Latinoamérica
Días 4 y 5: Primera Conferencia de la Red de Mujeres Tejiendo Futuro en Abya Yala
La conferencia de mujeres entrelazó y fortaleció nuestras raíces entre Kurdistán y Abya Yala
El sonido del camino retumba firmemente entre las palabras de las mujeres del mundo. Del Kurdistán hacia Abya Yala resuena la voz de la lucha, la resistencia y de la esperanza. Después de 4 días de Conferencia, unimos nuestros sueños y necesidades, nuestras perspectivas y compañerismo. Necesitamos aprender las unas de las otras, pasar a la acción y asumir compromisos. Mantener la llama para que no se pierda esta fuerza que vivimos estos días de encuentro. Necesitamos abrazar nuestros tejidos, entretejiendo nuestras asambleas territoriales, nacionales y internacionales, caminar los territorios significa fortalecer el paso de la juntanza en red.
Sistematizar y compartir nuestra sabiduria, construir confianza. Poner el cuerpo en el centro de la lucha. Hay que asumir cierta confrontación, el mundo esta en mano de los poderosos no deja otra salida, debemos defender nuestras raíces. Ante las dificultades de juntaza entre territorios, debemos crear la manera de seguir en movimiento. Mantener y cuidar el tejido que hemos creado juntas y que seguiremos tejiendo. Necesitamos articular acciones, campañas, aprendizajes, luchas, fortalecer la espiritualidad, poner la voz y el cuerpo, abrir las puertas de cada territorios para necesidades urgentes y para la solidaridad. Las mujeres de Kurdistán, no son simplemente una suma de mujeres; juntas, han generado algo nuevo, un camino de liberación.
Necesitamos compatir sabiduria y herramientas, tener medios propios y autónomos, para hacer frente a esta guerra especial que los medios de comunicación estan desarrollando contra las mujeres y los pueblos. No estamos en competencia con los medios hegemónicos, porque nuestra comunicación está al servicio de las necesidades de nuestros pueblos. Es importante hablar de lo que nos duele, pero necesitamos hablar de lo que nos fortalece. Unimos voces para sanar las heridas y trascender a mensajes que nos llenen de fuerza.
Debemos compartir nuestros propios análisis politicos, enrraizar la resistencia, e investigar la historia para seguir cosntruyendo y defendiendo nuestro horizonte común. Las palabras son importantes, por eso, debemos reconstruir una terminologia descolonizada, recuperar lenguas ancestrales, comunicarnos desde el corazón, constuir y alimentar redes propias, esto es construir una nueva mentalidad, una mentalidad revolucionaria que nos lleve a recuperar nuestros pasos y salir del lugar que nos han impuesto, es esencial para asumir otros roles dentro de la lucha. Necesitamos una casa común de pensares, herraminetas y saberes.
Seguir en red es seguir en varios niveles. Pensar cómo nos comunicamos con el Kurdistán, con Abya Yala y más alla. Nuestra intención es de seguir trabajando, tejiendo juntas. Aquellas que por su rol fueron asesinadas y encarceladas, son y serán nuestro luz en el camino.
Esta conferencia ha sido un espacio abierto a la palabra, a la experiencia, a la emoción. Aquellas que vinieron de sus procesos nos regalaron el entendimiento de sus saberes y sentires, respirar juntas, nos une, nos hace libres. Apoyar nuestros procesos locales y regionales contribuye a la lucha internacionalista. Así podemos colectivizar nuestros trabajos y fortalecer nuestros esfuerzos. Nuestros principios colectivos se basan en la autonomía, la lucha antipatriarcal, anticapitalista, antiracistas, anticoloniales, antiestatales, la diversidad en la unidad, el compañerismo, horizontalidad, ética de la rebeldía, entre otros principios. Unamonos al compromiso y a la construcción a largo plazo. Nos vinculamos a los espacios formativos para socializar experiencias y prácticas, reflexionar en conjunto y proyectar a futuro común. Articulaciones entre los territorios y respetar autonomia de ellos toma más sentido que nunca.
Tenemos claro que, como mujeres, debemos construir una agenda propia, un camino que nos permita reescribir la historia, recuperar de la arqueología los conocimientos para analizar nuestro pasado y presente, para construir nuestro horizonte. La reciprocidad de las mujeres, la fuerza de Jineoloji que nace desde Kurdistán llega al Abya Yala, para caminar, aprender y compartir las sabidurias ancestrales de las mujeres. Con el conocimiento de las mujeres mapuches, lencas, aymaras, nasa…, con toda la sabiduria de las luchas de estas tierras, hacemos de nuestros caminos la base más hermosa para nuestra resistencia colectiva. La que recupera nuestra raíces, como mujeres y pueblos.
La cultura para nosotras significa resistencia y diversidad, no es ni un producto, ni algo estético. El arte debe estar en diálogo, en fluidez. Debemos devolver los valores que representan el arte y la cultura, devolver la esencia de las mujeres. La estética es la sensibilidad que acompaña a la ética. La diversidad en si, hace más profundo el camino de la resistencia. Nuestras lenguas, bailes, maneras de vivir, ancestralidades, pasos, maneras de mirar y de amar son nuestras raíces. Organizar la cultura y el arte para que el poder hegemónico no la pueda manipular. Debemos defender nuestras comunidades y recuperar esas memorias. No somos cenizas, somos el fuego que danza con los bailes de libertad en las montañas de Kurdistán, en el Wallmapu, en los quilombolas en Brasil, en la Amazonía Colombiana, Ecuatoriana, en los montes de Peru, en todos los territorios del mundo, del universo.
La educación es una de las esferas mas importantes de la vida. Las mujeres colectivizan sus conocimientos para llevar a sus pueblos a la verdad de sus esencias. Si tantos saberes han llegado al día de hoy a nuetras almas, es porque usamos la oralidad. Fortalecer sabiduria en todas sus dimensiones también significa reforzar el internacionalismo. Reconocer la diversidad de saberes y experiencias, crear radios comunitarias y teatro, crear y reproducir los materiales que ya existen para las niñeces, para crear otros imaginarios, son la base de nuestra apuesta por la vida.
Organizarse es nuestra esencia en si. Las mujeres vivimos confrontando brutales ataques. Porque los enemigos de la libertad saben muy bien que, si nosotras, mujeres de diferentes territorios nos unimos, nos juntamos, nos abrazamos, la libertad será la promesa mas grande que haremos a la vida. La memoria de las mujeres que cayeron en la lucha por libertad hace que nuestra sangre fluya más rápida por nuestras venas. Berta Cáceres, Julia Chuñil, Marielle Franco, Sakine Cansiz, Alina Sánchez, y muchas otras más compañeras, son la luz y la razón por la que cada día, a pesar de la guerra declarada que existe en contra de las mujeres, hace que nos pongamos de pie y caminemos con pasos de fuerza con valor para la defensa de la vida. La esperanza a veces, es más importante que la victoria. Tejemos los hilos de la memoria.
De la memoria a la acción internacional: mujeres tejiendo sociedades libres
El domingo 15 de febrero de 2026 la jornada inició con un profundo ejercicio de memoria y dignidad. Se recordó el aniversario de la captura, el 15 de febrero de 1999, de Abdullah Öcalan, conocido como Reber Apo, cuya prisión no ha logrado silenciar su pensamiento ni el proyecto político del pueblo kurdo. Por el contrario, su figura continúa siendo símbolo de resistencia y de la propuesta del confederalismo democrático, mientras se renovó la exigencia de su libertad y el reconocimiento oficial de Rojava. También se evocó a Sakine Cansız, asesinada junto a Fidan Doğan y Leyla Şaylemez, como referentes de la lucha de las mujeres kurdas.
La memoria se extendió a Abya Yala y otros territorios: se nombró la desaparición de los restos de Camilo Torres Restrepo; los diez años del asesinato de Berta Cáceres, denunciando redes de financiamiento internacional detrás del crimen; y la vigencia del legado de lideresas y luchadoras cuyos nombres fueron pronunciados para afirmar que no están ausentes: “están vivas y son semillas”. Se reiteró la consigna contra los feminicidios y desapariciones —“Ni una asesinada más, ni una desaparecida más”— abrazando la lucha de las madres buscadoras.
La relatoría destacó la continuidad de una resistencia milenaria y reafirmó la consigna zapatista: “Unidad en la diversidad. Somos iguales porque somos diferentes”. Desde Haití se recordó la historia de esclavización y la imposición colonial del francés, reivindicando el rol haitiano y la dignidad expresada en “Tut mun se mun” (todas las personas somos personas). Se denunció que el imperialismo colonial y financiero sigue operando mediante deudas ilegítimas y nuevas formas de ocupación, y se llamó a la solidaridad activa con el pueblo haitiano.
Uno de los ejes centrales fue la denuncia del avance del fascismo contemporáneo y la militarización global, que golpea especialmente a mujeres, niñeces y pueblos organizados. Se propuso fijar una fecha para una acción internacional coordinada contra ese sistema y fortalecer la articulación entre Kurdistán y Abya Yala. Se subrayó que el asesinato de las infancias por fuerzas estatales, policiales, militares o por el narcotráfico constituye un ataque directo al futuro colectivo.
La alimentación emergió como núcleo político del próximo encuentro: “el alimento es nuestra primera resistencia”. Se reflexionó sobre el consumo que financia el paramilitarismo y contamina cuerpos y territorios; se reivindicaron las ollas populares urbanas y el intercambio de semillas tras incendios y despojos, y la soberanía alimentaria como defensa de la Pachamama frente a las grandes corporaciones. En esta línea, se planteó que el industrialismo y la contaminación actúan como formas de guerra silenciosa que, bajo el discurso de “desarrollo y progreso”, consolidan infraestructuras de despojo en territorios de Centroamérica y en todo el continente.
Las intervenciones señalaron la urgencia de mapear redes de madres en resistencia, compartir tácticas de defensa para las niñeces y construir respuestas colectivas ante la violencia. Desde Wallmapu se reafirmaron las identidades territoriales y se acogieron las consignas “Jin, Jiyan, Azadî” y “Floreceremos” en todas las lenguas presentes. Se propuso crear una mesa de infancias para la próxima conferencia, fortalecer medios populares en Abya Yala y Kurdistán, y ampliar la convocatoria para organizar no solo a mujeres ya activistas, sino también a madres, campesinas, trabajadoras y migrantes en exilio. La jornada cerró con la lectura de la declaración final, integrando sugerencias y consensos. Se reafirmó la búsqueda de justicia frente a masacres y matanzas, la exigencia de que los responsables asuman su culpa, y el compromiso de expandir el confederalismo a otros continentes. La palabra colectiva sostuvo que la unidad es el camino de los pueblos, que la memoria es defensa frente al olvido impuesto, y que cada compañera caída no es ausencia sino semilla viva en la construcción de una sociedad más justa y en paz.
Red de Mujeres Tejiendo Futuro Abya Yala
















Día 2: Primera Conferencia de la Red de Mujeres Tejiendo Futuro en Abya Yala
El Espíritu de las Mujeres y el Florecer de la Resistencia
El segundo día del encuentro no fue solo una jornada de ponencias, sino un acto de juntanza y acuerpamiento colectivo. En el Panel 2 “Cuerpo-territorio de las mujeres: Ataques y resistencias”, las ponentes de las organizaciones Asociación Kombilesa, COPINH, Luta Popular, ADES El Salvador, UNIR Haiti, Movimiento Mujeres Kurdistán – Dengîr, Comunidad Mapuche Inkatuleiñ Taiñ Mapun Gidimt´en Checkpoint, Wet´suwet´en (Canadá), Rede de Trabalho Amazónico (GTA) y Mama Sabiduría Consejo Maya K´iche´, entrelazaron palabra para denunciar un sistema que ataca los cuerpos-territorios, pero que no ha logrado quebrar la esperanza.
La jornada inició con una radiografía de las amenazas actuales. Voces de Colombia, México y Venezuela coincidieron en que el extractivismo, las políticas estatales, las multinacionales y el paramilitarismo no son entes aislados, sino una maquinaria engranada para borrar la historia de los cuerpos racializados e invisibilizados.
Se denunció cómo el sistema busca destruir el territorio físico para anular el espíritu, pero, como se dijo en la plenaria: “El espíritu no es abstracto; se fortalece en la cuerpa que se junta y decide hablar”.
Uno de los momentos más emotivos fue el panel moderado por Adriana Guzmán, donde se recordó el legado de Berta Cáceres a 10 años de su siembra. Su hija, Bertita Zúniga (COPINH), relató cómo el asesinato de su madre fue un plan orquestado por la familia Átala y las élites militares Hondureñas, sin embargo, la respuesta no fue el miedo, sino la organización.
Lolita Chávez introdujo un concepto que resonó en el auditorio: la Justicia Cósmica. Ante un sistema judicial estatal que a menudo es cómplice, las mujeres apelan a una justicia que trasciende lo legal, conectando la defensa del Río Blanco en Honduras con las luchas en Iximulev nombre indígena de Guatemala. La consigna fue clara: “Abajo el patriarcado que va a caer, arriba el feminismo que va a vencer”.
Del Kurdistán al Abya Yala: Un Solo Grito.
La conexión internacionalista se sintió con la participación de las compañeras de Kurdistán. Mariyam Fathi (KJAR) narró el eco de la revolución de Jin Jiyan Azadî (Mujer, Vida, Libertad) tras el asesinato de Jina Amini. Detalló las leyes misóginas en Irán —como la prohibición de viajar o tener pasaporte para mujeres menores de 40 años o los 74 latigazos por no llevar bien el velo— y cómo el Estado Islámico y el capitalismo son caras de la misma moneda autoritaria.
Desde el norte de Siria, el Movimiento de Mujeres de Kurdistán (Dengîr) compartió los avances de la Revolución de Rojava: comunas, academias y fuerzas de autodefensa lideradas por mujeres que están transformando la mentalidad del hombre y construyendo una administración autónoma.
El panel sobre saberes fundamentales recordó que la espiritualidad es una herramienta política. Las intervenciones destacaron:
(Haití): Denunció el “colonialismo contemporáneo” y la violencia de los Cascos Azules, llamando a la organización desde el Creol para reconocerse como personas frente al bloqueo criminal.
Machi Betiana, lideresa espiritual del pueblo Mapuche, relató la persecución a la espiritualidad mapuche y el encarcelamiento de mujeres y niños, denunciando el genocidio continuado de los estados chileno y argentino.
Luta Popular, Brasil. Trajo la voz de las favelas y de las madres solteras que luchan por un techo, exigiendo la libertad de Ali, presa política en São Paulo.
Gidimt’en Checkpoint. Desde el norte, recordaron que la resistencia indígena contra los oleoductos es la respuesta a las oraciones de sus ancestras.
La conversa sobre la Jineolojî, la “ciencia de la vida y de las mujeres”, acentuó la necesidad de arrebatar el conocimiento de las manos del patriarcado, que históricamente tildó de “brujas” a las sabias. Se enfatizó que, para que la lucha sea fuerte, debe haber una transformación total de la mentalidad masculina; de lo contrario, la resistencia será débil.
La unión de estas redes es lo que el sistema teme. La transición educativa y la refundación de los territorios (como en Honduras) ya no son sueños lejanos, sino proyectos en marcha que se alimentan del dolor transformado en acción revolucionaria.
Panel 3 “El espíritu de las mujeres para el florecer de la resistencia”
Fenmucarinap (Perú) una organización autonoma con una voz potente, rescató los saberes de las mujeres campesinas rurales que valoran y respetan a la Madre Tierra. Es necesario dar un paso cualitativo para cuidar el territorio de nuestro cuerpo completo, rompiendo tabúes sobre el derecho de las mujeres a hablar fuerte. Estar organizada implica empoderamiento económico, social y político, desprendiéndose de una misma para sembrar semillas autóctonas y no ser “transgénicas”. La militancia exige principio y convicción para no traicionar a las hermanas; ante la adversidad, la consigna es morir de pie.
Para las Komuneras entre cordilleras, la convicción principal es que la lucha que tenemos que dar está adentro, como un ejercicio de transformación infinita para cuestionar nuestras relaciones. La autodefensa es un ejercicio interno y espiritual para liberarnos juntas en medio de un contexto de guerra. Se debe resistir tanto en los territorios como en los espacios íntimos, avanzando sin prisa, pero sin pausa para estar preparadas ante cualquier ataque. El trabajo diario consiste en responder con fiereza y sin miedo, rompiendo las inseguridades para ser verdaderas compañeras que ponen el cuerpo.
Mujeres y la Sexta (México y Abya Yala). La lucha se fundamenta en la búsqueda de libertad, autonomía, autogestión y autodeterminación. El objetivo es acabar con el sistema tejiendo redes poco a poco desde las raíces profundas de los pueblos originarios. Para enfrentar al enemigo, se rechaza la relación con gobiernos u ONGs que dividen, apostando por una unidad anticolonial y antipatriarcal construida desde la base.
El Movimiento de Mujeres de Kurdistán (Bakur) expresó que la lucha es por el reconocimiento de la existencia y el derecho a ser una misma, frente a la fragmentación que han sufrido las mujeres en el mundo. Poseen una organización confederal basada en la ideología de liberación de las mujeres, cuyo primer principio es la defensa del propio territorio (welaparezi). La base del éxito es la voluntad y el pensamiento libre, priorizando la vida comunal y las cooperativas para combatir el individualismo.
Finalizó la compañera del MODEP hablando de la importancia de despatriarcalizar los movimientos sociales, haciendo la revolución incluso entre los mismos revolucionarios. Reconocen la necesidad de parar, organizarse internamente y sanar para poder continuar con la lucha. Sostienen que no basta con la denuncia; es necesario crear desde los saberes ancestrales, pues la organización autónoma es el inicio, no un complemento.
Comisión de Prensa
Red de Mujeres Tejiendo Futuro






































