así a mirar la migración desde una perspectiva crítica: entender que detrás de cada frontera existen decisiones políticas, intereses económicos y relaciones de poder que siguen moldeando quién puede moverse libremente y quién debe arriesgar la vida para hacerlo. Pero entender también que en la migración se manifiesta también la resiliencia de quienes insisten en buscar un lugar digno en un mundo de despojo y exclusión.


David Barrios – “El fin de las guerras y las luchas por el futuro”

Texto completo aquí.

(Descarga el audio aquí)

Las guerras de hoy buscan controlar la vida y los territorios.

Por su parte, David Barrios afirmó que la militarización ya no responde únicamente a enfrentamientos entre Estados, sino a una estrategia para reorganizar territorios, apropiarse de bienes naturales y disciplinar a las poblaciones. Frente a ese escenario, llamó a fortalecer la organización comunitaria y la defensa de la Madre Tierra.

Durante décadas, las guerras fueron entendidas como conflictos entre países que buscaban derrotar a un enemigo. Sin embargo, esa lógica está cambiando. Para el investigador David Barrios, los conflictos actuales responden a una forma distinta de hacer la guerra: una ofensiva permanente que tiene como objetivo controlar territorios, garantizar el acceso a bienes naturales y reorganizar la vida de los pueblos en beneficio del capital.

Con su participación “El fin de las guerras y las luchas por el futuro”, Barrios explicó que la militarización contemporánea rebasa el ámbito estrictamente militar. Hoy se expresa mediante la expansión de bases, operaciones de seguridad, políticas de control territorial, criminalización de poblaciones y el fortalecimiento de mecanismos de vigilancia que, afirmó, acompañan los procesos de despojo en distintas regiones del mundo.

Barrios, señaló que las disputas geopolíticas entre grandes potencias no pueden entenderse únicamente como conflictos por el poder internacional. Detrás de ellas, sostuvo, existe una creciente competencia por minerales estratégicos —agua, energía y otros bienes naturales— indispensables tanto para el desarrollo tecnológico como para la industria militar. En ese contexto, dijo, los territorios habitados por los pueblos se convierten en espacios de disputa permanente.

Barrios también advirtió que la llamada “guerra contra el narcotráfico” ha servido, en distintos países de América Latina, como argumento para profundizar procesos de militarización y control social. A su juicio, estas estrategias no han resuelto la violencia, sino que han favorecido la fragmentación de los territorios y la expansión de grupos armados que hoy disputan recursos, rutas comerciales y actividades económicas más allá del tráfico de drogas.

Asimismo, alertó sobre el crecimiento sostenido del gasto militar a escala global, el desarrollo de nuevas tecnologías aplicadas a la guerra —como la inteligencia artificial y los drones— y la ampliación de la presencia militar estadounidense en distintas regiones del continente. Desde su perspectiva, estos procesos anuncian un escenario de conflictos cada vez más prolongados y complejos.

Pese a este panorama, el investigador rechazó que el futuro esté definido únicamente por la guerra. Puesto que las resistencias construidas por los pueblos, las comunidades y los movimientos sociales continúan demostrando que existen alternativas frente al despojo y la militarización.

“La lucha por la Madre Tierra es también la lucha por el futuro”, afirmó Barrios, haciendo un llamado a fortalecer las formas de organización colectiva, la autonomía y la defensa de la vida como respuesta a una época marcada por la violencia y la disputa por los territorios.


Andrea Horcasitas Martínez – “Frente al horror, la búsqueda y la promesa del reencuentro”

Texto completo aquí.

(Descarga el audio aquí)

La académica y activista Andrea Horcasitas Martínez reflexionó sobre la desaparición de personas en México como una de las expresiones más crueles de la guerra contra la humanidad, agradeciendo al movimiento zapatista por abrir un espacio de diálogo y reconociendo que su análisis surge del aprendizaje compartido con familias buscadoras. Su exposición se organizó en tres ejes: el diagnóstico de la crisis, la disputa por las cifras y la esperanza que nace de la búsqueda colectiva.

La desaparición forzada no es un fenómeno nuevo ni exclusivo de México, afirmó, pero desde el inicio de la llamada guerra contra las drogas, el país ha alcanzado niveles de violencia sin precedentes en América Latina. Más de 135 mil personas desaparecidas, miles de fosas clandestinas y decenas de miles de cuerpos sin identificar reflejan una crisis que va mucho más allá de los números. La desaparición se presenta como una tecnología de guerra vinculada al despojo territorial, el desplazamiento, el reclutamiento forzado y la acumulación de riqueza mediante la violencia. Las fosas clandestinas han transformado la relación de las comunidades con su territorio, pues ya no se encuentran únicamente en lugares remotos, sino también en ciudades, escuelas, parques y espacios cotidianos, convirtiendo amplias regiones en verdaderas “zonas de sacrificio”.

En una segunda parte, la autora denunció lo que denomina una “guerra contra la cifra”, es decir, el esfuerzo del Estado por minimizar la magnitud de la tragedia mediante la manipulación estadística y discursos que deshumanizan a las víctimas. Criticó que los gobiernos reduzcan el problema a porcentajes o categorías administrativas mientras persisten la impunidad, la criminalización de las personas desaparecidas y la falta de investigaciones efectivas. Esta estrategia, afirma, busca ocultar la realidad y normalizar una violencia cotidiana que continúa cobrando decenas de víctimas cada día.

Finalmente, contrapuso a esa maquinaria de olvido la resistencia de las familias buscadoras. Son madres, padres, hermanas e hijos quienes, ante la ausencia de respuestas oficiales, organizan búsquedas, excavan la tierra y construyen redes de solidaridad para encontrar a sus seres queridos y a quienes aún permanecen desaparecidos. La búsqueda deja de ser un acto individual para convertirse en una causa colectiva basada en la memoria, la dignidad y la defensa de la vida. Para la autora, la esperanza no consiste en negar el horror, sino en la capacidad de las familias para transformar el dolor en organización, solidaridad y resistencia. En ese compromiso por devolver a todas las personas desaparecidas a sus hogares encuentra una alternativa ética frente a la violencia, una defensa del bien común y la posibilidad de imaginar un futuro distinto.


Raúl Romero – “Corporaciones criminales y las luchas por la Vida”

Texto completo aquí.

(Descarga el audio aquí)

En su ponencia “Corporaciones criminales y las luchas por la vida”, Raúl Romero sostiene que la violencia que vive México no puede entenderse únicamente como un problema de narcotráfico o de inseguridad, sino como la expresión de un capitalismo criminal que utiliza la guerra, el despojo y la violencia para favorecer procesos de acumulación de riqueza. A partir de su experiencia acompañando a organizaciones sociales, familias buscadoras y víctimas de la violencia, afirma que la guerra iniciada en 2006 fortaleció a las organizaciones criminales en lugar de debilitarlas, dejando como saldo más de 135 mil personas desaparecidas, cientos de miles de asesinatos y desplazamientos forzados.

El autor argumenta que el crimen organizado forma parte de una estructura transnacional integrada por actores legales e ilegales, como banqueros, empresarios, políticos, fuerzas de seguridad, fabricantes de armas y grupos criminales. Estas redes, a las que denomina corporaciones criminales, funcionan como empresas globales que diversifican sus actividades hacia el tráfico de personas, armas, recursos naturales, lavado de dinero, delitos financieros y cibernéticos, entre otros. Su fortaleza radica en su organización en red, capaz de sobrevivir a la captura de líderes individuales, pues el problema es sistémico y está ligado al funcionamiento del propio capitalismo.

Romero plantea además el concepto de estatalidad criminal, mediante el cual explica que el Estado mexicano no ha fracasado, sino que se ha reconfigurado para responder a las necesidades del capitalismo criminal y del capitalismo extractivista. La frontera entre lo legal y lo ilegal se vuelve difusa cuando funcionarios, instituciones y gobiernos colaboran con estas redes, garantizando impunidad y facilitando el despojo territorial asociado a megaproyectos. En este contexto, la militarización no representa una solución; al contrario, ha coexistido y alimentado la expansión del crimen organizado y la intensificación de la violencia.

Frente a este panorama, el autor destaca las luchas por la vida como la principal respuesta social. Una lucha impulsada por los pueblos indígenas y campesinos que defienden sus territorios, las familias buscadoras de personas desaparecidas, las organizaciones de derechos humanos, las caravanas migrantes, colectivos juveniles y múltiples iniciativas comunitarias que colocan la vida, la solidaridad y el bien común en el centro de su acción política. Estas resistencias buscan reconstruir el tejido social frente a una estrategia de guerra que pretende fragmentar comunidades y convertir los territorios en espacios de explotación.

Finalmente, Romero sostiene que estas luchas representan una alternativa ética y política frente al capitalismo criminal. Más que responder con violencia, apuestan por la organización colectiva, la memoria, el arte, la cultura y la defensa de los territorios como formas de construir un mundo donde la vida prevalezca sobre la lógica del despojo, la acumulación y la muerte.


Subcomandante Insurgente Moisés – Mensaje para las familias buscadoras

Texto completo aquí.

(Descarga el audio aquí)

Hablando en nombre del Comité Clandestino Revolucionario Indígena del EZLN, el Subcomandante Insurgente Moisés mandó un mensaje para las familias buscadoras en el país, expresando la solidaridad del EZLN con ellas y reconociendo su lucha como un ejemplo de dignidad, resistencia y esperanza. El subcomandante dijo que los zapatistas se identifican con su experiencia, pues como pueblos originarios también fueron históricamente invisibilizados y excluidos por el sistema capitalista. Por ello, consideran a las personas desaparecidas como parte de su propia familia y comparten el dolor de quienes las buscan.

Es por eso que los zapatistas decidieron acercarse a las familias buscadoras, reunirse con ellas en la Ciudad de México y, sobre todo, escucharlas, reconociendo el valor de su experiencia y de su lucha.

Mientras persistan las desapariciones, la violencia y la injusticia, dijo el Sup, el México que vivimos dista mucho de ser el país que queremos. Solo mediante la organización colectiva, la lucha y el trabajo conjunto, insistió, será posible construir un país verdaderamente justo y digno.

Finalmente, hizo un llamado a los pueblos del campo y de la ciudad a unirse y organizarse, recordando que nadie resolverá estos problemas por ellos. La responsabilidad de transformar el presente recae en la sociedad civil organizada; solo así será posible dejar un mejor futuro a las próximas generaciones.


Capitán Insurgente Marcos

Texto completo aquí.

(Descarga el audio aquí)

Al finalizar este cuarto día del Semillero, el Capitán Marcos agradeció a las y los participantes por sus aportaciones y reflexionó sobre el impacto de sus intervenciones en el público zapatista. Lejos de confirmar conocimientos previos, dijo, las ponencias evidenciaron aspectos de la realidad que él mismo desconocía y que enriquecen el análisis zapatista sobre la crisis actual. Destacó la importancia de combinar distintos tipos de conocimiento: la experiencia de las comunidades, el trabajo científico, la investigación y la práctica política, entendiendo que todos pueden conducir a conclusiones comunes desde caminos diferentes.

El Capitán agradeció el esfuerzo de quienes participaron como ponentes, quienes financiaron su propio viaje y compartieron generosamente sus conocimientos con un público que, además de los escuchas zapatistas, incluye militantes, integrantes de organizaciones civiles, activistas, personas solidarias y más.

Las intervenciones hasta ahora, dijo, constituyen un verdadero semillero de ideas y aprendizajes para el zapatismo. Concluyó agradeciendo a quienes ya participaron y a quienes aún intervendrán, con la esperanza de que el encuentro fortalezca la reflexión colectiva y que las enseñanzas adquiridas sean compartidas en los lugares de origen de cada participante, contribuyendo así a la construcción de nuevas formas de organización y resistencia.

Fotos: RZ

Fotos: Radio Pozol

radio
Alejandra Guillén

Desaparición y leva para la acumulación de capital. Grietas de resistencia ante el nuevo dominio

Por Alejandra Guillén
Semillero Guerra contra la Humanidad (Las poblaciones y la naturaleza bajo asedio)
21 de julio de 2026

(Descarga el audio aquí)

Buenas tardes. Un saludo y un agradecimiento por estar aquí. Un saludo a todas y todos ustedes.

Yo les vengo, pues, a traer las malas nuevas, de algún modo, de la región Occidente. Es del lugar del que provengo, y vengo de alguna manera recogiendo las voces de muchísimas personas que nos permiten, en conjunto, entender un poco cómo ha sido esta vinculación del capital y la guerra del capital como un epicentro de lo que está ocurriendo también en México en muchos sentidos.

Y voy a comenzar la historia recordando a Jorge, ubicándonos en los caminos de Camichines, de San Gabriel a Jiquilpan, en el camino que luego sube hasta Tapalpa. Ahí se pueden ver las Piedras Niñas, que anuncian la Sierra de Tapalpa, ubicada al sur de Jalisco; de Guadalajara, digamos, yendo hacia Manzanillo, hacia Colima.

Es 2012. Jorge está en su casa, en Jiquilpan. Lo van a buscar por la noche. Le dicen si quiere ir de cacería porque, pues, él era un cazador, como cualquier persona que vive en el mundo rural. Se niega. Le insisten, no sabemos qué le dicen. Se va rumbo al volcán apagado El Comalito. Todos regresan menos él.

Era 25 de noviembre. Jiquilpan es un pueblito chiquito, de mil ochocientas personas, más o menos.

En diciembre se llevan a otros dos: a Mateo Valverde y a otro joven que golpearon y nunca supimos su nombre. Si no, lo nombraríamos aquí para traerlo y que no nos olvidemos de él.

Antes, en octubre, se llevaron a otros dos hermanos, Arriola Solano, que se sumaron a otros desaparecidos en ese pueblito.

Antes, al inicio, no alcancé a decir lo de la imagen. Quiero agradecer a Antonio Ramírez —que, bueno, es un amigo conocido de ustedes— porque ha estado pintando en estos últimos años sobre las madres buscadoras. Es para ellas también toda mi palabra, y mucha de la que recojo viene también de ellas, de sus hijos y de todas las personas que anónimamente hablan para explicarnos lo que está ocurriendo.

Entonces, esta es una de sus últimas pinturas: “¿Dónde estás, amor mío?”

Principalmente, este es un saludo para todas las madres buscadoras, que lamentablemente cada vez son más en este país.

(Continuar leyendo…)
radio
CNI-CIG

[CDMX – 20 julio] Jornadas globales por la libertad de Jesús Plácido Galindo y el alto a la guerra contra el CIPOG-EZ

EL CONGRESO NACIONAL INDIGENA Y EL CONCEJO INDIGENA DE GOBIERNO CONVOCAN AL

MITIN-CONCENTRACION

ALTO A LA GUERRA CONTRA LOS PUEBLOS ORIGINARIOS

SECRETARIA DE GOBERNACIÓN – LUNES, 20 DE JULIO, 16:00 HRS

POR LA INMEDIATA LIBERTAD DE JESÚS PLÁCIDO GALINDO REPRESENTANTE DEL CIPOG-EZ E INTEGRATE DEL CNI-CIG

radio
Consejo Supremo Indígena de Michoacán

La CIDH determina que el Estado mexicano cometió delitos de lesa humanidad en contra de familia indígena p’urhépecha

Entre los años de 1974 y 1976, José de Jesús Guzmán Jiménez y cuatro de sus hijos, Amafer, Solón Adenauer, Venustiano y Armando Guzmán Cruz, todos originarios de la comunidad p’urhépecha de Tarejero, fueron detenidos, torturados y posteriormente desaparecidos por el Ejército Mexicano y la entonces Dirección Federal de Seguridad (DFS), en el contexto de la llamada “guerra sucia” en contra de luchadores sociales y opositores políticos, detenciones que constituyen el primer referente histórico de las desapariciones forzadas en Michoacán.

Cuatro de ellos fueron trasladados a la 21ª Zona Militar en Morelia, para posteriormente ser llevados al Campo Militar #1 en la CDMX, por su parte Venustiano Guzmán fue retenido en la 27ª Zona Militar, en la Base Área Militar de Pie de la Cuesta, en Acapulco, Guerrero, siendo estos los últimos lugares donde se tiene registro oficial de ellos.

Desde hace 52 años, los sobrevivientes de la familia Guzmán han denunciado su desaparición ante instancias locales, estatales, federales e internacionales, durante más de medio siglo, han luchado en contra de la desmemoria, la impunidad y la injusticia, han denunciado y documentado ante todas las instancias posibles, algunas de ellas, en el entonces Comité Nacional Pro Defensa de Presos, Perseguidos, Desaparecidos y Exiliados Políticos; ante la Comisión Nacional de los Derechos Humanos quien emitió la recomendación 026/2001; en la Fiscalía Especial para Movimientos Sociales y Políticos del Pasado #FEMOSPP; ante el Grupo de Trabajo de Naciones Unidas sobre Desaparición Forzada o Involuntaria y ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

El caso fue presentado ante la CIDH el 20 de octubre de 2006, admitido el 12 de julio de 2013, con audiencias y careos el 7 de julio de 2017 en Lima, Peru y finalmente el 20 de agosto de 2025 notificaron el Informe de Fondo Caso No. 12.918, en el cual se establece que el Estado mexicano cometió delitos de lesa humanidad en contra de los integrantes de la familia p’urhépecha Guzmán Cruz, estableció que se violaron diversos derechos humanos, entre ellos: el derecho a la vida; el derecho a la integridad personal; el derecho a la libertad; la obligación estatal de no practicar, no permitir, ni tolerar la desaparición forzada de personas, el derecho a la protección a la familia y vulneró el derecho a las garantías judiciales. De igual forma, los hechos denunciados no fueron controvertidos por el Estado mexicano, al contrario, reconoció parcialmente su responsabilidad internacional por la desaparición forzada de los 5 integrantes de la familia Guzman, pero no reconoció su tortura física y psicológica, ni el hostigamiento posterior que ha sufrido la familia, ni mucho menos su falta de investigación diligente.

El informe concluye realizando las siguientes recomendaciones al Gobierno de México: reparación integral a favor de las víctimas, brindarles tratamiento médico y psicológico, esclarecer la desaparición forzada de los integrantes de la familia Guzmán, disponer de medidas administrativas, disciplinarias o penales para los funcionarios que denegaron justicia, adoptar medidas para evitar la repetición de las desapariciones forzadas e investigar las desapariciones ocurridas durante la “guerra sucia” en la segunda mitad del siglo XX, sin embargo, a casi un año de la presentación del informe de fondo, el Gobierno de México no ha adoptado ni una sola medida de reparación, investigación, justicia o no repetición.

Por ello, exigimos al Estado mexicano que no obstaculice más tal y como lo ha hecho, presentando sendas prorrogas que lo único que hacen es revictimizar a la familia Guzmán Cruz, por último, declaramos a la CIDH que la justicia que es tardía, no es justicia ¿Cuánto más deben de esperar las víctimas para obtener memoria, verdad y justicia? Exigimos que el caso Amafer Guzman pase ya a la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

CONSEJO SUPREMO INDÍGENA DE MICHOACÁN

radio
Asamblea por el Común y contra a Guerra

Pronunciamiento de apertura, encuentro de resistencias y rebeldías contra la explotación, el despojo, la represión y el desprecio que impone la copa mundial de la fifa 2026 y el sistema capitalista y patriarcal

A los Pueblos del Mundo, A las Resistencias y Rebeldías de Abajo y a la Izquierda, A la Opinión Pública Nacional e Internacional:

Dice el Gobierno de la 4T que ¡La pelota vuelve a casa!

Que la ola en el estadio no ahogue el grito de justicia en las calles

NOSOTROS PREGUNTAMOS:

¿Cuándo regresarán nuestros desaparecidxs? ¿Cuándo habrá verdad y justicia integral para las victimas y las familias ante la crisis de desapariciones, la impunidad forense y la violencia sistemática contra los pueblos, las mujeres, la infancias y la disidencias? ¿Cuándo dejarán las autoridades de ser cómplices corruptas y cuándo dejaran de obstruir las investigaciones de los crímenes cometidos? ¿Cuándo dejarán de reprimir y criminalizar la protesta social y la defensa del territorio? ¿Cuándo se frenará el despojo, el extractivismo y la explotación de las megacorporaciones, los carteles inmobiliarios y de especulación financiera y el crimen organizado? ¿Cuándo se reparará el daño ecológico y garantizará el derecho al territorio, a la vivienda y una vida digna para todes? ¿Cuándo se tomarán medidas para detener la destructiva crisis climática que nos acecha?

¿Cuándo romperá el estado mexicano su complicidad con regímenes imperialistas, fascistas, tecnócratas y genocidas, y dejará de usar el deporte, el espectáculo y la seguridad como cortinas de humo para ocultar crímenes de lesa humanidad? ¿Cuándo se acabará con la violencia institucional, policial, paraestatal y empresarial que reproduce el patrón colonial, racista, clasista y patriarcal propio de la necropolítica capitalista? ¿Cuándo, finalmente, la 4T dejará la simulación, la propaganda, la militarización y el purplewashing, y escuchará a los pueblos para desarrollar en conjunto estrategias de lucha contra el capital y su destrucción? y ¿Cuándo servirá al bien común ecológico y no al poder de siempre que vuelve la vida en mercancía, la tierra en propiedad, el dolor en espectáculo, y la resistencia en delito?

Estamos en medio de la tormenta que solo parece empeorar. ¿Qué vamos a hacer?

Caminando hacia la Construcción del Común

Mediante este Encuentro de Resistencias y Rebeldías, desde las colectividades que integramos la Asamblea por el Común y Contra la Guerra invitamos a seguir caminando con nuestrxs ancestrxs y a construir en común.

(Continuar leyendo…)
radio
Centro ProDH

La Suprema Corte reabre la discusión sobre la sentencia de 2018 que ordenó la creación de la Comisión para la Investigación y la Verdad del caso Iguala

  • La Consejería Jurídica de la Presidencia de la República solicitó a la Suprema Corte atraer cuatro revisiones extraordinarias promovidas por autoridades del gobierno de Enrique Peña Nieto para impugnar la sentencia del Primer Tribunal Colegiado de Circuito del Décimo Noveno Circuito que ordenó la creación de la “Comisión para la Investigación y la Verdad en el Caso Iguala” en 2018.
  • La Suprema Corte ejerció su facultad de atracción, abriendo la posibilidad de revisar los efectos de una resolución definitiva, poniendo en tensión el principio de cosa juzgada.
  • Lejos de contribuir al esclarecimiento del caso, la atracción implica un nuevo retraso para el cumplimiento de una sentencia firme que reconoció la necesidad de contar con una investigación autónoma y con la participación activa de las víctimas.

Ciudad de México, 7 de julio de 2026. El Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) resolvió ejercer su facultad de atracción, en la Solicitud de Ejercicio de la Facultad de Atracción (SEFA) 331/2026, respecto de cuatro amparos en revisión extraordinarios promovidos contra la sentencia emitida en mayo de 2018 por el entonces Primer Tribunal Colegiado del Décimo Noveno Circuito, en los amparos en revisión 203/2017 y otros, abriendo así la posibilidad de revisar los efectos de una sentencia definitiva, lo que contraviene el principio de seguridad jurídica.

La sentencia de 2018 constituye uno de los precedentes judiciales nacionales más relevantes del caso. Cabe recordar que el 4 de junio de 2018 el Consejo de la Judicatura Federal dio a conocer la resolución del Tribunal Colegiado que ordenó reponer la investigación del caso Ayotzinapa ante las graves irregularidades detectadas, ordenando la creación de una Comisión de Investigación para la Justicia y la Verdad en el caso Iguala (Comisión de Investigación), como un mecanismo extraordinario para garantizar una investigación independiente y efectiva.

Entre otros aspectos, el fallo concluyó que la investigación que condujo a la llamada “verdad histórica” —la versión de que los jóvenes habrían sido privados de la vida y sus cuerpos calcinados en el basurero de Cocula— había estado afectada por violaciones graves a derechos humanos, incluida la práctica de tortura. El fallo también destacó que no se exploraron otras líneas de investigación que apuntaban a la participación del Ejército, ni se investigó adecuadamente la tortura denunciada; por el contrario, se privilegió el uso de pruebas que apoyaban la mencionada versión oficial.

Los juicios de amparo de los que deriva la resolución fueron directamente iniciados por los acusados. Los padres y las madres de familia de los normalistas desaparecidos no fueron parte procesal y sus representantes no se apersonaron ni promovieron en el mismo. Por el contrario, uno de los efectos del amparo es que las familias de los estudiantes desaparecidos sean reconocidas como víctimas indirectas en los mismos, razón por la cual son parte ante los recursos atraídos el día de hoy.

Lejos de dar cumplimiento a la sentencia, después de su publicación, diversas autoridades de la administración del entonces presidente Enrique Peña Nieto promovieron revisiones extraordinarias con el argumento de que debieronhaber sido llamadas al juicio. Aunque esos recursos fueron presentados desde 2018, permanecieron pendientes de trámite durante varios años y comenzaron a admitirse hasta octubre de 2025.

En 2026, la actual Consejería Jurídica de la Presidencia de la República solicitó a la Suprema Corte atraer las cuatro revisiones extraordinarias, al argumentar que era necesario definir la viabilidad jurídica y material para cumplir la sentencia, al considerar que existía una imposibilidad para crear la Comisión para la Investigación y la Verdad, sosteniendo esencialmente los mismos argumentos presentados por la administración del Presidente Peña Nieto y que mantuvo el Presidente López Obrador en su momento.

Lamentablemente, en sesión del Pleno y sin una discusión sobre las implicaciones, la Suprema Corte determinó por unanimidad atraer estos recursos extraordinarios. Previo a la votación, la Ministra Sara Irene Herrerías Guerra se excusó de conocer del asunto en tanto la investigación penal relacionada con el caso, depende de una Unidad Especial a cargo de la Fiscalía Especializada en materia de Derechos Humanos de la que fue titular.

Esta decisión permite reabrir la discusión sobre el alcance de una resolución firme que no sólo desmontó la versión de la llamada “verdad histórica” en sede judicial nacional, sino que abrió la oportunidad de crear un mecanismo de investigación extraordinario, con la participación de la Fiscalía General de la República, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos y las víctimas.

Adicionalmente, más allá de este caso, la decisión de atraer estos asuntos plantea serios cuestionamientos en materia de seguridad jurídica y cosa juzgada, pues permite revisar una sentencia definitiva dictada hace ocho años. Esta revisión extraordinaria no está prevista expresamente en la Constitución ni en la Ley de Amparo y, en los hechos, implica una revisión de una sentencia firme emitida en un amparo en revisión. Ello genera incertidumbre sobre la firmeza de las resoluciones judiciales y debilita la certeza que deben brindar las sentencias definitivas.

A poco más de dos meses de que se cumplan 12 años de la desaparición de los 43 estudiantes, el caso continúa sin ser plenamente esclarecido. En ese contexto, la decisión de la Suprema Corte difícilmente contribuirá a acelerar el acceso a la verdad y la justicia; por el contrario, prolonga la incertidumbre jurídica sobre una resolución relevante para el caso, a la vez que los obstáculos identificados en la investigación persisten, como la opacidad de las Fuerzas Armadas ante la negativa a entregar la información de inteligencia faltante y los pendientes en las extradiciones prioritarias, en particular la del entonces titular de la Agencia de Investigación Criminal.

radio
Radio Zapatista

Se o México sabe, que o mundo saiba! Nossas lutas pela memória, a justiça e a dignidade

Nestes dias, que para alguns são de celebração e euforia nacional, aqueles que há décadas resistem, caminham e levantam a voz nos mostraram — como bem nos dizem Camila, Berenice e todxs aquellxs que têm marchado nestes dias — a verdade mais dura: se aqueles que buscam se cansam, este país fica sem memória, sem rumo e sem futuro. O México ainda é isto: dor, individualismo, consumismo e violência, mas também pessoas, coletivos e comunidades que, apesar de tudo, continuamos acreditando que outra vida é possível.

A Copa do Mundo da festa, mas também da dor e da dignidade

Camila Zárraga

O problema muitas vezes não é a falta de solidariedade. Muitas vezes é o medo. É a covardia com que muitas pessoas aprenderam a viver. E, sinceramente, me incomodam as mensagens que dizem que eu tenho um valor que os outros não têm. Não é porque eu não entenda; eu entendo o suficiente. Mas também estou cansada. Porque eu não sou uma super-heroína, não sou diferente do resto. Continuo sendo uma pessoa que marcha, fala, chora, erra e sente medo. A verdadeira coragem é outra coisa. A verdadeira coragem é levantar todos os dias sabendo que dois dos momentos mais importantes da sua vida foram o nascimento do seu filho e o desaparecimento dele. A verdadeira coragem é continuar ensinando porque você ama seu trabalho, mesmo sem receber o suficiente para fazê-lo com dignidade.

Perdi a conta das vezes em que tive que sair da aula para comprar um marcador para que a aula pudesse continuar, porque simplesmente não havia orçamento. E, ainda assim, pela primeira vez em dezoito anos, eu amei a educação. Eu amei as pessoas com quem estudo e com quem compartilho a vida. Eu prefiro mil vezes uma escola pública a uma privada. Não pela educação em si, porque muitas vezes a educação pública também tem problemas enormes. Eu a prefiro pelas pessoas. Porque se amanhã eu me tornar uma das dezenas de pessoas que desaparecem diariamente neste país, muitos dos meus antigos colegas diriam que eu procurei isso por ser revoltosa. Em contrapartida, a família que construí aqui, o carinho que encontrei em pessoas com quem jamais imaginei cruzar meu caminho, moveria céu e terra para me encontrar.

É triste ver pessoas que se acham ricas quando os verdadeiramente ricos nem sequer as consideram suas iguais. É triste vê-las brigando por uma Copa do Mundo enquanto neste país seguimos contando desaparecidos. É triste admirar pessoas por sua trajetória e depois vê-las celebrar enquanto, do outro lado, pessoas eram espancadas, detidas e humilhadas por exigir justiça. Também é triste ver como o trabalhador que deveria te proteger acaba protegendo os interesses de quem o explora.

No caminho até o estádio vi a polícia avançando. E foi triste vê-los porque também são trabalhadores. Mas são trabalhadores que podem espancar, torturar ou até matar. Me perdoem, mas por algo existe a frase: “polícia com consciência atira em si mesmo”. Às vezes me pergunto como conseguem dormir. Como conseguem abraçar suas mães depois de terem humilhado outras mães que apenas exigiam que fizessem seu trabalho. Um trabalho que eu e você pagamos com nossos impostos. Um trabalho que deveria evitar que existissem as mães buscadoras. Porque não é normal que elas existam. Não é normal admirá-las. Não é normal que haja mulheres atravessando desertos, valas comuns e estradas em busca de seus filhos. São pessoas de quem tiraram alguém que amavam: um filho, uma filha, um irmão, uma mãe, um pai. São a consequência de uma violência que permitimos que se tornasse normal.

E, ainda assim, isso também é o México.

O México é celebrar com nossos mortos e ao mesmo tempo chorá-los. É lembrá-los em um altar enquanto ainda os buscamos. É ver jovens que, apesar de todas as dificuldades, conseguem acessar a educação pública e se organizar para defender a vida, a memória e a dignidade.

Por isso foi tão significativo marchar e fechar a Avenida de Tlalpan junto com eles. É algo pelo qual sempre vou ser grata. A recepção que nos deram foi uma das coisas mais bonitas que já vivi. Ver seus rostos cheios de emoção, esperança e convicção foi inspirador. E essa emoção está começando a voltar à minha universidade. Aos poucos, companheiras e companheiros estão recuperando sonhos e esperanças que durante anos nos foram tirados. Aos poucos voltamos a acreditar que podemos construir algo melhor. E vamos continuar lutando para que um dia a Universidade Autônoma do Estado de Morelos esteja à altura das grandes universidades públicas do país, não pelo prestígio, mas pela organização, participação e comunidade. Se você precisa de ajuda para organizar uma marcha, uma denúncia ou uma greve, procure seus irmãos e irmãs do Politécnico. Certamente encontrará uma mão estendida. Se você precisa de apoio de quem está apenas começando a se organizar e defender sua universidade, procure a UAEM. Com prazer caminharemos com você. Porque esse caminho está cheio de repressão, violência, desigualdade, humilhações e promessas vazias. Mas também está cheio de algo mais importante: pessoas que, apesar de tudo, ainda acreditam que outro país é possível.

Registro visual: Mães buscadoras, 10/06/2026, imediações do Estádio Azteca.

Onde a justiça não entra, nós entramos

A. Berenice González Marín

Meu nome é Berenice. Às vezes penso que minha vida foi se construindo entre buscas: as que acompanho de fora e as que me atravessaram por dentro. Antes de me integrar à coletividade de acompanhamento a mães buscadoras e a famílias de vítimas de feminicídio, Existimos porque Resistimos, eu já havia percorrido esse território com minha própria mãe, entre 2017 e 2018, quando buscávamos minha irmã e meus sobrinhos. Desde então entendi que o desaparecimento não é um fato isolado: é uma forma de vida, uma maneira de se sustentar quando o mundo se rompe.

Meus estudos em humanidades nasceram do desejo de compreender as desigualdades e violências com as quais cresci, mas também da necessidade urgente de aprender a resisti-las conscientemente. A academia chegou depois, como ferramenta; mas a formação verdadeira, aquela que fica no corpo, veio das ruas. Nos últimos dez anos aprendi mais em acampamentos e protestos do que em seminários; mais nas promotorias do que nas bibliotecas; mais ouvindo uma mãe narrar a vida de sua filha enquanto esperamos que alguma instituição nos receba do que em qualquer aula sobre teoria do Estado.

Acompanhar significa estar quando se ocupam as ruas, quando se fecham avenidas, quando se erguem faixas diante de prédios que parecem surdos. Significa caminhar juntas até uma promotoria que promete nos receber “em um momento” e nos deixa esperando horas. Significa sustentar o olhar quando uma mãe abre o processo de investigação e encontra mais carimbos do que respostas. Significa ouvir, repetidas vezes, histórias que deveriam estremecer o país inteiro, mas que muitas vezes só comovem quem já está quebrado.

Nesse 11 de junho de 2026, enquanto o país olhava para o Estádio Azteca como se ali começasse algo novo, algumas de nós chegamos de outro lugar: de anos de buscas, de promotorias, de ruas ocupadas, de histórias que não cabem em nenhuma celebração. Onde a justiça não entra, nós entramos — e esse dia não foi exceção. A inauguração da Copa do Mundo prometia espetáculo, e ele existiu para alguns; para outras e outros mostrou, embora quase não tenha aparecido na mídia, a forma como o Estado encapsula a memória. Entre grades, bloqueios e filtros impossíveis para as mães buscadoras, uma mãe de vítima e eu conseguimos avançar pelas frestas do dispositivo de segurança, nos infiltrando com a teimosia de quem sabe que a ausência também merece um lugar no centro da festa, ainda que naquele momento não tivéssemos plena consciência disso. Porque, apesar da experiência nas ruas, ainda somos estranhas à lógica do Estado sobre quem pode entrar, como e de onde, especialmente em um evento como a Copa do Mundo.

Não é difícil chegar ao Estádio Azteca. Desde cedo, os arredores se enchem de vendedores que organizam camisas e apitos de plástico. O clima já cheira a festa antes mesmo de começar. Mas naquele dia eu não ia para a celebração: tinha marcado encontro na Paloma de la Paz com a mãe de uma vítima de feminicídio. Combinamos de nos encontrar às 6h30 da manhã para pegar um desses carros particulares que, por sessenta pesos, levam até a Cidade do México. Para mim parecia tarde para um dia que prometia caos, mas entendi seus tempos, suas responsabilidades e seu orçamento.

Ao entrar no carro, ela começou a conversar com outro passageiro e com os donos do veículo. Não era conversa casual: estava testando o terreno, tentando entender o panorama. Ao chegar à praça de pedágio, soubemos que havia bloqueios para identificar quem iria protestar. Senti inquietação, uma mistura de alerta e incerteza. O pior que poderia acontecer era ser detida por carregar uma faixa de desaparecidxs e ela seguir sozinha. Legalmente não podiam nos impedir de passar, mas podiam nos reter por horas “por segurança”, como costumam justificar.

Isso não aconteceu. Estavam apenas parando ônibus. Felizmente eu estava em um carro particular.

Os jovens com quem viajávamos no veículo, gentis, deram várias rotas possíveis para chegar ao estádio sem cair em manifestações ou bloqueios. Eu, mais dispersa, tentava entrar em contato com outras mães buscadoras, mas não conseguia falar com ninguém. Então decidimos seguir as recomendações.

Ainda assim, fizemos uma parada na Cidade Universitária, onde havia sido anunciado um ponto de encontro de mães buscadoras. Chegamos e não havia sinal delas. A segurança insistia que haveria uma concentração, mas não vimos ninguém. Sem pensar muito, pegamos transporte público rumo ao Estádio Azteca.

No trajeto vimos várias opções para chegar. Uma van oferecia o trajeto de CU ao estádio por 150 pesos, quando normalmente a passagem custa sete. Esse espaço estava cheio de estrangeiros. A mãe observou a cena, escolheu a pessoa em quem mais confiou e se aproximou. Explicou que precisava chegar ao estádio porque era mãe de uma vítima. Não foi a única vez que fez isso. Poucos se negaram a ajudar; a maioria deu orientações precisas: onde estavam encapsulando as mães, por quais acessos poderíamos avançar sem sermos barradas, qual transporte pegar, onde descer, como nos misturarmos na multidão para não chamar atenção.

Alguns até nos deram conselhos caso a autoridade se tornasse violenta e explicaram o que era ou não legalmente permitido impedir. Era uma mistura estranha: de um lado, o país do espetáculo; do outro, o país que sobrevive compartilhando rotas, alertas e estratégias para contornar a violência institucional.

Enquanto isso, ao nosso redor, famílias inteiras avançavam com passos leves, como se a emoção marcasse o ritmo. Havia risos, selfies, crianças com o rosto pintado. Tudo parecia feito para que a festa começasse antes mesmo dos portões. Nós, ao contrário, avançávamos com outra urgência: chegar sem ser detidas, sem ser encapsuladas, sem que a memória fosse expulsa do perímetro do estádio.

E chegamos. Só percebemos quando já estávamos a poucos metros da entrada. Passamos por cada filtro sem sermos barradas, recebemos a recepção sem entender, e de repente nos perguntamos: é aqui? Este é o último bloqueio? Onde estão as mães, onde estão os povos em luta? Por um momento pensamos que talvez só restasse voltar.

Abrimos a faixa dos desaparecidos e a foto da filha da minha companheira. Éramos duas diante de milhares que vinham celebrar a Copa e diante de um dispositivo de segurança que não esperava nos ver ali. Caminhamos alguns metros com a intenção de seguir em direção a Taxqueña para voltar. Íamos no sentido contrário ao desfile de inauguração. A cena era irreal: um México sem feminicídios nem desaparecimentos, sem dor, sem corpos nos Semefo nem em valas clandestinas. Um país que mostrava seu rosto mais bonito enquanto ignorava a violência.

Vimos vários meios de comunicação. Em um momento, a mãe me disse para erguer a faixa e ficar atrás dos repórteres. Hesitei no início. Até que deixou de ser sugestão e virou decisão. Abrimos a faixa e nos colocamos atrás de cada repórter que encontramos. Alguns pararam para nos entrevistar; outros se afastaram para não mostrar esse lado do país.

O que mais me surpreendeu foi o apoio dos torcedores. Eles nos acolhiam quando a segurança nos cercava ou nos seguia. Diziam: “companheiras, estamos com vocês”. Esse apoio inesperado nos acompanhou até sairmos do perímetro do Estádio Azteca, um espaço ao qual milhares de mães não puderam chegar naquele dia.

No caminho encontramos um grupo de resistência, jovens entre quinze e vinte anos, que nos convidaram a nos unir à marcha deles. Senti novamente esse apoio que nasce de baixo, de quem entende que o desaparecimento não é um tema distante. Embora fôssemos apenas nós duas em representação das mães buscadoras, as palavras de ordem se centravam na luta contra o desaparecimento.

Os meios de comunicação voltaram a nos abordar. Em certo momento, aproximou-se o secretário de Cultura. Disse que não poderíamos avançar além da primeira barreira, mas que, se quiséssemos fazê-lo como mães buscadoras, eles nos apoiariam. A proposta parecia irreal. Tínhamos acabado de sair do estádio sem dificuldade, com nossa faixa e a foto de uma vítima, e agora surgiam obstáculos e “apoio”. Não era que não fosse possível entrar: já tínhamos entrado. Era que não queriam que avançássemos visíveis como buscadoras.

Ainda assim, depois de tudo, o que fica não é o barulho do estádio nem a sombra das grades. O que fica é a força dessas mãos que seguram fotografias como se segurassem o mundo inteiro. O que fica é o tremor de uma mãe que não desiste. O que fica é esse passo firme, quase silencioso, que insiste em avançar mesmo quando tudo foi feito para deter.

Porque em um país que tenta se acostumar com a dor, elas continuam lembrando que a vida que falta não se esquece. Que cada nome é um batimento. Que cada ausência é um chamado. Que cada busca é uma forma de amor que não conhece fronteiras.

E talvez por isso doa tanto e, ao mesmo tempo, sustente: porque enquanto elas continuarem caminhando, este país ainda tem a chance de se olhar de frente. Enquanto continuarem nomeando, a verdade não poderá ser enterrada. Enquanto continuarem buscando, a esperança não será um luxo, mas uma tarefa.

Naquele dia, 11 de junho de 2026, entendi que a memória não é passado: é um pulso presente que obriga a não desistir. Em um país onde a violência vira paisagem e a impunidade se normaliza, a memória é a única coisa que não podemos soltar. É a respiração que persiste quando tudo parece feito para que esqueçamos.

No fim, o que fica é reconhecer algo que este país evita dizer: a vida pública funciona porque aquelas que mais sofreram continuam se movendo. Não é heroísmo; é necessidade. Não é épico; é sobrevivência. E enquanto o Estado administra a violência como rotina, são as famílias que carregam o trabalho que as instituições não fazem.

Esse dia deixou claro para mim que a memória não é gesto simbólico nem moral: é uma obrigação imposta pela realidade. Se ela não se sustenta, tudo desmorona mais rápido. E no México, a busca não continua porque haja justiça, mas porque não há outra opção. Porque se as mães param, ninguém mais fará.

Não somos poucas diante do desaparecimento e do feminicídio. Somos aquelas que veem o que outros preferem ignorar. Somos aquelas que não podem se dar ao luxo de esquecer. Somos aquelas que sustentam o que resta do país enquanto, no alto, se distribuem versões oficiais que não explicam nada. E essa é a verdade mais dura: se quem busca se cansa, este país fica sem memória, sem rumo e sem futuro.

Manifestação de mães buscadoras e coletivos solidários nas proximidades do Estádio Azteca, 11/06/2026

Pronunciamento mães buscadoras 10/06/2026

A luta do magistério

No mundo atual, tudo o que se move e tudo o que está parado transmite alguma mensagem comercial. Todo jogador de futebol deve ser um outdoor publicitário ambulante, incentivando o público a consumir produtos, mas a FIFA proíbe que os jogadores portem mensagens que incentivem a solidariedade social, o que é expressamente vetado… (E. Galeano, 2017)

A Memória, a Justiça e a Dignidade não compareceram à inauguração oficial da Copa do Mundo no Estádio Azteca. Sua entrada foi negada por serem consideradas “terroristas” e por questões de “segurança nacional”. Dentro do estádio, ninguém perguntou por elas, não as mencionaram; possivelmente poucas pessoas as conheciam. Mas elas estiveram presentes nas mobilizações das mães buscadoras e também nos diferentes percursos dos professores da CNTE, que há 15 dias chegaram à Cidade do México para se somar à protesto nacional e fazer ecoar sua voz e a de milhares de outros professores.

Professores da CNTE a caminho do Estádio Azteca. 11/06/2026

Discurso professoras CNTE 11/06/2026

CDMX 15 de Junho 2026