Por Vica Rule
Semillero Guerra contra la Humanidad (Las poblaciones y la naturaleza bajo asedio)
24 de julio de 2026

(Descarga el audio aquí)

Buenas noches o tardes, compañeras, compañeros y compañeroas del EZLN. Quiero también dar un saludo especial al Comando Palomitas. Ya ayer saludé a Lupita y, bueno, yo realmente estoy feliz de saludarlas personalmente. A Marijose también ya lo hice. Es un honor; es para mí un encuentro histórico.

En primer lugar, permítanme expresar mi agradecimiento a todas las personas que han hecho posible la organización de este Semillero Guerra contra la Humanidad. Las poblaciones y la naturaleza bajo el acecho.

A todas y todos los presentes.

Esta reunión la entiendo como una compartición y un ejercicio de palabras e ideas para pensar el mundo desde la complejidad actual. Pensar el mundo en tiempos difíciles. Para algunos, tiempos liminales. Palabra complicada que significa umbral o tiempos de transición. Lo que ustedes llaman el día después. Para otros, tiempos oscuros de regresión conservadora.

Quizás sea una obviedad decir que, como especie humana, vivimos tiempos de carencia material y de una carencia de principios; una insuficiencia de ideas alternativas para enfrentar los grandes problemas de nuestros tiempos. Sobre todo para enfrentar el mundo actual en el contexto de una guerra continua contra la vida y la naturaleza que hace posible la vida de los seres humanos y de los demás seres vivos.

Este derrumbe moderno está también en la civilización en su conjunto.

Hay una imagen que no quería poner porque es una especie de lugar común, pero creo que es especialmente importante y significativa para esta noche, que es el Angelus Novus, de Paul Klee, que es mi propio lugar común. Pero creo que, si queremos tener un horizonte de época y entender que las luchas trans no empezaron el día de ayer ni hace una semana, sino que tienen décadas en este país, entonces esa mirada histórica tiene que estar presente. Por eso el Angelus Novus, porque nuestros muertos, cuando los convocamos, no están del todo muertos. Y yo comparto esa idea de Benjamin de la historia a contrapelo.

Pero bueno, vamos empezando. Y quiero portarme bien y, para no estar tan heavy, quiero empezar con un poema que pensé semanas antes, al inicio de estas notas. No es un paper, no es una comunicación, no es una ponencia, ni siquiera un conjunto de notas. Es lo que quiero expresar desde mi cuerpo, desde mis vísceras y desde lo más profundo de mi ser.

Y quisiera empezar con un poema de Juan Bañuelos, de un libro No consta en actas, de 1968. Era otro poema el que iba a leer, pero hace unas semanas una madre buscadora increpó a la presidenta y entonces elegí este poema.

Oh patria, fosa común,
donde estamos con la mitad del cuerpo adentro
y la otra mitad se ha puesto a caminar
con el verano de las llamas.
Todos estamos sujetos a investigación,
la sombra de la misma piel,
a cualquier muro.
Sin embargo, yo deletreo la luz
y encuentro la mirada,
no el temblor del sueño,
sino en el que despierta.
Y si después de todo, mexicano, ¿qué de qué?
La esperanza es pesada
si su lecho es de muertos
que quisieron un día volcar y ser soles.

Juan Bañuelos es un escritor chiapaneco que decía que los habitantes de esta tierra tienen la naturaleza tan adentro y el paisaje que decía: somos árboles que caminan. Y para mí es importante porque este encuentro es simplemente regresar, seguir los pasos de estos que han sido mis maestros.

Entrada en materia.

Mi nombre es Vica Rule. Soy originaria de la ciudad de Pachuca, Hidalgo. Soy una persona transexual. Y aquí quiero, y es necesario aclarar, que yo utilizaré la palabra transexual, marica, travesti, como lo hemos hecho desde hace décadas, y miro con respeto, con empatía, incluso con cariño, a las personas que usan la palabra trans. Pero esto proviene de la política pública y hay que también debatir y disputar las palabras.

Me considero sobreviviente de una época en México donde a las personas como yo se les detenía, apresaba o simplemente se les mataba con toda la impunidad de quien sabe que esa vida no importa a nadie.

Lamentablemente, estas situaciones de violencia continúan existiendo en nuestro país. Así que debe entenderse que expreso mis palabras e ideas con todos ustedes desde un lugar de enunciación que es mi propio cuerpo y las cicatrices de ese cuerpo, que es una especie de lienzo o página donde están marcadas las huellas de las violencias que he atravesado, que hemos atravesado: la tortura, el secuestro, el linchamiento, las agresiones físicas y verbales, por simplemente existir con la libertad de ser quien uno quiere ser.

Y para entrar en materia, diría que, de manera general y esquemática, compañeros y compañeras, he organizado la exposición de mi palabra en momentos que tienen que ver con el ejercicio de la memoria y el recuerdo individual; con la referencia a la memoria colectiva. Y ahí habíamos seleccionado una imagen del pride, que es ésta. Perdón por utilizar el anglicismo, pero lo quiero hacer desde una mirada crítica, porque sabemos que la primera marcha, en 1978, fue una convocatoria al orgullo con un perfil insurrecto, de protesta frente a las razias, y que hoy ha terminado en lo que ha terminado. Entonces, está ahí la foto de las primeras marchas.

Y también, bueno, para mí es muy importante la referencia del recuerdo individual, de la memoria individual, pero también de la memoria colectiva; y, en otro momento, con el tema de la memoria histórica, que no son la misma cosa. Lo institucional, el agenciamiento de lo LGBT, el pride, la fagocitación del propio sistema capitalista de las disidencias sexuales y corporales. Y, a manera de conclusión, un momento que compartiré con ustedes que aspira a sembrar algunas semillas para el cambio y las resistencias de la diversidad sexual.

¿Qué hacer? ¿Cómo enfrentar una nueva avanzada de la ultraderecha y los neofascismos que han puesto en su tiro de mira a las personas trans, maricas, travestis, travas otroas, bolleras, queer, etcétera?

¿Cuáles son las verdaderas luchas de la diversidad frente al acecho de las derechas y los neofascismos actuales?

También quisiera hacer algunas consideraciones generales dentro del tema de la diversidad. Algo que molesta e incomoda al actual sistema capitalista es el ejercicio de la memoria colectiva e histórica. Lo presentáneo se presenta como prioridad, la coyuntura, y se soslaya la memoria histórica, porque el sistema capitalista agencia, roba, fagocita, descafeína y despolitiza las resistencias de la diversidad.

Por ello me propongo, con la compartición de mi palabra, subrayar, apelar y hacer referencia a la historia de lo marica, de lo travesti, no desde otras geografías, sino desde el anclaje y la determinación de nuestro propio desarrollo histórico.

Se trata de compartir mi palabra sobre el tema de la diversidad desde nuestro México, desde nuestra propia historia individual y colectiva, y de los movimientos sociales, las colectivas que han existido a lo largo de las últimas décadas.

También desde la vinculación —lo cual es muy importante— con los derechos de la diversidad, con otras luchas y rebeldías que han buscado justicia e igualdad a lo largo de nuestra historia.

Algunas consideraciones. Ahí quería compartir una imagen de una estadística. Haciendo un trabajo en torno al caso de la saxofonista María Elena Ríos, me he encontrado en estas semanas una estadística de que este año, el 2026, es y será el más violento desde que se llevan las estadísticas por parte del llamado Secretariado de Seguridad Pública, en donde se contabilizan las denuncias sobre las violencias físicas contra las mujeres y los feminicidios. Este será el año más violento.

Además, en el entendido de que siempre, desde el gobierno, se maquillan y ocultan las cifras reales. Por ejemplo, en el caso de Diana, en el Estado de México, su cadáver fue escondido y hecho pasar como el de un niño, en lugar de reconocer que era Diana, para ocultar la estadística de feminicidio.

Debo agregar que esta misma semana, en la Ciudad de México, se han registrado varios casos de travesticidio o transfeminicidio. En México también ahí tenemos otra disputa que hay que profundizar con las palabras. Se dice feminicidio o transfeminicidio. Pero el caso emblemático, por ejemplo, de Diana Sacayán, se registró y se legisló en el país de la Argentina como un caso de travesticidio, porque el movimiento de la diversidad en la Argentina siempre ha defendido la memoria histórica y la resignificación de la palabra travesti.Y yo comparto aquella cosa que dijo la escritora Camila Sosa Villada en su visita a la Feria del Libro de Guadalajara hace un par de años, cuando un periodista mexicano, que poco sabía del tema, le preguntó qué se sentía ser una escritora trans. Ella corrigió: “No, travesti”.

Entonces, eso es una cosa que yo comparto. Entonces, también hablaré, si me lo permiten, en términos de travesticidio, con tres casos en la Ciudad de México en lo que va de este inicio de semana. También en la ciudad de Pachuca se ha denunciado la desaparición de un activista que acusó amenazas antes de su desaparición.

Algunos acercamientos históricos.

Y ahí hay un video que quiero compartir con ustedes, que es muy interesante, porque algunas televisoras comerciales han destapado algunos videos, algunos materiales que tenían de la marcha histórica. Y quiero compartir con ustedes el sentido original de la protesta, de las marchas por el orgullo, siempre con un sentido social y crítico del sistema capitalista y del sistema político de entonces, concretamente de la Renovación Moral de la Sociedad que, en su momento, planteó el presidente en turno, Miguel de la Madrid.

[Transcripción del video]

… más masculinos que femeninos. ¿Por qué?

Bueno, en realidad, el peso que carga sobre sus espaldas una mujer lesbiana es doble en comparación con el peso que carga un homosexual masculino, en el sentido de que una mujer, además de cargar con la opresión por ser mujer, además también carga con la situación difícil de ser una mujer homosexual. Y esto hace que aparentemente sean personas que no tengan muchas opciones para manifestarse.

Hay más posibilidades en este mundo hecho para los hombres por los hombres, precisamente para el sexo masculino; más prerrogativas que para las mismas mujeres. Esto es un reflejo, precisamente, de este mundo machista en el que estamos viviendo.

¿Las señoritas son participantes? ¿Los del grupo que están allá, el grupo de personas, pertenecen a la organización de ustedes?

Bueno, tengo entendido que ellos forman parte de una organización que se llama Red Loca, que también por su parte ha citado a compañeros homosexuales a participar en esta marcha. Son otros de los convocantes que también están participando.

Es decir, son varios grupos.

Así es. Somos varios grupos del Distrito Federal y de provincia. Por ejemplo, del Distrito Federal está el Grupo Lambda de Liberación Homosexual, el grupo Oikabeth de lesbianas… De provincia está el Grupo Orgullo Homosexual de Liberación (GOHL), de la ciudad de Guadalajara; está el grupo Unión Alfa de Toluca; están los homosexuales de Guanajuato, homosexuales de Colima, homosexuales de Puebla, que convocamos por otra parte también a esta Marcha del Orgullo Gay.

¿Ustedes aprueban las manifestaciones que ellos están haciendo?

Bueno, nosotros…

Porque ellos parecen actuar un poco en broma.

Sí. En realidad, el sentido que nosotros le queremos dar a la marcha es un sentido de denuncia, de protesta, dada la época de la Renovación Moral que este régimen político pretende imponer a toda la ciudadanía y en donde el sentido último es precisamente la legalización de la represión en contra de la gente gay.

Nosotros, los grupos que yo le mencioné hace un momento, estamos convocando una marcha, pero con un carácter, más que nada, de protesta, de denuncia de la violación de los derechos civiles y democráticos de toda la ciudadanía homosexual.

[Fin del video]

Bueno, es un contrapunto y yo considero, en lo personal, un agravio histórico que, viniendo de estas marchas de protesta, en el 2016, si no me equivoco, el señor Mancera haya invitado a la Marcha de la Diversidad, como invitada de honor, a la entonces embajadora de Estados Unidos. Eso para mí es un agravio histórico que un día, más temprano que tarde, será pagado por este movimiento de la diversidad.

Más historia y más antecedentes históricos.

Los términos transexualidad, transexualismo, transgenerismo, trastorno de la identidad de género, disforia de género —esta es como la parte académica—, originados y utilizados sobre todo desde el conocimiento de la medicina, la sexología, la psiquiatría, el psicoanálisis, la bioética, la teoría feminista, los estudios culturales, las teorías de género y queer, son conceptos relativamente recientes en la historia. Aunque existen antecedentes y testimonios que registran la existencia de sujetos pertenecientes a lo que hoy llamamos las identidades sexodiversas en casi todas las etapas históricas del desarrollo de la cultura humana.

A pesar de que la presencia de las personas transexuales ha sido silenciada desde la perspectiva de los discursos hegemónicos y los modelos binarios predominantes, la palabra homosexual, por ejemplo, aparece en 1869; la palabra heterosexual, en 1890. Es decir, son conceptos que se han metido recientemente.

Ahora bien, la existencia de las personas travestis o maricas que no se ajustan y expresan su rol de género de manera distinta a la condición biológica está registrada en la historia de la cultura, en uno de los primeros mitos andróginos, como el de Adán, y también en los mitos de Isis y de Tiresias; por eso de ahí el proyecto de Casas Tiresias, que retoma una obra de Ovidio, Las metamorfosis.

Esto es muy importante porque la ultraderecha insiste en decir que esta presencia de las personas trans, maricas y travestis es una presencia reciente, producto de una batalla cultural que se han inventado. Pero más adelante agregaré algo al respecto.

En el México antiguo existen varias referencias en torno a la homosexualidad y, al menos por ellas, sabemos que las personas transexuales existían con la aceptación de la mayoría de las culturas antiguas.

Sobre este tema, la investigadora Rosa Isela Romero Cervantes, en su tesis sobre el habla gay en Xalapa, dice:

En lo que respecta a la cultura azteca, se ha encontrado que eran poco tolerantes con los homosexuales. A los que practicaban la homosexualidad les era enterrada una punta de maguey en el pene. Este castigo solo se llevaba a cabo si la práctica se daba entre iguales, pues si uno de ellos se declaraba ahuiani o afeminado, no eran torturados, pero eran obligados a vivir como marido y mujer.

Si bien en esta cultura la intolerancia está referida a las prácticas homosexuales y no necesariamente nos dice algo sobre lo que hoy llamamos identidad de género, se aprecia una cierta tolerancia con respecto a los llamados ahuianis, mujeres transgénero. Aunque la cultura predominante en Mesoamérica era la azteca, no lograron tener un control total sobre las demás culturas. La aceptación de las prácticas sexuales variaba mucho. Había algunas culturas, como la totonaca, donde la sodomía y la pederastia eran permitidas. Los chichimecas, los otomíes, yaquis, coras y huicholes aprobaban las prácticas homosexuales.

En las crónicas coloniales acerca de la región de la Huasteca también se hablaba de los sodomitas como referencia negativa de los hombres en esta área, lo cual nos da a entender que, entre los pueblos mesoamericanos, la Huasteca, por ejemplo, era donde la relación entre los sexos era menos rígida en comparación con otras regiones.

En la actualidad, a pesar de la existencia de un marco jurídico internacional, en nuestro país solo en 26 estados de la República —si no me equivoco; chequé el dato, pero se ha parado; hubo un ascenso, un efecto dominó a partir de la aprobación por primera vez en 2014, pero en 2015, en Gaceta Oficial, se reglamentó la identidad de género—. Y ahí comparto con ustedes una tabla donde es muy interesante el análisis y la lectura política que hagamos, porque hay varias cosas que a mí me dan mucho para la reflexión.

Una: que en la Ciudad de México se aprueba por mayoría absoluta en la Asamblea Legislativa. Es decir, que los partidos conservadores votaron a favor de la identidad de género. Pero también hay otros, por ejemplo el estado de Jalisco, donde no se aprobó por votación del Congreso local, sino por acuerdo del Ejecutivo. Y el entonces gobernador de Jalisco, Alfaro, de célebre o siniestra memoria, fue quien aprobó, como mandato del Ejecutivo, la identidad de género. En el estado de Hidalgo también un político PRIdinosaurio, como Omar Fayad, promovió la identidad de género en el estado de Hidalgo.

Lo cual nos quiere decir que la clase política en México ha utilizado también los derechos de la identidad de género. Y ahora se ha parado; estamos sobre 25 o 26 estados. Como sabemos, en el estado de Querétaro se detuvo. Ha habido iniciativas aquí en Chiapas que también se han detenido.

La necesidad de la identidad de género tiene que ver con la importancia de la no discriminación y los crímenes de homofobia que siguen existiendo y se han violentado aún más en contra de los activistas defensores de los derechos humanos de la llamada “comunidad de la diversidad”.

En el contexto también de una guerra declarada contra el crimen organizado por parte del Estado mexicano —la llamada guerra contra el narcotráfico—, pasó lo siguiente: las ejecuciones entre grupos de la delincuencia organizada estuvieron a la orden del día y se produjo un escenario de mayor impunidad, una especie de cortina de humo donde el homicidio de odio contra el homosexual o transexual se digiere más fácilmente por parte de la opinión pública y de las instituciones encargadas de erradicar esta situación. Lo tratan, lo trataron y lo siguen tratando como un mal menor. Es una especie de violencia de tercer orden cuya noticia e investigación resulta insignificante.

No es exagerado pensar que muchos de los crímenes de odio contra las personas transexuales son escondidos por parte de las autoridades. Hay varios informes que ha dado la OEA sobre las drogas, donde lo han dicho y reconocido: que se maquillan cifras o que al Estado mexicano no le cuadran las cifras, porque hay un segmento de los informes donde hay muertos que no son del crimen organizado, de la llamada guerra contra el narcotráfico, sino de personas de otro tipo.

Las víctimas, entonces, de los crímenes de homofobia y, principalmente, los de la transfobia, quedan en la impunidad por la falta de denuncia e investigación. La persona transexual vive o sobrevive, entonces, en una realidad social marcada por la intolerancia, el odio y la violencia hacia las personas en la mayoría de los ámbitos: la familia, el trabajo, la escuela, el transporte y toda la esfera pública. Lo anterior ocurre ante la indiferencia de la sociedad en general, la arrogancia de los funcionarios públicos y el silencio de los medios de información.

En México, el crimen por homofobia y transfobia se da en un marco de insensibilidad de la sociedad en general y en la ausencia de una política de Estado que disminuya y combata esta violencia estructural.

Muestra de la grave situación de los transfeminicidios en México la ejemplificamos con algunos de los crímenes más emblemáticos contra activistas de la diversidad, sobre todo en el interior de los estados. Desde los asesinatos de transexuales. Entre 1991 y 1993, al menos once activistas en Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, fueron ejecutados antes del levantamiento zapatista. Entre ellos, Vanessa Neftalí Ruiz Ramírez, trabajadora sexual y representante del Grupo Gay Travesti de Tuxtla Gutiérrez. Vanessa había participado en varias marchas de protesta por las ejecuciones de travestis en la ciudad de Tuxtla y, al mismo tiempo, era testigo de varias ejecuciones. Entre junio de 1991 y febrero de 1993, por lo menos once fueron asesinados con el mismo patrón de ejecución.

Aquí tengo una nota. Esto dio pie al primer informe de Amnistía Internacional, que se llamó Rompiendo el silencio, caso que no registra el capítulo sobre la diversidad del informe sobre la verdad en el marco de la guerra sucia, en su última edición que acaban de sacar, donde registra varios de los crímenes históricos contra la diversidad. Por lo menos este, que es uno de los más emblemáticos a nivel internacional, fue omitido.

Entonces, de acuerdo con los indicios recopilados por grupos defensores de derechos de gays y lesbianas, todos estos crímenes presentaron características similares que indicarían la existencia de una constante violencia dirigida especialmente contra la comunidad gay aquí en Chiapas.

El 20 de junio de 2012 —estoy solamente con algunos asesinatos emblemáticos— fue encontrado el cuerpo de un adolescente transgénero, Viri, en una carretera cercana a la ciudad de Tepic, detrás del lienzo charro El Dorado, a unos ochocientos metros de la carretera. El cuerpo, según periódicos locales, fue hallado en posición de decúbito ventral, con un vestido pegado a rayas. Octavio Hernández, como dijo la prensa, solo tenía dieciséis años y era oriundo del poblado El Aguacate. Esto fue incluso condenado por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos el 25 de julio, en un comunicado que ya no voy a leer porque estoy midiendo mi tiempo.

En nuestro país, incluso en la Ciudad de México, los homicidios en contra de las mujeres transexuales tampoco empezaron ayer. Han ido en aumento, como lo demuestran las estadísticas dadas a conocer, por ejemplo, en el informe Crímenes de Mujeres Trans. Invisibilidad e Impunidad, del Centro de Apoyo a las Identidades Trans, Letra S, donde se registraron, por ejemplo, nueve homicidios en 2008, 15 en 2009, 38 en 2010 y 56 en 2012. No sé por qué razón se han dejado de publicar esos informes o algunos están fuera de internet.

Hay otras estadísticas que también voy a ahorrarme a nivel del incremento de asesinatos a nivel iberoamericano, porque sí hay que tener en cuenta que, si bien se dice que México, junto con Brasil, son los países donde más personas transexuales se matan, finalmente no tenemos estadísticas confiables sobre ello. Además, hay un cálculo conservador que nos indica que por cada homicidio documentado hay otros que no se denuncian, de acuerdo con la ponderación de varios investigadores.

En el 2026 también, particularmente en la Ciudad de México —yo participé en esas marchas del 2016; no lo vi, no me lo contaron, no lo leí en un paper, sino que estuve ahí, en primera fila—, salimos con el cadáver de una compañera trabajadora sexual. A mí me llamó mucho la atención, porque esa marcha aportó una serie de elementos muy importantes. Y, perdón, lo voy a decir: tuve una diferencia con alguna filósofa muy importante que ha hablado de las políticas post mortem, lo necropolítico —también se ha hablado aquí, perdón, espero no decir algo impropio para que no me vuelvan a invitar—. Pero sí creo que desde la diversidad tenemos que profundizar en cuánto usamos los términos, que son caros para la diversidad, porque significan muertos, porque significan violencias que son multiplicadas.

Cuando hablamos de necropolítica, en primer lugar yo entiendo que hay una referencia al filósofo que produjo este término de biopolítica. Por cierto, un filósofo también de la diversidad, uno de los primeros filósofos franceses que muere por el sida, Michel Foucault. Y él hablaba de la biopolítica, pero lo hacía en otro ambiente, en otra geografía, en un contexto de menor violencia.

En el espacio colonial, en el espacio latinoamericano, en la geografía de México, estas violencias necropolíticas simplemente quieren significar —y así lo entiendo; yo no he leído mucho, aquí hay muchos académicos que me podrán corregir—, pero con Achille Mbembe, con Fanon, utiliza incluso el término y la metáfora del bulldozer.

¿Qué es el bulldozer? La maquinaria que llega a atropellar, a arrasar el territorio. Y esta metáfora del bulldozer incluso está rebasada en los espacios periféricos.

Hoy vemos en Palestina que no es un bulldozer el que llega a arrasar el territorio. Está también la inteligencia artificial.

Entonces, desde el cuadro de Núñez de Balboa, donde a los transexuales se les castigaba con los perros de Balboa, lo que significa la necropolítica en México es más violencia contra los homosexuales y transexuales.

Entonces, en el 2016 estas marchas fueron particularmente emocionantes. No solamente se inauguró la política post mortem, es decir, la representación del cuerpo muerto como una posibilidad también de resistencia política, sino que incluso en esa marcha es particularmente importante ver —y ustedes pueden revisar los videos— que nunca se usó la bandera de colores.

Esto es muy significativo. Para mí significa especialmente un punto de inflexión donde lo pride, el agenciamiento y la fagotización que ha habido de la bandera de colores perdió su fuerza, perdió su representación simbólica y ha quedado demostrado que muchas veces ha sido una agencia de empleos, un marketing que poco tiene que ver con las luchas reales de las personas transexuales en la Ciudad de México.

Así, el 30 de septiembre, Paola Ledezma y, días después, el 13 de octubre, Alessa Flores provocaron una serie de movilizaciones contra la impunidad que hasta la actualidad ha acompañado estos casos, sobre todo por la liberación del presunto homicida identificado como Arturo Delgadillo, un exmilitar. Y puso como tema en la opinión pública la gravedad de los transfeminicidios en México y en la Ciudad de México, la llamada Ciudad de los Derechos.

Dichas protestas incluyeron la llevada a cabo por familiares, amigos y defensores de los derechos humanos en el lugar de los hechos, como la carroza fúnebre que llevaba el cadáver de Paola Ledezma. Esta acción de políticas post mortem para visibilizar estos delitos marcó un punto de inflexión, como ya lo he señalado.

Recientemente, también en el 2020, en el estado de Chihuahua se desató una violencia de transfeminicidios. El más conocido fue el de la activista Mireya Rodríguez Lemus, que motivó un comunicado oficial del Alto Comisionado de Derechos Humanos. Activista que incluso trabajaba en organismos de derechos humanos, nuestra propia versión del caso de Diana Sacayán, de Argentina.

También en la Ciudad de México, hace un año, fue asesinada una mujer transexual en la misma cuadra donde yo vivo, a unas casas de un conocido centro de derechos humanos y a unos metros de un módulo de vigilancia de la alcaldía Cuauhtémoc. Agrego que, además, en el inicio de esta semana han ocurrido al menos tres travesticidios en la Ciudad de México.

En síntesis, a pesar del otorgamiento de derechos formales, como la identidad de género en la llamada Ciudad de los Derechos, los crímenes de odio han existido desde hace muchas décadas, en el desarrollo de lo que va también del presente siglo y en los días actuales, incluso durante el mes del Orgullo en la Ciudad de México.

Por ello es necesario preguntarnos por el qué hacer. ¿Cómo enfrentar estas violencias históricas contra las personas de la diversidad?

Y voy hacia la parte conclusiva.

¿Por qué los nuevos fascismos han tomado como caballito de batalla, en su lucha ideológica, a la diversidad y a las personas transexuales?

¿Por qué la relevancia de atacar cuerpos que históricamente han sido vulnerables, excluidos y subalternos?

Para no detenerme más y rebajar el análisis alrededor de la llamada ideología de género, en tanto sus dos principales figuras —sobre todo uno de ellos, que ha quedado reducido al nivel de la pederastia y de colocarse en el papel de manijero del poder en turno en Argentina—, sin mayor rodeo diría, de forma directa, que hay que desmontar el discurso de odio hacia los homosexuales y transexuales de este llamado filósofo del mal, príncipe del mal, Julius Evola, que es la Biblia de la ultraderecha.

La arremetida de este intelectual, en panfletos como Cabalgando el tigre o Metafísica del sexo, es, en el mejor de los casos, una mala lectura de la historia de las religiones, una impostura en su análisis y una falsedad en el ocultamiento de datos.

Todo verdadero estudioso de la historia de la cultura humana sabe que la figura de lo andrógino siempre ha estado presente, desde la esfinge egipcia hasta el mito de Adán.

Y ya tampoco me voy a detener en documentos de la Iglesia institucional —no de la Iglesia de la Liberación— que elaboró documentos sobre la ideología de género.

En resumen, las personas transexuales perseguidas por la expresión de género, bajo ningún término podemos tener la posibilidad de la resignación y la renuncia. No podemos aceptar que el actual sistema capitalista sea inmodificable y que no hay salida o alternativa a esta realidad de injusticia y abuso. El mantra, el lugar común o la frase trillada y repetida de que es más fácil esperar el fin del mundo que el fin del capitalismo es insostenible. Es una creencia generalizada y de resignación colectiva que no podemos aceptar las personas transexuales, travestis, maricas, bolleras, las otroas. No podemos tener la posibilidad de la resignación y la renuncia a la resistencia, al menos para quienes nos ubicamos junto a la mayoría de marginados de este país. El pesimismo y la depresión son un privilegio del cual no podemos gozar.

Considero, incluso, que hay actores políticos que, en lo informal, en lo meramente declarativo, apoyan a los trans. Son “transincluyentes”, o así se autodenominan. No obstante, he visto desde mi experiencia personal y política que, simple y llanamente, hay un extractivismo académico, un agenciamiento del tema trans, como lo demuestra la existencia de muchas investigaciones. Pero esas mismas figuras o personas que escriben esas tesis guardan silencio o marcan una calculada distancia frente a la represión, el asesinato, la persecución o la marginación de las personas trans.

De ahí, entonces, la rabia y la beligerancia de las últimas protestas de trabajadoras sexuales en la Ciudad de México, incluso de manera simultánea en la Secretaría de Gobernación y en la Fiscalía Especializada LGBT de la Ciudad de México. Se quitaron —hay que decirlo— en los últimos años las fiscalías, los ministerios especializados y la Fiscalía de Derechos de la Diversidad de la Ciudad de México. Es decir, hemos tenido un retroceso.

Finalmente, las personas transexuales perseguidas por la expresión de género no podemos tener esa posibilidad de resignación y de renuncia. Al menos para quienes estamos marginados. No podemos aceptar que el actual sistema capitalista es inmodificable y que no hay salida o alternativa a otra realidad que no sea la de la injusticia y el abuso. El mantra, el lugar común, la frase trillada de que es más fácil esperar el fin del mundo que el fin del capitalismo es algo que no podemos compartir.

Aunque las personas transexuales estamos solas frente a las violencias históricas, no hay nada que esperar de la clase política, salvo las vulgares canonjías: empleos, folios —folios les llamo yo a las activistas trans que están en nómina del Gobierno de la Ciudad de México, y no voy a hablar ya del inframundo trans—. Salvo esas vulgares canonjías, empleos, folios y espacios de representación que comprometen el silencio de quienes los aceptan. Naturalmente no es mi caso.

De las comisiones de derechos humanos tampoco hay nada que esperar, ni locales ni nacionales. De las instituciones encargadas de combatir la discriminación en México. El caso de Donají me parece indignante. Ni un solo comunicado de ninguna institución de la Ciudad de México ante la violencia contra esta chica que solamente estaba vendiendo en la Alameda Central de la Ciudad de México.

Por ello, ante ello, hay que decir:

Ya basta. Ya basta de los crímenes de odio y de transfobia.
Justicia para Vanessa Neftalí Ruiz, en 1993.
Justicia para Octavio Acuña, en Querétaro, 2005.
Justicia y castigo a los autores intelectuales del crimen y la tortura de Agnes Torres, en la Ciudad de México, en 2011.
Justicia para Fernando Lavalle, en Hidalgo, 2012.
Justicia para Viri, dieciséis años, en Tepic, 2012.
Justicia y castigo para los asesinos del menor de edad Octavio Hernández, transgénero, el 25 de junio de 2012.
Justicia para los activistas de la diversidad que fueron asesinados en la ciudad de Chilpancingo, Guerrero, poco antes de la trágica noche de Iguala.
Justicia para Paola Ledezma, septiembre de 2016, en la Ciudad de México.
Justicia para Alessa Flores, 2016, en la Ciudad de México.
Justicia para Mireya Rodríguez Lemus, Chihuahua, 2020.
Justicia para Diana Sacayán, Argentina, 2015.
Justicia para Donají, sobreviviente de violencia oficial en el 2025, en la Ciudad de México.
Justicia para todas las personas travestis olvidadas en una fosa común, para las envenenadas por sus propias familias, para las quemadas en la hoguera por la homofobia y la transfobia.

Es cierto: el miedo tiene que cambiar de bando. Pero también la resignación. El pesimismo debe cambiar de bando. El POC debe cambiar de bando. La rabia es nuestra. La rebeldía es nuestro bien más preciado.

Finalmente, estoy en desacuerdo ético y político con una tendencia de algunas voces influyentes que han renunciado a la especie humana. Esa losa de pesimismo es funcional y favorable al sistema capitalista. Y, como decía el ya citado poeta Juan Bañuelos, una voz instalada en la historia de las mejores causas del pueblo mexicano, nuestra voz debe estar al lado de las mejores causas del pueblo mexicano.

Nos ha tocado vivir tiempos de desorden, del atropello y de la catástrofe más desorientadora de la especie humana. Mas todo es cambio. Por todo esto creo en la humanidad. Por eso no debemos renunciar a la rebeldía, al ejercicio pleno de nuestra palabra. No podemos, no debemos callar, porque la conciencia culpable nos lo demandaría.

Gracias infinitas e inabarcables por su escucha, compañeros zapatistas, compañeros de muchas latitudes presentes el día de hoy.