Subcomandante Moisés
Día 3 – Semillero “La Tormenta dentro y fuera según las comunidades y pueblos zapatistas”
En un poderoso mensaje dirigido a los pueblos del mundo, el Ejército Zapatista de Liberación Nacional volvió a colocar en el centro la urgencia de organizarse colectivamente y construir, desde ahora, las condiciones para la vida de las futuras generaciones.
Con palabras firmes, el Capitán Insurgente Marcos recordó que la lucha no puede quedarse en el discurso. La tarea de quienes resisten, dijo, es pensar, compartir lo pensado y, sobre todo, llevarlo a la práctica sin esperar. La historia no puede seguir postergándose.
Desde la mirada zapatista, la “herencia” no es un concepto vacío ni simbólico. No basta con transmitir dignidad, resistencia o rebeldía; ante la tormenta de nuestro mundo en crisis, es indispensable construir las bases materiales que permitan a quienes vienen seguir viviendo y luchando. Esa herencia se teje en la práctica cotidiana: en las formas de organización comunitaria, en las autoridades responsables, en los colectivos y en cada espacio donde se construye el común.
Frente al panorama actual, el mensaje es claro: hay dos caminos posibles, la unidad o la fragmentación. Y ante ello, una decisión inevitable: resignarse u organizarse.
Los zapatistas advierten que su horizonte no está en la toma del poder ni en los gobiernos que llaman a la unidad mientras buscan absorber y homogeneizar las luchas. Tampoco está en el sistema capitalista, al que señalan por imponer narrativas de derrota para desviar el camino de los pueblos.
El “común” que proponen no busca borrar diferencias, sino articularlas en un objetivo compartido: enfrentar al sistema. Muchas luchas, muchos caminos, pero una sola batalla por la vida.
En ese sentido, hicieron un llamado a no medir la lucha por su tamaño o impacto mediático, sino por la claridad de sus convicciones. Saber por qué se lucha, para qué y cómo organizarse es, aseguran, lo que permite avanzar con firmeza.
El mensaje resonó más allá de los territorios zapatistas, reconociendo luchas en todo el mundo: desde los familiares de los desaparecidos de Ayotzinapa, hasta resistencias en América Latina, Palestina, Europa, África, Asia y otros rincones donde los pueblos no dejan de luchar. Todas forman parte de un mismo latido global que se niega a desaparecer.
Por su parte, el Subcomandante Insurgente Moisés compartió la experiencia organizativa de los pueblos zapatistas, quienes han decidido romper con la lógica jerárquica de “la pirámide” para dar paso a una construcción colectiva basada en el común.
Durante más de tres décadas, explicó, han demostrado que es posible gobernarse sin depender de las estructuras oficiales. Hoy su organización se articula en distintos niveles autónomos, desde gobiernos autónomos locales (GAL) -que son el corazón del nuevo sistema de gobierno zapatista- hasta asambleas generales del común, que reúnen a todos los GAL del territorio zapatista. En este nuevo sistema de gobierno, cada comunidad decide según sus necesidades, pero siempre con un horizonte compartido: la defensa de la vida.
En este proceso, el conocimiento ocupa un lugar central. Para los zapatistas, no debe convertirse en mercancía, sino compartirse para fortalecer a las comunidades. Bajo esta lógica, impulsan proyectos como la construcción en común de un quirófano comunitario, con la participación activa también de comunidades e individuos no zapatistas, al tiempo que convocan a personas solidarias a sumarse con trabajo y saberes.
También se abordaron problemáticas urgentes como el crimen organizado y las adicciones, especialmente entre jóvenes, señalando cómo estas amenazas buscan fragmentar el tejido comunitario. Frente a ello, la respuesta sigue siendo la misma: organización, conciencia y trabajo colectivo.
En su intervención, el Capitán Marcos insistió en que el individualismo no es opción. Apostar por él, dijo, es condenarse a una pesadilla. En cambio, organizarse con otros permite no solo resistir la tormenta, sino imaginar lo que hay más allá: nuevas posibilidades, nuevos mundos.
La clausura, a cargo del Subcomandante Moisés, reafirmó el compromiso zapatista con la construcción de una nueva sociedad. Una donde no exista la explotación, donde la diferencia no se persiga sino se celebre, y donde la vida esté en el centro.
No se trata de un mundo perfecto, señalaron, sino de uno distinto. Un mundo que ya se empieza a construir desde abajo, en común, y que busca ser heredado a las niñas y niños de México y del mundo entero.
Audios
Quinta sesión
Una mirilla a la Tormenta en el Mundo: La Fragmentación de Territorios y las Resistencias y Rebeldías. Capitán Insurgente Marcos (Descarga aquí):
Una ventana al Zapatismo: Una ventana al Común como opción de resistencia y rebeldía en territorios de pueblos originarios I. Subcomandante Insurgente Moisés (Descarga aquí):
Sexta sesión
Una ventana al Zapatismo: Una ventana al Común como opción de resistencia y rebeldía en territorios de pueblos originarios II. Subcomandante Insurgente Moisés (Descarga aquí):
Una mirilla a la Tormenta en el Mundo: La Teoría y la Práctica en las Generaciones. Cuento “El Amor y el Desamor según la Abuela Grabiela”. Capitán Insurgente Marcos (Descarga aquí):
Clausura. Subcomandante Insurgente Moisés (Descarga aquí):










Videos – Transmisión en vivo
Día 1 – Semillero “La Tormenta dentro y fuera según las comunidades y pueblos zapatistas”
El Capitán Insurgente Marcos, en su charla del 2 de abril de 2026, ofreció una profunda reflexión sobre la lucha de los zapatistas y su visión de la crisis global, a la que llaman “la Tormenta”. En su discurso, abordó temas como las guerras explícitas y silenciadas, la resistencia y la rebeldía frente al sistema capitalista, y los cambios internos en la estructura del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN).
Marcos destacó que las guerras explícitas son las que dominan los medios de comunicación, mientras que las silenciadas afectan a mujeres, pueblos originarios, trabajadores y otros grupos marginados, quienes enfrentan violencia y opresión constante. Según su perspectiva, el sistema capitalista es como un “erizo esférico”, que hiere desde cualquier ángulo y perpetúa la dominación a través de la propiedad privada de los medios de producción, la hegemonía y la homogenización.
El Capitán también hizo un recorrido histórico desde el alzamiento de 1994 hasta el presente, resaltando momentos clave como la creación del Comité Clandestino Revolucionario Indígena (CCRI), los diálogos de San Andrés y la Sexta Declaración de la Selva Lacandona en 2005. En el proceso, el EZLN amplió su lucha más allá de los derechos indígenas para enfrentar al sistema capitalista en su totalidad. También mencionó la Declaración por la Vida de 2015, que marcó un hito al unir a diversos movimientos globales en la lucha por la vida frente a las amenazas del sistema.
Marcos subrayó la importancia de las miradas colectivas y críticas, que cuestionan tanto el sistema como las estructuras internas del EZLN. Reconoció los cambios en la dirección del movimiento, que ahora incluye más voces jóvenes y diversas, y enfatizó la necesidad de adaptarse para enfrentar los desafíos de la “tormenta” que se avecina.
En su análisis, el Capitán Insurgente Marcos instó a los asistentes a reflexionar sobre la realidad del sistema y sus consecuencias, y a no temer criticar la visión zapatista, siempre desde una perspectiva constructiva.
¿Es cierto que es la humanidad enemiga del planeta, o es un sistema el que es el enemigo? Una pregunta contundente que nos hace reflexionar. En su cuento “El amor y el desamor según el Sistema de Salud Autónoma Zapatista” relata lo importante que es estar organizados y construir nuevas estructuras para navegar juntos ante esta tormenta, porque nuestras diferencias son complementarias y no antagónicas, cuando nuestra lucha es por la vida.
Su mensaje final fue claro: la lucha por otro mundo, uno donde la vida sea el centro, sigue siendo el objetivo principal del movimiento zapatista.
Por su parte el Subcomandante Moisés hace un llamado a la reflexión hacia la herida más visible de nuestro tiempo: La crisis climática. Pero no habla de ella como un dato científico aislado, sino como una ruptura profunda en la relación entre el ser humano y la madre tierra.
“El clima ya no es predecible, el termómetro cambió,” dice, recordando que lo que hoy llamamos cambio climático, el pueblo siente como se agranda en su cotidianidad.
Sus palabras evocan la sabiduría de los abuelos, esa sabiduría que enseñaba a leer el tiempo, a entender los ciclos de la naturaleza, a vivir sin destruir. Hoy esa sabiduría se ve desplazada por un modelo que ha convertido incluso el agua en mercancía.
“Antes mis abuelos jamás imaginaron que el agua se tendría que comprar” expresa con voz grave. Este cambio climático deberíamos tomarlo en serio, porque por más lucha, por más libertad que buscamos, si no cuidamos el planeta, nos quedaremos sin casa, Y entonces, ¿por qué luchamos?
La realidad ya se vive: Se refiere el subcomandante Moy, a las empresas extractivistas de los minerales como el petróleo. Pellízquense, dice, ¿Acaso no les duele? Así a la madre tierra, porque tiene vida, porque estamos lastimando su cuerpo. Esta es la importancia de cuestionarse de dónde vienen las cosas y el daño que causan.
¿Qué haremos por la madre tierra?
Y en este cuestionamiento, el día jueves 02 de abril del 2026 del semillero en el CIDECI, donde el lema es ResignArte u OrganizarArte, “La tormenta dentro y fuera según las comunidades y pueblos zapatistas”, el EZLN deja claro que la lucha no es únicamente con el sistema capitalista; porque en esa Declaración por la Vida, el EZLN junto con miles de hombres y mujeres y otroas de todo el mundo dijeron: “Nuestra lucha es por la vida. Somos muy diferentes, nos distancian muchas cosas, pero nuestro objetivo es vivir y quien se opone a que vivamos es el sistema”.
Por ello las comunidades zapatistas, en medio del colapso global, nos comparten lo profundo de sus luchas: la posibilidad de volver a tejer comunidad, de reaprender a vivir en equilibrio y defender la vida como un principio colectivo. Porque en tiempos donde todo parece fragmentarse, el común emerge no como una propuesta política, sino como una necesidad vital.
Audios
Primera sesión
Una mirilla a la tormenta en el Mundo: Las guerras y la Resistencia y Rebeldía. 32 años: breve recorrido histórico: del CCRI de 1994 al Común de 2026. Capitán Insurgente Marcos (Descarga aquí):
Una ventana al Zapatismo. Una ventana a la tormenta climática en territorios de pueblos originarios zapatistas I. Subcomandante Insurgente Moisés (Descarga aquí):
Cierre de la primera sesión. Capitán Insurgente Marcos (Descarga aquí):
Segunda sesión
Una ventana al Zapatismo. Una ventana a la tormenta climática en territorios de pueblos originarios zapatistas II. Subcomandante Insurgente Moisés (Descarga aquí):
Una mirilla a la tormenta en el Mundo: La Guerra y las Guerras. Cuento “El Amor y el Desamor según el Sistema de Salud Autónoma Zapatista”. Capitán Insurgente Marcos (Descarga aquí):








Fotos: Radio Zapatista y Radio Pozol


















