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La Vía Campesina denuncia criminalización y brutal represión contra pueblos indígenas, campesinos y sectores sociales en Ecuador
(Bagnolet, 30 de septiembre) A una semana del inicio del Paro Nacional convocado por el movimiento indígena, junto con otros sectores sociales organizados de Ecuador: trabajadores, estudiantes, mujeres y sindicatos, en respuesta a las medidas de ajuste económico. Como La Vía Campesina nos unimos a la voz de lucha y denuncia que busca alertar sobre los graves impactos del neoliberalismo en la vida de la población, contra los acuerdos antidemocráticos del Fondo Monetario Internacional (FMI). Exigimos el cese a la represión, a la criminalización y a los proyectos extractivos que atentan contra la vida de las personas y de la naturaleza.
Ratificamos que en el Ecuador, el derecho a la resistencia está consagrado en el Artículo 98 de la Constitución de 2008. Denunciamos las maniobras políticas de Daniel Noboa de llamar a una Consulta Popular y convocar a una Asamblea Constituyente para consolidar un régimen autoritario y perpetuar un modelo que atropella los derechos legítimos de los pueblos. El referendo busca permitir la instalación de bases militares extranjeras y eliminar la obligación del Estado de asignar recursos a las organizaciones políticas.
Además, la Constitución vigente, de 2008, no solo reconoce los derechos colectivos de los pueblos y nacionalidades indígenas, sino que otorga el derecho a tomar decisiones sobre sus territorios para evitar los impactos de las industrias extractivas y conservar su cultura, a la vez, es la primera constitución en el mundo en reconocer los derechos de la naturaleza. Acabar con la actual constitución, significa cero Reforma Agraria para el campesinado y eliminar todos los derechos colectivos, la Soberanía Alimentaria y la Economía Popular y solidaria. El objetivo es apoderase de todos los bienes naturales, tierra, agua, minerales y la biodiversidad y entregar a los poderes capitalistas empresariales tanto a nivel nacional como transnacional.
Aunque el detonante de las actuales movilizaciones fue el retiro del subsidio del diésel, las organizaciones han indicado que este hecho encarece el transporte, la producción campesina y los alimentos, profundizando la pobreza y la desigualdad, fomentando el hambre en el campo y en las ciudades. Mientras, el gobierno evade las verdaderas soluciones a la inseguridad, el desempleo y el costo de vida aumenta para los sectores populares y empobrecidos. Asimismo, se prevé el incremento del gas de uso doméstico, y la privatización del Instituto de Seguridad Social y Seguro Campesino.
Durante estos 7 días, la respuesta del Gobierno ha sido el uso desmedido de la fuerza estatal, no solo para criminalizar la protesta, sino también para infundir terror en la población. Llamamos a la comunidad internacional a estar atentos ante el tenso clima político que vive el país, es urgente que cese la represión y la criminalización. Alertamos sobre el grave riesgo que enfrenta la democracia en el Ecuador, y exigimos que la ejecución extrajudicial de Efraín Fuerez, comunero indígena, quien recibió tres impactos de bala, no quede en la impunidad. Repudiamos enérgicamente la utilización de las Fuerzas Militares para reprimir a las poblaciones. Además, pedimos la liberación inmediata de los 12 procesados de Otavalo, quienes fueron traslados ilegalmente a cárceles en Manabí y Esmeraldas.
Hacemos eco de las denuncias de organizaciones de derechos humanos, que han registrado graves violaciones de derechos como: detenciones ilegales, posibles casos de tortura y desaparición, uso desproporcionado de la fuerza, empleo de armas letales, que ponen en riesgo la vida, integridad y dignidad de los pueblos, así como congelamiento ilegal de cuentas bancarias de organizaciones y líderes sociales.
Denunciamos, que en el contexto del Paro Nacional, también se han cerrado medios comunitarios, se ha usado inhibidores de señal de internet y se ha cortado la electricidad, con el fin de que no se registre el terror y las masacres que viven en las comunidades.
Frente al silencio cómplice de la justicia y de los medios de comunicación tradicionales, reconocemos a la comunicación popular como una fuerza organizada que está visibilizando la voz de lxs defensores, la legítima resistencia y la violación de derechos humanos, rechazamos narrativas que criminalizan las lucha y la organización social.
Expresamos nuestra solidaridad con los pueblos indígenas, campesinado, estudiantes, trabajadores y mujeres en su legítimo ejercicio de su derecho a la resistencia y valoramos la valentía de quienes se movilizan en defensa de la vida digna y justa para todxs.
¡Nuestros compañerxs son indígenas, campesinxs, agricultorxs, estudiantes, trabajadores, mujeres, diversidades, no terroristas!
¡Respeten la vida y la dignidad de los pueblos organizados!
Comunicado del Grupo de Trabajo CLACSO “Cuerpos, Territorios, Resistencias” ante los ataques contra las tierras recuperadas zapatistas y su gobierno común
COMUNICADO DEL GRUPO DE TRABAJO CLACSO
“CUERPOS, TERRITORIOS, RESISTENCIAS”
ANTE LOS ATAQUES CONTRA LAS TIERRAS RECUPERADAS ZAPATISTAS
Y SU GOBIERNO COMÚN
Desde el GT “Cuerpos, Territorios, Resistencias” de CLACSO queremos expresar por este medio nuestra indignación y enorme preocupación tras conocer la denuncia emitida por la Asamblea de Colectivos de Gobiernos Autónomos Zapatistas (A.C.G.A.Z) del Gobierno en Común (Chiapas, México), con fecha de 24 septiembre de 2025. Como narran los compañeros y compañeras zapatistas, el poblado Belén (en el territorio perteneciente al Caracol Dolores Hidalgo) ha sufrido la invasión de sus tierras recuperadas en varias ocasiones: 30 personas del municipio de Huixtán ocuparon dichas tierras los días 22 de abril, 12 de mayo, 12 de julio y 29 de agosto de 2025. En esta ocasión fueron acompañados por miembros del Ejército Federal y la policía municipal de Ocosingo. Aunque los compañeros y compañeras zapatistas intentaron dialogar, los invasores reclamaron esas tierras argumentando que se las había vendido el gobierno y que contaban con documentos legales. Durante la incursión, amenazaron a los compañeros zapatistas, intentaron cooptarlos, destruyeron carteles y realizaron mediciones de tierra.
Durante los días 18, 20 y 22 de septiembre del año en curso volvieron a ser ocupadas esas tierras zapatistas por 15 personas. El día 20 de septiembre acudieron camionetas del Ejército Federal, de la policía municipal de Ocosingo, así como de la fiscalía general del estado. Aunque, de nuevo, las y los zapatistas intentaron dialogar, los invasores destruyeron y quemaron casas de los zapatistas.
Denunciamos estos graves hechos que suponen una violación a los derechos colectivos de los pueblos zapatistas y un ataque a su gobierno en común. Ataques que profundizan las divisiones comunitarias y encienden la mecha en un territorio donde el crimen organizado, con la impunidad por parte de las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado, ha generado desplazamientos forzosos.
Recordamos que las tierras recuperadas en 1994 por parte de los zapatistas están siendo trabajadas en colectivo y en común con personas no zapatistas, dentro de la nueva propuesta de crear “tierras sin papeles”, tal y como los zapatistas informaron en enero de 2024, coincidiendo con el 30º aniversario del levantamiento armado zapatista.
En la reciente denuncia zapatista, ellos explican que esas tierras ya fueron pagadas por el gobierno mexicano a los terratenientes, como parte de las indemnizaciones que se llevaron a cabo tras la rebelión armada. Cabe mencionar que la invasión de tierras recuperadas por parte de grupos varios no es algo nuevo, sino que ha sido una constante y parte de una guerra contrainsurgente que hoy, una vez más, se torna en guerra prolongada de desgaste.
Mientras los y las zapatistas construyen, desde hace décadas, un proceso organizativo autónomo desde el que han sembrado paz en un contexto de militarización y de guerra permanente contra las comunidades, pareciera que los gobiernos de los tres niveles pretenden desatar conflictos entre organizaciones indígenas que puedan generar una escalada de violencia de mayores dimensiones que torne la zona en un polvorín.
Exigimos a todos los niveles del gobierno actual –autodenominado de la Cuarta Transformación–, que respete el ejercicio de la autonomía zapatista y sus tierras recuperadas en las que siembran la vida buena y la paz. En el pasado Encuentro de Resistencias y Rebeldías, celebrado en agosto de este año, El Subcomandante Moisés afirmó: “Hoy es Palestina, mañana seremos nosotros y nosotras”, aludiendo a las reiteradas violencias a las que los pueblos zapatistas resisten por muchas vías, una de ellas a través de políticas contrainsurgentes tales como el programa gubernamental llamado “Sembrando Vida”. Dicho programa promueve división constante de las tierras comunitarias, empuja a miembros de las comunidades indígenas que lo reciben a la migración e, incluso, a sumarse a las filas del crimen organizado.
En estos tiempos en los que asistimos al genocidio en Gaza, fruto de una política de colonización sistemática, de deshumanización constante del pueblo palestino, reivindicamos el fin de las políticas neocoloniales que siguen violentando la vida comunitaria de los pueblos originarios y, en particular, de nuestros compañeros y compañeras zapatistas que, durante más de 500 años han resistido y por más de 30 años han dejado de lado las armas y se han enfocado en construir un proyecto de Vida frente a los sistemas de muerte, buscando así la vida en común de la cual somos parte en cuanto habitantes del planeta Tierra.
Por todo lo anterior nos sumamos a las acciones de solidaridad con los pueblos zapatistas y al repudio generalizado expresado por el Congreso Nacional Indígena por las acciones denunciadas por la Asamblea de Colectivos de Gobiernos Autónomos Zapatistas (A.C.G.A.Z).
Afirmamos que este ataque al territorio zapatista y a su autonomía representa un ataque a todas nosotras y nosotros. Exigimos, contundentemente, el fin de las políticas de muerte que se practican en el territorio zapatista, en Ecuador, en Gaza y en todas las partes del mundo de este gran planeta Tierra.
¡Alto a la guerra contra los pueblos zapatistas y sus gobiernos en común!
¡Alto a la represión y criminalización de las y los hermanos del Ecuador!
¡Alto al genocidio en Gaza!
GRUPO DE TRABAJO CLACSO
“CUERPOS, TERRITORIOS, RESISTENCIAS”
Planeta Tierra, a 29 de septiembre de 2025







