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Aprender a vivir en tiempos de tormenta: epistemologías zapatistas desde las mujeres
Por: Marisa Ruiz Trejo
Universidad Autónoma de Chiapas
marisaruiztrejo@unach.mx

Como investigadora feminista, originaria de Chiapas, los aprendizajes provenientes de las mujeres,otroas y comunidades zapatistas han sido inagotables. El proceso de aprender ha implicado no solo reflexionar sobre las tensiones entre una academia políticamente comprometida y los activismos alter-anti, sino también reconocer la multiplicidad de prácticas de producción de conocimiento que emergen fuera de los espacios académicos y de la investigación formal. Se trata de saberes encarnados, colectivos y situados, elaborados por organizaciones de mujeres, movimientos sociales y otros colectivos.
En esa línea, el libro Aprendiendo de las mujeres y las comunidades zapatistas, editado por Xochitl Leyva Solano y Lola Cubells Aguilar, fue recientemente publicado por la editorial Traficantes de Sueños, en el Estado español en 2025. A partir del trabajo editorial de cuatro años, el libro agrupa en cinco grandes campos los aprendizajes de tres décadas de vida pública del movimiento zapatista y de las mujeres que lo sostienen: 1) el onto-político; 2) el de la defensa del territorio, la Madre Tierra y la memoria; 3) el epistémico-teórico-práctico; 4) el feminista; y 5) el artístico-lingüístico-cultural. Los aprendizajes provienen del pensamiento insurgente de la Comandanta Ramona, las voces poderosas de miles de mujeres zapatistas, organizadas en los dos encuentros de Mujeres que Luchan (2018 y 2019), celebrados en el caracol de Morelia, hasta las voces de las mujeres y hombres en el Semillero “De pirámides, de historias, de amores y, claro, desamores” (2025).
Acompañado por una acuarela de Paola Stefani e ilustrado con fotografías de Lola Cubells, Paulina Trejo, Yuchen Li, Francisco De Parres Gómez, Inés Durán Matute y Manuel Jacobo Contreras, así como ilustraciones de Beatriz Aurora, Sebastián Giraldo y Claudia Faustin, este libro recupera memorias desde 1994, año que marcó un parteaguas en las luchas altermundistas con el levantamiento del EZLN. A lo largo de sus páginas resuenan las palabras de la Comandanta Esther y su énfasis en la centralidad de las luchas de las mujeres dentro del zapatismo. La presentación del volumen, a cargo de Xochitl Leyva y Lola Cubells Aguilar, expone cómo colonialismo, patriarcado y racismo han sido dimensiones intrínsecas a la expansión del capitalismo, y cómo los pueblos originarios han tejido resistencias frente a estos sistemas de dominación.
El libro abre con un capítulo escrito desde Slumil K’ajxemk’op”, la “tierra insumisa” o la “tierra que no se resigna”, mayormente conocida como Europa. En “El zapatismo. Una brújula civilizatoria para Slumil K’ajxemk’op”, Lola Cubells Aguilar, profesora de la Universitat Jaume I de Castellón e integrante de la coordinación europea de la Travesía por la Vida, narra su largo acompañamiento, desde los años noventa, al movimiento zapatista. El texto recorre hitos clave como los Acuerdos de San Andrés, la Marcha del Color de la Tierra (2001), el Encuentro Intergaláctico (1996), la creación de las Juntas de Buen Gobierno y los Caracoles (Oventik, 2003), la Sexta Declaración de la Selva Lacandona (2005), las manifestaciones contra la guerra de Irak (2003), la muerte metafórica del Subcomandante Marcos y el nacimiento del Subcomandante Galeano (2014), la candidatura de Marichuy y el desembarco zapatista en Vigo (2021), el mismo puerto del que partió La Pinta en 1413. A través de este recorrido, Cubells sostiene que el zapatismo constituye una brújula civilizatoria para Slumil K’ajxemk’op (Europa), en un esfuerzo planetario por afirmar que “nunca más un mundo sin nosotras, sin nosotros y sin nosotroas”.
El capítulo 2, “Nuestra Palabra es semilla que crece”, fue escrito por el colectivo Nurturers y el Colectivo Weaving Realities, integrado por Rosalba Icaza, Paulina Trejo Méndez, Nanna Kirstine Leets Hansen, Rosa Itandehui Olivera Chávez, Marina Cadaval Narezco, Brenda Rodríguez Cortés, Zuleika Bibi Sheik y Constance Dupuis. Todas ellas, afincadas en Los Países Bajos y en Dinamarca, se involucran en una escritura experimental, creativa y original, que combina, a la vez, lo personal y grupal. Su propio colectivo se define así: “al ser producto de la academia y las artes colonizantes, buscamos habitar(les) de una manera otra” (p. 54).
En el texto reflexionan sobre “los distintos llamados zapatistas” y sobre cómo “estar juntxs y organizadxs en la defensa de la vida” que es “para nosotrxs una forma de arte: el arte de la re-existencia” (p. 54). La creatividad y potencia de este trabajo polifónico reside no solo en mostrar, en tres partes, cómo “las lucecitas que nacen en la noche brillan una a una” (p. 62) y, simultáneamente, todas a la vez, sino también en invitarnos a pensar en que “el mundo funciona en crisis constante” y “la sociedad global se está derrumbando” (p. 61). Aun así, afirman que “esas lucecitas voladoras son esperanza que no se puede apagar” (p. 62).
En el apartado “Mujeres y Zapatismos”, diversas autoras comparten memorias y aprendizajes situados. Rosa Itandehui Olivera Chávez expone: “cuando me lleno de desesperanza vuelvo a la imagen de mí jugando a ser Ramona en Primavera” (p. 67). Marina Cadaval Narezo resume sus aprendizajes zapatistas con las frases: “la comunidad cuida” y “recibimos de quienes se decía no tenían nada que ofrecer, y aprendimos de quienes se decía no tenían nada que enseñar” (p. 69). Brenda Rodríguez, mujer migrante de color viviendo en tierras europeas, describe las propuestas zapatistas por la defensa de la vida y en contra de todos los sistemas de opresión deshumanizantes como “semillas que vuelan, semillas de esperanza y rebeldía que van recorriendo todos los rincones del planeta, inspirando a miles de personas” (p. 70) y recuerda la importancia de ser y de relacionarnos entre nosotrxs de otras formas, ya que estos aprendizajes nos han mostrado que en las comunidades zapatistas “no existen feminicidios ni desapariciones de mujeres (EZLN 2019)”, lo que implica habitar y construir un mundo diferente. Por su parte, Zuelika Bibi Sheik y Constance Dupois señalan que: “los árboles son nuestros maestros” y que es necesario atender el llamado a regresar al bosque de las mujeres zapatistas, ya que de ahí “surge un conocimiento de las raíces entrelazadas bajo nuestros pies descalzos, nos damos cuenta de que, cuando competimos, ninguna de nosotras gana” (p. 77).
El capítulo 3 “Madre Tierra como subjetividad. Principios de buen gobierno, memoria, territorio y autonomía”, elaborado por Rocío N. Martínez González (Ts’ujul), expone su experiencia etnográfica (entre 2006 y 2014) en una de las fiestas más antiguas del calendario maya tsotsil en el Municipio Autónomo de Polhó mostrando cómo la autonomía se vive y se reproduce desde prácticas comunitarias concretas.
“Conocer el mundo en clave zapatista” (capítulo 4) fue escrito por Daliri Oropeza, quien narra la experiencia de Ki´tik, adolescente a quien entrevistó en territorio zapatista entre 2017 y 2020, quien ha estudiado en la escuela autónoma y a quien le preocupa el cuidado de la tierra. Además, Ki’tik y su madre, a través del trabajo de Oropeza, relatan sus perspectivas sobre los aprendizajes zapatistas desde el levantamiento en 1994 hasta la gira por Europa. Así K’itik expone: “Yo nací siendo zapatista y cuando tuve conciencia, pues vi realmente el por qué estábamos luchando” (p. 135).
El capítulo 5 “Caminar con el zapatismo, construir comunidad y esperanza”, de Inés Durán Matute, investigadora-activista, y Rocío Moreno, comunera de la comunidad coca de Mezcala, Jalisco, recupera memorias desde 1994, pasando por la creación del Congreso Nacional Indígena (CNI) en 1996, las palabras de la comandanta Ramona y del Subcomandante Moisés para construir comunidad y continuar con esperanza para defender la vida. Es un texto de diálogos fraternos, entre agosto y septiembre de 2021, en un compromiso por romper las formas tradicionales de hacer investigación. En dicho capítulo, se presentan las voces de: Manuel Jacobo, del pueblo coca de Mezcala Jalisco, Maricela Mejía, del pueblo hñahñu de Santiago Mexquititlán, Querétaro, Juan Dionicio, del pueblo hñahñu de San Pedro Atlapulco, Estado de México, y de Valiana Aguilar, del pueblo maya de Sinanché, Yucatán. Todxs ellxs hablan de la dignidad, de las mujeres que luchan, de la autonomía, hasta la gira del Escuadrón 421 hacia Slumil K’ajxemk’op.
“De por sí lo que hemos aprendido es a aprender”: trazos de una epistemología zapatista” es el capítulo 6 escrito por Andrea Fajardo Camacho. Es un texto en el que la autora, feminista integrante del colectivo Tierra Negra de Cali, Colombia, describe su posicionamiento dentro de la academia en el marco de una guerra epistémica colonial, patriarcal y capital, pero también de las grietas. Particularmente, se centra en recuperar autores y activistas que han tratado de ir más allá de la dicotomía academia-activismo. El trabajo de Xochitl Leyva inspira una gran parte de las reflexiones sobre metodología anticolonial activista de este trabajo que se pregunta para qué y contra qué. También trata las tensiones teóricas y metodológicas al cambiar la perspectiva de “objetos de estudio” por “compañerxs de lucha”, reconfigurando la relación epistémica hacia un “aprender a aprender”, y propone la idea de “epistemología zapatista” como “la lucha por la vida en su sentido más radical”, como “una forma de aprender a aprender no desde los centros hegemónicos, sino desde abajo y a la izquierda; no desde los conocimientos o prácticas de dominación, sino desde la resistencia cotidiana de lxs oprimidxs; no para ajustar cuentas con los calendarios y geografías dominantes, sino para inaugurar tiempos y modos de vida otrxs que, como nos han enseñado los pueblos andinos y amazónicos, apuesten por un “Buen Vivir” (p. 203).
Así Fajardo explica que el proceso de investigar con otrxs implica: “tomar postura en un escenario de guerra que no era posible sino a través de una lucha por la vida, con la plena certeza de que la Tormenta de la que hablan los compañerxs zapatistas nos demanda generar conocimiento que nos permita entender los distintos mecanismos de opresión de la Hidra, así como el necesario encuentro con quienes luchan desde múltiples frentes” (p. 189).
El capítulo 7, “Una cuota de energía al tejido de la vida” de Diana Itzu Gutiérrez Luna, es un trabajo sumergido en la sinergia de la dialéctica del Caracol-Corazón (Puy-O’tan), relacionada con la expresión territorial autónoma zapatista. Esta dialéctica se sostiene a través de varios hilos desarrollados por la autora. El primer hilo de las tres R (autonomías) se refiere a: Recuperación de las tierras, Re-configuración territorial, desde los Municipios Autónomos Rebeldes Zapatistas (MAREZ) y la Re-significación territorial, desde la dinámica de los Caracoles zapatistas. Otro hilo son las tres A (libertad), relacionado con: a) autogobierno, b) autosustento material desde las filosofías de vida indígenas zapatistas y c) autodefensa, generando formas de resistencias-rebeldías con actos de no guerra (p. 217). También están las trece semillas (dignidad): tierra, techo, trabajo, educación, salud, alimentación, comunicación, cultura, libertad, democracia, justicia, paz y autonomías (p. 219); los siete principios: bajar y no subir, construir y no destruir, convencer y no vencer, proponer y no imponer, representar y no suplantar, servir y no servirse, mandar obedeciendo (p. 219), y las siete direcciones entendidas como “rutas rizomáticas” y una que muestran múltiples posibilidades de integralidad y totalidad: “norte, sur, este, oeste, centro, arriba y abajo” (p. 220). Además, Gutiérrez Luna recupera los aprendizajes de las mujeres zapatistas frente a la guerra, tales como las experiencias de autonomía, de trabajo colectivo, de participación política, y de defensa del territorio. En el capítulo también aborda la figura de la muertéfora como una metáfora de aniquilación del imaginario colectivo con la muerte como único destino.
El libro cuenta también con la participación de una de las pioneras de la antropología feminista, Mercedes Olivera Bustamante, autora del capítulo 8, titulado “Lecciones a las feministas de las mujeres zapatistas”. Se trata de un texto publicado de manera póstuma, en el que la autora reflexiona sobre el feminismo indígena, acompañado de una carta dedicada a la Comandanta Ramona, escrita por Olivera en 2018. El capítulo se complementa, además, con dos entrevistas realizadas por Emma Gascó y Aluminé Cabrera a la antropóloga feminista.
La voz de Sylvia Marcos robustece el libro con el capítulo 9 “Aprendiendo de las zapatistas. Tejiendo hilos en la preparación del encuentro europeo con la Travesía por la Vida, Escuadrón 421”. En este texto explica cómo el zapatismo es una propuesta vital, pero también una propuesta relacional. Las aproximaciones del zapatismo, planteadas por la autora, distinguen, pero al mismo tiempo articulan, lo femenino y lo masculino a través de la concepción otroa; destacan el papel de las zapatistas y su participación activa, así como los procesos de descolonización del feminismo. En estas propuestas, los derechos colectivos son importantes, pero también el derecho al descanso y al disfrute. Estas reflexiones resultan fundamentales para seguir pensando críticamente y provienen de cursos impartidos por Sylvia Marcos en las comunidades zapatistas.
Al final del libro se incorpora “JUKUB: Poems from Chiapas for the Reverse Conquest” como capítulo 10. Este reúne los versos de poetas y poetizas de Chiapas escritos originalmente en ch’ol y tsotsil, dos de las casi setenta lenguas que se hablan en México, y traducidos al español y al inglés, en un ejercicio que las y los autores definen como una “navegación rebelde lingüística a través de la poesía”.
El volumen reúne voces poéticas diversas, como las de Miriam Esperanza Hernández Vázquez y Canario de la Cruz, desde el ch’ol, así como la de Edgar Darinel García, desde el tsotsil, articuladas por una defensa compartida de la resistencia lingüística y del poder de la poesía, tanto para impugnar el mundo tal como está constituido como para imaginar y trazar los contornos de otras posibilidades.
Aprendiendo de las mujeres y las comunidades zapatistas. Tomo II no es solo un libro para leer, sino un libro para caminar, escuchar y aprender colectivamente. Desde múltiples registros, teóricos, testimoniales, artísticos y poéticos, el volumen confirma que el zapatismo no es un objeto de estudio, sino una práctica viva que interpela nuestras formas de investigar, enseñar, estudiar y habitar el mundo. Para quienes investigamos desde Chiapas y desde los feminismos críticos, este libro reafirma que aprender de las mujeres zapatistas implica descentrar la academia, asumir una ética relacional y comprometida con la vida, y reconocer que los horizontes de justicia, autonomía y dignidad se siguen tejiendo, día a día, desde abajo y a la izquierda. ¡Viva la dignidad rebelde de las mujeres y otroas zapatistas!
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*Reseña del Libro: Aprendiendo de las mujeres y las comunidades zapatistas, Tomo II de la Colección Al Faro Zapatista, editoras Xochitl Leyva Solano y Lola Cubells Aguilar, 2025, CLACSO, Cooperativa Editorial Retos, Cátedra Jorge Alonso, CUSCH-Universidad de Guadalajara, Traficantes de Sueños. El tomo II así como el I y el III se pueden adquirir en la librería de Traficantes de Sueños en Madrid y, en toda España y Europa, a través de su web: https://traficantes.net/ Para mayor información de la colección y de las autoras ir a https://alfarozapatista.jkopkutik.org/
Día 5 – Semillero “De pirámides, de historias, de amores y, claro, desamores”
30 de diciembre de 2025, San Cristóbal de Las Casas. Este quinto y último día del Semillero “De pirámides, de historias, de amores y, claro, desamores” se dedicó, por un lado, a examinar el papel de las artes en la construcción de mundos otros, y por otro, a las pirámides que se reproducen abajo.
El dramaturgo Luis de Tavira, en un escrito leído por el Capitán Marcos, titulado “El arte es una declaración de amor a la humanidad”, dijo también que “las artes son una denuncia y una maldición al desamor y a la crueldad con la que se deshumanizan las personas y las sociedades”. Entender, dijo, es entender que no entendemos, y el arte es capaz de mostrarnos aquello que no logramos vislumbrar, mostrarnos que hay otros mundos. “El arte es un acto de bondad y el mundo es un milagro.” Y sin embargo, la lógica del capital destruye todo, ciega a las sociedades. “El mundo está distraído”, dijo, “y no es capaz de percatarse del acontecimiento violento que sucede delante de sus narices”. “El desafío para el arte amoroso de la vida será reaccionar con rebeldía a la normalización de la violencia social.”
Luis de Tavira: [podcast]https://radiozapatista.org/wp-content/uploads/2025/12/LuisDeTavira.mp3[/podcast]
Raúl Zibechi por su vez hizo un fascinante recorrido por lo que denominó “las pirámides de abajo”, o sea, las que se reproducen al interior de los movimientos. “Las revoluciones que han triunfado”, dijo, o sea, las que han tomado el poder, “han sido siempre incapaces de transformar el mundo”. Esto porque, al tomar el poder, reproducen la pirámide y se convierten en nuevas clases dominantes. Ejemplo de eso es desde luego el PRI en México, el Estado soviético, Nicaragua. Pero en los movimientos sociales también se reproducen las pirámides. Zibecchi citó los ejemplos de la Conaie en Ecuador y del MST en Brasil, que a pesar de sus grandes logros, reproducen estructuras piramidales de mando de unos sobre otros. Y citó cinco ejemplos de movimientos en Perú, Honudras y Brasil, que intentan romper con la pirámide, a pesar de que ésta termina reproduciéndose de una u otra forma. Es así que el gran cambio interno del zapatismo de destruir sus propias pirámides y construir el común representa un paso revolucionario.
Raúl Zibechi: [podcast]https://radiozapatista.org/wp-content/uploads/2025/12/RaulZibecchi.mp3[/podcast]
El Subcomandante Moisés continuó detallando, con ejemplos prácticos, cómo se ha ido construyendo el común en territorio zapatista. En particular, relató, a través de diversos casos específicos, el intenso trabajo político que se viene haciendo con los pueblos “hermanos”, no zapatistas, de concientización e invitación a participar en la construcción del común por medio del ejemplo, de la puesta en práctica de relaciones otras.
Subcomandante Moisés: [podcast]https://radiozapatista.org/wp-content/uploads/2025/12/SupMoi-4.mp3[/podcast]
La participación del Subcomandante Moisés terminó con la lectura de un texto sobre los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa.
Subcomandante Moisés sobre Ayotzinapa: [podcast]https://radiozapatista.org/wp-content/uploads/2025/12/SupMoi-Ayotzinapa.mp3[/podcast]
El Capitán Marcos habló sobre la infancia como forma de conocer realmente al zapatismo, y empezó relatando la historia de Paticha, la niña de cinco años que murió en sus brazos de fiebre. Hoy esa realidad ha cambiado radicalmente. De la misma forma, la realidad de las mujeres se ha transformado profundamente: hoy, las mujeres zapatistas, que antes estaban destinadas sólo a tener hijos y cuidar del hogar, son promotoras de salud, de educación, artistas y mucho más. Después leyó el cuento “El amor y el desamor según el Sup Marcos”.
Capitán Marcos: [podcast]https://radiozapatista.org/wp-content/uploads/2025/12/CapitanMarcos-4.mp3[/podcast]
Termina así, en la víspera de la celebración del 32 aniversario del levantamiento zapatista, este ciclo de encuentros que, desde diciembre de 2024, nos han instigado a pensar nuestro presente y a construir un futuro otro, más humano, más digno, más justo.











