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GT CUTER

GT CUTER: Exigimos respeto total e incondicional al derecho del pueblo cubano a decidir soberanamente su destino sin injerencias neoimperialistas

EXIGIMOS  RESPETO TOTAL E INCONDICIONAL AL DERECHO DEL PUEBLO CUBANO A DECIDIR SOBERANAMENTE SU DESTINO SIN INJERENCIAS NEOIMPERIALISTAS.

La situación que en este enero de 2026 atraviesa Cuba no puede ser leída como una simple coyuntura económica ni como un conflicto diplomático bilateral. Se trata de un asedio de corte terricida prolongado que busca quebrar a un pueblo mediante la escasez inducida, la asfixia energética y la imposibilidad de acceder con normalidad a alimentos, medicamentos y tecnologías básicas. El bloqueo impuesto por Estados Unidos de Norteamérica constituye una forma de castigo colectivo injusto y cruel que vulnera principios elementales de derechos humanos, a la vida y del derecho internacional, y coloca deliberadamente a la población civil cubana en la isla en condiciones de sufrimiento evitable.

La reciente intensificación de las amenazas y medidas coercitivas, alentadas por la administración de Donald Trump, confirma la persistencia de una política autocrática neoimperial que no tolera ningún tipo de proyectos autónomos en América Latina y el Caribe. No se trata solo de presionar a un gobierno, sino de enviar un mensaje disciplinador y aterrorizador a toda la región: quien se aparte de la órbita de Washington será castigado. Cuba paga ese costo desde hace más de seis décadas por haber decidido construir un camino propio de soberanía retando el orden capitalista patriarcal sistémico mundial.

Frente a ese cerco, la respuesta popular cubana expresa una dimensión ética y política que trasciende la coyuntura. Las movilizaciones juveniles, la Marcha de las Antorchas y la constante apelación a la memoria histórica no son gestos rituales vacíos o de coyuntura. En ellas se actualiza una tradición de resistencia que hunde sus raíces en el pensamiento y la praxis de José Martí, para quien la patria no era un territorio abstracto, sino la dignidad concreta de los pueblos frente a la dominación en nombre de toda la humanidad. Esa herencia sigue viva en una generación que se niega a aceptar la humillación.

La Revolución Cubana, con todas sus tensiones, contradicciones, desafíos y retos internos, no puede ser juzgada bajo el chantaje del hambre ni de la amenaza militar. Defender a Cuba hoy no implica negar sus problemas señalados, incluso por su propia población, sino rechazar que estos sean utilizados como pretexto para justificar una política de guerra económica, una declaración de guerra abierta. Como recordó en múltiples ocasiones Fidel Castro, la soberanía no es negociable y menos, cuando se pretende imponer mediante la coerción y la intimidación.

La solidaridad con Cuba es, por tanto, una responsabilidad política y moral de todes. Exige denunciar el bloqueo, exigir su levantamiento inmediato, rechazar la criminalización de la solidaridad internacional y afirmar el derecho del pueblo cubano a decidir su destino sin injerencias externas. Cuba no constituye una amenaza para los Estados Unidos de América, ni para ningún país del mundo. Los principios de su política exterior son reconocidos por su amplio prestigio en la comunidad internacional donde su liderazgo se ha basado en el antimperialismo, el anticolonialismo, el internacionalismo solidario y el respeto a la autodeterminación de los pueblos. 

En un mundo marcado por nuevas e híbridas formas de guerra, exterminio y dominación atroz, acompañar a Cuba es también defender la idea de que los pueblos tienen derecho a existir y re-existir con dignidad, sin ser aplastados por la prepotencia imperial, neoimperial, autoritaria de corte facista con la que hoy se quiere controlar no solo América Latina y el Caribe, sino el mundo.

Desde el Grupo de Trabajo CLACSO Cuerpos, Territorios, Resistencias (GT CUTER) reconocemos en la lucha del pueblo cubano la continuidad del horizonte emancipador latinoamericano que busca reconstituir lo común frente a la violencia del capital caracterizada por la destrucción de los territorios, los pueblos y la vida. 

Nos sumamos a todas las voces que, en diferentes partes del mundo, dicen: 

¡BASTA DE TERRICIDIO!
¡BASTA DE GUERRAS! 
¡BASTA DE EXTERMINIO DE LA VIDA!
¡EL PUEBLO CUBANO, VENEZOLANO, KURDO EN RESISTENCIA NO ESTÁN SOLXS¡

2 de febrero de 2026
Grupo de Trabajo CLACSO 
Cuerpos, Territorios, Resistencias (GT CUTER)

Foto de portada: Cuba Debate

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mate amargo

La Doctrina Trump, Netanyahu y el paisaje después de la batalla

Por Carlos Fazio (*)
Dibujo de portada Adán Iglesias Toledo (**)

Tras una sucesión de ultimátums, incluida la exigencia de la rendición incondicional de Irán al ayatolá Alí Jamenei, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cometió perfidia como táctica dilatoria para engañar a un adversario que se aprestaba a acudir a la sexta ronda de negociaciones diplomáticas sobre la cuestión nuclear, mientras daba luz verde a Israel para llevar a cabo su blitzkrieg (guerra relámpago) del 13 de junio, con eje en la táctica militar de shock and awe (conmoción y pavor).

Pero después, cuando en el marco de una guerra híbrida altamente asimétrica provocada de manera ilegal por dos potencias nucleares (EU e Israel), Irán respondió por razones de mera supervivencia institucional, militar y simbólica ‑y con apego a la Carta de la ONU en su derecho a la legítima defensa‑ de manera mesurada y proporcional (aunque en términos escatológicos hizo “merde” el tan cacareado Domo de Hierro así como el mito de la disuasión israelo-estadunidense), ante la desesperación de su compinche, el asesino serial Benjamín Netanyahu, el 21 de junio “papi”(como llamó a Trump en La Haya, su lamebotas, el secretario de la OTAN, Mark Rutte), ordenó la Operación Martillo de Medianoche, “la más compleja y secreta de la historia”, según el secretario de Defensa de EU, Pete Hegseth.

Bajo el lema de “la paz a través de la guerra”, dando rienda suelta a su narcisismo patológico y fiel a su idiosincrasia de presentar “hechos alternativos” como si fueran la realidad ‑base fundamental de la comunicación trumpista, capaz de presentarse como el “pacificador” tras haber provocado una guerra para descarrilar un proceso de negociación que se le hacía demasiado largo‑, Trump se ufanó del “éxito militar espectacular” tras el bombardeo a tres instalaciones nucleares pacíficas iraníes por aviones B-2 y un submarino estadunidenses, y dio por sentado que dos bombas “rompe búnkeres”, conocidas como Penetradores de Artillería Masiva GBU-57 (MOP), habían destruido “completa y totalmente” la central de Fordo y, ahora, “Irán, el matón de Medio Oriente”, debía hacer la paz.

No obstante, según una evaluación temprana de la Agencia de Inteligencia de Defensa y el Comando Central de EU ‑presuntamente filtrada por Israel y difundida por CNN, NBC News y The New York Times‑, los ataques a las instalaciones de Fordo, Natanz e Isfahán no lograron destruir los componentes centrales del programa atómico de Teherán y probablemente solo lo retrasaron seis meses. A su vez, el periodista estadunidense Seymour Hersh sugirió que el objetivo real del ataque militar de EU era la “contención” nuclear. Dijo que más que destruir el complejo subterráneo de Fordo, el objetivo era “sellar” esa instalación que habría albergado más de 400 kg de uranio enriquecido al 60 %, según reportes internacionales. En su opinión, el ataque no buscó destruir directamente el material nuclear ni las centrifugadoras, sino “colapsar” las entradas y ductos de ventilación, dejándolos inaccesibles, sumiendo el programa nuclear iraní en una “tumba hermética”.

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Democracy Now!

La lógica perversa del sistema judicial estadounidense: de Guantánamo a Washington

Amy Goodman y Denis Moynihan | Democracy Now!

En Estados Unidos, todas las miradas están puestas esta semana en el Senado, donde se desarrolla el juicio político contra el Presidente Donald J. Trump. Trump es el tercer presidente que es sometido a un juicio de destitución en la historia del país. Mientras tanto, lejos de la mirada pública, en la base naval de Estados Unidos en la Bahía de Guantánamo, Cuba, se está desarrollando otro juicio importante. Tras el alambre de púa del denominado “Campamento Justicia”, cinco de los 41 prisioneros que siguen detenidos en Guantánamo –acusados de haber cometido los atentados del 11 de septiembre de 2001– asisten a las audiencias preliminares al juicio a casi 20 años de los atentados.

Uno de los testigos del juicio es el Dr. James E. Mitchell, un psicólogo retirado de la Fuerza Aérea que, junto con su socio, el psicólogo John “Bruce” Jessen, elaboró y llevó a cabo el programa de tortura de la CIA después de los atentados del 11 de septiembre. Los doctores Mitchell y Jessen participaron activamente en las sesiones de tortura en los centros de detención clandestinos de la CIA. Ambos han sostenido durante mucho tiempo que eran tan solo contratistas que recibían órdenes de la CIA. A pesar de no que no contaban con experiencia previa en técnicas de interrogatorio, el gobierno de Estados Unidos les pagó la generosa suma de al menos 81 millones de dólares con dinero de los contribuyentes por la elaboración del programa de tortura. La tortura es un crimen de guerra y quienes torturan deberían ser enjuiciados. Sin embargo, el Dr. Mitchell no es quien está siendo juzgado esta semana. De hecho, dijo en forma desafiante ante el tribunal “Volvería a hacerlo”. Mitchell estaba sentado en la sala del tribunal a unos pasos de las víctimas de sus sesiones de tortura.

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Democracy Now!

Noam Chomsky: las personas de la caravana migrante están huyendo de la miseria y los horrores creados por Estados Unidos

Mientras el presidente Trump aumenta los ataques verbales y las amenazas contra las caravanas de migrantes provenientes de América Central que se dirigen hacia la frontera entre México y Estados Unidos, el jueves su Gobierno dio a conocer nuevas sanciones contra Venezuela y Cuba. John Bolton, asesor en temas de seguridad nacional, declaró que Venezuela, Cuba y Nicaragua son parte de una “troika de la tiranía” y un “triángulo del terror”. Para saber más de este tema, hablamos con Noam Chomsky. Chomsky, lingüista, docente y disidente político de renombre mundial, habla de la política exterior estadounidense en América Central. Chomsky se comunica con nosotros desde Tucson, Arizona, donde actualmente da clases en la Universidad de Arizona. Además es profesor emérito del Instituto Tecnológico de Massachusetts, donde ha enseñado hace más de cincuenta años.

AMY GOODMAN: Mientras el presidente Trump intensifica sus ataques y amenazas contra la caravana de migrantes centroamericanos que se dirige hacia la frontera sur de Estados Unidos, el Gobierno de Trump anunció el jueves nuevas sanciones contra Venezuela y Cuba. El asesor de Seguridad Nacional John Bolton declaró que Venezuela, Cuba y Nicaragua formaban una “troika de tiranía” y un “triángulo de terror”. Bolton hizo estas declaraciones en Miami, Florida.

JOHN BOLTON: Ya no apaciguaremos a los dictadores y déspotas que están cerca de nuestras costas. No recompensaremos a pelotones de fusilamiento, torturadores y asesinos. Defenderemos la independencia y la libertad de nuestros países vecinos. Y este presidente, y todos los miembros de su Gobierno, apoyaremos a quienes luchan por la libertad. La troika de la tiranía en este hemisferio —Cuba, Venezuela y Nicaragua— finalmente ha encontrado un rival a su altura.

AMY GOODMAN: Mientras John Bolton hacía estas declaraciones en Miami el jueves, Nermeen Shaikh y yo hablamos con el renombrado profesor, lingüista y disidente Noam Chomsky. Quien conversó con nosotras desde Tucson, Arizona, lugar donde se desempeña como profesor en la Universidad de Arizona. Noam Chomsky es también profesor emérito del Instituto Tecnológico de Massachusetts, donde ha impartido clases durante más de 50 años. Sus libros recientes incluyen “Pocos Prósperos, Muchos Descontentos” “¿Quién Domina el Mundo?” y “Réquiem por el Sueño Americano: los 10 principios de la concentración de la riqueza y el poder”. Comencé preguntándole al profesor Chomsky su opinión sobre los comentarios del asesor de Seguridad Nacional John Bolton sobre América Latina.
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Amigxs de Mumia México

Un diálogo sobre la supremacía blanca en Estados Unidos con Roxanne Dunbar Ortiz

“El capitán John Smith fue un mercenario,” dice Roxanne Dunbar Ortiz al iniciar su conversación sobre la supremacía blanca con Johanna Fernández en un programa de Inside the Activist Studio el 9 de enero de 2018.

¿En serio? ¿El valiente explorador protegido por Pocahontas y recordado cada año en el Día de Acción de Gracias en Estados Unidos?  ¿El líder, según Walt Disney y otros admiradores suyos,  que buscó amistad entre la tribu algonquina del jefe Powhatan y los sufridos colonos ingleses?

Pues sí, él mismo, pero no fue así, dice la autora de Cargada: Una historia desarmante de la Segunda Enmienda. Smith había peleado contra los musulmanes en Turquía durante varios años en beneficio del imperio británico. Al llegar a lo que sería Jamestown, Virginia, en 1607, ayudó a los colonos a conquistar a los residentes de los bosques, granjas y áreas de pesca. No lograron esclavizarlos, pero  tomaron sus tierras y todo lo que tenían a pesar de su resistencia. La colonización del estado de Virginia siempre se logró con un contingente militar.

Cuando los extraordinariamente ricos hacendados de Barbados llegaron a la parte de Virginia que se convirtió en Carolina del Sur, los blancos eran superados en número por los Africanos esclavizados. La mayoría de los indígenas habían sido sometidos a la limpieza étnica. Los hacendados llevaron con ellos a sus patrullas para controlar y atrapar a esclavos. Estas se aumentaron a finales del siglo XVII con el cultivo de algodón. En otras partes de Virginia, las patrullas eran participantes en las milicias. Dice Dunbar Ortiz que el panfleto de Mumia Abu-Jamal** sobre los orígenes de la policía fue su inspiración para que ella agregara a su libro un capítulo sobre las patrullas.

La historiadora relata que en la colonia de Virginia, fue ilegal que un colono blanco saliera de su casa sin arma, asistiera a una iglesia sin arma, o descuidara de tener su arma engrasada y lista para disparar. Hubo recompensas para atrapar a un esclavo o tomar el cuero cabelludo de uno.

La Segunda Enmienda a la Constitución de Estados Unidos sobre el derecho de poseer y portar armas se basa en el mandato a mantener activas las patrullas y las milicias y la obligación de cada colono blanco de participar en ellas.

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Subcomandante Insurgente Galeano

Trump, la navaja de Ockham, el gato de Schrodinger y el Gato-Perro

TRUMP, LA NAVAJA DE OCKHAM, EL GATO DE SCHRODINGER
Y EL GATO-PERRO.

Escucha aquí:  [podcast]https://radiozapatista.org/wp-content/uploads/2017/12/ConCiencias2_dia2_SupGaleano.mp3[/podcast]

28 de diciembre del 2017.

De nuevo buenos días, tardes, noches, madrugadas.

Tal vez alguna, alguno, algunoa, recuerde que el difunto SupMarcos insistía en que el sistema capitalista no podía ser entendido sin el concepto de guerra. Claro, suponiendo que sea un concepto. Decía él que la guerra era el motor que había permitido, primero, la expansión del capitalismo, y luego su consolidación como sistema mundial, además de recurrir a ella para hacer frente a sus recurrentes y profundas crisis.

Oh, lo sé, qué otra cosa podría esperarse de un soldado. Pero debo señalar, a modo desagravio, que él no limitaba la guerra a la guerra militar. Tal vez una relectura de la correspondencia que mantuvo con Don Luis Villoro Toranzo en el año del 2010 y que fue hecha pública a inicios del 2011, podría ayudarnos a entender eso. En la primera de esas misivas públicas, se desmenuza la aparente ineficacia de la llamada “guerra contra el narcotráfico” iniciada por el aficionado a los videojuegos bélicos, Felipe Calderón Hinojosa. Y digo “aparente ineficacia” porque, en efecto, a la vista de los resultados, fue y es ineficaz para combatir al crimen organizado, pero fue efectiva para poner a los militares a gobernar de facto en varias regiones del país llamado “México”.

Lo traigo a colación porque, a diferencia del difunto, a mi entender el capitalismo puede ser estudiado como un crimen.

El abordarlo así nos demandaría el conocimiento científico de materias que podrían aparecer lejanas de lo que tradicionalmente se conoce como “ciencias sociales”.

En fin, cataloguen ustedes a su gusto esta desviación teórica, tal vez producto de un inconcluso curso, por correspondencia, de detective privado, en aquella lejana época en que el correo no se refería a cuentas electrónicas y nicknames, y que, cuando se ponía la dirección, se ponía la zona postal y no la I.P. o protocolo de internet; época en que se podía estudiar, también por correspondencia, desde un curso de cerrajería hasta uno de piloto aviador, pasando, claro está, por “cómo tener un cuerpo como el de Charles Atlas sin necesidad de ir al gimnasio y en sólo unas semanas”, el cual no me fue necesario cursar porque son evidentes mis hermosas y bien torneadas piernas (arrrrrroz con leche).

En fin, pónganme en el archivo de alguno de los “ismos” que esté a la mano en las redes sociales, y eviten concluir que las ciencias sociales seguirán incompletas mientras no incluyan la criminología entre sus herramientas, además de, puesto que de un crimen se trata, la llamada ciencia forense.

-*-

Pero sigo hablando de un crimen. Un crimen que es explicado desde diferentes perspectivas.

Tomemos un ejemplo reciente: los temblores y las consecuentes desgracias.

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El Kilombo

El efecto ‘Hodor’ que paraliza la izquierda estadounidense

En entrevista con Anna Curcio, Álvaro Reyes, miembro de El Kilombo, Carolina del Norte, analiza la situación actual en los Estados Unidos bajo la administración Trump, el resurgimiento de la supremacía blanca y el neonazismo, en particular a partir de los eventos en Charlottesville, así como las resistencias en el país.

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El efecto ‘Hodor’ que paraliza la izquierda estadounidense

Anna Curcio: ¿Podría darnos un breve resumen de los eventos ocurridos en Charlottesville y ayudarnos a entender su contexto?

Alvaro Reyes: Como algunos de sus lectores sabrán, el 11 y 12 de agosto del presente año, unos 500 neonazis y supremacistas blancos marcharon por las calles de Charlottesville, Virginia, como parte de una manifestación que llamaron “Unir la Derecha” [Unite the Right]. El propósito de la marcha fue protestar contra el plan del gobierno local de retirar un monumento en honor a Robert E. Lee, el general que lideró al ejército de los Estados Confederados –el bando que defendía la permanencia de la esclavitud– durante la guerra civil estadounidense. Los organizadores de “Unir la Derecha” aclamaron a la manifestación como la mayor reunión de supremacistas blancos en varias décadas.

En respuesta, cientos de manifestantes antifascistas también convergieron en esa ciudad para repudiar lo que denunciaron correctamente como “terror racista”. En la tarde del día 12, James A. Fields, un neonazi vinculado al grupo de supremacistas blancos “La Vanguardia de América” (Vanguard America), atacó a los antifascistas, atropellándolos con su carro (una táctica que, como sabemos, las organizaciones de derecha promovieron en Internet durante los meses anteriores), hiriendo a 35 personas y matando a Heather Heyer, de 32 años, miembra de los Socialistas Democráticos de América (Democratic Socialists of America, DSA).

El furor suscitado por el asesinato de Heyer fue tal que por todo el país se extendió la exigencia de que de una vez por todas se removieran todos los monumentos a los confederados. El lunes 14 de agosto, aquí en Durham, Carolina del Norte, los manifestantes tomaron las calles y derrumbaron una estatua de un soldado confederado, tirándola de su pedestal al piso. La exigencia de retirar los monumentos confederados se ha propagado como incendio por el país y ha crecido hasta incluir una amplia gama de monumentos que conmemoran a figuras vinculadas a la esclavitud, el genocidio de los pueblos indígenas y la masacre de mexicanos en los Estados Unidos, e incluso monumentos del pasado más reciente: por ejemplo, un movimiento importante se ha formado en Filadelfia para exigir el derrumbe de una estatua en honor a Frank Rizzo, el comisario general de la policía y alcalde de esa ciudad de finales de los 1960 a principios de los 80, quien aterrorizaba a los filadelfianos negros y latinos con una política de “disparar primero, preguntar después”.

Creo que es importante señalar que, tanto para las fuerzas fascistas como las antifascistas, la lucha sobre estos monumentos tiene que ver no sólo con las formas de contar la historia, sino con dos visiones distintas de lo que deberíamos hacer con relación al extraordinario nivel de racismo presente hoy en el país. Los fascistas señalan a estos monumentos como un recordatorio de la supremacía blanca sobre la cual los Estados Unidos fueron constituidos, y argumentan que este precedente fundacional justifica plenamente la encarcelación de los negros, la criminalización y deportación de los migrantes latinos y la exclusión de los musulmanes. Mientras tanto, las fuerzas antifascistas señalan a los monumentos para argumentar que, a menos que enfrentemos la naturaleza fundacional de la supremacía blanca en este país –una supremacía blanca que, cabe recordar, sirvió como inspiración directa, aunque raras veces mencionada, para el fascismo hitleriano–, no podremos explicar de manera adecuada el auge contemporáneo del extremismo racista. Dicho de otra manera, es como si sólo en el momento en que las condiciones globales de posibilidad para este proyecto llamado Estados Unidos se desvanecen rápidamente, estuviéramos obligados a ver a ese proyecto por lo que verdaderamente es y sigue siendo.

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Batallas de la historia

Por Mumia Abu-Jamal

Los eventos en torno a Charlottesville, Virginia, tienen una resonancia mucho más allá de los límites de la universidad Old Dominion.

Aunque empezaron como un asunto local, en poco tiempo asumieron un carácter nacional, porque vienen de la historia de la nación, una historia no solo en disputa, sino amargamente no resuelta.

Esa historia, por supuesto, es el veneno tóxico de la supremacía blanca y su detonante: la esclavitud africana. La intencional explotación económica, social, comunal y psíquica de los africanos duró siglos para el beneficio financiero y psicológico de la nación blanca.

Esta toxina ha contaminado el torrente sanguíneo de la nación e infectado a todos los segmentos de la sociedad. Fue una parte integral del desarrollo de la blancura como la identidad fundamental para millones de personas que se llamaban “americanos”.

Mientras observamos las protestas que recorren el país, la primer cosa que debemos reconocer es que estas no se tratan de monumentos. Tampoco se tratan de la Guerra Civil. Se tratan del presente ––de la manera en que el país se define, cómo se ve y cómo entiende su futuro.

La historia, la historia verdadera, tiene más que ver con hoy que con ayer, porque es el camino al mañana y vive o muere en el pensamiento de la juventud que aprende o desaprende cómo este país nació, y con cuál papel jugarán en los días por venir.

El gran luchador por la libertad, Malcolm X, dijo una y otra vez que de todos nuestros estudios, la historia recompensa mejor nuestra investigación. Él sabía esto, no solo porque su maestro, el honorable Elijah Muhammad lo enseñó, sino porque           él lo aprendió en la experiencia de su vida. Cuando era preso del estado de Nueva York, era tan odiado que le dijeron Satán,

El aprender una historia negra más profunda le hizo un hombre nuevo. Le dio confianza y transformó su aversión en amor. Le dio propósito, y lo que es tal vez más importante, perspectiva. Perspectiva. Cómo mirar al mundo, cómo interpretarlo, cómo entender por qué las cosas son como son.

Éste es el verdadero valor de la historia. Nos enseña una perspectiva del ahora, y no del ayer.

La existencia de los monumentos, ahora de color verde por la oxidación y la caca de palomas, parece ser el tema básico de la reciente polémica.

Pero la Presidencia de Trump indicó un gran salto atrás. Es la expresión de un temor profundo al futuro, al cambio, a la transformación.

Entonces, sus seguidores se aferran al ayer, invocando la tradición, como si la tradición central de Estados Unidos no fuera la esclavitud africana, la explotación de los negros, un sistema que convirtió al país en un poder económico internacional.

Por esto, Charlottesville es un momento decisivo, el punto clave sobre el cual la nación puede retroceder o avanzar, así creando una nueva historia. Esto, puede ser determinado y será determinado sólo por las y los estadounidenses.

Desde la nación carcelaria, soy Mumia Abu-Jamal.

–© ‘17maj

18 de agosto de 2017

Audio grabado por Noelle Hanrahan: www.prisonradio.org

Texto circulado por Fatirah Litestar01@aol.com

Traducción Amig@s de Mumia, México

https://amigosdemumiamx.wordpress.com/2017/08/23/batallas-de-la-historia/

 

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The Nation

(English) Trump’s Allies Are Taking Over the Media and Creating Their Own Reality

Disculpa, pero esta entrada está disponible sólo en English. For the sake of viewer convenience, the content is shown below in the alternative language. You may click the link to switch the active language.

By Eric Alterman – The Nation

Is anybody paying attention?

On July 17, the Idaho television station KBOI tweeted a story about a would-be robber who allegedly “arrives early at banks to find doors locked.” Even more confusing than the indecipherable English was the photo it ran: that of Black Lives Matter activist DeRay Mckesson being arrested at a protest in Baton Rouge (the robbery suspect was not even black). Having had the mistake called to their attention, the station apologized, although another story on KBOI’s website used the same image of Mckesson beneath the headline “Officer wounded in deadly ambush sues Black Lives Matter.”

That KBOI is owned by Sinclair Broadcasting Group should surprise no one who has ever paid attention to the company—a category, alas, that includes precious few people. Sinclair is a far-right media operation that until recently has flown under the radar of all but the most studious media critics. It received brief scrutiny in December, when it was revealed that Jared Kushner had struck a deal with the company to give it special access to Donald Trump in exchange for a promise to run Trump interviews across the country without commentary. These were especially important to the campaign in swing states like Ohio, where Sinclair reaches many more viewers than networks like CNN. More recently, the station made news when its vice president and director, Frederick G. Smith, whose family owns the company, made a $1,000 donation to Greg Gianforte’s House campaign the day after he assaulted Ben Jacobs of The Guardian for the crime of asking a question about Trumpcare. Now the company is poised to take over Tribune Media in a $3.9 billion deal. Add Tribune’s 42 stations to the 173 that Sinclair already owns, and you’ve got the single biggest conglomerate of TV stations in America, reaching 70 percent of all households in the nation.

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Prison Radio

Mumia Abu-Jamal: La caída

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Escucha (en Inglés):
[podcast]https://radiozapatista.org/Audios/05212017_MumiaTheFall.mp3[/podcast]

Es muy difícil escribir sobre la Presidencia de Donald Trump, la que aparentemente se está desmoronando a la vista de nuestros propios ojos. Eso se debe en parte a la gran rapidez de las nuevas revelaciones, de los escándalos que siguen a otros escándalos; a las absurdas declaraciones (y a los tweets) del Presidente, que son un absoluto torrente de chifladuras.

Parte de esto se debe a los medios de comunicación, que nos traen noticias con gran prontitud durante las 24 horas del día, sin darnos ni un segundo de respiro. Esto también se debe a la obsesión de Trump con los medios sociales de comunicación, y a su abilidad de contradecir con un simple tweet lo que afirman sus propios voceros.

Estamos viendo en este momento el más reciente reality’ show -¡El Show de Trump!- con su atracción principal Donald J. Trump, un maniaco superestrella que no ha decidido si va a presentarnos una comedia o una tragedia, pero hoy aparentemente presenta una farsa. Un reciente editorial del New York Times decía que los Estados Unidos hoy es una nación gobernada por un niño de 6 años, mal educado y petulante; niño grosero que hace rabietas, arma berrinches; y que le gusta jugar considerándose el emperador del mundo.

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