Chiapas: «urgente democratizar la Sección 40», expresa el magisterio estatal
Hermanas y hermanos del magisterio, en este instante en que la historia vuelve a tocarnos el hombro, se alza una voz que no es mía ni tuya, sino de todas y todos los que hemos sembrado luz en las aulas de esta tierra.
Porque el maestro —ya lo sabemos— no solo enseña: sostiene, protege, teje el porvenir con hilos de paciencia y con un corazón que rara vez descansa. Pero ese corazón, para seguir latiendo firme, necesita justicia. Necesita dignidad.
Necesita que sus derechos no sean promesas de papel sino cimientos verdaderos de una vida laboral segura.
Hoy, frente a la reforma de la ley del ISTECH, que amenaza con convertirnos en huéspedes permanentes del trabajo,no podemos guardar silencio.
No podemos quedarnos al borde del camino, mientras otros deciden por nosotros el precio y los tiempos de nuestras jubilaciones, el peso de nuestras contribuciones, el futuro, la vida que se nos pretende arrancar.
Defender la abrogación de esta reforma no es un capricho ni un gesto de rebeldía vacía: es un acto de amor propio, un acto de memoria por quienes caminaron antes y por quienes vendrán después.
Pero no es la única herida que debemos nombrar.
Entre nuestras banderas ondea también el clamor profundo de los directores, sobre todo de quienes sirven como directores encargados, cargando sobre sus hombros una montaña de exigencias administrativas que consume horas, fuerza y aliento.
Esa carga excesiva nos aleja del sentido humano del liderazgo escolar y necesitamos que nuestra voz sea escuchada ante las disposiciones gubernamentales y de la Secretaría de Educación, para transformar esta realidad y devolver dignidad a nuestra función.
Y hay otra verdad que ya no podemos callar: la necesidad urgente de democratizar la Sección 40. Porque quienes deberían ser nuestros guardianes, quienes deberían velar por nuestra estabilidad y por cada uno de nuestros derechos, se han vuelto —en demasiadas ocasiones—aliados de quienes impulsan medidasque nos lastiman, que nos desgastan, que ponen en riesgo nuestras conquistas laborales.
Esa traición silenciosa ha sembrado desconfianza, ha roto puentes, ha dejado al magisterio caminando a tientas. Por eso necesitamos levantar un trabajo colectivo, un tejido firme y honesto que nos conduzca hacia la defensa real de nuestros derechos, hacia la conquista de salarios dignos, de condiciones humanas, de un porvenir que no se nos arrebate con decisiones tomadas a espaldas del trabajador.
Y por eso, maestras y maestros, es tiempo de unir nuestras voces como un solo río que avanza sin miedo; es tiempo de levantar la frente y recordar que cuando el magisterio se organiza, cuando se toma de las manos y avanza con paso decidido, ninguna medida injusta puede prevalecer.
En este espíritu de unidad, te hacemos hoy la invitación a participar, a organizarnos. Queremos para ello construir un tejido regional donde se visibilicen nuestra voces, nuestra palabra, nuestras dolencias, nuestras luchas.
Un escenario que albergue nuestras esperanzas, donde la palabra se haga rostro y la voluntad sume su propio brillo. Ahí será necesaria la cooperación de todas y todos, la disposición abierta, la voluntad firme de quienes saben que solo juntos podemos organizar lo que el porvenir nos demanda y desarrollar la fuerza que estos tiempos reclaman.
De lograrse la voluntad de los todos que soñamos, de los todos que luchamos, en aras de democratización de nuestras instituciones, sumaremos los esfuerzos de líderes sindicales como los de Guerrero, Michoacán, de Oaxaca, etc., para aprender juntos a sostener la dignidad.
Su palabra será brújula, será faro, será camino para comprender hacia dónde debemos marchar y cuál será el pulso verdadero que tomará nuestra lucha.
Que nuestra palabra se vuelva viento, que nuestro paso se vuelva huella, y que nuestra unidad sea el faro que guíe este momento decisivo.
Porque defender nuestros derechos es defender la dignidad del oficio más noble: el de transformar vidas, uno de los pocos milagros que aún respiramos.
Pd. La dignidad te convoca, te invitamos a sumarte a los encuentros.
«Caminante no hay camino, se hace camino al andar»
ATTE.
DELEGACION DII 126 TELESECUNDARIAS
REGION TAPACHULA
[:es]Informe preliminar cuestiona la estrategia de seguridad del estado de Chiapas[:en]Preliminary Report Questions the Security Strategy in Chiapas[:]
El 8 de diciembre de 2024 un nuevo gobierno para Chiapas asumió funciones y anunció la implementación de una “nueva” estrategia de seguridad como respuesta a la violencia derivada de la disputa territorial y social entre grupos de delincuencia organizada. Con una gran campaña de comunicación y bajo el discurso de una “paz recuperada” ha impulsado en este año 2025 la disminución parcial de algunos indicadores delictivos y ha desplegado distintos operativos de seguridad. Desde el Grupo de Trabajo Región Frontera nos preguntamos si la estrategia de seguridad implementada por el gobierno del Estado de Chiapas busca la paz o la pacificación. Más que alcanzar la paz, la pacificación busca imponer el control social mediante el uso de la fuerza. En la Región Sierra-Frontera de Chiapas con Guatemala, esa estrategia no ha logrado frenar la crisis de violencia. Por el contrario, a lo largo de este año la situación es otra: un incremento en los casos de familias en desplazamiento forzado —tanto interno como hacia el país vecino— y de desaparición forzada. Estos hechos de violencia, junto con la continuidad de disputas territoriales y la presencia activa de grupos armados, muestran un panorama más complejo del que presentan los anuncios oficiales.
[:en]On December 8, 2024, a new government for Chiapas took office and announced the implementation of a “new” security strategy in response to the violence stemming from territorial and social disputes among organized crime groups. With a major communication campaign and under the narrative of a “recovered peace,” it has promoted in 2025 a partial decrease in some crime indicators and has deployed various security operations. From the Border Region Working Group, we ask ourselves whether the security strategy implemented by the government of the state of Chiapas seeks peace or pacification. Rather than achieving peace, pacification seeks to impose social control through the use of force. In the Sierra–Border Region of Chiapas, along the border with Guatemala, this strategy has not succeeded in curbing the violence crisis. On the contrary, throughout this year the situation is different: an increase in cases of families in forced displacement — both internal and toward the neighboring country — and in forced disappearances. These acts of violence, along with ongoing territorial disputes and the active presence of armed groups, reveal a far more complex panorama than that portrayed in official statements.
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