Palabras de Remedios, Comisión Permanente del Gobierno Común
Por Remedios
Semillero Guerra contra la Humanidad (Las poblaciones y la naturaleza bajo asedio)
24 de julio de 2026
Buenas tardes, hermanos, hermanas, hermanoas.
Es cierto, nosotros somos madres, sentimos su dolor, su rabia. Estamos con ustedes, los que han sufrido una pérdida, tanto las madres, tanto como las hermanas otroas que se han presentado.
Ustedes han luchado juntos, padre y madre. Eso lo reconocemos porque han entendido que así es la lucha entre hombre y mujer. Tenemos que remarcar esto: nuestra lucha es entre hombres, mujeres, otroas. Es cierto que somos diferentes, tenemos nuestras diferencias, y así hacemos nuestras asambleas nosotros, nosotras, nosotroas.
Y hemos discutido eso, pero eso va lento, pero sabemos que nuestro principal enemigo, pues, es el pinche sistema capitalista que nos oprime, que nos controla y nos domina en las diferentes formas, en las mil maneras, como ya lo han explicado otros hermanos, otros compañeros y compañeras.
Y cuando ya el pueblo se despierta y se levanta, pues no le queda de otra, pues usa lo más fuerte, lo criminal, porque usa lo militar. Es ahí donde utiliza a nuestros hijos, a nuestras hijas, para su policía, para su Guardia Nacional, para sus soldados. Pero ¿de dónde vino ese soldado, ese policía? Pues de una mujer pobre, de una mujer del campo o de la ciudad, pero siempre de un pueblo originario.
Es cierto que también hay soldados, hay policías, de mujeres ricas, pero esos solo están en los puestos más altos, como generales, comandantes, entre otros puestos. Ustedes ya saben, porque tienen más estudio. Nosotros no lo tenemos y nos cuesta trabajo aclarar bien las palabras, pero sí lo sabemos: que están esos hijos de las madres ricas, que solo dan órdenes, que solo entrenan a los soldados de la clase baja, o sea, de los pueblos originarios.
Y pues ellos se van a las guerras, matan niños, matan mujeres, matan hombres, o sea, a pueblos originarios también. No les importa, pues, que se van nuestros hijos, nuestras hijas. Así, de esa forma los utilizan.
Y también dicen que ellos cuidan a la nación, así lo dicen, pero no es cierto. Nosotros sabemos que no lo cuidan, porque hay tantas desapariciones, tantos secuestros, tantas violaciones, lo que ya han dicho, lo que ya han mencionado también nuestros compañeros, nuestras compañeras, nuestras compañeroas y nuestra compañera.
Ahora está el crimen organizado, que ellos mismos lo han creado. Quienes intimidan a la sociedad, quienes también reclutan a nuestros jóvenes, pues son la sociedad más vulnerable. Pues ya no es seguro que sales a la calle; eso lo saben ustedes, que son de la ciudad. Ya no es seguro que sales al súper, a la escuela; ya eso ustedes mejor lo saben y ustedes lo han dicho.
Entonces, pues ya te tratan como un… ya ni como animal, porque a un animal. Pues, a una mascota, como ustedes le llaman, pues lo cuidas, le dan su vacuna, lo protegen, pero lo educan; pero ahí ya no hay eso. O sea, ¿cómo podemos llamarle eso? Que te secuestran, que te violan, que te matan, y te van a tirar ahí. O sea, ya no eres ni siquiera como un animal. ¿Qué eres, pues? ¿A poco no es de carne y hueso? Y es otro igual de carne y hueso el que te está haciendo toda esa barbaridad, todo eso cruel, inhumano y criminal.
Por eso nosotros decimos de que, ¿hasta cuándo? ¿Hasta cuándo vamos a darnos cuenta, hermanos, hermanas, hermanoas? ¿Hasta cuándo vamos a permitir que siga todo esto? Porque realmente es un gran dolor, es un gran sufrimiento que estamos pasando.
Es por eso nosotros, nosotras, nosotroas decimos: ¿hasta cuándo? ¿O quién pensamos que va a ser el cambio?
Gracias, hermanos, hermanas.



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