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[:es]Denuncia de la comunidad de San Lorenzo Azqueltán por la invasión de ganaderos de Villa Guerrero a sus tierras [:]
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12 de septiembre de 2018
Al Congreso Nacional Indígena
A la Misión Civil de Observación de la Red Todos los Derechos para Todos y Todas
A los medios de comunicación:
Hacemos de su conocimiento que desde el día de ayer 11 de septiembre de 2018 la Comunidad Indígena de San Lorenzo de Azqueltán en Villa Guerrero, Jalisco, estamos siendo objeto de una nueva invasión por parte de ganaderos pertenecientes a Villa Guerrero. A las 3 pm aproximadamente dos personas ajenas a la Comunidad introdujeron 29 cabezas de ganado, propiedad de Hugo Valdés en el predio del Comunero Cuauhtémoc González Chico, en el rancho de San Antonio, perteneciente a nuestra Comunidad, mismo que estaba destinado para cultivo y que al momento de la invasión estaba sembrado de maíz, por lo que se causó un daño en el patrimonio del compañero.
El día de hoy los Comuneros nos estamos organizando para realizar acciones de defensa de nuestro territorio en el lugar de los hechos, situación que pone en riesgo nuestra integridad física y la de nuestras familias, pues en varias ocasiones esto nos ha traído como consecuencia acciones violentas en las que incluso se ha atentado contra la vida de algunos comuneros.
La acción que se denuncia se suma a una serie de invasiones que se han estado fraguando en contra de la comunidad desde que inició el proceso por el Reconocimiento y Titulación de sus Bienes Comunales en 2014, donde ha imperado un estado de ingobernabilidad en el municipio que este mismo año trajo como consecuencia la desaparición de los compañeros Noé Aguilar Rojas y Catarino Aguilar Márquez que fueron encontrados y recuperados por la misma Comunidad.
Estas agresiones e invasiones son provocaciones que quieren hacer un enfrentamiento entre nuestra gente y los ricos caciques que son apoyados por el presidente municipal de Villa Guerrero, Jalisco, Aldo Gambóa, a quien hacemos responsable de cualquier agresión que suceda en nuestra contra.
Estamos decididos a no permitir más invasiones y despojos porque nuestra tierra es sagrada
Comunidad Indígena Autónoma Wixárika y Tepehuana de San Lorenzo de Azqueltán en Villa Guerrero, Jalisco.
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[:es]Comitancillo: una comunidad laboratorio de la ZEE del Istmo[:]
[:es]Por Sare Frabes y Ñaní Pinto
Con la perspectiva de que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador no solo va a apoyar las Zonas Económicas Especiales (ZEE), sino que va a trabajar para hacerlas «más grandes», como dice Alfonso Romo, futuro jefe de la oficina de la presidencia planeado para el periodo de Obrador, el presente reportaje expone las formas en que se van implementando estos grandes proyectos y los conflictos generados principalmente en territorios indígenas. En esta ocasión abordamos específicamente la comunidad zapoteca de San Pedro Comitancillo, en el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca, uno de los puntos clave para la ZEE de Salina Cruz y para el Corredor Transístmico, que conectará en un eje industrial a los océanos Pacífico y Atlántico.
La Garza es un cerro sagrado para el pueblo zapoteca de San Pedro Comitancillo, en el Istmo de Tehuantepec, Oaxaca. La imponencia de la montaña está grabada en el imaginario y la cotidianidad de la comunidad, plasmada en manifestaciones artísticas en muros del centro del pueblo.
El carácter sagrado del cerro no es de hoy. También lo era para los antepasados zapotecas que vivieron en la región 1500 años a.C. y fue documentado por antropólogos del Instituto Nacional de Antropología y Historia (INAH). «Encontramos un abrigo rocoso con pintura rupestre, lo que habla de una veneración hacia el Cerro de la Garza como cerro sagrado», revelan los antropólogos Marcus Winter y Roberto Zárate en el documento, obtenido por el equipo de este reportaje, titulado Proyecto de Salvamento Arqueológico.
Winter y Zárate realizaron un trabajo de registro y rescate de sitios arqueológicos a lo largo de los 80km de construcción de la carretera Salina Cruz-La Ventosa, que se inició a finales del 2001. «La meta inmediata del salvamento fue registrar los datos en peligro de desaparición», dice el documento.
El registro permitió identificar diez sitios ubicados en los carriles de la autopista. Uno de ellos, descrito como de «principal interés para el proyecto», fue el sitio Biaza Barranca, localizado entre los cerros La Garza y El Cordón del Indio Dormido, también en Comitancillo, donde se localiza el Río Guiguchuni.
Las laderas y pie de monte del Cerro de la Garza de donde derivan muchos escurrimientos de agua producto de los nacimientos que se ubican en la zona alta del cerro y las planicies situadas entre Tehuantepec y Comitancillo, también fueron zonas habitadas en tiempos prehispánicos. «Las poblaciones se distribuyen en las laderas y en las planicies extremas de los arroyos, como los sitios Nizashoga, La Poza; cercanas a los nacederos, como el sitio Las Pilas, en el Cerro la Garza», evalúan los investigadores.
De acuerdo con los antropólogos, el área donde se construyó la carretera reúne características favorables para el asentamiento humano de tiempos prehispánicos: aluvión para el cultivo, agua dulce de los ríos y manantiales y acceso fácil a las montañas. «Sabemos que hubo ocupación humana continua en el Sur del Istmo desde por lo menos 1500 años antes de Cristo, que la población fue creciendo a través del tiempo y que existían culturas distintas en el área con rasgos culturales propios».
«Varios sitios arqueológicos y algunas montañas sagradas fueron afectados por la construcción de la carretera y por la extracción de material para revestimiento», denuncian los investigadores sobre la construcción de la carretera.
La carretera, por un lado, dividió el territorio de Comitancillo, dificultando el acceso de la comunidad al Cerro La Garza. «Se limitó el acceso a la principal riqueza de nuestro territorio», sostiene una vecina de la comunidad. Por otro lado, de acuerdo con el punto de vista de los que creen que los megaproyectos traen desarrollo, la obra sacó a Comitancillo del aislamiento con lo que se considera los centros económicos, ya que facilita la conexión con ciudades como Salina Cruz, que se tornó el centro de la Zona Económica Especial (ZEE) en el estado de Oaxaca. «Nos dejó bien ubicados para recibir inversiones», dice una autoridad ejidal de Comitancillo que no será identificada por cuestiones de seguridad.
La construcción de la carretera era así el anuncio previo de la llegada de otros proyectos al territorio de Comitancillo. El municipio es considerado estratégico para los planes de desarrollo económico proyectados para la región del Istmo de Tehuantepec. Uno de estos planes es el Corredor Transístmico, una plataforma logística que se edificara a lo largo de la carretera Salina Cruz-Coatzacoalcos, que conecta los océanos Pacífico y Atlántico.
De acuerdo con el documento «Corredor Transístmico Plataforma Logística Salina Cruz-Coatzacoalcos, elaborado por la Secretaria de Comunicaciones y Transportes (SCT), el proyecto busca aprovechar la infraestructura existente para que el puerto de Salina Cruz reciba insumos y bienes intermedios de Asia para transformarlos en los parques industriales que acompañen el trayecto de la carretera, desde donde los productos finales serían exportados a Europa o hacia Estados Unidos, vía marítima o ferroviaria.












