Día 5, sesión 1, del
Semillero “Guerra contra la Humanidad”
(Las poblaciones y la naturaleza bajo asedio)

24 de julio de 2026
Cideci / Universidad de la Tierra, Chiapas

En este quinto día del Semillero “Guerra contra la Humanidad” (Las poblaciones y la naturaleza bajo asedio), con la intención de facilitar el retorno a quienes viajaron de otras geografías, se decidió cambiar las presentaciones sobre las diferencias, planeadas para el siguiente y último día, e incluirlas en la segunda sesión del día.

Presentamos aquí la primera sesión, en la que se habló, por un lado, de la exclusión, extracción y despojo, pero también las resistencias que se dan en las ciudades; y por otro, del ecofeminismo y sus acciones en el contexto tanto de las violencias de género como de las agresiones contra la Madre Tierra y los territorios.

Antes de iniciar las ponencias, el Subcomandante Moisés hizo una aclaración sobre el Encuentro de Resistencias y Rebeldías, el Encuentro de Artes y la conmemoración del aniversario levantamiento zapatista que, como se anunció al inicio del Semillero, se llevarán a cabo todo el mes de diciembre en la Ciudad de México. Explicó que la logística y demás aspectos organizativos aún están en construcción, y que en su debido momento se compartirán más detalles, pero que lo que no está en duda es que los zapatistas irán y que los encuentros se llevarán a cabo en la Ciudad de México como anunciado.

Enseguida, un resumen de las dos ponencias de la primera sesión de este último día del Semillero, junto con los audios y ligas a los textos completos.


Vicente Moctezuma Mendoza – “Extracción, despojo, exclusión y resistencias en la Ciudad”

Texto completo aquí.

(Descarga el audio aquí)

La ciudad como campo de guerra, donde el capital reorganiza el territorio, concentra la riqueza y expulsa a quienes la habitan.

El académico Vicente Moctezuma Mendoza describió una guerra silenciosa pero permanente en la que el mercado inmobiliario, los megaproyectos urbanos, la especulación financiera y distintas formas de violencia que reconfiguran los territorios para beneficio de unos cuantos, mientras desplazan a quienes históricamente los han habitado.

La segregación socioespacial, explicó, no es un accidente ni una consecuencia natural de las diferencias económicas. Es el resultado de un modelo que concentra la riqueza, los servicios, la infraestructura y las inversiones en zonas privilegiadas, mientras empuja a los sectores populares hacia periferias cada vez más lejanas, inseguras y precarizadas. El acceso a la vivienda, al agua, al transporte, a la cultura e incluso al tiempo para convivir con la familia queda determinado por la capacidad de pago.

En esta guerra del despojo, la gentrificación aparece como una forma de colonización urbana. Barrios enteros son transformados para atraer inversiones, turismo y habitantes con mayores ingresos, provocando el desplazamiento de comunidades que durante generaciones construyeron ahí sus redes de solidaridad, su memoria y su vida cotidiana. Al mismo tiempo, el investigador denunció la existencia de desalojos violentos, fraudes inmobiliarios, cobro de piso, extorsiones y mecanismos de control territorial, en los que participan tanto el Estado como el crimen organizado, que convierten la vivienda y el trabajo en fuentes permanentes de extracción de riqueza.

Sin embargo, señala que, frente a la ciudad diseñada para los intereses capitalistas, también emerge la ciudad de las resistencias: los pueblos originarios, comerciantes, colectivos vecinales, cooperativas y organizaciones populares que continúan defendiendo sus barrios, los espacios de trabajo y su derecho al territorio.

Porque, como ya señaló , la ciudad no es únicamente una mercancía: es también un espacio de comunidad, de memoria y de lucha.


Iracema Gavilán – “Mandatos de género y extractivismos: acciones desde el ecofeminismo”

Texto completo aquí.

(Descarga el audio aquí)

La guerra contra los territorios también se ejerce contra el cuerpo de las mujeres.

Los megaproyectos extractivos no sólo saquean montañas, bosques y ríos. También profundizan las violencias sobre las mujeres, fortalecen el patriarcado y convierten los territorios en escenarios de despojo. Ese fue el eje de la reflexión de la investigadora y activista Iracema Gavilán, quien llamó a mirar el extractivismo como una guerra que avanza sobre la naturaleza y sobre la vida.

Desde su experiencia acompañando la defensa del territorio sagrado de Wirikuta, Gavilán explicó que el modelo extractivo del siglo XXI va mucho más allá de la minería: incluye megaproyectos energéticos, agroindustriales y tecnológicos que, bajo el discurso del desarrollo y la transición energética, continúan desplazando comunidades y mercantilizando la vida.

Iracema Gavilán sostuvo que el patriarcado y el capitalismo forman parte del mismo sistema de dominación. Mientras uno explota la naturaleza, el otro asigna a las mujeres las cargas de cuidado, incrementa las violencias, la criminalización y los impactos en la salud de quienes habitan los territorios afectados.

Sin embargo, frente a esa realidad, también destacó las múltiples formas de resistencia construidas por mujeres defensoras que organizan comunidades, impulsan herramientas jurídicas y colocan el cuerpo como el primer territorio que debe cuidarse para sostener la lucha. Y plantea que la defensa del territorio comienza por reconocer el cuerpo como el primer espacio de resistencia, pues éste alberga nuestro espíritu.

“Cuerpo-Tierra-Territorio es nuestro primer espacio de lucha.”

Recordando el día mundial contra la minería, Iracema Gavilán invita a pensar que resistir implica cuidar la vida en todas sus formas, construir alianzas y no dejar de caminar frente a un modelo que amenaza tanto a la naturaleza como a quienes la defienden.

“La respuesta no es resignarnos”, afirmó. “No tenemos tiempo de quedarnos quietos, sino de seguir caminando y avanzando, cada quien desde sus posibilidades, para defender la vida y los territorios.”