Trump
GT CUTER: Exigimos respeto total e incondicional al derecho del pueblo cubano a decidir soberanamente su destino sin injerencias neoimperialistas
EXIGIMOS RESPETO TOTAL E INCONDICIONAL AL DERECHO DEL PUEBLO CUBANO A DECIDIR SOBERANAMENTE SU DESTINO SIN INJERENCIAS NEOIMPERIALISTAS.
La situación que en este enero de 2026 atraviesa Cuba no puede ser leída como una simple coyuntura económica ni como un conflicto diplomático bilateral. Se trata de un asedio de corte terricida prolongado que busca quebrar a un pueblo mediante la escasez inducida, la asfixia energética y la imposibilidad de acceder con normalidad a alimentos, medicamentos y tecnologías básicas. El bloqueo impuesto por Estados Unidos de Norteamérica constituye una forma de castigo colectivo injusto y cruel que vulnera principios elementales de derechos humanos, a la vida y del derecho internacional, y coloca deliberadamente a la población civil cubana en la isla en condiciones de sufrimiento evitable.
La reciente intensificación de las amenazas y medidas coercitivas, alentadas por la administración de Donald Trump, confirma la persistencia de una política autocrática neoimperial que no tolera ningún tipo de proyectos autónomos en América Latina y el Caribe. No se trata solo de presionar a un gobierno, sino de enviar un mensaje disciplinador y aterrorizador a toda la región: quien se aparte de la órbita de Washington será castigado. Cuba paga ese costo desde hace más de seis décadas por haber decidido construir un camino propio de soberanía retando el orden capitalista patriarcal sistémico mundial.
Frente a ese cerco, la respuesta popular cubana expresa una dimensión ética y política que trasciende la coyuntura. Las movilizaciones juveniles, la Marcha de las Antorchas y la constante apelación a la memoria histórica no son gestos rituales vacíos o de coyuntura. En ellas se actualiza una tradición de resistencia que hunde sus raíces en el pensamiento y la praxis de José Martí, para quien la patria no era un territorio abstracto, sino la dignidad concreta de los pueblos frente a la dominación en nombre de toda la humanidad. Esa herencia sigue viva en una generación que se niega a aceptar la humillación.
La Revolución Cubana, con todas sus tensiones, contradicciones, desafíos y retos internos, no puede ser juzgada bajo el chantaje del hambre ni de la amenaza militar. Defender a Cuba hoy no implica negar sus problemas señalados, incluso por su propia población, sino rechazar que estos sean utilizados como pretexto para justificar una política de guerra económica, una declaración de guerra abierta. Como recordó en múltiples ocasiones Fidel Castro, la soberanía no es negociable y menos, cuando se pretende imponer mediante la coerción y la intimidación.
La solidaridad con Cuba es, por tanto, una responsabilidad política y moral de todes. Exige denunciar el bloqueo, exigir su levantamiento inmediato, rechazar la criminalización de la solidaridad internacional y afirmar el derecho del pueblo cubano a decidir su destino sin injerencias externas. Cuba no constituye una amenaza para los Estados Unidos de América, ni para ningún país del mundo. Los principios de su política exterior son reconocidos por su amplio prestigio en la comunidad internacional donde su liderazgo se ha basado en el antimperialismo, el anticolonialismo, el internacionalismo solidario y el respeto a la autodeterminación de los pueblos.
En un mundo marcado por nuevas e híbridas formas de guerra, exterminio y dominación atroz, acompañar a Cuba es también defender la idea de que los pueblos tienen derecho a existir y re-existir con dignidad, sin ser aplastados por la prepotencia imperial, neoimperial, autoritaria de corte facista con la que hoy se quiere controlar no solo América Latina y el Caribe, sino el mundo.
Desde el Grupo de Trabajo CLACSO Cuerpos, Territorios, Resistencias (GT CUTER) reconocemos en la lucha del pueblo cubano la continuidad del horizonte emancipador latinoamericano que busca reconstituir lo común frente a la violencia del capital caracterizada por la destrucción de los territorios, los pueblos y la vida.
Nos sumamos a todas las voces que, en diferentes partes del mundo, dicen:
¡BASTA DE TERRICIDIO!
¡BASTA DE GUERRAS!
¡BASTA DE EXTERMINIO DE LA VIDA!
¡EL PUEBLO CUBANO, VENEZOLANO, KURDO EN RESISTENCIA NO ESTÁN SOLXS¡
2 de febrero de 2026
Grupo de Trabajo CLACSO
Cuerpos, Territorios, Resistencias (GT CUTER)
Foto de portada: Cuba Debate
La Doctrina Trump, Netanyahu y el paisaje después de la batalla
Por Carlos Fazio (*)
Dibujo de portada Adán Iglesias Toledo (**)
Tras una sucesión de ultimátums, incluida la exigencia de la rendición incondicional de Irán al ayatolá Alí Jamenei, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cometió perfidia como táctica dilatoria para engañar a un adversario que se aprestaba a acudir a la sexta ronda de negociaciones diplomáticas sobre la cuestión nuclear, mientras daba luz verde a Israel para llevar a cabo su blitzkrieg (guerra relámpago) del 13 de junio, con eje en la táctica militar de shock and awe (conmoción y pavor).
Pero después, cuando en el marco de una guerra híbrida altamente asimétrica provocada de manera ilegal por dos potencias nucleares (EU e Israel), Irán respondió por razones de mera supervivencia institucional, militar y simbólica ‑y con apego a la Carta de la ONU en su derecho a la legítima defensa‑ de manera mesurada y proporcional (aunque en términos escatológicos hizo “merde” el tan cacareado Domo de Hierro así como el mito de la disuasión israelo-estadunidense), ante la desesperación de su compinche, el asesino serial Benjamín Netanyahu, el 21 de junio “papi”(como llamó a Trump en La Haya, su lamebotas, el secretario de la OTAN, Mark Rutte), ordenó la Operación Martillo de Medianoche, “la más compleja y secreta de la historia”, según el secretario de Defensa de EU, Pete Hegseth.
Bajo el lema de “la paz a través de la guerra”, dando rienda suelta a su narcisismo patológico y fiel a su idiosincrasia de presentar “hechos alternativos” como si fueran la realidad ‑base fundamental de la comunicación trumpista, capaz de presentarse como el “pacificador” tras haber provocado una guerra para descarrilar un proceso de negociación que se le hacía demasiado largo‑, Trump se ufanó del “éxito militar espectacular” tras el bombardeo a tres instalaciones nucleares pacíficas iraníes por aviones B-2 y un submarino estadunidenses, y dio por sentado que dos bombas “rompe búnkeres”, conocidas como Penetradores de Artillería Masiva GBU-57 (MOP), habían destruido “completa y totalmente” la central de Fordo y, ahora, “Irán, el matón de Medio Oriente”, debía hacer la paz.
No obstante, según una evaluación temprana de la Agencia de Inteligencia de Defensa y el Comando Central de EU ‑presuntamente filtrada por Israel y difundida por CNN, NBC News y The New York Times‑, los ataques a las instalaciones de Fordo, Natanz e Isfahán no lograron destruir los componentes centrales del programa atómico de Teherán y probablemente solo lo retrasaron seis meses. A su vez, el periodista estadunidense Seymour Hersh sugirió que el objetivo real del ataque militar de EU era la “contención” nuclear. Dijo que más que destruir el complejo subterráneo de Fordo, el objetivo era “sellar” esa instalación que habría albergado más de 400 kg de uranio enriquecido al 60 %, según reportes internacionales. En su opinión, el ataque no buscó destruir directamente el material nuclear ni las centrifugadoras, sino “colapsar” las entradas y ductos de ventilación, dejándolos inaccesibles, sumiendo el programa nuclear iraní en una “tumba hermética”.
(Continuar leyendo…)









