Las zapatistas y los zapatistas que somos, rebeldes en nuestra patria mexicana, porque somos amenazados de destrucción junto con nuestra madre tierra, debajo del suelo y por encima de nuestro suelo, por los malas personas ricos y malos gobiernos, que todo lo que ven piensan en convertir en su mercancía, que se llaman capitalistas neoliberales.
Quieren ser dueños de todo.
Son destructores, asesinos, criminales, violadores. Son crueles, inhumanos, torturadores, desaparecedores, son unos corruptos y todo lo que se puede pensar de males, así son ellos, no piensan en la humanidad. Más bien son inhumanos.
We rebellious Zapatistas, along with our mother earth, are threatened with destruction in our Mexican homeland. Both above and below the earth’s surface, the bad governments and bad rich people, all neoliberal capitalists, want to commodify everything they see.
They want to own everything.
They are destructive, they are murderers, criminals, rapists. They are cruel and inhuman, they torture and disappear people, and they are corrupt. They are every bad thing you can imagine, they do not care about humanity. They are, in fact, inhuman.
Las zapatistas y los zapatistas que somos, rebeldes en nuestra patria mexicana, porque somos amenazados de destrucción junto con nuestra madre tierra, debajo del suelo y por encima de nuestro suelo, por los malas personas ricos y malos gobiernos, que todo lo que ven piensan en convertir en su mercancía, que se llaman capitalistas neoliberales.
Quieren ser dueños de todo.
Son destructores, asesinos, criminales, violadores. Son crueles, inhumanos, torturadores, desaparecedores, son unos corruptos y todo lo que se puede pensar de males, así son ellos, no piensan en la humanidad. Más bien son inhumanos. (Continuar leyendo…)
(En el que se reflexiona sobre l@s ausentes, las biografías, narra el primer encuentro de Durito con el Gato-Perro, y habla de otros asuntos que no vienen al caso, o cosa, según irá dictando la posdata impertinente)
Noviembre-Diciembre del 2013.
Me parece que hemos confundido mucho esta cuestión de la Vida y la
Muerte. Me parece que lo que llaman mi sombra aquí en la tierra es mi
sustancia auténtica. Me parece que, al mirar las cosas espirituales, somos
demasiado como ostras que observan el sol a través del agua y piensan que
la densa agua es la más fina de las atmósferas. Me parece que mi cuerpo
no es más que las heces de mi mejor ser. De hecho, que se lleve mi cuerpo
quien quiera, que se lo lleve, digo: no es yo.
Herman Melville “Moby Dick”.
Desde hace un buen de tiempo que sostengo que la mayoría de las biografías no son más que una mentira documentada, y a veces, no siempre, bien redactada. El biógrafo promedio tiene una convicción previa y el margen de tolerancia es muy reducido, cuando no inexistente. Con esa convicción comienza a hurgar en el rompecabezas de una vida que le es ajena (por eso su interés en hacer la biografía), y va recolectando las piezas falsas que le permitan documentar su convicción propia, no la vida reseñada.
When the Dead Silently Speak Out
(Rewind 1)
(A text which reflects on those who are absent and on biographies, narrates Durito’s first encounter with the Cat-Dog, and talks about other things that may or may not be relevant, as the impertinent postscript dictates).
November-December 2013
Methinks we have hugely mistaken this matter of Life and Death.
Methinks that what they call my shadow here on earth is my true substance. Methinks that in looking at things spiritual,
we are too much like oysters observing the sun through the water,
and thinking that thick water the thinnest of air.
Me thinks my body is but the lees of my better being.
In fact take my body who will, take it I say, it is not me.
Herman Melville “Moby Dick.”
For a while now I have maintained that most biographies are merely a collection of documented, well-written (well, sometimes) lies. The typical biography is based on a pre-existing belief and the margin of tolerance for anything that strays from that conviction is very narrow, if not inexistent. The author, starting from that previously held belief, begins the search through the jigsaw puzzle of a life unfamiliar to him or her (which is why the bibliography interests them to begin with), and goes about collecting the false or ill-fitting pieces that allow him or her to document their own belief, not the life they are talking about.
“Uno sabe que ha muerto cuando las
cosas que lo rodean han dejado de
morir.”
Elías Contreras.
Profesión: Comisión de Investigación del EZLN.
Estado Civil: Difunto.
Edad: 521 años y contando.
Es madrugada, y si a mí me preguntaran, que no lo han hecho, diría que el problema con los muertos son los vivos.
Porque luego suele aparecer esa disputa absurda, ociosa e indignante por su ausencia.
Rewind 2:
On Death and Other Alibis.
December 2013.
“One knows one has died when
everything around them has
stopped dying.”
Elías Contreras.
Profession: EZLN Investigation Commission.
Civil Condition: Dead.
Age: 521 years old and counting.
It is before dawn, and, if they should ask me, which they haven’t, I would say that the problem with the dead is the living.
Because in their absence, you tend to get that absurd, meaningless, and outrageous argument: “I knew them/ saw them/ was told by them,” really just an alibi that hides the real statement “I am the administrator of that life because I administer its death.”
It’s something like having a “copyright” on death, thus converting it into merchandise that can be possessed, exchanged, circulated, and consumed. There are even historiographical books, biographies, museums, commemorations, theses, newspapers, magazines, and colloquia for this.
Que explica el porqué de ese extraño título y de los que le seguirán, que narra el excepcional encuentro entre un escarabajo y un ser desconcertante (quiero decir, más desconcertante que el escarabajo), y las reflexiones no coyunturales y sin importancia que en él se dieron; así como la forma en la que, aprovechando un aniversario, el Sup intenta explicar, sin lograrlo, cómo ven l@s zapatistas su propia historia.
Here we explain the reasons behind this strange title and those that will follow, narrate the story of an exceptional encounter between a beetle and a perplexing being (that is, more perplexing than the beetle) and the reflections of no immediate relevance or importance which occurred therein; and finally, given a particular anniversary, the Sub tries to explain, unsuccessfully, how the Zapatistas see their own history.
Lo que usted siempre hubiera querido que le advirtieran acerca de l@s zapatistas, su mentada escuelita y las consecuencias que le puede acarrear asistir.
Julio del 2013.
Pues parece que ya más o menos se va a aclarando el panorama sobre en qué diablos estamos pensando los zapatistas cuando hablamos de la escuelita.
Pero es de esperar que usted ahora tenga más preguntas que respuestas. Aunque ya no le preocupa lo del calzado, le quedan interrogantes. Se le ocurre entonces que tal vez sea cierto eso de que la zapatista es una rebelión del siglo XXI, hábil en todo lo que tenga que ver con lo cibernético (hasta tienen un grafitero de muros virtuales). Así que va al café internet más cercano, o enciende su computadora y busca: “Escuelita Zapatista, Dudas, preguntas frecuentes, FAQ, etcétera”.
Votán III.
IAQ Section (Infrequently Asked Questions).
What you always wanted to know (or be warned) about the Zapatistas, their renowned Little School, and the potential consequences of attending.
July 2013.
So, it seems it is becoming more or less clear what the hell the Zapatistas are thinking when we talk about the little school.
But it is as expected that you would now have more questions than answers. Perhaps you are no longer worried about your footwear, but now you have other questions. It occurs to you that perhaps it is true what they say about Zapatismo being a 21st century rebellion, that they are skilled in all things cybernetic (they even have a graffiti artist for virtual walls). So you go to the nearest internet café, turn on the computer, and search “Zapatista little school, doubts, common questions, FAQ, etc.”
Bueno, ahora sí sigue explicarles ya cómo va a estar esto de la escuelita (la lista de útiles escolares, la metodología, l@s maestr@s, el temario, los horarios, etc.), así que lo primero es…
VOTÁN II.
The Guardians.
July of 2013.
Now we want to explain to you how the little school will work (the list of school items you’ll need, the methodology, the teachers, the course subjects, the schedules, etc.), so the first thing is…
Antes de explicarles cómo va a ser esto de la escuelita (algo así como un “manual de ruta” o “manual de malos modales” o “manual de supervivencia”), vamos a asomarnos para ver en qué están allá arriba. No porque seamos dispersos (que lo somos, ni dudarlo), sino porque nosotros tratamos de mirar sus calendarios y geografías, es decir, tratamos de entender.
Así que, sea usted amable y paciente, y acompáñenos en esta mirada desde acá hasta su allá. Veamos… mmh…
Votán I.
A Beetle in the Network
(Durito version freeware).
July of 2013.
Before we explain how the Little School is going to work (at which point we’ll send a kind of “route manual” or “manual of bad manners” or “survival manual”), let’s take a look at what they’re up to “above.” Not because we’re a little scattered (which we are, no doubt), but because we look at their calendars and geographies above, that is, we try to understand.
So, please be kind and patient and accompany us in this gaze from here below to there above.
Como seguramente no saben, la primera fase del primer curso “La Libertad según L@s Zapatistas” se ha completado.
Están ya los materiales de apoyo; están ya las maestras y los maestros listos; están ya llenos los cupos de inscripción; las familias indígenas zapatistas que l@s van a recibir hacen ya la cuenta de cuántos les tocan y preparan las champas, los cacharros para la comida, arreglan los lugares donde pernoctarán; los choferólogos, como les dice el Sub Moisés, afinan los motores y acicalan los vehículos para transportar a l@s alumn@s a sus escuelas; l@s insurgent@s tejen y destejen artesanías: los musiqueros preparan sus mejores rolas para amenizar la fiesta de los 10 años, la de recibimiento de los estudiantes, la de fin de curso; un saludable clima de histeria colectiva empieza a manifestarse entre quienes apoyan la organización; se revisan las listas para ver quién faltó… o quién sobra; y en el CIDECI, sede de la Unitierra en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, se avanza en los preparativos para la escuelita y para la cátedra “Tata Juan Chávez Alonso”.
Y, como era de esperarse, los gobiernos federal y estatal reactivan paramilitares, alientan a quienes provocan confrontaciones, y hacen lo suyo para evitar que ustedes (y otr@s a través de ustedes) constaten el avance en las comunidades zapatistas, y el marcado contraste con las comunidades y organizaciones que se cobijan bajo el ralo manto del asistencialismo gubernamental.
Ya sabe, lo previsible. Tan de manual de contrainsurgencia, tan ineficaz, tan inútil. Tan lo mismo de hace 10, 20, 500 años. PRI, PAN, PRD, PVEM, PT, todos los partidos políticos, con imperceptibles variaciones en el discurso, haciendo lo mismo… y reiterando su fracaso.
Quién iba a decir que los gobiernos de todo el espectro político temieran tanto que mejorara el nivel de vida de los indígenas. Y entendemos su nerviosa inquietud, su pánico mal disimulado, porque el mensaje que sale desde este lado es claro pero sumamente peligroso en su doble filo: no son necesarios… y estorban.
Total: mucho movimiento, adentro y afuera, de ell@s y de nosotr@s.
Y todo, visto desde lo alto de esta ceiba, semeja un ordenado desorden (iba a poner “desmadre”, pero me dicen que, quienes generosamente nos apoyan en la traducción a otros idiomas, se quejan de la abundancia de “localismos” imposibles de traducir). Y podría agregar que todo se mueve “sin ton ni son”, sobre todo por esos ritmos de balada-corrido-ranchera-cumbia de los musiqueros que son como la banda sonora de esto, y que tienen un sonido, a decir lo menos, desconcertante.
En fin, que todo marcha sobre ruedas.
Ahora a mí me toca platicarles de quienes serán sus condiscípul@s. Mujeres, hombres y otr@s de todas las edades, de diferentes rincones de los 5 continentes, de historias distintas.
Y me he subido a la ceiba no sólo por el temor de ser asaltado por un escarabajo impertinente, supuesto andante caballero, o por los melancólicos relatos del gato-perro… bueno, sí, también por eso, pero sobre todo porque, para hablarles de l@s primer@s invitad@s, es necesario mirarse el corazón, que es como nosotros los zapatistas, las zapatistas, llamamos a recordar, a hacer memoria.
Y es que l@s primer@s en la lista de invitad@s fueron, son, serán quienes nos han antecedido y acompañado en este inacabado camino a la libertad, l@s caíd@s y desaparecid@s en la lucha.
A todas ellas, a todos ellos, les mandamos una carta- invitación como la que ahora les anexo aquí. Se las enviamos no hace mucho: ayer, hace un mes, hace un año, 10, 20, 500 años atrás.
Para entender la misiva no sólo será necesario mirar y escuchar los videos que la acompañan, también es necesaria una cierta dosis de memoria… y de digna rabia.
Va pues:
EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL.
MÉXICO.
A tod@s l@s caíd@s y desaparecid@s en la lucha por la libertad:
Compañera, compañero, compañeroa:
Reciba usted el saludo de…
Mmh…
Sí, tal vez usted tenga razón. Tal vez algo tienen que ver las letras de Gieco, Benedetti, Heredia, Viglietti, Galeano, el empecinamiento de las abuelas y las madres de plaza de mayo, el digno valor sin precio de las doñas de Sinaloa y Chihuahua, el dolor hecho búsqueda pertinaz de los familiares de miles de desaparecidos a todo lo largo de este continente. En fin, toda esa gente tan necia… y admirable.
Puede ser. Lo cierto es que, pensando en quién podría estar interesado en vernos y escucharnos en este mostrarnos que llamamos “la escuelita zapatista”, quienes primero vinieron a nuestras manos fueron ustedes. Todas, todos. Porque, a pesar de que muchos nombres ignoramos, saberla, saberlo a usted es saberlos a todos, a todas.
Así que, si hay que buscar a alguien responsable de estas líneas, cárguelo usted a la memoria, esa continua y pertinaz impertinente que no nos deja en paz, siempre dando batalla, siempre dando guerra.
Y qué bueno, decimos nosotras, nosotros, indígenas, mayas, zapatistas. Qué bueno que esta guerra contra el olvido no cese, que siga, que crezca, que se haga mundial.
Bueno, sí, también puede ser porque acá tod@s somos un poco, o un mucho, como muert@s, como desaparecid@s, tocando una y otra vez la puerta de la historia, reclamando un lugar, uno pequeño, como somos de por sí. Demandando una memoria.
Pero nos parece, después de darle vueltas y vueltas al asunto, que la culpable es la memoria.
¿Eh?
Claro, también el olvido.
Porque es el olvido el que acecha, ataca, conquista. Y es la memoria la que vigila, la que defiende, la que resiste.
Por eso esta carta-invitación.
¿Qué a dónde la mandamos? Sí, fue un problema. Estuvimos pensando mucho, no se crea.
Sí, tal vez por eso piense usted que algo tuvo que ver León Gieco y su canción ésa de “En el país de la libertad”.
¿Que por eso, es decir, por usted, ustedes, llamamos al curso “La Libertad según l@s Zapatistas”? ¿Para tener una dirección a dónde enviarle la invitación? Bueno, no se nos había ocurrido, pero ahora que usted lo menciona… sí, puede ser. Nos evitaríamos así todo el embrollo de buscar direcciones, oficinas postales, correos electrónicos, blogs, páginas web, nicknames, redes sociales, y todo eso para lo que nuestra ignorancia es enciclopédica.
¿Sabe? Acá ha habido, y hay, no pocos momentos difíciles. Momentos en que todo y todos parecen ponerse en contra. Momentos en que miles de razones, en veces con el mortal ropaje del plomo y el fuego, y en veces vestidas gentilmente de los cómodos argumentos del conformismo, nos han atacado por todos los flancos para convencernos de las bondades de claudicar, de vendernos, de rendirnos.
Y si no sucumbimos, no fue porque fuéramos poderosos y tuviéramos un gran arsenal (de armas y de dogmas al caso o cosa, según).
Fue porque estamos poblados por ustedes, por su memoria.
Ya sabe usted de nuestra obsesión por los calendarios y las geografías, ése nuestro modo tan muy otro de entendernos y entender el mundo.
Bueno, pues acá la memoria no es cuestión de efemérides de un día que sólo sirven como coartada para el olvido durante el resto del año. No es algo de estatuas, monumentos, museos. Es, ¿cómo le diré?… algo con menos bulla, sin tanta pompa y circunstancia. Algo más callado, como un susurro apenas… pero constante, terco, colectivo.
Porque acá, otra forma de decir que no perdonamos ni olvidamos es no claudicar, no venderse, no rendirse. Es resistir.
Sí, es, digámoslo así, “poco ortodoxo”, pero qué le vamos a hacer. Es parte de nuestros modos… o “ni modos”, según.
Bueno, acá la esperamos, lo esperamos.
La presente la estamos remitiendo al “país de la libertad”, la única nación sin fronteras pero con todas las banderas… o ninguna (que no es lo mismo pero es igual), y a la que más difícil es llegar… tal vez porque el único camino para llegar es la memoria.
Sabemos de la imposibilidad actual de que asista a nuestras comunidades, y que mandarle los materiales es problemático. Pero como quiera, ahora, al igual que ayer y que mañana, usted tiene un lugar especial con nosotros.
…
Sí, tal vez nos encontremos antes sin quererlo… o queriéndolo… tocando alguna puerta o asomándonos por una ventana, pero siempre abriendo un corazón.
Mientras tanto, tampoco usted olvide que, cuando las zapatistas y los zapatistas decimos “aquí estamos”, también l@s incluimos a ustedes.
Vale. Salud y que la memoria resista, es decir, que viva. Porque vivos se los llevaron y vivos los queremos.
(Fin de la carta-invitación para l@s caíd@s y desaparecid@s en la lucha por la libertad).
(…)
Así que ya sabe quiénes se contarán entre sus condiscípul@s.
Por aquí andarán. No, no espantarán a nadie. Bueno, a menos que alguien tema la memoria y que venga buscando olvido. Pero como creo que no es su caso, o cosa, según, entonces no tiene de qué preocuparse.
Tal vez, sin proponérselo, tope usted con la gran ceiba madre, el árbol que sostiene al mundo. Si tiene la paciencia y la imaginación necesarias, mire su tronco y haga pregunta. Tal vez la ceiba madre, con est@s condiscípulos tan otr@s como compañía, le responda en las áridas arrugas de su tronco. Pregunte lo que quiera, pero sobre todo, pregunte lo más importante:
Pregunte: ¿Con quién todo esto? Y le responderán: Contigo.
Pregunte: ¿Para quién este esfuerzo? Y le dirán: Para ti.
Pregunte: ¿Quién lo hizo posible? Y, tal vez con un ligero temblor, escuchará: Tú.
Pregunte: ¿Para qué este camino?
Y entonces la ceiba madre, la tierra, el viento, la lluvia, el cielo sangrando luz, tod@s nuestr@s caíd@s, nuestr@s desaparecid@s, le responderán:
Libertad… ¡Libertad!… ¡LIBERTAD!
Así que ya lo sabe: si, cuando usted esté en estas montañas del sureste mexicano, llueve, ventea, el cielo cobija o descubre su luz, y la tierra se humedece, será porque, al pie de la ceiba madre, la sostenedora del mundo, alguien está haciendo preguntas… y, sobre todo, porque está recibiendo respuestas.
¿Lo que sigue después? Bueno, me parece que esa historia les tocará contarla a ustedes.
Vale. Salud y que la memoria, ni caiga ni desaparezca.
(Continuará…)
Desde un rincón de la memoria.
SupMarcos.
México, Junio del 2013.
:::::::::::::::::::::::::::::
Escucha y ve los videos que acompañan este texto.
Mario Benedetti, el siempre bienvenido, junto a Daniel Vigglietti, cantan, es decir, gritan de l@s desaparecid@s, sobre l@s desaparecid@s, con l@s desaparecid@s. Dedicado a las madres y abuelas que ni claudican, ni se rinden, ni se venden.
…………………………………
De nuevo Mario Benedetti, subrayando, con su voz, la imposibilidad del olvido. Dedicado a quienes no olvidan.
……………………………..
León Gieco canta, de su autoría, “La Memoria”, la necia, implacable, feroz memoria de quienes no están, pero no se han ido, ni se irán… mientras haya alguien que no olvide.
………………………………
León Gieco con su rola “El País de la Libertad”, dirección a la que se dirige la memoria.
…………………………………….
Víctor Heredia explica por qué “Todavía cantamos”, es decir, por qué no olvidamos.