[:es]Digna Rebeldía y Organización Social ¿Para dónde vamos?[:]
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Colombia se mantiene en pie de lucha luego de 16 días del Paro Nacional 2021
Por: Medios Libres Cali | 13 Mayo 2021
¿Quiénes, por qué y cómo paramos?
“Paramos porque no aguantamos más”: la mejor descripción de este paro la han dado las comunidades populares que relacionan el paro con una olla express, el paro es la manifestación de un cúmulo de inconformidades que juntas se levantaron en una sola a voz. Entre ellas el paquete de 4 reformas nefastas que recaen sobre las comunidades más empobrecidas y beneficia a sectores ya privilegiados: la reforma tributaria que pretende ponerle IVA del 19% a la canasta básica; la reforma a la salud que privatiza el servicio y elimina las posibilidades de acceder al derecho; la reforma a la pensión que pretende pasarse a fondos privados; y la reforma laboral que podría flexibilizar el salario mínimo.
Pero el paquete de reformas en realidad son la gota que rebozó el vaso. Hablamos de una sociedad golpeada por la pobreza y la desigualdad; un país que vive en guerra desde hace décadas y es gobernado por un narcoestado que cada vez muestra su cara más real, pues día a día se va quitando el manto de democracia para mostrar su rostro de dictadura. Es por ello que las comunidades no se aguantaron las reformas, porque en realidad no podían con más. Ya en 2019 en medio de la ola de protestas por el llamado “paquetazo de Duque”, el cual desencadenó movilizaciones masivas que paralizaron el país por casi dos meses, conocidas como el 21N (21 de noviembre 2019, fecha en que inicia dicho paro), el gobierno -con auspicio del uribismo-, realizó la firma del decreto a puerta cerrada y a altas horas de la noche que le dio vida al Grupo Bicentenario, un holding financiero estatal, pese a que las protestas habían denominado el retiro de dicho proyecto como uno de los 10 puntos inamovibles del paro. Este grupo está conformado por 19 empresas financieras como el Banco Agrario, Findeter, Finagro, el Icetex y el Fondo Nacional del Ahorro y sigue desde entonces.
Y es que pareciera no ser suficiente con el asesinato desmedido de líderes y lideresas sociales, más de 900 desde 2016 según Indepaz, 101 en el 2020 según el informe de la Unidad de Investigación y Acusación [UIA] de la JEP; el desplazamiento de comunidades en los campos, 28.509 personas fueron desplazadas y confinadas en 2020 por hechos violentos, según la Defensoría del Pueblo de Colombia; la economía totalmente quebrada por la pandemia, la vergonzosa cifra de más de 30.000 personas desparecidas que están siendo buscadas por sus familiares desde 1985 hasta la fecha según la Comisión de la Verdad, el ataque a los movimientos sociales, el golpe sistemático a las comunidades indígenas. Hablamos de un país que vive con hambre, a mediados del 2020 ingresaron 9.151 casos de niños y niñas menores de 5 años a los que se les atribuye desnutrición aguda según el Instituto Nacional de Salud, un país nutrido de violencia. Hablamos del país de las 6.402 personas asesinadas extrajudicialmente y la cifra sigue en aumento.
[:es]EZLN: ¡Delfines![:en]Dolphins![:]
[:es]Fuente: Enlace Zapatista
¡Delfines!
Mayo del 2021.
Fueron momentos dramáticos. Acorralado, entre cabos sueltos y la borda, el bichito amenazaba con su lanza a la tripulación, mientras de reojo observaba al mar embravecido, donde un Kraken, de la especie “kraken escarabujos” –especialista en comer escarabajos-, acechaba. Entonces, se armó de valor el intrépido polizón, alzó sus múltiples brazos al cielo y su voz rugió, opacando el ruido de las olas al chocar contra el casco de La Montaña:
Ich bin der Stahlkäfer, der Größte, der Beste! Beachtung! Hör auf meine Worte¡ (¡yo soy el escarabajo de acero, el más grande, el mejor. ¡Atención! ¡Escuchad mis palabras!)
La tripulación se detuvo en seco. No porque un insecto esquizofrénico les retara con un mondadientes y una tapita de plástico. Tampoco porque les hablara en alemán. Fue porque el escuchar su lengua materna, después de años de escuchar sólo el español tropical costeño, les transportó a su tierra como por un raro encantamiento.
Gabriela diría después que el alemán del bichito estaba más cerca del alemán de un migrante iraní que del Fausto de Goethe. El capitán defendió al polizón, alegando que su alemán era perfectamente entendible. Y, como donde manda capitán no gobierna Gabriela, Ete y Karl aprobaron, y Edwin, aunque sólo entendió la palabra “cumbia”, estuvo de acuerdo. Así que lo que les narro, es la versión del bicho traducida del alemán:
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“El titubeo de mis atacantes me dio tiempo para rehacer mi estrategia defensiva, recomponer mi armadura (porque una cosa es morir en un combate desigual y otra muy distinta es hacerlo en fachas), y lanzar mi contraofensiva: un relato…

















