Mandatos de género y extractivismos: acciones desde el ecofeminismo
Por Iracema Gavilán
Semillero Guerra contra la Humanidad (Las poblaciones y la naturaleza bajo asedio)
24 de julio de 2026
Bueno, para expresarles mi agradecimiento y la emoción y al mismo tiempo el nerviosismo que tengo de estar aquí delante de todas ustedes, quiero dar una brevísima, ahora dicen las compañeras feministas, autoetnografía situada.
Yo vine aquí como en el 2015 para el festejo del 31 de diciembre para el 2016, en ese amanecer, porque he caminado con el pueblo wixárika en la defensa Wirikuta. Desde el 2011 hice como mi primer evento como activista, digámoslo así, después empecé a caminar con ellos. Entonces, en ese año me dieron una misión imposible, que fue traer a un compañero wixárika, porque la caravana que había venido de todos los puntos de la república, llegó a México, estuvo tres días y vinieron para la Candelaria y luego bajaron acá.
Entonces, el compañero autoridad recién nombrado, Miguel Vázquez, que en paz descanse, que fue asesinado, perdió el avión y tuve que traerlo en mi automóvil, manejando yo solita, y llegamos aquí con toda la energía y toda la fuerza que eso supuso. Estuve, digamos, tras bambalinas, detrás de cámaras, por decirlo así, y es la primera vez que voy a colocarme por delante de ustedes, y lo hago con toda la humildad, con el esfuerzo también de pretender explicarles y desde la experiencia vivida, y tal vez que mi experiencia sea la experiencia de otras mujeres que también han experimentado algunas de las cosas que voy a tratar aquí.
Esta presentación tiene varias advertencias, varios warnings, dicen ahora, ¿no?
La primera es como cuando tu madre, tu pareja o tu hermana te dice: “eh, vato, tenemos que hablar”, y te pone nervioso, ¿no? Hay que mirarnos en el espejo, un poquito.
La segunda advertencia que hago es que lo que aquí diré será bajo mi propio riesgo y bajo mis propios ovarios. Tengo una provocación inicial. Primero, decirles que los mandatos de género y los extractivismos están profunda e históricamente ligados a través del modelo colonial y capitalista que mercantiliza y explota a la naturaleza, tanto como a las mujeres. Lo cual se traduce en lo que ya varios de los que me antecedieron han hablado: desigualdades, violencia de distintos tipos hacia las mujeres, entre quienes están las abuelas, las adolescentes y las niñas.
Pero para explicar con mayor claridad, irnos despacio y también por partes, desmenuzando para que tengamos claridad. Tengo algunas preguntas que usaré como brújula para guiarme en esta aventura en la que yo solita me metí, como en ese viaje que hice, para que podamos reflexionar críticamente desde lugares diversos, pero tal vez a través de las vivencias comunes.
La primera pregunta con la que voy a desarrollar esto es: ¿Qué son los extractivismos del siglo XXI, a qué le llamamos extractivismo, cómo son ahora y por qué el siglo XXI? Es decir, el tiempo que ahorita estamos viviendo, pero que nuestros hijos están viviendo, pero que vivirán nuestros nietos, nuestros bisnietos y nuestros tataranietos, como ya bien se mencionaba.
La segunda: ¿Qué es y cómo nos afectaría entonces el patriarcado y los mandatos de género en contextos de extractivismo, y en plural, extractivismos?
Ahora, la tercera: ¿Cómo entonces podemos identificar que se manifiesta la guerra contra las mujeres y la naturaleza?
Y para dar respuesta también a la interrogante de este semillero, es que si nos resignamos o resistimos, y que no todo se trata de desesperanza, les voy a contar de algunas acciones donde mujeres hemos participado en la defensa del territorio. Esto es muy específico, en concreto sobre contextos de extractivismo. Sé que hablarán de que las cosignas, las pintas, los monumentos, que si sí, que si no, que hay que hacer. Esto es como muy específico. Después podemos platicar o después podemos también intercambiar trabajos, etcétera.
La primera parte, a qué le llamamos los extractivismos de nuestro tiempo, de nuestro tiempo presente y del tiempo venidero, que a ver si nos alcanza pues vivir.
Poseen ciertas características que los distinguen de los métodos convencionales. No es lo mismo hablar del principio de los noventas o de antes de los noventas, que hablar justamente de las actividades que se desarrollan en este año. Hablamos en principio de un modelo extractivo. ¿Qué es eso? Es un modelo que se basa en el relato del desarrollo, que como bien han explicado varios, se fundamenta en el ideal de modernidad y en un modo de vida que se basa en la acumulación de la riqueza y en un modo de bienestar. En el avance tecnológico también, que es propio no sólo de las grandes ciudades, ahora lo pienso y veo las comunidades del altiplano Wirikuta, el desierto, las selvas, también de los espacios rurales. Ya todos estamos hiperconectados.
Este modelo consta también de una forma de explotación, se dice intensiva. O sea, rápido, a gran volumen, como también lo acaba de explicar el compañero, y que se desenvuelve particularmente en territorios indígenas, afrodescendientes y campesinos.
Otra característica también se refuerza con el libre mercado, ahora con los acuerdos de integración económica, se promueve la privatización, la degradación, la extinción de ecosistemas muy acelerado, algunos aquí hablaron de la sexta extinción y de cómo esta práctica también se sostiene con un principio que nació desde el sedentarismo, la era del metal y el patriarcado, que es la violencia y la guerra.
En la definición más básica, porque también esto estaba acá, aunque revisé la presentación varias veces, dije, a ver, pienso en las compañeras de atrás, como también los compañeros que escuchan desde lugares remotos o que están en los caracoles escuchándonos, cómo explicarles esto.
En su definición más básica, esto es la explotación. El extractivismo es la explotación de grandes cantidades de bienes que se encuentran en el suelo y en el subsuelo, ya sean minerales, petróleo o gas, tradicionalmente eso, hidrocarburos que se les llama. Pero que estos no se procesan, no se transforman aquí, no se trabajan aquí, se envían casi en crudo, digamos, a los mercados del norte, para que se procesen allá, se transformen, pasen por las fábricas y las industrias, luego se comercian y luego se consumen. O en el peor de los casos, se almacenen en bodegas o en otros los casos, también se cuelguen en las orejas, se coloquen como anillos y adornos del cuerpo, el oro se utiliza mayormente para eso.
También otra característica, que hay ahora: mezclas de sustancias químicas, o sea, líquidos que son venenosos, tóxicos, como tu ex, que avanzan con la ingeniería y con la robótica. Ahora se permite explotar terrenos, como dije, más amplios, montañas completas, océanos, mucho más extensos y más profundos, en menor tiempo. De ahí que se use la palabra “mega”, megaminería, megaproyecto, megaindustria o megaemprendimiento. O sea, una época donde veremos el gigantismo como un ideal de destrucción.
En las distintas fases ahora de este mega extractivismo, que son:
Prospección, cuando apenas estás viendo si hay una monografía, algún dato que te diga que por ahí puede haber mineral, y esto lo proporciona el gobierno.
Exploración, cuando van al terreno y no solamente ir a sacar muestras, sino irse a meter a las comunidades a ver qué estado de cosas hay, a ver si hay unidad o si se puede comprar al comisariado, eso también está dentro de la exploración.
De la explotación, ya cuando propiamente se mete la maquinaria y se empiezan a usar explosivos para destruir los cerros o hacer perforaciones profundas, así como el posterior, que sería la integración a estas, digamos, rutas de comercio, donde lo compran, donde lo usan, etcétera.
En todo este camino se invierten otras grandes cantidades de otros insumos. Por ejemplo, lo que ya decía aquí el compañero, capital financiero, o sea, dinero que no vemos en papel o moneda, que también es algo irreal, es ficticio, no sabemos si eso existe, son puros números.
Maquinaria, pero maquinaria, por ejemplo, no solamente los bulldozers, que son estas grandes máquinas con las que se acarrea material, sino otro tipo de monstruos automotrices que se llaman yukles o dumpers, que son capaces de cargar hasta 400 toneladas de roca.
También energía, entre esos, petróleo, diésel, electricidad, por supuesto explosivos, pero además bienes naturales, lo que se ha mencionado: agua, madera, tierra. Y los bienes humanos, y que parece importante que lo tenemos que mencionar, no solamente la fuerza de trabajo, es el espíritu, es la vida, es la dignidad, cuando se dejan comprar por estos grandes corporativos.
Algunos datos, nomás brevemente, porque pongo algunos ejemplos también para que nos ilustremos. 0.3 gramos que se encuentren en una montaña, se considera que puede ser una mina redituable. Una onza de oro, o sea, una moneda, equivale a 10 camiones de material que se trituran para colocarse en unas grandes pozas, que se llaman albercas de lexiviación.
¿Qué es la lexiviación? Es una sopa, una sopa que lleva agua, agua dulce, pero que utiliza, como decía, estos líquidos tóxicos o venenos, como el cianuro, de sodio o potasio, que como están en campo abierto, tienen una reacción con el oxígeno presente, por eso se hacen así, a cielo abierto.
Y otro dato para ilustrar, porque también es importante hablar como del tema del agua. Por ejemplo, para extraer el oro, la plata y el cobre, que se utiliza esta sopa, se utiliza el agua de 200 familias que usan más o menos al día, que es unas 35, 50 viviendas. Vi el dato, más o menos en Chiapas, casi todos los asentamientos catalogados rurales tienen este número de casitas. Algunas, por ejemplo, que tal vez conozcan, San José el Recreo Las Margaritas, La Pimienta en Simojovel, Plan de Ayala en Ococingo o San Antonio en Palenque. O sea, extraer esa onza de plata o de cobre, llevaría a usar el agua que consumirían estas comunidades.
También mencionarles que, para que sepan, unas 417 empresas en México, obtienen 436 millones de metros cúbicos al año, o sea, la equivalencia a el tamaño de ciudades medias como Granada o Cartagena o Valledo en España, Friburgo o Magdeburgo en Alemania, L’ille, Trieste en Francia, Esmeraldas en Ecuador, Puno en Perú o el agua de Gaza, Palestina. Esta es la equivalencia que encontré.
Además de estos requerimientos que se exigen, también las corporaciones mineras utilizan o fabrican, manufacturan saberes expertos, como la logística, el derecho, comercio internacional, manejo de las bolsas de valores, de seguros, de hipotecas, el crédito, los fondos de pensiones, temas que ya se han hablado aquí también. Pero que con estas inteligencias se construye el modus operandi que trabajan en las comunidades para movilizar el saqueo, el despojo a través de lo que ya existe, es decir, el clientelismo, la división social, las fuerzas de choque o los cuerpos de seguridad del Estado.
Por eso se dice que vivimos en una guerra de baja intensidad, pero de baja ya no tiene nada, o sea, es una guerra abierta y frontal contra los pueblos. Aquí tenemos el ejemplo en Soconusco, Chiapas, donde ha habido asesinatos, Mazapil, Zacatecas, donde evidentemente las empresas mineras reconocieron que el crimen organizado trabaja para ellos, así como también lo que vemos en violencia en Ostula y en Aquila, en Michoacán, o lo que estamos ahora anotando en Chilapa y en Carrizalillo, en la Sierra de Guerrero, no es cosa menor.
Sin embargo, para los tiempos que vivimos, nuestros territorios, nuestras vidas, nuestros cuerpos están amenazados por otro tipo —y ahí voy escalando— de mega extractivismos. Ya no solamente es el minero, sino también el forestal, el pesquero, el agroindustrial, que se asocian a megaproyectos de infraestructura.
Entonces, me detengo un poquito para hablarles de lo que pasa en el altiplano Wirikuta, en el territorio sagrado, donde hemos identificado concesiones para la exploración y explotación de litio en salares, donde las familias y comunidades algunas han sido presionadas para recibir dinero, para abandonar sus casas, y de cómo también la megagranja San Juan, con sus tres plantas, aprisiona y explota cerdos y gallinas. También los megainvernaderos de tomate, que en conjunto estas agroindustrias alimentan a Estados Unidos, Japón, China, Emiratos Árabes y Kuwait. Entonces, podrán imaginar que durante la pandemia, cuando hubo todo este cerco económico, adivinen quién estuvo proveyendo de alimentos.
En cuanto a la minería activa, o sea, lo que está operando en el desierto de Wirikuta, de oro, cobre, plata y particularmente de antimonio, la Sierra 14, debo decirles que se trabaja bajo cadenas de explotación, donde los trabajadores todavía van y sacan pues tradicionalmente con su lámpara y su pica y cargan en su costal la roca rica en antimonio. Sin embargo, esta dinámica ha estado presente y abasteciendo a Estados Unidos para la manufacturación de armamento desde la Segunda Guerra Mundial.
Yo he advertido que todas estas son las cabezas del monstruo capitalista que se personifica en el patriarcado, pero que lo encarnan políticos y empresarios potosinos, que buscan perpetuarse en el poder y enriquecerse, pues estos negocios pasan de generación en generación. Ya sabemos que así se genera la riqueza, no es por los méritos y los esfuerzos. Pasa a través del abuelo, el padre, el hijo, el yerno, pero ahora también la cuota de género pues coloca a las mujeres, ya no solamente los hombres, sino también las hijas, las esposas, que en esto de la “masculinización” del poder, digamos político y económico, está presente. Díganme ustedes si no, este discurso y de la agenda de género está presente y es parte de la agenda o de proyecto neoliberal.
También debo aprovechar, ahorita que estoy hablando de Wirikuta, para decirles que no solamente se ha mercantilizado los bienes presentes en el suelo y el subsuelo, sino también que los símbolos —el venado, el peyote, la pluma, el águila real—, y que también la imagen, la fuerza, la presencia del pueblo wixárika ha sido capitalizada. Este acercamiento de la 4T, con la intención supuestamente de resarcir injusticias históricas. Por ejemplo, ahí tenemos el plan de justicia wixárika Náayeri, O’dam y Mexikan, del 2023, junto con el decreto para la protección de los lugares sagrados del 2023, o sea, mismo año, y recientemente la inscripción de Wirikuta como sitio sagrado patrimonio mundial de la humanidad en la UNESCO, el año pasado.
Pero este año se emitió la sentencia del juicio de amparo que iniciaron las comunidades wixáritari, sobre todo tuapurie, y no fue a favor del pueblo wixárika después de 15 años de lucha. O sea, qué quiere decir.
Primero, que no hay voluntad política, no es concreto, ni ha sido contundente la solución ni la cancelación de todos estos megaproyectos, nada los cancela. ¿Por qué? Porque hay patrones patriarcales que el Estado continúa trabajando con sus propios pueblos para tutelar, para paternizar el desarrollo territorial de estos pueblos.
Pues ahí viene la consulta nacional de la nueva ley general de derechos de los pueblos indígenas y afromexicanos. Afortunadamente los compañeros wixáritari respondieron que no van a asistir a estas consultas porque no se están desarrollando conforme a sus formas y a sus tiempos, cosa que aplaudo.
También nos encontramos al frente de lo que ya han hablado, la transición energética, que no es otra cosa que una nueva fase o rostro del capitalismo verde, un nuevo nombre para designar lo que ya pueblos en América Latina están denunciando como neocolonialismo verde energético.
Y estas nuevas modalidades —ahí va otro concepto, otra forma de decir— aparecen aquí en estos neoextractivismos lo que se les llama “extractivismos no convencionales” o “extractivismos extremos”. ¿Qué quiere decir? Usan tecnología y métodos extremos, o sea, que antes no se consideraba ni técnica ni económicamente realizables, o porque estaban muy lejos, o porque estaban muy profundos, porque era necesario invertir mucho capital, mucho financiamiento transnacional. Y eso con la intención, por supuesto, sí, de ejercer el poder y el dominio sobre nuevas áreas geológicas, profundas o hasta ahora alcanzables, o ya no son inalcanzables.
Entre las feroces tecnologías o estos extremos, se encuentran lo que ya conocemos y hemos escuchado como fractura hidráulica o fracking, ya se ha mencionado en este semillero. Son métodos que se utilizan para perforar el subsuelo, minarlo con explosivos para llegar al gas que se llama shale, o el petróleo de lutitas. El petróleo que se encuentra a estas profundidades, con esa mecánica es más espeso, como una crema chantilly, creo que eso lo conocen todos, como un lodo más espeso. Y las lutitas son rocas muy finas, son sedimentos, como el limo, como la arcilla con la que se hace el lodo en los cauces de los arroyos. Y así hay este tipo de emprendimientos que se realizan por fuera de las costas, o sea, en el mar abierto, que también se le conoce como offshore.
Les cuento esto porque tal vez llegan y nos hablan con esos nombres y llegan a las comunidades y suena chingón: “van a traer algo así, y mi pueblo, mi comunidad va a traer algo que suena pues grande, importante”, ¿verdad? Pero tenemos que saber de qué se tratan esas palabras. Entonces, aquí también hago la precisión de que se trata de lo que se nombra como minería submarina, que se enfoca en la extracción de cobalto, de níquel, de cobre en los fondos marinos. Algo que se conoce como los abismos, que son lugares valiosos para múltiples especies y para que se origine la vida.
Con este tipo de minería submarina se espera que lo que se llaman vehículos no tripulados, o sea, estas máquinas robóticas, bajen y recolecten muestras a los 5 mil o 6 mil metros de profundidad. Trump apoya la extracción de este tipo de minerales porque ya dio permiso para que esta minería se realice tanto en aguas nacionales como internacionales.
No por nada le quiso cambiar el nombre al Golfo de México. ¿Y por qué? Porque le quiere ganar la carrera a China para controlar los suministros que se requieren para fabricar los paneles solares y las baterías.
Bueno, pero entonces, ¿qué pasa con el relato este? Pues sí, que se fabriquen los paneles solares y las turbinas eólicas, porque necesitamos también carros eléctricos, las bicis eléctricas, los taxis eléctricos, los monopatines, todo lo que ya está en funcionamiento en las grandes ciudades como México, ¿no? Pero entonces, ¿qué onda con el relato verde, con lo sustentable, con las energías limpias?
Y pongo otra vez de nueva cuenta, ejemplo, lo que identifiqué en la ruta histórico-cultural del pueblo wixárika. Sintéticamente: seis megaproyectos solares que funcionan con capital conjuntamente de España, de Japón y de Emiratos Árabes. Hay cuatro megaproyectos eólicos que ocupan 30 mil hectáreas que pertenecen a la italiana Enel Green.
Todo esto que produce energía mecánica con el movimiento de… baja a las subestaciones, se transforma y lo suben al cableado de las subestaciones y de la CFE para llegar a lugares distantes. Pero ojo aquí. El cableado llega, por ejemplo, al norte en Matamoros, al este en la zona industrial de Matehuala y al oeste va a las minas de Fresnillo, Pélez en Zacatecas y hacia el sur en Charcas y a la zona industrial de la capital Potosina, donde está la BMW.
Pero estos megaproyectos verdes no alimentan lo que nosotros decimos, pues, los ejidos. Nadie conecta su tractor a una fuente de estas eléctricas, la telesecundaria, el hospital, las carreteras, ninguno de estos equipamientos se abastece con este tipo de electricidad. Ya no quiero hablarles de lo que encontré en las comunidades sobre lo que dejan estas empresas y ganan mucho dinero a partir de este tipo de megaproyectos deforestando el desierto.
Entonces, como algunos ejemplos también breves sobre qué son y cómo, dónde están estos extractivismos de alta mar u offshore a gran escala, que conllevan este relato de la energía verde, el hidrógeno verde, que el biogás, que los energéticos, que el fracking.
Bueno, brevemente trabajo con uno, la nueva ruta de la seda china. Tiene, pues, dos objetivos, una terrestre y una marítima. En América Latina ya han firmado como convenios con este gran proyecto que intenta conectar cuatro continentes hacia Europa, África y América. Por ejemplo, está Cuba, Ecuador, Antigua, Barbuda, Trinidad y Tobago, Panamá, Jamaica, Perú, Argentina, Nicaragua, Honduras y Colombia. Y en África también están desarrollando ciertos proyectos, han construido la primera gigafábrica de baterías de litio en Morocco. Acuérdense que aquí hay una intentona por parte de Tesla en Monterrey de una gigafábrica para las baterías de litio.
Y también en la región amazónica hay una cosa que están construyendo, considerada el primer hub de conexión Sudamérica-Asia. ¿Qué es un hub? Es como cuando ustedes toman ese multicontacto donde le ponen el enchufe del radio, de la tele, del celular, del ventilador. Entonces, un hub en el territorio es un lugar clave que estaría conectando, por ejemplo, vías de ferrocarril, autopistas, aeropuertos, puertos, etcétera.
¿Pero para qué? Para sacar la soja, los minerales, algunos productos también de minerales e hidrocarburos que se pretenden mover.
En cuanto a minería, pues China está presente, sobre todo en Ecuador, en territorio Shuar y Ashaninka, pero también invirtiendo obviamente en el litio, en Bolivia, en Chile y en Argentina.
También hay una ruta de la seda digital que se pretende introducir submarinamente, pues ya está, ya metieron una red submarina que va de océano a océano, del Pacífico al Atlántico, también para conectar diferentes continentes, pero que opera a través de la red 5G tan temida. Ya está presente en Brasil, Chile y Perú.
Me detengo también un poquito aquí para advertir sobre lo que concierne a esta alta tecnificación, todo lo que implica con las telecomunicaciones y esto que hablamos de nuevos conceptos de tecnología, de alta gama. Que es una competencia geopolítica entre Estados Unidos y China, que se trata de inversión extrema. Usted preguntaba, ¿qué es ese dinero? Yo tampoco lo sé, nunca he tenido tanto dinero, pero son cifras de 12 ceros y que habla del desarrollo de supercomputo, computadoras que ya tienen, dicen, la inteligencia integrada con chips.
Y estamos hablando de corporativos gringos como OpenAI, los más jóvenes saben de qué hablo y profesores también, Microsoft, Google, Antropic, que están dominando la creación de centros de datos. Es decir, campamentos ocupados por solo máquinas que están trabajando mucha información por segundo, para que ustedes hagan su foto Polaroid o su foto al estilo que decían… cómo dicen estos cómics asiáticos… o qué más se les ocurre, ponerse una selfie con una cierta característica, etcétera. Lo decía el compañero Gilberto López de Rivas, de la generación selfie que ahora trabaja con esto. Ya todos queremos usar la IA, hasta para tener terapias y conversaciones que no podemos tener con las personas reales.
Estamos hablando también entonces del control y diseño de los chips. Pues los chips son todo lo que traen nuestros teléfonos, nuestras computadoras, estas cosas que les llaman Alexa, y con las que hablan, con las que se enojan y también los relojes inteligentes.
Y bueno, surgen otro tipo de empresas que aquí también son diferentes a las pequeñas empresas que se conocen como pymes o las cooperativas y que son empresas que se les llaman también startups. ¿Qué es una startup? Una startup es aquella empresa que nace en el momento de la circunstancia como de emprendimiento —porque esa palabra también es un concepto del capitalismo neoliberal— que aprovecha la ocasión… porque es también como esta palabra que choca de la resiliencia, que te tienes que aguantar los guamazos mientras se están bombardeando por allá y los alimentos están contaminados y hay diarrea explosiva, aguanta, ¿no? Entonces, una startup desarrolla componentes, todas las partes, monitores, los lentes ópticos, todo lo que lleva el contorno celular, todos los componentes internos de las computadoras, de los celulares, de todos estos gadgets que dicen ahora, los aparatos que usamos. Pero también para la movilidad eléctrica, desde el monopatín hasta pues el BYD, que es el modelo de ensueño, el Olin, ¿no? ¿Cómo se llama el carrito? Este, que se va a mover eléctricamente, ¿no?
Se ocupa para la transición energética y se ocupan todos estos materiales esenciales que ya se han hablado: litio, cobre, cobalto, níquel y tierras raras. Tampoco es cosa menor, ya está ocurriendo, ¿no? Entonces, como vemos, el tiempo que nos toca vivir y los tiempos venideros, hasta donde nos alcance la vida, ¿qué veremos? Porque mi generación, yo no soy nativa tecnológica, si no vengo de esa generación, que pues a lo mejor por ahí de los noventas, en la prepa, no teníamos celular ni computadora, entonces hemos venido transitando y conociendo y también nos equivocamos. Para usar como este tipo de aparatos. O sea, aún no la sabemos.
Pero ¿qué quiero decir? Que los más jóvenes ya son nativos digitales y entienden bien y están súper enganchados a todas estas tecnologías y a todos estos aparatos. Yo les digo a mis estudiantes que si seguramente les quito el celular, es como cuando les amputas un ojo o un pie y entran, como dicen, en un cuadro de depresión y de pánico, en efecto.
Pero además, digamos que estas infraestructuras físicas extremas, como esto que ya estamos hablando, que hemos descrito, piensan, conciben que nuestro planeta, que la Madre Tierra, es infinita, que nunca se va a acabar y que ahí está para proveernos, para darnos. Que todo el tiempo la podemos estar expoliando, minando, explotando. Que las fronteras no tienen límites, ni para el espacio, porque los ricos ya están haciendo viajes para pasear y para refugiarse en el momento posapocalíptico, no sabemos si eso funcione o no, y también en el fondo marino, porque ya se exploran aguas ultraprofundas, por ejemplo, en Tierra de Fuego Argentina
¿Qué son estas aguas ultraprofundas? Esto que yo les decía, los abismos. Así se le conoce al fondo, fondo, fondo marino, donde ya no llega el oxígeno y donde no hay luz. Donde existen algunos seres vivientes que han evolucionado para no tener ojos, tal vez no para que no les llegue la luz, yo lo vería, porque se hicieron muchas metáforas y memes con el amigo pez, el pez abisal, tal vez para que no vea lo que va a venir, lo que está pasando.
Nuestro hermano pez abisal, mal apodado pez diablo negro, se autosacrificó el 26 de enero de 2025 y apareció en las costas españolas, en Tenerife, para darnos un mensaje que aún nos hemos negado a escuchar y entender.
Segunda parte
Espero ser más breve para que me alcance el tiempo. Y aquí viene la advertencia. Tenemos que hablar y vámonos recio.
Bueno, hay una compañera, la Lorena Carnal, maya de Guatemala, que dice que hay un orden patriarcal, fundacional de la condición humana. O sea, que esto existe en la vida. Pero ella dice que este sistema que se ha moldeado tiene dos caras o dos momentos.
Uno, el que ya preexiste a la llegada de los españoles y que está presente en nuestras comunidades y en nuestros pueblos. Es como cuando vemos los matrimonios de las niñas, o cuando vemos la mutilación genital, o cuando vemos ciertos lugares donde los compañeros nos quieren encasillar.
Entonces es un sistema que reúne todas las opresiones y todas las explotaciones y todas las violencias y discriminaciones, no solamente hacia las mujeres, sino a la humanidad completa. No estamos exentas. Ni las otras, ni los otros, ni las otroas. Aquí vamos a hablar de frente. Y yo agregaría, entonces, también todas las otras formas de vida, como ustedes le quieran llamar: naturaleza, ecosistemas, biodiversidad, biomas, ecoregiones. A todos nos alcanza.
Entonces, ¿cómo opera este sistema patriarcal y cómo se fusionan, el preexistente a la colonia y el que trajo el sistema colonial y la conquista. Pues porque se fusionan y reproducen y perpetúan la violencia hacia las mujeres indígenas y afrodescendientes. No solamente con violencias concretas, físicas, sobre nuestros cuerpos, sino también de tipo simbólico, como te hablan, como te nombran, también psicológicas, metiéndote unas ideas o imponiéndote como sus verdades. Y también económicas, cuando no quieren ni dar ni la pensión ni para el gasto y quieren que con 200 pesos coma a la criatura y además la mujer se ponga las uñas. Sino que el colonialismo viene a reforzar el lugar que tradicionalmente se nos ha colocado como el espacio privado o doméstico. Porque allí, como dicen, calladita te ves más bonita, ¿no? Y además dotándonos del único poder posible que podemos tener. Que sería la de la reproducción, tener hijos, tener hijos y tener hijos.
Dicen ahora las mujeres más jóvenes, que también ya se dan cuenta y tienen esta conciencia, que tal vez nuestras abuelas duraron años de matrimonio, dicen que bodas de plata, bodas de oro, porque nunca se quejaron, porque siempre fueron negadas y nunca le pudieron levantar la voz al abuelo. Digo, lo comento nomás aquí entre nosotras.
Entonces, esta misma ideología y sistema que prevalece sobre las mujeres también se va sobre la naturaleza. Porque la domina, la explota, la feminiza. Esto que yo les digo de pensar que el planeta está para darnos recursos indefinidamente de manera abnegada y que no va a pasar que llegue un límite con los recursos.
Y además también hay una construcción cultural de jerarquías, la pirámide que ya nos decían. Dónde se colocan dualidades, por ejemplo, la modernidad de lo salvaje. Decir: la cultura por encima de la naturaleza, la mente y corazón, el pensamiento, que intelectual, que la inteligencia, la razón por sobre el corazón. Y que aquí, acuérdense, cuando nos dicen: tú no puedes participar porque eres muy sentimental. Y entonces eso te desborda y aquí necesitamos masculinidad y hay que ser bien machos y fuertes… La dualidad hombre-mujer. Dotando la idea de masculinidad con inteligencia, con fuerza, y con el espacio público y político. Y la mujer en cambio, que sólo va a tener hijos para cocinar, atender al hombre. Y que tiene que atender sus ciclos, los ciclos vitales de la reproducción de la vida. Y además confinándola al espacio privado y que dicen apolítico.
Bueno, del patriarcado deriva la violencia patriarcal, o sea, la manera, las formas en cómo se controlan, cómo se quieren controlar a las compañeras, a las esposas, a las novias. Pero también, como dije, a la naturaleza. A las diferencias o disidencias, o sea, las personas que se rebelan para no caer en este dualismo hombre-mujer, que también esa es otra de las luchas.
La violencia patriarcal está presente en todos los ámbitos y espacios de la vida social. Nos ordena, nos norma, nos está ordenando. La iglesia, la escuela, el barrio, la calle, el mercado, la academia, pero también —y aquí espero incomodar a los que están presentes y ausentes— los colectivos, las organizaciones, la comunidad, el ejido, la familia, el noviazgo, el matrimonio. La mayoría de las veces está encarnada por hombres, pero lamentablemente también por mujeres que son atravesadas por esta idea de la masculinización y el patriarcado heterosexual. Pienso, por ejemplo, para las generaciones de antes que vivieron esta oleada neoliberal, “la mujer de hierro”, la Margaret Thatcher, que corporaliza a la mujer neoliberal, va así de ruda.
Para mejor idea de lo que hablo, de lo que tenemos interiorizado, porque seguramente también todos hemos sido parte, no solo víctimas, sino también actuantes, ejecutores de estas violencias, como cuando decimos, vamos a conquistar la montaña, así como conquistamos a la morra, a la muchacha, vamos a penetrar la selva. La mujer fue creada para satisfacer al hombre, las mujeres a la cocina, ¿no? Y los hombres, pues, a la calle. La madre tierra para proveernos, como dije, abnegadamente.
Pero ¿como se manifiesta la violencia patriarcal en los contextos de extractivismo?
Y aquí empiezo a conectar con el tema que venía yo explicando. Pues a través de reforzar estos mandatos de género masculino, que operan desde esto que hablamos, de que los hombres se tienen que ir a trabajar a las minas y las mujeres hacerse cargo mayoritariamente del trabajo de cuidados.
Pero yo les quiero decir también que lo que aquí les cuento no puede ser como una receta para todas de igual manera. Porque no es lo mismo vivir junto a un salar que vivir en la selva, que vivir en una favela, que vivir en un barrio en París, que vivir en Chilangolandia, en Ecatepec, por ejemplo, ¿no? Sino que todas estas diferencias, geografías y edad, religión, tu misma familia y todos los valores que se construyen alrededor de ti, pues van a determinar ya sea las opresiones o los privilegios. Entonces hay que distinguir de maneras diferentes.
Entonces, en contextos de extractivismo operan estas economías de enclave, donde mayoritariamente vienen hombres de otros lugares a trabajar, ¿y qué pasa? El resultado es del incremento de alcoholismo, de tratas, de violaciones, de, por un lado, directamente hacia las mujeres y en general hacia los cuerpos, a través de, por ejemplo, las enfermedades que se producen. Ahorita voy a hablar de eso.
Violencia institucional, sí, porque entonces si queremos denunciar el maltrato o que el patrón ya nos está violentando, nos está acosando, o hay violencia doméstica, pues ni el juez, ni la iglesia, hasta luego la familia duda de que esto sea, pues, real. También una violencia institucional, que también lo tengo que mencionar, pues la estructura propia de los ejidos de que las mujeres no tienen estos derechos agrarios reconocidos.
En términos de seguridad, pues toda esta criminalización, persecución, encarcelamiento que han vivido no solamente las mujeres defensoras del territorio, sino en general personas dedicadas a la defensa de derechos humanos. Por ejemplo, en esto que va de la 4T, 185 agresiones contra personas defensoras fueron registradas entre el 2020 y el 2025.
Y en términos de salud, aquí me interesa detener un poquito. O sea, cuando se implementa una megamina. Esto del fracking que ya se está llevando a cabo en Papantla, cuando hay una construcción de una represa o de una autopista, etc. Hay impactos directos al cuerpo de las mujeres, no solamente hablamos de cánceres. Lo he constatado siendo testiga de varios procesos, por ejemplo, en San Luis Potosí, en el tiradero tóxico La Pedrera, donde hubo casos de hidrocefalia en niños. Es decir, un cerebro, una cabeza que no se desarrolla, sino que hay un pequeño músculo ahí que no alcanzó a ser cerebro, pero que tiene agua.
Abortos, deformaciones, anomalías congénitas —o sea, congénito quiere decir que viene desde el mismo útero, matriz—. Porque si la madre está intoxicada con estos venenos, sean pesticidas, metales pesados, aguas contaminadas, hay una potencialidad a que heredemos enfermedad. Infancias y mujeres de la tercera edad están expuestas a la bioacumulación de todos estos tóxicos y que se reposan en la sangre y en la orina. Se manifiestan en los cambios de nuestra luna, nuestros sangrados, hay alteraciones hormonales, hay alteraciones de la tiroides, caída de cabello y cambios drásticos en la concepción, o sea, cuando queremos o no tener hijos, y en la gestación, que es esto que explicaba, en la formación de los fetos en la matriz.
Estos son, digamos, los impactos directos en los contextos de extractivismo, pero también quiero hablar que hay otros impactos que, hablando de esto de la transición energética y del cambio climático, también alteran. Por ejemplo, las mujeres que tradicionalmente han sido inhabilitadas para moverse solas o que tienen algún problema de discapacidad o que no saben andar solas, que nunca las dejaron salir, tienen mayor riesgo de mortalidad en un suceso, por ejemplo, de un terremoto, de reventamiento de una represa de minas o de una dispersión de agroquímicos por vía aérea. Acuérdense que ahora avionetas y drones nos fumigan.
Desplazamiento forzado, casi el 80% de mujeres son obligadas a dejar sus casas, perdiendo autonomía y perdiendo seguridad. Se les recarga la mano en esta tarea de los cuidados. Tienen que caminar largas rutas para encontrar agua potable. Abandonan la escuela y así perpetuando también la marginación y la pobreza.
Son tratadas como botín de guerra, a veces para negociar o mal negociar. Dicen a veces los compañeros, pues porque le quiero dar un buen estado de vida a mi familia, pero en realidad terminan en el chupe.
Ejemplos claros también, pues han pasado, por ejemplo, en Sonora, cuando hubo este derrame de la mina Buenavista, donde pues las mujeres tuvieron que talacharle para conseguir el agua limpia. En Soconusco, Chiapas, las mujeres se rebelaron también para confrontar a sus maridos y buscar formas de organización propia, porque vieron las pérdidas de bosques, una vez que estaban entrando pues estos consorcios mineros.
Entonces, vale la pena preguntarnos, no solamente cada quien en su geografía, en su contexto, en su edad, en su realidad, cómo nos dañan estos extractivismos, sino también cómo hacemos estos registros, cómo le compartimos a otras compañeras, compañeros, lo que está pasando en nuestros territorios.
Pero aún más desafiante me parece hacer esta crítica frontal de cómo despatriarcalizar nuestros colectivos. Y como digo, pues también algunas de las cosas que han incomodado y como digo, espero no aquí señalar a nadie en específico, pero todo lo que se dirá será mera coincidencia, porque dentro de las organizaciones y colectivos hay compas que les encanta el micrófono y figurar. Están por ejemplo los machos alfas o los activistars que se creen bohemios, poetas y locos, que se creen los Bukowskis, que acaparan la palabra y les hacen mansplaining a las compañeras. En castellano, macho explicación: que tú quieres hablar de lo que aprendiste o lo que entiendes de lo que tú vives y te interrumpen cada rato, con la intención de que además en su onda machista, ellos por ser hombres saben mejor que tú. Y entonces vienen a alardear sus saberes, pero a denostar lo que tú ya sabes, pero que ellos te están explicando. Me pasó, me ha pasado. Porque pues así como me ven, también planché pantalones y también en contextos de las danzas en territorio sagrado, también ha habido hombres que me dan la espalda y quieren explicar la investigación que yo he hecho sobre Wirikuta. También ha habido compañeros en los colectivos del camino de Wirikuta que solamente han querido figurar en los medios, desde el año 2011 hasta el presente. Ahí aparecen por ahí unos en la Jornada del campo.
En este mismo contexto de luchas del altiplano Wirikuta, soy testigo de cómo hombres que se hacen ejidatarios, que también, pues sí, la ceremonia del híkuri y el fuego y el diálogo, se aprovechan de las más incautas y jóvenes que llegamos como con toda la energía de colaborar en la defensa del territorio y les gritonean, las denostan, las rebajan y las han hecho llorar.
Pero tampoco se salvan los colectivos, pero tampoco se salva la academia. Y tampoco la academia ni de Buenos Aires, ni de París, ni de Colombia. ¿A poco no les ha pasado que se roban su teoría, su concepto, su investigación, su bordado, su diseño, su poesía, tu rola. Por eso, compañeras, les deseo que nunca se les atraviese un Octavio Paz, un Neruda o un De Sousa Santos en su camino.
Voy a cerrar porque está la Rita Segato, que siempre es bien lúcida y ella nos dice algo muy interesante. Ella hace una corrección: no se trata y no hay guerra contra las mujeres, sino la guerra contra el cuerpo de las mujeres. Que esto, varias lo han documentado, ¿no? Esto del mensaje que se inscribe en nuestros cuerpos, hablando de la juarización, las muertes de Juárez. Pero como vimos, ya no solo los cuerpos de las mujeres. Esta saña de los grupos del crimen organizado de televisar las ejecuciones, de colgar los cuerpos, de exhibirlos en las vías públicas, de atrocidades que ya no quiero nombrar. Que es un mensaje de la impunidad y de la incapacidad que estamos viviendo, no solamente por el Estado, sino las diferentes instituciones que dicen acompañarnos. Ahí tienen una CNDH.
También, finalmente, porque como digo, no todo se trata de esa esperanza, ya con esto cierro, unas experiencias chidas para que, pues, nos impulsemos y agarramos fuerza.
El reconocimiento de que el cuerpo-tierra-territorio, digamos, es nuestro primer espacio de lucha. Y esto lo digo también desde la experiencia propia. En el medio de la lucha contra la termoeléctrica de Huesca, por ahí 2019-2020, también en el contexto del asesinato a Samir, porque yo soy de Morelos, mi comunidad, mi casa está en medio equidistante entre el volcán y la termoeléctrica.
Entonces, entenderán de lo que estoy hablando. Pero que uno gustosa de colaborar. Me dio una infección estomacal que derivó en anemia y luego derivó en otros procesos vitales como la menopausia —también de eso que no se habla en público y que tenemos que socializarlo, compañeras, que no tiene que ser tabú ni el primer sangrado ni el último—. Y esto lo digo también con la intención y el sentir que tengo de delegar a las compañeras más jóvenes. Y de reconocernos, reconocer sabiamente, emocional, cariñosamente los estadios de nuestro cuerpo. Bueno, enfermé y tuve que retirarme. Entonces, ¿qué quiere decir? Si nuestro cuerpo no está sano y no está fuerte, no podemos luchar.
Entonces, ¿qué nos está atravesando? La mala alimentación, esas cosas que se llaman maruchan, el refresco. Las drogas, pero también las modas, pero también el alcoholismo, pero también la pornografía, pero también la inquietud y a veces el ímpetu de las más jóvenes de que nos vean, de compartir el pack, nuestros desnudos. Cuidemos nuestro cuerpo, cuidemos cómo lo alimentamos.
Una breve pregunta para la reflexión, ¿cómo te sientes tú con tu cuerpo? ¿Estás alegre, gustosa, te sientes sana, cómoda, feliz o te incomoda porque te han dicho que es gordo, moreno, chaparro, flaco, prieto, pálido. Porque el cuerpo no solamente es el primer territorio y como lo decía, alberga espíritu, alberga emociones, alberga inteligencia, intelecto, creación, creatividad, mucha imaginería que necesitamos en los momentos y en los tiempos por venir.
Juridización de la naturaleza es otra salida. O sea que hay experiencias en Bolivia, en Ecuador, como para que a la naturaleza la reconozcamos como un sujeto de derechos con personalidad propia, que la ley defienda a la naturaleza como cualquier persona con sus derechos humanos: un río, un bosque, un salar. Pero que también hay herramientas que en algunos pueblos se han utilizado. Por ejemplo, los amparos, los principios de precaución, las declaratorias de territorios libres de minería, y aquí aplaudo no solamente la oportunidad de haber estado coordinando, rompiendo todos los cercos de los compañeros del Frente en Defensa de Wirikuta, sino coordinando el trabajo que se hizo para nombrar el primer municipio libre de minería metálica en San Luis Potosí, que es Guadalcázar, en el año 2018.
Por cierto, ayer fue la conmemoración del Día Mundial contra la Minería, ha sido lo abierto, entonces espero también dedicar esta parte a todas las personas que han caído, pero que también sostienen estas luchas a lo largo de los territorios periféricos en el mundo.
Por último, una apuesta y un trabajo muy interesante que estamos haciendo. Porque cuando me preguntan, tú eres católica, no, tú eres testigo de Jehová, no, me han querido invitar, ahí lo voy a decir, los Illuminatis, pero también he dicho que no, así como también los de ahí arriba, de la coordinación de por allá, y también he dicho que no, o sea, porque no creo en sus dogmas. Pero he aprendido de la ecología integral, compartiendo talleres, actividades para revisar la Laudato si de que dejó el Papa Francisco, que postula el cuidado de la casa común y que habla de que todos estamos conectados con el todo.
Y también que hay una red que yo no conocía, apenas me estoy acercando, hay una red internacional que se llama la red Iglesia sin Minería, que está trabajando con esta Laudato si para el cuidado de la casa común. No solamente hablando, porque desde el púlpito dice, o sacando, como dicen los diezmos. Sino también acompañando comunidades, defendiendo territorios e impulsando campañas de desinversión. Y esto también ha estado presente en el altiplano potosino.
O sea, que la respuesta a la pregunta de que si nos resignamos o resistimos, compañeras, compañeros, compañeroas, yo les puedo decir que con este estado de cosas y todo lo que les he venido describiendo, pues no tenemos tiempo de quedarnos quietos, sino de seguir caminando y avanzando a como podamos, con cada quien su talento, sus energías, sus condiciones, etcétera.
Y una frase que dijo el movimiento Sem Terra en Brasil: “Tengamos el coraje de mirar nuestras propias contradicciones para poder hacer las alianzas que necesitamos”. O sea, con mujeres, con diferencias, con diferentes especies no humanas y, dice Donna Haraway, tejer con diferentes pezuñas redes intergalácticas, para no perder ni siquiera el rumbo del presente, ni del futuro, ni del posfuturo.
Muchas gracias.


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