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Segundo comunicado de la Caravana de documentación del proyecto de la carretera SCLC-Palenque, Chiapas
Fuente: CDH FrayBa
16 de junio de 2026
Al Gobierno Federal y Estatal responsabilizamos de las amenazas, hostigamiento y criminalización a defensores de la tierra y territorio de los municipios que están siendo afectados ante el proyecto de la super carretera San Cristóbal-Palenque, Chiapas, México.
Desde la Caravana de documentación del proyecto de la carretera SCLC-Palenque, respaldamos la lucha de las personas defensoras que rechazan el proyecto carretero y denunciamos que en las últimas semanas las comunidades del municipio de Chilón han recibido un aumento en amenazas directas y hostigamiento contra personas defensoras, buscando la confrontación. El día 29 de mayo del año en curso, un grupo de personas intentó impedir que se colocaran letreros de rechazo total a la carretera.
Comunidades que mediante asambleas y actas de acuerdo han rechazado la carretera ahora son acosadas con el sobrevuelo de drones no identificados. Vigilan e intimidan a personas que se organizan para defender su territorio y, son buscadas por elementos de la policía municipal, estatal y actores vinculados a estas redes. También, se han publicado videos generados con la IA (en donde se percibe la quema de letreros instalados) con la intención de generar desestabilización e incertidumbre por medio de las redes sociales.
Sabemos lo absurdo que resulta este proyecto para la vida en la región, pero ahora condenamos la utilización de la violencia para atender conflictos sociales y las demandas de quienes rechazan el proyecto carretero ya que en los últimos días se ha intensificado, la persecución, amenazas, hostigamiento e intimidación contra quienes haciendo legitimo uso de su derecho a la manifestación, alzan la voz para defender su tierra, sus manantiales y nos advierten de la devastación ambiental que trae consigo la construcción de la carretera así como la destrucción de la cultura como ya se ha podido atestiguar en el primer tramo cercano a Palenque.
La oposición de la carretera sigue presente, para muchas personas de las comunidades este proyecto no representa beneficio alguno, ya que desde su inicio el gobierno Estatal y Federal han violado el derecho a la información, han simulado consultas, invadido parcelas para hacer estudios de suelo y mediciones topográficas con ingenieros que sin consentimiento de las comunidades, se introducen a escondidas a sus parcelas para extraer recursos y tomar muestras del territorio. Acciones que han generado daños y pérdidas en los cafetales y milpas que constituyen el principal sustento de las familias. Otra veces amenazan con hacer uso de la fuerza pública como los “Pakales” (Policía de élite con entrenamiento militar, señalados de cometer tortura, detenciones arbitrarias y extorsiones). Siguen engañando a los pobladores diciéndoles que les van a comprar sus tierras por un monto que no cumplen o el condicionamiento de los programas sociales, especialmente a través del programa “Sembrando Vida”. Otras veces, de forma descarada se burlan de las comunidades, ofreciendo pagar 9 pesos el metro cuadrado, con esto generan confrontación entre pueblos hermanos con el ofrecimiento selectivo de beneficios para comprar la conciencia y voluntad de la gente.
El diálogo propiciado por las autoridades gubernamentales y operadores políticos por el tema de la carretera se limita a tres opciones para los representantes de las comunidades: el dinero, la cárcel y la muerte. Sin embargo, para los pueblos de la región la manera de comprender y estar en el mundo no se reduce a estas tres opciones. Desde hace una década existe una resistencia ante este proyecto carretero porque anula la existencia como pueblos originarios, desde hace siglos los pueblos originarios resisten contra el proyecto de la modernidad colonial y desde hace milenios la naturaleza prevalece a pesar de los intentos de la humanidad por dominarla, aún con el desarrollo neoliberal impulsado en Chiapas por el gobierno actual que se autodenomina humanismo de cuarta. Los pueblos tienen su apuesta política en el Lekil Kuxlejal, por el cuidado de la vida y no como los proyectos gubernamentales que traen destrucción y devastación de las redes de vida comunitaria y de la madre tierra.
El Gobierno Federal y Estatal, no sólo tienen responsabilidad por incumplir los lineamientos internacionales de consulta a los pueblos originarios, el derecho a la libre determinación, sino también de generar un clima de incertidumbre y desconfianza ante la nula información presentada a las comunidades que serán afectadas de manera directa por este proyecto, así como la manipulación, engaños y condicionamiento de programas sociales.
Hacemos responsables de cualquier daño a la integridad física y psicológica de cualquier persona violentada y criminalizada por oponerse a la carretera San Cristóbal-Palenque y defender su derecho a decidir libremente sobre el territorio en que habita, de acuerdo a los usos y costumbres tradicionales.
No olvidamos la estrategia usada por el actual gobierno para silenciar las voces, como ocurrió con el padre Marcelo, que antes de ser asesinado el sistema de impartición de “justicia” intentó criminalizarlo. A Jtatik Marcelo le arrebataron la vida, pero el espíritu profético de denuncia ante la injusticia, se multiplicó, vive en cada corazón y emana por nuestra voz para gritar fuerte y claro:
¡Rechazo Total a la Carretera San Cristóbal-Palenque!
¡Tierra y libertad!
¡Nuestra lucha es por la vida!
¡Sí a la vida, no al despojo del territorio!
En solidaridad las organizaciones pertenecientes a la caravana de documentación:
Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas A.C. (FRAYBA)
Centro de Derechos Indígenas A.C. (CEDIAC)
Colectivo Brigada Común
Desarrollo Económico y Social de los Mexicanos Indígenas A.C. (DESMI)
Movimiento en Defensa de la Vida y el Territorio (MODEVITE)
FIRMAN
Colectivos y organizaciones:
- Asamblea Libertaria Autoorganizada Paliacate Zapatista, Grecia
- Asociación de Exploración Científica y Recreativa
- Asociación de Exploración Científica, Cultural y Recreativa.
- Brigada Ignacio Martin-Baró
- Brújula Roja, Sexta
- Caracoleras de Olba, Aragón, Estado español
- CAREA e.V. – Alemania
- Casa Colibrí AC
- Casa de los Pueblos y Comunidades Indígenas “Samir Flores Soberanes”
- CDH Tepeyac del Istmo de Tehuantepec, A. C.
- Centro de Documentación sobre Zapatismo -CEDOZ- Madrid. Estado Español
- Centro de Estudios para el Cambio en el Campo Mexicano
- Centro de Estudios para los Derechos Humanos y la Justicia Ambiental YURENI A.C.
- Centro de Voluntaries Junax, San Cristóbal de las Casas, Chiapas.
- Colectiva Sueña Dignidad
- Colectividad Nuestra Alegre Rebeldía de la Red Morelense de Apoyo al CNI-CIG
- Colectivo Cuaderno Común
- Colectivo Gavilanas
- Colectivo 16 de Octubre
- Colectivo Alter-Nativas, San Cristóbal de Las Casas
- Colectivo Armadillo Suomi. Finlandia
- Colectivo Callejero de Guadalajara, Jalisco.
- Colectivo Criptopozol + DDHH
- Colectivo de Profes en la Sexta
- Colectivo de Trabajo Cafetos
- Colectivo L@s hij@s del Maíz Pinto Tlaxcala.
- Colectivo La Insurgente, SCLC, Chiapas.
- Colectivo la Otra Justicia
- Colectivo Luciérnagas que Siembran de Ciudad de México
- Colectivo Mujeres Tierra, Mexicali Baja California
- Colectivo Nodo Solidario
- Colectivo Panadero la Grieta
- Colectivo tsijilba bij., zona norte
- Colectivo ViDAS
- Comité de Derechos Humanos Sierra Norte de Veracruz.
- Comité de Enlace Latinoamericano y Caribeño (CELC)
- Comité Nacional para la Defensa y Conservación de Los Chimalapas Chimalapas, Oaxaca, México
- Comunicadorxs Populares por la Autonomía- COMPPA, México
- Comunidad de Tlanezi Calli Resistencia
- Comunidad de Xochitlanezi
- Comunidad Indígena Otomí residente en la CDMX,
- Consejo Promotor de la Iniciativa Legislativa para crear el Municipio Indígena de Alpuyeca
- Cooperazione Rebelde Napoli – Italia
- El Bordado de Ramona
- El Tekpatl Periódico crítico y de combate
- Empalabrando colectivo
- Enlace Comunicación y Capacitación A.C. – Chiapas/Oaxaca/Guerrero/CDMX
- Escuelas de Perdón y Reconciliación. Ciudad Victoria, Tamps.
- Escuelas para Chiapas
- Espacio Común “El Amate”
- Frente del Pueblo Resistencia Organizada CDMX
- Fundación Indigenas 3D
- Gira Zapatista Hamburg
- Gobierno Comunitario. Chiapas
- Grupo de Trabajo “Fronteras, regionalización y globalización” del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales
- Hermanas del Divino Pastor, México
- Ixim Antsetik Tsikos, San Cristobal de las Casas, Chiapas.
- Instituto Agroecológico Latinoamericano, México
- Juventina Nicolás Flores
- Juventud Comunista de México
- Komite internazionalistak( Euskal Herria)
- La Otra Calle
- Laboratorio Popular de Medios Libres
- Lekil kuxlejal , hasta la victoria siempre.
- Lumaltik Herriak, país vasco
- Maderas del Pueblo del Sureste A.C Istmo de Tehuantepec, México
- Mexicali Resiste
- Mexicanos Unidos
- Movimiento Agrario Indígena Zapatista
- Movimiento de Mujeres en Defensa de la Madre Tierra y Nuestros Territorios
- Mujeres Transformando Mundos a.c
- Mujeres y la Sexta – Abya Yala
- Muuch’ Xíimbal
- Nodo Solidale, Roma
- Oficina Ecumenica por la Paz y la Justicia, Alemania
- Periódico La Flor In Xochitl In Cuicatl
- Preparatoria Comunitaria José Martí, San Francisco Ixhuatán, Oaxaca
- Programa de Interculturalidad y Asuntos Indígenas IBERO Ciudad de México
- Promedios de Comunicación Comunitaria, San Cristóbal de las Casas, Chiapas
- Proyecto Videoastas Indigenas de la Frontera Sur (PVIFS)
- Pueblos Unidos de la Región Cholulteca y de los Volcanes
- Radio comunitaria Zacatepec XHSBE 107.1
- Raices en resistencia
- Red de Apoyo Iztapalapa Sexta (RAIS).
- Red de Resistencia y Rebeldia AJMAQ, Valle de Jobel, Chiapas. Mexico
- Red Mesoamericana de Educacion popular, Red Alforja
- Red Mexicana de Acción frente al Libre Comercio
- Red nacional de promotoras y asesoras rurales
- Redes por la Diversidad, Equidad y Sustentabilidad AC
- Resistencia Tlanezi calli, CDMX
- Resistencias Enlazando Dignidad – Movimiento y Corazón Zapatista (RedmycZ
- Rizoma, México
- Sabotaje Media – México
- Servicios para una Educación Alternativa Educa Oaxaca A.C.
- Sexta Grietas del Norte
- Sexta por la Libre Yucatán
- Tequio Jurídico A.C.
- Territorios en Movimiento, San Cristóbal de las Casas, Chis.
- Tribunal Internacional de Conciencia de los Pueblos en Movimiento (TICPM), CDMX
- Txiapasekin ( Pais Vasco)
- Unión de Comunidades Indígenas de la Zona Norte del Istmo de Tehuantepec. UCIZONI
- Unión de Municipios y Comunidades Indígenas y Afromorelenses
- Unión de Pueblos y Fraccionamientos en contra del basurero y en defensa del agua de la región Cholulteca y de los volcanes.
- Unión Popular Apizaquence Democrática e Independiente (UPADI)
- UPREZ Benito Juárez. CDMX
- Xicanapatistas Autónomas
- Y Retiemble Madrid. Estado Español
- Zapateando, medios libres
- Ze Kreto, Adherente CDMX
Individuales:
- Adela Sanchez Gòmez. Chiapas
- Alberto Hidalgo, Instituto Mora
- Alejandra Jimenez González
- Alicia Castellanos, Profesora – Investigadora, UAM-I (R), México
- Alina, Minsk, Belarus
- Alptekin Aydogan, EEUU
- Ana Sabina Castro Sam, Mujeres contra la guerra, Sao Luís, Maranhao, Brasil
- Andrea Cegna, Italia, periodista
- Angélica María Godínez Rodríguez, colectivo solidaridad ITESO. Tlaquepaque, Jalisco
- Armando Soto Baeza
- Beatriz Tirres Beristain, Veracruz
- Belen Pastrana
- Belkis Rojas San Cristóbal de Las Casas, Chiapas
- Betsabé Retamal Pulgar, Chile
- Carla Leshne, San Francisco, CA, USA
- Carmen Guillen Méndez, Guardianas y Guardianes de los Humedales de Montaña la Kisst
- Casandra Ramirez, Guadalajara
- Cecilia Trinidad Cruz López, CDMX
- Celia Rojas Chávez
- Christy Petropoulou, profesora, Universidad de Egeo, Grecia
- Cintya Contreras Gracida, Iztapalapa. Xochitlanezi
- Clara Bautista, Guadalajara, Jalisco
- Claudia Aguirre Macossay, Guadalajara Jalisco, México.
- Colectiva corazon del tiempo/ Puelmapu Argentina
- Criselda lopez
- Cristina Bolaños Blanco, Chiapas
- Dariz Somosa, San Cristóbal de las Casas, Chiapas
- David López Merlín
- Debany Chaparro Miramon, Jalisco México
- Diana Itzu Luna. Antsetik Ts’unun. Chiapas
- Dr. Daniel Stosiek
- Dr. Gilberto López y Rivas, profesor investigador del INAH Morelos México.
- Dr. Giovanni Confetto, CIESAS Sureste
- Dra. Maria Georgina Rivas desde Tuxtla Gutiérrez Chiapas
- Edith Rosales Gutiérrez, México, Xochitlanesi
- Eduardo Aguilar, SCLC, Chiapas
- Elena García, Chíapa de Corzo, México
- Elena Morúa, indiviuda, Jobel
- Elia García Reyes, Veracruz
- Elisa Galley, San Cristóbal de las Casas, Chiapas
- Elizabeth Díaz, periodista
- Elizabeth Huizar Arteaga CDMX
- Emmanuel, Oaxaca
- Eric Eberman, Reserva de Colibrí – Tz’unun
- Erika Martinez
- Eugeñia Legorreta
- Fabiola Estefania Zavala Estrada, San Cristóbal de Las Casas
- Felipe I Echenique March
- Flor Chavira Sembradoras Mujeres Momoxcas
- Francesca Dal Ben, Italia
- Francisca Gonzalez Gutierrez
- Francisco Vazquez Mota
- Fulgencio Díaz Lorenzo de Francisco J. Grajales, Benemérito de las Américas
- Gabriela Ortiz
- Gabriela Sanabria, México
- Gera la Rueda Tierra Kumiai/ Tijuana
- Gerardo González Figueroa ECOSUR
- Gorka Agirrezabalaga
- Guillaume Manningham, Québec, Canada
- Guillermo Sosa
- Héctor Antonio Vázquez González, San Cristóbal de Las Casas
- Héctor Grad, Madrid, Estado Español
- Heike Horstmann, Alemania
- Isabel Reyes Posadas
- Ivan Vazquez, San Cristóbal de las casas chiapas
- Jackie Campbell, Casa La Comuna, Saltillo, Coahuila, México
- Jaime Pacheco Tlanezi Calli Iztapalapa, Ciudad de México
- Janet Álvaro San Cristóbal de Las Casas Chiapas
- Jatziry Dannae Mijangos Dorantes
- Javier Flores
- Javier Herrán, país vasco
- Jessica Trejo, CdMx
- Jorge Alonso Mexicon
- Jorge Hernández / Chiapas
- Jose Alan Vázquez Aguilar. Chiapas
- Jose Manuel Vazquez Aguilar, Chiapas
- Josefina Acevedo Menendez
- Josefina Rivas Gutiérrez desde Oaxaca, Oaxaca
- Joseph E. Bender
- Juan Carlos De la Riva, desde Bolivia
- Juana Hernández Morales, Gobierno comunitario
- Judith Leonor Cruz Bermudez
- Julio Mata, vicepresidente del Consejo Federal Ejecutivo Nacional e Internacional del Frente Mexicano Pro Derechos Humanos A.C.
- Kate Keller, Schools for Chiapas, Turtle Island
- Katia Tirado
- Laura Carolina Díaz del Municipio de Benemérito de las Américas, Chiapas
- Lauraherlinda Hernández Haces Cd. Victoria, Tamaulipas
- Lázaro Alonso, CDMX
- León Enrique Avila Romero
- Leony Patricia Sánchez Flores CD,Mendoza Veracruz Mexico
- Lisa Langlott, San Cristóbal de las Casas, Chiapas
- Lourdes Rivas Gutiérrez Mérida, Yucatán, México
- Lupa Serra (France)
- Luz Silva, SCLC, Chiapas
- Ma. Carmen Acosta. De Tuxpan, Jalisco
- Ma. Luisa de la Garza, Chiapas
- Maira Pino, Chiapas
- Marcos, CNI
- Margara Millán, Morelos
- Maria Concepción López Silva, Palenque Chiapas
- María José Núñez Serrano
- Maria Luisa Díaz Cruz
- Mariselva García Ciudad de México
- Matthew Pendergraft, San Diego, EEUU/USA
- Mauricio Arellano Nucamendi, Oaxaca
- Maya Fratoni, Italia Café “Zapata Vive”, CDMX
- Melyssa Alvarado, CDMX
- Micaela Alemán Gutiérrez
- Michlopoulou Eugenia, Grecia
- Mónica I Ruiz Velasco de Alba Guadalajara Jalisco
- Nancy Hernández Tepale
- Nancy Serrano, individuo, San Cristóbal de las Casas
- Neira Alcázar Bárbara
- Norma Alicia Vazquez Álvaro de Chiapas
- Nuria NM, independiente, CDMX
- Ollin Quetza, CDMX Morelos
- Oscar G. Balleza – SCLC, Chiapas
- Osiris Yaquelin Pérez De La Cruz, san Cristóbal de las Casas,.Chiapas
- Othir Santistevan, Tijuana
- Partido de los Comunistas
- Patricia Borrego Cadena, San Cristóbal Las Casas, Chiapas
- Patricia león Guzmán
- Patricia Lizeth Estrada Ramos, Xalapa, Ver.
- Patricio Said Mejía Hernández, desde San Cristóbal de las casas Chiapas
- Paul Paulsen, Gotemburgo, Suecia
- Ricardo Montemayor Ruesga – CEDIAC – Bachajón, Chilón, Chiapas
- Roberto Alviso Marqués, Ciudad de México
- Roberto Contreras “Gato”
- Roberto De Anda Márquez-Escuela Normal Superior de México/Instituto Mora
- Romina Martínez Velarde, integrante de la Red Alforja, SCLC, Chiapas.
- Rosa María Gutiérrez Rodríguez desde Ciudad Victoria Tamaulipas
- RosaMaria Temich Arciniega
- Rosario Velasco Comunidad sochitlanesi
- Sandra Espinoza
- Sendic Sagal Luna, doctorando CIESAS, Ciudad de México
- Sergia Cepeda González, desplazadas de San Juan Copala Oaxaca.
- Sifat Tasfia, ciudadana bangladesí, firmando desde Italia
- Silvia Resendiz Flores , Ensenada, Baja California
- Siuat Yoltechikatli por los Derechos Humanos AC
- Stefania, Espacio de Aprendizaje y Desaprendizaje Autónomo desde la Sexta, Córdoba ,Argentina
- Susanne Wenthe, Bremen, Alemania
- Titze Malambé – Ciudad de México.
- Ulises Suarez, Chiapas México
- Víctor Hernández Martínez, San Cristóbal de las Casas, Chiapas
- Victor Mancilla, Ciudad de México
- Virginia Suárez, México
- Ximena de la Mora González. Guadalajara Jalisco, México
- Yamileth Tapalapa
- Yesme Ortiz, San Cristóbal de Las Casas, Chiapas
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Se o México sabe, que o mundo saiba! Nossas lutas pela memória, a justiça e a dignidade
Nestes dias, que para alguns são de celebração e euforia nacional, aqueles que há décadas resistem, caminham e levantam a voz nos mostraram — como bem nos dizem Camila, Berenice e todxs aquellxs que têm marchado nestes dias — a verdade mais dura: se aqueles que buscam se cansam, este país fica sem memória, sem rumo e sem futuro. O México ainda é isto: dor, individualismo, consumismo e violência, mas também pessoas, coletivos e comunidades que, apesar de tudo, continuamos acreditando que outra vida é possível.
A Copa do Mundo da festa, mas também da dor e da dignidade
Camila Zárraga
O problema muitas vezes não é a falta de solidariedade. Muitas vezes é o medo. É a covardia com que muitas pessoas aprenderam a viver. E, sinceramente, me incomodam as mensagens que dizem que eu tenho um valor que os outros não têm. Não é porque eu não entenda; eu entendo o suficiente. Mas também estou cansada. Porque eu não sou uma super-heroína, não sou diferente do resto. Continuo sendo uma pessoa que marcha, fala, chora, erra e sente medo. A verdadeira coragem é outra coisa. A verdadeira coragem é levantar todos os dias sabendo que dois dos momentos mais importantes da sua vida foram o nascimento do seu filho e o desaparecimento dele. A verdadeira coragem é continuar ensinando porque você ama seu trabalho, mesmo sem receber o suficiente para fazê-lo com dignidade.
Perdi a conta das vezes em que tive que sair da aula para comprar um marcador para que a aula pudesse continuar, porque simplesmente não havia orçamento. E, ainda assim, pela primeira vez em dezoito anos, eu amei a educação. Eu amei as pessoas com quem estudo e com quem compartilho a vida. Eu prefiro mil vezes uma escola pública a uma privada. Não pela educação em si, porque muitas vezes a educação pública também tem problemas enormes. Eu a prefiro pelas pessoas. Porque se amanhã eu me tornar uma das dezenas de pessoas que desaparecem diariamente neste país, muitos dos meus antigos colegas diriam que eu procurei isso por ser revoltosa. Em contrapartida, a família que construí aqui, o carinho que encontrei em pessoas com quem jamais imaginei cruzar meu caminho, moveria céu e terra para me encontrar.
É triste ver pessoas que se acham ricas quando os verdadeiramente ricos nem sequer as consideram suas iguais. É triste vê-las brigando por uma Copa do Mundo enquanto neste país seguimos contando desaparecidos. É triste admirar pessoas por sua trajetória e depois vê-las celebrar enquanto, do outro lado, pessoas eram espancadas, detidas e humilhadas por exigir justiça. Também é triste ver como o trabalhador que deveria te proteger acaba protegendo os interesses de quem o explora.
No caminho até o estádio vi a polícia avançando. E foi triste vê-los porque também são trabalhadores. Mas são trabalhadores que podem espancar, torturar ou até matar. Me perdoem, mas por algo existe a frase: “polícia com consciência atira em si mesmo”. Às vezes me pergunto como conseguem dormir. Como conseguem abraçar suas mães depois de terem humilhado outras mães que apenas exigiam que fizessem seu trabalho. Um trabalho que eu e você pagamos com nossos impostos. Um trabalho que deveria evitar que existissem as mães buscadoras. Porque não é normal que elas existam. Não é normal admirá-las. Não é normal que haja mulheres atravessando desertos, valas comuns e estradas em busca de seus filhos. São pessoas de quem tiraram alguém que amavam: um filho, uma filha, um irmão, uma mãe, um pai. São a consequência de uma violência que permitimos que se tornasse normal.
E, ainda assim, isso também é o México.
O México é celebrar com nossos mortos e ao mesmo tempo chorá-los. É lembrá-los em um altar enquanto ainda os buscamos. É ver jovens que, apesar de todas as dificuldades, conseguem acessar a educação pública e se organizar para defender a vida, a memória e a dignidade.
Por isso foi tão significativo marchar e fechar a Avenida de Tlalpan junto com eles. É algo pelo qual sempre vou ser grata. A recepção que nos deram foi uma das coisas mais bonitas que já vivi. Ver seus rostos cheios de emoção, esperança e convicção foi inspirador. E essa emoção está começando a voltar à minha universidade. Aos poucos, companheiras e companheiros estão recuperando sonhos e esperanças que durante anos nos foram tirados. Aos poucos voltamos a acreditar que podemos construir algo melhor. E vamos continuar lutando para que um dia a Universidade Autônoma do Estado de Morelos esteja à altura das grandes universidades públicas do país, não pelo prestígio, mas pela organização, participação e comunidade. Se você precisa de ajuda para organizar uma marcha, uma denúncia ou uma greve, procure seus irmãos e irmãs do Politécnico. Certamente encontrará uma mão estendida. Se você precisa de apoio de quem está apenas começando a se organizar e defender sua universidade, procure a UAEM. Com prazer caminharemos com você. Porque esse caminho está cheio de repressão, violência, desigualdade, humilhações e promessas vazias. Mas também está cheio de algo mais importante: pessoas que, apesar de tudo, ainda acreditam que outro país é possível.
Registro visual: Mães buscadoras, 10/06/2026, imediações do Estádio Azteca.















Onde a justiça não entra, nós entramos
A. Berenice González Marín
Meu nome é Berenice. Às vezes penso que minha vida foi se construindo entre buscas: as que acompanho de fora e as que me atravessaram por dentro. Antes de me integrar à coletividade de acompanhamento a mães buscadoras e a famílias de vítimas de feminicídio, Existimos porque Resistimos, eu já havia percorrido esse território com minha própria mãe, entre 2017 e 2018, quando buscávamos minha irmã e meus sobrinhos. Desde então entendi que o desaparecimento não é um fato isolado: é uma forma de vida, uma maneira de se sustentar quando o mundo se rompe.
Meus estudos em humanidades nasceram do desejo de compreender as desigualdades e violências com as quais cresci, mas também da necessidade urgente de aprender a resisti-las conscientemente. A academia chegou depois, como ferramenta; mas a formação verdadeira, aquela que fica no corpo, veio das ruas. Nos últimos dez anos aprendi mais em acampamentos e protestos do que em seminários; mais nas promotorias do que nas bibliotecas; mais ouvindo uma mãe narrar a vida de sua filha enquanto esperamos que alguma instituição nos receba do que em qualquer aula sobre teoria do Estado.
Acompanhar significa estar quando se ocupam as ruas, quando se fecham avenidas, quando se erguem faixas diante de prédios que parecem surdos. Significa caminhar juntas até uma promotoria que promete nos receber “em um momento” e nos deixa esperando horas. Significa sustentar o olhar quando uma mãe abre o processo de investigação e encontra mais carimbos do que respostas. Significa ouvir, repetidas vezes, histórias que deveriam estremecer o país inteiro, mas que muitas vezes só comovem quem já está quebrado.
Nesse 11 de junho de 2026, enquanto o país olhava para o Estádio Azteca como se ali começasse algo novo, algumas de nós chegamos de outro lugar: de anos de buscas, de promotorias, de ruas ocupadas, de histórias que não cabem em nenhuma celebração. Onde a justiça não entra, nós entramos — e esse dia não foi exceção. A inauguração da Copa do Mundo prometia espetáculo, e ele existiu para alguns; para outras e outros mostrou, embora quase não tenha aparecido na mídia, a forma como o Estado encapsula a memória. Entre grades, bloqueios e filtros impossíveis para as mães buscadoras, uma mãe de vítima e eu conseguimos avançar pelas frestas do dispositivo de segurança, nos infiltrando com a teimosia de quem sabe que a ausência também merece um lugar no centro da festa, ainda que naquele momento não tivéssemos plena consciência disso. Porque, apesar da experiência nas ruas, ainda somos estranhas à lógica do Estado sobre quem pode entrar, como e de onde, especialmente em um evento como a Copa do Mundo.
Não é difícil chegar ao Estádio Azteca. Desde cedo, os arredores se enchem de vendedores que organizam camisas e apitos de plástico. O clima já cheira a festa antes mesmo de começar. Mas naquele dia eu não ia para a celebração: tinha marcado encontro na Paloma de la Paz com a mãe de uma vítima de feminicídio. Combinamos de nos encontrar às 6h30 da manhã para pegar um desses carros particulares que, por sessenta pesos, levam até a Cidade do México. Para mim parecia tarde para um dia que prometia caos, mas entendi seus tempos, suas responsabilidades e seu orçamento.
Ao entrar no carro, ela começou a conversar com outro passageiro e com os donos do veículo. Não era conversa casual: estava testando o terreno, tentando entender o panorama. Ao chegar à praça de pedágio, soubemos que havia bloqueios para identificar quem iria protestar. Senti inquietação, uma mistura de alerta e incerteza. O pior que poderia acontecer era ser detida por carregar uma faixa de desaparecidxs e ela seguir sozinha. Legalmente não podiam nos impedir de passar, mas podiam nos reter por horas “por segurança”, como costumam justificar.
Isso não aconteceu. Estavam apenas parando ônibus. Felizmente eu estava em um carro particular.
Os jovens com quem viajávamos no veículo, gentis, deram várias rotas possíveis para chegar ao estádio sem cair em manifestações ou bloqueios. Eu, mais dispersa, tentava entrar em contato com outras mães buscadoras, mas não conseguia falar com ninguém. Então decidimos seguir as recomendações.
Ainda assim, fizemos uma parada na Cidade Universitária, onde havia sido anunciado um ponto de encontro de mães buscadoras. Chegamos e não havia sinal delas. A segurança insistia que haveria uma concentração, mas não vimos ninguém. Sem pensar muito, pegamos transporte público rumo ao Estádio Azteca.
No trajeto vimos várias opções para chegar. Uma van oferecia o trajeto de CU ao estádio por 150 pesos, quando normalmente a passagem custa sete. Esse espaço estava cheio de estrangeiros. A mãe observou a cena, escolheu a pessoa em quem mais confiou e se aproximou. Explicou que precisava chegar ao estádio porque era mãe de uma vítima. Não foi a única vez que fez isso. Poucos se negaram a ajudar; a maioria deu orientações precisas: onde estavam encapsulando as mães, por quais acessos poderíamos avançar sem sermos barradas, qual transporte pegar, onde descer, como nos misturarmos na multidão para não chamar atenção.
Alguns até nos deram conselhos caso a autoridade se tornasse violenta e explicaram o que era ou não legalmente permitido impedir. Era uma mistura estranha: de um lado, o país do espetáculo; do outro, o país que sobrevive compartilhando rotas, alertas e estratégias para contornar a violência institucional.
Enquanto isso, ao nosso redor, famílias inteiras avançavam com passos leves, como se a emoção marcasse o ritmo. Havia risos, selfies, crianças com o rosto pintado. Tudo parecia feito para que a festa começasse antes mesmo dos portões. Nós, ao contrário, avançávamos com outra urgência: chegar sem ser detidas, sem ser encapsuladas, sem que a memória fosse expulsa do perímetro do estádio.
E chegamos. Só percebemos quando já estávamos a poucos metros da entrada. Passamos por cada filtro sem sermos barradas, recebemos a recepção sem entender, e de repente nos perguntamos: é aqui? Este é o último bloqueio? Onde estão as mães, onde estão os povos em luta? Por um momento pensamos que talvez só restasse voltar.
Abrimos a faixa dos desaparecidos e a foto da filha da minha companheira. Éramos duas diante de milhares que vinham celebrar a Copa e diante de um dispositivo de segurança que não esperava nos ver ali. Caminhamos alguns metros com a intenção de seguir em direção a Taxqueña para voltar. Íamos no sentido contrário ao desfile de inauguração. A cena era irreal: um México sem feminicídios nem desaparecimentos, sem dor, sem corpos nos Semefo nem em valas clandestinas. Um país que mostrava seu rosto mais bonito enquanto ignorava a violência.
Vimos vários meios de comunicação. Em um momento, a mãe me disse para erguer a faixa e ficar atrás dos repórteres. Hesitei no início. Até que deixou de ser sugestão e virou decisão. Abrimos a faixa e nos colocamos atrás de cada repórter que encontramos. Alguns pararam para nos entrevistar; outros se afastaram para não mostrar esse lado do país.
O que mais me surpreendeu foi o apoio dos torcedores. Eles nos acolhiam quando a segurança nos cercava ou nos seguia. Diziam: “companheiras, estamos com vocês”. Esse apoio inesperado nos acompanhou até sairmos do perímetro do Estádio Azteca, um espaço ao qual milhares de mães não puderam chegar naquele dia.
No caminho encontramos um grupo de resistência, jovens entre quinze e vinte anos, que nos convidaram a nos unir à marcha deles. Senti novamente esse apoio que nasce de baixo, de quem entende que o desaparecimento não é um tema distante. Embora fôssemos apenas nós duas em representação das mães buscadoras, as palavras de ordem se centravam na luta contra o desaparecimento.
Os meios de comunicação voltaram a nos abordar. Em certo momento, aproximou-se o secretário de Cultura. Disse que não poderíamos avançar além da primeira barreira, mas que, se quiséssemos fazê-lo como mães buscadoras, eles nos apoiariam. A proposta parecia irreal. Tínhamos acabado de sair do estádio sem dificuldade, com nossa faixa e a foto de uma vítima, e agora surgiam obstáculos e “apoio”. Não era que não fosse possível entrar: já tínhamos entrado. Era que não queriam que avançássemos visíveis como buscadoras.
Ainda assim, depois de tudo, o que fica não é o barulho do estádio nem a sombra das grades. O que fica é a força dessas mãos que seguram fotografias como se segurassem o mundo inteiro. O que fica é o tremor de uma mãe que não desiste. O que fica é esse passo firme, quase silencioso, que insiste em avançar mesmo quando tudo foi feito para deter.
Porque em um país que tenta se acostumar com a dor, elas continuam lembrando que a vida que falta não se esquece. Que cada nome é um batimento. Que cada ausência é um chamado. Que cada busca é uma forma de amor que não conhece fronteiras.
E talvez por isso doa tanto e, ao mesmo tempo, sustente: porque enquanto elas continuarem caminhando, este país ainda tem a chance de se olhar de frente. Enquanto continuarem nomeando, a verdade não poderá ser enterrada. Enquanto continuarem buscando, a esperança não será um luxo, mas uma tarefa.
Naquele dia, 11 de junho de 2026, entendi que a memória não é passado: é um pulso presente que obriga a não desistir. Em um país onde a violência vira paisagem e a impunidade se normaliza, a memória é a única coisa que não podemos soltar. É a respiração que persiste quando tudo parece feito para que esqueçamos.
No fim, o que fica é reconhecer algo que este país evita dizer: a vida pública funciona porque aquelas que mais sofreram continuam se movendo. Não é heroísmo; é necessidade. Não é épico; é sobrevivência. E enquanto o Estado administra a violência como rotina, são as famílias que carregam o trabalho que as instituições não fazem.
Esse dia deixou claro para mim que a memória não é gesto simbólico nem moral: é uma obrigação imposta pela realidade. Se ela não se sustenta, tudo desmorona mais rápido. E no México, a busca não continua porque haja justiça, mas porque não há outra opção. Porque se as mães param, ninguém mais fará.
Não somos poucas diante do desaparecimento e do feminicídio. Somos aquelas que veem o que outros preferem ignorar. Somos aquelas que não podem se dar ao luxo de esquecer. Somos aquelas que sustentam o que resta do país enquanto, no alto, se distribuem versões oficiais que não explicam nada. E essa é a verdade mais dura: se quem busca se cansa, este país fica sem memória, sem rumo e sem futuro.
Manifestação de mães buscadoras e coletivos solidários nas proximidades do Estádio Azteca, 11/06/2026














Pronunciamento mães buscadoras 10/06/2026
A luta do magistério
No mundo atual, tudo o que se move e tudo o que está parado transmite alguma mensagem comercial. Todo jogador de futebol deve ser um outdoor publicitário ambulante, incentivando o público a consumir produtos, mas a FIFA proíbe que os jogadores portem mensagens que incentivem a solidariedade social, o que é expressamente vetado… (E. Galeano, 2017)
A Memória, a Justiça e a Dignidade não compareceram à inauguração oficial da Copa do Mundo no Estádio Azteca. Sua entrada foi negada por serem consideradas “terroristas” e por questões de “segurança nacional”. Dentro do estádio, ninguém perguntou por elas, não as mencionaram; possivelmente poucas pessoas as conheciam. Mas elas estiveram presentes nas mobilizações das mães buscadoras e também nos diferentes percursos dos professores da CNTE, que há 15 dias chegaram à Cidade do México para se somar à protesto nacional e fazer ecoar sua voz e a de milhares de outros professores.
Professores da CNTE a caminho do Estádio Azteca. 11/06/2026





Discurso professoras CNTE 11/06/2026
CDMX 15 de Junho 2026























