Temas
Las Abejas de Acteal: Ante el desplazamiento forzado de casi dos mil personas de Chavajebal.
Organización Sociedad Civil Las Abejas de Acteal
Tierra Sagrada de los Mártires de Acteal
Municipio de Chenalhó, Chiapas, México.
22 de noviembre del 2018.
Al Congreso Nacional Indígena
Al Concejo Indígena de Gobierno
A las y los defensores de los derechos humanos
A los medios libres
A los medios de comunicación nacional e internacional
A la Sociedad Civil Nacional e Internacional
Hermanas y hermanos:
Aquí en Acteal llueve, es noviembre, hace frío, de repente el sol pasa caminando sobre las nubes tupidas, húmedas. Aquí en estas tierras tsotsiles es tiempo de cosecha de café, pero, sin el calor del Padre Sol, no se secan los granos; en cambio las milpas enverdecen (se fertilizan), se sienten saciadas por la lluvia.
A un mes de cumplir veintiún años de la Masacre de Acteal, aquí pareciera que estamos tranquilos, pero, en el año de 1997 en el mes de noviembre, el Estado mexicano a través de sus paramilitares había oscurecido los días, había convertido en terror nuestras vidas con su guerra sucia; la muerte, agazapada se encontraba en los cañones asesinos de los verdugos priistas, para que a través de ellos enviara un castigo ejemplar contra 45 hombres y mujeres y más 4 bebés quienes se encontraban todavía dentro del vientre de sus madres, el día 22 de diciembre de 1997.
Solidaridad con las familias Kaiowás en Brasil
Familias Kaiowás en peligro de desalojo
En el estado de Mato Grosso do Sul, en el centro oeste de Brasil, familias Guarani y Kaiowa sufren peligro de desalojo forzoso y llaman a la solidaridad para proteger a vida de sus hijos e hijas.
La comunidad, la esperanza y el peligro de desalojo
Laranjeira Nhanderu –al igual de la comunidad cercana desde donde partieron– se llama la comunidad que se ha formado, por medio de una recuperación de tierras, desde el pasado 31 de octubre. Alrededor de 15 casas improvisadas se pueden observar desde la carretera principal que une a las ciudades mayores en Mato Grosso do Sul. Las casas estan hechas de nylon negro, cartón y madera y albergan alrededor de 120 personas de todas las edades, que tienen en común la esperanza de vivir, no solo sobrevivir.
Pasamos por un camino de alrededor de 100 metros hasta entrar en esta nueva comunidad. Las vacas del capataz de los hermanos que juntos son dueños de la hacienda Santo Antonio Nova Esperanza circulan cerca de las casas. La comunidad pide la retirada urgente del ganado. La entrada de estas familias a la sede de la hacienda fue pacífica, y las personas no quieren ser acusados de daño a las propiedades de la hacienda. Quieren apenas vivir, sembrar, generar vida.




