represión
Pronunciamiento ante el asesinato del Padre Marcelo y el horror que se vive en Chiapas
México, 20 de octubre de 2024
Al gobierno federal,
A las organizaciones populares,
A la sociedad mexicana,
A los pueblos del mundo,
Hoy domingo 20 de octubre un comando armado asesinó al sacerdote Marcelo Pérez en San Cristóbal de Las Casas, Chiapas. Marcelo Pérez, indígena tzotzil destacó en su labor eclesial por su compromiso con las comunidades y la defensa de sus territorios. Heredero de iglesia de jTatik Samuel Ruíz, fue un articulador de procesos de justicia.
A su asesinato le preceden distintas amenazas y ataques que había sufrido de parte de quienes veían en su compromiso social con los pobres un obstáculo a sus intereses. Su asesinato es parte también de una política de contrainsurgencia preventiva que se ha recrudecido en Chiapas en los últimos años. Grupos delictivos, empresarios y políticos locales, bajo la protección de los más altos niveles de gobierno estatal, expanden sus negocios de la economía legal e ilegal a base de un control territorial terrorista. Los ataques al poblado zapatista “6 de octubre”, parte del caracol de Jerusalén, denunciada hace pocos días por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) es parte de esto.
Organismos civiles como el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas, el EZLN y periodistas han denunciado la grave situación que se vive en la entidad. Sin embargo, el ex Presidente Andrés Manuel López Obrador hizo caso omiso de las denuncias. Atacó y desacreditó a las personas que alertaron sobre la violencia en Chiapas y redujo todo a una campaña sucia de sus opositores.
El análisis del periodista Luis Hernández Navarro, publicado en La Jornada el pasado viernes 18 de octubre, a propósito de los ataques en contra de las bases zapatistas refleja de modo dramático el horror que se vive en Chiapas:
(Continuar leyendo…)Pronunciamiento Alto a la Guerra Contra los Pueblos Zapatistas
A quienes no ven la guerra con indiferencia
“Chiapas al borde de la Guerra Civil” fue el título del comunicado del EZLN del 19 de septiembre de 2021, hoy Chiapas es un campo de Guerra Civil. Según acaba de denunciar el propio EZLN el pasado 16 de octubre, desde hace semanas pobladores de la comunidad llamada Palestina en Chiapas han amenazado a los habitantes del poblado Zapatista “6 de octubre” con armas de alto poder, violaciones de mujeres, quema de casas y el robo de sus pertenencias cosechas y animales para desalojarlos de las tierras que ocupan y trabajan en forma pacífica, desde hace más de 30 años.
Los pobladores de esa comunidad llamada Palestina han señalado que hay presiones del crimen organizado para que sean desalojados las y los compañeros zapatistas y que existe un acuerdo del crimen organizado con los distintos niveles de gobierno para dar carácter de “legal” a este despojo.
Desde 2021 el EZLN ya había advertido de los vínculos entre el gobierno de Chiapas con los cárteles de la droga y denunciaban desde entonces el crecimiento del narcoparamilitarismo que tiene ahora a Chiapas sumergido en la más sangrienta violencia. En Chiapas el narcoparamilitarismo está despojando el territorio y como lo mencionan loas compañeroas Zapatistas opera junto con los diversos niveles de gobierno para legalizar estos despojos. Las mismas tierras que el EZLN liberó de manos de los finqueros en 1994 son las que ahora los gobiernos de los tres niveles pretenden, favoreciendo pasiva o activamente los despojos y la violencia, poner nuevamente en manos de criminales.
En México la guerra no solo no terminó, se ha recrudecido en algunos estados y uno de ellos es Chiapas, la gestión de la guerra que está haciendo el gobierno ha consistido en el despojo del territorio, en la criminalización de la rebeldía y claro, en un discurso que minimiza las atrocidades y justifica el creciente e ineficaz militarismo, como lo ha probado la ininterrumpida militarización en Chiapas. La guerra del narco que ensangrentó la frontera norte de México y poco a poco todo el país, ahora se extiende hacia el sureste y la frontera sur, y ahí los intereses criminales extractivistas, narcoeconómicos y contrainsurgentes de arriba confluyen y se convierten en una guerra narcoparamilitar particularmente hostil en contra de las Comunidades Zapatistas, mientras la Guardia Nacional y el resto de las Fuerzas Armadas no solo solapan estas prácticas criminales sino que las protegen y por otro lado asesinan a migrantes.
Como lo dice el Subcomandante Moisés en el más reciente comunicado del EZLN, la situación es más grave de lo que lo que se alcanza a ver, el riesgo que implican estas amenazas les ha llevado a suspender todo tipo de comunicaciones y a contemplar la cancelación de los encuentros que habían anunciado para éste y el próximo año.
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