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Padres y Madres de Ayotzinapa exigen que regrese el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) y que el Ejército entregue los 853 folios que obstaculizan la investigación
26 de septiembre 2026.
Se cumple un año más de la desaparición de los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa y también de la ejecución de 6 personas más, entre ellas, Julio Cesar Mondragón Nava, cuyo cuerpo apareció al día siguiente con muestras de tortura.
A 12 años de la desaparición de los estudiantes de Ayotzinapa, las preguntas que desde el primer momento han hecho los padres y madres de los Normalistas, siguen sin respuesta:
¿Qué paso la noche del 26?
¿Quiénes agredieron a los 43 normalistas?
¿Quienes se los llevaron?
¿Por qué se los llevaron?
¿Dónde están los 43?
Palabras de Mario César González, padre de César Manuel González:

La búsqueda de respuesta a sus interrogantes ha llevado a los padres y madres de Ayotzinapa a caminar el país entero, traspasar las fronteras y a convocar el 26 de cada mes –desde hace ya 12 años– a la sociedad civil para acompañar la exigencia de verdad y de justicia.
(Continuar leyendo…)Desde el plantón mazatecas por la libertad, frente a la SCJN, el Congreso Nacional Indígena, la Asamblea Nacional por el Agua, la Vida y el Territorio y organizaciones solidarias exigimos la inmediata libertad de Miguel Peralta y los 14 exiliados de Eloxochitlán de Flores Magón, Oaxaca
A LA SEXTA NACIONAL E INTERNACIONAL
A LA EUROPA INSUMISA DIGNA Y REBELDE
A LOS MEDIOS LIBRES
A LOS ORGANISMOS DE DERECHOS HUMANOS INDEPENDIENTES
A TODA LA SOLIDARIDAD NACIONAL E INTERNACIONAL.
A través de este pronunciamiento denunciamos que el Estado mexicano sigue financiando y prolongando la persecución judicial contra nuestras hermanas mazatecas defensoras del río Xangá Ndá Ge en la Comunidad Mazateca de Eloxochitlán de Flores Magón, Oaxaca, y de la autonomía de su pueblo, como ocurre de manera sistemática en otros territorios de esta geografía que llamamos México.
La justicia nunca llega de arriba, se arrebata con rebeldía, con organización y solidaridad. Ninguna sentencia se gana en los trámites burocráticos, tortuosos y prolongados de los tribunales. Las libertades se ganan en las calles, cuando los pueblos dignos la construyen, a través de la denuncia pública y la demostración de la razón que les asiste, y especialmente, a través de la fuerza de la solidaridad.
La criminalización de la comunicación, de la defensa territorial, del agua, de la identidad indígena y del ejercicio histórico de la autonomía desde las propias formas de existir como pueblos se traduce en crímenes implementados por el poder capitalista desde una posición de poder político y económico inmensamente desigual, ligado a cacicazgos locales como sus operadores, para someter a los pueblos originarios; esta realidad se vive en Eloxochitlán de Flores Magón, Oaxaca, en la montaña baja de Guerrero, en Jotolá Chiapas, o en Querétaro, Puebla, Sonora, Tlaxcala, Michoacán, Chihuahua o Jalisco.
La mal llamada justicia penal es un arma capitalista político-partidista para desarticular la organización comunitaria y dañar el tejido social desde mecanismos de tortura, caracterizada por una obstaculización permanente que impide el acceso a la justicia, criminalizando hechos, relatos y prácticas cotidianas.
En la experiencia de las compañeras y compañeros mazatecos de Eloxochitlán de Flores Magón, se puede hacer el recuento de cómo el sistema de injusticia fabrica delitos de alto impacto para desarticular y paralizar la organización comunitaria y la defensa de su río Xangá Ndá Ge. Desde el año 2014, el grupo caciquil seleccionó una lista de hasta 50 personas defensoras para incriminarlas.
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