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(Español) Desplazamiento forzado de 1764 personas de la comunidad tsotsil de Chavajebal
Chiapas: Con Chavajebal, se profundiza la crisis humanitaria en la zona Altos
(Texto de Pozol Colectivo. Denuncia, imágen y acción urgente vía Centro de Derechos Humanos FrayBa)
La comunidad tsotsil de Chavajebal, en el municipio de El Bosque, región de Los Altos de Chiapas, México, comenzó a desplazarse de manera forzada, el 07 de noviembre de 2018, a las 7 de la noche. Son aproximadamente 1764 personas en situación de vulnerabilidad que requieren atención humanitaria, así como garantizar su integridad y retornar a sus casas en condiciones de seguridad.
Testimonios refieren que mientras se realizaba una asamblea comunitaria, sonó una detonación y posteriormente se escucharon disparos. Las personas concentradas se dispersaron buscando refugio. Ante rumores de agresiones armadas, en el transcurso de esa noche se desplazaron forzadamente buscando senderos hacia la cabecera municipal, otras comunidades y hacia la montaña.
La parroquia de El Bosque, informó la mañana del 8 de noviembre que está brindando atención humanitaria en la cabecera municipal. Refiere que hay otras personas desplazadas de Chavajebal en comunidades de los municipios de Chalchihuitán, Simojovel e incluso en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas. Hay familias separadas que siguen buscándose y continúan llegando a los lugares de refugio.
Una comisión de la Pastoral Social de la Diócesis de San Cristóbal, informó que el 10 de noviembre visitó la comunidad de Chavajebal y encontró a 50 personas que no habían salido, entre ellas ancianas y ancianos. Esas familias ya se desplazaron también a la cabecera de El Bosque. Además hallaron a una persona muerta.
El 12 de noviembre, el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas, A.C. documentó que en las montañas continuaban cerca de 500 personas desplazadas forzadas, sin abrigo, techo, ni medicamentos, en su mayoría son mujeres con sus hijas e hijos. Entre ellas 4 embarazadas, de una de ellas nació un bebé en la montaña, también registró 2 niños solos y dos personas de 80 años.
Durante un recorrido por la comunidad de Chavajebal, el 12 de noviembre, el Frayba constató que las casas se encuentran abandonadas sin daño alguno, en los corrales algunos animales han muerto pero no hay saqueos.
La comunidad de Chavajebal, incrementa las cifras de desplazamiento forzado en Los Altos de Chiapas, entre ellas las de comunidades tsotsiles desplazadas en los municipios de Chalchihuitán y Aldama. A consecuencia, se intensifica la crisis humanitaria y las graves violaciones a derechos humanos en población de Pueblos Originarios ante la omisión del gobierno de Chiapas.
>>Denuncia y acción urgente del FrayBa sobre el desplazamiento forzado de esta comunidad:
San Cristóbal de Las Casas, Chiapas.
13 de noviembre de 2018
Acción Urgente no.10
Desplazamiento forzado de 1764 personas de la comunidad tsotsil de Chavajebal
Se profundiza la crisis humanitaria en los Altos de Chiapas
La comunidad tsotsil de Chavajebal, en el municipio de El Bosque, región de Los Altos de Chiapas, México, comenzó a desplazarse de manera forzada, el 07 de noviembre de 2018, a las 7 de la noche. Son aproximadamente 1764 personas en situación de vulnerabilidad que requieren atención humanitaria, así como garantizar su integridad y retornar a sus casas en condiciones de seguridad.
Testimonios refieren que mientras se realizaba una asamblea comunitaria, sonó una detonación y posteriormente se escucharon disparos. Las personas concentradas se dispersaron buscando refugio. Ante rumores de agresiones armadas, en el transcurso de esa noche se desplazaron forzadamente buscando senderos hacia la cabecera municipal, otras comunidades y hacia la montaña.
La parroquia de El Bosque, informó la mañana del 8 de noviembre que está brindando atención humanitaria en la cabecera municipal. Refiere que hay otras personas desplazadas de Chavajebal en comunidades de los municipios de Chalchihuitán, Simojovel e incluso en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas. Hay familias separadas que siguen buscándose y continúan llegando a los lugares de refugio.
Una comisión de la Pastoral Social de la Diócesis de San Cristóbal, informó que el 10 de noviembre visitó la comunidad de Chavajebal y encontró a 50 personas que no habían salido, entre ellas ancianas y ancianos. Esas familias ya se desplazaron también a la cabecera de El Bosque. Además hallaron a una persona muerta.
El 12 de noviembre, el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas, A.C. documentó que en las montañas continuaban cerca de 500 personas desplazadas forzadas, sin abrigo, techo, ni medicamentos, en su mayoría son mujeres con sus hijas e hijos. Entre ellas 4 embarazadas, de una de ellas nació un bebé en la montaña, también registró 2 niños solos y dos personas de 80 años.
Durante un recorrido por la comunidad de Chavajebal, el 12 de noviembre, el Frayba constató que las casas se encuentran abandonadas sin daño alguno, en los corrales algunos animales han muerto pero no hay saqueos.
La comunidad de Chavajebal, incrementa las cifras de desplazamiento forzado en Los Altos de Chiapas, entre ellas las de comunidades tsotsiles desplazadas en los municipios de Chalchihuitán y Aldama. A consecuencia, se intensifica la crisis humanitaria y las graves violaciones a derechos humanos en población de Pueblos Originarios ante la omisión del gobierno de Chiapas.
El Frayba urge al Estado mexicano:
- Garantizar las condiciones para detener la escalada de violencia en la comunidad de Chavajebal, municipio de El Bosque, Chiapas. Privilegiar el diálogo y la conciliación entre las partes para la resolución del conflicto.
- Investigar imparcial y eficientemente de los hechos que derivaron en el desplazamiento forzado de casi 2 mil de personas de la comunidad de Chavajebal, municipio de El Bosque, Chiapas.
- Atender la situación de crisis humanitaria acorde a los Principios Rectores del Desplazamiento Interno Forzado de la Organización de las Naciones Unidas y proteger los derechos de Pueblos Originarios en situación de vulnerabilidad.
(Español) Violencia, despojo, hambre, represión. Honduras y las razones del éxodo migrante. Parte 3
El siguiente texto es parte de una serie de tres trabajos que intentan enmarcar este éxodo en el contexto al cual pertenece, ya que los migrantes no solo necesitan solidaridad y apoyo, sino también respeto y dignidad para sus luchas pasadas, presentes y futuras:
¿Cómo se retrata un éxodo? ¿Cómo se retrata este éxodo específicamente? En el que la gente salió de su casa como si fuera por tortillas cuando en realidad iba rumbo a Estados Unidos. No hubo ni hay una planeación. No traen maletas, ni casas de campaña o sacos de dormir. No traen nada, sólo su hartazgo, determinación y entusiasmo, no forzosamente en este orden. Pero sí, entiendo porque los medios que nomás pasan, toman una foto y se van, luego lo pintan sólo como una desgracia humanitaria. Cuando por fin los alcancé en Tapanatepec, en el Istmo de Oaxaca, lo que encontré fue literalmente una alfombra de personas tiradas en el asfalto incandescente de las tres de la tarde, los ojos cerrados, las piernas dolidas y los niños llorando.
Entendí el clima de emergencia descrito por la prensa porque el primer impacto es muy fuerte. El calor ahogante, el cansancio, las llagas. A mi me tomó dos horas sacar la cámara y otras dos para empezar a usarla. Hasta que llegó mi amiga Magui tuve el valor de dar un par de vueltas alrededor de la plaza frente a la iglesia. No hice ni una sola entrevista. Observé y escuché mientras repetía palabras e imágenes en mi mente para apuntarlas en la libreta cuando tuviera ánimo para sacarla.
El tiempo que he compartido los últimos años con las y los migrantes que cruzan por México hacía Estados Unidos, me ha enseñado que cada una de estas personas, hasta la más jovencita, lleva una profunda marca dejada por una violencia física, social y mental. La violencia estructural, que no importa que tanto la combata la Organización de las Naciones Unidas, misteriosamente nunca se muere. Esto he aprendido y esto me impide ir a recoger testimonios que, por muy bien que los relate, siempre se quedarán cortos. Así que me quedo sentada esperando. Luego que llega mi amiga nos vamos al río.
***
El Novillero, así se llama, revienta de gente. Madres y niños bañándose, hombres y mujeres lavando ropa, un señor se trajo su atarraya y pesca. Por un momento ya no es el éxodo, sino risas, carreras y chapuzones. Parecen estar en una gigantesca barbacoa dominical, claro, sin comida y con dos patrullas de federales vigilando desde arriba del puente, trepados en sus camionetas y mostrando el armamento. Pero aquí las armas ya no impresionan a nadie, y lo único que se percibe es el entusiasmo de esta multitud en movimiento, que de una orilla a la otra del río me grita «güera, sí nos vamos pá’ Estados Unidos o qué». Y no es el habitual acoso del macho latino, esto ya otra cosa, esto es fiesta, es la vida que desborda de la humanidad joven y determinada y que rebasa un contexto totalmente violento y represivo, generando algo tanto surrealista como revolucionario como la euforia por estar llevando a cabo una proeza que es un abierto desafío al sistema capitalista vigente.
Lo único que los migrantes no están respetando son aquellas leyes migratorias que la misma sociedad civil condena, porque en flagrante contradicción con constituciones estatales y tratados internacionales. Condena pero no combate, y eso es tal vez es lo que la hace “civil” a los ojos de ONU y compañía, el hecho de que se limite a expresar civilmente su opinión contraria, pero no tome medidas para cambiar una realidad que no le gusta. La sociedad civil denuncia, apoya, se solidariza pero fundamentalmente no actúa. Los que están migrando sí. ¿Por eso ya no son civiles? En México, señala Víctor Javier Martínez Villa, ex integrante del Programa Universitario de Derechos Humanos de la Universidad Nacional Autónoma de México, “la facultad establecida en el artículo 97 de la Ley de Migración es una medida contraria al respeto del derecho de tránsito, debido a que la legalización de retenes administrativos es un exceso en el establecimiento de controles migratorios en México contrario al artículo 11 constitucional y las obligaciones del Estado a nivel internacional“. La ley de migración mexicana es más irregular que los migrantes, y si esta ley no los respeta a ellos ¿porque ellos deberían de respetar esta ley?
He escuchado muchas versiones sobre el éxito de esta caravana, o éxodo, o como le queremos llamar. La optimista: les van a ofrecer asilo en la Ciudad de México. La más probable: se hará un tapón en la frontera norte. La horrible: se los van a encargar al narco que en el norte, les va a meter un matazón para que vean que México es peligroso y ya no vengan. Cada persona externa a la que le he preguntado cómo cree que terminará esta migración masiva, me ha contestado sacudiendo la cabeza o cerrando los labios, para luego emitir su pronóstico. Los migrantes, en cambio, en su mayoría responden con un “saaaber” para soltar inmediatamente una carcajada y agregan «pero de que vamos a Estados Unidos vamos a Estados Unidos». Si hablamos en términos materiales, esta gente ya no tiene nada que perder, algunos no tienen casa y viven amontonados con los demás familiares, otros nunca pudieron conseguir un trabajo por mucho que lo buscaron, quien no tiene dinero, agua potable, comida. Tienen años aguantando el saqueo del norte, los golpes de estado, las escaladas de violencia, los secuestros, feminicidios, extorsiones. Ahora lo único que les queda es también lo único que no están dispuestos a dejar: su dignidad de seres humanos.






