[:es]Istmo: Comuneros de San Blas rechazan parque industrial del Corredor Interoceánico[:]
[:es]La Asamblea Permanente de Puente Madera, agencia del municipio de San Blas Atempa, en el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca, denuncia una serie de simulaciones e irregularidades en el proceso de consulta que aprobó la construcción de un parque industrial en su territorio, uno de los diez que están previstos en el marco del Corredor Interoceánico del Istmo de Tehuantepec.
De acuerdo con la Asamblea, hubo la falsificación de firmas de 50 comuneros de Puente Madera, así como se consideró la firma de dos personas fallecidas, “pruebas físicas con las que contamos y con las que hemos emprendido un proceso de juicio de nulidad de esta acta de asamblea”, sostiene en un comunicado la comunidad indígena Binnizá de Puente Madera, por medio de su Asamblea.
Todo empezó, según los comuneros, con la Asamblea de Comuneros de San Blas Atempa que se llevó a cabo el pasado 14 de marzo. Fue convocada con el objetivo de “convencer a los comuneros a aprobar el Polo de Desarrollo”, afirma la Asamblea en su documento.
El actual comisariado de bienes comunales, desde que inició su cargo, no había realizado ninguna Asamblea. “Pero por la presión ejercida por el presidente municipal de San Blas, Antonino Morales Toledo, obligó a que se realizara, ocurriendo las primeras irregularidades con la falsificación de firmas de más de 50 comuneros pertenecientes a nuestra comunidad de Puente Madera, así como la firma de dos personas ya fallecidas”.
[:es]¡Comienza la “invasión zapatista”![:en]The “Zapatista invasion” has begun![:]
[:es]Se habia anunciado hace seis meses; pero, ahora, es el momento.
El viaje zapatista hacia Europa ha empezado.
La «conquista invertida» está por iniciar.
Cuando los zapatistas publicaron su comunicado “Una montaña en alta mar”, el 5 de octubre de 2020, hubo una gran sorpresa con la noticia de que preparaban una gira del EZLN (Ejército Zapatista de Liberación Nacional) por los cinco continentes, para empezar en Europa. Es la primera vez (con una excepción) que abandonan las fronteras de su país.
Luego, el primero de enero, redactaron y firmaron con cientos de personas, colectivos y organizaciones, una Declaración por la vida [ver primer texto en esta misma pestaña] explicando los motivos de este viaje[1]: contribuir a la lucha contra el capitalismo – inseparable de la lucha por la vida – estar en plena conciencia de sus diferencias y alejarse de cualquier deseo de homogeneización o hegemonía. En los últimos seis meses se ha iniciado un amplio proceso de organización a escala europea, pero también en cada país o “geografía”, según la terminología zapatista. Ha surgido una coordinación francófona y, dentro de ella, ocho coordinaciones regionales, que engloban colectivos e iniciativas locales. Al mismo tiempo, el EZLN confirmó que preparaba una nutrida delegación compuesta por más de un centenar de integrantes, de los cuales tres cuartas partes eran mujeres. Esta delegación estará acompañada por diez miembros del Congreso Nacional Indígena – Consejo de Gobierno Indígena, que aglutina las luchas indígenas de México en su conjunto, así como una delegación del Frente de Ciudades en Defensa del Agua y la Tierra de Morelos, Puebla et Tlaxcala, constituida contra la implantación de una doble central termoeléctrica que amenaza con desviar los recursos hídricos indispensables para los campesinos de la región[2]
El 10 de abril, aniversario del asesinato de Emiliano Zapata, se anunció la salida de la primera delegación zapatista en hacer el viaje por mar. Se esperaba verla partir, ese día, del caracol [3] de Morelia, cuyos integrantes llevaban meses preparándose. Luego hubo un ritual en debida forma, con música tradicional, incienso y gestos de purificación (“limpia”), todo esto sobre la réplica de la proa de un barco; sin embargo, la montaña no se ha movido aún[4]. En efecto, se anunció que la delegación fue puesta en cuarentena durante quince días para asegurar que no portara un virus distinto al de la rebelión, opción que reitera la decisión del EZLN de tomar (por sí sola y lejos de cualquier estado). mandato judicial) todas las medidas preventivas de salud necesarias para prevenir la propagación del SARS-Cov-2. De hecho, desde el 15 de marzo de 2020, una alerta roja ha cerrado el acceso a todos los caracoles zapatistas.

















