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[:es]Denuncia de la comunidad San José El Bascan, Salto de Agua, zona norte de Chiapas ante la amenaza de despojo a su territorio.[:]
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San José El Bascan, municipio de Salto de Agua, Chiapas, abril de 2019.
Al Concejo Indígena de Gobierno Al Congreso Nacional Indígena
Al Ejército Zapatista de Liberación Nacional A los medios de comunicación libres e independientes A los centros de Derechos Humanos libres e independientes
Apenas hace tres meses las mujeres y hombres del Pueblo Chol de la comunidad de San José El Bascan, municipio de Salto de Agua, Chiapas, integrantes de la organización Ikoltyañtyel Lak Lumal y pertenecientes al Congreso Nacional Indígena, les hablamos a todos ustedes compañeros y compañeras, para denunciar las amenazas de despojo de nuestras tierras recuperadas en 1994 a raíz del levantamiento armado de nuestros hermanos del Ejercito Zapatista de Liberación Nacional, tierras en las que desde esa fecha vivimos, trabajamos y de las cuales depende el sustento de nuestras familias. Dicha amenaza de despojo se nos fue hecha por el supuesto propietario de estas tierras, el señor Artemio Álvaro Vázquez, quien ahora, denunciamos que con dinero ha coptado y convencido al ex comisariado Cristóbal Arcos Díaz y a él actual comisariado Elías Arcos Álvaro de la comunidad de Tioquipan el Bascan quienes les prometieron entregar media hectárea, para que junto con otros 86 pobladores invadan la comunidad de San José El Bascan, siendo que ya tiene programado para los días 25 y 26 de abril de este años la llegada de un ingeniero que pretende entrar a las tierras del pueblo para hacer mediciones, y con ello las lotificaciones de nuestros terrenos y así iniciar el proceso de venta y despojo. Por lo que denunciamos cualquier provocación de enfrentamiento que un terrateniente quiere ocasionar haciéndolo pasar como un problema entre pueblos, cuando en realidad son sus interese particulares los que pretenden iniciar a base de agresiones el desalojo, despojo y con ello el desplazamiento de quienes somos las familias organizadas en el Congreso Nacional Indígena y quienes hemos declarado defender las tierras que habitamos en San José El Bascan. Basta de atentar en contra nuestra integridad física y moral, familiar y comunitaria al querer confrontarnos con nuestros propios hermanos. Reafirmamos que estamos en la defensa de nuestro territorio, de nuestras tierras, y que esto es una defensa legitima por la vida. Por lo que pedimos estén atentos a cualquier agresión en nuestra contra.
Por la Reconstitución Integral de Nuestros Pueblos ¡¡¡Nunca más un México sin Nosotros!!! ¡¡¡La Tierra es de quien la trabaja!!!
Representante de la comunidad Congreso Nacional Indígena Concejo Indígena de Gobierno Región Salto de Agua, Zona Norte Chol, Chiapas.
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[:es]Un compañero que defendía y enseñaba la libertad[:]
[:es]Como nunca ha querido ni ha sabido mantenerse quieto, en estos dos meses Samir ya estuvo con Zapata en Chinameca e incluso fue a ver a don Goyo y lo convenció de ayudar en la lucha contra el PIM. Así lo cuentan tres compañeras del oriente de Morelos muy cercanas a él. Compañeras en cuyos testimonios palpamos la magnitud de su palabra, de sus acciones, sus sueños y su liderazgo comunitario. Todo ello y una enseñanza –una puesta en práctica- humilde, potente y siempre peligrosa. Una elección de vida que puede definir los pasos y el destino: ser capaz de desobedecer para entonces obedecer a quiénes sí vale la pena obedecer. Dos meses y cien años después, el zapatismo sigue cabalgando. Fracturado, sí, pero con mucho coraje y ganas de hacer realidad y defender los anhelos y las decisiones pactadas en comunidad, como bien lo sabía y hacía Samir en Amilcingo:
Cumplir nuestras locuras
Todavía nos duele mucho, muchísimo. Más porque fueron 15 años al lado de él. En las buenas, en las malas, compartiendo cosas. Locuras. Muchas locuras que se le venían a la cabeza y que las cumplía. Y que de repente teníamos dos niñas, pequeñas apenas, y que en esas locuras pues también las andábamos jalando a ellas, porque desde que nosotros empezamos a vivir juntos pues esta idea traía, creo que ya es algo que lo traía en la sangre. Y me decía “yo voy a hacer esto”, “y no voy a dejar que pase esto”, “ “que voy contra el gobierno”…y yo decía “tú estás loco, ¡cómo crees que vas a hacer esto!” Pero no sé cómo me fue envolviendo en sus locuras. Me fue envolviendo. Mis hijas estaban pequeñas pero asistíamos a marchas. Apoyaba mucho a la Normal de Amilcingo… apoyamos marchas a las que íbamos. Él andaba llevando un pequeño sonido que tenía. Y ahí andábamos con las normalistas. O que había una marcha en Cuautla… y bueno, vamos. Que había que repartir volantes… pues ahí andábamos con mis hijas pequeñas. Y la más grande se ríe porque se acuerda. Andaban pequeñitas y ahí andaban las dos repartiendo volantes. Porque desde entonces él ya tenía eso en la sangre, de defender, de estar ahí. Y como decían las compañeras, la agricultura también. Empezó a descubrir esto de la agricultura orgánica y que había otra forma de cómo cuidar la tierra, de cómo tener una alimentación sana… y bueno, ahí vamos de lleno también con la agricultura orgánica. Siguiéndolo. Y pues era divertido, entre estar ahí haciendo abonos, sembrando de repente con él. Nos reíamos. Y les estoy hablando de la persona, del ser humano que era. Ayudándole ahí de repente … Y pues era muy divertido, aprendimos juntos todo esto de cómo agarrar el amor a la tierra, de cómo cuidarla, de cómo descubrir que hay posibilidades de tener una alimentación sana… y pues enseñarle a nuestros hijos también que la tierra se cuida, y que la tierra también está viva, y que la tierra siente. Y que él sí llevó a cabo esto de Zapata, de que la tierra es de quien la trabaja. Y pues así venimos… Cuando empezamos a escuchar esto del PIM, del gasoducto, de la termoeléctrica, él entonces estaba muy duro con la herrería, y cuando empezamos e escuchar todo esto, y empezaron a llegar los compañeros de Puebla, y a investigar los pueblos por donde iba a pasar el gasoducto, pues yo lo empecé a acompañar …







En Chinameca y en 10 de abril se mezclan pasado y presente con miras a un mejor futuro porque “en esta tierra se gesta la revolución”. Los pueblos que trabajan por tierra y libertad se organizan en el dolor y la rabia. Desde su templete sencillo se escuchan verdades complejas. “Si no nos unimos y no nos volvemos más rebeldes” nos van a seguir aplastando. Que sepan las empresas que “la tierra está viva y a ella nos debemos”, que aquí, como en el Kurdistán, “las mujeres abren los caminos que el patriarcado les cierra” y que “las ideas no pueden ser detenidas”. Zapata vive, Samir vive. Aquí la lucha sigue. “AMLO no es el dueño” del agua ni de la tierra ni del aire ni del fuego. “No le venimos a hacer la guerra; él nos la hizo a nosotros”. Que le informen “que la dignidad no se vende y que la vida no se negocia”. Aquí “nos faltan 43” y miles más. En esta tierra donde mataron a Zapata y a Samir, “cada gota de nuestro sudor, cada sangre es para generar más conciencia”. Aquí nombramos y recordamos cada asesinato, cada desaparición, cada tortura porque no somos “rebaños de esclavos”. Y aunque “ha reaparecido la guerra de antes”, nos organizamos y avanzamos.






