Rumbo al 8M. “El siglo XXI es el siglo de las mujeres…” ¿Dónde estamos, de dónde venimos y juntas hacia dónde vamos?
“Esta no fue solo una conferencia, hemos vivido juntas todos estos días…”
(Compañera kurda, Conferencia de Mujeres, Bogotá, febrero 2026).
No es casual que oigamos repetidamente a través de los medios masivos de comunicación las voces de los hombres jefes y funcionarios de Estado. Dichas voces una y otra vez se amplifican hasta saturarnos. Ello es parte de la guerra mediática y de la guerra cognitiva que nos dicta qué oír, qué ver, qué saber para desde ahí imponernos cómo sentipensar, actuar y soñar. En nuestras pantallas de celulares, de computadoras y de televisión entran uno tras otro las noticias replicando los mensajes de Donald Trump (Presidente de los Estados Unidos), los discursos de Mark Carney (Primer Ministro de Canadá) o de Marco Rubio (Secretario de Estado de los Estados Unidos). Hace un mes, desde el Foro Económico de Davós (Suiza), Mark Carney afirmó que como humanidad estamos en una ruptura y no solo en una transición, habló del Nuevo Orden Mundial refiriéndose al fin de una era. Era que arrancó, dijo, después de la Segunda Guerra Mundial estableciendo un sistema, reglas y un aparato internacional que se fue atrofiando hasta el punto de no poder parar expedita y eficientemente guerras de ocupación tales como la ejecutada por Rusia en Ucrania o el genocidio israelí sobre el pueblo Palestino.
Hace unos días, al caracterizar ese Nuevo Orden Mundial, Marco Rubio, en la Conferencia de Seguridad celebrada en Munich (Alemania), hacía alusión a la migración masiva que transforma y desestabiliza Occidente (sic) por lo que, agregó, se deben controlar las fronteras nacionales. Él mismo aclaró que no era cuestión de odio sino de soberanía nacional. Rechazó también la idea difundida en los encabezados de periódicos de estar al fin de la Era Trasatlántica, refiriéndose a la colaboración entre Estados Unidos y Europa y, añadió, que “los norteamericanos somos hijos de Europa” y queremos revitalizar una vieja amistad y renovar la mayor civilización de la historia de la humanidad, refiriéndose a la civilización Occidental. ¿Qué tiene que ver todo esto y lo que pasa justo ahora en Medio Oriente y el mundo con la Conferencia de Mujeres “Floreceremos porque la guerra no puede acabar con nuestras raíces. De Abya Yala a Kurdistán, la lucha de las mujeres frente a la destrucción de la vida” convocada por la Red de Mujeres Tejiendo Futuro (Network Women Weaving the Future, WWF por sus siglas en inglés) que concluyó este 15 de febrero de 2026 en Bogotá? Tiene mucho que ver. Me explico.
Primero
Ante la saturación de voces masculinas de Estado, las mujeres y las diversidades sexo-genéricas de los abajos y en medios, de las izquierdas y los feminismos que asistimos a la conferencia, rompimos el cerco político y mediático y, con nuestra juntanza, contribuimos a agrietar, una vez más, las fronteras nacionales que nos quieren encerradas en sus límites con sus reglas y agendas. Viajamos autogestivamente kilómetros y kilómetros para encontramos y hablar de nuestras urgencias y necesidades de cara a los despojos, las violencias y las guerras en curso.
Como dijo una compañera, a pesar de la distancia kilométrica que nos separa, nos teje el dolor causado por esas guerras y violencias ejercidas en nuestros cuerpos-territorios, personales y colectivos. Se refería a las guerras y violencias no solo actuales sino también históricas causadas por los proceso de colonización en Abya Yala y de Kurdistán, regiones del mundo que se tejieron en esta conferencia.
En los paneles, talleres y mesas compartimos cómo, cuándo y dónde estamos poniendo la cuerpa, revitalizando y politizando nuestra ancestralidad, haciendo carne nuestras economías alternativas y trabajando para nuestra sanación colectiva y personal. A la colonización, al patriarcado y al capitalismo les identificamos como el “enemigo común” que enfrentamos. La diversidad de sentipensamientos de esta conferencia fueron amplificados por la comisión de prensa y comunicación y pueden ser oídos y vistos en cualquier momento porque están colgados en los medios de la conferencia y en un sin fin de los medios libres que sororalmente la acuerparon.
Segundo
Y si hablamos del Nuevo Orden Mundial, traigamos a colación lo que dijo otra compañera; sintetizando el espíritu compartido a lo largo de estos días, ella afirmó que “el siglo XXI es el siglo de las mujeres”. Ello me recuerda lo que dijo, a principios del siglo XX, el activista afrodescendiente norteamericano W. E. B. Du Bois quien aseveró que el problema del siglo XX sería “la línea de color”, prefigurando así el tinte racial y racista que tendrían los conflictos globales de ese siglo. Ahora, en el primer cuarto del XXI, afirmar que este es el siglo de las mujeres se puede entender en el sentido mencionado por la compañera feminista comunitaria maya kiché, Lolita Chávez, quien señaló que “estamos en nuestro tiempo, en nuestra memoria, en nuestra historia y en nuestro tejido y nadie podrá arrebatárnoslo”. A la vez puede remitirnos al conflicto que se presenta en el mundo ante los avances y retrocesos de las luchas de las mujeres y las diversidades sexo-genéricas en las calles, en las familias, en las instituciones y en las leyes. Avances que retan las fuerzas conservadoras, de derecha, de extrema derecha o fundamentalistas que operan tanto en Kurdistán y Medio Oriente como en Abya Yala.
Tercero
El Secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, planteó renovar la “civilización occidental”. Algo que puede ser visto como parte estratégica del actual expansionismo imperialista norteamericano y en oposición al expansionismo chino. Las participantes de esta conferencia mostraron con sus propias luchas los límites y contradicciones internas de esa civilización y la retaron poniendo al centro las culturas y civilizaciones milenarias de las cuales ellas mismas son/somos descendientes y herederas.
No es menor la fuerza contrahegemónica de esta juntanza de mujeres y disidencias. Abundo. Como sabemos, la dimensión milenaria de Kurdistán antecede a la formación de los cuatro Estados-nación que hoy la ocupan: Turquía, Siria, Irak e Irán. Sus raíces neolíticas se ubican 10 o 12 mil años antes del presente y sus asentamientos más antigüos datan de 6 a 8 mil años. El kurdo es un pueblo vivo y vibrante hasta el día de hoy, en tiempos pasados fue una organización societal sin Estado pero con una lengua y cultura propia, con sistemas propios de organización tribales y comunitarios, con creencias preislámicas, visiones del mundo ligadas a la tierra y a las montañas así como emergidas de sus prácticas de pastoreo y agricultura.
Los kurdos y kurdas históricamente han practicado su defensa ante invasiones de imperios tales como los persas, romanos, árabes y otomanos. Han luchado por sus derechos identitarios y por su liberación en diferentes momentos, formas y lugares de su vasto territorio. Baste señalar que las mujeres kurdas con las que nos reunimos en esta conferencia son parte de esa larga historia de resistencias y, en particular, son parte del movimiento libreción de Kurdistán liderado por ideas de Abdullah Öcalan.
Como nos comparte en su texto la colega kurda Azize Aslan, estamos frente a un movimiento popular de amplia base social nacido originalmente con una perspectiva nacionalista marxista-leninista cuyo fin era fundar el Estado kurdo socialista pero, desde la captura de su líder Öcalan, en 1999 y, sobre todo, a partir de 2003, el movimiento se ha venido transformando y volcado hacia la construcción del confederalismo democrático, caracterizado por la lucha contra la jerarquía, el patriarcado, el Estado y la propiedad privada.

El confederalismo democrático ha puesto al centro a la mujer, a la ciencia de la mujer y de la vida (Jineoloji), a la autodefensa legítima e integral, a las cooperativas para la gestión de la vida y a las academias para la formación no elitista de las bases. Todo ello da sustento a lo que el movimiento llama la autonomía democrática, misma que, desde 2012, tomó cuerpo y carne en Rojava (Norte de Siria) en medio de una guerra cruenta y atroz que suele invisibilizarse, desconocerse u olvidarse. De hecho le pregunto al lector/lectora ¿qué tanto sabe sobre la fase actual de la ofensiva militar siria contra los kurdos? A la vez le invito a leer al respecto el texto: https://vientosur.info/por-que-defender-rojava/
En una de las plenaria de la conferencia, una compañera kurda comentó: “No somos un movimiento dogmático” y así lo mostró el proceso compartido en el taller sobre “Jineoloji”, donde otra compañera kurda nos explicó a las asistentes cómo al principio tuvieron un partido de mujeres (el Partido de la Liberación de las Mujeres del Kurdistán, PAJK por sus siglas en kurdo), mismo que formaron no para entrar en las elecciones sino para llevar a cabo la formación de las mujeres del movimiento dentro de los principios básicos de su lucha de autodefensa y de liberación. Principios que sintetizó así: la defensa del territorio como autodefensa integral no militarista, la lucha contra la mentalidad dominante, el fomentar queremos a nosotras mismas, el trabajar como mujeres en la dimensión ética o moral de nuestra sociedades así como en la dimensión estética o de la belleza; aspecto con el cual el sistema patriarcal también juega. Destacó el papel que juega la crítica y la autocrítica en todo momento.
En el contexto de la Revolución de Rojava (2012), inspiradas en las ideas de Abdullah Öcalan y luego de muchas discusiones dadas entre 2008 y 2015 dentro del movimiento de mujeres kurdas, se fundó la Academia Jineoloji. En esta conferencia y en diferentes partes del mundo, la Academia Jineoloji ha servido como una inspiración y un espejo. Muchas participantes de esta conferencia ya la conocen a fondo, otras apenas se están informado. Pero como dijo la compañera kurda en el taller: Jineoloji, como ciencia de la mujer y la vida se opone al patriaracado, al Estado y a la ciencia positivista. Y agregó: “nosotras vemos la ciencia con los ojos de nuestras madres que tienen su conocimiento y partimos de los conocimientos ancestrales para la vida … Jineoloji no es una teoría sino una práctica colectiva”.
Cuarto
Profundizo en el argumento de la poderosa juntaza milenaria que sostiene esta conferencia y esta red mundial, para ello veamos la otra parte convocante de esta conferencia; parte autonombrada como: mujeres del Abya Yala. Mujeres de raíces ancestrales mesoamericanas, aymaras, quechuas, mapuches, muiskas, nasa, lencas, mayas, negras, garífunas, afrodescendientes… Mujeres parte de comunidades, pueblos, nacionalidades originarias, tribus, confederaciones, consejos, federaciones, comités, asociaciones, colectivas y redes. Un verdadero pluri-verso de mujeres y diversidades sexo-genéricas jóvenes, de mediana edad y ya mayores organizadas y en pie de lucha.
Referirnos a nuestro continente como Abya Yala parece hoy normal pero no lo es, por el contrario, ha sido, como nos demuestran muchos estudiosos, fruto de un largo proceso de más de cinco décadas de trabajo político descolonizador frente a las denominaciones coloniales, republicanas, criollas y mestizas de América y América Latina. Como nos comparte en su texto el colega Pablo Uc si nos vamos a la génesis de Abya Yala, entramos en la dimensión ancestral y milenaria de la lengua y del cosmocimiento gunadule, de sus memorias de origen y sentidos de vida de la Madre Tierra. Él mismo es quien nos habla de la dimensión geapolítica y geopoética de Abya Yala. A ellas, repensando lo vivido en esta conferencia, se le podría agregar la dimensión jineopolítica-espiritual del Abya Yala que está contribuyendo a tejer el internacionalismo de las mujeres del mundo. Recordemos que la Red Mujeres Tejiendo Futuro articula Abya Yala con mujeres de Kurdistán, Medio Oriente, Europa, Asia y África. Esta es su tercera conferencia, las anteriores fueron en 2022, en Berlín y, en 2018, en Fráncfort.

Internacionalismo de Mujeres para tejer Futuro
Como nos dijo en una plenaria la compañera kurda: “aquí me veo como en un espejo… las mujeres hablan y yo veo mi propia historia”. Sin duda este espejeo encarnado que nos atravezó la cuerpa, esa indignación digna con que llegamos, esas muertas y muertos, desaparecidas y desaparecidos cargados a cuesta, son elemento centrales para urdir el internacionalismo mundial de mujeres del siglo XXI que está en gestación. En la página web de la Red de Mujeres Tejiendo Futuro se dice una palabra colectiva fruto de los múltiples diálogos mundiales que se han dado hasta ahora:
“La Red no reinventa la rueda. Más bien, se basa en el largo y rico legado del internacionalismo revolucionario, socialista, proletario, anticolonial y feminista a nivel mundial. Considera todas las experiencias pasadas como parte de su patrimonio. Además, el crecimiento y las transformaciones que han experimentado los movimientos de mujeres en todo el mundo en los últimos años son una importante fuente de esperanza y fortaleza sobre la que podemos construir. Al mismo tiempo, en un espíritu de autocrítica, debemos reconocer que la implementación y la sostenibilidad de los esfuerzos internacionales siempre han enfrentado desafíos. Las jerarquías clasistas, el racismo, las actitudes coloniales y liberales, y las contradicciones ideológicas han conducido en ocasiones a la exclusión, la fragmentación o la perpetuación del poder, incluso dentro de nuestros movimientos que buscan la unidad. Sin embargo, quizás precisamente debido a esto, las experiencias y lecciones de los esfuerzos pasados ofrecen perspectivas invaluables sobre cómo podemos seguir construyendo redes de lucha común más fuertes, más inclusivas y sostenibles en el aquí y ahora y para el futuro.”
Teniendo eso en mente no es nada casual que en otra plenaria la compañera kurda nos dijera que el Confederalismo Democrático Mundial de las Mujeres no busca homogeneizarnos sino complementarnos y nos vuelve a invitar a reflexionar colectivamente qué ha pasado con otros intentos. Al presentar en plenaria los resultados de uno de los talleres se señaló la importancia de socializar y conocer con mayor profundidad las experiencias autónomas, de base territorial y feminismos comunitarios, campesinos populares, decoloniales y de mujeres que luchan del Abya Yala dado que contamos con una riqueza enorme que muchas veces no conocemos a fondo o que conocemos parcialmente en el propio Abya Yala. Por otra parte, el hacer concreto y práctico de la autonomía democrática de las mujeres kurdas, sobre todo, desde 2014 en lo que se llama las Comunidades de Mujeres del Kurdistán nos inspira como lo han hecho en las últimas tres y media décadas en Abya Yala todas las mujeres que luchan; nombre que nos han dado las mujeres zapatistas para incluirnos y valorarnos a todas.
De la grieta al allá afuera

Al estar en este encuentro regresa a nosotras la sensación de habitar una grieta del sistema, sensación que ya hemos tenido en 2018 y 2019 en el Caracol donde se celebraron los encuentros de mujeres convocados por las zapatistas. En este 2026 a todo lo vivido sumamos el ímpetu de las mujeres revolucionarias kurdas en medio de la guerra acrecentada por la crisis de Medio Oriente, por el genocidio del pueblo Palestino, los efectos del expansionismo del imperialismo norteamericano (secuestro del presidente venezolano, estrangulamiento de Cuba, presión con la guerra de aranceles a nivel mundial, ataque hace unos días a Irán), los avances de los fascismos y autoritarismos, de las extremas derechas y los fundamentalismos a más del colapso climático. Y como se detalló en casi todas las participación de las mujeres de Abya Yala, acrecentada por los efectos de los megaproyectos y los corporativos criminales que azotan esa región. Todo ello en vez de paralizarnos o dejarnos sin esperanza nos ha dado la fuerza energética necesaria para juntarnos con urgencia y preguntarnos nuevamente ¿cómo organizarnos mejor mundialmente las mujeres desde lo local, desde la cuerpa-territorio hasta lo mundial? La diversidad que somos y el cúmulo de experiencias desde Kurdistán y Abya Yala nutrieron, aquí y ahora, la revolución mundial de las mujeres; proceso que está en proceso.
Afuera de la grieta está el mundo real: tirados semidesnudos con la piel pegada a los huesos bajo sus carritos de carga yacen los recicladores, al tiempo, te dicen una y otra vez no salgas sola, cuida tu celular, esta zona es el centro y no es segura, anden en grupo, cuidémos entre todas. Mientras las paredes de Bogotá hablan, gritan, claman a través de sus murales, de sus grafitis. En la tele los locutores no paran de hablar de las elecciones colombianas que vienen, en seguida viene la imagen de Trump hablando de su “cooperación” viento en popa con el actual gobierno de Venezuela. En la puerta del recinto donde se celebró nuestra conferencia se nos reparten folletos del partido Pacto Histórico llamando a salir a la calle este 8 de marzo haciendo la siguiente propaganda: ”Más mujeres en la política, más democracia” y se dan datos: “la apuesta es clara: 50% de participación femenina, no por obligación, sino por convicción… La participación de las mujeres en el Congreso aumentó en 10.17% acercándose al 30%…” Adentro, en nuestros tejidos, sabemos que la autonomía, la autodefensa y la autorganización de cara a los sistemas de muerte son indispensables para la mundialización de la esperanza encarnada, en femenino, en plural y en curso…
Xochitl Leyva Solano
Colectivo PVIFS-Chiapas / Miembrx del GTA-FT







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