En la asamblea de una comunidad zapatista, están discutiendo cómo se van a organizar por los problemas que hay en los municipios autónomos rebeldes zapatistas y las juntas de buen gobierno. Entonces llegan unos enviados de la asamblea de nuestros muertos y muertas, quienes murieron luchando por libertad y justicia. Esos enviados citan a la asamblea de vivos a que rindan cuentas frente a los caídos en tantos años de lucha. Los vivos quieren mandar una comisión, pero les dicen que no, tienen que asistir todos y todas. En la asamblea de los caídos les explican a los vivos cómo ha sido la lucha por siglos, que luchan y mueren y siempre queda alguien arriba, en la punta de la pirámide. Entonces los muertos les demandan a los vivos que no repitan lo mismo, que no copien o calquen lo que da el sistema de la pirámide. Les dicen que ellos, los vivos, tienen que ver que valió la pena la lucha y no terminar en lo mismo de antes.
Te preguntamos, queridx lectxr, ¿cuántos mensajes entran, por minuto, a tu WhatsApp, Facebook, X o Instagram para difundir noticias de horror, muerte, despojo, violencia y guerra? ¿Decenas, centenas? ¿Qué hay más allá de todo eso? Mucho, muestra de ello fue lo que se nos compartió el sábado pasado (12 de julio de este 2025) en el Centro Cultural Independiente ArtTex ubicado en San Juan Chamula.
El pintor Tex López, fundador de dicho centro, nos dio la bienvenida y nos recordó que “solos no podemos” mientras pasaba la palabra al músico tsotsil José Julián Hernández Gómez “Zanate” quien, desde los 14 años, o sea, desde hace 22 años, ya incursiona en la música. Zanate, como se le conoce en el medio artístico, es fundador de la banda llamada Lumaltok. Banda que ha hecho historia por fusionar hard rock, blues, psicodelia y rock progresivo con lo propio de los sonidos mágicos y la lengua de las tierras mayas alteñas.
Zanate, acompañado de su compañera de vida e hijo, ha dado un paso grande, ha fundado su propia productora y desde ahí produjo su primer demo musical intitulado Snamutetik (Nido de pájaros). El álbum contiene melodías qué recogen el canto de seis aves propias de las tierras alteñas originarias.
Oigan de su propia voz de Zanate cómo nos cuenta por qué, cómo y para qué realizó este trabajo de rescate cultural-ecológico y lingüístico:
Con su música Lumaltok y Zanate siguen fortaleciendo la cultura y la lengua propia (el tsotsil) y, ahora en este álbum, mezclada con la lengua-canto de la Madre Naturaleza a través de las aves que incluye en su demo.
En este lanzamiento-compartición acompañaron a Zanate familiares, amigos locales, nacionales y extranjeros, así como fans y, en particular, su compañera de vida la cineastatsotsil Liliana K’an. De las palabras de ella retomamos un fragmento que nos hace recordar que la complementariedad hombre-mujer existe, así como las almas gemelas. Oigamos cómo lo dice Lily:
En esta compartición también fue invitado a dar su palabra el cineasta tsotsil Xun Sero, quien nos convidó a pensar que ya no se trata solo de “rock en tsotsil” sino de “rock tsotsil” que dignifica y hace a la juventud sentirse orgullosa de ser lo que es. Oigamos a Xun:
Otro de los invitados a decir su pienso fue el escritor tseltal Delmar Penka quien llevó un texto escrito. Agradecemos a Delmar por permitirnos reproducirlo íntegro en este espacio. Se trata de un texto poético que emana de su corazón que senti-piensa y que les invitamos a leer aquí completo:
Cerramos apuntando que el álbum de Snamutetik (Nido de pájaros), nos remite inevitablemente a los 500 años de resistencia convertidos hoy, a principios del siglo XXI, en resistencia artística-política-cultural-lingüística y ecológica. Pero creemos que también se liga a través de venas subterráneas con ese río que abrieron en 1994 los y las zapatistas quienes dijeron ¡Ya basta! obligando a Chiapas, México y el planeta Tierra a voltear a ver a los pueblos originarios. Muchos de los y las jóvenes(as) que encarnan las resistencias de las que les hemos hablado, nacieron después del levantamiento de 1994, otros y otras eran en ese momento pequeños o jóvenes(as). Zanate, en particular, tenía solo 5 años cuando se dio ese despertar de la autonomía zapatista, que hoy, en gran medida, es autonomía llena de juventudes que encarnan también las dimensiones artística-política-cultural-lingüística en sus luchas por la vida.
Cada lucha, en su modo, tiempo y geografía, nos aporta esperanza y nos invitan-reta a florecer como personas en común, en colectivo y en red. Florecer, en este álbum, al ritmo de blues tsotsil y de la mano de las aves y de la Madre Naturaleza.
Las y los zapatistas ahora lanzarían un: ¡Sí a la Vida, No a la Guerra! Y sobre vida y guerra retomemos la forma en que cerró la lectura de su texto el escritor Delmar Penka, diciendo: ¡Viva Palestina Libre! ¡Vivan los pueblos originarios!
Para más información ir a Productora, YouTube y FB: ZanateBlues
Snamutetik. Nido de pájaroses el nuevo álbum del músico de rock tsotsil Zanate Blues. A quien yo considero uno de los más grandes referente del rock tsotsil, del rock en bats’ik’op en Chiapas y el mundo.
Snamutetik. Nido de pájaros es una obra maestra que hace vibrar las pulsaciones más ínfimas del corazón. No hay manera de no conmocionarse al escuchar las canciones que brillan con luz propia. Naturaleza, mitos, sueños y creencias se conjugan en cada pieza musical, que son revelados a través del canto de los pájaros, cuyo nombre es el de cada canción. Las aves, que pertenecen al mundo tsotsil, guían el ritmo aural; marcan el compás de la guitarra, la batería, el bajo, el piano y los coros. Sobrevuelan en nuestros oídos y nos llevan a un viaje donde lo onírico, lo terrenal y sobrenatural aparecen como un sueño.
La voz de Zanate, con esa estridencia distintiva de su palabra, nos cuenta las historias de las aves que conforman el mundo del álbum. Chinchón-gorrión inicia el vuelo, lo hace al ritmo de un blues efusivo y de una flauta que se oye prolongada en el tiempo. “Jujunk’ak’alta xi k’ottaana. Jchiukot ja’nox ti muxa vilone. Todos los días llego a tu casa, estoy contigo, solo que tú nunca me vez”. Así se devela que las pájaros, aún cuando son cotidianos, pocas veces nos detenemos a oírlos, a contemplar su existencia a escuchar cómo armonizan nuestras mañanas.
Ts’unun, colibrí, anuncia su llegada con un leve zumbido y aleteo. “Vo’ot,taxavich’be tal sk’op ti buch’ochametikxae. Tú eres el mensajero de los que ya no se encuentran en estas tierras”, canta Zanate. En la letra se devela un saber sobre el colibrí, un ave mensajero de los que se han ido. Un saber de los pueblos mayas. El artista envuelve el canto del colibrí con el tiempo en que suena la guitarra. Así rompe con las duraciones convencionales y efímeras de la música contemporánea y comercial, para darnos una mayor experiencia aural. Nos lleva un trance sensorial y anímico. Es como el bats’i son, que dura lo que el tiempo de un ritual, lo que dura el canto libre de las aves.
Así aparece Jex-Pájaro azul, un ave milenaria, constantemente asediada por la destrucción de su hábitat como sucede con muchas otras especies de la fauna. “K’alallisutaljujunk’ak’al, ch’avalxalaj ti lajnakotike. Un día cuando regresamos ya no encontramos nuestro hogar”. La guitarra marca un ritmo nostálgico, pausado, introspectivo. Los demás instrumentos hacen lo propio, mientras Jexcanta para hacernos saber que tiene el deseo de volar, de seguir viviendo; nos dice que debemos volver a conectar con nuestra humanidad en armonía con la naturaleza. Una voz femenina aparece, demuestra la complementariedad del mundo, de igual modo que el canto de las aves que nunca se hace en solitario. Jex es la voz de todas las aves que claman la vida.
Kurkuvich’-pájaro nocturno se asoma, lo hace con efusividad, como lo hacen las tormentas anunciadas por los céfiros amenazantes y el aullido de los perros ante la presencia de seres extraños. El ritmo es marcado por un bajeo acentuado por las manos que lo tocan. “Tax vil tal, ja’ yajval li balumil, chvil ta muk’ta ak’ubal. Ya viene volando el dueño de la tierra, sobrevuela la gran noche”, viene como del inframundo, para recordarnos lo terrenales que somos, que incluso el canto de un ave puede presagiar nuestras fatalidades. Es el recordatorio hacia el respeto de lo sagrado, de lo que emerge de la noche. “A vu’un lij ch’ulele. Mi alma te pertenece”, susurra una voz femenina, en forma de rezo, lo hace con el respeto a los seres nocturnos.
Bak mut-Zanate canta con la furia que caracteriza su canto, como liberando tempestades. Un juego de guitarras acentúa la explosividad del canto y la letra. “Vu’une ja’on mut bolom, oy jun k’ak’alta xlok’ skotol li xtal yan k’ak’aletik. Yo soy el pájaro jaguar, un día todo se desvanecerá, la tierra nos llamará de nuevo”. Revela Bak mut, lo hace para reiterarnos que las aves, pese a todo, volverán a florecer; lo harán con el ímpetu con el que vuelan cada mañana; con la vitalidad con la que liberan su canto. El ritmo de la melodía emula el revoloteo de las aves cuando la mañana se enciende, como si danzaran mientras Zanate toca la guitarra con el sello que le caracteriza. No se puede escuchar la canción sin que algo, adentro de nuestro ch’ulel, tremule con fuerza.
Sempal-Cenzontle, aparece con sus cuatrocientas voces, el único pájaro capaz de imitar el canto de otras aves e insectos y de proclamar las lluvias. La letra, entonada a dos voces, dice: “Lij vayiche tsakal xchi’uk li balumile. K’alal chk’evujin lij muk’tame’e ta xtal vo’. Mis sueños están conectados con la tierra. Cuando me abuela canta hace llover”. La abuela de la historia es la voz del cenzontle. La canción tiene un ritmo cadencioso, sublime, acompañada de varios silbidos, como si una montaña entera se manifestara. Así se cumple el ciclo de las aves, de su vuelo.
Snamutetik. Nido de pájaroses, sin pretensiones, un álbum desafiante que ha nacido para dejar una huella importante en la historia del rock tsotsil. Snamutetik es un álbum que distingue la personalidad de su creador, al fusionar distintos instrumentos y géneros musicales que devienen del blues, el jazz, el rock progresivo y psicodélico. Una fusión de sonidos que no se disocían de los ritmos de la naturaleza. Esto devela que no hay límites creativos.
Escuchar el disco es reconocer a Zanate. No hay manera de diferenciarlos, se tratan de uno mismo. Al final, me parece que esa es la búsqueda de toda persona artista: encontrar su propia voz, su propio estilo, su propia manera de mirar y sentir el mundo, su propio o’ntonal. Snamutetik es, a titulo personal, el disco más desafiante que he oído en mucho tiempo. Yo invito a toda la gente, aquí reunida, que se dé la oportunidad de volar con cada canción. No tengo la menor duda de que esta obra maestra les hará vibrar como lo ha hecho conmigo. Deseo que snamutetik vuele y llegue muy lejos, a otras tierras y cielos, sin muros ni fronteras, como lo hacen las aves, a quienes zanate les rinde un digno y bello homenaje.
Que los pájaros de este álbum hagan eco en otros oídos y latitudes, que su canto nos devuelva un poco la esperanza de que otro mundo es posible. Un mundo sin la decadencia humana, un mundo sin violencia, sin racismo, sin discriminación. ¡Viva Palestina Libre! ¡Vivan los pueblos originarios!
Los días 13 a 19 de abril de 2025, el EZLN organizó el Encuentro (Rebel y Revel) Arte, realizado en el Caracol Jacinto Canek y en el Cideci / Universidad de la Tierra Chiapas. El eveto es parte de una serie de encuentros con el fin de reflexionar sobre la crisis civilizatoria que atravesamos, imaginar otra humanidad posible y caminar de forma conciente y colectiva rumbo al “día después”. Aquí compartimos algunas de las presentaciones a lo largo de los 7 días del encuentro.
Durante el Encuentro (Rebel y Revel) Arte, en el Caracol Jacinto Canek, se presentaron varias obras audiovisuales. Compartimos aquí algunas de ellas.
Mateo Rodríguez. Con 13 años de edad, Mateo es el creador de extraordinarias obras de Stop Motion. Entre ellas, “Evolución = Involución”
La Teia dos Povos (Tejido de los Pueblos) es una articulación de movimientos sociales autonomistas en Brasil, constituyendo una alianza negra, indígena y popular en el campo y la ciudad. Jhedys Kann, del Movimiento de Lucha por la Tierra y la Teia dos Povos, creó el cortometraje de ficcion “Candinga”, sobre “el día después” del colapso civilizatorio y la ancestralidad indígena y negra como fuentes para reconstruir el mundo, recuperando las semillas de la yuca, sagrado alimento de los pueblos originarios de Brasil.
Christy Petropolou presentó varios videos:
“IJÉ MARIRÃ Ã – Siempre recordar”, sobre la cultura de lo común entre los pueblos Kayapó Mebengokre en la Amazonia en Brasil. Documenta la ceremonia de juramentación de la jefa Pãnh-Ô Kayapó (mayo de 2023), la pintura corporal y la elaboración de la comida tradicional Kayapó. Destaca la importancia de las Ferias Tradicionales de Semillas para el pueblo Mebengokré y su intención de participar en el Festival de Semillas de Peliti, en el municipio de Paranesti, al norte de Grecia. El Festival de Semillas de Peliti es una grande feria de libre intercambio de semillas.
El video “O Pranto de Poinkarah” de Sandoval Amparo (en colaboración con Christy Petropoulou de Ciudades Invisibles y otros) sobre la lucha de la matriarca Puancara y de los Kayapo Mebengokre contra las grandes obras como de barajes, extracción petrolera y minera, despojo de sus tierras y la contaminación de los ríos y las selvas en Amazonia de Para. El filme revela el cotidiano de la lucha de integrantes da Aldeia Ngojamoroti, en la Tierra Indígena Kayapó-Mebengokré, en Conceição do Araguaia de Para Brazil. Disponible aquí: https://drive.google.com/file/d/1_Q2XXja46UiWqusr-7_Kbr77PodiQ5cu/view?usp=drivesdk
El video “Que miren al cielo” (να βλέπουν τον ουρανό), de Joaquín O’Ryan, sobre el despojo de Lesvos Solidarity por el espacio de PIKPA que habla de la criminalización de la solidaridad con los refugiados en Lesvos Grecia:
Juventud Comunista. Compañeros de la Juventud Comunista presentaron “El canto del papán”, un cortometraje que retrata la importancia biocultural de la tierra y el territorio para las comunidades totonacas, así como las problemáticas y amenazas que se presentan por la extracción de hidrocarburos. Desde la mirada del papán, un ave protector que avisa a los habitantes de la selva sobre intrusos, se narran las transformación que ha vivido la región de Papantla, Veracruz:
El Colectivo Komún Cinema realizó, del 29 de julio al 27 de septiembre del 2024, acciónes formativas compuestas por 10 talleres cortos de disciplinas diversas @ las faldas del volcán en la periferia de la capital Michoacana, intitulados “REConociendo el territorio”. Algunos de los audiovisuales resultantes se pueden encontrar aquí: https://www.komuncinema.mx/elterritorioquehabitamos/
Durante el Encuentro (Rebel y Revel) Arte, realizado en el Caracol Jacinto Canek y en el Cideci/UniTierra Chiapas, se presentó una gran diversidad de obras de artes plásticas. Aquí un registro fotográfico realizado por Radio Zapatista.
“El EZLN es el espejo que me persigue.” Eso nos dijo el artista oaxaqueño Lukas Avendaño durante el Encuentro (Rebel y Revel) Arte, realizado en el Caracol Jacinto Canek y en el Cideci/UniTierra Chiapas del 13 al 19 de abril de 2025. Pero no cualquier espejo, aclaró: el espejo humeante de Tezcatlipoca, el espejo de obsidiana que refleja tu verdadero ser, aunque no quieras verlo. Para él, como para tantas y tantos otros, el EZLN es un espejo donde ve reflejado su propio ser —en su caso, su ser indígena y su ser muxe— con dignidad; reflejo que lo impulsa a contribuir con sus performances y su vitalidad a la construcción de otra humanidad posible.
El Encuentro (Rebel y Revel) Arte fue eso: un espejo humeante que, a partir de la reflexión sobre la crisis global que atravesamos, nos interpela con la pregunta, sin duda incómoda, pero más que nunca necesaria: Y ustedes, ¿qué? Una pregunta que cobra fuerza a partir de la constatación de lo mucho que ellos y ellas, sobre todo los jóvenes y las jóvenas, hacen por enfrentar la tormenta que vivimos no sólo con fiereza y determinación, sino también con alegre rebeldía.
¿Cómo es posible que en esos espacios donde, durante una semana, se insistió por medio de todas las formas artísticas (poesía, teatro, música, danza, circo, performance, cine, artes plásticas, literatura y más) en el probable colapso de nuestro mundo ante la voracidad del capital, y en la muerte y el inconcebible sufrimiento que el proceso de dicho colapso implica e implicará para buena parte de la humanidad, lo que haya primado haya sido la alegría, la fiesta, la celebración de la vida?
Parte de la respuesta está en el contexto. Como confirma el informe del Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas, Chiapas, en la espiral de la violencia armada y criminal, Chiapas vive desde hace años una gravísima situación de violencia armada, operación impune de grupos del crimen organizado, desaparición y reclutamiento forzados, militarización, asesinato, imposición de megaproyectos, criminalización y agresiones a defensores del territorio y mucho más. En ese contexto, las comunidades indígenas y campesinas sufren un proceso de descomposición social que impulsa a los jóvenes a abandonar la tierra, muchas veces migrando al norte o uniéndose a la delincuencia.
Es en ese contexto, en el que muchos “expertos” pronosticaban el fin del zapatismo, que las y los jóvenes zapatistas se manifiestan con fuerza, creatividad y alegría, incorporando la ética de defensa y amor por la vida impulsada desde hace más de tres décadas por el zapatismo. Ahí estaban las y los milicianos con su dignidad rebelde, los jóvenes artistas protagonistas de extraordinarias piezas de teatro, los artistas plásticos, los raperos, los poetas. Una juventud muy otra, rompiendo los moldes de lo que se entiende por juventud indígena, con la vitalidad de una tradición viva, con una mirada al futuro fundamentada en la conciencia del pasado. O sea, una esperanza de vida en medio de la tormenta.
El 15 de abril, en el Caracol Jacinto Canek, una centena de jóvenes provenientes de los 12 caracoles presentaron la obra “La naturaleza se revela y se rebela”. Ataviados con bellísimos disfraces, confeccionados por ellos mismos, de una gran multitud de animales, explican cómo les afecta la destrucción del planeta y la mercantilización de la vida. Habla también el agua, fuente de vida contaminada y cada vez más escasa, y finalmente la Tierra, que sufre por la minería, la contaminación, los agroquímicos y mucho más. Es entonces que los seres de la Tierra deciden organizarse y defender la vida en colectivo. Cuando los empresarios llegan con sus portafolios, su avaricia, su maquinaria y sus obreros, los insectos primero y después todos los animales los atacan y los ahuyentan. “La vida es común, común es la vida; ahora nos toca recrear y renacer otra vida, y eso debe ser en común”, dicen.
“El común”, nos dicen por medio de las obras de teatro, las músicas, los poemas, las artes plásticas, es el único camino frente a la maquinaria de muerte de un sistema cuya voracidad no tiene límites. La práctica de “el común” en el zapatismo no es nueva. De hecho, es el fundamento de su construcción desde los tiempos de la clandestinidad. La organización y el trabajo colectivos han sido desde sus inicios la base de todo el caminar zapatista y desde luego de la construcción de la autonomía, desde el autogobierno y la justicia autónoma hasta la salud y educación autónomas, la soberanía económica, la comunicación, la agroecología y todas las formas de resistencia y rebeldía. Pero es en tiempos recientes que “el común” se plantea explícitamente como el centro no sólo de los grandes cambios internos en curso en los últimos años, sino también de la interpelación del zapatismo hacia fuera, hacia nosotras y nosotros, en el contexto de la crisis global. Sin la acción colectiva de organizaciones, agrupaciones e individuos a lo largo del planeta, tanto en el campo como en la ciudad, no habrá vida posible ante la destrucción en curso, nos dice el zapatismo una y otra vez.
Cuando el EZLN hizo explícita la noción de “el común” por primera vez en diciembre de 2023, se refería específicamente a una propuesta radical de tenencia de la tierra: la “no propiedad”. O sea, tierras recuperadas que el EZLN declaraba “en común”, tierras de nadie y de todos en las que, tras común acuerdo por parte de zapatistas y no zapatistas de la región, cualquier individuo o colectivo podría trabajar en común, beneficiándose de su producción, pero sin ser propietario de la tierra ni de todo aquello que en ella se construyera. Defender la tierra, por lo tanto, no implica el reconocimiento oficial de su propiedad por parte del Estado, sino, al contrario, la abolición del concepto mismo de propiedad y el uso común de la tierra para beneficio colectivo. Pero la propuesta del común no abarca solamente a las comunidades indígenas zapatistas y no zapatistas de Chiapas: se abre al mundo ante la urgencia de enfrentar colectivamente la crisis global. Ante eso, se invitan a individuos y colectivos de cualquier geografía a trabajar en común para aprender a labrar la tierra y adquirir conocimientos que ayuden a sobrevivir la tormenta
Las piezas de teatro y demás creaciones artísticas presentadas durante las celebraciones del 30 aniversario del levantamiento zapatista en el caracol de Dolores Hidalgo, en diciembre de 2023 y enero de 2024, elaboraron aún más la idea del común. Y en la primera sesión de los Encuentros de Resistencia y Rebeldía en diciembre de 2024 y enero de este año, la comandancia, autoridades civiles y promotoras y promotores de educación y salud compartieron el sentido y la genealogía de la idea del común, que se deriva no del marxismo ni de cualquier otra teoría de origen europeo, sino de la experiencia de los abuelos y abuelas de los pueblos originarios.
Ahora, en este Encuentro (Rebel y Revel) Arte, la noción del común se abre a toda forma de colectividad organizada y radicalmente democrática. Así, la obra de teatro “El amor en la tormenta y el día después”, creada por jóvenes de los caracoles de La Realidad, Oventic, Garrucha, Morelia, Roberto Barrios y La Unión, explora la privatización de la tierra en comunidades hermanas, no zapatistas, que conduce a su subdivisión subsecuente generación tras generación, hasta que se vuelve imposible vivir de la misma. La obra explora también la exclusión de las mujeres de la propiedad de la tierra; la descomposición social, la delincuencia, la drogadicción, el alcoholismo y la prostitución; la migración y la venta de la tierra ante las deudas. Hacia el final de la obra, una comunidad hermana busca a los zapatistas, quienes los orientan con ideas y capacitación en la construcción de la autonomía en común. Así, la propuesta de “el común” va más allá de la no propiedad de tierras recuperadas. La colectividad de lo común se extiende a todos los aspectos de la vida: la salud, la educación, la justicia, el autogobierno, la creación y reproducción de mundos por doquier que sean semillas para el florecimiento de una humanidad otra “el día después” tras el colapso de nuestra civilización.
Este esfuerzo consiste también en la compartición “en común” de conocimientos y saberes que ayuden a enfrentar la tormenta. Así, jóvenes y jóvenas zapatistas de entre 12 y 20 años de edad compartieron conocimientos heredados de sus antepasados que permiten vivir de forma autónoma sin depender de avances tecnológicos a su vez dependientes de todo un sistema que no es sustentable. Fabricación de canastos, pigmentos, adobe, ollas y platos, calidra, cuerdas, etc., todo con materiales naturales.
Por otro lado, las muchas obras presentadas por las y los artistas no zapatistas nos invitaron a reflexionar y a soñar otras posibilidades desde una pluralidad extraordinaria de perspectivas en una gran variedad de contextos y geografías. En todo eso, evidentemente, Palestina, así como las buscadoras, estuvieron siempre presentes.
El último día, el 19 de abril, en el Cideci/Universidad de la Tierra, el encuentro cerró con una mesa coordinada por el Capitán Marcos en la que participaron Los Zurdos, Payasos en Rebeldía, Stefani Weiss, Antonio Ramírez, Luis de Tavira y el Subcomandante Moisés.
Cerramos aquí con algunas de las palabras de Iván Prado de Payasos en Rebeldía, quien nos dice que es en la infancia y la juventud donde se encuentra la esperanza de un nuevo amanecer: “Los niños mantienen un lugar de espontaneidad, de creencia profunda en la capacidad de vivir nuestros sueños: la fuerza de soñar. La capacidad del ser humano de construir mundos a partir de los sueños. La inocencia, conciencia y potencia que tenemos en la infancia tiene que ver con saber qué somos y dónde estamos. Somos la semilla de ese futuro, de ese día después. Lo que hemos visto estos días es la semilla de ese arte futuro que vendrá tras el colapso. Todas las artistas que hemos participado en este encuentro estos días estamos sembrando ese mañana, porque el mañana se siembra hoy”.
Mirándonos en el espejo de obsidiana que el arte y la creatividad zapatista nos colocan frente a los ojos, partimos de este encuentro confrontados con la provocación escrita en grandes letras en el templete del Caracol Jacinto Canek: “Despierten ya, pueblos del mundo”. Y con ella, la pregunta insistente que nos plantea el espejo zapatista: Y tú, ¿qué?