Padres y madres de los 43
Un mundial agitado por los 43 y miles más
Fuente: Tlachinollan
Este 11 de junio de 2026, en el marco del mundial, las madres y padres de los 43, estudiantes de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM) y el colectivo de Desaparecidos Lupita Rodríguez tomaron las calles para exigir el paradero de los 43 estudiantes desaparecidos y 133 mil desaparecidos, pero los policías antimotines les taparon el paso en la caseta de Tlalpan en la Ciudad de México.
Los normalistas llegaron a las 10 de la mañana, pero estaba atestado de policías. Después de unos minutos empezaron a mover los carros y avanzaron más de 200 metros, pero Arturo Medina, subsecretario de derechos humanos de gobernación, se puso enfrente de las madres y padres para no dejarlos pasar. Al mismo tiempo los policías se desplegaron pasos adelante para no permitir que el contingente siguiera su camino al Estadio Azteca.
Los padres de familia instalaron un mitin después de que las autoridades se opusieran a que la marcha continuara. Las madres molestas encararon a Arturo Medina de que las investigaciones no han avanzado y que el ejército mexicano no ha entregado los 853 folios.
Los estudiantes criticaron a la presidenta Claudia Sheinbaum porque no hay verdad y justicia. «Que no se olvide que este 11 de junio en México gritaron más fuerte un gol que justicia» dijeron los estudiantes normalistas en el mitin.
Como un río acaudalado se encuentran las calles de la Ciudad de México, llenas de maestros y maestras y colectivos de desaparecidos de todas las latitudes del país. Algunos van con el uniforme del mundial ajenos a las luchas sociales. Las madres buscadoras también se pusieron la playera para exigir la presentación con vida de sus seres queridos.
Las autoridades federales y del gobierno de la Ciudad de México en lugar de proteger a las víctimas que tienen el corazón destrozado impuso las fuerzas policiacas. Se han empeñado en criminalizar la lucha de las madres y padres de los 43, así como del magisterio y los colectivos de madres buscadoras.
Doña María de Jesús Tlatempa Bello, madre de José Eduardo Bartolo Tlatempa, vivió el hostigamiento de la policía en la caseta de Tlalpan. Esa acción nefasta e infame de las autoridades federales fue indignante para las madres de los 43. “Es un atropello, porque el día lunes, cuando llegamos a la caseta de Tlalpan estaba un operativo donde había más de 500 policías. Nos encapsularon. Lo peor de todo es que cargaban perros para rastrearnos, barretas, picos, marros y estaban bien equipados y armados”.
El operativo desplegado fue desmedido. Las autoridades irrumpieron sin permiso y sin orden de cateo. Tenían la orden de no dejar pasar a los normalistas y a las madres y padres. Nunca imaginaron que Arturo Medina fuera quien está obstaculizando la búsqueda de sus hijos. A pesar de que conoce a las familias no las dejó pasar.
“Nunca nos revisan, pero esta vez se atrevieron. Es una burla a la memoria de nuestros hijos y a nuestra lucha. Como padres de familia estamos muy enojados con la presidenta Claudia Sheinbaum, porque nosotros lo único que traemos son nuestras lonas. Los policías con la leyenda los “zorros” estaban al acecho. A los delincuentes no los detienen, pero sí a nosotros que exigimos el regreso de nuestros hijos”, dijo doña María de Jesús.
Fue un atropello el trato vil que recibieron las madres por la presidenta, “tratándonos como delincuentes cuando nosotros realmente lo que buscamos son a los estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa. Nuestras armas son las lonas con el rostro de nuestros hijos”.
Las madres y padres solo exigen verdad a la presidenta, pero no han tenido respuesta del paradero de sus hijos. En las noches se pasan en vela para ver si llegan sus hijos. Por eso decidieron movilizarse para visibilizar el caso Ayotzinapa. Sin embargo, desde el 8 de junio no han dejado pasar a los estudiantes, el brazo fuerte de las madres. El cerco policial fue con el propósito de criminalizar su protesta.
Las autoridades han dejado a las víctimas a merced de los policías. En estos días han quedado relegados y marginados. El mundial es lo central para el gobierno, pero para las madres y padres de los 43 es la presentación con vida de sus hijos. “Tenemos esperanzas de que vamos a encontrar a nuestros hijos y que lo que está en la oscuridad pronto saldrá a la luz”.
Madres de los 43 en el cerco policial
Fuente: Tlachinollan

Este 8 de junio del 2026, las madres y padres de los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa iniciaron su jornada de lucha para exigir el paradero de sus hijos. Tenían planeado realizar un mitin en el antimonumento por los 43 a las 11 de la mañana, pero fueron retenidos y encapsulados por policías antimotines por más de cuatro horas en la caseta de Tlalpan, en la Ciudad de México.
A las 6:30 de la mañana salieron de la escuela normal de Ayotzinapa. Algunas madres con dolor de cabeza, diabetes y dolor de rodillas no dudaron en acudir a las movilizaciones que acordaron en la Asamblea Nacional Popular del 9 de mayo. Sus esperanzas de encontrar a sus hijos son enormes. Sin embargo, cuando llegaron a la caseta de cobro de Tlalpan docenas de policías antimotines las estaban esperando, cerrándoles el paso a las 10:30 de la mañana.
Eran 17 autobuses, las madres y padres venían adelante y luego los estudiantes de Ayotzinapa, así como de la Federación de Estudiantes Campesinos Socialistas de México (FECSM). Los policías no mediaron palabras, sólo irrumpieron bruscamente en el autobús donde iban las madres y padres. “No nos dieron tiempo de nada”. Una madre venía con color de cabeza, pero no les importó a las fuerzas policiacas y empezaron a revisarlas.
La revisión fue para todos los autobuses. Fue un trato despótico y un abuso de poder con un operativo desmedido para hostigar a las madres y padres que buscan a sus hijos. A las 11 de la mañana algunos padres estaban en el antimonumento, pero los policías no los dejaban pasar. Al lado estaba un contigente de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación en un mitin.
Ahí, Isidoro Vicario, abogado de las familias, denunció a mediodía que las fuerzas policiacas tenían más de dos horas impidiendo el paso a las madres y padres de familia. “Hacemos un llamado a las autoridades de la Ciudad de México y de la federación que permitan el acceso a los padres de los 43 y a los compañeros normalistas de Ayotzinapa. Esta jornada de lucha es pacífica. No es posible que les cuarten el derecho de organización, de libre manifestación y, sobre todo, de exigencia por saber la verdad de lo que ocurrió la noche del 26 y el paradero de los 43 normalistas de Ayotzinapa.”
Tres autobuses de maestros de la CETEG decidieron ir por las madres y padres que estaban retenidas por los policías, pero en la calzada de Tlalpan patrullas de la policía de la Ciudad de México bloquearon las calles para no dejarlos pasar. Por radio un policía decía: “si toman otro carro los vamos a encapsular”. Los maestros caminaron unas cuadras, mientras los antimotines los seguían.
A las 2 de la tarde les dieron paso a las madres y padres. Al llegar al antimonumento por los 43 se realizó una conferencia de prensa y un mitin. Doña María de Jesús dijo: “estamos aquí para denunciar la cobardía del gobierno que puso un operativo de revisión a los autobuses en la caseta de Tlalpan. Se subieron sin derecho, porque no nos dijeron que iban a revisar. Qué vergüenza revisar pensando que nosotros traemos armas. Por eso nos enojamos y les dijimos que las armas son nuestras lonas. Qué vergüenza de un gobierno cobardemente queriendo atacar a los padres de familia de los 43 y a los estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa. Quieren difamar como siempre lo han hecho, sembrando evidencias falsas”.
María de Jesús está molesta porque este “gobierno nos manda sus uniformados para revisarnos. Nos llevaron hasta perros para ver si llevábamos algo. Es indignante, pero estamos firmes para llegar a la verdad y la justicia. ¿Dónde están nuestros hijos?”
Por su parte, don Mario González declaró que es una “impotencia ver un operativo tan grande para detener a madres que para el gobierno son peligrosas. Son madres que están exigiendo la aparición de sus hijos. A estas madres les tiene temor el gobierno. A estas madres, señora presidenta, les tiene un temor muy grande. Desde las seis de la mañana sin probar bocado, sin tomar agua, y todo por un operativo que nos manda esta presidenta autoritaria. Pero nada nos va a detener, así como ven a estas madres, así estamos los padres y vamos a seguir adelante”.
El padre de familia fue contundente: “no podemos pedirles más líneas de investigación porque no las tienen. Decirles también a los de gobernación que no tienen vergüenza. Exigimos una reunión ahora mismo con la Fiscalía, con Gobernación, con Secretaría de Relaciones Exteriores para saber el momento en el que estamos. No vamos a dejar de buscar a nuestros hijos”.
Pedro Hernández, secretario general de la sección novena y Elvira Veleces, secretaria de la CETEG, condenaron las acciones de los policías, sobre todo del gobierno federal al tener retenidas a las madres y padres de los 43 estudiantes. Las represiones y las violaciones a los derechos humanos se siguen reeditando: Aguas Blancas, El Charco, la desparición de los 43 normalistas, el asesinato de Antonio Vivar y el primero de junio la agresión contra los maestros Proceso González y Octavio Romero.
Las madres y padres en repetidas ocasiones han dicho que no quieren salir a las calles, más bien el Estado las obligó porque ahora tienen que buscar a sus hijos. “Ya no queremos seguir gritando, pero regrésennos a nuestros hijos, dígannos dónde están”. Es grave que el gobierno federal ponga en primer plano el mundial cuando las madres lloran por sus hijos. No sólo las deja en segundo plano, sino que les mandan las fuerzas policiacas para castigarlas y criminalizar su lucha para que regresen sus hijos.









