justicia
Riesgo a la vida de 17 personas integrantes del Pueblo Tseltal en Agua Clara
Grupos con armas de fuego sitian a 7 menores de edad, 2 mujeres y 8 hombres.
Dos familias pertenecientes al Pueblo Tseltal, integrantes de la organización Tsijibä bij (Nuevo Camino), que forman parte del Congreso Nacional Indígena, se encuentran sitiadas por grupos con armas de fuego y vinculadas con autoridades del ejido Agua Clara, en el municipio de Salto de Agua, Chiapas, México.
El 4 de agosto de 2019, aproximadamente a las 7 de la mañana, un grupo de personas encabezadas por las autoridades ejidales, agredieron físicamente a Pedro Díaz Pérez y Sebastián Díaz Pérez habitantes de Agua Clara, quienes se refugiaron en sus domicilios con sus familias.
Posteriormente los agresores realizaron disparos de armas de fuego, lanzaron piedras a las casas de las familias, golpearon con un machete a María Guillén y amenazaron con violar a una menor de edad.
De acuerdo a testimonios, aproximadamente a las 12 del día, personas vinculadas a una organización en la región, arribaron en varios vehículos portando armas de fuego, rodearon las casas, las rociaron con gasolina y amenazaron a las 2 familias con quemarlas. En riesgo 7 menores de edad, 2 mujeres y 8 hombres.
El lunes 5 de agosto, familiares de las personas sitiadas acudieron a la Fiscalía del Ministerio Público de Salto de Agua, a poner la denuncia formal por los hechos de violencia, el Ministerio Publico solicitó que tenían que llegar las víctimas el día miércoles 7 de agosto a ratificar la denuncia, lo cual representa una omisión para proteger la vida, la seguridad e integridad personal de las familias.
Por lo anterior el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas urgimos al Estado mexicano a:
Garantizar la vida, seguridad, integridad personal y libertad de las 17 personas que se encuentran sitiadas y con amenazas en el ejido Agua Clara, en el municipio de Salto de Agua, en la región norte de Chiapas. Así como de las demás familias que integran la organización Tsijibä bij (Nuevo Camino), habitantes del Ejido Agua Clara, que pertenecen al Congreso Nacional Indígena.
Investigar de manera urgente y efectiva los hechos de violencia y sancionar a los responsables.
Cesar actos de agresiones, hostigamientos e intimidaciones a comunidades de Pueblos Originarios integrantes del CNI, respetando su derecho a la autonomía y al territorio, en Chiapas y México.
Convocatoria del CNI-CIG y el EZLN a la CAMPAÑA POR LA VIDA, LA PAZ Y LA JUSTICIA EN LA MONTAÑA DE GUERRERO.
Los pueblos, las comunidades, naciones, colectivos, barrios y tribus originarias que somos el Congreso Nacional Indígena-Concejo Indígena de Gobierno, y el Ejército Zapatista de Liberación Nacional, llamamos a tomar las acciones necesarias para desmontar la guerra de los poderosos en contra de la vida de la humanidad y el planeta entero, en particular el cerco paramilitar y la estructura que sostiene la violencia contra nuestros pueblos que, con dignidad, estamos decididos a frenar y desmontar.
Por lo que:
Considerando
Que la guerra narco paramilitar capitalista en contra de pueblos y comunidades miembros del Congreso Nacional Indígena, con la complicidad de los malos gobiernos y bandas criminales, se expande por muchas geografías de este país, pretendiendo imponer con terror el exterminio de la vida y la paz que defendemos para concretar sus violentos proyectos neoliberales.
Que continúa la impunidad ante el cobarde asesinato de nuestro hermano Samir Flores Soberanes de la comunidad indígena nahua de Amilcingo, Morelos, así como las intenciones de los dueños del dinero de hacer la criminal termoeléctrica en Huexca, Morelos.
Que el Concejo Indígena y Popular de Guerrero- Emiliano Zapata, miembros del CNI-CIG, convocan a romper el cerco narco paramilitar que organizaciones criminales imponen sobre la región de la montaña baja.
Que esta agresión permanente a nuestros compañeros está generando una crisis humanitaria ante la dificultad para ingresar alimentos y medicamentos a la región, el miedo de sembrar la tierra ante el riesgo de ser asesinados en la parcela, o el no poder tener abiertas las escuelas por temer un posible ataque a nuestras hijas e hijos.













