Las Abejas de Acteal
Verdad y Justicia para Simón Pedro, maya tsotsil y defensor comunitario
San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México.
5 de julio de 2026.
Boletín No. 10
Verdad y Justicia para Simón Pedro, maya tsotsil y defensor comunitario
- A cinco años de impunidad, su memoria permanece como un ejemplo de lucha, dignidad y compromiso por la defensa de los derechos de los pueblos
Recordamos a Simón Pedro Pérez López (Simón Pedro) como una persona comprometida con la construcción de la paz, la defensa de la vida y la dignidad de los pueblos originarios. Desde su servicio comunitario denunció el incremento de la violencia y la presencia de la delincuencia organizada en la región de los Altos de Chiapas, particularmente en el municipio de Pantelhó, frente a la ausencia y complicidad del Estado mexicano en la protección de las comunidades.

Como integrante de la Organización Sociedad Civil Las Abejas de Acteal, mantuvo un compromiso permanente con la defensa de la tierra y el territorio, resistiendo de manera pacífica y organizada frente a las múltiples violencias que afectan a los pueblos.
Desde su ejecución extrajudicial, ocurrida el día 5 de julio de 2021, la investigación no ha sido exhaustiva, independiente ni diligente. Además, los autores intelectuales que planificaron y ordenaron el crimen no han sido investigados, lo que alimenta la impunidad como una forma de violencia institucional. Esta situación profundiza el dolor de sus familiares, debilita la confianza en las instituciones del Estado y transmite el mensaje de que quienes atentan contra las personas defensoras pueden actuar sin enfrentar consecuencias.
El asesinato de Simón Pedro representa un ataque hacía la organización comunitaria y los procesos colectivos de defensa de los derechos humanos. Constituye un intento de sembrar miedo para inhibir la defensa del territorio, la libre determinación de los pueblos y el ejercicio legítimo de su autonomía.
En los últimos años diversas organizaciones nacionales e internacionales hemos documentado ejecuciones extrajudiciales, vigilancia, campañas de desprestigio, amenazas, hostigamiento, criminalización y persecución judicial contra las personas defensoras en Chiapas. Estas agresiones son impulsadas por actores estatales y grupos de poder con impactos directos en la seguridad, la integridad y la legitimidad de nuestro trabajo.
Tan sólo de enero a abril de 2026, el Observatorio de Personas Defensoras de Derechos Humanos de Chiapas registró 41 agresiones. Las personas más afectadas fueron aquellas que luchan por el acceso a la justicia, la defensa de la tierra y el territorio; así como los derechos de las mujeres.1
El 12 de marzo de 2026, la Relatora Especial sobre la situación de los defensores de derechos humanos, el Relator Especial sobre las ejecuciones extrajudiciales, sumarias o arbitrarias y el Relator Especial sobre los derechos de los pueblos indígenas de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) hicieron un llamado al Estado mexicano para que adoptara las medidas necesarias a fin de evitar la impunidad. En su respuesta, el Estado mexicano, reafirma que “no obran datos dentro de la Carpeta de Investigación, así como de las diligencias practicadas, indicios, evidencia que arrojen la probable participación de otra u otras personas material o intelectualmente dentro del hecho delictivo”.2
Recordar a Simón Pedro es un acto de memoria desde la resistencia. Es afirmar que la violencia no logrará borrar su palabra ni su ejemplo. Es reconocer que quienes entregan su vida por la paz continúan sembrando esperanza en sus comunidades. Su caminar permanece vivo en la lucha por la dignidad, la justicia y la construcción de una paz verdadera.
Recordarlo también es reafirmar el derecho a defender los derechos humanos y exigir que el Estado mexicano cumpla con su obligación de proteger a las personas defensoras; investigar y, en su caso, sancionar los ataques, amenazas o intimidaciones que sufran; asimismo, adoptar medidas efectivas para prevenir y contrarrestar su criminalización.
Por ello, el Estado mexicano debe agotar todas las líneas de investigación para identificar y sancionar a los autores intelectuales de la ejecución de Simón Pedro, y cumplir con su obligación de garantizar la verdad, la justicia y la reparación integral para su familia y su comunidad. Asimismo, generar mecanismos jurídicos y políticas públicas orientadas a desmantelar las estructuras de impunidad que permiten la continuidad de ataques contra quienes defienden la vida, el territorio y los derechos de los pueblos.
Es urgente reconocer, promover y garantizar los derechos de las personas defensoras de derechos humanos, reafirmando la relevancia de su papel para la construcción de una sociedad democrática y para la protección de sus comunidades frente al contexto de violencia sistemática y generaliza que persiste en México.
Mientras exista impunidad, la deuda del Estado mexicano con Simón Pedro, con su familia y con los pueblos seguirá abierta. Por ello hacemos un llamado a la sociedad civil nacional e internacional, a fortalecer la solidaridad y el respaldo hacia las personas, organizaciones y comunidades que defienden los derechos humanos, la vida y los territorios frente a la impunidad y la violencia. Acompañar su labor es contribuir a la construcción de un país donde la justicia, la paz y la dignidad prevalezcan sobre el miedo.
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1El Observatorio. (2026). Publicaciones en la Biblioteca Digital de El Obse [Base de datos]. Disponible en: https://elobse.org/es/library/?q=(allAggregations:!t,from:0,includeUnpublished:!f,limit:30,order:desc,sort:metadata.mes,treatAs:number,types:!(%27665e14451e48989e848c7edc%27),unpublished:!f)
2Gobierno de México. (2026). Respuesta a la comunicación conjunta AL MEX 2/2026. Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (OACNUDH). Disponible en:
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Posicionamiento Conjunto por la Verdad y la Justicia del II Foro de Memoria Histórica: “Minerva, corazón latiente de la montaña”
Pronunciamiento conjunto
Acteal, Chenalhó, Chiapas, México,
Casa de la Memoria y la Esperanza
a 19 de junio de 2026
II Foro de Memoria Histórica
Minerva, Corazón latiente de la montaña
Nos reunimos en Acteal, Casa de la Memoria y la Esperanza, los días 18 y 19 de junio, en el marco de los 30 años de la desaparición forzada de Minerva Guadalupe Pérez Torres, Encarnación y Rebeca Pérez Pérez más 33 personas desaparecidas y cientos de asesinados en la región norte en el despliegue de la contrainsurgencia en Chiapas. Aquí compartimos la palabra, y la experiencia de lucha, sobre lo que hemos vivido y lo que seguimos enfrentando como pueblos.
Este Foro de Memoria Histórica lleva el nombre de Minerva, una joven desaparecida de Tila, Chiapas, cuyo nombre se ha convertido en un llamado a no rendirse. Su ausencia representa a todas las personas que el Estado no ha buscado y que las comunidades seguimos esperando. Minerva nos recuerda que la montaña guarda la memoria y sostiene la resistencia.
Para el No Olvido de los siguientes crímenes de lesa humanidad que tienen un impacto hasta hoy: la Masacre de Acteal; la Masacre de Viejo Velasco, la ejecución extrajudicial de Simón Pedro; el asesinato impune de Jtatik Marcelo; la desaparición forzada de Antonio González Méndez, Base de Apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional; las desapariciones forzadas en general en México durante el periodo de la Guerra Sucia; los desplazamientos forzados en la zona Altos y los ejecutados extrajudicialmente, desparecidos y desplazados forzadamente en la zona Norte; la Masacre de Nueva Morelia; el genocidio contra el pueblo Ixil y las masacres durante la guerra en Guatemala; y la continuidad hasta el día de hoy. Y exigimos un alto a la violencia sexual contra las mujeres. y a la utilización del cuerpo de la mujer como botín de guerra del pasado y del presente, así como toda nuestra solidaridad e indignación en contra del exterminio contra los pueblos del mundo, siendo el más evidente el actual genocidio realizado en contra del Pueblo Palestino.
Así también acudimos a este foro, compañeras, compañeros de diferentes pueblos y de territorios donde organizaciones y colectivos luchamos juntos. Todas y todos firmamos este pronunciamiento porque nos une la fuerza, la resistencia como pueblos por el dolor y la indignación, que nos atraviesa por la violencia estructural que proviene del Estado, de las elites económicas y de grupos de la delincuencia organizada coludidos con las instancias gubernamentales, que siguen violentando a las comunidades.
Llegamos aquí para renovar nuestra apuesta por la vida con relación a nuestro caminar por la verdad, la justicia y la no repetición. Es por ello que no aceptamos el olvido ni la impunidad.
Durante estos dos días escuchamos testimonios de personas sobrevivientes de Crímenes de Lesa Humanidad. Las familias y comunidades hablaron de desapariciones forzadas, masacres, desplazamientos forzados, tortura, amenazas y estrategias de contrainsurgencia que no han cesado. La violencia continúa, cambia de forma, pero sigue afectando a nuestras comunidades. Y la impunidad sigue siendo la respuesta del Estado.
Aquí afirmamos que la memoria es una manera de resistir. Es un modo de cuidar a quienes ya no están y de proteger a quienes seguimos aquí, como a las nuevas generaciones. La memoria es el territorio donde habita la dignidad.
Destacamos en este foro otras formas de resistencia, y de fortalecimiento de La Otra Justicia: una justicia de quienes estamos luchando por nuestras víctimas a través de expresiones y representaciones que nos ayudan a transformar el dolor en pasión por una vida más digna. Aquí la Poesía es palabra candente que no se tuerce; aquí el canto es voz del pasado que resuena en los altos Chiapas y en cada cuerpo nos envuelve; aquí la danza nos mueve hacia el alma grande de los pueblos que nos anima y las nuevas generaciones que emergen y que reclaman la dignidad y la alegría por nuevas prácticas de resistencia.
Dijimos que la verdad no se esconde. Las comunidades compartieron lo que ocurrió en cada uno de los territorios de Chiapas y Guatemala. No aceptamos versiones oficiales que buscan confundir, justificar o tergiversar la realidad mediante la demagogia, el negacionismo y la propaganda. La verdad inocultable está en la palabra de las personas sobrevivientes, marcada en su piel; en los testimonios de las familias y en la memoria y proyecto de vida.
Sabemos que la verdad y la justicia no llegan solas, las hemos buscado y exigido durante décadas y seguimos sin respuestas. Por eso afirmamos que se construyen desde abajo, desde las comunidades, desde la organización y desde la solidaridad entre pueblos.
Las mujeres han mostrado que esta lucha se sostiene gracias a su fuerza y su constancia. Ellas son guardianas de la memoria.
Señalamos la falta de voluntad de los Estados de México y Guatemala en la aplicación de la justicia por los crímenes de genocidio y de lesa humanidad que ellos mismos permitieron, cometieron; y de los cuales son responsables así como de los agravios que han herido a nuestras comunidades, es importante remarcar que todo este conjunto de impunes masacres, asesinatos y desapariciones se ha dado por la lucha en defensa de los territorios, enfrentándose contra intereses de empresarios, gobiernos, fuerzas armadas y delincuencia organizada que ambicionan el control de dichos territorios, considerando que en Chiapas y Guatemala poseen una invaluable biodiversidad, macizos forestales y caudales de aguas, todo ello ubicados en los territorios de los pueblos originarios.
Mantener viva la memoria de Minerva, y de todas las personas que nos faltan, es un compromiso irrenunciable. No aceptamos el silencio, el olvido, la impunidad. Seguiremos nombrando a nuestros desaparecidos y desaparecidas; y denunciando a la proliferación de grupos de la delincuencia organizada. Es por ello que nuestra memoria surge y exige Justicia. Lo hacemos por quienes ya no están, por quienes seguimos aquí y por quienes vendrán. La memoria está presente.
Desde Acteal, Casa de la Memoria y la Esperanza, nos comprometemos a seguir luchando por la verdad y la justicia en cada uno de nuestros territorios; a fortalecer la relación entre los pueblos de México y Guatemala para caminar unidos en un solo corazón; porque somos raíz profunda de estas tierras mesoamericanas.
Minerva, tu nombre y tu corazón latiente sigue pulsando entre nosotras; en los caminos de la montaña.
Firman:
Organización de la Sociedad Civil de La Abejas de Acteal
Familiares de Antonio González Méndez
Centro de Derechos Humanos de la Libertad Indígena-Xinich
Colembij (Colectivo para la memoria y búsqueda de la Justicia)
Mujeres sobrevivientes del Pueblo Ixil
Centro para Acción Legal en Derechos Humanos -CALDH
Maderas del Pueblo
Huellas de Memoria
Salud y Desarrollo Comunitario
Centro de Derecho Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (Frayba)
Con el acompañamiento de:
Swefor (Movimiento sueco por la reconciliación),
Sipaz (Servicio Internacional para la Paz)
Agiamondo (Servicio Civil para la Paz)













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