Capitán Insurgente Marcos
Semillero Guerra contra la Humanidad (Las poblaciones y la naturaleza bajo asedio)
20 de julio de 2026

(Descarga el audio aquí)

Buenas tardes compañeros, compañeras, compañeroas, yo les voy a hacer la introducción. Los que entendieron ese albur se van a ir al infierno.

Queremos agradecer primero a quienes levantan y sostienen este espacio para la palabra, la reflexión y el pensamiento crítico, es decir, a la comunidad del Cideci/UniTierra, agradecerles su hospitalidad y la casa para el oído, la palabra y el corazón que desafiando todo han construido y mantienen. Gracias Cideci, gracias, Doc, ¡ánimo!

Agradecer también a las mentes lúcidas que en esta ocasión nos visitan para compartir su mirada crítica ante un mundo que de un día a otro cambia y se transforma en la peor versión de sí misma. Y saludar a quienes están de escuchas presentes y a quienes en otros rincones de México y el mundo abren su corazón para alimentar sus luchas, sus historias, sus búsquedas, sus éxitos y sus fracasos, es decir, sus vidas. Ahora nos convoca una historia, una historia de ustedes y de nosotros, aunque seamos tan diferentes, tan distintas, tan otros, que no pocas veces nos confundimos como si fuéramos enemigos entre nosotros.

Una historia común, pues. Y esta historia comienza con un crimen, no con una boda esplendorosa en un marco idílico, con un novio guapísimo y otro novio que lo que sea de cada quien está más feo que la foto de Trump con Infantino en su relación sadomasoquista. Claro, los chismes en las mesas son unánimes, él debe estar forrado de billetes y el otro él es un interesado a quien no le mueve el amor desprendido y la entrega incondicional.

No, no me he equivocado al repetir los géneros de los novios. Y no, esta historia no inicia con el amor triunfante o derrotado ante la adversidad. Tampoco inicia con una embriagante vista aérea a vuelo de pájaro sobre una campiña verde, dorada y lejana, ni con el vertiginoso serpenteo de una cámara en un travelling zigzagueante por entre las calles y las miserias de una urbe en cualquier parte del mundo. No, empieza con un crimen rebosando sangre, lodo y mierda, una historia que empieza con la injusticia entronizada, el dolor democratizado, la destrucción que genera riqueza, bonanza y desarrollo, la muerte como programa de gobierno y símbolo del progreso: a más muertes, más modernidad en una civilización.

Nos convoca un crimen, el crimen por excelencia, el crimen hecho sistema, un crimen tan transparente que la luz no lo atraviesa sino que lo trastoca en espejo, en un prisma que se desgaja en colores amables, queribles, deseables, de moda, pues, un crimen tan popular que acumula trillones de likes de sus víctimas propiciatorias y aún así está insatisfecho.

Así que nos convoca un crimen. Tenemos un criminal cínico, están las pruebas, está el juicio cotidiano de la realidad, está una sentencia siempre pendiente. El criminal en cuestión cuenta con abogados de oficio, jueces, policías, ejércitos, bancos, industrias, comercios, redes sociales, medios de comunicación, mundiales de fútbol, FIFAs, barras o porras virtuales, tratados comerciales, reuniones clandestinas y abiertas y la actitud designada de millones de víctimas.

No se entregará fácilmente, no se detendrá en su afán de conquista y sometimiento. Si el aberrante objetivo de su guerra, el planeta, sucumbe, está preparando y en algunos casos tiene ya sus refugios o cuartos de pánico alternos. Su principal objetivo ahora son los prescindibles, los que sobran, los que estorban, no sólo porque no reditúan ganancia alguna, también y sobre todo porque, al contrario y contradictorio de lo que predican los catecismos políticos revolucionarios, es ahí, en esos desechables, donde no sólo está la amenaza a su proyecto mortal. También y sobre todo porque en esos pequeños está la semilla de lo otro, de lo no homogéneo, lo no hegemonizado. Su ofensa al sistema está en su heterogeneidad, en su resistencia y en su desesperante rebeldía. Estamos aquí y allá, donde está la escucha, la reflexión, la posición crítica, convocados con dos metas siempre inconclusas, siempre renovadas: el conocimiento y análisis de las vulnerabilidades del sistema y la existencia de otros, otras, otroas, que en sus prácticas cotidianas, lejos de los grandes medios de comunicación y trending topics, aprenden y aprehenden de sus luchas.

Ellos, ellas, elloas, a quienes aspiramos a algún día llamar compañeros, compañeras, compañeroas.

Para esto, en esta ocasión, escucharemos una descripción del terrorista por excelencia, el poder, esto es, el Estado capitalista, según el pensamiento de Gilberto López y Rivas.

Su desprecio y racismo a lo diferente, dibujados por Alicia Castellanos.

La Madre Tierra como víctima y como rebelde, estudiada por Carlos Tornel.

La apropiación, es decir, la privatización de bienes que eran comunes hace unas cuantas semanas, como lo es el agua, según el estudio de Wilfrido Gómez Arias.

El ser humano como alimento de la hidra sistémica que reclute y desaparece, lo que ya no sólo se le enfrenta, sino que se le atraviesa, así como la rebeldía en la lucha por la vida, analizadas por Alejandra Guillén.

El reordenamiento del sistema y sus nuevas formas mortales, con la sapiente guía de Ilán Semo.

El fracking contra la tierra y contra quienes la defienden, explicado por Mauricio González González.

El atisbo de una esperanza en la defensa de la naturaleza, bajo la mirada de Pablo Montaño.

La historia como herramienta de opresión y las historias de abajo como arma de lucha, explicadas ambas por Carlos Alberto Ríos Gordillo.

Los nuevos rostros de la hidra explotadora, desenmascarados por Mateo Crossa Niell.

El horror y el heroísmo emblemático de este y de todos los tiempos de Palestina, con Micaela Gramajo e Iván Prado.

El éxodo mundial e imparable de las migraciones humanas en el ojo crítico de Bruno Miranda.

El anhelo insatisfecho del fin de las guerras y el triunfo de la vida, explicado por David Barrios.

El tierno y maravilloso empeño de quienes buscan a quien hace falta, descrito por Andrea Horcasitas Martínez.

El accionar del crimen organizado y las resistencias que se le oponen en la disección de Raúl Romero.

La conquista y reordenamiento del espacio urbano y quienes en él viven, resisten y se rebelan, señalados por Vicente Moctezuma Mendoza.

El lugar de lucha como mujeres que somos en la defensa de la naturaleza, con la visión de Iracema Gavilán.

Y para cerrar con broche de oro, tenemos dos mesas con el terror y la pesadilla de la ultraderecha: las diferencias. Titze Malambé, Vica Rule, Brenda Nava Galindo, Argelia Guerrero y a nuestras compañeroas y compañeras zapatistas, la Marijose, la Mía, Fernanda, Érika, Mareli, Yuli y Remedios.

Creo que más de unoa, una, uno, estará de acuerdo conmigo en que el menú de este semillero presenta una variedad rica en vitaminas, minerales, proteínas e hidrocarburos, pero que será necesario el condimento que cada escucha elija para sazonar.

Es un semillero pues, hay varios tipos de semillas. Habrá las que nos sirvan para alimentar el pensamiento crítico, la reflexión, el cuestionamiento y habrá las que no. No nos convoca la difusión y propaganda de evangelios políticos, de doctrinas novedosas o arcaicas, de dogmas seculares.

Lo que nos convoca es la necesidad cada vez más urgente de nuevos elementos para el análisis crítico, de herramientas para la discusión y la identificación del perfil del criminal.

Creo, es un supositorio, que la parte más importante de este y otros semilleros no ocurre en este auditorio, o en este streaming o en las palabras que aquí se digan. Creo que lo que realmente importa ocurrirá fuera de este recinto, en las pláticas de sobremesa, en los comentarios, en las discusiones, en los debates y en la apropiación o no de las ideas que consideremos acertadas y pertinentes. En la aprehensión pues, que convierte el aprendizaje en método de cultivo de una, de otra, de muchas semillas, que habrán de florecer, madurar y dar fruto en las luchas por la vida.

En estos días, una organización hermana en la lucha por la vida, la española Open Arms (Brazos Abiertos), desembarca en las costas de Cuba para entregar apoyos necesarios y urgentes para el pueblo cubano. No llevan consignas, demandas, exigencias, condicionamientos, imposiciones. En cambio, llevan equipos de energía solar y medicinas para un hospital. El velero se llama Astral. En él, como un elemento más de la embarcación y su tripulación, viaja también una pequeña lancha llamada Lacandona, familiar de los cayucos que a bordo de La Montaña cruzaron hace cinco años el Atlántico a contrapelo de la historia para hermanar la rebeldía que no reconoce fronteras. Así como la pequeña Lacandona es hermana menor del Astral, y es el más pequeño de los navíos que rescatan a náufragos de las guerras militares, económicas y raciales, nuestra palabra y nuestra práctica es una más de la gran familia de quienes reconocen como necesaria, urgente e impostergable, la lucha por la vida. La más pequeña, cierto, pero parte también del todo.

pLos más primeros dioses, los que nacieron en el mundo de la mano de Ixmucané, la diosa madre, la tierra, se dieron en crear caminos, puentes y embarcaciones. Cuando aún no habían sido creadas las aguas, los continentes, los pueblos y quienes los viven, no habían sido creados aún los colores de piel, ni los tamaños de los seres, ni las lenguas que los hablan, ni los modos que los viven, ni las geografías que los hospedan, ni las religiones que los entibian.

Harán falta —suspiró le Ixmucané—, orque tiempos llegarán en que reinen los rompimientos, las distancias, las divisiones, las persecuciones, las fronteras y las guerras. Y los hombres y mujeres de maíz tendrán así la ruta, pero ellos, ellas y elloas habrán de construirse los pies, las manos, los cuerpos y los corazones para desafiar esos obstáculos, y aún a la muerte encontrarán camino. Su paso llevará preguntas y no destrucciones y muertes. ¿Quién eres? ¿Cuál es tu historia? ¿Dónde estás?

Aquí estoy, madre, padre, hermana, amigo. Soy el ausente, la desaparecida forzada de estadísticas y mediciones. Soy el color de piel distinto, diferente en la atracción y el amor, disímil en geografía, historia y modo. Soy la víctima propiciatoria, el huérfano de esperanza y de vida. Soy quien busca ser encontrada. Soy quien no se resigna, no se conforma, no se rinde. Estas serán algunas de las palabras, algunas de las respuestas que buscará su andar.

Así murmuró Ixmucané, la más primera, y al rodar de los tiempos su murmullo se convirtió en grito en las montañas del sureste mexicano.

Compañeras, compañeroas y compañeros, hermanoas, hermanos y hermanas, bienvenidas, bienvenidoas y bienvenidos seamos al semillero “Guerra contra la humanidad, las poblaciones y la naturaleza bajo asedio”.

Tiene la palabra un viejo compañero joven, Gilberto Rópez y Rivas.

Les voy a platicar como estuvo. Es que yo le dije al compañero que nos ayuda a contactar gente para venir a exponer sus saberes, su sabiduría, le dije: “hay que buscar gente joven para que conozcan otros pensamientos”. Entonces me fue pasando la lista y las edades iban entre 45 y 50 años. Yo no me reí, me puse triste, me deprimí. Entonces yo dije bueno, si los jóvenes tienen entre 40 y 50 años, entonces los que tengan entre 20, mayores de 20 y menores de 40 son adolescentes púberos y los que tienen menos de 20 pues tienen, son niños pues y niñas.

Este semillero es para adultos, por favor retírense los menores de 20 años.