Ayotzinapa
[:es]“Nos dan fortaleza para seguir buscando a nuestros hijos”. Concluye recorrido por el sureste la Caravana de madres y padres de Ayotzinapa[:]
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Ve el fotorreportaje Caravana Sur-Sureste, los caminos de la verdad y la justicia, por Regeneración Radio.
San Cristóbal de las Casas, Chiapas. 1 de julio de 2017. Madres y padres de los estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa llegaron en la ciudad de San Cristóbal hoy, primer día del mes de julio, y dieron una conferencia de prensa, en el kilómetro 46, de manera simbólica.
Una delegación de 9 padres y otros familiares de los desaparecidos conforman la caravana Sur-Sureste que ya ha cruzado 5 estados de la república Mexicana, Campeche, Quintana Roo, Yucatán, Tabasco y ahora Chiapas.
En la conferencia de prensa los padres de familia dieron a conocer a donde estaba la línea de investigación y la falta de respuesta a sus preguntas, frente a la desaparición de los 43 y el asesino de los 3 más. Para ellos, ya están numerosas las pruebas que el ejército tiene sus responsabilidades en este caso.
[:es]“En México es más peligroso investigar un asesinato que cometerlo”[:]
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John Gibler (Texas, 1973) coge el teléfono en la Librería Libre de Santander, donde presenta su libro Fue el Estado (Pepitas de Calabaza, 2016), sobre la matanza de Iguala. Gibler vive en DF y trabaja en México: es, a todos los efectos, un periodista mexicano. En 2012 escribió Morir en México, un libro en el que escribe sobre los reporteros que se juegan la vida en el país. Uno de los protagonistas de ese libro, amigo suyo, murió asesinado el lunes en su ciudad, Culiacán.
Pregunta. ¿Cuándo vio por última vez a Javier Valdez?
Respuesta. En febrero grabé con él un programa de Al Jazeera. Conversamos mucho, pasamos dos días juntos. Estaba preocupado, pero él era un hombre tan generoso, tan chistoso, tan vivo. Llevaba el peso: cargaba el dolor de los años, de los muertos. Y quizá también sentía otro peso: el de estar fuera del Distrito Federal. En México el centro de atención siempre es el DF, y los reporteros que más se juegan son los que viven en los Estados. Él amaba Culiacán y nunca dijo nada de irse, pero sentía el dolor de ver cómo la maquinaria de violencia e impunidad se hacía con la sociedad. Quería retratar la muerte en vida, el miedo, el terror que provoca la violencia sin castigo.
P. El 90% de delitos contra periodistas y medios no se resuelve. Un periodista vive sabiendo que si le matan, al asesino no le va a ocurrir nada.
R. En México es infinitamente más peligroso investigar un asesinato que cometerlo. Publicar una nota sobre un asesinato que cometerlo. Hay más libertad de expresión para los asesinos que para los periodistas. Después de matar a Miroslava Breach [periodista asesinada delante de su casa en Chihuahua en marzo], su asesino siguió caminando por la calle tan tranquilo con un cartel debajo del brazo que era el supuesto narcomensaje.
P. Supuesto. (Continuar leyendo…)













