Fotorreportaje
Zapatistas se movilizan en Chiapas contra la guerra
San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, domingo 13 de marzo, poco después de las 9:00 de la mañana. Por el Andador Eclesiástico aparece una bandera mexicana al lado de la bandera del EZLN y una manta que dice: “Alto a la guerra capitalista contra los pueblos de Ucrania y Rusia. Llamamos a la movilización de los pueblos del mundo para detener la guerra contra el pueblo de Ucrania”.
Es la llegada del inmenso contingente zapatista que comienza a “invadir” la Plaza de la Catedral, también cononcida, muy apropiadamente, como Plaza de la Paz. Son varios miles de mujeres, niños y niñas, hombres, ancianos y bebés arropados en rebozos, provenientes de las diferentes zonas del territorio rebelde, con la impecable disciplina que los caracteriza. Muchos traen pancartas: “Alto a la guerra que sólo trae la desintegración de las familias”, “¡Que muera el sistema capitalista!”, “¡Vida y paz en el mundo!”, “No más persecución contra los que luchan por la vida”.
Avanza una camioneta de redilas y por la bocina se escuchan las palabras dirigidas al pueblo de México y del mundo: “Despertad”. “¡No a la guerra!”, se escucha una y otra vez.
La enorme fila de zapatistas pasa frente a la catedral y continúa por la plaza del quiosco frente al otrora palacio de gobierno, el mismo que las tropas rebeldes tomaron hace 28 años. La marcha da la vuelta a la plaza rodeándola, sigue por Insurgentes, vuelve a girar, da una vuelta más amplia. Dibuja la forma de un enorme caracol que abraza el corazón de San Cristóbal. Un abrazo que convoca, que nos llama a despertar. Pero un abrazo también que arropa: Al mismo tiempo que arropan el corazón de San Cristóbal, muchos miles de zapatistas más arropan los corazones de las ciudades de Yajalón, Palenque, Ocosingo, Las Margaritas y Altamirano, los 12 caracoles del territorio rebelde y las carreteras que cruzan el estado de Chiapas. Al mismo tiempo que colectivos, organizaciones e individuos abrazan el corazón de la Ciudad de México (ve las imágenes abajo).
Abrazos que arropan los corazones de tod@s quienes sufren las guerras, no sólo en Ucrania, sino alrededor del mundo: Palestina, Kurdistán, Siria, el pueblo Mapuche, los pueblos oprimidos del planeta. Y también quienes sufren la guerra en Chiapas y en todo México: las víctimas del narco-estado, los y las desplazadas, los desaparecidos, l@s asesinad@s, l@s muert@s y herid@s de Aldama y de tantos otros lugares, las víctimas de la narco-paramilitarización, las víctimas del despojo por los megaproyectos y la voracidad sin fin del capital… todas y todos aquellos que sufren y sufrimos el terror cotidiano en tantas geografías, el despojo, el acoso, la agresión sexual, el racismo, la explotación, la violencia nuestra de cada día.
Lee: No habrá paisaje después de la batalla.
¿Qué hacer frente a la guerra, frente a todas las guerras? Generar vida, cuidar la vida, nos dicen. ¿Cómo? Organizándonos. El llamado: Crear una campaña mundial contra todas las guerras del capital, organizando conciertos, reuniones, festivales, encuentros. ¿Tiene sentido el arte, el encuentro, los intercambios, las comparticiones, como resistencia ante la guerra? ¿Cambian algo? Quizás cambien conciencias. Entendimientos. Corazones. Quizás nos inviten a sentipensar. Y por consiguiente, a actuar. La guerra está en todos lados. El NO también lo debe estar. Y con él, el SÍ por la vida.
Esto apenas comienza. L@s zapatistas hacen los suyo. ¿Y nosotr@s, qué?
Falta lo que falta…
Imágenes de la movilización en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas
(Fotos: Radio Zapatista)
Imágenes de la movilización en Ocosingo, Chiapas
(Fotos: Medios Libres Chiapas y Radio Pozol)
Imágenes de la movilización en la Ciudad de México
(Fotos: Radio Zapatista)
Palabras de l@s zapatistas al pueblo de México y del mundo
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13 de marzo de 2022
Despertad pueblo de México y del mundo, urge que alcemos la voz y de movilizarnos en apoyar para su sobrevivencia al pueblo de Ucrania y Rusia que luchan por salvar sus vidas, hoy nos necesitan y nos necesitaremos.
Somos millones de hermanos y hermanas en el mundo que sufrimos la misma guerra injusta del capitalistmo. Por eso, ¡a organizarnos! Así podemos decir, si nos tocan a uno, nos tocan a tod@s.
No a la guerra del capitalismo que asesina y conquista al pueblo de Ucrania por intereses económicos, políticos e ideológicos.
Despuertad, pueblo de México y del mundo, porque un día tan pronto o tan lejano nos van a hacer también la guerra injusta, hay que organizarse.
¡No a la guerra! ¡Alto a la guerra! ¡Alto! Porque es tan injusta, porque solo deja destrucciones horribles de vidas humanas: inválid@s, viudas, viudos, huérfanos-as, carestías, hambre, enfermedades y todo por los intereses capitalistas.
Alto a las guerras, no a esta guerra asesina, porque no es PARA TOD@S TODO, todo para el interés capitalista.
Nosotros, nosotras zapatistas, que decimos tu dolor es nuestro dolor, llamamos al pueblo de México y del mundo que lo hagamos en los hechos.
Pueblo de México y del mundo, nosotras las mujeres zapatistas decimos que tu dolor es nuestro color, así que hacemos el llamado a que nosostras, como mujeres, organicemos a nuestros pueblos para movilizarse cada quién en su geografía y su calendario para parar la guerra injusta porque las más afectadas somos nosotras por ser mujer y por ser madre.
Los grandes capitalistas son unos criminales y salvajes que no sienten ni tocan su corazón para acabar con la humanidad y destruyendo nuestra madre tierra, por eso hay que organizarnos, si nos tocan a uno nos tocan a tod@s.
Despertad pueblo de México y del mundo con una lucha de organización de hombres y mujeres por una paz verdadera.
Alto a la guerra que solo trae la desintegración de las familias.
Colonia 5 de Marzo: 28 años de resistencia y lucha por la vida
Veintiocho años resistiendo y construyendo, a pesar de las amenazas, precariedad e incertidumbre, no es poca cosa. Este domingo 6 de marzo, la Colonia Cinco de Marzo celebró su 28 aniversario con alegre rebeldía y digna rabia.
La Colonia fue fundada el 5 de marzo de 1994 en tierras recuperadas tras el levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Desde entonces, han estado luchando por la regularización de las tierras y, sobre todo, por la preservación ambiental y la vida digna.
Después de todos estos años de lucha, la Colonia sigue enfrentando amenazas de desalojo e irregularidades sin fin en el proceso legítimo de legalización de sus tierras. Desde hace algunos años, cuando parecía que el proceso llegaba a su fin, apareció un nuevo supuesto dueño de las tierras, antes desconocido. Se trata del empresario Adrián Marenco Olavarrieta, con fuertes lazos de amistad con la familia Velasco Coello, involucrado, entre otras cosas, en la especulación inmobiliaria en la zona de los humedales, y denunciado desde 2014 como uno de los dos dueños de la empresa Cales y Morteros del Grijalva, que operaba sin permiso en el área natural protegida del Cañón del Sumidero, con graves impactos de salud a los habitantes de Cahuaré, municipio de Chiapa de Corzo.
Mientras se resisten los hostigamientos y amenazas, la Colonia continúa su lucha en defensa de la Madre Tierra. Hace poco más de un año, la Colonia se unió al Consejo General de la Zona Sur, una articulación de 14 colonias de la zona sur de la ciudad para defender el agua, los bosques y los humedales – de suma importancia para el equilibrio ecológico en la ciudad – de la especulación inmobiliaria y la sistemática destrucción que se ha presenciado en los últimos años. Juntos, recuperaron la Ciénega vecina a la colonia, ahora considerada un espacio sagrado de vida.
Una muestra del éxito de las acciones de la Colonia y del Consejo de la Zona Sur fue la reforestación de un campo de futbol como parte de los esfuerzos por preservar la zona de los humedales y concientizar a la población. Los miembros del Consejo temían la reacción de los futbolistas, pero para su sorpresa, los 1,500 futbolistas les dieron su apoyo.
Escucha las palabras del Consejo de la Zona Sur:
Fue justamente en la Ciénega donde inició la celebración del aniversario, con una peregrinación para saludar a la Madre Tierra. Al regresar, pobladores y visitantes realizaron un ritual alrededor de un altar maya para consagrar el encuentro, invistiéndolo de su significado profundo: la celebración de 28 años de perseverancia en la defensa de la vida.



















































