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Día 3: Primera Conferencia de la Red de Mujeres Tejiendo Futuro en Abya Yala
“El tiempo de la revolución es ahora y el motor es el amor. Nadie le suelta la mano a nadie”.
La frase, pronunciada durante el segundo panel del día, no fue solo una consigna: quedó suspendida en el aire como una promesa compartida y como síntesis de lo vivido en la conferencia de la Red de Mujeres Tejiendo Futuro. Desde ese momento, se hizo evidente que no estábamos únicamente en un espacio de intercambio, sino en un territorio político y afectivo donde la revolución se entiende como práctica cotidiana.
El tercer día se desplegó en dos grandes ejes: la conversación y el tejido del confederalismo democrático, junto a los talleres que materializan el hacer colectivo. Estos espacios no fueron pensados como simples instancias de debate, sino como núcleos estratégicos para sostener y proyectar el camino. Allí se trabajaron líneas concretas de resistencia —comunicación, salud, autodefensa, economía, artes y culturas, educación y confederalismo democrático— con la convicción de que escucharnos y solidarizarnos es apenas el punto de partida; lo imprescindible es asumir compromiso y acción organizada. La agenda que se propone es global y diversa, pero arraigada en experiencias situadas, en territorios específicos y en cuerpos concretos.
El segundo panel condensó esa fuerza. Celebró la juntanza como acto político y como gesto radical frente a la fragmentación. Las voces fueron múltiples: mujeres de barrio, mujeres indígenas, defensoras de derechos, mujeres amazónicas protectoras del bosque, sembradoras de agua, madres buscadoras de personas desaparecidas, madres de víctimas de feminicidio, trabajadoras del campo y la ciudad. No solo hablaron quienes estaban en la mesa; el público también tomó la palabra, borrando las fronteras entre quien expone y quien escucha. Las intervenciones se entrelazaron como si siempre hubieran sabido encontrarse, hilando experiencias distintas en una trama común.
Se habló del cuerpo extensivo, del ser cuerpo-tierra, de cómo el territorio no es únicamente suelo sino piel, memoria y herida. Nombrar los ataques al cuerpo y al territorio fue un acto de memoria, pero también de afirmación. Cada testimonio traía dolores que no pidieron permiso para ser dichos, pero también pequeñas alegrías y esperanzas tejidas en la adversidad. Hubo pedagogas de la esperanza, mujeres que caminan la teología de la liberación, defensoras del derecho a decidir y de la autonomía de los cuerpos. En cada relato se afirmaba una certeza: cuando una mujer defiende el agua, defiende su propio cuerpo; cuando busca a su hija desaparecida, defiende el derecho a existir; cuando siembra, enseña o acompaña, sostiene el mundo.
Las arengas y los cánticos atravesaron el panel como corrientes vivas. Comenzaron como denuncias y se transformaron en consignas colectivas. Los gritos dejaron de ser individuales para convertirse en un solo cuerpo sonoro. Allí se hizo palpable la potencia de las redes internacionales que se escuchan y se reconocen, tanto en la presencialidad del encuentro como a través de las transmisiones que expandían la palabra hacia otros territorios.
Lo que quedó al final no fue sensación de cierre, sino de continuidad. La revolución nombrada no es metáfora ni gesto grandilocuente: es práctica diaria, es organización concreta, es sostén mutuo. Y en esa práctica, el amor no aparece como romanticismo ni adorno discursivo, sino como estrategia política profunda: la decisión consciente de no soltarnos, de acuerpar las luchas y de tejer futuro juntas.




















Movimiento Agrario Indígena Zapatista anuncia jornada de movilización 17, 18 Y 19 de febrero
A los medios de comunicación
A la opinión pública nacional e internacional
A las organizaciones sociales y de derechos humanos
Al Congreso Nacional Indígena
A los pueblos indígenas de México y del mundo
El Movimiento Agrario Indígena Zapatista (MAIZ), con 27 años de historia organizativa y resistencia territorial, convoca a una Jornada de Movilización los días 17, 18 y 19 de febrero ante el avance del modelo extractivista y la profundización de mecanismos de control político sobre nuestros pueblos.
En distintas regiones del país, particularmente en la Mixteca poblana y oaxaqueña, se ha concesionando para litio, tierras raras y otros minerales estratégicos bajo el discurso de la llamada “transición energética”. Estas concesiones avanzan sin consulta libre, previa e informada, violentando el derecho a la libre determinación de los pueblos indígenas y poniendo en riesgo el acceso comunitario al agua y a la tierra.
Al mismo tiempo, observamos con preocupación el uso político de los instrumentos presupuestales federales.
Advertimos que el manejo político y clientelar del Ramo 33, particularmente en su componente FAIS dirigido a pueblos indígenas, está siendo utilizado como mecanismo de control y fragmentación comunitaria, afectando los sistemas normativos internos y debilitando los procesos de autonomía indígena.
Lejos de fortalecer la vida comunitaria, estas prácticas generan división interna, disputas políticas y debilitamiento del tejido organizativo que los pueblos hemos construido durante décadas de lucha.
Denunciamos también el contexto de criminalización y permisividad frente a la violencia contra quienes defienden el territorio, como los compañeros de la UCIZONI, en particular el compañero Carlos Beas, en Oaxaca, amenazado por su labor. Mientras el capital transnacional avanza, los pueblos que resisten enfrentan amenazas, persecución y estigmatización, como las mujeres triquis desplazadas de Copala, después de 16 años sin retorno y sin atención integral.
Se pregona el discurso del “Bienestar”, pero nuestros pueblos siguen siendo sacrificados. No existe atención real a las demandas sociales más sentidas, mientras quienes empeñaron falsas palabras de cambio gobiernan desde sus escritorios, alejados de la realidad de la gente.
Nuestra movilización no es un acto aislado. Es una acción legítima de defensa colectiva frente a un modelo económico que prioriza el capital sobre la vida.
Exigimos:
• Cancelación definitiva de concesiones mineras otorgadas sin consulta libre.
• Cancelación de la concesión del proyecto Coyolapa-Atzalan.
• Nulidad de permisos ambientales simulados.
• Respeto pleno a la libre determinación y a nuestros sistemas normativos internos.
• Alto a la criminalización y a la violencia contra quienes defienden el territorio.
• Mesa inmediata de trabajo con la Secretaría de Gobernación, la Comisión Nacional del Agua, la SEMARNAT y las instancias que se requieran.
Reiteramos nuestra exigencia de:
• Justicia para Samir Flores Soberanes.
• Justicia para Bety Cariño y Jyri Jaakkola.
• Presentación con vida de Sergio Rivera Hernández y de todas las personas desaparecidas.
• Trato digno para las personas migrantes que cruzan nuestros territorios.
Esta jornada es la afirmación de nuestra autonomía, de nuestra organización comunitaria y del derecho colectivo a decidir sobre el agua, la tierra y el territorio.
No es solo una movilización.
Es la defensa de la vida frente al modelo de muerte.
A 30 años del incumplimiento de los Acuerdos de San Andrés.
Movimiento Agrario Indígena Zapatista (MAIZ)
Febrero 2026































